Art.
1 de la CRE 1998
Art. 1.- El Ecuador es un estado social de derecho, soberano, unitario, independiente,
democrático, pluricultural y multiétnico. Su gobierno es republicano, presidencial, electivo,
representativo, responsable, alternativo, participativo y de administración descentralizada. La
soberanía radica en el pueblo, cuya voluntad es la base de la autoridad, que ejerce a través de
los órganos del poder público y de los medios democráticos previstos en esta Constitución. El
Estado respeta y estimula el desarrollo de todas las lenguas de los ecuatorianos. El castellano
es el idioma oficial. El quechua, el shuar y los demás idiomas ancestrales son de uso oficial
para los pueblos indígenas, en los términos que fija la ley. La bandera, el escudo y el himno
establecidos por la ley, son los símbolos de la patria.
Art. 6 de la CRE 2008
Art. 6.- Todas las ecuatorianas y los ecuatorianos son ciudadanos y gozarán de los derechos
establecidos en la Constitución. La nacionalidad ecuatoriana es el vínculo jurídico político de
las personas con el Estado, sin perjuicio de su pertenencia a alguna de las nacionalidades
indígenas que coexisten en el Ecuador plurinacional. La nacionalidad ecuatoriana se obtendrá
por nacimiento o por naturalización y no se perderá por el matrimonio o su disolución, ni por
la adquisición de otra nacionalidad.
Art. 57.- Se reconoce y garantizará a las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades
indígenas, de conformidad con la Constitución y con los pactos, convenios, declaraciones y
demás instrumentos internacionales de derechos humanos, los siguientes derechos colectivos:
1. Mantener, desarrollar y fortalecer libremente su identidad, sentido de pertenencia,
tradiciones ancestrales y formas de organización social.
2. No ser objeto de racismo y de ninguna forma de discriminación fundada en su origen,
identidad étnica o cultural.
3. El reconocimiento, reparación y resarcimiento a las colectividades afectadas por
racismo, xenofobia y otras formas conexas de intolerancia y discriminación.
4. Conservar la propiedad imprescriptible de sus tierras comunitarias, que serán
inalienables, inembargables e indivisibles. Estas tierras estarán exentas del pago de
tasas e impuestos.
5. Mantener la posesión de las tierras y territorios ancestrales y obtener su adjudicación
gratuita.
6. Participar en el uso, usufructo, administración y conservación de los recursos
naturales renovables que se hallen en sus tierras.
7. La consulta previa, libre e informada, dentro de un plazo razonable, sobre planes y
programas de prospección, explotación y comercialización de recursos no renovables
que se encuentren en sus tierras y que puedan afectarles ambiental o culturalmente;
participar en los beneficios que esos proyectos reporten y recibir indemnizaciones por
los perjuicios sociales, culturales y ambientales que les causen. La consulta que deban
realizar las autoridades competentes será obligatoria y oportuna. Si no se obtuviese el
consentimiento de la comunidad consultada, se procederá conforme a la Constitución
y la ley.
8. Conservar y promover sus prácticas de manejo de la biodiversidad y de su entorno
natural. El Estado establecerá y ejecutará programas, con la participación de la
comunidad, para asegurar la conservación y utilización sustentable de la
biodiversidad. 9. Conservar y desarrollar sus propias formas de convivencia y
organización social, y de generación y ejercicio de la autoridad, en sus territorios
legalmente reconocidos y tierras comunitarias de posesión ancestral.
9. Crear, desarrollar, aplicar y practicar su derecho propio o consuetudinario, que no
podrá vulnerar derechos constitucionales, en particular de las mujeres, niñas, niños y
adolescentes.
10. No ser desplazados de sus tierras ancestrales.
11. Mantener, proteger y desarrollar los conocimientos colectivos; sus ciencias,
tecnologías y saberes ancestrales; los recursos genéticos que contienen la diversidad
biológica y la agrobiodiversidad; sus medicinas y prácticas de medicina tradicional,
con inclusión del derecho a recuperar, promover y proteger los lugares rituales y
sagrados, así como plantas, animales, minerales y ecosistemas dentro de sus
territorios; y el conocimiento de los recursos y propiedades de la fauna y la flora. Se
prohíbe toda forma de apropiación sobre sus conocimientos, innovaciones y prácticas.
12. Mantener, recuperar, proteger, desarrollar y preservar su patrimonio cultural e
histórico como parte indivisible del patrimonio del Ecuador. El Estado proveerá los
recursos para el efecto.
