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Estados Puros

El documento aborda la superposición de estados puros en mecánica cuántica, destacando cómo los estados cuánticos pueden interferir y la importancia de la fase relativa. También se discuten los estados degenerados y no degenerados, así como ejemplos de estados cuánticos útiles y la naturaleza probabilística de la mecánica cuántica. Finalmente, se presenta un contexto histórico sobre el desarrollo de la mecánica cuántica y su impacto en la física moderna.

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Estados Puros

El documento aborda la superposición de estados puros en mecánica cuántica, destacando cómo los estados cuánticos pueden interferir y la importancia de la fase relativa. También se discuten los estados degenerados y no degenerados, así como ejemplos de estados cuánticos útiles y la naturaleza probabilística de la mecánica cuántica. Finalmente, se presenta un contexto histórico sobre el desarrollo de la mecánica cuántica y su impacto en la física moderna.

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Estado cuántico

Superposición de estados puros

La superposición de estados puros es que superposiciones de ellos se pueden


formar . Si y son dos kets que corresponden a los estados cuánticos , el ket

es un estado cuántico diferente (posiblemente no normalizado) . Teniendo en cuenta


que el estado cuántico depende de las amplitudes y fases (argumentos) de y

. En otras palabras, por ejemplo, a pesar de que y ( siendo real) se


corresponden con el mismo estado cuántico físico, no son intercambiables, ya que,

por ejemplo, y no, en general, corresponde al mismo

estado físico. Sin embargo, y si corresponden con el


mismo estado físico. Esto se describe a veces diciendo que los factores de fase
"globales" no son físicos.

Un ejemplo de un fenómeno de interferencia cuántica que surge de la superposición


es el experimento de doble rendija. El estado de fotones es una superposición de
dos estados diferentes, uno de los cuales corresponde a los fotones de haber
pasado a través de la ranura izquierda , y el otro correspondiente a la ranura
derecha. La fase relativa de los dos estados tiene un valor que depende de la
distancia de cada una de las dos rendijas . Dependiendo de cual sea la fase, la
interferencia es constructiva en algunos lugares y destructiva en otros, creando el
patrón de interferencia.

Otro ejemplo de la importancia de la fase relativa en superposición cuántica son las


oscilaciones Rabi, donde la fase relativa de dos estados varía en el tiempo debido a
la ecuación de Schrödinger. La superposición resultante termina oscilando entre dos
estados diferentes.

Estados degenerados y
no-degenerados
Artículo principal: Degeneración (física)
Para muchos sistemas físicos para cada valor de la energía existe un único posible
estado del sistema, en ese caso los estados de dicho sistema se llaman no
degenerados. Sin embargo, en otros sistemas para algunas energías existe más de
un estado posible con esa energía. Cuando para una determinada energía existe
más de un estado cuántico posible, cada uno de los estados posibles se llama
estado degenerado. El nivel de degeneración es el número de estados posibles.

Un ejemplo de sistema cuántico que presenta estados degenerados es el átomo


hidrogenoide en el que cada nivel energético del átomo puede albergar dos
electrones de la misma energía, es decir, cada electrón puede estar en uno de los
dos estados posibles para ese nivel, y por tanto ambos estados son estados
degenerados. En el modelo atómico de Schrödinger la degeneración es 2n2ya que
todos los estados cuánticos que comparten el número cuántico principal n y el
número cuántico azimutal l tienen la misma energía, y existiendo 2n2 estados
posibles para la misma energía. Si se tienen en cuenta las correcciones relativistas,
se obtiene el modelo atómico de Dirac donde por efecto de dichas correcciones los
estados con diferente número cuántico azimutal l tienen diferentes energías, y por
tanto sólo existen 2(2l+1) (< 2n2) estados con la misma energía (todos aquellos que
comparten en número cuántico magnético. Si además se somete el átomo a un
campo magnético, la degeneración se elimina por completo al producirse un
desdoble de los niveles energéticos, teniendo ahora cada electrón energía
ligeramente diferentes y existiendo ahora una relación uno a uno entre posibles
energía y posibles estados.

