UNIDAD II
Los Objetivos
La Luz
Objetivos o Lentes.
Apertura y Distancia.
Distancia Focal e Hiperfocal.
Tipos y usos.
Zoom Óptico y Digital
La luz. Diferentes características y usos.
Luz Natural y Artificial. Dirección, sombras.
Sistema de zonas, Intensidad. Luz dura y luz suave.
Temperatura del color de la luz, balance de blancos, histograma.
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Los Objetivos
Sin duda, el cuerpo de la cámara, el sensor, la pantalla o el visor, serán
elementos importantes a tener en cuenta para determinar la calidad de una
cámara. Pero... ¿y el objetivo? Muchas veces no se le da la importancia que
merece y, sin embargo, la lente que utilizamos es la esencia y el alma de
nuestras fotografías.
Un objetivo fotográfico está compuesto por la disposición de un cierto
número de lentes que actúan como una sola lente convexa dentro del
objetivo. Estas consiguen que los rayos de luz converjan en el sensor,
concretamente, en el punto denominado foco.
Distancia focal e Hiperfocal
La distancia o longitud focal de una lente es la distancia existente entre el
centro óptico de la lente y el foco (o punto focal) donde se recoge la imagen
(en cámaras digitales, el sensor). Aunque se tiende a asimilar la clasificación
de los objetivos por su distancia focal, lo cierto es que la clasificación se
hace realmente por al ángulo visual que se consigue con un determinado
objetivo. Pero como estos ángulos visuales se consiguen con determinadas
distancias focales, se traslada esta clasificación a las distancias focales.
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La distancia focal se mide en milímetros (mm) pero no nos indica la
distancia física entre la cámara y el sujeto. Se refiere a las propiedades de
aumento de la lente, es decir, a la distancia entre el centro óptico de la lente
y el sensor de nuestra cámara.
La distancia hiperfocal es la distancia de enfoque en la que se consigue la
mayor profundidad de campo, extendiéndose ésta desde la mitad de dicha
distancia hasta el infinito. Enfocar en dicha distancia nos ayudará a obtener
la máxima nitidez en nuestras fotos, por ejemplo, de paisajes. La distancia
hiperfocal depende de la distancia focal de nuestra lente, de la apertura de
diafragma utilizada y del factor de recorte del sensor de nuestra cámara.
Así ira variando en función del zoom que apliquemos, del número f ajustado
y el modelo de nuestra cámara.
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Distancia Focal y Ángulo de Visión
Perspectiva
Al modificar la distancia focal, como hemos visto, modificamos el campo de
visión. Así, al aumentarla nos acercamos y al reducirla nos alejamos. Esto
trae consigo que se modifique la proporción que los objetos ocupan en la
foto. Igualmente ocurrirá con el fondo. De este modo, cuando nos
acercamos con el zoom a un objeto, también estamos acercándonos al
fondo. Este efecto modifica la perspectiva de los objetos y podemos verlo
perfectamente.
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La distancia focal (zoom)
A mayor distancia focal (más zoom) menor profundidad de campo.
La distancia real entre la cámara y el punto enfocado
Cuanto menor es la distancia al sujeto que se enfoca menor es la
profundidad de campo.
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La Apertura Máxima
El segundo indicador que identifica una lente es su apertura máxima. Es la
forma que tenemos de medir la luminosidad de un objetivo.
Cuanto más podamos abrir el diafragma, más luz dejaremos pasar y
(normalmente) más cara será lente.
La apertura máxima del diafragma podrás verla escrita en el mismo cuerpo
del objetivo. Lógicamente, los objetivos de focal fija tendrán también un
valor fijo de apertura máxima del diafragma.
Sin embargo, en el caso de los objetivos zoom, esta apertura máxima puede
variar en función de la distancia focal que estemos aplicando.
Veámoslo con un ejemplo…
Un objetivo zoom 18-55 mm cuenta con dos aperturas máximas (f/ 3.5-
5.6) Eso significa que, cuando utilicemos la distancia focal 18 mm
tendremos una apertura máxima de f/3.5.
Mientras que, si usamos la distancia focal en 55 mm, la apertura máxima
será de f/5.6.
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Tipos de Objetivos
Una vez explicados los conceptos más básicos, podemos hablar de
diferentes tipos de objetivos. Es importante que sepamos reconocer un
objetivo con solo echar un vistazo, por eso vamos a clasificarlos y
conocerlos a fondo.
Como fotógrafos es esencial que sepamos para qué sirve cada tipo de
objetivo y cuándo es más recomendable utilizar uno u otro según la foto
que pretendamos conseguir. Estos son algunos de los más utilizados:
Ojo de Pez (Fish Eye): entre 7 y 17 mm
Super Gran Angular: Menos de 24 mm
Gran Angular: entre 24 y 35 mm
Objetivo Normal: entre 35 y 50 mm
Teleobjetivo: 70 mm o mas
Macro: distancia mínima de enfoque muy reducida (entre 30 y 200 mm).
Todoterreno: amplios rangos focales en una sola lente (entre 18-300
mm)
Ojo de Pez
Los objetivos fish eye se caracterizan por
ofrecer un ángulo visual extremo, de 180
grados o más. Una de sus principales
características es que poseen una lente
curva con forma semiesférica que no nos
permitirá añadir filtros o accesorios en ella.
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Debido a su gran distorsión, transforman la escena en una imagen circular,
parecida a la producida al mirar a través de la mirilla de una puerta. Aunque
también los hay que no llegan a deformar tanto y nos permiten obtener
imágenes rectangulares, debido a que cubren toda la superficie del sensor.
Gran Angular
Los objetivos “gran angular” o “super gran angular” son aquellos que
cuentan con un ángulo de visión inferior al ojo de pez, pero superior a los
normales. Se consideran grandes angulares los que proporcionan un ángulo
visual comprendido entre los 60 y los 180
grados.
Con ellos, los objetos cercanos a la cámara
aparecen muy grandes con relación a los
objetos más alejados y con una fuerte
distorsión en perspectiva, tanto mayor cuanto
más se desplazan fuera del eje óptico.
Su uso principal suele ser para la fotografía de paisajes donde poder
conseguir una mayor profundidad de campo. Aunque también se usan para
poder abarcar dentro del mismo encuadre todos los elementos de un
espacio reducido (decoración de interiores, hoteles, inmobiliarias, etc.)
Objetivo Normal
Los objetivos conocidos como normales son los
que cubren un ángulo visual comprendido entre
los 43 y 56 grados.
