0% encontró este documento útil (0 votos)
2 vistas61 páginas

Atención de Enfermería en ACV Isquémico

El documento aborda la atención temprana del accidente cerebrovascular (ACV), enfatizando la importancia de la intervención rápida del personal de enfermería en urgencias para mejorar los resultados de salud del paciente. Se analizan herramientas y protocolos, como la escala FAST y el 'código ictus', que permiten una identificación y respuesta eficiente ante los síntomas del ACV. La capacitación y rapidez del personal de enfermería son cruciales para reducir el daño cerebral y optimizar el uso de recursos hospitalarios.

Cargado por

VBTSMEX Vkook
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
2 vistas61 páginas

Atención de Enfermería en ACV Isquémico

El documento aborda la atención temprana del accidente cerebrovascular (ACV), enfatizando la importancia de la intervención rápida del personal de enfermería en urgencias para mejorar los resultados de salud del paciente. Se analizan herramientas y protocolos, como la escala FAST y el 'código ictus', que permiten una identificación y respuesta eficiente ante los síntomas del ACV. La capacitación y rapidez del personal de enfermería son cruciales para reducir el daño cerebral y optimizar el uso de recursos hospitalarios.

Cargado por

VBTSMEX Vkook
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

UNIVERSIDAD DEL VALLE DE

MEXICO
Campus Coyoacan

Competencias clínicas de Enfermeria

Docente: Thomson Hernández miguel ángel

TRABAJO: ATENCIÓN TEMPRANA DEL ACCIDENTE


CEREBROVASCULAR (ACV)

Alumnos:
Bandala de Gaona Josiel Alondra
Campuzano Mendoza María Teresa
Castillo González Caterin
Hernandez Hernandez Daizu Betel
Martínez Cabañas Dulce Yamilet
Rosenthal Serrano Dominik Daayán

P á g i n a 1 | 61
INDICE

P á g i n a 2 | 61
Introducción

El accidente cerebrovascular (ACV), especialmente el tipo isquémico, es una de


las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo. Se trata de una
emergencia médica tiempo-dependiente, es decir, que cada minuto cuenta.
Cuando una arteria en el cerebro se bloquea, las células nerviosas comienzan a
morir rápidamente por la falta de oxígeno, y entre más tiempo pase sin atención,
más grande es el daño que sufre el cerebro. Por eso, el tiempo que se tarda en
actuar puede hacer la diferencia entre si el paciente vive o muere, o entre una
buena recuperación y una discapacidad permanente.

En ese contexto, la atención desde que el paciente llega al hospital debe ser
inmediata, bien organizada y basada en protocolos claros. Aquí es donde el
personal de enfermería tiene un papel fundamental. La enfermera o enfermero es
muchas veces la primera persona que tiene contacto directo con el paciente en el
área de urgencias. Desde ese primer momento, su intervención puede marcar una
gran diferencia, ya que puede acelerar la identificación de los síntomas, activar los
protocolos necesarios y colaborar con el equipo multidisciplinario para reducir los
tiempos clave como el tiempo puerta-TAC (desde la llegada hasta la tomografía) y
el tiempo puerta-TPA (desde la llegada hasta la aplicación del tratamiento
trombolítico).

Este trabajo se enfoca precisamente en cómo la actuación del personal de


enfermería en urgencias puede mejorar esos tiempos críticos y así influir
directamente en los resultados de salud del paciente. Se analizará de forma
detallada el uso de herramientas como la escala FAST, que permite identificar
signos de ACV como la debilidad en un brazo, dificultad para hablar o parálisis
facial, y la escala NIHSS, que ayuda a evaluar la gravedad del daño neurológico.
También se hablará del protocolo “código ictus”, que permite organizar una
respuesta rápida y coordinada entre todos los profesionales que participan en la
atención del paciente con ACV.

P á g i n a 3 | 61
La idea principal es mostrar que con una intervención enfermera oportuna,
organizada y capacitada, se pueden salvar muchas vidas, reducir las secuelas
neurológicas y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Actuar con rapidez no
solo beneficia al paciente, también mejora el funcionamiento del hospital, ya que
se optimizan los recursos, se evita la saturación de servicios y se reducen los
costos relacionados con tratamientos prolongados o rehabilitación intensiva.

