Israel (Guía del Mundo) 1
Israel
Población: 6.302.962 personas
Superficie terrestre: 20.620 Km2
Capital: Jerusalén/Tel Aviv
Moneda: Nuevo Sheqel israelí
Idioma: Hebreo y árabe
El Ambiente
Con 20.770 km2 en las fronteras anteriores a 1967 (ver Palestina), Israel se sitúa en el
llamado Cercano Oriente, tiene al oeste costas sobre el Mediterráneo oriental y al sur otra
pequeña salida al Golfo de Akaba, en el Mar Rojo. Ocupa militarmente y con asentamien-
tos de colonos judíos una faja de las colinas de Golán (Siria), 1150 km2, la Cisjordania,
5879 km2, y el Gran Jerusalén, 70 km2. Tiene cuatro regiones naturales: las llanuras del
litoral, con clima mediterráneo, que son el centro agrícola del país; la región central de co-
linas y montañas que se extiende de Galilea a Judea; la depresión del oeste, bordeada al
norte por el río Jordán, que desemboca en el Mar Muerto; y el desierto de Negev, al sur,
que ocupa la mitad del territorio. Los principales productos agrícolas son: frutos cítricos
que se exportan, uvas, hortalizas, algodón, remolacha, papa y trigo. Es importante la ga-
nadería de bovinos, ovinos y cabras. La industria experimenta una rápida expansión. Con
serios problemas de agua, el país dispone de 2.000 km2 de terrenos de regadío. La recu-
peración del Negev se logró por medio de riego artificial. La contaminación, provocada por
residuos industriales y domésticos, junto a los plaguicidas y fertilizantes químicos, es tam-
bién un importante problema.
La Sociedad
Pueblos: judíos 81% (ascendencia europea/americana, africana, asiática); árabes y otros
19%.
Religión: judaísmo, oficial. Los árabes son musulmanes (sunni) o cristianos. Drusos.
Idiomas: hebreo y árabe (oficiales), varias lenguas de los países de origen de los inmi-
grantes, en especial inglés, ruso, yiddish, polaco, rumano, húngaro. Presencia del sefara-
dí (judeo-español).
Partidos políticos: la derecha sionista la constituyen el Likud; Tehiya (Renacimiento); Tso-
met y Moledet. La izquierda sionista está formada por el Partido Laborista (Avoda) y el
Meretz (social-demócrata). Los partidos religiosos son: Shas; Agudat-Israel (Liga de Isra-
el); Partido Nacional Religioso y Degel ha Torah. La izquierda no sionista la integran el
Hadash (Frente Democrático para la Paz y la Igualdad) y el Partido Democrático
Á[Link] de la inmigración rusa (Israel Baliyah) y minoritarios (Lucha Socialista,
Partido Comunista y los Verdes).
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Israel (Guía del Mundo) 2
Organizaciones sociales: la Histadrut Haoudim Haleumit (Federación Laboral Nacional) es
la principal organización de trabajadores, vinculada al Partido Laborista y con gran peso
económico, por su control de múltiples cooperativas. Gush Emunim, nacionalistas exigi-
endo asentamientos judíos en la franja de Gaza y Cisjordania; Paz Ahora apoya conce-
siones territoriales en Cisjordania.
El Estado
Nombre oficial: Medinat Yisra'el (hebreo); Isra'il (árabe)
División administrativa: seis distritos, 31 municipalidades, 115 consejos locales y 49 regio-
nales.
Capital: en 1980, se proclamó a Jerusalén (668.000 hab. en 1999) capital única e indivisi-
ble de Israel. Las Naciones Unidas condenaron esta medida y siguieron considerando a
Tel Aviv (348.000 hab.) como capital.
Otras ciudades: Haifa 945.200 hab.; Holon 163.800 (2000).
Gobierno: Moshe Katzav, presidente desde agosto de 2000. Ariel Sharon, primer ministro,
desde marzo de 2001. El sistema de gobierno es parlamentario, con 120 miembros en el
Parlamento. No hay Constitución, sino leyes constitucionales.
Fiesta nacional: 14 de mayo, Independencia (1948).
Fuerzas armadas: 175.000 (1996). Otras: 6.000 (guarda fronteras).
Historia reciente
A comienzos de 1800 menos de 25 mil judíos vivían aún en su antigua patria, Palestina
("Tierra de los Filisteos", nombre latino que dieron los romanos al reino de Judea), con-
centrados principalmente en Jerusalén, entonces una provincia del Imperio Otomano. Du-
rante la década de 1880, el aumento del antisemitismo en Europa provocó una nueva ola
de emigración a Palestina, donde se afincaban las colonias de agricultores judíos financi-
adas por prósperas familias de judíos europeos.
En 1896 el periodista vienés Theodor Herzl publicó un libro con el título de El Estado Ju-
dío. Bajo la influencia del nacionalismo europeo del siglo XIX, que había producido la uni-
ficación de Alemania y el resurgimiento italiano, Herzl concibió la creación de una nación-
estado judía que acabara con las persecuciones y actos antisemitas -como los pogromos
rusos- que sufrían los judíos. El nombre de Palestina exaltaba a los judíos de Europa Ori-
ental, que soñaban con el retorno de Sión, la tierra donde antiguamente habían existido
los reinos israelitas. Sión es el nombre de un monte en Jerusalén; por extensión, esta pa-
labra se convirtió en sinónimo de Jerusalén, y más tarde de Palestina toda.