Vienen a ser un término medio entre los
grandes angulares y los teleobjetivos y
equivalen a focales entre los 35 y los 50 mm.
Su característica principal es que no ofrecen ningún tipo de distorsión, lo
que se aproxima bastante al campo visual del ojo humano inmóvil.
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Teleobjetivo
Se consideran teleobjetivos aquellas ópticas con un ángulo visual menor de
31 grados. Su principal característica es el formar en la cámara imágenes
grandes de objetos alejados. Sus distancias focales son siempre mayores
que las de los objetivos normales. Puedes encontrar:
Teleobjetivos cortos: entre los 80 y 135 mm.
Teleobjetivos normales: entre los 135 y 240 mm.
Superteleobjetivos: entre los 240 y 500 mm.
Ultratelefotos: más allá de los 500 mm.
Los teleobjetivos suelen utilizarse para hacer fotografías a distancia
cuando no podemos acercarnos demasiado al sujeto u objeto fotografiado.
Por ejemplo, se usan para fotografías de animales salvajes o naturaleza,
reportajes y deportes.
Objetivo Macro
Además de los objetivos que ya
hemos visto, también hay otro tipo
de objetivos especiales como los
macro. Los objetivos macro se
utilizan para un tipo de fotografía
específico: la macrofotografía.
La meta de los objetivos macro es la de reproducir a tamaño natural (o
incluso más cerca) el sujeto u objeto fotografiado, es decir, manteniendo
una relación de aspecto 1:1 entre el objeto y el sensor de la cámara.
Estas ópticas están diseñadas especialmente para disponer una distancia
mínima de enfoque y que se puedan realizar fotografías desde muy muy
cerca. Existen tres tipos:
Macro de Focal Corta: entre 30 y 50mm (distancia de trabajo cercana)
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Macro de Focal Estándar: entre 60 y 105 mm (distancia de trabajo media.
Suelen ser lo más utilizados)
Teleobjetivos Macro: entre 150 y 200 mm (distancia de trabajo lejana.
Se consigue mayor nivel de detalle)
Suelen ser objetivos de muy buena calidad y muy luminosos, por lo que su
precio también suele ser elevado.
En este caso, las distancias focales de los objetivos determinará la
distancia física o de trabajo entre la cámara y el objeto fotografiado. A
medida que vaya subiendo esa distancia focal, también subirá el precio.
Objetivos todo terreno
Los objetivos Todoterreno adquieren ese
nombre porque son capaces de cubrir
diferentes distancias focales en una misma
lente. Por ejemplo, un objetivo 18-200 mm nos
permitirá realizar fotografías a una distancia
focal tanto de gran angular como de
teleobjetivo.
Eso sí, las aperturas máximas no serán muy altas, ni tampoco la calidad de
las lentes.
Pero lo cierto es que, aunque la calidad de las focales fijas suele estar muy
por encima de los objetivos con focales variables, estos últimos tienen sus
puntos fuertes. Cuando no podemos cargar con muchos objetivos (por
peso o espacio) o necesitamos rapidez (y no podemos cambiar de lente
cada vez), nos resultan muy útiles y cómodos.
Hay decenas de siglas que representan características e información
concreta sobre un objeto. Como referencia, algunas de las informaciones
comunes que podréis encontrar en un objetivo, podrían ser:
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Lente Estabilizada para reducir el efecto de las vibraciones producidas
por el pulso del fotógrafo (IS en Canon, VR en Nikon, VC en Tamron, OS
en Sigma, etc...)
Tipo de enfoque (manual, automático) y la familia de objetivos dentro
del fabricante (lo que dará mayor o menor compatibilidad dentro de la
marca a la hora de utilizar el objetivo con una determinada cámara).
Los fabricantes también utilizan siglas específicas para referirse a tipos
de objetivos dedicados exclusivamente a fotografía digital.
Por último, cabe destacar un último aspecto relevante sobre los
objetivos, el Punto Dulce. Cada lente tiene el suyo y dependerá tanto de la
distancia focal como de la apertura.
Se trata de una zona de máxima precisión que se encuentra,
normalmente, en la zona central del abanico de distancias focales que
ofrece un objetivo zoom y en la zona central de la gama de aperturas de
diafragma con la que cuenta cualquier objetivo.
Estabilizador y tipo de enfoque en un lente canon 18-55mm
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El zoom óptico y el zoom digital
Como si todos los diferentes términos en fotografía no fueran lo
suficientemente confusos. Cuando escogemos una cámara o accesorios,
también está la decisión entre un Zoom óptico y Zoom digital. Esta puede
llegar a ser una decisión muy importante.
Es vital que sepas las diferencias del zoom óptico y el zoom digital, y cómo
puede crear un impacto en la calidad de tu imagen.
El zoom óptico es el método tradicional de zoom, por lo que usa la óptica
de los lentes de zoom para acercar el sujeto a su sensor de imagen. Los
lentes diferentes, pueden alcanzar diferentes rangos de zoom.
Probablemente haya visto una definición de zoom, que se muestra como
un número como 2x, 4x, 8x, etc.
Esto significa cuánto puede ampliar una imagen. Por ejemplo, con un zoom
óptico de 4x, puede ampliar la imagen hasta 4 veces más grande.
El zoom digital no se acerca a una escena. Funciona de la misma manera
que el uso de software de procesamiento posterior como Adobe
Photoshop. En ese caso, puedes cortar la imagen y hacerla más grande.
Pero, el uso del zoom digital tiene el precio de la calidad de imagen.
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¿Qué es mejor, zoom óptico o digital?
A pesar de todas las ventajas en las cámaras y la amplitud digital siempre
nos preguntamos ¿Qué es mejor, zoom óptico o digital?, y la respuesta es,
que el zoom óptico lo es. Imagine que está tomando una foto con un lente
de zoom óptico de 12x con una cámara de 10MP. Con una distancia focal
de 30 mm, su imagen es de 10MP. Si luego acercas la imagen a 100 mm, tu
imagen seguirá siendo de 10MP. Pero con las cámaras de zoom digital, la
resolución de megapixel, decrece a medida que el zoom se acerca a la
imagen. Esto es porque tu cámara digital está cortando tus imágenes. Luego
las estira de nuevo para que se ajusten al tamaño original.
En otras palabras, ahora tendrás menos píxeles en el mismo área de tamaño
de la imagen. Para abordar este problema, las cámaras digitales luego
agregan algunos «píxeles inventados» para llenar los vacíos. Debido a que
estos píxeles están formados, no tienen el mismo nivel de detalle que el
zoom óptico. De ahí el impacto en la calidad de su imagen.