13. Desarrollar, fortalecer y potenciar el sistema de educación intercultural bilingüe, con
criterios de calidad, desde la estimulación temprana hasta el nivel superior, conforme
a la diversidad cultural, para el cuidado y preservación de las identidades en
consonancia con sus metodologías de enseñanza y aprendizaje. Se garantizará una
carrera docente digna. La administración de este sistema será colectiva y participativa,
con alternancia temporal y espacial, basada en veeduría comunitaria y rendición de
cuentas.
14. Construir y mantener organizaciones que los representen, en el marco del respeto al
pluralismo y a la diversidad cultural, política y organizativa. El Estado reconocerá y
promoverá todas sus formas de expresión y organización.
15. Participar mediante sus representantes en los organismos oficiales que determine la
ley, en la definición de las políticas públicas que les conciernan, así como en el diseño
y decisión de sus prioridades en los planes y proyectos del Estado.
16. Ser consultados antes de la adopción de una medida legislativa que pueda afectar
cualquiera de sus derechos colectivos.
17. Mantener y desarrollar los contactos, las relaciones y la cooperación con otros
pueblos, en particular los que estén divididos por fronteras internacionales.
18. Impulsar el uso de las vestimentas, los símbolos y los emblemas que los identifiquen.
19. La limitación de las actividades militares en sus territorios, de acuerdo con la ley.
20. Que la dignidad y diversidad de sus culturas, tradiciones, historias y aspiraciones se
reflejen en la educación pública y en los medios de comunicación; la creación de sus
propios medios de comunicación social en sus idiomas y el acceso a los demás sin
discriminación alguna.
Los territorios de los pueblos en aislamiento voluntario son de posesión ancestral irreductible
e intangible, y en ellos estará vedada todo tipo de actividad extractiva. El Estado adoptará
medidas para garantizar sus vidas, hacer respetar su autodeterminación y voluntad de
permanecer en aislamiento, y precautelar la observancia de sus derechos. La violación de
estos derechos constituirá delito de etnocidio, que será tipificado por la ley. El Estado
garantizará la aplicación de estos derechos colectivos sin discriminación alguna, en
condiciones de igualdad y equidad entre mujeres y hombres.
Art. 171.- Las autoridades de las comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas ejercerán
funciones jurisdiccionales, con base en sus tradiciones ancestrales y su derecho propio, dentro
de su ámbito territorial, con garantía de participación y decisión de las mujeres. Las
autoridades aplicarán normas y procedimientos propios para la solución de sus conflictos
internos, y que no sean contrarios a la Constitución y a los derechos humanos reconocidos en
instrumentos internacionales. El Estado garantizará que las decisiones de la jurisdicción
indígena sean respetadas por las instituciones y autoridades públicas. Dichas decisiones
estarán sujetas al control de constitucionalidad. La ley establecerá los mecanismos de
coordinación y cooperación entre la jurisdicción indígena y la jurisdicción ordinaria.
Art. 275.- El régimen de desarrollo es el conjunto organizado, sostenible y dinámico de los
sistemas económicos, políticos, socio-culturales y ambientales, que garantizan la realización
del buen vivir, del sumak kawsay. El Estado planificará el desarrollo del país para garantizar
el ejercicio de los derechos, la consecución de los objetivos del régimen de desarrollo y los
principios consagrados en la Constitución. La planificación propiciará la equidad social y
territorial, promoverá la concertación, y será participativa, descentralizada, desconcentrada y
transparente. El buen vivir requerirá que las personas, comunidades, pueblos y nacionalidades
gocen efectivamente de sus derechos, y ejerzan responsabilidades en el marco de la
interculturalidad, del respeto a sus diversidades, y de la convivencia armónica con la
naturaleza.
Art. 95.- Las ciudadanas y ciudadanos, en forma individual y colectiva, participarán de
manera protagónica en la toma de decisiones, planificación y gestión de los asuntos públicos,
y en el control popular de las instituciones del Estado y la sociedad, y de sus representantes,
en un proceso permanente de construcción del poder ciudadano. La participación se orientará
por los principios de igualdad, autonomía, deliberación pública, respeto a la diferencia,
control popular, solidaridad e interculturalidad. La participación de la ciudadanía en todos los
asuntos de interés público es un derecho, que se ejercerá a través de los mecanismos de la
democracia representativa, directa y comunitaria.