Ejemplos
Es instructivo considerar los estados cuánticos más útiles del oscilador armónico
cuántico:

●​ El estado de Fock |n> (n número entero) que describe a un estado de


energía definida.
●​ El estado coherente |α> (α número complejo) que describe a un estado de
fase definida.
●​ El estado térmico que describe a un estado en equilibrio térmico.
Los dos primeros estados son estados cuánticos puros, esto es, pueden ser
descritos por un vector "ket" de Dirac, mientras que el último es un estado cuántico
mixto, esto es, una mezcla estadística de estados puros. Un estado mixto necesita
una descripción estadística además de la descripción cuántica. Esto se consigue
con la matriz densidad, que extiende la mecánica cuántica a mecánica cuántica
estadística.

Mecánica cuántica
Funciones de onda del electrón en un átomo de hidrógeno en diferentes niveles de energía.
La mecánica cuántica no puede predecir la ubicación exacta de una partícula en el espacio,
solo la probabilidad de encontrarla en diferentes lugares. Las áreas más brillantes
representan una mayor probabilidad de encontrar el electrón.

Esquema de una función de onda monoelectrónica u orbital en tres dimensiones, (Z positivo


hacia arriba).

Esquema de un orbital en dos dimensiones.


La mecánica cuántica es la rama de la física que estudia la naturaleza a escalas
espaciales pequeñas, los sistemas atómicos, subatómicos, sus interacciones con la
radiación electromagnética y otras fuerzas, en términos de cantidades observables.
Se basa en la observación de que todas las formas de energía se liberan en
unidades discretas o paquetes llamados cuantos. Las partículas con esta propiedad
pueden pertenecer a dos tipos distintos: fermiones o bosones. Algunos de estos
últimos están ligados a una -interacción fundamental(por ejemplo, el fotón pertenece
a la electromagnética). Sorprendentemente, la teoría cuántica solo permite
normalmente cálculos probabilísticos o estadísticos de las características
observadas de las partículas elementales, entendidos en términos de funciones de
onda. La ecuación de Schrödinger desempeña, en la mecánica cuántica, el papel
que las leyes de Newton y la conservación de la energía desempeñan en la
mecánica clásica. Es decir, la predicción del comportamiento futuro de un sistema
dinámico y es una ecuación de onda en términos de una función de onda la que
predice analíticamente la probabilidad precisa de los eventos o resultados.

En teorías anteriores de la física clásica, la energía era tratada únicamente como un


fenómeno continuo, en tanto que la materia se supone que ocupa una región muy
concreta del espacio y que se mueve de manera continua. Según la teoría cuántica,
la energía se emite y se absorbe en cantidades discretas y minúsculas. Un paquete
individual de energía, llamado cuanto, en algunas situaciones se comporta como
una partícula de materia. Por otro lado, se encontró que las partículas exponen
algunas propiedades ondulatorias cuando están en movimiento y ya no son vistas
como localizadas en una región determinada, sino más bien extendidas en cierta
medida. La luz u otra radiación emitida o absorbida por un átomosolo tiene ciertas
frecuencias (o longitudes de onda), como puede verse en la línea del espectro
asociado al elemento químico representado por tal átomo. La teoría cuántica
demuestra que tales frecuencias corresponden a niveles definidos de los cuantos de
luz, o fotones, y es el resultado del hecho de que los electrones del átomo solo
pueden tener ciertos valores de energía permitidos. Cuando un electrón pasa de un
nivel permitido a otro, una cantidad de energía es emitida o absorbida, cuya
frecuencia es directamente proporcional a la diferencia de energía entre los dos
niveles.

La mecánica cuántica surge tímidamente en los inicios del siglo XX dentro de las
tradiciones más profundas de la física para dar una solución a problemas para los
que las teorías conocidas hasta el momento habían agotado su capacidad de
explicar, como la llamada catástrofe ultravioleta en la radiación de cuerpo negro
predicha por la física estadísticaclásica y la inestabilidad de los átomos en el modelo
atómico de Rutherford. La primera propuesta de un principio propiamente cuántico
se debe a Max Planck en 1900, para resolver el problema de la radiación de cuerpo
negro, que fue duramente cuestionado, hasta que Albert Einstein lo convierte en el
principio que exitosamente pueda explicar el efecto fotoeléctrico. Las primeras
formulaciones matemáticas completas de la mecánica cuántica no se alcanzan
hasta mediados de la década de 1920, sin que hasta el día de hoy se tenga una
interpretación coherente de la teoría, en particular del problema de la medición.