¿Qué es un buen zoom óptico de cámara digital?
El mejor zoom óptico de cámara digital, se reduce a lo que desea
fotografiar. Por ejemplo, si te gusta la fotografía de vida salvaje, un zoom
óptico de 2x, no te acercará lo suficiente al objeto que deseas capturar.
Necesitarás un zoom óptico de 10x o incluso 30x para acercarse.
Si tu pasión es la fotografía de paisajes, no necesitarás acercarte
demasiado. Por lo tanto, 2x zoom óptico, puede ser suficiente. Piensa qué
tipo de fotografía va a hacer y compra el zoom óptico que más te convenga.
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La Fotografía Macro
¿Qué es la macrofotografía?
La macrofotografía es una técnica fotográfica que consiste en captar
imágenes de cualquier motivo a una distancia muy cercana, pudiendo ver
unas texturas que nuestro ojo es incapaz si quiera de percibir. Es decir,
consiste en hacer fotografías con un acercamiento extremo.
Generalmente, la macrofotografía se ha centrado en animales (sobre todo
insectos) y en plantas (flores, principalmente), pero se puede hacer una
macro fotografía de lo que sea (un ojo humano o unos anillos de boda, por
ejemplo).
Distancia mínima de enfoque en macrofotografía
Todas las lentes fotográficas tienen una característica llamada distancia
mínima de enfoque. Es la distancia desde el motivo al sensor de la
cámara, a partir de la cual puede enfocar. Por ejemplo, si un 50mm tiene
una distancia mínima de enfoque de 58cm, quiere decir que si intentas
hacer una foto a un objeto que se encuentra a 40cm la cámara no va a poder
enfocar. De hecho, el autofoco no funcionará en esa distancia.
Como ya vimos, los objetivos tienen una distancia de enfoque mínima
similar a su distancia focal, pero en cm en vez de mm. Por ejemplo, las
focales 50mm suelen tener una distancia mínima de enfoque de 50cm
aprox, los 85mm una de 80cm aprox, etc…
Si no fuera así, cuanto más teleobjetivo sea el objetivo, más apto para
macrofotografía sería, porque tendría más acercamiento.
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Sin embargo, la realidad es que hay unos objetivos que tienen la
característica de estar preparados para macrofotografía porque tienen
esa distancia mínima de enfoque reducida, por lo que te permiten
acercarte más todavía a ese motivo que vas a fotografiar, ayudándote a
conseguir una ampliación mayor en la imagen.
Consejos
Elige bien la velocidad de obturación
Como puedes imaginar, en fotografía macro es muy fácil que la imagen se
estropee por culpa de nuestro pulso al sujetar la cámara o de cualquier
pequeña vibración que se produzca en el motivo a fotografiar. Por lo tanto
es crucial utilizar una velocidad de obturación elevada, especialmente si
eres principiante.
Como norma general, se debería disparar siempre por encima de un valor
de 1/250 seg, aunque si vamos a usar flash dependerá de a qué velocidad
se sincronice éste. Además, en ese caso, también podemos disparar por
debajo de ese valor ya que el flash ayudará a congelar el movimiento. De
hecho incluso podemos realizar exposiciones relativamente largas (por
ejemplo 1/30 seg) para conseguir que el fondo de la imagen aparezca con
suficiente luz y el sujeto tenga la nitidez esperada gracias al destello del
flash.
Claro que eso ya exigirá un cierto dominio de la técnica de disparo con flash,
así que lo mejor es empezar disparando a una velocidad alta y, cuando
vayamos cogiendo experiencia, ir bajando gradualmente la velocidad de
obturación combinándola con el uso del flash.
Sin miedo a usar el flash
Sin duda la iluminación es crucial en este tipo de fotos ya que, como
decíamos antes, para evitar trepidaciones (foto movida) tendremos que
disparar a velocidades de obturación altas y echar mano de diafragmas
cerrados para tener cierto nivel de profundidad de campo. Por eso muchas
veces tendremos que recurrir al uso del flash, sobre todo para retratar
insectos, a pesar de que como sabemos es una luz artificial y, muchas veces,
poco controlable.
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Por supuesto lo ideal es contar con algún tipo de flash específico para
fotografía macro (hay soluciones bastante asequibles como ésta de
Polaroid), pero incluso el flash emergente incorporado en tu cámara puede
funcionar bien para aportar un extra de luz que mejore la foto y ayude a
evitar una imagen con poca nitidez.
Eso sí, si vas a emplear uno no especializado conviene tomar dos medidas
fundamentales. La primera usarlo como flash de relleno para evitar que el
fondo de la imagen esté subexpuesto y sin detalle; La segunda es usar
un difusor, es decir cualquier material blanco y translúcido que, colocado
entre el flash y el sujeto, pueda suavizar la fuerte luz del flash.
Enfoque ¿manual o automático?
Tradicionalmente siempre se ha recomendado desechar directamente el
enfoque automático pero, tal y como contamos a veces es una buena
alternativa para lograr tomas de sujetos que se mueven rápidamente,
como los insectos en sus fases más activas, sobre todo si tenemos alguno
de los últimos modelos que cuentan con enfoques de seguimiento muy
perfeccionados. Para casi todas las demás situaciones normalmente sí que
es más recomendable echar mano del enfoque manual.
Trípode ¿sí o no?
Otro elemento que normalmente se recomienda pero que no debe tomarse
al pie de la letra. Lógicamente, si estamos hablando de conseguir la máxima
nitidez en un disparo complicado está claro que el trípode debería ser un
elemento recurrente pero, una vez más, depende de la situación. Por
ejemplo, en el caso que comentábamos en el apartado anterior (o sea
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fotografiar insectos en plena actividad) el uso de un trípode no es para nada
recomendable.
Piensa que el tiempo que pierdes colocándolo puede ser suficiente para que
el insecto en cuestión decida volar a otro sitio. Incluso es posible que no lo
haga pero que, por poco viento que haya, la flor en la que se ha posado se
mueva lo justo para que la foto salga trepidada de todas formas.
Por eso, salvo que estés retratando una escena completamente estática,
como algo inanimado en un estudio, el uso del trípode no siempre es lo
más recomendable en fotografía macro.
Cuidado con la profundidad de campo
Como ya hemos mencionado, al disparar desde muy cerca casi siempre
estaremos fotografiando en situaciones en las que la profundidad de
campo es muy escasa.
