Alfredo James Pacino (pronunciado /paˈtʃiːno/; Nueva York, 25 de abril de
1940), conocido como Al Pacino, es un actor de cine, teatro y televisión
estadounidense, que también se ha desempeñado ocasionalmente como
guionista, director y productor. Su carrera abarca siete décadas, desde
sus inicios en la escena teatral neoyorquina hasta su éxito en el cine,
con numerosos premios y honores, incluidos los premios Óscar, Emmy,
Globo de Oro y Tony, que lo posicionan como uno de los actores del siglo
XX que más reconocimientos ha recibido.[5] Es conocido por haber
interpretado personajes problemáticos e inadaptados,[6] con una
presencia intensa y explosiva,[7][8] lo que lo llevó a ser catalogado por
varios medios como uno de los mejores actores de su generación y uno
de los más representativos del cine estadounidense de la década de
1970.[Nota 1]
Después del divorcio de sus padres, su niñez transcurrió en South Bronx
con su familia materna, de clase obrera y origen italiano. Fue entonces
cuando comenzó a ir al cine acompañado de su madre y a imitar
escenas de películas. Aunque ya había comenzado a actuar en obras
escolares y en la secundaria, durante su juventud se vio forzado a
abandonar sus estudios de actuación para desempeñarse en empleos
que le permitieran mantenerse. Aún luchando por subsistir, a menudo
desempleado y llegando a encontrarse sin vivienda, continuó su
formación como actor, primero en el HB Studio y más tarde en el Actors
Studio, donde pulió las técnicas de actuación del «Método». Su
trayectoria en los escenarios comenzó en los años 1960 en producciones
off-off-Broadway y además de actuar llegó a escribir espectáculos de
revista e incluso desempeñarse como comediante en vivo. Después de
obtener cierto reconocimiento por su actuación en la obra The Indian
Wants the Bronx, su popularidad en el ámbito teatral continuó
incrementándose gracias a Does a Tiger Wear a Necktie?, su debut en
Broadway. Asimismo, logró captar la atención de la industria
cinematográfica y, tras un fugaz debut en Me, Natalie (1969), recibió
varias ofertas para continuar trabajando en ese medio antes de
interpretar a un adicto a la heroína en el drama The Panic in Needle Park
(1971).
Ya siendo un acérrimo «actor de método», solía compenetrarse
profundamente con sus personajes,[15] al punto de llegar a exhibir
características de estos incluso fuera de los escenarios.[16] Su carrera
tomó impulso y obtuvo reconocimiento internacional por una seguidilla
de papeles protagónicos en las cintas El padrino (1972), Serpico (1973),
Espantapájaros (1973), El padrino II (1974) y Tarde de perros (1975).[10]
A pesar de la poca experiencia previa de Pacino en el cine, el director
Francis Ford Coppola insistió en contar con él para interpretar a Michael
Corleone en El padrino. Aunque al inicio de la filmación no logró
convencer a los ejecutivos,[6] por su actuación como el jefe de la familia
Corleone consiguió la primera de varias candidaturas al Óscar y se
transformó en una estrella de cine.[17][18] Seguidamente, su
personificación del incorruptible policía Frank Serpico en Serpico no solo
le granjeó la aprobación de los críticos sino que valió un Globo de Oro.
Tras el rotundo éxito de la primera entrega, interpretó a Michael
Corleone en la segunda parte de El padrino, con resultados
equiparables, los cuales terminaron de solidificar el prestigio de su
participación en la saga.[Nota 2]
Pacino se alejó del cine a mediados de la década de 1980 tras los pobres
resultados de algunos de sus trabajos, entre ellos la controvertida
Cruising (1980), el drama criminal Scarface (1983) y el fracaso de
taquilla Revolution (1985). Sin embargo, su retrato del narcotraficante
Tony Montana en Scarface logró transformarse en un icono cultural y la
obra en una película de culto.[18][19] Volvió a encaminar su trayectoria
en el cine con el filme de suspenso Sea of Love (1989)[20] y durante los
siguientes años se iba a destacar con otras actuaciones que lo
catapultarían de vuelta a la cima.[11] Con las primeras dos entregas de
El padrino a menudo citadas entre las mejores películas de la historia,
completó la trilogía con El padrino III (1990). Asimismo, luego de ser
candidato al Óscar por Dick Tracy (1990), volvió a estar nominado por
Glengarry Glen Ross (1992) y finalmente obtuvo dicho galardón por
encarnar al militar retirado Frank Slade en Scent of a Woman (1992). Su
carrera en la gran pantalla continuó con papeles como Carlito Brigante
en Carlito’s Way (1993), el teniente Vincent Hanna en Heat (1995),
«Lefty» Ruggiero en Donnie Brasco (1997), John Milton en The Devil’s
Advocate (1997), Lowell Bergman en The Insider (1999), el detective Will
Dormer en Insomnia (2002) y Jimmy Hoffa en El irlandés (2019).