Durante la Primera Guerra Mundial, Inglaterra y Francia acordaron un reparto de los des-
pojos del Imperio Otomano en el Medio Oriente. El ministro británico de Relaciones Exte-
riores, Arthur Balfour, declaró en 1917 su apoyo a la instalación de un Hogar Nacional Ju-
dío en Palestina (a pesar de que, en 1905, siendo primer ministro, se había opuesto a la
inmigración judía en Gran Bretaña). La Declaración Balfour establecía que "nada deberá
hacerse en perjuicio de los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías
existentes en Palestina"; estos grupos constituían el 90% de la población en ese momen-
to.
El objetivo sionista de alcanzar la categoría de estado tenía como violentos opositores a
los líderes árabes locales, quienes veían en la derrota otomana de la Primera Guerra
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Israel (Guía del Mundo) 3
Mundial una oportunidad para crear su propio estado o para unirse a una entidad árabe
mayor y de este modo restablecer el antiguo Imperio Árabe del Islam de los primeros
tiempos.
Al terminar la Segunda Guerra Mundial las colonias francesas de Siria y el Líbano y las
británicas de Irak y Transjordania habían obtenido su independencia, pero Inglaterra aún
controlaba Palestina, arguyendo el compromiso contraído por la Declaración Balfour. Las
milicias judías crecieron; la mayor y más importante, Haganah ("Defensa"), era un brazo
armado de la Agencia Judía, la organización responsable de atraer judíos a Israel. Estas
organizaciones armadas estaban asociadas a grupos políticos sionistas tanto de derecha
como de izquierda. El grupo extremista Irgun Zvai Leumi y su fracción aún más radical
Lehi (también conocida como Stern Gang), estaban afiliados al partido ultraconservador
revisionista, fundado por Vladimir Zev Jabotinsky. Aunque los Palmaj eran, estrictamente
hablando, una rama de elite de Haganah, reclutaron a muchos de sus miembros en
kibbutzim (colonias agrícolas) de orientación socialista. Algunos miembros de estas mili-
cias -como Yigal Allon, Moshe Dayan, e Yitzhak Rabin- cumplirían un papel decisivo en la
política israelí de la siguiente mitad de siglo.
El sionismo consideraba a los judíos esparcidos en el mundo como exiliados y organizó
su traslado a Israel desde todos los rincones del mundo. A comienzos del siglo XX vivían
en Palestina medio millón de árabes y 50 mil judíos. Durante la década de 1930 el núme-
ro de judíos había aumentado a 300 mil. La persecución antisemita en la Alemania nazi
hizo aumentar la inmigración por encima de las "cuotas" legales permitidas. Los británicos
se alarmaron, pues vieron amenazada su hegemonía en Palestina, donde durante su
mandato los árabes también aumentaron -debido a los altos índices de natalidad y la
inmigración- de unos 440 mil habitantes a aproximadamente un millón en 1940.
En 1939 Londres declaró que su objetivo no era establecer un estado judío sino un estado
palestino independiente "con ambos pueblos compartiendo el gobierno". Barcos cargados
de prófugos que huían de la Europa conquistada por Hitler fueron rechazados de los puer-
tos de Palestina. Los sionistas organizaron actos de sabotaje y terrorismo para obtener
por la fuerza que el declinante Imperio Británico mantuviera su promesa.
Al mismo tiempo, mediante colectas entre los judíos de todo el mundo -banqueros y ma-
sas famélicas- los sionistas adquirían tierras árabes de sus ricos propietarios residentes
en Beirut o en París, a quienes poco importaba la suerte de sus arrendatarios, los fellah
(campesinos) palestinos. Los judíos llegaban entonces con títulos de propiedad, expulsa-
ban sin miramientos a familias campesinas cuyos antepasados habían vivido allí durante
innumerables generaciones, e instalaban en su lugar kibbutzim, defendidos militarmente
por milicias sionistas contra un medio al que consideraban, con razón, hostil a los intru-
sos.
Ante la intensificación de los combates antibritánicos, Londres sometió el problema pales-
tino a las Naciones Unidas, en febrero de 1947. Un Comité especial recomendó la parti-
ción del territorio en dos estados independientes, uno árabe y otro judío. Jerusalén debía
quedar bajo autoridad internacional.
Para la Unión Soviética el estado judío era una alternativa preferible a la continuidad de
una base militar británica, y su apoyo fue decisivo para la creación de Israel. En cambio,
Londres y Washington consideraban inviable la partición. El secretario norteamericano de
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Israel (Guía del Mundo) 4
Defensa, James Forrestal, propuso al presidente Truman el envío de tropas para imponer
un fideicomiso de la ONU sobre toda Palestina.
Finalmente, la Asamblea General de la ONU aprobó el plan de partición por 33 votos con-
tra 13 (de los países árabes y la India) y 10 abstenciones. Las organizaciones armadas
sionistas ocuparon las grandes ciudades y comenzaron a expulsar en masa a los palesti-
nos, con el argumento de que era inminente un ataque de los ejércitos árabes. Símbolo
de esa política fue la matanza en la aldea Deir Yassin, perpetrada en abril de 1948, donde
todos los habitantes fueron asesinados por la "Irgun", un grupo extremista dirigido por
Menahem Begin.
El 14 de mayo de 1948 el Alto Comisionado inglés se retiró de Palestina y David Ben Gu-
rión proclamó el Estado de Israel. Los ejércitos de Jordania, Egipto, Siria, Irak y Líbano
atacaron de inmediato. También sus gobiernos instaron a los palestinos a abandonar sus
posesiones y convertirse en refugiados.
