FORMATO PARA PRESENTACIÓN DE CASO CLÍNICO
1. ENCABEZADO
1.1 TÍTULO
CUIDADOS DE ENFERMERIA EN PACIENTE CON ENFERMEDAD PULMONAR
OBSTRUCTIVA CRÓNICA (EPOC).
1.2. Nombre de las estudiantes: Cindy Vizueta, Paola Tenemaza, Rosa Santos
2. RESUMEN
La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) constituye una de las
principales causas de morbimortalidad a nivel mundial y representa un desafío
significativo para los sistemas de salud, especialmente en contextos rurales y
vulnerables donde el acceso a servicios especializados es limitado. Esta patología no
solo afecta la función respiratoria, sino que también impacta de manera profunda en la
calidad de vida y en la capacidad funcional de las personas que la padecen.
El presente informe clínico y académico describe el caso de una paciente indígena
residente en la comunidad de San Isidro, parroquia San Andrés, cantón Guano,
diagnosticada con EPOC. A través de este caso se evidencia la relevancia de una
intervención integral desde el rol de enfermería, orientada a la promoción, prevención
y recuperación de la salud respiratoria, con un enfoque holístico y culturalmente
sensible.
La atención brindada se basó en la comprensión de los factores sociales, ambientales y
culturales que influyen en la evolución de la enfermedad. Entre las intervenciones más
destacadas se incluyen la educación para el uso correcto de los inhaladores, la
enseñanza de técnicas de respiración, el monitoreo sistemático de los signos vitales, la
promoción de hábitos alimenticios saludables y el acompañamiento continuo durante el
proceso de atención domiciliaria. Estas estrategias contribuyeron a la mejoría de los
síntomas respiratorios, la reducción de las exacerbaciones y la optimización de la
capacidad funcional de la paciente.
Asimismo, se incorporaron componentes de rehabilitación pulmonar adaptados al
entorno rural, demostrando su efectividad en la disminución de la disnea y en el
aumento de la tolerancia al esfuerzo físico. La evidencia científica respalda la utilidad
de estos programas incluso en el primer nivel de atención, donde el profesional de
enfermería desempeña un papel clave en la continuidad del cuidado y la educación
sanitaria.
Este caso resalta la importancia del rol del profesional de enfermería como gestor del
cuidado, educador y facilitador de intervenciones individualizadas, orientadas a
fortalecer la autonomía del paciente y su adherencia terapéutica. Además, pone de
manifiesto la necesidad de incorporar los determinantes sociales de la salud en la
planificación de las intervenciones y de diseñar estrategias contextualizadas que
respondan a las particularidades culturales y geográficas de cada comunidad.
En síntesis, este abordaje interdisciplinario, con una participación activa del personal
de enfermería, demuestra la eficacia del cuidado integral en el manejo de la EPOC en
poblaciones indígenas y rurales. Esta experiencia reafirma la importancia de integrar
la práctica clínica con la evidencia científica y el respeto por la diversidad cultural,
garantizando una atención equitativa, humanizada y centrada en las necesidades reales
del paciente.
3. PALABRAS CLAVE
1. EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica)
2. Disnea: dificultad respiratoria progresiva que presenta la paciente.
3. Sibilancias: ruidos respiratorios agudos presentes en la auscultación.
4. Broncodilatadores: medicamentos administrados para mejorar la función
respiratoria.
5. Hipoxemia: disminución de oxígeno en sangre, evidencia por SpO2 89%.
6. Tórax en tonel: alteración estructural torácica observada en el examen físico.
7. Oxigenoterapia: intervención terapéutica aplicada para mejorar la oxigenación.
8. Saturación de oxigeno (SpO2): parámetro monitoreado para evaluar función
respiratoria.
9. Rehabilitación pulmonar: parte del enfoque terapéutico integral implementado.
4. INTRODUCCION
La Enfermedad Pulmonar Crónica (EPOC) Obstructiva representa una de las
afectaciones respiratorias crónicas más prevalentes e incapacitantes a nivel mundial.