Esto puede hacer que sea muy complicado lograr la foto que queremos,
incluso que un pequeño movimiento por nuestra parte haga que el foco se
desvíe del lugar correcto.
Para evitarlo, lógicamente, podemos utilizar un diafragma más cerrado
(como ƒ11 o ƒ22) que amplíe la profundidad de campo siempre que las
condiciones de luz lo permitan.
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La Luz
La luz es una forma de la energía radiante que nos permite percibir las
formas, el volumen y el color de los objetos.
Una imagen no es más que la huella de la luz reflejada por los objetos. Por
lo tanto, la fotografía es el resultado de la impresión de la luz que un motivo
refleja en la emulsión de una película o en el sensor digital de la cámara.
Sin luz la fotografía no podría existir
Muchas veces en los talleres se plantea la gran pregunta que a todos
preocupa y pocos saben responder. ¿Qué pasa con la luz? ¿Qué relación
tiene con la fotografía? ¿Cómo puedo mejorar mis disparos? La clave
fundamental de la fotografía es saber ver la luz.
Capturar la luz
En fotografía digital tenemos que registrar perfectamente la luz más alta. El
secreto es medir siempre en la luz para evitar quemarla. Esto provocará
muchas veces que todo lo demás se irá a la sombra, a los negros. Pero como
hemos aprendido que el objeto principal tiene que estar bien iluminado,
por encima de todo lo demás, no hay mayor problema .
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Luz natural y Luz artificial
Tanto la cantidad como la calidad de la luz natural y artificial dependen de
factores tan dispares como su origen o su dirección.
La luz es un elemento básico en el mundo fotográfico, ya que sin ella
resultaría imposible ver los objetos e impresionar la película.
Luz Natural: es más difícil de controlar a causa de los cambios que sufre
respecto a sus cualidades (intensidad, dirección, calidad y color).
Luz artificial: Con este tipo de luz todas estas cualidades se pueden
controlar. No obstante, presenta el inconveniente de ser más cara e
incómoda de usar, además de limitar la extensión de la superficie
iluminada.
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Los factores que determinan la iluminación
Los principales factores que definen la iluminación son:
El Origen: natural o artificial: Se considera luz natural aquella que proviene
del sol, la luna y las estrellas. La luz artificial puede ser continua (bombillas)
o discontinua (flash).
Número de las fuentes luminosas: Es la que influye en el contraste y
modelado de la imagen.
Difusión: Se refiere a la forma de emanar y llegar al objeto. De forma
directa, difusa etc. Ésta es la que determina la dureza o suavidad de la
imagen.
Duración: Ya sea de forma continua o instantánea (un Flash).
Intensidad: De la forma que intensifica en colores y objetos.
Color: Definido por la longitud de onda de la luz y por el color del objeto.
La dirección de la luz: Respecto a la cámara y al objetivo.
La dirección de la luz
La iluminación, dependiendo de su dirección puede clasificarse de las
siguientes formas:
Iluminación frontal: Los resultados son muy confiables y es la iluminación
más fácil de usar. Aporta mayor brillantez a los colores. Abarca totalmente
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el lado del sujeto, al mismo tiempo que proyecta las sombras detrás de él,
de modo que no aparecen en la toma fotográfica.
Luz lateral: Resalta el volumen y la profundidad de los objetos y destaca la
textura. Da mucha fuerza a la fotografía, pero las sombras pueden ocultar
ciertos detalles. Ilumina un costado del objeto aportando mayor dimensión.
Contraluz: Si se sabe aprovechar es excelente. Ilumina toda la parte
posterior del sujeto. Proyecta sombras hacia la cámara que dan mayor
profundidad a la escena. Delinea al sujeto con un halo de luz que simula un
resplandor.
Contraluz
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Iluminación desde arriba o cenital: Esta fuente de iluminación hace que las
partes inferiores de un objeto permanezcan en sombra, pero por otro lado
ilumina los detalles más sobresalientes.
Iluminación por todas partes: Luz suave e uniforme en todo el individuo.
No se producen sombras y mejora mucho el aspecto de las personas.
Produce colores muy sutiles.
El manejo de las sombras
Además de controlar las luces para tener una gran fotografía, debemos
dominar a la perfección las sombras.
La sombra forma parte de la fotografía de igual manera que la luz.
Entendemos por sombra aquella parte de la fotografía que no queda
iluminada o a la que la luz no llega completamente. Las sombras son
elementos importantes para la concepción de una imagen y su manejo es
imprescindible para dar la sensación de tridimensionalidad en el plano
bidimensional de la fotografía. Pero no todas las sombras son agradables y
deseadas, por lo que también hay que saber controlarlas al igual que la luz.
Las sombras presentes en las fotografías dependen de varios factores. Estos
factores son el tamaño, la forma, los contornos y la consistencia. Todos
ellos son determinados por el tipo de fuente de iluminación, por la relación
de tamaño entre la superficie luminosa y el objeto y por la distancia que hay
entre ellos. También es importante para la forma de la sombra la clase de
fondo que tenemos en la foto y la distancia que tiene hasta el objeto.
Sombras duras
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Las luces duras y puntuales producen sombras oscuras y vigorosas. Todo lo
contrario ocurre con las luces suaves.
Una distancia corta de iluminación desemboca en una sombra muy amplia.
A medida que aumenta la distancia de iluminación disminuye el tamaño de
la sombra.
La distancia y la orientación de la superficie donde se proyecta la sombra
puede influir en el tamaño y en la forma de ésta.
Las sombras son decisivas para el contraste de un retrato. Éstas pueden
provocar, por lo tanto, la emoción y el dinamismo en la imagen. La
atmósfera general de una fotografía queda marcada decisivamente de las
sombras.
Podemos acentuar las sombras utilizando luces puntuales y colocándolas a
una distancia no muy lejana del objeto.
La posición de la fuente de luz dependerá del objeto y de su forma. En
fotografía, lo habitual para suavizar sombras no deseadas es el uso de la Luz
de relleno. Bien con una fuente de luz secundaria o bien con un reflector.
Sombras suaves en retrato
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Sistema de Zonas
Las fotografías con predominancia de luces o de sombras tienen un nombre.
Clave alta para las luces y clave baja para las sombras.
Para poder hablar de claves tonales, es decir, de clave alta y clave baja,
debemos explicar primero el conocido como Sistema de Zonas. El sistema
de zonas es un sistema de medición de luz y de revelado creado por el
fotógrafo francés Ansel Adams.