La guerra terminó con un armisticio firmado en enero de 1949, y una de sus consecuenci-
as fue que Israel aumentó en un 40% el territorio que le correspondía según el plan de
partición. Las armas y aviones soviéticos, adquiridos por medio de Checoslovaquia, fue-
ron decisivos para esa victoria. Sin embargo el gobierno israelí pronto optó por el otro
bando de la Guerra Fría y anudó los lazos de una alianza estratégica con Estados Unidos,
que dura hasta hoy. Esa alianza no fue fácil, ni inmediata. Cuando en 1956 tropas israe-
líes, aliadas a Francia y Gran Bretaña, invadieron Egipto en represalia por la nacionaliza-
ción del Canal de Suez, Estados Unidos y la Unión Soviética se opusieron firmemente a
tal aventura y los expedicionarios debieron retirarse.
Los diarios póstumos del ex primer ministro Moshe Sharett revelan que Israel forzó al go-
bierno del presidente Eisenhower a optar por Tel Aviv y no por El Cairo como aliado prin-
cipal en Cercano Oriente, mediante la ejecución de actos de sabotaje contra objetivos oc-
cidentales ubicados en El Cairo, por una red de agentes sionistas. El episodio pasaría a la
historia como "el caso Lavon".
Privado de créditos y armas estadounidenses, el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser
recurrió a la URSS, lo cual favoreció el anhelado acercamiento de Israel a Washington.
Con armas norteamericanas, Israel realizó una fulminante campaña en la llamada "Guerra
de los Seis Días", de 1967, en la que ocupó toda Palestina, las mesetas sirias del Golán y
el Sinaí egipcio.
La resolución 242 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (22-11-1967) exigió
la retirada de todos los territorios ocupados, pero Israel se negó a cumplirla, alegando que
necesitaba "fronteras seguras" para resistir las amenazas árabes a su existencia.
Un nuevo conflicto armado estalló en 1973, cuando tropas egipcias cruzaron el canal de
Suez y derrumbaron el mito de la invencibilidad militar de Israel, aunque al decretarse el
armisticio poco habían cambiado las posiciones en el campo de batalla.
En 1977 Menahem Begin resultó elegido primer ministro, lo que implicó una ruptura con
los gobiernos precedentes. Por primera vez en la historia del Estado de Israel, los laboris-
tas quedaron fuera del gobierno.
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Israel (Guía del Mundo) 5
El triunfo de Begin reflejó en parte la tensión social entre los ashkenazis, judíos de origen
europeo, de nivel cultural y económico más elevado y tradicionalmente laboristas, y los
judíos orientales procedentes de los países árabes, del Medio Oriente y del norte de Áfri-
ca -confundidos erróneamente con los sefardíes-, frecuentemente discriminados y des-
preciados por los anteriores.
Los judíos orientales, culturalmente más cercanos a los árabes que a los judíos europeos,
constituían el 55% de la población, pero su ingreso medio era apenas dos tercios del de
los ashkenazis. Por su resentimiento contra estos últimos, exacerbado hasta el fanatismo,
constituían la base electoral de la derecha.
Mientras Begin rechazó cualquier tipo de negociación con la Organización para la Libera-
ción de Palestina (OLP) y manifestaba la intención de anexar Cisjordania, Estados Unidos
convenció a Anwar el Sadat para que firmara los Acuerdos de Camp David, en 1977, que
se tradujeron en la paz entre El Cairo y Tel Aviv junto con la devolución del Sinaí a Egipto.
A partir de entonces, la atención internacional se desplazó gradualmente del tema de la
seguridad fronteriza de Israel al de la situación de los palestinos. Gracias a sus cambios
de táctica la OLP fue conquistando nuevos aliados y crecientes simpatías. Así, la declara-
ción de Jerusalén como capital de Israel, en 1980, fue condenada como un gesto arrogan-
te por muchos aliados de Israel.
En junio de 1982 Israel lanzó la operación militar "Paz para Galilea", que consistió en in-
vadir el Líbano y arrasar Beirut, aduciendo que se trataba de maniobras para detener la
infiltración de guerrilleros palestinos. Los contingentes de Arafat abandonaron la capital
libanesa a cambio del compromiso de que una fuerza franco-ítalo-americana garantizara
la seguridad de los civiles.
A pesar de lo acordado, centenares de refugiados fueron asesinados por milicianos dere-
chistas en los campamentos de refugiados de Sabra y Shatila, dentro del área controlada
por el ejército israelí y con la complacencia de éste. La invasión al Líbano causó tal des-
contento dentro de Israel que se realizó una manifestación de más de 400.000 personas,
convocada por el movimiento "Paz Ahora". La movilización obligó a la formación de una
comisión investigadora que responsabilizó en forma "indirecta" al ministro Ariel Sharon y a
otros jefes militares por los asesinatos en Sabra y Shatila.
En 1984, los laboristas volvieron a ganar las elecciones con la conducción de Shimon Pe-
res, pero sólo lograron una mayoría relativa, lo que se tradujo en una coalición ministerial
con la derecha y la rotación en el cargo de primer ministro. Peres cedió el puesto al inte-
grante del partido Likud, Isaac Shamir, en 1986, según lo pactado.