Pese a su popularidad como actor de cine, nunca abandonó el teatro y
paralelamente continuó actuando en los escenarios durante ciertos
periodos de su trayectoria, más notablemente en obras de David Mamet
en los años 1980 y reestrenos de obras de renombre en los años
posteriores, entre ellas El mercader de Venecia (2010) como Shylock, rol
que ya había interpretado en la adaptación fílmica de 2004. Después de
evitarlo durante años, se acercó a la pantalla chica para protagonizar
con éxito múltiples producciones de HBO como la miniserie Angels in
America (2003) y el telefilme You Don’t Know Jack (2010). Aunque Pacino
no se considera a sí mismo director,[21] siendo seguidor de
Shakespeare, debutó como cineasta con Looking for Richard (1996), un
documental acerca de la obra Ricardo III, y volvió a trabajar detrás de
cámaras con la cinta independiente Chinese Coffee (2000) y el
docudrama Wilde Salomé (2011).
Después del divorcio de sus padres, su niñez transcurrió en South Bronx
con su familia materna, de clase obrera y origen italiano. Fue entonces
cuando comenzó a ir al cine acompañado de su madre y a imitar
escenas de películas. Aunque ya había comenzado a actuar en obras
escolares y en la secundaria, durante su juventud se vio forzado a
abandonar sus estudios de actuación para desempeñarse en empleos
que le permitieran mantenerse. Aún luchando por subsistir, a menudo
desempleado y llegando a encontrarse sin vivienda, continuó su
formación como actor, primero en el HB Studio y más tarde en el Actors
Studio, donde pulió las técnicas de actuación del «Método». Su
trayectoria en los escenarios comenzó en los años 1960 en producciones
off-off-Broadway y además de actuar llegó a escribir espectáculos de
revista e incluso desempeñarse como comediante en vivo. Después de
obtener cierto reconocimiento por su actuación en la obra The Indian
Wants the Bronx, su popularidad en el ámbito teatral continuó
incrementándose gracias a Does a Tiger Wear a Necktie?, su debut en
Broadway. Asimismo, logró captar la atención de la industria
cinematográfica y, tras un fugaz debut en Me, Natalie (1969), recibió
varias ofertas para continuar trabajando en ese medio antes de
interpretar a un adicto a la heroína en el drama The Panic in Needle Park
(1971).
Ya siendo un acérrimo «actor de método», solía compenetrarse
profundamente con sus personajes,[15] al punto de llegar a exhibir
características de estos incluso fuera de los escenarios.[16] Su carrera
tomó impulso y obtuvo reconocimiento internacional por una seguidilla
de papeles protagónicos en las cintas El padrino (1972), Serpico (1973),
Espantapájaros (1973), El padrino II (1974) y Tarde de perros (1975).[10]
A pesar de la poca experiencia previa de Pacino en el cine, el director
Francis Ford Coppola insistió en contar con él para interpretar a Michael
Corleone en El padrino. Aunque al inicio de la filmación no logró
convencer a los ejecutivos,[6] por su actuación como el jefe de la familia
Corleone consiguió la primera de varias candidaturas al Óscar y se
transformó en una estrella de cine.[17][18] Seguidamente, su
personificación del incorruptible policía Frank Serpico en Serpico no solo
le granjeó la aprobación de los críticos sino que valió un Globo de Oro.