Sentencia sobre la Ley de Minería (2010)
Contexto general
• En enero de 2009 se aprobó la Ley de Minería en Ecuador, impulsada por el gobierno
de Rafael Correa y la Comisión Legislativa presidida por Fernando Cordero Cueva.
• Un año después, en marzo de 2010, la Corte Constitucional resolvió dos demandas de
inconstitucionalidad acumuladas contra esa Ley.
Datos clave de la sentencia:
• Sentencia N.º 001-10-SIN-CC
• Casos N.º 0008-09-IN y 0011-09-IN
• Juez ponente: Dr. Patricio Pazmiño Freire
• Jueces adherentes: Dr. Edgar Zárate Zárate y Dr. Roberto Bhrunis Lemarie
• Jueza sustanciadora inicial: Dra. Nina Pacari Vega
Argumentos principales de los demandantes
1. Violación al derecho de consulta previa: la Ley se aprobó sin consultar a los
pueblos indígenas.
2. Afectación a territorios indígenas: se permiten servidumbres mineras y “libertad de
prospección” en territorios colectivos.
3. Impacto ambiental y al agua: la minería amenaza páramos, humedales y fuentes de
agua, contradiciendo la Constitución que reconoce a la naturaleza como sujeto de
derechos.
4. Jerarquía de las leyes: la Ley se autoproclamaba superior a otras, rompiendo el
orden constitucional.
5. Participación privada en sectores estratégicos: se abría la puerta a transnacionales
sin definir la “excepcionalidad” que exige la Constitución.
Argumentos del Estado (Fernando Cordero, Comisión Legislativa)
• La Asamblea tenía competencia plena para aprobar la Ley.
• Sí se recibieron observaciones de comunidades, aunque no se hizo consulta formal.
• La Ley es ordinaria, no orgánica, y no contradice la Constitución.
• Las servidumbres mineras requieren acuerdo con los dueños de los predios.
• La participación privada es válida porque el Estado no puede hacerlo todo solo.
• No todo el territorio es indígena, también existen derechos de propiedad de otros
ciudadanos.
Fundamentos Constitucionales de la Plurinacionalidad
La Constitución de la República del Ecuador (CRE), aprobada en Montecristi en 2008,
transforma el Estado al declararlo explícitamente plurinacional e intercultural desde su
Preámbulo. Antes, constituciones como la de 1998 solo aludían a un Estado pluricultural y
multiétnico, manteniendo un enfoque monocultural; ahora, el Artículo 1 lo define como un
Estado constitucional de derechos y justicia, social, democrático, soberano, independiente,
unitario, intercultural, plurinacional y laico. Esto enfatiza la unidad territorial indivisible,
pero reconoce la coexistencia de múltiples nacionalidades indígenas (como kichwa, shuar,
waorani), afroecuatorianas y montubias, evitando cualquier idea separatista al equiparar
"nacionalidad" con "pueblo" bajo requisitos específicos.
Esta base se desarrolla en normas operativas: el Artículo 6 diferencia la nacionalidad
ecuatoriana (vínculo jurídico-político con el Estado) de la pertenencia a nacionalidades
indígenas, permitiendo ambas sin exclusión. El Artículo 57 detalla derechos colectivos, como
autodeterminación interna, tierras ancestrales, identidad cultural, consulta previa libre e
informada (inciso 7) y práctica de medicina ancestral. Además, el Artículo 171 habilita la
jurisdicción indígena para conflictos internos comunitarios, siempre subordinada a la
Constitución y derechos humanos universales, mientras el Artículo 275 integra la
interculturalidad en la educación pública. Principios como el Sumak Kawsay o Buen Vivir
(Artículos 275-280) incorporan cosmovisiones indígenas, promoviendo armonía con la
naturaleza, reciprocidad social y equilibrio comunitario. Tratados internacionales, como el
Convenio 169 de la OIT (ratificado en 2004) y la Declaración ONU de 2007 sobre Derechos
de Pueblos Indígenas, refuerzan estos pilares, interpretados por la Corte Constitucional para
su aplicación práctica.
