HEBREOS 3
Moisés fue un hombre que se encontró con Dios en una Zarza ardiente que no se
consumía, medio que utilizó Dios para encomendarle una importante misión,
regresar a las tierras de Egipto y liberar al pueblo hebreo que se encontraba
sumido en la esclavitud.
Por esta razón, Moisés decide regresar al lugar ganándose la confianza del
pueblo como el enviado de Dios. Su tarea no era sencilla y tuvo que encontrar la
manera de convencer al faraón para que dejara a los esclavos en libertad por lo
que desató un total de 10 plagas con el objetivo de que el faraón cediera.
Por medio de estas plagas y luego de la muerte del hijo único del faraón, éste
decidió liberar al pueblo judío pero mientras ellos huían, el faraón los alcanzó muy
cerca del mar rojo con el objetivo de asesinarlos, sin embargo, con el poder de
Dios Moisés logró separar el mar en dos logrando que los hebreos
caminaran por el lugar de forma segura y una vez que habían cruzado volvió
a cerrar sus aguas.
Luego de vagar por mucho tiempo con el pueblo, Moisés subió al monte Sinaí en
donde Dios le entregó las tablas en donde se encontraban los 10
mandamientos los cuales se convirtieron en las leyes básicas del pueblo
hebreo. Tiempo después, llegaron a Palestina, la Tierra Prometida, lugar en
donde una nueva generación de hebreos liderados por Josué hizo un nuevo
hogar.
Moisés fue el hombre escogido para traer la redención a Su pueblo.
Concretamente, Dios eligió a Moisés para guiar a los israelitas del cautiverio en
Egipto y llevarlos a la salvación en la tierra prometida. Moisés también es
reconocido como el mediador del antiguo pacto, y se conoce comúnmente como el
dador de la ley. Por último, Moisés es el autor principal del pentateuco, los libros
fundamentales de toda la biblia. El papel de Moisés en el antiguo testamento, es
una sombra y tipología del papel que Jesús desempeña en el nuevo testamento.
Como tal, su vida definitivamente vale la pena estudiarla.
1. SU LLAMADO DESDE NIÑO
En Éxodo 2, vemos que la madre de Moisés intenta salvar a su hijo
colocándolo en una canasta y poniéndolo en el Nilo. La canasta finalmente
la encontró la hija del faraón, y ella lo adoptó como si fuera su hijo y lo
educó en el palacio del mismísimo faraón. Mientras Moisés crecía hasta su
edad adulta, comenzó a identificarse con el sufrimiento de su pueblo.
Cuando presenciaba que un egipcio estaba golpeando a un esclavo hebreo,
Moisés intervino y mató al egipcio. En otro incidente, Moisés intentó
intervenir en una disputa entre dos hebreos, pero uno de los hebreos
reprendió a Moisés y sarcásticamente comentó, "¿Piensas matarme como
mataste al egipcio?" (Éxodo 2:14). Dándose cuenta de que su acto criminal
se conoció, Moisés huyó a la tierra de Madián donde intervino nuevamente;
esta vez en el rescate de las hijas de Jetro por parte de algunos bandidos.
En agradecimiento, Jetro (también llamado Reuel) dio su hija Séfora por
mujer a Moisés (Éxodo 2:15-21). Moisés vivió en Madián por cerca de
cuarenta años.
2. UN LLAMADO EN LA ZARZA ARDIENTE
El siguiente ACONTECIMIENTO importante en la vida de Moisés, fue su
encuentro con Dios en la zarza ardiente (Éxodo 3-4), donde Dios llamó a
Moisés para ser el salvador de Su pueblo. A pesar de su excusa inicial y
directa petición para que Dios enviara a alguien diferente, Moisés accedió a
obedecer a Dios. Dios prometió enviar a Aarón, hermano de Moisés, junto
con él. El resto de la historia es bastante conocida. Moisés y su hermano
Aarón, van a faraón en nombre de Dios y le exigen que deje ir al pueblo
para adorar a su Dios. El faraón obstinadamente se niega, y diez plagas del
juicio de Dios caen sobre el pueblo y la tierra, siendo la última plaga la
matanza de los primogénitos. Antes de esta última plaga, Dios ordena a
Moisés que instituya la pascua, lo cual es un recordatorio del acto salvífico
de Dios para redimir a Su pueblo de la esclavitud en Egipto.
Después del Éxodo, Moisés llevó al pueblo a la orilla del mar Rojo, donde
Dios proveyó otro milagro para salvarlos, al dividir las aguas y permitiendo
que los hebreos pasaran al otro lado al tiempo que se ahogaba el ejército
egipcio (Éxodo 14). Moisés llevó al pueblo al pie del monte Sinaí, donde se
dio la ley y se estableció el antiguo pacto entre Dios y la recién formada
nación de Israel (Éxodo 19-24).
3. MOISES Y LA IMPORTANCIA DE LEY
La Ley de Moisés fue dada específicamente a la nación de Israel (Éxodo
19; Levítico 26:46; Romanos 9:4). Se compone de tres partes: los diez
mandamientos, las ordenanzas, y el sistema de adoración, que incluía el
sacerdocio, el tabernáculo, las ofrendas y las fiestas (Éxodo 20-40; Levítico
1-7; 23). El propósito de la ley de Moisés era lograr lo siguiente:
(1) Revelar el carácter sagrado del Dios eterno a la nación de Israel (Levítico 19:2;
20:7-8).
(2) Apartar a la nación de Israel para que fuera diferente de todas las demás
naciones (Éxodo 19:5).
(3) Revelar la pecaminosidad del hombre (cf. Gálatas 3:19). Aunque la ley era
buena y santa (Romanos 7:12), no proporcionaba la salvación para la nación de
Israel. "Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante
de Él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado" (Romanos 3:20;
Hechos 13:38-39).
(4) Proporcionar perdón a través del sacrificio u ofrendas (Levítico 1-7) para
aquellos que tenían fe en el Señor, en la nación de Israel.
(5) Proporcionar una forma de adoración para la comunidad de fe a través de las
fiestas anuales (Levítico 23).
(6) Proporcionar dirección de Dios para la salud física y espiritual de la nación
(Éxodo 21-23; Deuteronomio 6:4-19; Salmo 119:97-104).
(7) Después de que Cristo viniera, hacer que las personas vieran que no podían
guardar la ley, sino que necesitaban aceptar a Cristo como Salvador personal,
porque Él había cumplido la ley en Su vida y pagó el castigo por culpa nuestra en
Su muerte, sepultura y resurrección corporal (Gálatas 3:24; Romanos 10:4). El
creyente en Cristo tiene la misma justicia de la ley cumplida en él cuando obedece
al Espíritu Santo que vive dentro de él (Romanos 8:4).