Tras el rotundo éxito de la primera entrega, interpretó a Michael
Corleone en la segunda parte de El padrino, con resultados
equiparables, los cuales terminaron de solidificar el prestigio de su
participación en la saga.[Nota 2]
Pacino se alejó del cine a mediados de la década de 1980 tras los pobres
resultados de algunos de sus trabajos, entre ellos la controvertida
Cruising (1980), el drama criminal Scarface (1983) y el fracaso de
taquilla Revolution (1985). Sin embargo, su retrato del narcotraficante
Tony Montana en Scarface logró transformarse en un icono cultural y la
obra en una película de culto.[18][19] Volvió a encaminar su trayectoria
en el cine con el filme de suspenso Sea of Love (1989)[20] y durante los
siguientes años se iba a destacar con otras actuaciones que lo
catapultarían de vuelta a la cima.[11] Con las primeras dos entregas de
El padrino a menudo citadas entre las mejores películas de la historia,
completó la trilogía con El padrino III (1990). Asimismo, luego de ser
candidato al Óscar por Dick Tracy (1990), volvió a estar nominado por
Glengarry Glen Ross (1992) y finalmente obtuvo dicho galardón por
encarnar al militar retirado Frank Slade en Scent of a Woman (1992). Su
carrera en la gran pantalla continuó con papeles como Carlito Brigante
en Carlito’s Way (1993), el teniente Vincent Hanna en Heat (1995),
«Lefty» Ruggiero en Donnie Brasco (1997), John Milton en The Devil’s
Advocate (1997), Lowell Bergman en The Insider (1999), el detective Will
Dormer en Insomnia (2002) y Jimmy Hoffa en El irlandés (2019).
Pese a su popularidad como actor de cine, nunca abandonó el teatro y
paralelamente continuó actuando en los escenarios durante ciertos
periodos de su trayectoria, más notablemente en obras de David Mamet
en los años 1980 y reestrenos de obras de renombre en los años
posteriores, entre ellas El mercader de Venecia (2010) como Shylock, rol
que ya había interpretado en la adaptación fílmica de 2004. Después de
evitarlo durante años, se acercó a la pantalla chica para protagonizar
con éxito múltiples producciones de HBO como la miniserie Angels in
America (2003) y el telefilme You Don’t Know Jack (2010). Aunque Pacino
no se considera a sí mismo director,[21] siendo seguidor de
Shakespeare, debutó como cineasta con Looking for Richard (1996), un
documental acerca de la obra Ricardo III, y volvió a trabajar detrás de
cámaras con la cinta independiente Chinese Coffee (2000) y el
docudrama Wilde Salomé (2011).
Después del divorcio de sus padres, su niñez transcurrió en South Bronx
con su familia materna, de clase obrera y origen italiano. Fue entonces
cuando comenzó a ir al cine acompañado de su madre y a imitar
escenas de películas. Aunque ya había comenzado a actuar en obras
escolares y en la secundaria, durante su juventud se vio forzado a
abandonar sus estudios de actuación para desempeñarse en empleos
que le permitieran mantenerse. Aún luchando por subsistir, a menudo
desempleado y llegando a encontrarse sin vivienda, continuó su
formación como actor, primero en el HB Studio y más tarde en el Actors
Studio, donde pulió las técnicas de actuación del «Método». Su
trayectoria en los escenarios comenzó en los años 1960 en producciones
off-off-Broadway y además de actuar llegó a escribir espectáculos de
revista e incluso desempeñarse como comediante en vivo. Después de
obtener cierto reconocimiento por su actuación en la obra The Indian
Wants the Bronx, su popularidad en el ámbito teatral continuó
incrementándose gracias a Does a Tiger Wear a Necktie?, su debut en
Broadway. Asimismo, logró captar la atención de la industria
cinematográfica y, tras un fugaz debut en Me, Natalie (1969), recibió
varias ofertas para continuar trabajando en ese medio antes de
interpretar a un adicto a la heroína en el drama The Panic in Needle Park
(1971).
Ya siendo un acérrimo «actor de método», solía compenetrarse
profundamente con sus personajes,[15] al punto de llegar a exhibir
características de estos incluso fuera de los escenarios.[16] Su carrera
tomó impulso y obtuvo reconocimiento internacional por una seguidilla
de papeles protagónicos en las cintas El padrino (1972), Serpico (1973),
Espantapájaros (1973), El padrino II (1974) y Tarde de perros (1975).[10]
A pesar de la poca experiencia previa de Pacino en el cine, el director
Francis Ford Coppola insistió en contar con él para interpretar a Michael
Corleone en El padrino. Aunque al inicio de la filmación no logró
convencer a los ejecutivos,[6] por su actuación como el jefe de la familia
Corleone consiguió la primera de varias candidaturas al Óscar y se
transformó en una estrella de cine.[17][18] Seguidamente, su
personificación del incorruptible policía Frank Serpico en Serpico no solo
le granjeó la aprobación de los críticos sino que valió un Globo de Oro.