Además, al acortar los tiempos de atención, también aumenta la posibilidad de


que el paciente reciba tratamientos efectivos dentro de la llamada “ventana
terapéutica”, que es el período en el cual la intervención médica tiene más
probabilidad de funcionar. Si esta ventana se pierde por una mala coordinación o
una detección tardía, las consecuencias pueden ser irreversibles. Por eso, el rol
del personal de enfermería no es sólo técnico, sino también estratégico: su
capacitación, su rapidez para actuar y su trabajo en equipo pueden influir
directamente en los resultados clínicos del paciente.

Este trabajo busca, en resumen, visibilizar y valorar el impacto real que tiene la
actuación enfermera en la atención temprana del ACV isquémico, especialmente
en servicios de urgencias. A través del análisis de tiempos, herramientas clínicas y
protocolos, se quiere demostrar que la enfermería tiene un rol activo, decisivo y
salva vidas en una de las emergencias más graves que puede enfrentar una
persona.

P á g i n a 4 | 61
Marco teórico

Que es un accidente cerebrovascular:

Se refiere a un ataque en el cerebro, es decir, una interrupción repentina del flujo


sanguíneo hacia el cerebro, constituyendo una situación de emergencia médica.
En español, este tipo de eventos se identifica con diversos términos: ataque
cerebral, derrame cerebral, infarto cerebral, apoplejía, trombosis, ictus y embolia.
Un ACV se produce cuando un vaso sanguíneo en el cerebro se bloquea o se
estrecha, o cuando se rompe y hace que la sangre se vierta en el cerebro. Similar
a un infarto, un ACV necesita atención médica urgente.

Algunas células del cerebro dejan de sobrevivir porque no reciben el oxígeno y los
nutrientes que requieren para funcionar correctamente. Otras tienen un destino
similar debido al sangrado repentino dentro o cerca del cerebro.

Algunas células cerebrales mueren rápidamente, aunque muchas permanecen en


estado crítico o debilitado por varias horas.

Cuando se presenta un accidente cerebrovascular, se dice que "el tiempo es vital".


Esto indica que cuanto más rápido se inicie la atención médica, mejores serán los
resultados. Identificar los síntomas de un ACV y contactar con los servicios de
emergencia de inmediato puede contribuir a salvar la vida de un familiar, vecino o
amigo. Con la intervención adecuada a tiempo, es posible proteger estas células y
disminuir e incluso revertir el daño significativo.

Los accidentes cerebrovasculares pueden evitarse y tratarse. Realizar ajustes en


el estilo de vida junto con recibir atención médica y de embarazo de forma regular
puede ser crucial para evitar un ACV y reducir de manera notable la posibilidad de
otros problemas de salud como demencia, enfermedades del corazón y diabetes.

P á g i n a 5 | 61
Señales de advertencia y los síntomas de un accidente
cerebrovascular:

Las señales de alerta de un accidente cerebrovascular son indicios que el


organismo ofrece cuando el cerebro no recibe el oxígeno necesario. La esencia
para identificar los síntomas de un accidente cerebrovascular es que se
manifiestan de forma repentina.

Es posible que quienes están atravesando un accidente cerebrovascular no se


percatan de lo que les ocurre o elijan incorrectamente pasar por alto las señales,
creyendo que el inconveniente se resolverá solo. Aun cuando son conscientes de
que existe un problema, puede que no puedan solicitar asistencia de emergencia
por sí mismos. Quienes están a su alrededor tal vez tampoco comprendan la
situación, pero sí pueden notar que algo no está bien. Un dolor de cabeza que
aparece de forma repentina, de intensidad inusualmente alta y sin una razón
aparente.

Aunque es menos común, quienes puedan estar sufriendo un accidente


cerebrovascular también podrían sentirse confundidos o presentar problemas de
memoria, náuseas, vértigo o vómitos. En ocasiones, las señales de advertencia
pueden ser breves y luego desaparecer. Estas señales pueden ser un indicativo
de un accidente cerebrovascular leve o un ataque isquémico transitorio.

Efectos frecuentes de un accidente cerebrovascular:

El encéfalo se alimenta de una de las redes vasculares más densas del


organismo. Es posible que se presente una obstrucción o una ruptura en alguno
de estos vasos sanguíneos en cualquier parte del encéfalo. Dado que cada región
tiene funciones específicas, las repercusiones de los accidentes
cerebrovasculares pueden ir de leves a severas, dependiendo del tipo, la
gravedad y la localización del evento. Los signos pueden ser temporales o
perdurables.

