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Bloque 2: La Formación de La Monarquía Hispánica Y Su EXPANSIÓN MUNDIAL (1474 - 1700)

resumen del bloque 2 de historia de España (1474 – 1700), 2ºBach.
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BLOQUE 2: LA FORMACIÓN DE LA MONARQUÍA HISPÁNICA Y SU

EXPANSIÓN MUNDIAL (1474 – 1700)


1. LA CREACIÓN DEL ESTADO MODERNO: LOS REYES CATÓLICOS.
1.1. LA UNIÓN DINÁSTICA.
El matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón en 1469 unió dinásticamente ambos
reinos, dando origen a la monarquía hispánica cuando accedieron al trono. No se creó un Estado
unitario, sino una unión de coronas en la que cada territorio mantuvo sus propias leyes,
instituciones, moneda y Cortes, e incluso sus fronteras fiscales. Ambos firmaban las
disposiciones. Aunque la palabra “España” aludía al conjunto de pueblos peninsulares, aún no
tenía un significado político. Con el tiempo, el mayor peso territorial y económico de Castilla
favoreció una creciente castellanización y redujo la influencia política de la Corona de Aragón
durante los siglos XVI y XVII.
1.2. EL REFORZAMIENTO DEL PODER REAL. LA CONSTRUCCIÓN DE UNA MONARQUÍA AUTORITARIA.
LAS INSTITUCIONES.
Los Reyes Católicos consolidaron su autoridad frente a la nobleza y el clero tras la Batalla de
Toro (1476) y la recuperación del patrimonio real, reforzado por los mayorazgos de 1505. Con
su dominio asegurado, organizaron instituciones permanentes. Reestructuraron el Consejo Real
con juristas y secretarios de baja nobleza y burguesía, reduciendo el papel de las Cortes, y
fortalecieron la justicia con la Audiencia de Valladolid y nuevas sedes en Sevilla y Galicia. En la
Corona de Aragón, las Cortes mantuvieron gran influencia, con virreyes en cada reino y la
continuidad del Justicia Mayor, mientras Cataluña y Valencia conservaron sus instituciones
propias. Como política común, instauraron la Santa Hermandad para garantizar el orden en
Castilla. Los monarcas recorrieron sus dominios impartiendo justicia y afirmando su autoridad,
sin establecer una capital fija.
1.3. LA EXPANSIÓN TERRITORIAL.
Los Reyes Católicos reforzaron territorialmente sus dominios.
En 1492 Castilla, con apoyo aragonés, conquistó Granada, poniendo fin al poder musulmán y
logrando la unidad religiosa. Más tarde, Fernando incorporó Navarra en 1512, que mantuvo su
autonomía institucional. ​ La política exterior de los Reyes Católicos combinó la proyección
atlántica de Castilla con los intereses mediterráneos de Aragón. Para reforzar su posición y
aislar a Francia, desarrollaron una intensa política matrimonial que vinculó a sus hijos con las
casas reales de Austria, Portugal e Inglaterra.
Paralelamente, Fernando recuperó Rosellón y Cerdaña y aseguró el control de Nápoles tras
enfrentarse a Francia. Además, impulsaron la expansión por la costa africana —con conquistas
como Melilla, Orán o Trípoli— y culminaron la ocupación de las Islas Canarias, consolidando así
su presencia estratégica en el Atlántico y el Mediterráneo.