Tras el rotundo éxito de la primera entrega, interpretó a Michael
Corleone en la segunda parte de El padrino, con resultados
equiparables, los cuales terminaron de solidificar el prestigio de su
participación en la saga.[Nota 2]
Pacino se alejó del cine a mediados de la década de 1980 tras los pobres
resultados de algunos de sus trabajos, entre ellos la controvertida
Cruising (1980), el drama criminal Scarface (1983) y el fracaso de
taquilla Revolution (1985). Sin embargo, su retrato del narcotraficante
Tony Montana en Scarface logró transformarse en un icono cultural y la
obra en una película de culto.[18][19] Volvió a encaminar su trayectoria
en el cine con el filme de suspenso Sea of Love (1989)[20] y durante los
siguientes años se iba a destacar con otras actuaciones que lo
catapultarían de vuelta a la cima.[11] Con las primeras dos entregas de
El padrino a menudo citadas entre las mejores películas de la historia,
completó la trilogía con El padrino III (1990). Asimismo, luego de ser
candidato al Óscar por Dick Tracy (1990), volvió a estar nominado por
Glengarry Glen Ross (1992) y finalmente obtuvo dicho galardón por
encarnar al militar retirado Frank Slade en Scent of a Woman (1992). Su
carrera en la gran pantalla continuó con papeles como Carlito Brigante
en Carlito’s Way (1993), el teniente Vincent Hanna en Heat (1995),
«Lefty» Ruggiero en Donnie Brasco (1997), John Milton en The Devil’s
Advocate (1997), Lowell Bergman en The Insider (1999), el detective Will
Dormer en Insomnia (2002) y Jimmy Hoffa en El irlandés (2019).
Pese a su popularidad como actor de cine, nunca abandonó el teatro y
paralelamente continuó actuando en los escenarios durante ciertos
periodos de su trayectoria, más notablemente en obras de David Mamet
en los años 1980 y reestrenos de obras de renombre en los años
posteriores, entre ellas El mercader de Venecia (2010) como Shylock, rol
que ya había interpretado en la adaptación fílmica de 2004. Después de
evitarlo durante años, se acercó a la pantalla chica para protagonizar
con éxito múltiples producciones de HBO como la miniserie Angels in
America (2003) y el telefilme You Don’t Know Jack (2010). Aunque Pacino
no se considera a sí mismo director,[21] siendo seguidor de
Shakespeare, debutó como cineasta con Looking for Richard (1996), un
documental acerca de la obra Ricardo III, y volvió a trabajar detrás de
cámaras con la cinta independiente Chinese Coffee (2000) y el
docudrama Wilde Salomé (2011).
Después del divorcio de sus padres, su niñez transcurrió en South Bronx
con su familia materna, de clase obrera y origen italiano. Fue entonces
cuando comenzó a ir al cine acompañado de su madre y a imitar
escenas de películas. Aunque ya había comenzado a actuar en obras
escolares y en la secundaria, durante su juventud se vio forzado a
abandonar sus estudios de actuación para desempeñarse en empleos
que le permitieran mantenerse. Aún luchando por subsistir, a menudo
desempleado y llegando a encontrarse sin vivienda, continuó su
formación como actor, primero en el HB Studio y más tarde en el Actors
Studio, donde pulió las técnicas de actuación del «Método». Su
trayectoria en los escenarios comenzó en los años 1960 en producciones
off-off-Broadway y además de actuar llegó a escribir espectáculos de
revista e incluso desempeñarse como comediante en vivo. Después de
obtener cierto reconocimiento por su actuación en la obra The Indian
Wants the Bronx, su popularidad en el ámbito teatral continuó
incrementándose gracias a Does a Tiger Wear a Necktie?, su debut en
Broadway. Asimismo, logró captar la atención de la industria
cinematográfica y, tras un fugaz debut en Me, Natalie (1969), recibió
varias ofertas para continuar trabajando en ese medio antes de
interpretar a un adicto a la heroína en el drama The Panic in Needle Park
(1971).
Ya siendo un acérrimo «actor de método», solía compenetrarse
profundamente con sus personajes,[15] al punto de llegar a exhibir
características de estos incluso fuera de los escenarios.[16] Su carrera
tomó impulso y obtuvo reconocimiento internacional por una seguidilla
de papeles protagónicos en las cintas El padrino (1972), Serpico (1973),
Espantapájaros (1973), El padrino II (1974) y Tarde de perros (1975).[10]
A pesar de la poca experiencia previa de Pacino en el cine, el director
Francis Ford Coppola insistió en contar con él para interpretar a Michael
Corleone en El padrino. Aunque al inicio de la filmación no logró
convencer a los ejecutivos,[6] por su actuación como el jefe de la familia
Corleone consiguió la primera de varias candidaturas al Óscar y se
transformó en una estrella de cine.[17][18] Seguidamente, su
personificación del incorruptible policía Frank Serpico en Serpico no solo
le granjeó la aprobación de los críticos sino que valió un Globo de Oro.