P á g i n a 6 | 61
Por ejemplo, el tallo cerebral regula funciones esenciales como la respiración, la
presión arterial y el ritmo cardíaco, además de enlazar el encéfalo con el resto del
organismo. Un accidente cerebrovascular en el tallo cerebral podría ser letal o
dejar a una persona en un estado de "encierro", donde está paralizada, no puede
comunicarse verbalmente y únicamente puede mover los ojos de arriba abajo.

Tipos de accidentes cerebrovasculares:

Existen dos clases primordiales de ACV. En Estados Unidos, el tipo más común se
denomina accidente cerebrovascular isquémico, o ACV isquémico, y abarca cerca
del 80% de los casos de ACV. El segundo tipo, conocido como accidente
cerebrovascular hemorrágico o ACV hemorrágico, conforma el 20% que queda.

Accidentes cerebrovasculares isquémicos

Un ACV isquémico se produce cuando se detiene o interfiere abruptamente el flujo


sanguíneo hacia una o más áreas del cerebro. Es comparable a un infarto, pero
sucede en el cerebro y provoca que millones de neuronas y otras células
cerebrales que dependen de la arteria bloqueada carezcan de oxígeno. En
general, este tipo de ACV es provocado por un coágulo sanguíneo o desechos
celulares que obstaculizan un vaso sanguíneo en el cerebro. Las obstrucciones
que provocan los ACV isquémicos pueden surgir por tres causas:

 trombosis, cuando se forma un coágulo dentro de un vaso sanguíneo del


cerebro que crece lo suficiente para afectar el flujo sanguíneo;
 embolia, cuando un coágulo se desplaza desde otra parte del cuerpo (como
el corazón o una arteria enferma en el pecho o el cuello) hacia una arteria
más estrecha en el cuello o el cerebro;
 estenosis, cuando una arteria en el cerebro o el cuello se hace más
estrecha.

La razón más habitual de la obstrucción de las arterias y de los accidentes


cerebrovasculares es la formación de coágulos sanguíneos. La coagulación es

P á g i n a 7 | 61
esencial y beneficiosa ya que detiene el sangrado y permite que el cuerpo repare
los pequeños vasos sanguíneos dañados en el área de la herida. Sin embargo, los
coágulos que aparecen en el corazón o en una arteria que conecta al cerebro o en
una gran vena que drena la sangre del cerebro pueden ocasionar un daño
significativo al bloquear el flujo sanguíneo normal del cerebro.

La estenosis arterial o el estrechamiento también pueden generar un ACV


isquémico. La causa más frecuente de esta condición es la aterosclerosis, que es
un trastorno caracterizado por la acumulación de placas en el interior de las
arterias, lo que provoca un engrosamiento, endurecimiento y pérdida de
flexibilidad de las paredes arteriales. Este es el mismo problema que origina un
ataque cardíaco. El estrechamiento de las arterias pequeñas en el cerebro
también es un motivo común de ACV en individuos con hipertensión. La
cicatrización progresiva de las paredes vasculares se conoce como
arteriosclerosis, y causa pequeños infartos, que suelen ser múltiples, en las áreas
profundas del cerebro.

Estos vasos también irrigan la "sustancia blanca", que actúa como el "cableado"
conectando diversas áreas del cerebro entre sí o con la médula espinal. Además,
se piensa que la arteriosclerosis provoca la "enfermedad de la sustancia blanca
difusa", una imagen que se observa con frecuencia en las resonancias magnéticas
y que se asocia con daños en los axones, la mielina y los pequeños vasos
sanguíneos con fugas. Esta enfermedad de la sustancia blanca difusa incrementa
la probabilidad de sufrir deterioro cognitivo a medida que se envejece.

El deterioro cognitivo vascular tiende a afectar la atención y la habilidad para


planificar, organizar y realizar varias tareas a la vez. El daño isquémico agudo
también puede desencadenar inflamación, hinchazón y otros procesos que
pueden seguir causando lesiones durante horas o días después de la lesión inicial.

En los accidentes cerebrovasculares isquémicos significativos, la inflamación


puede provocar un incremento en la presión intracraneal hasta cifras alarmantes.

P á g i n a 8 | 61
Justo después de un accidente cerebrovascular isquémico, típicamente el cerebro
presenta tanto un centro de tejido permanentemente lesionado como una zona de
tejido que sigue siendo viable, aunque amenazada. Reinstruir el flujo sanguíneo
habitual, conocido como reperfusión, es crucial para salvar el tejido que todavía
puede ser recuperado. Cuanto más se demore la reperfusión, mayor será el
número de células que fallecerán.

