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Ana

El narrador se prepara para recoger a Ana en el aeropuerto, pero se ve envuelto en un evento trágico relacionado con su compañero de trabajo, Carlos Prieto, quien es sospechoso de asesinar a su esposa. Mientras está en un café, recibe una llamada amenazante que lo obliga a cometer un acto violento, llevándolo a un enfrentamiento inesperado con Ana. La situación culmina en un desenlace dramático cuando el narrador se ve forzado a apuntar un arma a Ana, revelando un giro impactante en la trama.

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Ana

El narrador se prepara para recoger a Ana en el aeropuerto, pero se ve envuelto en un evento trágico relacionado con su compañero de trabajo, Carlos Prieto, quien es sospechoso de asesinar a su esposa. Mientras está en un café, recibe una llamada amenazante que lo obliga a cometer un acto violento, llevándolo a un enfrentamiento inesperado con Ana. La situación culmina en un desenlace dramático cuando el narrador se ve forzado a apuntar un arma a Ana, revelando un giro impactante en la trama.

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ANA

Después de un par de meses, volveré a ver a Ana, debo recogerla a las 11 a.m. en el
aeropuerto, espero que esta vez nuestra relación vuelva a ser como antes.
Tengo tiempo de tomarme un café antes de recogerla, debe haber poco tráfico, la ciudad está
algo conmocionada con el asesinato de una mujer en manos de su esposo, los noticieros hacen
ver las cosas más grandes de lo que parecen, enciendo la tele mientras me preparo para salir,
creo que usaré la chaqueta que tanto le gusta, de cuero café y cuello de pana, la compramos
porque a Ana le recordaba a Cooper, el protagonista de Interestellar.
Escucho en la televisión - ...tras los resultados de las muestras de ADN encontrados en el
cuerpo de la mujer, medicina legal ha encontrado a Carlos Prieto como principal sospechoso
del macabro asesinato de su esposa, el reporte indica que la mujer recibió dos impactos de
bala…
¡Carlos Prieto, Como no lo noté antes! Carlos es compañero mío de trabajo, parecía muy
tranquilo con una vida perfecta y organizada. Consternado, me siento al frente del televisor,
para confirmar lo que mis oídos escucharon, las cámaras buscan afanosamente la cara del
asesino y en efecto es Carlos que camina sin luz en sus ojos, como un sentenciado a muerte,
esposado y custodiado por dos oficiales de policía que con sus manos apartan a periodistas y
camarógrafos de la patrulla hasta la estación, mientras él repite a los micrófonos que se
estrellan con su cara pesarosa – ella me obligó a hacerlo, yo no quería... - miro detenidamente
sus ojos y me doy cuenta que aquel hombre está diciendo una dolorosa verdad, una verdad
que no lo dejara dormir por el resto de sus días, realmente se nota que no quiso hacerlo.
Miro el reloj y me doy cuenta que se me está haciendo un poco tarde, tomo las llaves y salgo
directo al café, al entrar busco la mesa de siempre, pero está ocupada por una pareja que
parecen muy enamorados, como novios de estreno porque se besan intensamente, continúo
y me siento en otro lugar, llamo a Gladys la mesera, siempre me atiende con amabilidad, pido
lo mismo de siempre pero parece algo nerviosa y despistada, se demora en saludarme, mira
repetidamente a la pareja que se encuentra en la mesa donde acostumbro a sentarme.
¿te pasa algo Gladys?
le digo, ella evita responderme sonriéndome a media boca y se dirige a traerme el mocaccino
con medias lunas que acostumbro a pedir, no entiendo que le pasa a Gladys, ella normalmente
no se comporta así, sin embargo, eso no roba mi atención, aún sigo pensando en Carlos mi
compañero de trabajo, ¡pobre hombre! ¿Cómo un hombre que no es violento llega a esos
extremos?
Siento vibrar mi asiento y reconozco ese zumbido sordo, palpo mis bolsillos para cerciorarme
que no se trata de mi teléfono, miro por todos lados y encuentro un celular justo al lado de
mi asiento, lo tomo y miro en todas las direcciones para ver si alguien lo olvido, pero el
continúa vibrando, ¿debo contestarlo? o no, puede ser su dueño queriéndolo recuperarlo,
mejor contesto...
- Alo?
una voz masculina, incisiva e intimidadora responde,
- necesito que haga algo por mí.
-Disculpe creo que busca al dueño del teléfono, me lo acabo de encontrar al lado de mi silla…
-ES A USTED AL QUE NECESITO!
– Insiste-
SI USTED EL DE CHAQUETA CAFÉ, TIENE QUE HACER ALGO POR MI
- ¿disculpe, esto es una broma? ¿por qué debo hacer algo por usted si no lo conozco?
- porque si no lo hace lo matare...
Un frio recorre mi cabeza hasta la espalda, mi instinto me hace buscar a cualquier persona