1.4. LA IMPOSICIÓN DE LA UNIFORMIDAD RELIGIOSA.


Los Reyes Católicos impulsaron la unificación religiosa imponiendo la fe católica y persiguiendo
de forma sistemática a quienes profesaban otras creencias. Utilizaron la Inquisición como
instrumento de control ideológico, especialmente contra judíos y conversos. En 1492 decretaron
la expulsión de los judíos que no aceptaran el bautismo, lo que tuvo importantes consecuencias
demográficas y económicas. Tras la conquista de Granada, los mudéjares también fueron
obligados a convertirse o exiliarse. Además, los monarcas obtuvieron el Patronato Regio y el
Derecho de Presentación, privilegios concedidos por el papado que les permitían intervenir en el
nombramiento de autoridades eclesiásticas y reforzar su control sobre la Iglesia en sus reinos.
1.5. LA SOCIEDAD Y LA ECONOMÍA.
La sociedad presentaba una fuerte desigualdad: nobleza y clero eran estamentos privilegiados
que no pagaban impuestos, mientras que el pueblo llano soportaba la mayor carga tributaria. La
economía era esencialmente agraria —el 90% de la población trabajaba en el campo— y la
mayor parte de las tierras pertenecía a nobles y eclesiásticos, que además controlaban cargos
importantes y defendían los intereses ganaderos de la Mesta. El aumento de los señoríos y de
los mayorazgos reforzó aún más el poder nobiliario. La población urbana era reducida y solo
algunas ciudades comerciales, como Valencia, Valladolid, Barcelona, Toledo o Sevilla,
superaban los 30.000 habitantes, con una producción regulada por gremios.
2. CONQUISTA, COLONIZACIÓN Y EXPLOTACIÓN DE AMÉRICA.
2.1. COLÓN Y EL DOMINIO DEL CARIBE.
En el siglo XV, Castilla y Portugal lideraron las exploraciones atlánticas, aunque fueron los
portugueses quienes avanzaron primero en los descubrimientos. Tras la conquista de Canarias,
Castilla abrió rutas hacia el Atlántico, pero Portugal dominó las principales vías marítimas. En
este contexto, Colón propuso una ruta occidental hacia Asia, rechazada inicialmente por
Portugal y Castilla hasta que Isabel aceptó y firmó las Capitulaciones de Santa Fe (1492). Su
expedición llegó al Caribe el 12 de octubre de 1492 y fue seguida por tres viajes más,
alcanzando ya el continente americano. Aunque Colón murió creyendo haber llegado a Asia, en
1511 se completó la conquista de las Antillas, donde las riquezas fueron menores de lo
esperado, pero se confirmó la existencia de nuevas tierras por explorar.

2.2. LA CONQUISTA DE AMÉRICA.


La colonización americana avanzó hacia el oeste tras el Tratado de Tordesillas (1494).
La conquista se desarrolló en dos grandes etapas:
Primero, Hernán Cortés sometió al Imperio azteca entre 1518 y 1521, creando el virreinato de
Nueva España y extendiendo el dominio castellano hacia las zonas mayas, Guatemala y
Honduras.
Después, Francisco Pizarro conquistó el Imperio inca entre 1531 y 1532, aprovechando sus
conflictos internos y tomando Cuzco.
Paralelamente, otros exploradores ampliaron el control español: Cabeza de Vaca recorrió Florida
y el sur de Norteamérica, Orellana navegó el Amazonas, Almagro y Valdivia ocuparon Chile y
Pedro de Mendoza fundó Buenos Aires. En Asia, Urdaneta y Legazpi incorporaron Filipinas al
dominio español.

2.3. ORGANIZACIÓN COLONIAL Y EXPLOTACIÓN DE LAS INDIAS.


Las tierras americanas conquistadas se integraron en la Corona de Castilla, que estableció un
monopolio sobre el comercio y la inmigración. Su organización política reprodujo el modelo
castellano mediante municipios, audiencias y dos grandes virreinatos: Nueva España y Perú,
subdivididos en gobernaciones.
La administración se reguló con las Leyes de Indias(1512), que prohibían la esclavitud pero
obligaban al trabajo indígena.
Castilla obtuvo importantes ingresos gracias al control comercial y al Quinto Real sobre metales
preciosos.
La tierra se repartió mediante encomiendas, mientras que en las minas se aplicó la mita, un
sistema de trabajo forzoso por sorteo. Estas prácticas provocaron abusos generalizados contra
la población indígena, denunciados por figuras como Bartolomé de las Casas pese a las Leyes
Nuevas de 1542, que apenas pudieron aplicarse.