En diciembre de 1987 se produjeron choques entre jóvenes palestinos y patrullas militares
israelíes en la Cisjordania ocupada, con muertos entre los primeros. Los sepelios se con-
virtieron en demostraciones de protesta y desembocaron en nuevos enfrentamientos, más
muertes y "huelgas generales", manifestaciones de protesta civil en las que nadie salía de
sus casas. Comenzó así la intifada (insurrección) que trastornó toda la política del Medio
Oriente desde donde menos se lo esperaba: no desde el exterior sino desde el interior, no
con armas sino con piedras. En 1989 la OLP, en el último Congreso Nacional Palestino,
reconoció al Estado de Israel, aceptando las resoluciones 242 y 338 de las Naciones Uni-
das.
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Israel (Guía del Mundo) 6
La imagen televisada a todo el mundo de jóvenes palestinos armados con hondas enfren-
tados a un ejército poderoso sacudió hasta los cimientos la posición de Israel ante la opi-
nión mundial. El resultado más visible fue que a fines de los años ochenta, 250 mil jóve-
nes por año dejaban el país. El flujo migratorio de judíos se volvió negativo y no pudo vol-
ver a equilibrarse hasta 1989, con la llegada masiva de inmigrantes procedentes de la
Unión Soviética. Creado para solucionar el milenario problema judío, Israel sólo convocó,
desde su fundación, a un 20 % de los judíos del mundo.
De acuerdo con informes norteamericanos, la ayuda de este país a Israel entre 1949 y
1991 fue de 53 mil millones de dólares. Desde los Acuerdos de Camp David, en 1979, se
llegó a 40 mil millones de dólares, 21,5% de todos los fondos norteamericanos destinados
a ayuda exterior.
En Israel todos los hombres hasta los 51 años y las mujeres solteras hasta los 24 años
son reservistas del ejército. La militarización de la sociedad se refleja también en la exce-
siva participación del estado en la economía y en la enorme proporción del aparato indus-
trial absorbido por la industria bélica.
La búsqueda de mercados llevó a Israel a volverse exportador de armas. Una actividad
que ha detonado escándalos como el denominado "Irán-contras", por el cual se abasteció
de armas a Irán, o el entrenamiento militar proporcionado a narcotraficantes colombianos.
Cuando Irak invadió Kuwait, el 2 de agosto de 1990. Israel fue excluido de la coalición an-
ti-iraquí liderada por Estados Unidos, pues si participaba los países árabes no la habrían
integrado. De todos modos en el país se iniciaron preparativos bélicos y se decretó el es-
tado de sitio y el toque de queda en los territorios ocupados.
El 17 de enero de 1991, como respuesta al inicio de los bombardeos aliados, Irak inició el
lanzamiento sobre Israel de varios misiles Scud. Estos ataques buscaban obligar a un in-
greso de Israel en la guerra. Tal reacción no se produjo y por primera vez en su historia la
defensa del país no estuvo a cargo de su ejército sino de baterías antimisiles Patriot ma-
nejadas por efectivos norteamericanos.
Terminada la guerra en marzo de 1991, Estados Unidos inició sondeos diplomáticos en
torno a una propuesta de "paz por territorios". Dos meses después, Siria y Líbano firma-
ron en Damasco un tratado de "hermandad, cooperación y coordinación". Para Israel el
tratado constituyó una amenaza militar por parte de Siria sobre su frontera norte. Esa
zona -surcada por numerosas fuentes y ríos- es conocida como "tanque de agua".
Israel solicitó a Estados Unidos la aprobación de préstamos por valor de 10 mil millones
de dólares, para aliviar su situación económica, agravada por la intensa inmigración de
población judía proveniente de la ex Unión Soviética (según fuentes oficiales, las cifras de
esa emigración oscilaban entre 250.000 y 400.000 entre los años 1989 y 1991).
El gobierno comenzó a instalar a los inmigrantes en nuevos asentamientos en Cisjorda-
nia. El desempleo de 1991 llegó a 11%, pese a los esfuerzos por crear empleos para los
inmigrantes.
Interesado en impulsar negociaciones por la paz en la región, el gobierno de Washington
puso como condición para otorgar las garantías que los fondos no se invirtieran en nue-
vos asentamientos en las zonas ocupadas.
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Israel (Guía del Mundo) 7
La creación de asentamientos y la construcción de viviendas en los territorios ocupados
para los judíos procedentes de la ex URSS se convirtió así en un arma de doble filo para
el gobierno de Shamir. Si bien por una parte era vital que el Congreso norteamericano
aprobara los préstamos para continuar la política de asentamientos, los palestinos y otros
países árabes exigían que ésta cesara para iniciar y proseguir las conversaciones de paz.
El 30 de octubre de 1991 se celebró en Madrid una Conferencia por la Paz en Medio Ori-
ente, patrocinada por Estados Unidos y la entonces Unión Soviética. Poco antes, cientos
de miles de manifestantes israelíes reclamaban a su gobierno la negociación y el diálogo
con los palestinos y los vecinos árabes. A la conferencia asistieron delegaciones de Jor-
dania, Líbano, Siria e Israel; los palestinos integraron la delegación jordana, ante la nega-
tiva israelí de negociar directamente.
Los países árabes sostenían la premisa de "paz por territorios", rechazada por Israel, que
se manifestó dispuesto a discutir un "autogobierno" de la población palestina en las zonas
ocupadas como solución provisional por un plazo de cinco años. Esta oferta provocó una
crisis en la coalición gubernamental del Likud, al abandonarla los partidos Tehiya y Mola-
det, de extrema derecha, lo que dejó a Shamir sin mayoría parlamentaria.