Este es un método que ayuda a conseguir que los tonos de la escena queden
representados en la copia de la forma que el fotógrafo elija. El principio del
sistema de zonas es simplificar toda la gama de tonos posibles de la copia,
desde el blanco al negro, en 11 tonos principales o claves que se conocen
como zonas. Estas zonas se numeran del 0 al 10 en números romanos. Es
decir, del 0 al X.
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Estos tonos clave o zonas son tonos o densidades concretos en la copia que
están separados en la escena por un paso de diafragma.
En base a la escala de zonas determinada por Ansel Adams podemos hablar
de fotografías en Clave Baja y fotografías en Clave Alta.
Claves tonales
Las claves tonales son unas de las herramientas más efectivas en fotografía
para crear sentimientos. Las altas o bajas luces pueden provocar, y
provocan, emociones en el espectador de la fotografía que varían en
función de la clave que hayamos elegido para nuestra fotografía. Aprender
a dominar esta técnica es muy sencillo y generará grandes resultados en
nuestras imágenes.
Clave Alta o High Key
Las fotografías en Clave Alta o High Key son aquellas en las que predominan
las zonas altas de la gráfica propuesta en el Sistema de Zonas.
Esto es, las zonas que van desde el número VII al número X. Es por esto por
lo que en estas fotos predomina la luminosidad y los tonos claros ya que
son imágenes que, por lo general, ofrecen poco contraste.
Esquema de Iluminación en clave alta
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Se cree, erróneamente, que las fotografías sobreexpuestas, es decir, con
más luminosidad de la necesaria, son fotografías en clave alta. Las
fotografías en clave alta están, normalmente, correctamente expuestas con
la salvedad de tener en la toma altas luces. En este tipo de fotos no existe
el negro puro sólo tonos de grises intermedios. Dan la sensación de
limpieza, tranquilidad y pureza.
Clave Baja o Low Key
Una foto tomada con un esquema de iluminación en Clave baja o Low
Key es aquella en la que predominan las bajas luces. Es decir, la foto oscila
entre las zonas III y 0 del sistema de Ansel Adams.
Esquema de Iluminación en clave baja
Este tipo de fotografías están estratégicamente iluminadas para no perder
detalle de la escena y poder provocar profundas emociones al espectador.
Su efecto, suele ser el contrario al de la clave alta. Transmiten inquietud y
dan un tono más intimista a la imagen. No son fotos subexpuestas, lo que
queremos mostrar se encuentra bien iluminado, por lo tanto hay un alto
contraste.
Intensidad de la luz
De acuerdo a la intensidad que tiene la luz con la que estés trabajando, los
resultados también variaran: no es lo mismo trabajar con una luz potente
como la del medio día, que produce sombras muy marcadas, que si por
ejemplo, tomas tus fotografías en un día completamente nublado. ¿Dónde
está la diferencia? En la “intensidad de la luz”: puede ser dura o suave
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Luz Suave, iluminación uniforme – Luz dura, enfatiza texturas y formas
La importancia del tamaño relativo de las fuentes de luz
Lo que influirá en que esa
transición entre luces y
sombras sea dura o suave
es el tamaño relativo de
las fuentes, que se basa
en la relación que existe
entre el tamaño de la
fuente de luz y el sujeto u objeto que vayamos a fotografiar (cómo de
grande ve el sujeto la fuente de luz), y la distancia que hay entre ambos.
Así pues, el sol es una fuente de iluminación dura, porque a pesar de tener
unas dimensiones muy grandes, la distancia a la que está de nosotros nos
hace apreciarlo como aparentemente pequeño.
Esto implica que el sol es una fuente de luz pequeña y distante en relación
a nuestra posición, por lo que el sol emite un tipo de luz dura.
¿Y si colocamos un flash a menos de un metro de un objeto pequeño?
Entonces estaremos hablando de un tipo de iluminación suave, porque la
fuente de luz estará muy cerca del sujeto y será grande en comparación con
él.
Pero cuidado, porque si ese mismo flash lo alejamos bastante del objeto
puede convertirse en un tipo de luz dura.
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¿Y si ese mismo flash lo empleamos con una persona a una distancia
corta? También será una luz dura,
porque a pesar de estar cerca del
sujeto, el tamaño de la fuente es
pequeño en relación al sujeto.
Esto demuestra que el tamaño
aparente de la fuente de luz es la
clave para determinar la calidad
de la luz.
Diferencias entre luz dura y luz suave
¿Pero qué diferencias existen entre un tipo de luz suave y un tipo de luz
dura?
Luz Dura. La luz dura es aquella que hemos dicho que se produce
cuando la fuente de luz es pequeña y distante del sujeto u objeto
que vamos a fotografiar. Este tipo de luz es direccional, por lo que se
puede controlar y dirigir fácilmente.
Además, también se caracteriza por proyectar sombras muy fuertes
y reflejos brillantes que nos ayudarán a acentuar las texturas y los
detalles del motivo que fotografiemos. Otro de los efectos de una luz
dura es que aumenta el contraste y satura más los colores, por lo
que será idónea para retratos que queremos que sean dramáticos.
Luz Suave. La luz suave es aquella que se produce cuando la fuente
de luz es grande y cercana en relación al sujeto u objeto fotografiado.
La luz suave no es direccional ya que proviene de una fuente de luz
difusa, por lo que será mucho más difícil de controlar.
Este tipo de luz genera poco contraste y disminuye la saturación.
Como no se acentúan las texturas y los detalles, es una buena opción
para retratos más amables y dulces en los que queremos que el
aspecto de la piel sea suave y no muestre tantos detalles.
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Suavizando la luz
El uso de difusores es muy conveniente para suavizar la luz del sol y lograr sombras
suaves
¿Y se puede suavizar una fuente de luz dura? Por supuesto. Para ello
tenemos dos opciones.
La primera es acercar la fuente de luz al sujeto u objeto, ya que así
estaremos modificando la relación entre el tamaño de la fuente de luz y
este, o dicho de otro modo, la fuente de luz será aparentemente más
grande. Aunque claro, una cosa es acercar el flash al sujeto si estamos
trabajando con luz artificial, y otra muy distinta es intentar acercar el sol
cuando trabajamos con natural, algo que resulta imposible. Es por ello que
la opción más recomendada es la de emplear difusores, que no solo
suavizarán la luz sino que harán que la fuente de luz sea aparentemente
más grande. Por ejemplo, en el caso de la luz natural las nubes son un
estupendo difusor del sol, así como también podemos emplear la parte
difusora del reflector 5 en 1 para suavizar la luz que le incide al sujeto u
objeto fotografiado.