Tras el rotundo éxito de la primera entrega, interpretó a Michael
Corleone en la segunda parte de El padrino, con resultados
equiparables, los cuales terminaron de solidificar el prestigio de su
participación en la saga.[Nota 2]
Pacino se alejó del cine a mediados de la década de 1980 tras los pobres
resultados de algunos de sus trabajos, entre ellos la controvertida
Cruising (1980), el drama criminal Scarface (1983) y el fracaso de
taquilla Revolution (1985). Sin embargo, su retrato del narcotraficante
Tony Montana en Scarface logró transformarse en un icono cultural y la
obra en una película de culto.[18][19] Volvió a encaminar su trayectoria
en el cine con el filme de suspenso Sea of Love (1989)[20] y durante los
siguientes años se iba a destacar con otras actuaciones que lo
catapultarían de vuelta a la cima.[11] Con las primeras dos entregas de
El padrino a menudo citadas entre las mejores películas de la historia,
completó la trilogía con El padrino III (1990). Asimismo, luego de ser
candidato al Óscar por Dick Tracy (1990), volvió a estar nominado por
Glengarry Glen Ross (1992) y finalmente obtuvo dicho galardón por
encarnar al militar retirado Frank Slade en Scent of a Woman (1992). Su
carrera en la gran pantalla continuó con papeles como Carlito Brigante
en Carlito’s Way (1993), el teniente Vincent Hanna en Heat (1995),
«Lefty» Ruggiero en Donnie Brasco (1997), John Milton en The Devil’s
Advocate (1997), Lowell Bergman en The Insider (1999), el detective Will
Dormer en Insomnia (2002) y Jimmy Hoffa en El irlandés (2019).
Pese a su popularidad como actor de cine, nunca abandonó el teatro y
paralelamente continuó actuando en los escenarios durante ciertos
periodos de su trayectoria, más notablemente en obras de David Mamet
en los años 1980 y reestrenos de obras de renombre en los años
posteriores, entre ellas El mercader de Venecia (2010) como Shylock, rol
que ya había interpretado en la adaptación fílmica de 2004. Después de
evitarlo durante años, se acercó a la pantalla chica para protagonizar
con éxito múltiples producciones de HBO como la miniserie Angels in
America (2003) y el telefilme You Don’t Know Jack (2010). Aunque Pacino
no se considera a sí mismo director,[21] siendo seguidor de
Shakespeare, debutó como cineasta con Looking for Richard (1996), un
documental acerca de la obra Ricardo III, y volvió a trabajar detrás de
cámaras con la cinta independiente Chinese Coffee (2000) y el
docudrama Wilde Salomé (2011).
Después del divorcio de sus padres, su niñez transcurrió en South Bronx
con su familia materna, de clase obrera y origen italiano. Fue entonces
cuando comenzó a ir al cine acompañado de su madre y a imitar
escenas de películas. Aunque ya había comenzado a actuar en obras
escolares y en la secundaria, durante su juventud se vio forzado a
abandonar sus estudios de actuación para desempeñarse en empleos
que le permitieran mantenerse. Aún luchando por subsistir, a menudo
desempleado y llegando a encontrarse sin vivienda, continuó su
formación como actor, primero en el HB Studio y más tarde en el Actors
Studio, donde pulió las técnicas de actuación del «Método». Su
trayectoria en los escenarios comenzó en los años 1960 en producciones
off-off-Broadway y además de actuar llegó a escribir espectáculos de
revista e incluso desempeñarse como comediante en vivo. Después de
obtener cierto reconocimiento por su actuación en la obra The Indian
Wants the Bronx, su popularidad en el ámbito teatral continuó
incrementándose gracias a Does a Tiger Wear a Necktie?, su debut en
Broadway. Asimismo, logró captar la atención de la industria
cinematográfica y, tras un fugaz debut en Me, Natalie (1969), recibió
varias ofertas para continuar trabajando en ese medio antes de
interpretar a un adicto a la heroína en el drama The Panic in Needle Park
(1971).