Accidentes cerebrovasculares hemorrágicos

En un cerebro que funciona adecuadamente, las neuronas no tienen contacto


directo con la sangre.

La barrera que separa la sangre del cerebro determina qué elementos sanguíneos
pueden acceder a las células neuronales y qué compuestos pueden ingresar al
sistema circulatorio.

Cuando una arteria en el cerebro se rompe, la sangre se vierte dentro o alrededor


del área cerebral, lo que ocasiona daño en los tejidos circundantes. Esto se
conoce como accidente cerebrovascular hemorrágico. La sangre que entra al
cerebro incrementa la presión dentro del cráneo, lo que puede resultar en un daño
significativo a los tejidos. La acumulación de sangre presiona sobre los tejidos
cerebrales adyacentes y las sustancias nocivas en esta acumulación agravan aún
más el daño a las células neuronales.

Hay tres tipos de ACV hemorrágicos, según el lugar donde se produce el


sangrado:

 La hemorragia subaracnoidea ocurre debido a la ruptura de un vaso en la


superficie del cerebro y provoca sangrado en el espacio entre el cerebro y
una cubierta de tejido llamada aracnoides.
 La hemorragia parenquimatosa, o intracerebral, causa derrames
directamente en el tejido cerebral.

P á g i n a 9 | 61
 La hemorragia intraventricular resulta en sangrado dentro o alrededor de los
ventrículos, que son las cavidades del cerebro que contienen el líquido
cefalorraquídeo que lubrica tanto el cerebro como la médula espinal.

Ciertas afecciones médicas, como la hipertensión crónica y la angiopatía amiloide


cerebral, pueden provocar la ruptura de los vasos sanguíneos. Las anomalías en
el sistema vascular cerebral también pueden dar lugar a un accidente
cerebrovascular hemorrágico.

Un aneurisma se refiere a un área vulnerable o débil en la pared de una arteria.


Con el paso del tiempo, estas áreas pueden expandirse o inflamarse. Las paredes
delgadas de un aneurisma en expansión pueden romperse, lo que provoca que la
sangre se derrame en el área alrededor del cerebro, elevando la presión
intracraneal a niveles peligrosos. Los aneurismas pequeños, de menos de 3
milímetros de diámetro, son comunes y generalmente no generan síntomas, a
menos que exista un historial familiar de aneurismas que han sangrado.

El riesgo de hemorragia se incrementa si hay antecedentes familiares de


aneurismas hemorrágicos o si estos son de gran tamaño.

En tales casos, podría ser necesaria una intervención neuroquirúrgica o intra-


arterial para reparar el aneurisma.

Las malformaciones arteriovenosas también elevan el riesgo de accidentes


cerebrovasculares hemorrágicos. Una MAV consiste en un enredo anormal de
vasos sanguíneos defectuosos dentro del cerebro, creando conexiones irregulares
entre arterias y venas. Estas conexiones anómalas permiten que la sangre arterial
fluya directamente a las venas en lugar de pasar primero por una red de capilares
microscópicos. La cantidad de flujo a través de las MAV es excesivamente alta, lo
que puede causar la ruptura de los vasos.

Además de producir un accidente cerebrovascular, un suministro sanguíneo


inadecuado por medio de las arterias y venas del cerebro puede resultar en
infartos venosos o tejidos muertos.1
P á g i n a 10 | 61
El accidente cerebrovascular, conocido también como ictus, se caracteriza por una
alteración abrupta en el flujo sanguíneo cerebral que puede afectar temporal o
permanentemente el funcionamiento de alguna región específica del cerebro.
Existen dos formas en que puede suceder: cuando se corta el flujo de sangre a
una sección del cerebro de manera repentina (ictus isquémico) o cuando un vaso
sanguíneo en el cerebro revienta (ictus hemorrágico). Esta condición es una de las
principales causas de fallecimiento y discapacidad, su frecuencia aumenta con la
edad y representa una de las principales causas de muerte.

El ictus se considera una situación de emergencia médica que se rotula como


"CÓDIGO ICTUS" y necesita ser atendida lo más rápido posible. Por esto, es vital
que el personal de salud, sobre todo el de enfermería, esté preparado para ofrecer
una respuesta inmediata y brindar cuidados de calidad durante la atención inicial
en urgencias.