El 23 de junio de 1992 los laboristas obtuvieron una decisiva victoria en las elecciones
generales. Yitzhak Rabin fue nombrado primer ministro. Inmediatamente se detuvo la
construcción de viviendas en los territorios ocupados, y como consecuencia Estados Uni-
dos desbloqueó las garantías de préstamos para Israel.
Después de meses de negociaciones secretas en Oslo, Noruega, las autoridades de Isra-
el y los líderes de la OLP firmaron, el 13 de setiembre de 1993 en Washington, una Decla-
ración de Principios sobre los Acuerdos de Autogobierno Interino. El entendimiento pre-
veía la instalación de un sistema de autonomía limitada para los palestinos en la Franja
de Gaza y en la ciudad de Jericó, por un período de cinco años. Este régimen se extende-
ría luego a toda Cisjordania.
Los acuerdos fueron cuestionados por la oposición del grupo radical palestino Hamas y el
proiraní Hezbollah. A su vez, los colonos israelíes de los territorios ocupados -armados
por el gobierno- rechazaron de plano el acuerdo, que preveía el retiro de los colonos y del
ejército israelí.
Esta situación no tardó en hacer eclosión. El 25 de febrero de 1994, un integrante del mo-
vimiento ultraderechista israelí Kach, Baruch Goldstein, ingresó a la Tumba de los Patriar-
cas, en Hebrón, armado con un rifle M-16, y asesinó a varias decenas de palestinos que
se encontraban orando. Luego él mismo fue muerto a golpes por los sobrevivientes.
La investigación oficial de la matanza de Hebrón reveló que los soldados en los territorios
ocupados tenían órdenes de no disparar contra colonos armados bajo ninguna circuns-
tancia. También se supo que varios soldados dispararon contra la multitud, y que las puer-
tas fueron cerradas impidiendo el escape. La OLP se retiró de las negociaciones y exigió
el inmediato desarme de los colonos y una condena de la ONU. Esta aprobó un enérgico
rechazo a la masacre y autorizó el envío de una fuerza de paz a los territorios ocupados.
A partir de la declaración de la ONU, Siria, Líbano y Jordania reanudaron las negociacio-
nes con Israel. La agenda con Jordania preveía el retiro israelí de las franjas al sur del
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Israel (Guía del Mundo) 8
mar Muerto y al norte de Jordania, la partición de las aguas de los ríos Jordán y Yarmuk,
así como la repatriación de 57 mil refugiados palestinos.
En los primeros días de mayo de 1994 el primer ministro israelí, Yitzhak Rabin y el presi-
dente de la OLP, Yasser Arafat, firmaron en El Cairo el acuerdo de autonomía para Gaza y
Jericó. A fines de ese mes, el ejército israelí se retiró de Gaza, poniendo fin a 27 años de
ocupación (ver Palestina).
El año 1995 estuvo signado por la creciente división de la sociedad israelí en torno al lla-
mado proceso de paz con los palestinos. Las manifestaciones anti Rabin se sucedieron y
desembocaron en el asesinato del primer ministro en noviembre por parte de un joven is-
raelí de extrema derecha. El también laborista Shimon Peres ocupó el lugar de Rabin, pe-
ro fue derrotado en las elecciones generales de mayo de 1996, por el derechista Benya-
min Netanyahu.
La vuelta al poder de los conservadores frenó las negociaciones con Palestina y agudizó
las tensiones, poniendo al país al borde de una nueva guerra en setiembre. A mediados
de ese mes el gobierno autorizó la apertura de un túnel bajo la mezquita de Al-Aqsa, ter-
cer lugar sagrado del Islam, violando el status quo mantenido desde la firma de los acuer-
dos de paz y provocando la reacción palestina. Varios soldados israelíes y decenas de
palestinos murieron durante los disturbios.
Netanyahu, que había criticado duramente a Rabin por haber dialogado con Arafat y la
OLP, terminó reuniéndose con el líder palestino en repetidas oportunidades, a fines de
1996 y comienzos de 1997, para negociar el retiro completo de las tropas israelíes de la
ciudad de Hebrón, en Cisjordania.
El gobierno anunció en marzo su voluntad de construir un nuevo asentamiento en las co-
linas de Har Homa, en la periferia palestina de Jerusalén. La Autoridad Palestina y Esta-
dos Unidos rechazaron la construcción por considerarla contraria al espíritu y la letra de
los acuerdos de Oslo. La firme decisión de Netanyahu de continuar con la construcción de
los asentamientos paralizó el diálogo.
Ehud Barak, un general retirado, sustituyó a Peres en la conducción del Partido Laborista
y se convirtió en el líder de la oposición. Peres se había mostrado partidario de un acuer-
do con el Likud para formar un gobierno de unidad que permitiera relanzar el proceso de
paz, detenido totalmente en los primeros meses de 1997.
En noviembre de 1997, la Corte Suprema de Israel autorizó a mantener en prisión a 21
libaneses, la mayoría miembros del Hezbollah, que ya habían cumplido sus condenas,
para ser canjeados por israelíes secuestrados en Líbano. Anteriormente, se había autori-
zado "la presión física moderada" sobre los detenidos durante los interrogatorios. El juez
Aaron Barak llegó a declarar que en estos casos violar los derechos humanos era "obliga-
torio".
