Doble Moral
-Decadencia de la filosofía
-A partir de la obra acusadamente apolínea de Platón, estima Nietzsche que la filosofía perdió el esplendor
que alcanzó en los momentos anteriores, en los que la tendencia dionisiaca tuvo mayor presencia; por
ejemplo, con Heráclito de Éfeso.
-Desde entonces, y salvo excepciones, la filósofa europea entró en un largo período de decaimiento. Las
principales causas que configuran la decadencia que atribuye Nietzsche a la filosofía en Europa son:
-El racionalismo: Nietzsche considera que la filosofía europea se ha centrado en la insistencia de atribuir
realidad exclusivamente a las conclusiones de la razón y tan solo apariencia o engaño a las de los sentidos.
-El cambio de teorías: La constante sustitución de teorías, de unos ídolos por otros, se pone de manifiesto
para Nietzsche en la propia historia de la filosofía. Se muestra con ello la insuficiencia de la representación
intelectualista de la verdad.
Para Nietzsche, el empeño en esta búsqueda de respuestas definitivas devalúa el impulso vital.
-El cristianismo. La formulación del cristianismo se fundamenta en los escritos de san Pablo, que ha
ejercido, en opinión de Nietzsche, una influencia decisiva en el decaimiento de la filosofía y la cultura
europeas. Nietzsche explica esa influencia desde tres aspectos:
-La gran importancia moral que se otorga en el cristianismo al sacrificio de apetitos y pasiones (por
ejemplo, a la abstinencia de placeres sensibles).
-La ponderación de la humillación, incluso de la muerte, como instrumento redentor o de salvación.
• La intensa utilización por parte de los teólogos cristianos del pensamiento de Sócrates, Platón y
Aristóteles para explicar sus doctrinas.
• Al apoyarse en las tendencias apolíneas de la filosofía griega, el cristianismo, en opinión de
Nietzsche, debilitó la idea de virtud como fuerza, nobleza y poderío vital.
1. Moral de señores y moral de esclavos
El influjo del cristianismo en la filosofía europea. Este influjo se percibe especialmente, según Nietzsche, en
la frecuente actitud de sometimiento que se advierte en muchas de sus doctrinas morales.
Moral del Esclavo Moral de Señores
criterio de comportamiento por el cual la conducta criterio por el cual la conducta humana aspira a
humana se somete a una ley considerada divina o una constante superación personal, más que al
procura unos bienes y valores que se tienen por respeto de leyes y valores establecidos. No es, por
objetivos o se sujeta a leyes e imperativos de tanto, una moral que tienda al igualitarismo, sino a
carácter universal. Al regirse por ese criterio, la la autenticidad. Al regirse por este criterio, la moral
moral de esclavos iguala a todos los individuos y de los señores sería activa, procuraría expresar los
promueve el amor al prójimo, pero se amolda a lo estados más elevados del alma, los afectos y
que viene impuesto: es una moral pasiva que no sentimientos más nobles y caballerescos, pero
crea valores nuevos. Según Nietzsche, se quien la adopte correrá grandes riesgos y peligros,
promovería en ella un rechazo de lo diferente, un en especial el de tener que valorar
instinto de venganza contra cualquier forma de constantemente, aunque carezca de valores de
vida que fuera superior. referencia o seguridades definitivas.
2. La muerte de dios
-El nihilismo
La denuncia que Nietzsche hace de la decadencia de la filosofía no quiere decir que eche en saco foto, las
diversas teorías filosóficas del pasado o que trate de sustituirlas por otra nueva y definitiva: "Yo no busco
discípulos, sino discutidores”.
El conocimiento socrático de la Verdad, una y eterna, es insatisfactorio. Su adopción por el
judeocristianismo refuerza un antiguo resentimiento contra la vida. La persona ilustrada no puede seguir
manteniendo todavía corsés propios del monoteísmo abstracto en el saber, la ciencia, la cultura o la
moralidad. Esto significa que, en el lenguaje, incluido el científico, nada es definitivo, que no hay ningún
fundamento filosófico inamovible: "Dios ha muerto" (nihilismo).