La enfermería tiene un rol crucial en el manejo en las primeras horas luego de


experimentar un ACV y en la atención precoz. Es en los servicios de urgencias
donde se inicia esta atención temprana.

Es esencial para identificar y evitar los problemas relacionados, apoyar la


recuperación y reducir secuelas y complicaciones potenciales. Para que el tiempo
entre la llegada a emergencias y la atención se acorte, es fundamental la
detección temprana del ACV. Esto depende de dos factores clave: la identificación
de los síntomas en el Triaje por el personal de enfermería y la posterior activación
del Código Ictus. Un cuidado temprano y la atención de enfermería pueden
disminuir considerablemente el riesgo de secuelas y complicaciones. 2

Diagnóstico y Tratamiento Manejo Prehospitalario.

Los proveedores de cuidados prehospitalarios deben utilizar escalas de evaluación


prehospitalarias de evento vascular cerebral, como la escala Los Ángeles o la
Cincinnati. Se recomienda utilizar la escala FAST para el diagnóstico de ictus por

P á g i n a 11 | 61
personal tanto médico como paramédico y de enfermería tanto en ámbitos
prehospitalarios como en área de Triage.

Evaluación y diagnóstico en urgencias de un evento vascular

Isquémico agudo

Se aconseja implementar un método estructurado para examinar emergencias en


individuos con indicios de un accidente cerebrovascular. El propósito es finalizar la
evaluación y comenzar el tratamiento fibrinolítico en los primeros 60 minutos
después de la llegada del paciente al área de Emergencias. Se propone formar un
grupo especializado en accidentes cerebrovasculares que incluya médicos,
enfermeros, y personal de laboratorio y radiología. Los pacientes que presentan
un accidente cerebrovascular deben ser sometidos a una evaluación clínica
exhaustiva, que incluya una valoración neurológica. Se recomienda emplear
escalas de valoración de accidentes cerebrovasculares, preferiblemente el
NIHSS.3

Modelos y Teorías

Modelo de la “Cadena de Supervivencia del Ictus”

El Modelo de la Cadena de Supervivencia del Ictus representa un enfoque integral


y secuencial que abarca todas las etapas críticas desde la aparición de los
primeros síntomas de un accidente cerebrovascular hasta la atención
especializada definitiva. Este modelo destaca que cada "eslabón" —identificación
temprana, activación del sistema de emergencias, atención prehospitalaria rápida
y eficaz, traslado inmediato a centros especializados, diagnóstico rápido mediante
neuroimagen y tratamiento oportuno, como la trombólisis intravenosa— es
indispensable para mejorar la recuperación y reducir la discapacidad. La premisa

P á g i n a 12 | 61
fundamental es que la optimización y fortalecimiento de cada uno de estos pasos
disminuye los tiempos puerta-aguja, incrementando la probabilidad de una
reperfusión cerebral exitosa.

Además, este modelo subraya la necesidad de la educación comunitaria para que


la población pueda reconocer síntomas de ictus (por ejemplo, utilizando
herramientas como el FAST) y actúe con rapidez, llamando a los servicios de
emergencia. También promueve la formación continua del personal sanitario en
urgencias para aplicar protocolos estandarizados, mejorando la comunicación
interdisciplinaria y asegurando que el paciente sea tratado dentro de la "ventana
terapéutica" recomendada por las guías internacionales. En conjunto, la Cadena
de Supervivencia del Ictus configura un marco de referencia fundamental para
organizar sistemas de atención que disminuyan la morbimortalidad asociada al
ACV isquémico 4

Teoría del Cuidado Transicional de Meleis


La Teoría del Cuidado Transicional de Afaf Meleis se enfoca en el proceso

mediante el cual las personas experimentan cambios en su estado de salud, rol o

situación vital, y cómo el cuidado de enfermería puede facilitar una transición

saludable. En el contexto del accidente cerebrovascular (ACV), esta teoría es útil

para entender la complejidad del periodo que abarca desde la fase aguda hasta la

rehabilitación, cuando el paciente atraviesa múltiples cambios físicos, emocionales