El formalismo de la mecánica cuántica se desarrolló durante la década de 1920. En


1924, Louis de Broglie propuso que, al igual que las ondas de luz presentan
propiedades de partículas, como ocurre en el efecto fotoeléctrico, las partículas,
también presentan propiedades ondulatorias. Dos formulaciones diferentes de la
mecánica cuántica se presentaron después de la sugerencia de Broglie. En 1926, la
mecánica ondulatoria de Erwin Schrödinger implica la utilización de una entidad
matemática, la función de onda, que está relacionada con la probabilidad de
encontrar una partícula en un punto dado en el espacio. En 1925, la mecánica
matricialde Werner Heisenberg no hace mención alguna de las funciones de onda o
conceptos similares, pero ha demostrado ser matemáticamente equivalente a la
teoría de Schrödinger. Un descubrimiento importante de la teoría cuántica es el
principio de incertidumbre, enunciado por Heisenberg en 1927, que pone un límite
teórico absoluto en la precisión de ciertas mediciones. Como resultado de ello, la
asunción clásica de los científicos de que el estado físico de un sistema podría
medirse exactamente y utilizarse para predecir los estados futuros tuvo que ser
abandonada. Esto supuso una revolución filosófica y dio pie a numerosas
discusiones entre los más grandes físicos de la época.

La mecánica cuántica propiamente dicha no incorpora a la relatividad en su


formulación matemática. La parte de la mecánica cuántica que incorpora elementos
relativistas de manera formal para abordar diversos problemas se conoce como
mecánica cuántica relativista o ya, en forma más correcta y acabada, teoría cuántica
de campos (que incluye a su vez a la electrodinámica cuántica, cromodinámica
cuántica y teoría electrodébil dentro del modelo estándar) 1 ​y más generalmente, la
[ ]

teoría cuántica de campos en espacio-tiempo curvo. La única interacción elemental


que no se ha podido cuantizar hasta el momento ha sido la interacción gravitatoria.
Este problema constituye entonces uno de los mayores desafíos de la física del
siglo XXI. La mecánica cuántica se combinó con la teoría de la relatividad en la
formulación de Paul Dirac de 1928, lo que, además, predijo la existencia de
antipartículas. Otros desarrollos de la teoría incluyen la estadística cuántica,
presentada en una forma por Einstein y Bose (la estadística de Bose-Einstein) y en
otra forma por Dirac y Enrico Fermi (la estadística de Fermi-Dirac); la
electrodinámica cuántica, interesada en la interacción entre partículas cargadas y
los campos electromagnéticos, su generalización, la teoría cuántica de campos y la
electrónica cuántica.

La mecánica cuántica proporciona el fundamento de la fenomenología del átomo, de


su núcleo y de las partículas elementales (lo cual requiere necesariamente el
enfoque relativista). También su impacto en teoría de la información, criptografía y
química ha sido decisivo entre esta misma.
Contexto histórico
La mecánica cuántica es, cronológicamente hablando, la última de las grandes
ramas de la física. Se formuló a principios del siglo XX, casi al mismo tiempo que la
teoría de la relatividad, aunque el grueso de la mecánica cuántica se desarrolló a
partir de 1920 (siendo la teoría de la relatividad especial de 1905 y la teoría general
de la relatividad de 1915).

Además al advenimiento de la mecánica cuántica existían diversos problemas no


resueltos en la electrodinámica clásica. El primero de estos problemas era la
emisión de radiación de cualquier objeto en equilibrio, llamada radiación térmica,
que es la que proviene de la vibración microscópica de las partículas que lo
componen. Usando las ecuaciones de la electrodinámica clásica, la energía que
emitía esta radiación térmica tendía al infinito, si se suman todas las frecuencias que
emitía el objeto, con ilógico resultado para los físicos. También la estabilidad de los
átomos no podía ser explicada por el electromagnetismo clásico, y la noción de que
el electrón fuera o bien una partícula clásica puntual o bien una cáscara esférica de
dimensiones finitas resultaban igualmente problemáticas para esto.