Temperatura del Color
La temperatura de color es la tonalidad o color dominante de la luz en
determinado momento. Se controla a través del balance de blancos.
Los amaneceres y atardeceres, así como las típicas lámparas caseras de
interior emiten una luz cálida.
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Los instantes previos al amanecer y posteriores al atardecer
(conocidos como hora azul), así como las luces tipo fluorescentes emiten
una luz fría.
Las horas centrales del día así como el flash, emiten una luz blanca o
neutra.
Podríamos definir temperatura de color como la dominancia de alguno de
los colores del espectro lumínico sobre los demás, de modo que altera el
color blanco hacia el rojo o hacia el azul en dicho espectro. ¿Qué quiere
decir eso? Pues que la luz, ya sea natural o artificial, tiene una dominante
de color que tiende hacia el rojo (pasando por el amarillo y el naranja), o
hacia el azul (pasando por el blanco). Esto hará que los tonos de nuestra
fotografía se alteren, y que el blanco no aparezca como un blanco puro,
sino que tenderá a ser rojizo o azulado.
El color de la luz, o la temperatura de color, se mide en Kelvin, donde
el color blanco o neutro se sitúa en los 5.500 K, que equivaldría a la
luz del mediodía. La luz con temperatura menor de 5.500K se irá
haciendo más amarillenta gradualmente, hasta alcanzar tonos
anaranjados y finalmente rojizos. Por otra parte, la luz con
temperatura mayor de 5.500K se irá haciendo más azulada
gradualmente, desde un tono cian hasta un tono azul marino.
Así pues, un día nublado podría llegar a los 12.000K, es decir, tendría
una luz muy azulada, mientras que un atardecer bajaría hasta los
2.000K, es decir, tendría una luz muy anaranjada. A continuación
encontrarás una escala donde están situados varios ejemplos en su
correspondiente temperatura de color.
A la izquierda, una fotografía con temperatura de color fría, tomada a 3230K. A
la derecha, la misma fotografía con una temperatura de color cálida, a 7690K.
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El Balance de Blancos
¿Cómo Influye el Balance de Blancos en la Temperatura de Color?
Así como nuestros ojos son capaces de compensar la temperatura de color
que hay, nuestra cámara no será capaz de hacerlo correctamente por sí
sola. Por eso será importante decirle a nuestra cámara qué temperatura
de color hay en el ambiente en el que estamos, mediante el balance de
blancos.
Hoy en día la mayoría de las cámaras digitales tienen un apartado de
balance de blancos en su menú. Podremos encontrar 4 maneras
diferentes de decirle a nuestra cámara qué temperatura de color tiene la
luz en donde estamos haciendo la fotografía.
1. Modo automático: El modo automático es el menos preciso de todos,
ya que la cámara interpreta mediante su sensor qué tipo de luz hay.
Normalmente funciona bien con luces neutras, pero si nos
encontramos en un atardecer, o una habitación con luz artificial, es
posible que no nos de un buen resultado.
2. Modos semiautomáticos: La mayoría de cámaras tienen unos presets
de balance de blancos en los que le podemos indicar a la cámara
situaciones específicas, como luz artificial, día soleado, día nublado,
atardecer, etc. Estos modos suelen funcionar bastante bien en
situaciones standard, ya que podremos indicarle a la cámara en qué
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situación nos encontramos. Sin embargo, no nos servirán si nos
encontramos en un ambiente diferente, o si queremos conseguir un
balance de blancos que no sea neutro.
3. Personalizado: Aunque no todas, muchas cámaras te darán la opción
de personalizar el balance de blancos haciéndole una fotografía a una
superficie blanca o con un gris neutro, para que la cámara determine
cuál es el blanco en ese ambiente y adecúe los demás tonos a ese que
le hemos indicado. Pese a que existen unas tarjetas llamadas "carta de
grises" que te permiten llevar siempre encima blanco, gris y negro
neutros, también puedes usar un folio, o incluso una pared blanca que
haya en el lugar.
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Finalmente, recuerda que un balance de blancos que no sea neutro no
siempre será incorrecto. Muchas veces no buscaremos que el blanco sea
blanco, sino que querremos darle a nuestra fotografía una temperatura
de color más atractiva.
Por ejemplo, en un atardecer será más interesante tener una dominante
anaranjada o cálida, mientras que en una fotografía nocturna quizás nos
interese más tener una dominante azulada o fría.
La Temperatura de Color en la Edición Digital
Pese a que siempre se recomienda intentar sacar tu fotografía lo mejor
posible directamente en tu cámara, para tener que procesar lo menos
posible, también podemos ajustar la temperatura de color en programas
de edición como Photoshop o Lightroom.
Podremos editar imágenes tanto en formato RAW como en formatos
comprimidos como JPG, PNG o TIFF.
En ambos programas encontraremos un deslizador principal, donde
podremos virar nuestra foto a una temperatura más azulada o más
amarillenta. Además, debajo de este primer deslizador encontraremos otro
secundario que nos permitirá dotar a nuestra fotografía de un matiz verde
o magenta.
Así, podremos ajustar el color de nuestra fotografía completamente a
nuestro gusto, de manera rápida y sencilla.
En Photoshop deberemos entrar en el menú Filtros/Filtro de Camera
RAW y lo encontraremos al principio de la primera pestaña llamada
"Básicos"
En Lightroom deberemos ir a la pestaña Revelar, y lo encontraremos al
principio del primer submenú llamado "Básicos".
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El Histograma
El histograma es una representación gráfica de la distribución de los
distintos tonos de una imagen. Puede ayudarnos para controlar la
exposición en nuestras fotos, así como para corregir los colores.
Grafica de un Histograma
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El eje horizontal representa los diferentes tonos de gris desde el negro puro
(a la izquierda) al blanco puro (a la derecha).
El eje vertical representa el número de pixeles que contiene la imagen para
cada tono representado en el eje horizontal.
Diagnosticar la exposición de una imagen
El histograma nos ayudará a hacernos una idea de cómo es de correcta la
exposición de una imagen. Así, en una fotografía subexpuesta la gráfica
tenderá a desplazarse a la izquierda y en una fotografía sobreexpuesta
tenderá a desplazarse a la derecha. Una imagen que contenga todos los
tonos de grises tendrá un histograma más o menos uniforme a lo largo de
todo el eje horizontal.