Se caracteriza por una limitación persistente del flujo aéreo, generalmente progresiva,
y por una respuesta inflamatoria anormal de los pulmones ante la exposición
prolongada a partículas o gases nocivos, principalmente del humo del tabaco (1). Esta
entidad clínica comprende dos afectaciones principales: el enfisema pulmonar, que
implica la destrucción de los alveolos, y la bronquitis crónica, que manifiesta por una
tos persistente con producción de esputo durante al menos tres meses al año en dos
años consecutivos. Ambas condiciones suelen coexistir en diferentes grados en los
pacientes con EPOC, contribuyendo a la heterogeneidad de sus manifestaciones
clínicas.
La magnitud del impacto de esta patología ha generado preocupación global. Según
datos epidemiológicos recientes, la EPOC afecta aproximadamente al 10% de las
personas mayores de 40 años, ubicándose como una de las principales causas de
muerte y discapacidad (1,2). Entre los factores de riesgo más relevantes se encuentran
el tabaquismo activo y pasivo, la exposición a contaminantes ambientales y laborales,
así como factores genéticos como la deficiencia de alfa-1 anti tripsina (1,3). El papel
del tabaquismo es especialmente significativo, siendo responsable de entre el 80% y el
90% de los casos diagnosticados, lo que convierte a esta conducta en el principal
factor modificable en la prevención de la EPOC.
Los síntomas clínicos más frecuentes incluyen disnea progresiva, tos crónica,
expectoración persistente, sibilancias y fatiga, los cuales impactan de manera
importante en la calidad de vida del paciente y en su capacidad para realizar
actividades cotidianas (1,2). La disnea, en particular, es uno de los signos más
limitantes, iniciando con el esfuerzo físico y prolongado en etapas avanzadas hasta
aparecer en reposo, debido a la obstrucción crónica y ala hiperinsuflación pulmonar
(4). Otros síntomas, como la tos y la producción de esputo, pueden preceder incluso al
diagnóstico clínico, siendo indicadores tempranos de inflamación bronquial crónica
(5).
El diagnóstico de la EPOC se basa fundamentalmente en la espirometria, considerada
la prueba de referencia, que permite confirmar la obstrucción persistente del flujo
aéreo mediante la medición del FEV1 y el cociente FEV1/FVC post-broncodilatador,
siendo patológico un valor menor a 0.70 (4). Este examen debe estar acompañado por
una evaluación clínica integral que incluya antecedentes de síntomas respiratorios y
exposición a factores de riesgo (6). Asimismo, herramientas diagnosticas
complementarias como la radiografía de tórax y la tomografía computarizada de alta
resolución (TCAR) permiten evaluar la extensión del enfisema y descartar otras
patologías (7). En casos particulares, la medición de alfa-1 anti tripsina es útil para
identificar formas hereditarias de la enfermedad (8).
El tratamiento de la EPOC requiere una estrategia integral, combinando
intervenciones farmacológicas y no farmacológicas orientadas a aliviar los síntomas,
prevenir exacerbaciones y mejorar la calidad de vida. La cesación tabáquica es la
intervención más importante, recomendada en todos los estadios de la enfermedad. El
manejo farmacológico incluye broncodilatadores de acción prolongada como los
agonistas beta-2 (LABA) y anticolinérgicos (LAMA), así como corticosteroides
inhalados (ICS) en pacientes seleccionados. La rehabilitación pulmonar constituye otra
herramienta esencial, ya que mejora la tolerancia al ejercicio y reduce la disnea. En
casos avanzados, se puede indicar oxigenoterapia domiciliaria prolongada o
ventilación no invasiva (8).
Además, la vacunación contra la influenza, el neumococo y el COVOD-19 es crucial
para reducir las infecciones respiratorias que pueden exacerbar el cuadro (4).
La EPOC representa no solo una carga sanitaria, sino también social y económica
significativa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señalo que en 2019 fue la
tercera causa de muerte en el mundo, ocasionando más de 3.23 millones de
fallecimientos, con una mayor carga en los países de ingresos bajos y medios. Se estima
que entre el 5% y el 10% de los adultos entre 40 y 80 años tienen esta enfermedad, y
las cifras continúan en aumento debido al envejecimiento poblacional y a la exposición
sostenida a los factores de riesgo, especialmente en contextos de alta contaminación
ambiental (9).