Radiación electromagnética

El problema de la radiación electromagnética de un cuerpo negro fue uno de los


primeros problemas resueltos en el seno de la mecánica cuántica. Es en el seno de
la mecánica estadística donde surgen por primera vez las ideas cuánticas en 1900.
Al físico alemán Max Planck se le ocurrió un artificio matemático: si en el proceso
aritmético se sustituía la integral de esas frecuencias por una suma no continua
(discreta), se dejaba de obtener infinito como resultado, con lo que se eliminaba el
problema; además, el resultado obtenido concordaba con lo que después era
medido.

Fue Max Planck quien entonces enunció la hipótesis de que la radiación


electromagnética es absorbida y emitida por la materia en forma de «cuantos» de
luz o fotones de energía cuantizados introduciendo una constante estadística, que
se denominó constante de Planck. Su historia es inherente al siglo XX, ya que la
primera formulación cuántica de un fenómeno fue dada a conocer por el mismo
Planck el 14 de diciembre de 1900 en una sesión de la Sociedad Física de la
Academia de Ciencias de Berlín. 2 ​
[ ]

La idea de Planck habría permanecido muchos años solo como hipótesis sin
verificar por completo si Albert Einstein no la hubiera retomado, proponiendo que la
luz, en ciertas circunstancias, se comporta como partículas de energía (los cuantos
de luz o fotones) en su explicación del efecto fotoeléctrico. Fue Albert Einstein quien
completó en 1905 las correspondientes leyes del movimiento su teoría especial de
la relatividad, demostrando que el electromagnetismo era una teoría esencialmente
no mecánica. Culminaba así lo que se ha dado en llamar física clásica, es decir, la
física no-cuántica.

Usó este punto de vista llamado por él «heurístico», para desarrollar su teoría del
efecto fotoeléctrico, publicando esta hipótesis en 1905, lo que le valió el Premio
Nobel de Física de 1921. Esta hipótesis fue aplicada también para proponer una
teoría sobre el calor específico, es decir, la que resuelve cuál es la cantidad de calor
necesaria para aumentar en una unidad la temperatura de la unidad de masa de un
cuerpo.

El siguiente paso importante se dio hacia 1925, cuando Louis De Broglie propuso
que cada partícula material tiene una longitud de onda asociada, inversamente
proporcional a su masa, y a su velocidad. Así quedaba establecida la dualidad
onda/materia. Poco tiempo después Erwin Schrödinger formuló una ecuación de
movimiento para las «ondas de materia», cuya existencia había propuesto De
Broglie y varios experimentos sugerían que eran reales.

La mecánica cuántica introduce una serie de hechos contraintuitivos que no


aparecían en los paradigmas físicos anteriores; con ella se descubre que el mundo
atómico no se comporta como esperaríamos. Los conceptos de incertidumbre o
cuantización son introducidos por primera vez aquí. Además la mecánica cuántica
es la teoría científica que ha proporcionado las predicciones experimentales más
exactas hasta el momento, a pesar de estar sujeta a las probabilidades.

Inestabilidad de los átomos clásicos

El segundo problema importante que la mecánica cuántica resolvió a través del


modelo de Bohr, fue el de la estabilidad de los átomos. De acuerdo con la teoría
clásica un electrón orbitando alrededor de un núcleo cargado positivamente debería
emitir energía electromagnética perdiendo así velocidad hasta caer sobre el núcleo.
La evidencia empírica era que esto no sucedía, y sería la mecánica cuántica la que
resolvería este hecho primero mediante postulados ad hoc formulados por Bohr y
más tarde mediante modelos como el modelo atómico de Schrödinger basados en
supuestos más generales. A continuación se explica el fracaso del modelo clásico.

En mecánica clásica, un átomo de hidrógeno es un tipo de problema de los dos


cuerpos en que el protón sería el primer cuerpo que tiene más del 99% de la masa
del sistema y el electrón es el segundo cuerpo que es mucho más ligero. Para
resolver el problema de los dos cuerpos es conveniente hacer la descripción del
sistema, colocando el origen del sistema de referencia en el centro de masa de la
partícula de mayor masa, esta descripción es correcta considerando como masa de
la otra partícula la masa reducida que viene dada por
Siendo la masa del protón y la masa del electrón. En ese caso el problema
del átomo de hidrógeno parece admitir una solución simple en la que el electrón se
moviera en órbitas elípticas alrededor del núcleo atómico. Sin embargo, existe un
problema con la solución clásica, de acuerdo con las predicciones del
electromagnetismo una partícula eléctrica que sigue un movimiento acelerado, como
sucedería al describir una elipse debería emitir radiación electromagnética, y por
tanto perder energía cinética, la cantidad de energía radiada sería de hecho:

Ese proceso acabaría con el colapso del átomo sobre el núcleo en un tiempo muy
corto dadas las grandes aceleraciones existentes. A partir de los datos de la
ecuación anterior el tiempo de colapso sería de 10-8 s, es decir, de acuerdo con la
física clásica los átomos de hidrógeno no serían estables y no podrían existir más
de una cienmillonésima de segundo.