Gracias a las fuertes presiones internacionales, Netanyahu aceptó la propuesta estadou-
nidense de buscar un acuerdo para destrabar el proceso de paz. El primer ministro se en-
contró con el presidente estadounidense, Bill Clinton, y Arafat en el centro de conferencias
del río Wye en Estados Unidos. Se acordó allí que Israel se comprometía a devolver terri-
torios palestinos a cambio de que el gobierno de Arafat aceptara la supervisión de orga-
nismos de inteligencia estadounidenses en su lucha contra el terrorismo de sectores is-
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Israel (Guía del Mundo) 9
lámicos. El acuerdo, que debilitó a Arafat ante sus enemigos internos, provocó la caída
del gobierno del Likud. El laborismo acompañó la firma de los acuerdos, pero la coalición
gobernante se disolvió y varios parlamentarios del Likud abandonaron el partido. Las nue-
vas elecciones generales fueron fijadas para el 17 de mayo de 1999.
Rompiendo una tradición que llevaba ya medio siglo, en noviembre Israel decidió levantar
el estado de emergencia, en vigor desde 1948. El país ostentaba el récord mundial en ese
aspecto: ningún otro mantuvo vigente un estado de emergencia por más tiempo. A fines
de mayo de 2000, Barak ordenó la total retirada de las tropas del sur de Líbano.
Del 11 al 25 de julio se celebró una nueva cumbre de Camp David que fracasó, entre
otras razones, porque no se materializaron los acuerdos de repliegue israelí y los territo-
rios palestinos fueron bloqueados tras cada atentado terrorista cometido por grupos ex-
tremistas.
La visita de Sharon a la Explanada de las Mezquitas, lugar sagrado para musulmanes y
judíos, desató el 28 de setiembre una nueva insurrección palestina con cientos de vícti-
mas, la mayoría árabes, en los meses subsiguientes.
A fin de precipitar nuevas elecciones, Barak renunció en diciembre. En comicios marcados
por el ausentismo, Sharon obtuvo el 62% de los votos y pasó a negociar un gobierno de
unidad con Barak, que entró en funciones en marzo de 2001, con Shimon Peres como
canciller. El mandato de Sharon se tradujo en una ruptura efectiva de los Acuerdos de Os-
lo. Arafat intentó satisfacer las exigencias de seguridad de Israel incrementando la repre-
sión sobre las organizaciones islamistas, pero la crítica situación social (40% de desem-
pleo, entre otros males) dio nuevos bríos a la Intifada. Durante los meses siguientes los
combates se multiplicaron, y todos los intentos por imponer una tregua se vieron frustra-
dos.
Estados Unidos e Israel retiraron sus representantes de la Conferencia contra el Racismo
de las Naciones Unidas, celebrada en la ciudad sudafricana de Durban a inicios de se-
tiembre, cuando las delegaciones árabes y la mayoría del foro de ONG calificaron al Es-
tado judío de racista y lo culparon de "crímenes de guerra, actos de genocidio y limpieza
étnica".
Con los ataques terroristas suicidas contra Washington y Nueva York del 11 de setiembre
de 2001, Sharon creyó que la opinión pública internacional y la actitud de los gobiernos
occidentales podría volverse a favor de Israel y profundizó su ofensiva contra la rebelión
palestina. Los efectos de la guerra comenzaron a sentirse también en la economía israelí.
Las inversiones cayeron un 65% y unas 200 mil personas quedaron sin empleo. La desa-
parición del turismo internacional contribuyó a empeorar la situación. En apenas un año
este rubro había caído un 51%, especialmente en Jerusalén y Belén. El gobierno de Sha-
ron no sólo quedó sin mano de obra barata (al prohibir la entrada a Israel de los trabaja-
dores palestinos), sino también sin consumidores, debido a que lo territorios palestinos se
habían convertido en el primer mercado exterior de Israel.
Israel cortó en diciembre todos sus vínculos con Arafat, en respuesta a una serie de ata-
ques terroristas perpetrados por grupos palestinos en asentamientos judíos. La nueva es-
trategia israelí ya no consideraba al líder palestino como interlocutor válido y, con la ruptu-
ra, quedó trunca toda voluntad de negociación.
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Israel (Guía del Mundo) 10
La corte belga -a cargo del proceso a Sharon, sobre quien pesan cargos de genocidio por
las masacres de Shabra y Shatila- debía fallar el 6 de marzo de 2002, pero postergó la
decisión judicial con la finalidad de que los abogados pudieran debatir, en una nueva au-
diencia, el fallo de la Corte Internacional de dar inmunidad a los gobernantes en ejercicio.
Las protestas contra la ofensiva israelí recorrieron el mundo. Miles de personas se mani-
festaron frente a embajadas israelíes y, en Brasil y Ecuador, los seguidores de la causa
palestina quemaron banderas israelíes y gritaron consignas en contra de la reocupación
de ciudades cisjordanas. En Indonesia, cientos de jóvenes salieron a las calles a pedir la
creación de un Estado palestino.
En enero de 2002 la violencia se trasladó al Líbano. Hezbollah bombardeó, en varias oca-
siones, posiciones del ejército israelí en las Granjas de Shebaa, e Israel respondió con
incursiones en el sur de ese país. Sharon declaró persona non grata al enviado de ONU,
Tarje Larsen, quien había calificado de "desastre humanitario moralmente repugnante" lo
ocurrido en Jenín, campamento de refugiados palestinos que quedó reducido a escom-
bros tras bombardeos israelíes Tras las incursiones a ésta y otras ciudades bajo relativo
control de la ANP, Israel hizo prisioneros a unos 5.000 palestinos.