Ya siendo un acérrimo «actor de método», solía compenetrarse
profundamente con sus personajes,[15] al punto de llegar a exhibir
características de estos incluso fuera de los escenarios.[16] Su carrera
tomó impulso y obtuvo reconocimiento internacional por una seguidilla
de papeles protagónicos en las cintas El padrino (1972), Serpico (1973),
Espantapájaros (1973), El padrino II (1974) y Tarde de perros (1975).[10]
A pesar de la poca experiencia previa de Pacino en el cine, el director
Francis Ford Coppola insistió en contar con él para interpretar a Michael
Corleone en El padrino. Aunque al inicio de la filmación no logró
convencer a los ejecutivos,[6] por su actuación como el jefe de la familia
Corleone consiguió la primera de varias candidaturas al Óscar y se
transformó en una estrella de cine.[17][18] Seguidamente, su
personificación del incorruptible policía Frank Serpico en Serpico no solo
le granjeó la aprobación de los críticos sino que valió un Globo de Oro.
Tras el rotundo éxito de la primera entrega, interpretó a Michael
Corleone en la segunda parte de El padrino, con resultados
equiparables, los cuales terminaron de solidificar el prestigio de su
participación en la saga.[Nota 2]
Pacino se alejó del cine a mediados de la década de 1980 tras los pobres
resultados de algunos de sus trabajos, entre ellos la controvertida
Cruising (1980), el drama criminal Scarface (1983) y el fracaso de
taquilla Revolution (1985). Sin embargo, su retrato del narcotraficante
Tony Montana en Scarface logró transformarse en un icono cultural y la
obra en una película de culto.[18][19] Volvió a encaminar su trayectoria
en el cine con el filme de suspenso Sea of Love (1989)[20] y durante los
siguientes años se iba a destacar con otras actuaciones que lo
catapultarían de vuelta a la cima.[11] Con las primeras dos entregas de
El padrino a menudo citadas entre las mejores películas de la historia,
completó la trilogía con El padrino III (1990). Asimismo, luego de ser
candidato al Óscar por Dick Tracy (1990), volvió a estar nominado por
Glengarry Glen Ross (1992) y finalmente obtuvo dicho galardón por
encarnar al militar retirado Frank Slade en Scent of a Woman (1992). Su
carrera en la gran pantalla continuó con papeles como Carlito Brigante
en Carlito’s Way (1993), el teniente Vincent Hanna en Heat (1995),
«Lefty» Ruggiero en Donnie Brasco (1997), John Milton en The Devil’s
Advocate (1997), Lowell Bergman en The Insider (1999), el detective Will
Dormer en Insomnia (2002) y Jimmy Hoffa en El irlandés (2019).
Pese a su popularidad como actor de cine, nunca abandonó el teatro y
paralelamente continuó actuando en los escenarios durante ciertos
periodos de su trayectoria, más notablemente en obras de David Mamet
en los años 1980 y reestrenos de obras de renombre en los años
posteriores, entre ellas El mercader de Venecia (2010) como Shylock, rol
que ya había interpretado en la adaptación fílmica de 2004. Después de
evitarlo durante años, se acercó a la pantalla chica para protagonizar
con éxito múltiples producciones de HBO como la miniserie Angels in
America (2003) y el telefilme You Don’t Know Jack (2010). Aunque Pacino
no se considera a sí mismo director,[21] siendo seguidor de
Shakespeare, debutó como cineasta con Looking for Richard (1996), un
documental acerca de la obra Ricardo III, y volvió a trabajar detrás de
cámaras con la cinta independiente Chinese Coffee (2000) y el
docudrama Wilde Salomé (2011).
Después del divorcio de sus padres, su niñez transcurrió en South Bronx
con su familia materna, de clase obrera y origen italiano. Fue entonces
cuando comenzó a ir al cine acompañado de su madre y a imitar
escenas de películas. Aunque ya había comenzado a actuar en obras
escolares y en la secundaria, durante su juventud se vio forzado a
abandonar sus estudios de actuación para desempeñarse en empleos
que le permitieran mantenerse. Aún luchando por subsistir, a menudo
desempleado y llegando a encontrarse sin vivienda, continuó su
formación como actor, primero en el HB Studio y más tarde en el Actors
Studio, donde pulió las técnicas de actuación del «Método». Su
trayectoria en los escenarios comenzó en los años 1960 en producciones
off-off-Broadway y además de actuar llegó a escribir espectáculos de
revista e incluso desempeñarse como comediante en vivo. Después de
obtener cierto reconocimiento por su actuación en la obra The Indian
Wants the Bronx, su popularidad en el ámbito teatral continuó
incrementándose gracias a Does a Tiger Wear a Necktie?, su debut en
Broadway. Asimismo, logró captar la atención de la industria
cinematográfica y, tras un fugaz debut en Me, Natalie (1969), recibió
varias ofertas para continuar trabajando en ese medio antes de
interpretar a un adicto a la heroína en el drama The Panic in Needle Park
(1971).