Esa incompatibilidad entre las predicciones del modelo clásico y la realidad


observada llevó a buscar un modelo que explicara fenomenológicamente el átomo.
El modelo atómico de Bohr era un modelo fenomenológico y provisorio que
explicaba satisfactoriamente aunque de manera heurística algunos datos, como el
orden de magnitud del radio atómico y los espectros de absorción del átomo, pero
no explicaba cómo era posible que el electrón no emitiera radiación perdiendo
energía. La búsqueda de un modelo más adecuado llevó a la formulación del
modelo atómico de Schrödinger en el cual puede probarse que el valor esperadode
la aceleración es nulo, y sobre esa base puede decirse que la energía
electromagnética emitida debería ser también nula. Sin embargo, al contrario del
modelo de Bohr, la representación cuántica de Schrödinger es difícil de entender en
términos intuitivos.

Desarrollo histórico
Artículo principal: Historia de la mecánica cuántica

La teoría cuántica fue desarrollada en su forma básica a lo largo de la primera mitad


del siglo XX. El hecho de que la energía se intercambie de forma discreta se puso de
relieve por hechos experimentales como los siguientes, inexplicables con las
herramientas teóricas anteriores de la mecánica clásica o la electrodinámica:
Fig. 1: La función de onda del electrón de un átomo de hidrógeno posee niveles de energía
definidos y discretos denotados por un número cuántico n=1, 2, 3,... y valores definidos de
momento angular caracterizados por la notación: s, p, d,... Las áreas brillantes en la figura
corresponden a densidades elevadas de probabilidad de encontrar el electrón en dicha
posición.

●​ Espectro de la radiación del cuerpo negro, resuelto por Max Planck con la
cuantización de la energía. La energía total del cuerpo negro resultó que
tomaba valores discretos más que continuos. Este fenómeno se llamó
cuantización, y los intervalos posibles más pequeños entre los valores
discretos son llamados quanta(singular: quantum, de la palabra latina
para «cantidad», de ahí el nombre de mecánica cuántica). La magnitud de
un cuanto es un valor fijo llamado constante de Planck, y que vale: 6,626
×10-34 J·s.
●​ Bajo ciertas condiciones experimentales, los objetos microscópicos como
los átomos o los electrones exhiben un comportamiento ondulatorio, como
en la interferencia. Bajo otras condiciones, las mismas especies de
objetos exhiben un comportamiento corpuscular, de partícula, («partícula»
quiere decir un objeto que puede ser localizado en una región concreta
del espacio), como en la dispersiónde partículas. Este fenómeno se
conoce como dualidad onda-partícula.
●​ Las propiedades físicas de objetos con historias asociadas pueden ser
correlacionadas, en una amplitud prohibida para cualquier teoría clásica,
solo pueden ser descritos con precisión si se hace referencia a ambos a
la vez. Este fenómeno es llamado entrelazamiento cuántico y la
desigualdad de Bell describe su diferencia con la correlación ordinaria.
Las medidas de las violaciones de la desigualdad de Bell fueron algunas
de las mayores comprobaciones de la mecánica cuántica.
●​ Explicación del efecto fotoeléctrico, dada por Albert Einstein, en que volvió
a aparecer esa "misteriosa" necesidad de cuantizar la energía.
●​ Efecto Compton.
El desarrollo formal de la teoría fue obra de los esfuerzos conjuntos de varios físicos
y matemáticos de la época como Schrödinger, Heisenberg, Einstein, Dirac, Bohr y
Von Neumann entre otros (la lista es larga). Algunos de los aspectos fundamentales
de la teoría están siendo aún estudiados activamente. La mecánica cuántica ha sido
también adoptada como la teoría subyacente a muchos campos de la física y la
química, incluyendo la física de la materia condensada, la química cuántica y la
física de partículas.