El nihilismo, por tanto, más que una doctrina, es la constatación del destino que tiene la cultura europea, e
incluso una conclusión inevitable en el conocimiento humano. Se puede constatar de modo expresivo el
destino nihilista de la cultura europea en dos fenómenos modernos que para Nietzsche tienen particular
relevancia:
-El predominio de la moral de esclavos: Que haya prevalecido, por lo general, la moral de los esclavos
sobre la moral de los señores es, para Nietzsche, la constatación del triunfo del gregarismo. Lo advierte en
bastantes actitudes morales y políticas predominantes, y también en la modernidad, donde los débiles han
acabado por imponerse a los fuertes.
-El desconocimiento práctico de la muerte de Dios: Un desconocimiento que exhiben con frecuencia las
propias doctrinas filosóficas, empeñadas en demostrar racionalmente que Dios no existe.
-La muerte de Dios
-La expresión «Dios ha muerto» significa mucho más que la afirmación de algún tipo de ateísmo; es la gran
metáfora que expresa la muerte de las verdades absolutas y de las ideas inmutables, el fin de los ideales
que guiaban la vida humana.
-Para este pensador, Dios representa todo aquello que es suprasensible: el mundo de las ideas de Platón,
todos los idealismos, todas las grandes creencias o verdades que atraviesan el curso completo de la
historia de Occidente, todo lo que da sentido a la vida apoyándose en un más allá.
-Ahora, dice Nietzsche, todo eso está muerto: los ideales ya no impulsan las vidas de las personas, el
mundo suprasensible ha perdido toda la fuerza. Para Nietzsche, con la muerte de Dios se desmorona
nuestra civilización, ya que todos los valores de esta se fundamentan en la creencia de que el sentido del
mundo está fuera del mundo. Dios personifica esta creencia. Ahora vivimos el fin de nuestra civilización,
los valores supremos van no tienen validez, el sentido del mundo ya no se busca fuera del mundo.
-Nietzsche proclama en su obra La gaya ciencia (sabiduría del hombre fuerte que dice sí a la vida) que Dios
ha muerto, y afirma, además, que este es el acontecimiento más importante de la época actual. "Dios ha
muerto" es la expresión máxima del nihilismo.
La expresión "la muerte de Dios" tiene el sentido siguiente:
-Nietzsche entiende por Dios el último fundamento ideal y abstracto de los valores religiosos y culturales
que han predominado en Europa. Tales valores (el Bien y la Verdad, sobre todo), tal como son entendidos
por Nietzsche, equivalen al sometimiento al orden impuesto a los sentidos, el abandono de lo propio, el
menosprecio de los instintos, el desconocimiento de las pasiones, la resignación a otro mundo.
-Al estar el Bien y la Verdad reducidos a definiciones abstractas o semi abstractas, no se puede asegurar
que sean valores propiamente humanos, sino divinos o extra- mundanos, o vergonzantemente humanos,
ajenos al mundo sensible en donde vive el hombre.
3. Voluntad de poder
-La voluntad de vivir y de poder.
-El vitalismo de Nietzsche debe mucho al influjo que tuvo en la obra de Arthur Schopenhauer; en
particular, a la importancia que este da a la voluntad como factor de conocimiento. Sin embargo, Nietzsche
censura claramente el nihilismo pasivo y pesimista que caracteriza la obra de su maestro: la vida se
reduciría en Schopenhauer a una resignada voluntad de vivir.
-Por el contrario, Nietzsche representa la vida como una apasionada voluntad de poder, como la propia
lucha de lo que está vivo por sobrevivir, superándose a sí mismo. "En todos los lugares donde encontré
seres vivos, encontré voluntad de poder, e incluso en la voluntad del que sirve encontré voluntad de ser
señor" (Así habló Zaratustra).
-La voluntad como devenir: La voluntad equivaldría al devenir, al cambio constante que subyace en el
universo en general, no solo en plantas y animales. Aquí se percibe el interés y el aprecio que profesa
Nietzsche por el pensamiento de Heráclito. "El ser. No tenemos otra representación del ser que el vivir.
-La voluntad en la propia naturaleza: La voluntad que rige en la vida es una voluntad de poder evidenciada
en la constante lucha de todos contra todos que se advierte en la naturaleza, en especial en la materia
orgánica, y en el antagonismo entre individuos que se da en la evolución de plantas y animales.