y sociales. La enfermería actúa guiando y apoyando al paciente y su familia

durante estas transiciones, promoviendo la adaptación, reduciendo riesgos y

mejorando resultados funcionales. Esta teoría considera factores como las

condiciones personales, la preparación para el cambio y la capacidad de


5
respuesta, elementos críticos en la atención temprana y seguimiento del ACV

P á g i n a 13 | 61
Teoría del Cuidado Humanizado de Jean Watson en la Atención
Temprana del ACV
La Teoría del Cuidado Humanizado de Jean Watson plantea que el cuidado va
más allá de la técnica, incorporando dimensiones emocionales, espirituales y
relacionales del ser humano. Esta perspectiva se vuelve especialmente pertinente
en la atención temprana del accidente cerebrovascular isquémico (ACV), donde el
paciente llega a urgencias en una condición crítica que exige rapidez técnica sin
perder la sensibilidad humana. Watson describe principios como el
acompañamiento emocional a la familia, la expresión auténtica de emociones, el
cuidado transpersonal y la creación de entornos humanizados incluso en
contextos tecnificados como urgencias. En este marco, la enfermera no es solo
una ejecutora de protocolos clínicos, sino una presencia consciente que integra el
respeto, la compasión y la empatía en cada intervención, incluso durante la
aplicación de escalas clínicas como FAST o NIHSS o la administración urgente de
trombólisis. Esto genera beneficios como mayor satisfacción, reducción de
6
ansiedad, mejor comunicación y mayor adherencia al tratamiento post-agudo

Rol de la enfermería según Watson


Según la teoría del cuidado humanizado de Jean Watson, la enfermera no es
únicamente una ejecutora de protocolos clínicos, sino un agente de conexión
humana que debe realizar cada intervención con conciencia, presencia y respeto,
integrando los aspectos físicos, emocionales y espirituales del paciente. En la
atención temprana del accidente cerebrovascular, donde el tiempo es vital, la
enfermera debe actuar con eficacia sin sacrificar el contacto humano, incluso en
medio de decisiones rápidas y procedimientos invasivos. Esta teoría destaca la
importancia del contacto directo, la observación detallada y el uso de lenguaje no
verbal para facilitar la cooperación del paciente, especialmente durante la
aplicación de escalas como NIHSS o FAST (1).6

El Modelo de Enfermería Basado en la Evidencia (EBE)

P á g i n a 14 | 61
Se fundamenta en la integración sistemática de la mejor evidencia científica
disponible, la experiencia clínica del profesional y las preferencias del paciente,
con el fin de garantizar una atención segura, eficaz y centrada en la persona. Este
enfoque ha demostrado ser especialmente útil en contextos de alta complejidad y
urgencia, como en la atención del accidente cerebrovascular isquémico en sus
primeras horas de evolución. 7,8

En el ámbito del ACV, el EBE permite estructurar la actuación enfermera de forma


estandarizada y rigurosa. En primer lugar, facilita la implementación de guías
clínicas internacionales y nacionales, como las recomendaciones AHA/ASA 2024,
que establecen objetivos críticos: tiempo puerta-TAC menor de 25 minutos y
tiempo puerta-TPA inferior a 60 minutos. La enfermería, como parte activa del
equipo de atención al ictus, juega un papel fundamental en alcanzar estos
indicadores de calidad asistencial.8

Asimismo, el modelo promueve el uso sistemático de herramientas validadas


como la escala FAST para la detección rápida del ACV, y la escala NIHSS para
valorar el déficit neurológico agudo. Estas escalas, aplicadas por enfermeros
capacitados, permiten priorizar adecuadamente la atención, acelerar el triaje
neurológico y activar el "código ictus" con mayor eficiencia. 7

Otra dimensión clave del modelo es su orientación hacia la evaluación continua de


los resultados. Desde la perspectiva enfermera, esto implica la participación activa
en auditorías internas, análisis de tiempos asistenciales, tasas de administración
de trombólisis, y seguimiento de la evolución funcional mediante el índice de
Rankin modificado (mRS) a los 3 meses. Dichos indicadores permiten valorar la
eficacia de las intervenciones enfermeras en términos de resultados clínicos
concretos. 7,8

El EBE también impulsa el desarrollo profesional, fomentando la formación


continua y la mejora de competencias en áreas como la neurocrítica, el soporte
vital avanzado en ACV y la gestión de emergencias tiempo-dependientes. El
empoderamiento profesional que genera este modelo fortalece la autonomía del
rol enfermero y su impacto directo en los desenlaces de los pacientes 8
P á g i n a 15 | 61
Por último, cabe destacar el enfoque ético del modelo, centrado en la toma de
decisiones compartida y en el respeto a la voluntad y situación del paciente. Este
aspecto cobra especial relevancia en contextos donde existen dudas sobre la
idoneidad de administrar trombólisis, o donde las condiciones del paciente pueden
generar conflictos éticos o legales. 7

En resumen, el Modelo de Enfermería Basado en la Evidencia mejora la calidad,


seguridad y oportunidad de la atención al ACV isquémico, al integrar el
conocimiento científico con el juicio clínico profesional y las preferencias
individuales del paciente.