La región de origen de la mecánica cuántica puede localizarse en la Europa central,


en Alemania y Austria, y en el contexto histórico del primer tercio del siglo XX.

En conmemoración del centenario de los primeros desarrollos formales de la teoría,


la Organización de las Naciones Unidasproclamó el año 2025 como el Año
Internacional de la Ciencia y la Tecnología Cuánticas. Esta iniciativa global busca
concienciar sobre el impacto de la cuántica en el progreso tecnológico y su
contribución al desarrollo sostenible. 3 ​4 ​
[ ][ ]

Suposiciones más importantes


Artículo principal: Interpretaciones de la mecánica cuántica

Las suposiciones más importantes de esta teoría son las siguientes:

●​ Al ser imposible fijar a la vez la posición y el momento de una partícula, se


renuncia al concepto de trayectoria, vital en mecánica clásica. En vez de
eso, el movimiento de una partícula puede ser explicado por una función
matemática que asigna, a cada punto del espacio y a cada instante, la
probabilidad de que la partícula descrita se halle en tal posición en ese
instante (al menos, en la interpretación de la Mecánica cuántica más
usual, la probabilista o interpretación de Copenhague). A partir de esa
función, o función de ondas, se extraen teóricamente todas las
magnitudes del movimiento necesarias.
●​ Existen dos tipos de evolución temporal, si no ocurre ninguna medida el
estado del sistema o función de onda evolucionan de acuerdo con la
ecuación de Schrödinger, sin embargo, si se realiza una medida sobre el
sistema, este sufre un «salto cuántico» hacia un estado compatible con
los valores de la medida obtenida (formalmente el nuevo estado será una
proyección ortogonaldel estado original).
●​ Existen diferencias notorias entre los estados ligados y los que no lo
están.
●​ La energía no se intercambia de forma continua en un estado ligado, sino
en forma discreta lo cual implica la existencia de paquetes mínimos de
energía llamados cuantos, mientras en los estados no ligados la energía
se comporta como un continuo.

Descripción de la teoría
Interpretación de Copenhague
Artículo principal: Interpretación de Copenhague

Para describir la teoría de forma general es necesario un tratamiento matemático


riguroso, pero aceptando una de las tres interpretaciones de la mecánica cuántica (a
partir de ahora la Interpretación de Copenhague), el marco se relaja. La mecánica
cuántica describe el estado instantáneo de un sistema (estado cuántico) con una
función de onda que codifica la distribución de probabilidad de todas las
propiedades medibles, u observables. Algunos observables posibles sobre un
sistema dado son la energía, posición, momento y momento angular. La mecánica
cuántica no asigna valores definidos a los observables, sino que hace predicciones
sobre sus distribuciones de probabilidad. Las propiedades ondulatorias de la materia
son explicadas por la interferencia de las funciones de onda.

Estas funciones de onda pueden variar con el transcurso del tiempo. Esta evolución
es determinista si sobre el sistema no se realiza ninguna medida aunque esta
evolución es estocástica y se produce mediante colapso de la función de onda
cuando se realiza una medida sobre el sistema (Postulado IV de la MC). Por
ejemplo, una partícula moviéndose sin interferencia en el espacio vacío puede ser
descrita mediante una función de onda que es un paquete de ondas centrado
alrededor de alguna posición media. Según pasa el tiempo, el centro del paquete
puede trasladarse, cambiar, de modo que la partícula parece estar localizada más
precisamente en otro lugar. La evolución temporal determinista de las funciones de
onda es descrita por la ecuación de Schrödinger.

Algunas funciones de onda describen estados físicos con distribuciones de


probabilidad que son constantes en el tiempo, estos estados se llaman
estacionarios, son estados propios del operador hamiltoniano y tienen energía bien
definida. Muchos sistemas que eran tratados dinámicamente en mecánica clásica
son descritos mediante tales funciones de onda estáticas. Por ejemplo, un electrón
en un átomo sin excitar se dibuja clásicamente como una partícula que rodea el
núcleo, mientras que en mecánica cuántica es descrito por una nube de
probabilidad estática que rodea al núcleo.