Importancia Jurídica de la Plurinacionalidad
Juridicamente, la plurinacionalidad no es simbólica, sino vinculante y transformadora:
reconfigura el Estado de un modelo monista y colonial —donde solo imperaba el derecho
estatal— a uno inclusivo y plural. Obliga políticas afirmativas contra la discriminación
histórica hacia las 14 nacionalidades indígenas, el pueblo afroecuatoriano y montubio,
asegurando equidad en justicia, recursos naturales y servicios públicos. Habilita el pluralismo
jurídico (Artículo 171 CRE), la consulta previa obligatoria para leyes o proyectos extractivos
en territorios indígenas (Artículo 57.7) y justicia consuetudinaria autónoma en faltas internas,
respetando derechos fundamentales como no discriminación, integridad personal y
prohibición de tratos crueles (Artículo 171.10).
Impulsa reformas hacia la interculturalidad como base de la democracia participativa
(Artículo 95), integrando normas indígenas orales con el derecho estatal codificado y
jerárquico. La Corte Constitucional ha validado esto en fallos clave, obligando al legislador a
armonizar leyes como la Orgánica de Garantas Jurisdiccionales y Control Constitucional.
Internacionalmente, alinea a Ecuador con estándares globales de derechos indígenas,
previniendo conflictos como los levantamientos de los 90 mediante coordinación
interjurisdiccional. En resumen, posiciona la plurinacionalidad como herramienta para
redistribuir el poder, fomentar paz social, desarrollo sostenible y unidad en la diversidad,
rompiendo paradigmas excluyentes del pasado colonial.
Diferencia entre Pluralidad y Pluralismo Jurídico
La pluralidad es un hecho sociológico descriptivo y pasivo: mera existencia de múltiples
realidades culturales, étnicas y normativas en un territorio, como las 14 nacionalidades
indígenas en Ecuador (kichwa, shuar, waorani, tsáchila, etc.), con sus lenguas, costumbres y
sistemas consuetudinarios. Heredada del colonialismo, no implica reconocimiento estatal
formal, interacción regulada ni igualdad normativa; es estática, tolerada y propensa a
conflictos, como disputas territoriales no resueltas donde normas indígenas quedaban
marginadas.
En oposición, el pluralismo jurídico es un constructo normativo constitucional activo e
intencional que integra esos sistemas diversos —derecho estatal oficial (codificado,
jerárquico) e indígenas (consuetudinarios, comunitarios, orales)— en un ordenamiento
híbrido. Establece supremacía constitucional, igualdad relativa y mecanismos de
coordinación, como el Artículo 171 CRE, que limita competencias indígenas a conflictos
internos y las subordina a derechos humanos. Incluye "puertas de entrada y salida"
jurisdiccionales (Artículo 171.11): por ejemplo, justicia indígena resuelve faltas leves con
usos y costumbres, pero remite delitos graves al sistema estatal y garantiza debido proceso,
interculturalidad, reciprocidad y no discriminación.
Esta evolución, avalada por la Corte Constitucional (caso 001-10-SIN-CC), supera el
monismo colonial para una convivencia dinámica y armónica, sin asimilación forzada.
Transforma la pluralidad conflictiva en un sistema inclusivo y equitativo, promoviendo
justicia intercultural efectiva en Ecuador. En 2010, la Corte Constitucional del Ecuador, con
el juez ponente Patricio Pazmiño y los jueces Edgar Zárate y Roberto Bhrunis, recibió dos
demandas acumuladas contra la Ley de Minería de 2009. Los líderes indígenas Marlon Santi,
presidente de la CONAIE, y Carlos Pérez Guartambel, representante de los sistemas
comunitarios de agua del Azuay, alegaban que la Ley era inconstitucional porque se aprobó
sin consulta previa a los pueblos indígenas, y porque permitía actividades mineras que
afectaban directamente sus territorios, fuentes de agua y la naturaleza, reconocida en la
Constitución como sujeto de derechos. Por su parte, el Estado, representado por Fernando
Cordero Cueva, presidente de la Comisión Legislativa, defendió la Ley argumentando que
había sido aprobada con plena competencia, que buscaba garantizar el desarrollo económico
del país y que la participación privada era necesaria porque el Estado no podía asumir solo la
actividad minera. Este caso se convirtió en un ejemplo claro de la tensión entre dos visiones:
por un lado, la defensa de los derechos colectivos, ambientales y culturales de los pueblos
indígenas; y por otro, la apuesta del Estado por la minería como motor económico y
estratégico. La discusión puso en evidencia el desafío de equilibrar el respeto a la
Constitución y a los tratados internacionales con las políticas de desarrollo, mostrando cómo
el derecho puede ser un espacio de conflicto entre la protección de la naturaleza y los
intereses económicos.