En regiones con sistemas sanitarios limitados, esta situación se agrava, como destacan
López-Campos et al., quienes subrayan el crecimiento sostenido de la carga por EPOC
en países en vías de desarrollo (9).
En Ecuador, los estudios revelan una prevalencia creciente, con una tasa de 210 casos
por cada 100,000 habitantes y una prevalencia global anual del 9.1%. Investigaciones
realizadas en hospitales del país, como el Hospital Pablo Arturo Suarez de Quito,
reportan una prevalencia de 14.6% en adultos mayores con una media de edad de 75.7
años (10).
En el Hospital Universitario de Guayaquil, se ha evidenciado una mayor afectación en
mujeres, lo que plantea la necesidad de adoptar un enfoque diferenciado por sexo en
los programas de atención (10). Estos datos resaltan la importancia de fortalecer los
sistemas de detección precoz, prevención y educación sanitaria comunitaria, con el fin
de mitigar el impacto de esta enfermedad en la población ecuatoriana (4).
Desde la perspectiva del cuidado de enfermería, el abordaje de la EPOC exige un rol
activo en la promoción del autocuidado, la adherencia terapéutica y la prevención de
exacerbaciones. El personal de enfermería está llamado a brindar educación continua
al paciente y su familia, instruyendo en el uso correcto de inhaladores, técnicas
respiratorias como la respiración con labios fruncidos, y en la importancia de
modificar los factores de riesgo, especialmente el cese del tabaquismo (4).
Asimismo, deben realizarse controles clínicos sistemáticos para monitorear la
frecuencia respiratoria, saturación de oxígeno, y signos de hipoxia o hipercapnia, los
cuales permiten identificar de manera temprana episodios de descompensación aguda.
El personal de enfermería también debe fomentar la vacunación, mantener la higiene
de las vías respiratorias y supervisar el uso correcto de la oxigenoterapia, realizando
ajustes según indicaciones médicas (4).
Además del aspecto clínico, el cuidado de enfermedades debe integrar los componentes
psicosociales del paciente. La EPOC se asocia frecuentemente con trastornos como la
ansiedad y la depresión, que repercuten negativamente en la evolución clínica y en la
calidad de vida. Por tanto, el apoyo emocional, la detección temprana de trastornos
mentales y la derivación a especialistas son esenciales para brindar una atención
integral. Finalmente, la planificación del alta hospitalaria y la capacitación en
cuidados domiciliarios son fundamentales para mantener la estabilidad clínica, reducir
el riesgo de reingresos y mejorar el bienestar general del paciente.
5. PRESENTACION DEL CASO
5.1 INFORMACION DEL PACIENTE
Carmen Ordoñez, paciente de sexo femenino, de 40 años de edad, residente de la
Comunidad de San Isidro, ubicado en la Parroquia San Andrés , Cantón Guano
Provincia de Chimborazo en la Sierra Centro del Ecuador. Su identidad cultural se
mantiene fuertemente vinculada a las costumbres de su comunidad. Actualmente se
dedica principalmente al trabajo agrícola y al cuidado de su hogar, lo cual implica una
rutina física activa y exposición frecuente a factores ambientales.
Acude al centro de salud rural por presentar dificultad respiratoria progresiva desde
hace más de un año, con aumento reciente en la intensidad de los síntomas. Refiere
además una tos persistente, productiva, con expectoración espesa de color
blanquecino, especialmente durante las primeras horas del día. Los síntomas
respiratorios se acompañan de sensación de opresión en el pecho, fatiga al realizar
actividades físicas rutinarias y presencia de sibilancias audibles. La paciente señala
que estos síntomas se agravan durante las mañanas frías, así como cuando está
expuesta al humo y al polvo.
Cabe mencionar que la paciente fue diagnosticada con bronquitis crónica hace
aproximadamente tres años. Desde temprana edad ha presentado infecciones
respiratorias recurrentes, tratadas principalmente con antibióticos y jarabes
mucolíticos, sin antecedentes de hospitalización ni cirugías mayores. En cuanto a los
antecedentes familiares, destaca que su madre padeció asma, lo que podría indicar una
predisposición genética a enfermedades respiratorias crónicas.