Cuando se realiza una medición en un observable del sistema, la función de ondas


se convierte en una del conjunto de las funciones llamadas funciones propias o
estados propios del observable en cuestión. Este proceso es conocido como
colapso de la función de onda. Las probabilidades relativas de ese colapso sobre
alguno de los estados propios posibles son descritas por la función de onda
instantánea justo antes de la reducción. Considerando el ejemplo anterior sobre la
partícula en el vacío, si se mide la posición de la misma, se obtendrá un valor
impredecible x. En general, es imposible predecir con precisión qué valor de x se
obtendrá, aunque es probable que se obtenga uno cercano al centro del paquete de
ondas, donde la amplitud de la función de onda es grande. Después de que se ha
hecho la medida, la función de onda de la partícula colapsa y se reduce a una que
esté muy concentrada en torno a la posición observada x.

La ecuación de Schrödinger es determinista en el sentido de que, dada una función


de onda a un tiempo inicial dado, la ecuación suministra una predicción concreta de
qué función tendremos en cualquier tiempo posterior. Durante una medida, el
eigen-estado al cual colapsa la función es probabilista y en este aspecto la
mecánica cuántica es no determinista. Así que la naturaleza probabilista de la
mecánica cuántica nace del acto de la medida. Esto conduce al problema de definir
objetivamente en qué momento se produce la medida y la evolución pasa de lineal y
determinista, a no-lineal y estocástica/aleatoria, cuestión que se conoce como
problema de la medida y que, además de la interpretación de Copenhague, ha dado
lugar a un número elevado de propuestas de resolución, conocidas como
interpretaciones de la mecánica cuántica.

Formulación matemática
Artículos principales: Postulados de la mecánica cuántica y Notación braket.

En la formulación matemática rigurosa, desarrollada por Dirac y von Neumann, los


estados posibles de un sistema cuántico están representados por vectores unitarios
(llamados estados) que pertenecen a un Espacio de Hilbert complejo separable
(llamado el espacio de estados). Qué tipo de espacio de Hilbert es necesario en
cada caso depende del sistema; por ejemplo, el espacio de estados para los
estados de posición y momento es el espacio de funciones de cuadrado integrable
, mientras que la descripción de un sistema sin traslación pero con un espín
es el espacio . La evolución temporal de un estado cuántico queda descrita
por la ecuación de Schrödinger, en la que el hamiltoniano, el operador
correspondiente a la energía total del sistema, tiene un papel central.

Cada magnitud observable queda representada por un operador lineal hermítico


definido sobre un dominio denso del espacio de estados. Cada estado propio de un
observable corresponde a un eigenvector del operador, y el valor propio o eigenvalor
asociado corresponde al valor del observable en aquel estado propio. El espectro de
un operador puede ser continuo o discreto. La medida de un observable
representado por un operador con espectro discreto solo puede tomar un conjunto
numerable de posibles valores, mientras que los operadores con espectro continuo
presentan medidas posibles en intervalos reales completos. Durante una medida, la
probabilidad de que un sistema colapse a uno de los eigenestados viene dada por el
cuadrado del valor absoluto del producto interno entre el estado propio o
auto-estado (que podemos conocer teóricamente antes de medir) y el vector estado
del sistema antes de la medida. Podemos así encontrar la distribución de
probabilidad de un observable en un estado dado computando la descomposición
espectral del operador correspondiente. El principio de incertidumbre de Heisenberg
se representa por la aseveración de que los operadores correspondientes a ciertos
observables no conmutan.

Principio de Incertidumbre

Una de las consecuencias del formalismo cuántico es el principio de incertidumbre.


En su forma más familiar, establece que ninguna medición de una partícula cuántica
puede implicar simultáneamente predicciones precisas para la medición de su
posición y la medición de su momento. 5 ​6 ​Tanto posición como momento son
[ ][ ]

observables, esto significa que son representados por operadores hermíticos. El


operador posición y el operador momento no conmutan, pero satisfacen la
relación de conmutación canónica:

Dado un estado cuántico, la regla de Born nos permite encontrar valores para y
, así como sus cuadrados. Definiendo la incertidumbre para un observable usando
desviación estándar, obteniendo

y de la misma manera para el momento:

El principio de incertidumbre establece que

En principio, cualquiera de las desviaciones estándar puede hacerse arbitrariamente


pequeña, pero no ambas simultáneamente . 7 ​Esta desigualdad se generaliza a
[ ]

pares arbitrarios de operadores autoadjuntos y . El conmutador de estos dos


operadores es

y proporciona el límite inferior en el producto de las desviaciones estándar:


