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Reflexión

La autora reflexiona sobre su experiencia de baja médica debido a una sobrecarga física y emocional, destacando la necesidad de un reparto equilibrado de tareas en el turno de tarde para evitar situaciones insostenibles. Señala que la falta de alineación en las funciones de coordinación ha llevado a una carga desproporcionada sobre algunas auxiliares, lo que afectó su salud. Al reincorporarse, establece límites claros para mantener un entorno de trabajo saludable y sostenible, y se compromete a comunicar cualquier situación organizativa que no sea adecuada para su bienestar.
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Reflexión

La autora reflexiona sobre su experiencia de baja médica debido a una sobrecarga física y emocional, destacando la necesidad de un reparto equilibrado de tareas en el turno de tarde para evitar situaciones insostenibles. Señala que la falta de alineación en las funciones de coordinación ha llevado a una carga desproporcionada sobre algunas auxiliares, lo que afectó su salud. Al reincorporarse, establece límites claros para mantener un entorno de trabajo saludable y sostenible, y se compromete a comunicar cualquier situación organizativa que no sea adecuada para su bienestar.
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Buenos días, Ruth

Antes de mi reincorporación, considero importante trasladarte por escrito una reflexión


personal y profesional sobre la situación vivida en los meses previos a mi baja, así como
sobre una serie de aspectos organizativos que, por mi salud y por el buen funcionamiento
del turno de tarde, necesito dejar claros para evitar que se repitan dinámicas que ya han
demostrado no ser sostenibles.

En este momento no sé con exactitud cuándo se producirá mi alta médica, pero


precisamente por eso considero importante dejar constancia de todo esto antes de volver.
Para mí es fundamental que estas cuestiones estén claras con antelación, ya que forman
parte del aprendizaje que he tenido durante este proceso y de lo que necesito para
reincorporarme de una manera sana y sostenible.

La baja que he atravesado no fue una experiencia sencilla ni puntual. Llegó tras un periodo
prolongado de sobrecarga física y emocional, en el que fui asumiendo cada vez más tareas
y responsabilidad, intentando que el trabajo saliera adelante y que los residentes estuvieran
bien atendidos en todo momento. Primero fue el cuerpo, con lesiones como el lumbago y la
tendinitis, y después fue el desgaste emocional, hasta el punto de necesitar parar. Este
proceso me ha obligado a reflexionar profundamente sobre la forma en la que estaba
trabajando y sobre situaciones que, con el tiempo, se habían ido normalizando.

Con la perspectiva que me ha dado este tiempo, he podido identificar que la sobrecarga no
fue consecuencia de un hecho puntual, sino de una dinámica mantenida en el tiempo,
especialmente en el turno de tarde y en momentos de máxima carga asistencial. La falta de
un reparto equilibrado de tareas, y en particular la forma en la que se han venido
desempeñando las funciones de coordinación en determinados momentos, derivó en que
una parte muy importante del esfuerzo físico y emocional recayera de manera reiterada
sobre las mismas auxiliares.

Uno de los aspectos que considero necesario trasladarte es que, en la práctica diaria, se
han dado interpretaciones diferentes sobre el alcance de las funciones del puesto de
coordinación durante el turno de tarde. Esta falta de alineación ha generado situaciones de
desequilibrio en el reparto de las tareas asistenciales básicas, especialmente en los
momentos de mayor carga.

Tras revisar detenidamente las rutas de trabajo del turno de tarde, tanto las
correspondientes a las auxiliares como la específica de coordinación, queda claramente
reflejado que la auxiliar coordinadora es una auxiliar más durante este turno, precisamente
porque no hay personal suficiente. En dichas rutas se especifica que debe colaborar en los
cambios de pañal, participar activamente en meriendas y cenas, apoyar en plantas cuando
la carga asistencial lo requiera y colaborar en el acostado de los residentes. Por tanto,
considero fundamental que el funcionamiento real del turno se ajuste a lo que está
establecido por escrito.

Por este motivo, confío en que, de cara a mi reincorporación, esta situación haya sido
revisada y corregida, garantizando un reparto equilibrado del trabajo. Resulta importante
evitar situaciones objetivamente descompensadas, como que una parte del equipo asuma
de forma habitual la mayor carga asistencial, tanto en los cambios de pañal como en el
momento del acostado de los residentes. Este tipo de reparto, se mire por donde se mire,
no es sostenible ni justo.

Quiero dejar claro que esta reflexión no nace de un conflicto personal con la encargada
actual. No es una cuestión personal, sino estrictamente profesional. Considero que existen
diferencias en la forma de entender y afrontar el trabajo, y que es necesario que estas se
encaucen desde la organización para garantizar un funcionamiento equilibrado del turno. Yo
soy una persona muy responsable, acostumbrada a cumplir con todo lo que se me
encomienda y a implicarme al máximo para que el trabajo salga adelante, y precisamente
esa forma de trabajar, mantenida durante mucho tiempo en un contexto de reparto desigual,
fue lo que terminó afectando seriamente a mi salud.

Durante demasiado tiempo asumí estas situaciones en silencio, compensando y llegando a


todo lo que podía, sin expresar el desgaste que me estaban generando. Hoy soy consciente
de que hacerlo fue un error, no por falta de compromiso, sino por no haber puesto límites a
tiempo. Este aprendizaje ha sido duro, pero también muy claro: una persona no puede
sostener de forma continuada una carga que no está repartida de manera equitativa sin que
existan consecuencias para su salud.

Por este motivo, y de cara a mi reincorporación, necesito dejar claro que voy a trabajar
poniendo límites. No porque haya dejado de ser responsable, sino precisamente porque
quiero seguir siéndolo sin volver a enfermar. No puedo ni quiero volver a asumir
sobrecargas para compensar que unas rutas de trabajo no se estén cumpliendo.

Asimismo, a partir de ahora, cualquier situación organizativa que no me parezca adecuada


o compatible con mi salud la trasladaré directamente a Dirección, con respeto y de forma
constructiva, con la intención de que pueda abordarse desde la organización y evitar así
que se repitan dinámicas perjudiciales.

Mi compromiso con el trabajo, con los residentes y con sus familias sigue intacto.
Precisamente por ese compromiso considero necesario establecer este marco claro, que
permita un entorno de trabajo justo, humano y sostenible para todo el equipo. No quiero
volver a una situación en la que cumplir con mi responsabilidad profesional implique poner
en riesgo mi salud física y emocional.

Agradezco que podamos hablar de todo esto con calma cuando me reincorpore y confío en
que, con una supervisión adecuada y el cumplimiento de las rutas establecidas, podamos
seguir adelante de una manera más equilibrada.

Un saludo.

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