Su entorno de vida representa un importante factor de riesgo: habita en una vivienda
construida en madera, con ventilación deficiente, lo que provoca una exposición
constante al humo del fogón utilizado para cocinar. Además, sus labores agrícolas la
exponen diariamente al polvo, tierra y pesticidas. A pesar de estas condiciones,
mantiene hábitos de higiene personal adecuados, no consume alcohol ni sustancias
psicoactivas y presenta patrones normales de eliminación (orina y heces).
5.2 HALLAZGOS CLÍNICOS
Al momento de la evaluación, la paciente se presenta en condiciones generales
estables, aunque con signos de dificultad respiratoria leve a moderada. Refirió disnea
progresiva de larga evolución, acompañada de tos productiva y fatiga. Se encontraba
consciente, orientada y cooperativa. En el examen físico se registraron los siguientes
signos vitales: frecuencia respiratoria de 22 respiraciones por minuto, frecuencia
cardiaca de 92 latidos por minuto, presión arterial de 118/76 mmHg, temperatura
axilar de 36,5 °C y saturación de oxigeno por debajo del rango normal, compatible con
un estado de hipoxemia leve.
Hallazgos en el examen físico por sistemas:
Sistema respiratorio: se evidencian ruidos respiratorios disminuidos en bases
pulmonares, con presencia de sibilancias bilaterales a la auscultación, principalmente
en la espiración. La paciente presenta disnea con esfuerzos moderados, tos crónica con
expectoración espesa y blanquecina, más notoria en las mañanas. También refiere
sensación de opresión en el pecho. Los síntomas se agravan con la exposición al humo,
polvo y temperaturas frías, lo que indica un patrón obstructivo. La historia clínica
revela un diagnóstico previo de bronquitis crónica y antecedentes de infecciones
respiratorias frecuentes desde la niñez.
Sistema Cardiovascular: no se evidencian soplos ni ruidos anormales en la
auscultación cardiaca. La paciente no refiere palpitaciones ni dolor torácico. Sin
embargo, se observa fatiga con actividad física, posiblemente secundaria a la dificultad
respiratoria crónica. No hay signos de edema periférico ni otros indicios de
insuficiencia cardiaca congestiva.
Sistema Nervioso: la paciente no presenta alteraciones neurológicas evidentes. Esta
alerta, orientada en tiempo, espacio y persona. Refirió interrupciones del sueño
causadas por episodios de disnea nocturna, lo que podría contribuir a la fatiga diurna.
No presenta cefalea, mareos, debilidad focal ni alteraciones en la sensibilidad.
Sistema musculo esquelético: se evidencia cansancio generalizado, probablemente
relacionado con el esfuerzo respiratorio constante. No refiere dolor muscular ni
articular, y mantiene una movilidad funcional conservada gracias a su actividad
agrícola habitual.
6. INTERVENCIÓN DE ENFERMERÍA
Colocación de Ventilación Adecuada en el Hogar
Se sugiere mejorar la calidad del aire dentro del hogar y reducir la exposición a
agentes irritantes como el humo del fogón, el polvo y los pesticidas. Educar a la
paciente sobre la importancia de mantener una ventilación adecuada en la vivienda. En
caso de que la casa tenga ventanas que permanezcan cerradas, sugerir su apertura
periódica para favorecer la circulación del aire.
Recomendar, si las condiciones lo permiten, reubicar el fogón en una zona abierta o
semi-abierta, alejada de los espacios cerrados, para minimizar la exposición al humo
con el fin de evitar su acumulación en el interior.
Enseñanza de Técnicas de Respiración
Mejorar la capacidad respiratoria de la paciente y disminuir la sensación de disnea.
Enseñar técnicas respiratorias como la respiración con labios fruncidos y la
respiración diafragmática. Durante las visitas domiciliarias, guiar a la paciente paso a
paso en la ejecución correcta de estas técnicas.
En la respiración con labios fruncidos: instruir a la paciente para inhalar
profundamente por la nariz y exhalar lentamente por la boca, con los labios
ligeramente fruncidos, para mantener las vías respiratorias abiertas.
