Las heladas y su impacto en la agricultura
10 Octubre 2024
¿Qué es una helada?
Desde el punto de vista meteorológico, la helada corresponde al
descenso en la temperatura del aire, alcanzando valores iguales o
menores a 0 °C, cualquiera sea su intensidad, ocurrencia y duración de
ésta. Es medida por un sensor de temperatura a un metro y medio de
altura, nivel de cobertizo meteorológico, en una estación meteorológica
automática (Luchabelle, 2020).
Teniendo en cuenta el criterio agrometeorológico y lo que significa daño
a cultivos agrícolas, se considera que se produce una helada cuando la
temperatura ha disminuido lo suficiente, al punto tal de producir daños
en los órganos vegetales (Oñate, 2010).
Las heladas constituyen una de las adversidades agrometeorológicas
más comunes en la zona central de Chile. Su efecto sobre las plantas es
conocido por toda persona involucrada en la producción de cultivos
primores, frutales o cultivos de verano, especialmente subtropicales
(Villaseca et al., 1992).
El grado de daño a los cultivos depende de la intensidad de las bajas
temperaturas, pues no es lo mismo alcanzar una temperatura mínima de
-1 °C o de -4 °C. También influye el tiempo de duración de las
temperaturas cercanas a 0 °C. Cuando la helada se prolonga por varias
horas, produce un efecto dañino más intenso que si sólo durara 1 hora o
menos (Martínez, et al. 2007).
El daño de las plantas por las heladas
En relación con el daño que sufren las plantas por exposición a bajas
temperaturas, existen dos tipos de daño. El primero ocurre
aproximadamente entre 2 °C y 0 °C, condición que resulta en una
variedad de alteraciones fisiológicas en la germinación, el desarrollo de
flores y frutos, el rendimiento y la capacidad de almacenamiento de
reservas. El segundo tipo de daño es el producido por congelación. Este
tipo de lesión se produce cuando la temperatura exterior desciende por
debajo del punto de congelación del agua, es decir bajo 0 ºC.
Villaseca et al. (1992) y Oñate (2010) señalan que es difícil cuantificar el
efecto de las heladas, ya que los vegetales poseen diferentes
sensibilidades a las bajas temperaturas, según la especie considerada y
la etapa de desarrollo (estado fenológico) en que se encuentre.
Algunas variedades de plantas susceptibles de sufrir daños por frío
pueden morir con la primera helada. Las plantas pueden experimentar
congelación intracelular y/o congelación extracelular. La congelación
intracelular daña la estructura protoplasmática y los cristales de hielo
matan la célula una vez que crecen lo suficiente como para ser
detectados microscópicamente. En la congelación extracelular, el
protoplasma de la planta se deshidrata, porque se crea un déficit de
vapor de agua a medida que el agua celular se transfiere a los cristales
de hielo que se forman en los espacios intercelulares. Para impedir este
tipo de daño, debemos evitar exponer las plantas a este tipo de eventos.
Plantas afectadas por las heladas
Las plantas pueden agruparse en tres clases diferentes según su
tolerancia a las bajas temperaturas (Stushnoff et al. 1984; Fennell,
2004).
El primer grupo incluye las plantas que son sensibles a los daños por frío
y pueden morir por breves periodos de exposición a temperaturas justo
por debajo del punto de congelación. No pueden tolerar el hielo en sus
tejidos y muestran fácilmente síntomas de daños por heladas que
incluyen un aspecto flácido, empapado de agua, con pérdida de
turgencia, seguido de un rápido secado tras la exposición a mayores
temperaturas. Los cultivos como frijoles, maíz, pimiento, arroz y tomates
son ejemplos de plantas de esta categoría.
El segundo grupo son aquellas plantas que se aclimatan a bajas
temperaturas, lo que les permite tolerar la presencia de hielo
extracelular en sus tejidos. Su resistencia a las heladas va desde las
plantas anuales de verano de hoja ancha, que mueren a temperaturas
ligeramente inferiores al punto de congelación, hasta las gramíneas
perennes que pueden sobrevivir a la exposición a -4 ºC.