P á g i n a 16 | 61
Incidencia a nivel mundial

Para el 2021 se registraron al menos 7.804.449 casos de ictus isquémico a nivel


mundial, con una tasa de incidencia estandarizada por edad de 92,39 por cada
100.000 personas. Entre 1990 y 2021 la incidencia global de ictus isquémico
aumentó un 87,97 %.

De acuerdo con el género para el 2021 la incidencia de ictus isquémico fue mayor
en hombres que en mujeres. Los hombres presentaron 4.022.421 de casos
mientras que en mujeres hubo 3.782.028 de casos. Presentándose así una
incidencia estandarizada por edad en hombres de 102,77 por cada 100.000 y en
mujeres 82,85 por cada 100.000. Abarcando el rango de 1990 a 2021 la incidencia
en hombres aumentó un 100,02 % mientras que en las mujeres aumentó un 76,65
%

Las tasas de incidencia para hombres y mujeres entre los 0 y 40 años fueron
similares, sin embargo; entre los 40 y 84 años los hombres presentaron tasas de
incidencia más altas que las mujeres, pero para grupos de 85 años y más las
mujeres presentaron tasas de incidencia más altas que los hombres. De 1990 a
2021 la mayor tasa de crecimiento de incidencia se presentó en hombres de 95
años o más con un 312,38 % y en mujeres con un 273,86 %. 9

Incidencia a nivel Nacional

Para el 2021 el ictus en México fue la séptima causa de muerte en la población,


ocasionando 37,453 decesos dónde en su mayoría fueron hombres mayores de
65 años. De acuerdo con el INEGI en México existen 118 casos por cada cien mil
habitantes lo que representa 170 mil nuevos pacientes al año, de los cuales 20 por
ciento puede fallecer en los primeros 30 días, y siete de cada 10 quedarán con
alguna discapacidad. El INNN (Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía),

P á g i n a 17 | 61
detalló que el 80 por ciento de casos es de tipo isquémica, que ocurre cuando una
arteria se tapa; el resto es por hemorragia cerebral debido a diabetes,
hipertensión, tabaquismo, colesterol y triglicéridos elevados.10

Incidencia a nivel regional

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada 5 segundos


ocurre un ACV en la población mundial. Pero la tasa de incidencia anual de
ACV/100.000 es muy variable entre cada país siendo más elevada la tasa en
Dinamarca (306 por cada 100.000 habitantes por año) y Portugal (305 casos por
cada 100.000 habitantes por año), donde hay más del 15% de la población mayor
a 65 años.

Con tasas intermedias podemos encontrar a EE. UU. (100 casos cada 100.000
habitantes por año). La misma variación de las tasas crudas de incidencia anual
se observó en estudios realizados en Sudamérica, siendo de 35 en Chavez
(Boliva), de 89 en Sabaneta (Colombia), de 140 en Iquique (Chile) y de 183 Cuzco
(Perú) casos por 100.000 habitantes.

Y con tasas bajas de incidencia se observan en países como Nigeria, Sri Lanka,
India (aproximadamente 41 casos cada 100.000 hab/año).11

Estudio

Se realizó un estudio prospectivo del 1 de enero de 2018 al 31 de diciembre de


2019 donde se incluyó pacientes adultos admitidos al área de medicina interna del
Hospital General Iztacalco del Instituto Mexicano del Seguro Social en la Ciudad
de México, con el diagnóstico de EVC hemorrágico y EVC isquémico. Para poder
realizar el estudio se recabaron datos como la edad, sexo, peso, talla, presión
argterial y puntuacion de la escala NIHSS; y algunos factores de riesgo como la
P á g i n a 18 | 61
diabetes, hipertensión, tabaquismos,enfermedades cardiovasculares y
enfermedad renal cronica.

Tomando en cuenta los síntomas y los signos clínicos 172 pacientes con
diagnóstico de EVC fueron hospitalizados en el periodo de estudio: 135 (78.5%)
con EVCi y 37 (21.5%) con EVCh.