En mayo, el Likud votó en contra de la creación de un Estado palestino, a pedido de Ne-
tanyahu, principal rival de Sharon dentro del partido. Netanyahu argumentó que un Estado
palestino al oeste del río Jordán significaría una "amenaza mortal" para Israel, en tanto el
principal negociador palestino, Saeb Erekat, respondió que la votación minaba cualquier
intento de acuerdo de paz. La votación del Likud significó una fuerte derrota para Sharon,
quien había apoyado públicamente la creación de un Estado palestino en el territorio ac-
tualmente ocupado por Israel.
La tradicional tensión con Líbano fue reactivada en setiembre, debido al proyecto de Bei-
rut de desviar el 10% de las aguas del río Wazzani, que nace en Líbano y provee el 10%
del agua potable de Israel. Sharon denunció que este desvío de aguas podría derivar en
guerra, y elevó su molestia a Naciones Unidas. Líbano, por su parte, defendió su postura
argumentando que el volumen de agua que planeaba extraer -menos de 10 millones de
metros cúbicos de los 50 millones del flujo anual de río- se ajustaba al derecho internacio-
nal.
En octubre el Partido Laborista rechazó la propuesta de Sharon de invertir dinero en los
asentamientos judíos en la Franja de Gaza. El líder laborista Ben-Eliezer abandonó la go-
bernante coalición de unidad nacional. Un intento de Sharon de construir una pequeña
coalición de mayoría con los partidos de derecha fracasó, forzándolo a llamar elecciones
en enero, nueve meses antes de lo previsto.
El Likud ganó las elecciones parlamentarias de enero por amplia mayoría, asegurándose
37 de los 120 escaños, pero la abrumadora debacle del Partido Laborista, que bajó de 25
a 19 escaños, le planteó un nuevo problema a Sharon, ya que los votos de su tradicional
adversario resultaron insuficientes para formar una nueva coalición de gobierno que tuvie-
ra el control del Parlamento. El Likud se vio obligado a considerar nuevamente la alianza
con los sectores de ultraderecha y los ortodoxos, lo que podría dañar su buena relación
con Washington., que propugnaba la creación de un estado palestino, algo a lo que los
partidos conservadores israelíes rechazaban.
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Israel (Guía del Mundo) 11
El año 2003 estuvo signado por la guerra en Irak. En Israel, entre los ataques suicidas de
los palestinos y las incursiones a los territorios de Gaza y Cisjordania de su ejército, la
preocupación por posibles misiles iraquíes cayendo sobre su territorio estuvo latente.
Al terminar el conflicto, el "Mapa de Ruta" para la paz en Medio Oriente, que durante 2002
elaboraron y discutieron largamente Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y las Naci-
ones Unidas, fue dado a conocer.
En noviembre, con el establecimiento de un nuevo gobierno palestino, con Ahmed Qorei
como primer ministro, las posibilidades de reanudar el diálogo renacieron. El 27 de ese
mes, representantes israelíes y palestinos se reunieron en Londres para iniciar un plan de
paz apoyado por [Link]. Ese día, en declaraciones a la prensa, Sharon anunció "impor-
tantes medidas unilaterales" tendientes a aliviar la tensión con los palestinos y reconoció
que Israel tendría que hacer "dolorosas concesiones".
A dos años y medio del comienzo de la segunda intifada, diferentes reportes hablaban de
casi 5 mil muertos y 43 mil heridos en ambos bandos. De los 3.855 palestinos caídos, 522
eran niños y 166 mujeres. El ejército israelí dio cuenta de 900 muertos, de los cuales unos
600 cayeron en ataques suicidas. Hubo 60.678 detenidos por Israel durante este período.
En febrero de 2004, el primer ministro dio a conocer su plan, que incluía el desmantelami-
ento de 17 de los 21 asentamientos judíos en Gaza, con 5 mil colonos, y algunos más en
Cisjordania, siguiendo el "Mapa de Ruta".
Al mismo tiempo, y dando razón a las voces palestinas que anunciaban un intento de
Sharon de avanzar en Cisjordania, continuaba la construcción del muro, con cambios en
el trazado original, el desmantelamiento de algunos tramos (como el que aisló durante un
año Baka al-sharqia, que volvió a territorio cisjordano). La Autoridad Palestina denunció
que se proyectaba construir un segundo muro a lo largo del valle del Jordán.
Las reacciones a favor y en contra del levantamiento del muro recorrieron el mundo. Tra-
tando de conquistar a la opinión pública desde ambos lados, los palestinos hablaban de
"muro de separación" y los israelíes de "valla de contención". Al mismo tiempo, nuevos
ataques suicidas palestinos se produjeron en Jerusalén, desatando incursiones militares
israelíes en Ramallah.
En octubre de 2004 el Knesset (Parlamento) votó a favor del plan de retirada unilateral de
los colonos de la Franja de Gaza y parte de Cisjordania propuesto por Sharon. Tras dos
jornadas de debate, que provocaron duros enfrentamientos, los miembros del parlamento
apoyaron el proyecto con 67 votos a favor, 45 en contra y siete abstenciones. El plan ha-
bía sido rechazado por la derecha, incluyendo al partido Likud de Sharon, pero la mayoría
de los observadores políticos anticiparon que el premier lograría suficiente apoyo de fieles
y agrupaciones de centro. Cuatro ministros de Likud votaron a favor del plan de Sharon,
pero advirtieron que renunciarán si en dos semanas no se convocaba a un referéndum.
