Hábito saludable: objetivos realistas
1) En primer lugar, piensa en algo que realmente quieras hacer
con relación a tu salud (si no se te ocurre nada, puedes indicar
algún aspecto de tu vida que quieras mejorar o cambiar y que
dependa directamente de ti).
Por ejemplo: Me gustaría mejorar un hábito como el sueño. Me cuesta ir a
dormir temprano. Sé que sería beneficioso para mí. Lo he intentado varias
veces, pero me cuesta ser constante… al final me voy a dormir a la
madrugada…
2) Bien, ahora piensa que para lograr realizar el objetivo es
necesario especificar un poco más. Es decir ¿Cómo lo vas a lograr?
Trata de imaginar de qué manera te gustaría realizarlo (recuerda
que en función del objetivo planteado y tus circunstancias se
pueden dar barreras para cumplirlo. Tenlas presente y sé realista
en la medida de lo posible).
Por ejemplo: Por las tardes y las noches siempre me lío,… me pongo con
la cena muy tarde… Y luego pongo la tele y cuando me quiero dar cuenta
son las 12h de la noche… Creo que si cenara antes podría ir a dormir más
temprano. Intentaré cenar a las 19h.
3) Si has pensado mientras pensabas en tu objetivo que
intentarás realizar tu objetivo, tenemos un problema. No debemos
pensar en intentarlo, hay que querer hacerlo. Es fácil ponernos
límites que dificultan lograr el objetivo propuesto. Por tanto, se
trata en pensar en positivo y que lograremos nuestra meta. ¡Todo
es posible si creemos firmemente que podemos lograrlo! A
continuación, redefine tu objetivo de manera más específica y
positiva.
Por ejemplo: Cenaré a las 19.30h. Después recogeré la cocina, leeré un
poco y veré un poco de tele antes de ir a dormir.
4) ¿Cuántas veces te gustaría hacerlo a la semana?
Por ejemplo: De lunes a viernes puede organizarme para cenar a las
19.30h. El fin de semana es más complicado…
5) ¿Y en qué momento del día lo harás?, ¿y durante cuánto
tiempo?
6) A continuación viene un paso muy importante. Se trata de
evaluar nuestro grado de seguridad para conseguir el objetivo. El
grado de seguridad se fija del 0 al 10. El 10 indica que nos
sentimos plenamente seguros que lograremos el objetivo, y 0
indica un bajo grado de seguridad de lograrlo.
Por ejemplo: Mi grado de seguridad es de 4.
Si puntuamos por debajo de 7, es necesario revisar nuestro
objetivo. ¿Por qué no estamos seguros de lograr cumplir con
nuestro objetivo? ¿Qué hace que tengamos un bajo pronóstico de
cumplimiento?
Por ejemplo: Hay días que mis hijos aún no han regresado de sus
actividades a las 19h, por lo que es muy probable que la cena se retrase
bastante a menudo.