Otra consecuencia de la relación de conmutación canónica es que los operadores
posición y momento son la transformada de Fourier del otro, de modo que una
descripción de un objeto según su momento es la transformada de Fourier de su
descripción según su posición. El hecho de que la dependencia en cantidad de
movimiento sea la transformada de Fourier de la dependencia en posición significa
que el operador de cantidad de movimiento es equivalente (hasta un factor de )
al derivar respecto a su posición, ya que en análisis de Fourier la derivación
corresponde a la multiplicación en el espacio dual. Esta es la razón por la que en las
ecuaciones cuánticas en el espacio de posición, el momento es reemplazado por

, y en particular en la Ecuación de Schrödinger no relativista en el espacio


de posiciones el momento al cuadrado es reemplazado por el laplaciano al cuadrado
.5​
[ ]

Aplicaciones
En muchos aspectos, la tecnología moderna opera a una escala en la que los
efectos cuánticos son significativos. Las aplicaciones importantes de la teoría
cuántica incluyen la química cuántica, la óptica cuántica, la computación cuántica,
los imanes superconductores, los diodos emisores de luz, el amplificador óptico y el
láser, el transistor y semiconductores como el microprocesador, imágenes médicas
y de investigación como la resonancia magnética y el microscopio electrónico. 8 ​Las
[ ]

explicaciones de muchos fenómenos biológicos y físicos tienen su origen en la


naturaleza del enlace químico, sobre todo la macromolécula del ADN.

Relatividad y la mecánica cuántica


Artículos principales: Teoría cuántica de campos y Segunda cuantización.

El mundo moderno de la física se funda notablemente en dos teorías principales, la


relatividad general y la mecánica cuántica, aunque ambas teorías usan principios
aparentemente incompatibles. Los postulados que definen la teoría de la relatividad
de Einstein y la teoría del quántum están apoyados por rigurosa y repetida evidencia
empírica. Sin embargo, ambas se resisten a ser incorporadas dentro de un mismo
modelo coherente. Desde mediados del siglo XX, aparecieron teorías cuánticas
relativistas del campo electromagnético (electrodinámica cuántica) y las fuerzas
nucleares (modelo electrodébil, cromodinámica cuántica), pero no se tiene una
teoría cuántica relativista del campo gravitatorio que sea plenamente consistente y
válida para campos gravitatorios intensos (existen aproximaciones en espacios
asintóticamente planos). Todas las teorías cuánticas relativistas consistentes usan
los métodos de la teoría cuántica de campos.

En su forma ordinaria, la teoría cuántica abandona algunos de los supuestos


básicos de la teoría de la relatividad, como por ejemplo el principio de localidad
usado en la descripción relativista de la causalidad. El mismo Einstein había
considerado absurda la violación del principio de localidad a la que parecía abocar
la mecánica cuántica. La postura de Einstein fue postular que la mecánica cuántica
si bien era consistente era incompleta. Para justificar su argumento y su rechazo a
la falta de localidad y la falta de determinismo, Einstein y varios de sus
colaboradores postularon la llamada paradoja de Einstein-Podolsky-Rosen (EPR), la
cual demuestra que medir el estado de una partícula puede instantáneamente
cambiar el estado de su socio enlazado, aunque las dos partículas pueden estar a
una distancia arbitrariamente grande. Modernamente el paradójico resultado de la
paradoja EPR se sabe es una consecuencia perfectamente consistente del llamado
entrelazamiento cuántico. Es un hecho conocido que si bien la existencia del
entrelazamiento cuántico efectivamente viola el principio de localidad, en cambio no
viola la causalidad definido en términos de información, puesto que no hay
transferencia posible de información. Si bien en su tiempo, parecía que la paradoja
EPR suponía una dificultad empírica para la mecánica cuántica, y Einstein consideró
que la mecánica cuántica en la interpretación de Copenhague podría ser descartada
por experimento, décadas más tarde los experimentos de Alain Aspect (1981)
revelaron que efectivamente la evidencia experimental parece apuntar en contra del
principio de localidad. 9 ​Y por tanto, el resultado paradójico que Einstein rechazaba
[ ]

como «sin sentido» parece ser lo que sucede precisamente en el mundo real.

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