que tenga un celular en su oído, aunque todo parece muy normal empiezo a desconfiar de
todos los que me rodean, intento levantarme del asiento para buscar a Gladys, ella debe saber
de quién es el celular, quien ocupó este lugar antes.
- Ni siquiera intente buscar ayuda ¡pendejo! Quédese tranquilito en su asiento, espere a que
la mesera le traiga su pedido y por su salud no intente hacerse el héroe, mejor respire y
disfrute de su desayuno, porque si no colabora, le aseguro que puede ser lo último que pruebe
en su miserable vida...
me quedo paralizado en el asiento como si mi cuerpo hiciera parte de él, como si estuviera y
no estuviera a la vez, una extraña sensación extracorpórea me retiene, no siento ni mi
respiración, siento que podría extinguirme en una sola exhalación, apenas puedo parpadear
para mirar lentamente mi reloj, ¡mierda, las 11:00, Ya es tarde para mi cita con Ana!, de
seguro estará esperándome ansiosa, ¡quiero verla!
¡No quiero morir sin verla!
Gladys se acerca y trae mi mocaccino con las medias lunas, está mucho más nerviosa que
antes, deja el plato sobre la mesa, me muestra una pequeña caja que trae en su otra mano y
la deja sobre la mesa, con mucho mas terror en mis ojos le pregunto:
-qué es eso, ¡eso no es mío!
ella insiste en dejarla y se va con pasos cortos pero rápidos.
-de nuevo la voz en la celular toma el mando de mis acciones como si de un títere se tratara.
- ¡Abre la caja y toma lo que hay dentro!
la abro muy despacio y miro detalladamente lo que hay en su interior, veo algo que parece
una pistola! No dudo en cerrarla de un solo movimiento y todo mi cuerpo se estremece
volviendo en sí, mis manos sudan descontroladamente mientras respondo al celular entre
susurros afanados:
¿Por qué a mí? ¿por qué me escogió a mí? ¡qué demonios quiere que haga, ¡QUE QUIERE
DE MÍ!
- ¡cálmese amiguito! no quiero que nadie salga herido, es fácil lo que tiene que hacer. solo
siga mis órdenes y todo saldrá bien, luego se podrá ir tranquilamente,
respiro profundo, mi atención se concentra en salir rápido de esto y verme con Ana, no hay
nada que desee más sino verla y abrazarla fuerte.
- Dígame que debo hacer, por favor no me haga lastimar a nadie, quiero irme rápido.
- Así se habla hombre! todo es cuestión de voluntad, mire, es sencillo, ¿ve a la pareja de
tortolitos de la mesa del fondo?
-sí...
- al lado izquierdo de ellos hay una maleta de cuero negro, si la ve?
- sí, ya la vi!
- tome el arma, vaya a la mesa, amenace a la mujer con el arma y quítele la maleta sin hacer
mucho ruido y sin que nadie se dé cuenta.
-pero...y si ella no quiere dármela.
- No se ponga con pendejadas, es sencillo, solo apúntele a la cabeza, de seguro la hembrita
se asusta y le entrega la maleta, usted la toma y sale rápido del lugar, corre hasta la cabina de
teléfono de la otra cuadra y luego le digo donde tiene que dejarla.
- y si me niego a hacerlo!
- entonces yo tendría que entrar al café, matarlos a todos y salir con la maleta, pero acá en
confianza, no sabe cómo me molesta tener que ensuciar un piso que alguien ha limpiado con
tanto esfuerzo, ¿alguna vez ha limpiado sangre? Pues le cuento, cuando la sangre se seca es
muy difícil quitarla de las ranuras ¡y ni hablar de cuánto tiempo cuesta quitar el hedor a
sangre, como en las carnicerías! ¿usted quiere que eso pase? ¿en serio quiere dañarle el
trabajo a la mesera?
- no, no...
- Entonces, ¡HÁGALO GRANDÍSIMO HIJO DE PUTA!!
Abro la caja y saco el arma, ya no hay marcha atrás el arma ya tiene mis huellas incluso mi
sudor, la meto dentro del bolsillo de mi chaqueta y me voy a levantando del asiento, observo
a la pareja de espaldas a mí y noto que están distraídos, tomo un fuerte aliento, me pongo de
pie pero mis piernas tiemblan mucho, solo quiero salir rápido de esto, trato de disimular mi
nerviosismo pero siento que es muy evidente, llego justo al sitio donde está la maleta, trato
de acercarme muy suavemente para no distraer a la pareja, me agacho, tomo la maleta pero
al levantarla golpea la mesa donde están sentados, el hombre reacciona de inmediato y me
dice:
¿qué hace?
me levanto rápido, saco el arma de mi bolsillo y mi mano tiembla tanto que temo que el arma
se me dispare, la pongo justo en la cabeza de la mujer mientras trato de mantenerme erguido
con la maleta sujeta de mi otra mano, ella se gira lentamente hacia mí, miro a la mujer a los
ojos mientras aún tengo el arma en su cabeza, pero, para mi sorpresa y terror conozco a la
mujer que sorprendida me dice:
- ¡Espera, puedo explicarlo, baja el arma!
- ¡COMO PUDISTE HACERME ESTO ANA!
- ¡ESPERA!
BANG – BAAAAANG.

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