En la respiración diafragmática: enseñar a concentrar la respiración en el abdomen,
no en el pecho, favoreciendo una mejor oxigenación y eficiencia respiratoria.
Monitoreo de Signos Vitales y Estado Respiratorio
Detectar de manera temprana signos de complicaciones respiratorias y asegurar la
estabilidad clínica de la paciente. En cada visita domiciliaria o consulta, evaluar los
signos vitales, prestando especial atención a la frecuencia respiratoria, saturación de
oxígeno y presencia de sibilancias o dificultad respiratoria.
Si la saturación de oxígeno es inferior al 92%, recomendar el uso de oxígeno
suplementario (si está indicado por el médico) o derivar a la paciente para una
valoración médica más detallada.
Educación sobre el Uso de Medicamentos Inhalados
Garantizar el uso correcto de los medicamentos inhalados y la adherencia al
tratamiento prescrito, para prevenir exacerbaciones. Explicar y demostrar la técnica
correcta para el uso de inhaladores y/o nebulizadores. Verificar que la paciente
comprenda y ejecute adecuadamente el procedimiento. Reforzar la importancia de
mantener el tratamiento aun cuando los síntomas mejoren y de no suspender la
medicación sin consultar al médico. Resolver dudas y documentar cualquier dificultad
o error en la técnica de administración.
Administración de Medicación Prescrita
Favorecer la fluidificación de secreciones respiratorias y prevenir la deshidratación.
Tras la valoración médica, realizar las intervenciones de enfermería según las
indicaciones establecidas. Administrar líquidos intravenosos, como cloruro de sodio al
0.9%, a una velocidad de 60 ml/h, según prescripción médica. Aplicar los
medicamentos indicados para favorecer la recuperación del estado de salud de la
paciente.
Fomento de una Nutrición Adecuada
Mantener un estado nutricional óptimo que fortalezca el sistema inmunológico y
prevenga complicaciones respiratorias. Brindar orientación sobre una dieta
equilibrada, rica en vitaminas y minerales esenciales. Recomendar el consumo de
alimentos ricos en vitamina C y antioxidantes (frutas cítricas, verduras frescas, etc.).
En caso de disminución del apetito por dificultad respiratoria, sugerir comidas
pequeñas y frecuentes para garantizar una adecuada ingesta calórica y nutricional.
7. SEGUIMIENTO Y RESULTADOS
1. Colocación de Ventilación Adecuada en el Hogar
Durante las visitas domiciliarias, el técnico de enfermería debe verificar la correcta
implementación de las recomendaciones relacionadas con la ventilación del hogar. Se
debe constatar que las ventanas permanezcan abiertas durante el día y que el fogón
esté ubicado en un área bien ventilada o en un espacio semi-abierto de la vivienda. En
caso de que la paciente haya instalado sistemas de ventilación adicionales (extractores,
ventiladores o ductos), se evaluará su funcionamiento y eficacia para garantizar una
adecuada circulación del aire.
Con la implementación de una ventilación adecuada, se espera una reducción
significativa en la irritación de las vías respiratorias y en la frecuencia de los episodios
de disnea. Asimismo, la paciente debería percibir una mejora en la calidad del aire
dentro del domicilio, contribuyendo a la prevención de exacerbaciones de la bronquitis
crónica y a una mejoría general de su función respiratoria.
2. Enseñanza y Supervisión de Técnicas de Respiración
El técnico de enfermería realizará un seguimiento continuo en cada visita domiciliaria,
observando la ejecución de las técnicas de respiración previamente enseñadas, tales
como la respiración con labios fruncidos y la respiración diafragmática. Se
recomienda efectuar prácticas guiadas para corregir errores y reforzar la técnica.
Además, se debe indagar si la paciente aplica estas maniobras durante los episodios de
disnea o crisis respiratoria, valorando su eficacia percibida.
El uso correcto y constante de las técnicas respiratorias deberá favorecer una mayor
capacidad pulmonar y una disminución de la disnea. La respiración con labios
fruncidos permitirá un mejor control del ritmo respiratorio, mientras que la respiración
diafragmática contribuirá a una oxigenación más eficiente. Se espera que la paciente
refiera alivio de los síntomas respiratorios y menor fatiga, facilitando la realización de
sus actividades cotidianas.