2.4. EL IMPACTO EN LA ECONOMÍA Y LA SOCIEDAD.


Desde el siglo XVI, el comercio entre América y Castilla se intensificó, llegando a la península
metales preciosos y nuevos productos como el maíz, la patata o el cacao. Sevilla obtuvo el
monopolio comercial y en 1503 se creó la Casa de Contratación para controlar el tráfico y los
tributos. Las flotas viajaban en convoy para protegerse de la piratería. La llegada masiva de oro
y plata triplicó los metales preciosos en Europa y provocó la “revolución de los precios”. Sin
embargo, el fuerte endeudamiento de la Corona hizo que estas riquezas se consumiesen
rápidamente.

3. LOS AUSTRIAS DEL SIGLO XVI: CARLOS I Y FELIPE II.


3.1. CARLOS I: EL PROYECTO IMPERIAL.
Tras la muerte de Isabel I en 1504, su hija Juana fue proclamada reina de Castilla, aunque su
incapacidad llevó a Fernando el Católico a ejercer la regencia hasta 1516. Su hijo Carlos,
heredero de una vasta colección de territorios europeos y americanos, llegó a España en 1517
acompañado de una corte extranjera que generó desconfianza entre la nobleza. Buscó recursos
para sus proyectos europeos. En 1519 heredó el título imperial como Carlos V y se trasladó a
Alemania, donde afrontó conflictos religiosos, la expansión francesa y la amenaza turca.
Su empeño en mantener una monarquía cristiana universal lo mantuvo alejado de España.
Finalmente, en 1556 abdicó en su hijo Felipe II, reservando Austria y el título imperial para su
hermano Fernando.

3.1.1. POLÍTICA INTERIOR. LAS COMUNIDADES Y LAS GERMANÍAS.


Desde el inicio del reinado de Carlos I surgieron tensiones con los grupos políticos hispánicos,
que estallaron en dos grandes conflictos. En Castilla, las Comunidades (1520‑1522) se
rebelaron ante la falta de atención del rey y su marcha a Alemania, reclamando mayor
participación política y protección económica. La revuelta fue derrotada en Villalar y sus líderes
ejecutados.
Paralelamente, en la Corona de Aragón estallaron las Germanías, especialmente en Valencia,
donde artesanos y campesinos exigían reformas municipales y defensa frente a los abusos
señoriales. Carlos I, apoyado por la nobleza, sofocó también este movimiento en 1521.

3.2. EL IMPERIO HISPÁNICO DE FELIPE II.


Felipe II gobernó de forma centralizada y estableció la capital en Madrid, dirigiendo el reino con
la ayuda de sus secretarios y retirándose al final de su vida al monasterio de El Escorial. Como
monarca católico, continuó la defensa del catolicismo y amplió sus dominios con la incorporación
de Portugal en 1580. El sistema de gobierno de los Austrias situaba al rey en el centro de la
administración, apoyado por una red de Consejos territoriales y técnicos. Mientras las Cortes
perdían influencia, aumentó el número de virreyes y audiencias para gestionar los territorios, y
los tercios se consolidaron como la principal fuerza militar de la monarquía.
3.2.1 POLÍTICA INTERIOR. INTRANSIGENCIA RELIGIOSA Y AUTORITARISMO.
Felipe II aplicó una dura política religiosa acorde con la Contrarreforma, persiguió a los moriscos
—cuya rebelión en Las Alpujarras (1568‑1570) fue reprimida por don Juan de Austria -.
La religión también sirvió para reprimir oposiciones políticas, como mostró el caso de Antonio
Pérez: acusado de herejía y perseguido incluso en Aragón, evidenciando el conflicto entre las
instituciones aragonesas y la tendencia centralizadora de la monarquía.
3.3. POLÍTICA EXTERIOR: LA EXPANSIÓN IMPERIAL Y SUS PROBLEMAS EN EL SIGLO XVI.
La política exterior de Carlos I y Felipe II se articuló en tres grandes frentes.
○​Lucha contra el protestantismo, que culminó con la Paz de Augsburgo (1555),
aceptando que cada príncipe alemán eligiera la religión de su territorio.
○​Conflictos con Francia e Inglaterra por la hegemonía europea: España venció a Francia
en Pavía y San Quintín, y con Inglaterra el enfrentamiento terminó con el fracaso de la
Armada Invencible (1588).
○​Mediterráneo y Países Bajos: España frenó a los turcos en Lepanto (1571) y afrontó la
larga rebelión de los Países Bajos, donde sólo el sur católico permaneció fiel, mientras el
norte continuó la lucha pese al gobierno de Isabel Clara Eugenia.