Que el histograma tenga una forma determinada no tiene porqué significar
que la imagen esté incorrectamente expuesta. Dependerá de lo que busque
el fotógrafo en el momento de hacer una foto. Sin embargo hay ciertos
marcadores que nos ayudarán a detectar ciertas situaciones fácilmente
corregibles con un editor de imágenes o incluso en el momento de hacer la
foto.
A continuación se mostrarán varios ejemplos de histogramas
característicos, que no significa que sean incorrectos, aunque algunos son
mejorables.
Tonos apagados
En el histograma puede observarse que la imagen está oscura. La gráfica
tiene a desplazarse a la izquierda y en la parte derecha no hay información
(no hay puntos blancos). Si hubiera muchas zonas totalmente negras se
representarían como un pico en el extremo izquierdo de la imagen.
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Sombras o zonas oscuras
El histograma de una foto con muchas zonas en sombra o gran parte de la
foto en negro se caracteriza por tener un pico en el extremo izquierdo del
histograma. En el ejemplo podemos ver cómo toda la zona negra de la foto
queda reflejada en dicho pico en el histograma.
Sobreexposición y zonas quemadas
Éste es el histograma característico de imágenes sobreexpuestas o que
tienen zonas quemadas. En él la gráfica tiende a desplazarse a la derecha y
se produce un pico en el extremo derecho de la gráfica, que representa las
zonas quemadas (extremadamente sobreexpuestas).
Sombras pálidas
Éste es el histograma característico de imágenes pálidas, sin zonas oscuras.
No hay zonas quemadas porque no hay un pico en la zona derecha. Sin
embargo observamos que en la zona izquierda de la gráfica no hay
información alguna. Esto es porque no hay zonas negras.
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Contraluz
El histograma característico de los contraluces tiene forma de U. Cada
«pata» de la U representa las zonas oscuras y las claras de la imagen. La
gráfica se abulta en la parte izquierda por las zonas oscuras y en la derecha
por las zonas claras, habiendo pocas zonas grises (zonas intermedias).
Distribución homogénea
El histograma de una foto homogénea se distribuye a lo largo de todo el eje
horizontal. Al no haber zonas quemadas ni excesivamente oscuras no
encontraremos picos ni grandes «montañas» en la gráfica.
El Histograma al igual que la temperatura de color se puede manejar desde la misma
cámara o en programas de edición digital como el Photoshop.
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La Hora Mágica
La hora mágica es el período de tiempo que ocurre desde media hora antes
de que el sol se oculte en el horizonte hasta media hora después. En algunos
lugares del mundo dura un poco más. También varía de acuerdo a la época
del año, sobre todo en países que tienen las cuatro estaciones. En este corto
intervalo de tiempo, el sol “pinta” en el cielo colores diversos que van
cambiando continuamente. Este evento se repite también durante la salida
del sol. La hora azul sigue a lo que se conoce como hora dorada. El período
de tiempo transcurre tan rápido que se pasa de la dorada a la azul en
cuestión de minutos.
Aunque se les conozca con el nombre de hora azul y hora dorada, ninguna
de las dos dura ese tiempo. La hora mágica es todo el fenómeno desde que
se comienza a poner el sol hasta que entra la noche, dentro de la hora
mágica se encuentran las otras dos.
Las principales recomendaciones, para hacer fotografías durante la hora
mágica son en gran medida las mismas para otras técnicas: uso de un
disparador remoto o temporizador, trípode, control de exposición manual
y ajuste de ISO bajo para garantizar la nitidez.
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Es necesario saber con anticipación las horas de salida y puesta del sol y
llegar antes para captar el fenómeno desde el principio. Es útil también
saber la orientación en sentido este-oeste que tiene la locación para decidir
si es más conveniente fotografiar el atardecer o el amanecer.
La luz en este tipo de fotografías es mucho más controlable porque tiene
mucho menos intensidad. Suele tener un gran componente cálido en la
hora dorada.
Hora Mágica Azul
Uno elemento interesante en la fotografía de la hora azul, es que en las
grandes ciudades se encienden las luces durante este período y se puede
captar una excelente combinación entre la luz natural y la artificial. Es
ampliamente utilizada en la fotografía urbana.
En fotografía de paisajes naturales destacan las imágenes que captan la
transición entre la hora dorada y la hora azul.
Una de las primeras cosas que hay que tener es paciencia. Esta técnica lleva
consigo tener un poco de práctica. No hay que frustrarse si las primeras
imágenes no quedan como se quiere.
El tiempo de exposición va a depender de la cantidad de luz natural que
exista.
Un truco para conseguir “estrellas” en la iluminación callejera es cerrar el
diafragma, recordando que habría que compensar la exposición por la falta
de luz (con obturación o ISO).
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Durante la hora azul las sombras se vuelven alargadas y pueden convertirse
en sí mismas en un punto de interés.
Planificar con anticipación si la hora azul va a ser el centro de la fotografía
o si va a ser un elemento de composición que se combine con estructuras
arquitectónicas o personas.
Hora mágica dorada
La hora dorada aparece en esos momentos en los que el sol está cerca del
horizonte. En el amanecer, la hora dorada se produce cuando el sol ilumina
la escena a la altura del horizonte, incluso un poco antes de que el sol salga,
mientras que al atardecer, los tonos cálidos o dorados aparecen justo antes
de que el sol se esconda y unos minutos después de haber desaparecido
por el horizonte.
La hora dorada ha sido ampliamente utilizada en fotografía de paisajes y en
retratos. Los retratos en esa hora tienen un contraste natural muy atractivo
a la vista, que da un aire de naturalismo. Para lograr el relleno a esta luz
principal se pueden usar rebotadores dorados (si se usa blanco o plateado
puede notarse la diferencia de color).
La hora dorada es un buen momento para jugar con el contraluz y las
siluetas.
Hora Dorada
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Diferencias entre ambas
A las ya mencionadas diferencias horarias, se les une la principal
característica que diferencia a una de la otra: la tonalidad.
La hora dorada nos regala tonos cálidos o anaranjados. En este escenario,
las sombras todavía están presentes y la vista hacia la luz nos da unos
contraluces muy potentes donde dar rienda suelta a nuestra imaginación y
crear escenas con unas siluetas bien marcadas. También podemos obtener
unos retratos donde el modelo se sitúe frente a la luz para conseguir unos
tonos de piel cálidos y suaves.
Por su parte, la hora azul nos dará tonos fríos y azulados ideales para
escenas urbanas o retratos que quieran reflejar sensaciones frías, de intriga
o incluso de terror. En la hora azul pueden quedar algunos tonos cálidos
junto al horizonte y las luces (si estás en un entorno urbano) de las calles o
edificios, darán un contraste armonioso entre el azul del cielo y las luces
artificiales de los edificios o las calles ya que todavía hay luz y no es
necesario hacer una larga exposición (aunque sí usar el trípode o subir el
ISO en la cámara).