-La voluntad de poder como superación de uno mismo: La voluntad de poder no solo es un fenómeno
físico e histórico; es también un fenómeno moral, puesto que expresa lo más propio de la conducta
humana.
-El eterno retorno
-El eterno retorno significa la perenne repetición del tiempo, de los instantes, que priva de carácter
definitivo a cualquier acontecimiento. Atribuir a alguno de ellos el centro de la historia equivale a
desconocer, o a odiar, el eterno retorno de la vida.
-Cada cosa que existe, cada instante que se ha producido, ha existido ya y se producirá infinitas veces.
Amar la vida es querer que se repita. Nietzsche pretende elaborar una doctrina anti metafísica del mundo
sensible, es decir, concebir este mundo, que en el platonismo -según la interpretación de Nietzsche- era el
mundo aparente, como el único mundo verdadero.
-Para ello, necesita atribuirle el rasgo de eternidad que la metafísica atribuía al mundo verdadero. La teoría
del eterno retorno es la culminación de la obra de Nietzsche.
-A través del eterno retorno, Nietzsche afirma la vida, con el deseo de que se repita eternamente. Es, por
tanto, la afirmación más ex trema de la vida: la vida, con lo bueno y lo malo, se repite.
-Nietzsche afirma que la intuición del eterno retorno lo llena de consuelo y alegría. Porque en el mundo
donde todo pasa, donde todo se transforma, donde toda nueva forma de vida acaba por ser destruida, la
realidad condenada a morir en un ciclo acabará retornan-do, y así lo desaparecido será vida una vez más.
Nietzsche asegura que volverá a esta Tierra, una vez y otra vez, a vivir la misma vida.
-El eterno retorno, es decir, la infinita repetición de todo lo existente, ha sido interpretado de maneras
diferentes.
1. Con la visión cíclica del tiempo propia de algunos pensadores griegos, que fue arrinconada por la
visión lineal del tiempo -con un inicio y un final- del judaísmo y del cristianismo.
2. La Influencia de la idea cristiana de la resurrección, del retorno a la vida de aquello que ya ha
existido. Así, el amor al destino de Nietzsche consiste en amar lo que es necesario; es la aceptación,
por parte de la voluntad, del destino enigmático del mundo.
-El superhombre.
-Una de las imágenes filosóficas más conocidas de Nietzsche es la del superhombre. No debe entenderse
como el reconocimiento de que algún individuo o alguna raza poseen superioridad congénita sobre los
demás (así lo entendió el Nazismo), sino como una aspiración moral que es necesario sostener para afirmar
la vida.
-Está en el camino del superhombre quien cultiva tanto los valores apolíneos como los dionisiacos, quien
se percata de la nada y la muerte de Dios con voluntad de poder, quien se rige por una moral de señores y
no de esclavos, quien asume sin resentimiento y con alegría el sentido de la tierra, el eterno retorno de la
vida.
-Por tanto, aspirar al superhombre no es fácil; es algo sutil que exige aprendizaje y conlleva asumir riesgos
y contradicciones.
-La representación más elocuente del superhombre (de su figura y de su progresiva constitución) que
ofrece Nietzsche, tal vez sea la del asceta cuya actitud ante la vida experimenta una triple y progresiva
transformación. Para llegar al superhombre, el ser humano debe pasar por un proceso de transformación:
-El camello: El hombre es al principio un animal de carga: acepta la vida resignándose a su imposición y
dificultades.
-El león: El hombre-camello, cansado de la carga que soporta, se rebela contra su amo y lo derriba. Se
convierte a partir de ese momento en el hombre-león, dueño de sí mismo, que ejerce su voluntad.
-El niño: El hombre-león se va deshaciendo de su carga y comienza a crear nuevos valores, aprendiendo,
finalmente, a vivir de un modo creativo y feliz. El niño es aquel que acepta la inocencia del devenir.
-El Superhombre, por tanto, conoce la muerte de Dios, no piensa en un más allá, sino que ama la vida, la
tierra. En el superhombre predominan los nuevos valores y la voluntad de poder. El superhombre es el
espíritu libre, el fuerte que es el que no necesita a la masa para autoafirmarse en contraprestación con el
débil.