Ya siendo un acérrimo «actor de método», solía compenetrarse
profundamente con sus personajes,[15] al punto de llegar a exhibir
características de estos incluso fuera de los escenarios.[16] Su carrera
tomó impulso y obtuvo reconocimiento internacional por una seguidilla
de papeles protagónicos en las cintas El padrino (1972), Serpico (1973),
Espantapájaros (1973), El padrino II (1974) y Tarde de perros (1975).[10]
A pesar de la poca experiencia previa de Pacino en el cine, el director
Francis Ford Coppola insistió en contar con él para interpretar a Michael
Corleone en El padrino. Aunque al inicio de la filmación no logró
convencer a los ejecutivos,[6] por su actuación como el jefe de la familia
Corleone consiguió la primera de varias candidaturas al Óscar y se
transformó en una estrella de cine.[17][18] Seguidamente, su
personificación del incorruptible policía Frank Serpico en Serpico no solo
le granjeó la aprobación de los críticos sino que valió un Globo de Oro.
Tras el rotundo éxito de la primera entrega, interpretó a Michael
Corleone en la segunda parte de El padrino, con resultados
equiparables, los cuales terminaron de solidificar el prestigio de su
participación en la saga.[Nota 2]
Pacino se alejó del cine a mediados de la década de 1980 tras los pobres
resultados de algunos de sus trabajos, entre ellos la controvertida
Cruising (1980), el drama criminal Scarface (1983) y el fracaso de
taquilla Revolution (1985). Sin embargo, su retrato del narcotraficante
Tony Montana en Scarface logró transformarse en un icono cultural y la
obra en una película de culto.[18][19] Volvió a encaminar su trayectoria
en el cine con el filme de suspenso Sea of Love (1989)[20] y durante los
siguientes años se iba a destacar con otras actuaciones que lo
catapultarían de vuelta a la cima.[11] Con las primeras dos entregas de
El padrino a menudo citadas entre las mejores películas de la historia,
completó la trilogía con El padrino III (1990). Asimismo, luego de ser
candidato al Óscar por Dick Tracy (1990), volvió a estar nominado por
Glengarry Glen Ross (1992) y finalmente obtuvo dicho galardón por
encarnar al militar retirado Frank Slade en Scent of a Woman (1992). Su
carrera en la gran pantalla continuó con papeles como Carlito Brigante
en Carlito’s Way (1993), el teniente Vincent Hanna en Heat (1995),
«Lefty» Ruggiero en Donnie Brasco (1997), John Milton en The Devil’s
Advocate (1997), Lowell Bergman en The Insider (1999), el detective Will
Dormer en Insomnia (2002) y Jimmy Hoffa en El irlandés (2019).
Pese a su popularidad como actor de cine, nunca abandonó el teatro y
paralelamente continuó actuando en los escenarios durante ciertos
periodos de su trayectoria, más notablemente en obras de David Mamet
en los años 1980 y reestrenos de obras de renombre en los años
posteriores, entre ellas El mercader de Venecia (2010) como Shylock, rol
que ya había interpretado en la adaptación fílmica de 2004. Después de
evitarlo durante años, se acercó a la pantalla chica para protagonizar
con éxito múltiples producciones de HBO como la miniserie Angels in
America (2003) y el telefilme You Don’t Know Jack (2010). Aunque Pacino
no se considera a sí mismo director,[21] siendo seguidor de
Shakespeare, debutó como cineasta con Looking for Richard (1996), un
documental acerca de la obra Ricardo III, y volvió a trabajar detrás de
cámaras con la cinta independiente Chinese Coffee (2000) y el
docudrama Wilde Salomé (2011).