Sharon, quien buscó apoyo en el partido laborista de oposición, amenazó con destituir a
los ministros de su gabinete que votaran en contra del plan.
Esta fue la primera vez que el gobierno votó a favor de retirar a los colonos de las tierras
palestinas. Este proyecto no sólo implicaría el retiro de las fuerzas de seguridad de los ter-
ritorios ocupados sino el desarraigo de miles colonos que, no obstante, mantendrían el
control de las fronteras, los puertos y el espacio aéreo. Inmediatamente después de apro-
[Link]
Israel (Guía del Mundo) 12
bado el plan, los colonos cerraron las escuelas en Gaza como medida de protesta al plan
de retirada. Sharon reconoció "el dolor, la furia y la desesperación" que la idea de la eva-
cuación le causaba a los colonos, pero aseguró que el plan "disminuirá la hostilidad" y lle-
varía a Israel "adelante en el sendero de la paz con los palestinos". Para la puesta en
marcha el plan de retirada, el gabinete de gobierno debía aprobar o rechazar el proyecto
en marzo de 2005.
En enero de 2005 un soldado fue arresto por incitar a sus compañeros a que se rehusa-
ran a desalojar a colonos judíos de Cisjordania. El gobierno cortó los vínculos con el nue-
vo presidente palestino, Mahmoud Abbas, y ordenó que el ejército retomara el asesinato
de militantes palestino en Gaza, luego de que fuera suspendido este plan de acción du-
rante la elección presidencial palestina. Los militantes habían continuado disparando misi-
les a poblaciones y asentamientos israelíes.
El mapa político israelí quedó transfigurado para fines de año. La victoria por primera vez
dentro del partido Laborista de un árabe, Amir Peretz, nacido en Marruecos, tuvo como
contrapartida, a fines de octubre, el abandono de Sharon de su partido Likud, quien fundó
un nuevo partido, el Kadima, al que de inmediato se sumaría Shimon Peres, quien junto a
otras figuras emblemáticas, abandonaba el laborismo. Las elecciones fueron adelantadas
para marzo de 2006.
DEMOGRAFIA
Población: 6.303.000 (2002)
Crecimiento anual: 2,6 % (1985-2000)
Estimación para el año 2015: 7.714.000 (2000)
Crecimiento anual hacia el 2015: 1,6 % (2000)
Población urbana: 91,2 % (2000)
Crecimiento urbano: 2,2 % (2000)
Hijos por mujer: 2,8 (2000)
SALUD
Esperanza de vida al nacer: 79 años (2000-2005)
Hombres: 77 años (2000-2005)
Mujeres: 81 años (2000-2005)
Mortalidad materna: 5 cada 100.000 nacidos vivos (1985/99)
Mortalidad infantil: 6 por 1.000 (2000)
Mortalidad menores de 5 años: 6 por 1.000 (2000)
Consumo de calorías diarias: 3.542 per cápita (1999)
385 médicos cada 100.000 personas (1998)
EDUCACION
Alfabetismo: 96 % (2000)
Hombres: 98 % (2000)
Mujeres: 94 % (2000)
Secundaria:
Hombres: 84 % (1995/97)
Mujeres: 89 % (1995/97)
Universidad: 49 % (1998)
Docentes de primaria: uno cada 13 estudiantes (1998)
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Israel (Guía del Mundo) 13
COMUNICACIONES
290 diarios (1996), 526 radios (1997), 335 televisores (2000) y 482 líneas telefónicas
(2000) cada 1.000 habs.
Libros: 86 títulos nuevos cada 100.000 habs. (1992/94)
ECONOMIA
PBI per cápita: U$ 20.131 (2000)
Crecimiento anual: 3,8 % (2000)
Inflación anual: 1,1 % (2000)
Indice de precios al consumidor: 136,0 (2000)
Tipo de cambio: 4,6 nuevos Sheqels israelíes = U$ 1 (03/2002)
Cereales importados: 2.969.198 toneladas (2000)
Dependencia de importación de alimentos: 5 % (2000)
Uso de fertilizantes: 3.556 kg por há. (1999)
Exportaciones: U$ 44.147 millones (2000)
Importaciones: U$ 51.813 millones (2000)
Ayuda recibida: U$ 906 millones (1999) ; U$ 148,3 per cápita (1999) ; 0,90 % del PNB
(1999)
ENERGIA
Consumo: 3.165,0 Kgs de equivalente petróleo anualmente (1998); 96,7 % importado
(1999)
TIERRAS
Deforestación: 0,0 % anual (1990/95)
Forestadas y bosques: 6,0 % del total (1993)
Arable: 16,6 % del total (1993)
Otros: 77,4 % del total (1993)
GASTO PUBLICO
Gasto militar como % del INB: 9 % (1999)
Gastos en defensa como % del gasto del gobierno central: 18,5 % (1999)
Gasto social como % del gasto del gobierno central: 59,9 % (1997)
TRABAJO
Desempleo: 8,8 % (2000)
Mujeres (como % de la PEA): 41 % (2000)
Empleo (mujeres):
Agricultura: 1 % (1994/97)
Industria: 14 % (1994/97)
Servicios: 84 % (1994/97)
Empleo (hombres):
Agricultura: 3 % (1994/97)
Industria: 38 % (1994/97)
Servicios: 58 % (1994/97)
HDI
Posición/Valor: 22/0,893 (1999)
[Link]