3. Monitoreo de Signos Vitales y Estado Respiratorio
El control de los signos vitales y del estado respiratorio deberá realizarse de forma
sistemática durante las visitas domiciliarias y consultas periódicas. El técnico de
enfermería evaluará la frecuencia respiratoria, la saturación de oxígeno, y observará
signos de dificultad respiratoria, sibilancias o aumento de la disnea. En caso de
detectar saturaciones inferiores al 92% o alteraciones significativas en los signos
vitales, se deberá notificar al médico tratante para ajustar el tratamiento o derivar a la
paciente a un servicio de salud para valoración inmediata.
Un monitoreo riguroso permitirá la detección precoz de complicaciones respiratorias.
Se espera que la paciente mantenga una saturación de oxígeno superior al 92% y
parámetros vitales dentro de rangos normales. El seguimiento continuo favorecerá la
estabilidad clínica y la prevención de exacerbaciones agudas de la bronquitis crónica.
4. Educación sobre el Uso Correcto de Medicamentos Inhalados
El técnico de enfermería debe revisar periódicamente la técnica de uso de los
dispositivos inhalatorios, asegurándose de que la paciente comprenda las indicaciones,
dosis y horarios establecidos. Durante cada visita, se debe observar la administración
del medicamento para corregir posibles errores y resolver dudas respecto a efectos
secundarios o dificultades en la manipulación del dispositivo. Se espera que la paciente
logre una adecuada adherencia terapéutica, con disminución en la frecuencia de las
crisis respiratorias y reducción de la tos productiva. El uso correcto de los inhaladores
o nebulizadores contribuirá a una mejor estabilidad respiratoria, disminuyendo la
necesidad de tratamientos de rescate y reduciendo el riesgo de exacerbaciones.
5. Fomento de una Hidratación Adecuada
Durante las visitas domiciliarias, el técnico de enfermería deberá indagar sobre el
consumo diario de líquidos, reforzando la importancia de mantener una adecuada
hidratación. Se aconsejará evitar el consumo excesivo de bebidas con cafeína o
alcohol, que pueden favorecer la deshidratación. Asimismo, se valorará el aspecto y la
cantidad de la expectoración, ya que una hidratación óptima facilita la eliminación de
secreciones bronquiales.
La paciente debería alcanzar una hidratación suficiente, lo que favorecerá la
fluidificación de las secreciones y facilitará su expulsión. Esto se reflejará en una tos
más productiva y menos dolorosa, con reducción de la sensación de obstrucción
bronquial y mejora en la ventilación pulmonar. Una adecuada hidratación también
contribuirá a disminuir la fatiga y mejorar el estado general de salud.
6. Orientación sobre Dieta y Nutrición
Durante las visitas, el técnico de enfermería debe evaluar los hábitos alimentarios de la
paciente, su apetito y la calidad nutricional de su dieta. En caso de presentar disnea
que interfiera con la alimentación, se recomendará fraccionar la ingesta en comidas
pequeñas y frecuentes. Además, se reforzará la importancia de una dieta balanceada,
rica en proteínas, vitaminas (especialmente A, C y E) y minerales, que fortalezcan el
sistema inmunológico. Se espera que la paciente adopte hábitos alimenticios saludables
que promuevan un mejor estado nutricional y fortalecimiento inmunitario. Una
nutrición adecuada favorecerá la recuperación tisular, la respuesta ante infecciones
respiratorias y el mantenimiento de un nivel óptimo de energía, permitiendo una mayor
tolerancia al esfuerzo físico y una mejor calidad de vida.
8. DISCUSIÓN
En la literatura científica, múltiples estudios han reportado la efectividad de un
enfoque multidisciplinario para el manejo de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva
Crónica (EPOC). Un meta-análisis reciente realizado por Smith et al. (5) Destaca que
la combinación de terapia farmacológica con rehabilitación pulmonar mejora
significativamente la función pulmonar y reduce la tasa de exacerbaciones. Este
enfoque es congruente con el manejo aplicado en el presente caso, en donde la
integración de medicamentos broncodilatadores y rehabilitación contribuyo a una
mejora clínica notable.