Ambas horas están estrechamente relacionadas y una aparece tras la otra.
Por la mañana tendríamos primero la hora azul para pasar a la hora dorada,
mientras que por la tarde sería al revés, primero disfrutaremos de la hora
dorada para pasar minutos después a la hora azul.
Que tener en cuenta al fotografiar Atardeceres y Amaneceres
Al ser situaciones con poca luz, es muy importante contar con un buen
trípode en el que apoyar la cámara para realizar fotografías con una
velocidad lenta de obturador. Si no lo tienes, tendrás que subir el ISO, abrir
el diafragma o ir directamente a conseguir siluetas con velocidades altas de
disparo donde el sol no quede sobre-expuesto, quedando por ello el resto
de la imagen sub-expuesta. Aquí entrará en juego tu creatividad y los
elementos que tengas en la escena.
Te recomendamos que quites el modo automático de tu cámara y lo pongas
en modo manual. Si no estás acostumbrado a ello, es buen momento para
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aprender, aunque no te distraigas mucho pues el sol no espera por ti ni por
nadie.
De la misma manera te pedimos que dispares en RAW en lugar de jpg y
luego proceses la foto, es la mejor manera de obtener la mejor imagen.
Si por el contrario prefieres usar el modo automático de tu cámara y
además que el archivo salga directamente en jpg, usa la opción de Escenario
Puesta de Sol, Nublado o aquella específica para esta situación que tenga tu
modelo de cámara.
El balance de blancos trata de situarlo por debajo de los 5.5000 K para la
hora azul y por encima de esos 5.500 K para la hora dorada. Si disparas en
RAW esto no debería importante pues luego podrás modificarlo en el
revelado.
Si tienes celular, deja que la Inteligencia Artificial trabaje por ti a no ser que
quieras tomar una imagen más específica (algún objeto en movimiento por
ejemplo).
La Hora Dorada en Fotografía
Lo ideal es tener el equipo preparado, la batería cargada, la tarjeta con
espacio suficiente, el trípode y su zapata conectados a la cámara e incluso
un disparador remoto para evitar tocar la cámara mientras hacemos largas
exposiciones si fuera el caso.
Comprueba la configuración de tu cámara. Vigila principalmente que el ISO
que tienes puesto es el correcto pues, en muchas ocasiones, nos olvidamos
los valores que habíamos dejado en una foto o sesión anterior y al llegar a
casa nos tiraremos bien fuerte de los pelos.
También es conveniente haber elegido el sitio con antelación si quieres
realizar fotografía de paisaje o paisaje urbano.
Si quieres hacer retrato, ideal en la hora dorada gracias a los tonos cálidos
y el ambiente especial que reflejará la piel del retratado, date cuenta que si
te pones frente al sol, necesitarás flash o algún elemento que rebote la luz
solar hacia el protagonista, por lo que lo ideal en esta situación es ponerte
entre el sol y el sujeto fotografiado vigilando tu sombra. También podrás
recuperar detalle en las sombras a la hora de editar la imagen, de ahí la
importancia de disparar en RAW. Otra opción es hacerlo al revés y obtener
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unas interesantes siluetas gracias al contraluz si colocas al protagonista
entre el sol y tú.
No pierdas el tiempo con otras cosas y presta atención al momento, el sol
continúa su marcha y como te despistes perderás la oportunidad hasta el
día siguiente.
Puedes jugar también con las sombras que da el sol en la hora dorada. Al
estar situado muy cerca del horizonte, las sombras se vuelven alargadas y
pueden entrar en la composición de nuestra escena e incluso ser las
principales protagonistas. En ciudad, los edificios se tiñen de luz y según sea
su altura y posición pueden ser una gran baza para conseguir claroscuros
muy interesantes.
La Hora Azul en Fotografía
Aquí, la luz baja su intensidad y comienza la oscuridad. Hay que ser rápido
pues podemos pasar de tener una mezcla de hora azul con hora dorada
donde el cielo tenga una tonalidad fría pero el horizonte, o los edificios,
conserven aún algo del calor del sol. Es en este momento cuando las luces
de la ciudad iluminan las calles creando un contraste de tonalidad muy
bonito entre ellas y el cielo.
El trípode ayudará a alargar un poco la exposición y conseguir iluminación
en las zonas oscuras, calcula bien para no quemar las luces o incluso haz
una doble exposición que puedes después combinar en un programa de
edición de fotografía para conseguir detalle en toda la imagen.
Un detalle que hay que tener en cuenta durante la hora azul (por la tarde)
es que cada minuto que pasa tenemos menos luz, por lo tanto el tiempo
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de exposición que debemos usar será cada vez mayor. Si queremos realizar
una larga exposición (más de 30 segundos) tenemos que tener en cuenta
este factor y aumentar el tiempo de exposición. Y recordar que el ISO debe
estar en el valor más bajo que permita la cámara para evitar el ruido. Otro
aspecto a tener en cuenta es la orientación. El lado opuesto al sol estará
mucho más oscuro y no tendremos esos tonos azules y naranjas.
¿Qué es el flare en fotografía? Efecto flare
El flare, o efecto flare es el típico destello de luz que aparece en la imagen y
puede pasar desapercibido (sobre todo en cámaras réflex). Puede aparecer
en forma de halo, destello, neblina, con colores blanquecinos, amarillos,
verdosos, etc… Los flares, por lo tanto, son artefactos generados por la
incisión de la luz sobre la lente de un objetivo y no siempre podemos
controlarlos del todo.
¿Cómo evitar el flare?
Está claro que no siempre vas a poder evitarlo. Básicamente porque no
siempre te vas a dar cuenta de que está ahí hasta que no veas la foto en
el revelador de RAWs que uses. No obstante, siempre hay formas de
intentar evitarlo lo máximo posible.
Evita que el sol aparezca en el encuadre para evitar el flare
Lo primero de todo es intentar evitar que el sol parezca en tu encuadre.
Una vez aparece este, es relativamente sencillo que provoque flares o
destellos en tu composición.
Obviamente, si quieres que este aparezca en tu foto, te vas a tener que
arriesgar.
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Algunos ejemplos de Flare
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Objetivos Fotográficos (12:48)
[Link]
Buenas fotos con poca Luz (6:04)
[Link]
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Infografías
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