3.4. ECONOMÍA Y SOCIEDAD HISPÁNICAS EN EL SIGLO XVI.


3.4.1. LA ECONOMÍA DEL SIGLO XVI.
En el siglo XVI Castilla creció demográficamente gracias al comercio atlántico, mientras Aragón apenas
avanzó. La demanda americana impulsó la agricultura, pero la concentración de tierras empobreció a
muchos campesinos. La industria artesanal se desarrolló, aunque la exportación de lana frenó el textil
castellano. El comercio prosperó en los puertos atlánticos, mientras Aragón decayó por la presión turca.
La falta de modernización y la llegada masiva de metales preciosos provocaron una fuerte subida de
precios.
3.4.2. UNA SOCIEDAD ESTAMENTAL: PREDOMINIO NOBILIARIO.
La sociedad estaba dominada por nobleza y clero, estamentos privilegiados y exentos de impuestos. La
mayoría de la población —los pecheros— soportaba la carga fiscal, especialmente los campesinos.
Existían fuertes desigualdades dentro del clero y en las ciudades, y grupos como moriscos y conversos
sufrían discriminación y persecuciones.

4. LOS AUSTRIAS DEL SIGLO XVII: EL DECLIVE DEL IMPERIO.


4.1. FELIPE III, FELIPE IV Y CARLOS II: LA ÉPOCA DE LOS VALIDOS.
En el siglo XVII, pese al avance del absolutismo en Europa, los monarcas españoles delegaron
el poder en validos, lo que generó corrupción y debilitó la autoridad real.
●​ Con Felipe III, gobernado por Lerma y Uceda, se produjo la expulsión de los moriscos
(1609) y la Tregua de los Doce Años con las Provincias Unidas.
●​Bajo Felipe IV, Olivares intentó centralizar la monarquía, lo que provocó las rebeliones de
Cataluña y Portugal en 1640, culminando esta última en la independencia portuguesa. En el
exterior, España sufrió un giro negativo en la Guerra de los Treinta Años tras derrotas como
Rocroi, lo que llevó a la Paz de Westfalia y al reconocimiento de la independencia de Holanda.
La guerra con Francia terminó con la Paz de los Pirineos (1659), que confirmó el declive del
poder español.
●​El reinado de Carlos II, débil y sin descendencia, estuvo dominado por validos y por una
crisis prolongada, aunque algunas reformas financieras iniciaron la recuperación. Su falta de
heredero desencadenó un conflicto sucesorio entre Borbones y Habsburgo. Finalmente, Carlos II
designó como sucesor a Felipe de Anjou, iniciando el camino hacia la Guerra de Sucesión.

4.2 LA CRISIS DEL SIGLO XVII.


En el siglo XVII España sufrió una grave crisis por malas cosechas, epidemias, guerras y el
hundimiento del comercio y la industria. La población disminuyó y la agricultura y la Mesta se
debilitaron. El comercio cayó por la pérdida de territorios y los altos impuestos, mientras que la
Hacienda real entró en bancarrota por el gasto cortesano y la menor llegada de metales
americanos. La mentalidad aristocrática frenó cualquier modernización. Solo algunos territorios
de la Corona de Aragón padecieron la crisis con menor intensidad.

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