Después del divorcio de sus padres, su niñez transcurrió en South Bronx
con su familia materna, de clase obrera y origen italiano. Fue entonces
cuando comenzó a ir al cine acompañado de su madre y a imitar
escenas de películas. Aunque ya había comenzado a actuar en obras
escolares y en la secundaria, durante su juventud se vio forzado a
abandonar sus estudios de actuación para desempeñarse en empleos
que le permitieran mantenerse. Aún luchando por subsistir, a menudo
desempleado y llegando a encontrarse sin vivienda, continuó su
formación como actor, primero en el HB Studio y más tarde en el Actors
Studio, donde pulió las técnicas de actuación del «Método». Su
trayectoria en los escenarios comenzó en los años 1960 en producciones
off-off-Broadway y además de actuar llegó a escribir espectáculos de
revista e incluso desempeñarse como comediante en vivo. Después de
obtener cierto reconocimiento por su actuación en la obra The Indian
Wants the Bronx, su popularidad en el ámbito teatral continuó
incrementándose gracias a Does a Tiger Wear a Necktie?, su debut en
Broadway. Asimismo, logró captar la atención de la industria
cinematográfica y, tras un fugaz debut en Me, Natalie (1969), recibió
varias ofertas para continuar trabajando en ese medio antes de
interpretar a un adicto a la heroína en el drama The Panic in Needle Park
(1971).
Ya siendo un acérrimo «actor de método», solía compenetrarse
profundamente con sus personajes,[15] al punto de llegar a exhibir
características de estos incluso fuera de los escenarios.[16] Su carrera
tomó impulso y obtuvo reconocimiento internacional por una seguidilla
de papeles protagónicos en las cintas El padrino (1972), Serpico (1973),
Espantapájaros (1973), El padrino II (1974) y Tarde de perros (1975).[10]
A pesar de la poca experiencia previa de Pacino en el cine, el director
Francis Ford Coppola insistió en contar con él para interpretar a Michael
Corleone en El padrino. Aunque al inicio de la filmación no logró
convencer a los ejecutivos,[6] por su actuación como el jefe de la familia
Corleone consiguió la primera de varias candidaturas al Óscar y se
transformó en una estrella de cine.[17][18] Seguidamente, su
personificación del incorruptible policía Frank Serpico en Serpico no solo
le granjeó la aprobación de los críticos sino que valió un Globo de Oro.
Tras el rotundo éxito de la primera entrega, interpretó a Michael
Corleone en la segunda parte de El padrino, con resultados
equiparables, los cuales terminaron de solidificar el prestigio de su
participación en la saga.[Nota 2]
Pacino se alejó del cine a mediados de la década de 1980 tras los pobres
resultados de algunos de sus trabajos, entre ellos la controvertida
Cruising (1980), el drama criminal Scarface (1983) y el fracaso de
taquilla Revolution (1985). Sin embargo, su retrato del narcotraficante
Tony Montana en Scarface logró transformarse en un icono cultural y la
obra en una película de culto.[18][19] Volvió a encaminar su trayectoria
en el cine con el filme de suspenso Sea of Love (1989)[20] y durante los
siguientes años se iba a destacar con otras actuaciones que lo
catapultarían de vuelta a la cima.[11] Con las primeras dos entregas de
El padrino a menudo citadas entre las mejores películas de la historia,
completó la trilogía con El padrino III (1990). Asimismo, luego de ser
candidato al Óscar por Dick Tracy (1990), volvió a estar nominado por
Glengarry Glen Ross (1992) y finalmente obtuvo dicho galardón por
encarnar al militar retirado Frank Slade en Scent of a Woman (1992). Su
carrera en la gran pantalla continuó con papeles como Carlito Brigante
en Carlito’s Way (1993), el teniente Vincent Hanna en Heat (1995),
«Lefty» Ruggiero en Donnie Brasco (1997), John Milton en The Devil’s
Advocate (1997), Lowell Bergman en The Insider (1999), el detective Will
Dormer en Insomnia (2002) y Jimmy Hoffa en El irlandés (2019).
Pese a su popularidad como actor de cine, nunca abandonó el teatro y
paralelamente continuó actuando en los escenarios durante ciertos
periodos de su trayectoria, más notablemente en obras de David Mamet
en los años 1980 y reestrenos de obras de renombre en los años
posteriores, entre ellas El mercader de Venecia (2010) como Shylock, rol
que ya había interpretado en la adaptación fílmica de 2004. Después de
evitarlo durante años, se acercó a la pantalla chica para protagonizar
con éxito múltiples producciones de HBO como la miniserie Angels in
America (2003) y el telefilme You Don’t Know Jack (2010). Aunque Pacino
no se considera a sí mismo director,[21] siendo seguidor de
Shakespeare, debutó como cineasta con Looking for Richard (1996), un
documental acerca de la obra Ricardo III, y volvió a trabajar detrás de
cámaras con la cinta independiente Chinese Coffee (2000) y el
docudrama Wilde Salomé (2011).