Los cuidados de enfermería son esenciales para optimizar la adherencia al tratamiento
en pacientes con EPOC, tal como lo describen Johnson y colegas. Ellos subrayan que
la educación continua y el seguimiento personalizado permiten identificar
temporalmente signos de deterioro, lo cual reduce las hospitalizaciones y mejora la
calidad de vida (6). En este caso, la educación y supervisión directa mostraron
efectividad al evitar complicaciones y mantener al paciente estable.
Uno de los procedimientos más complejos fue la gestión y ajuste de la oxigenoterapia
domiciliaria, tema abordado por Lee et al. (7), quienes evidenciaron que el monitoreo
regular de la saturación de oxígeno y la adecuada titulación del flujo mejoran la
tolerancia y disminuyen efectos secundarios. La coordinación con el equipo
multidisciplinario para el seguimiento del paciente fue clave para asegurar la
continuidad del tratamiento.
Las limitaciones incluyeron dificultades en el acceso a servicios de rehabilitación
presencial, situación común en áreas rurales, lo que llevo a implementar programas de
rehabilitación remota. Según un ensayo clínico controlado de Wang et al. (8), la tele
rehabilitación es una alternativa eficaz y segura para pacientes con EPOC que no
pueden acudir regularmente a centros especializados. La implementación de esta
modalidad en el caso permitió superar barreras logísticas y mantener la adherencia al
programa terapéutico.
Finalmente, se identificó que la falta de apoyo social y económico impacta
negativamente en el manejo de la EPOC, tal como reporta Martínez et al. (9), quienes
sugieren la necesidad de programas integrales que incluyan apoyo psicosocial para
mejorar los resultados a largo plazo. Se consideró apropiado realizar un seguimiento
necesario para mejorar su estilo de vida.
9. CONCLUSIÓN
La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) constituye una afectación
respiratoria crónica de alta prevalencia y morbilidad, especialmente en contextos
rurales y con limitaciones en el acceso a servicios especializados. El caso presentado
de una paciente indígena de un sector rural de la provincia de Chimborazo ilustra
como los determinantes sociales, ambientales y culturales inciden en la evolución de la
enfermedad y en la efectividad de las intervenciones terapéuticas.
El abordaje integral implementado, centrado en los cuidados de enfermería, demostró
ser fundamental para mejorar la calidad de vida de la paciente. Acciones como la
educación sobre el uso correcto de inhaladores, la enseñanza de técnicas de
respiración, el monitoreo constante de signos vitales y la promoción de una nutrición
adecuada evidenciaron mejoras significativas en los síntomas respiratorios y en la
capacidad funcional de la paciente. Este enfoque coincide con la literatura científica
que destaca el papel esencial de la enfermería en el seguimiento y manejo de pacientes
con EPOC, facilitando la continuidad de cuidados y la detección temprana de
exacerbaciones.
Asimismo, la implementación de estrategias de rehabilitación pulmonar, adaptadas a
las condiciones del entorno rural, contribuyo a la disminución de la disnea y al
aumento de la tolerancia al ejercicio, aspectos clave en el manejo de la EPOC. La
evidencia respalda que programas de rehabilitación, incluso en atención primaria,
pueden ser efectivos para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
En conclusión, el caso resalta la importancia de un enfoque multidisciplinario y
culturalmente sensible en el manejo de la EPOC, donde los cuidados de enfermería
desempeñan un rol central. La adaptación de intervenciones terapéuticas a las
realidades socioculturales y ambientales del paciente es esencial para lograr una
atención efectiva y equilibrada, especialmente en poblaciones vulnerables y de difícil
acceso a servicios de salud especializados.
10. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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11. ANEXOS
Los anexos que se deben incluir son los siguientes:
Historia clínica completa (opcional).
Papelería de enfermería ( hoja de notas de enfermería, kardex, hoja de
tratamiento)
Fotografías(opcional)
Copias de resultados de exámenes clínicos (pruebas de laboratorio, ecografías,
radiografías, etc.) que sean relevantes para el caso (ejemplos u opcional).
Otra información que se considere importante