El tercer grupo está formado por plantas muy resistentes al frío, que son
predominantemente especies leñosas de zonas templadas. Al igual que
las plantas del grupo anterior, sus límites inferiores de tolerancia al frío
dependen de la fase de aclimatación, la velocidad y el grado de
descenso de la temperatura, la capacidad genética de los tejidos para
adaptarse a la congelación extracelular y al estado fenológico.
¿Cuáles son los tipos de heladas que pueden afectar a nuestros cultivos?
Las heladas se pueden clasificar de acuerdo con su origen, siendo de
tres tipos: i) heladas de advección, ii) radiativas y iii) mixtas. También se
pueden clasificar según si la helada forma hielo o no en la superficie del
suelo o cultivo, denominándose helada blanca o negra, estado
determinado por el contenido de humedad del ambiente donde se
produce la helada (alto o bajo). Otra clasificación es por estación donde
ocurre la helada (primavera u otoño).
Heladas de advección
Son aquellas provocadas por desplazamientos de masas de aire frío que
invaden zonas más calientes. En general, las áreas afectadas son
extensas y se producen normalmente en invierno, por efecto de un
frente de aire frío proveniente del Polo Sur, que invade el continente y
alcanza la zona central. El fenómeno se da en vastas extensiones, con
temperaturas bajas durante todo el día y velocidades de viento
superiores a 10 km/h. Respecto a la temperatura del aire, ésta es
prácticamente la misma en superficie como en altura, y hace frío tanto
en el día como en la noche (Martínez et al, 2007).
Heladas de radiación
Son las más importantes en el valle central de nuestro país. Se
caracterizan por una gran pérdida de calor del suelo durante la noche,
favorecida por el escaso o nulo viento y por un cielo sin nubosidad. Se
produce un fuerte enfriamiento del suelo y de las capas de aire en
contacto con él.
Heladas mixtas
Son aquellas en que se combina el ingreso de masas de aire frío y el
enfriamiento por pérdida de calor del suelo, de manera simultánea. El
efecto sobre las plantas es más grave que el producido por cada una en
forma separada.
Heladas blancas
Este tipo de helada se produce cuando la temperatura desciende por
debajo de 0 °C y se forma hielo sobre la superficie de las plantas y
objetos expuestos libremente a la radiación nocturna.
Helada negra
Esta helada negra se produce cuando el descenso de la temperatura es
por debajo de 0 °C y no va acompañado de formación de hielo. Este tipo
de helada es muy destructiva, generando un color oscuro sobre la
cobertura vegetal por el daño, como si fuera una quemazón del tejido
vegetal.
Heladas primaverales y otoñales
Son aquellas que se producen en primavera u otoño, momento donde
las plantas tienen una gran sensibilidad a los descensos bruscos de
temperatura. En primavera, las plantas anuales se encuentran con
brotes tiernos o recién emergidos o con pocos días de vida activa. En
estas condiciones, son muy sensibles al frío y a las heladas
extemporáneas que se producen en esta época. Son las que más daños
causan en frutales caducifolios de floración temprana. Por otra parte, las
heladas tempranas de otoño pueden causar inconvenientes en los
frutales persistentes, que en ese momento se encuentran en floración o
con frutos.
Métodos de mitigación contra heladas
Los métodos de control de heladas pueden ser clasificados en sistemas
de control pasivos y sistemas de control activos. A continuación, se
explicará en este informativo el primer método:
Sistemas de control pasivos de heladas
Son aquellas prácticas preventivas que se realizan antes de la
ocurrencia de heladas. Van desde el análisis de la ubicación del predio,
cultivo o especie, hasta los manejos del suelo. Generalmente son de
menor costo que los métodos activos y, en varios casos, sus beneficios
son suficientes como para eliminar la necesidad de usar equipos de
protección activa. Selección del sitio, especie y variedades.
La selección del sitio ha tomado importancia por dos razones:
a) Debido al interés por establecer plantaciones en nuevas zonas.
b) Frente a las nuevas condiciones de variabilidad climática que se están
presentando en la actualidad. En caso de nuevas plantaciones, la mejor
prevención es la elección del sitio adecuado, ya sea seleccionando
aquellos donde ocurran pocas heladas, analizando la topografía del
lugar, según la cual puede ser recomendable nivelar los bajos, o bien,
ubicar la plantación en la parte alta de los valles.
El aire más frío es más denso que el aire más cálido, por lo cual se
deposita en la zona baja de los valles y de los predios
También es posible que, sin haber diferencias topográficas, algún sector
se afecte con mayor frecuencia por heladas, lo que se debería a suelos
con distintas características de conducción y capacidad de
almacenamiento de calor. Es importante evitar el daño por frío,
modificando las fechas de plantación, aunque esto suele ser difícil por su
efecto en el desarrollo posterior de la planta. También es conveniente
utilizar variedades con mayor tolerancia al frío, con un mayor vigor y
precocidad en su madurez. Los frutales persistentes y los caducos de
floración temprana, en general, son más susceptibles a heladas.
Lo mismo ocurre con hortalizas, ya que hay especies que no toleran
heladas, según lo señalado por Martínez et al. (2007), tales como
albahaca, ají, berenjena, camote, maíz, papa, pepino dulce, pimentón,
poroto verde, poroto granado, sandía, tomate, zapallo y zapallito
italiano. En estas especies, el daño por frío aumenta con el tiempo, y con
una exposición prolongada, el daño se hace irreversible. Por lo tanto, es
importante reducir al mínimo el tiempo de exposición a la temperatura
de enfriamiento. Para mitigar esto, se recomienda el uso de mantos
térmicos en caso de invernaderos o túneles para hortalizas. La mayor
humedad relativa dentro de estas estructuras también reduce el daño
por frío.
Mojamiento del suelo
El almacenamiento de calor en el suelo está muy relacionado con su
contenido de agua. Un suelo con bajo contenido de humedad posee gran
parte de sus poros ocupados con aire, elemento de baja capacidad
calórica y que se enfría más rápidamente. Por lo tanto, previo a períodos
de riesgos de heladas, es recomendable mantener el suelo con alta
humedad, cercana a capacidad de campo. Ello mejora la capacidad de
almacenar calor e influye en la temperatura. Esta práctica ha
demostrado que eleva la temperatura en 0,3 °C respecto de un suelo
con menos humedad. Es una medida adecuada para heladas de tipo
radiativas.
Eliminar la cobertura vegetal
La existencia de una cubierta vegetal en la entre-hilera, presenta una
menor capacidad de acumulación de calor, con un mayor efecto
perjudicial de la helada. Cuando existe riesgo de helada, se recomienda
eliminar la cobertura vegetal o cualquier otro tipo de coberturas que
reduzcan la transferencia de calor al suelo. Cuando no es factible
eliminar la cobertura vegetal, es recomendable mantenerla lo más corta
posible. En caso de utilizar cubiertas plásticas, aquellas de color claro
permiten acumular mayor cantidad de energía radiante en el suelo y
protegen mejor que las cubiertas de plástico negro. Las cubiertas
orgánicas reducen la trasferencia de calor hacia el suelo y no protegen
de heladas.
Mantener el suelo sin labrar
En la época de heladas no es recomendable tener el suelo removido o
rastreado, puesto que entre los terrones se almacena aire helado y
mientras más espacios con aire existan en el suelo, se tenderá a
almacenar y transferir menos calor. Es una práctica recomendable tener
el suelo lo menos intervenido posible y mojarlo, todo lo cual aumenta el
almacenaje de calor y mejorará su transferencia. Es una medida
adecuada para heladas de tipo radiativas.
Uso de cubiertas sobre las plantas
Estos sistemas se han posicionado en el mercado debido a la protección
frente a las inclemencias climáticas que ocurren en períodos de
desarrollo de la fruta. La atmósfera bajo las cubiertas mantiene un par
de grados más de temperatura que al aire libre, puesto que reduce la
pérdida de calor desde el suelo al aire. Las carpas o cubiertas plásticas
disminuyen el efecto de heladas radiativas y, si están bien diseñadas,
podrían disminuir efecto de heladas advectivas al limitar ingreso de
masas de aire frío al cuartel.
Este artículo de nuestra sección de Agronotips fue elaborado por Juan
Pablo Martínez C., Jaime Otárola A. y Jorge Carrasco J., INIA Rayentué,
para [Link], el cual fue revisado y reeditado por [Link]