Tabla 1: Características de los pacientes según el tipo de EVC que presentaron.


Durante el periodo de estudio hubo 30 muertes intrahospitalarias de las cuales 22
fueron del grupo de EVCi y 8 del grupo de EVCh; la tasa de mortalidad fue de
15.5% y 21.5% respectivamente.

Tabla 2: Características de los pacientes por mortalidad y tipo de evento vascular


cerebral (EVC)

El estudio prospectivo se realizó con el propósito de identificar la prevalencia de


los subtipos de EVC, los factores de riesgo y la mortalidad hospitalaria en el
contexto de un hospital general público. En nuestra población, el factor de riesgo
más frecuente fue la hipertensión para ambos tipos de EVC, seguida por la
diabetes, como ha sido reportado en México y en países de bajo y alto ingreso.

Con los datos obtenidos por el estudio podemos destacar ciertos puntos
importantes como el principal factor de riesgo que es la hipertensión seguida de la
diabetes. Así mismo se identificó que la escala NIHSS sirve como un predictor de

P á g i n a 19 | 61
mortalidad en ambos tipos de EVC; por lo que es importante desarrollar
estrategias de atención y prevención más efectivas.12

P á g i n a 20 | 61
Justificación

El accidente cerebrovascular ACV toma una gran relevancia médica como social
debido a su complejidad siendo en su particularidad el ACV Isquémico en cual se
ha categorizado como la principal causa de muerte a nivel mundial y la primera
causa de discapacidad grave a largo plazo, siendo los más afectados las personas
de edad avanzada , así como una incidencia más notable en mujeres que en los
varones.13 Sin embargo según la Organización Mundial de la Salud es la causa de
mortalidad en los varones y la tercera en mujeres.14 Con respecto a la etnia se
refiere a que esta alteración tiene una mayor frecuencia de ocurrencia en la
población afroamericana. Siendo así que en esta patología es de suma
importancia la atención en emergencias críticas donde el tiempo de respuesta
determina la supervivencia y la recuperación funcional del paciente, ya que el ACV
Isquémico se produce con el detenimiento o interrupción abrupta del flujo
sanguíneo hacia la o las áreas del cerebro , provocando que millones de neuronas
así como otras neuronas cerebrales sufran daños derivadas del bloqueo del
suministro de oxígeno por parte de la arteria correspondiente lo que remarca la
importancia de una intervención temprana y protocolizada, siendo este el contexto
para investigar y documentar la importancia , acciones y desempeño del personal
de enfermería en urgencias con el rol clave en el tiempo puerta-aguja (desde la
llegada al hospital hasta la administración de trombolíticos) y en la optimización de
los flujos de atención.

Las acciones iniciales del personal de enfermería influyen directamente en los


tiempos de atención y, por lo tanto, en las posibilidades de recuperación del
paciente. Desde el triaje, la correcta aplicación de escalas como la FAST,
Cincinnati o NIHSS, hasta la preparación del paciente para estudios de imagen y
terapias de re perfusión, cada acción enfermera puede marcar una diferencia
significativa.

P á g i n a 21 | 61
La pertinencia de este trabajo radica en la ejecución de una investigación
asignada por el docente en la materia correspondiente , sobre las acciones de
enfermería en el área de urgencias y cómo esto influye en los tiempos puerta -
aguja ya que el fortalecimiento del papel de enfermería en este proceso que si se
ejecuta correctamente puede disminuir significativamente las secuelas
neurológicas, mejorar la calidad de vida de los pacientes y reducir los costos
asociados a la rehabilitación prolongada , también permite crear una base para
poder revisar protocolos de atención y actuación para reforzar la capacitación del
personal de salud y fomentar la toma de decisiones basadas en evidencia
recopilada y veraz.

En definitiva, investigar la influencia de la actuación enfermera en los tiempos


puerta-aguja y en los resultados clínicos de pacientes con ACV isquémico es un
paso fundamental hacia una atención más eficaz.

P á g i n a 22 | 61
Metodología
Realizamos un estudio sistemático basado en la recopilación y análisis de
documentos publicados al rededor del mundo por diferentes instituciones de
investigación.

El primer estudios que se analizo fue un estudio analítico puro realizado por el
centro universitario de ciencias de la salud , universidad de Guadalajara en el cual
se realizó una búsqueda selectiva en la base de datos PubMed utilizando los
siguientes términos y operadores booleanos “Acute cerebrovascular injury
(ACV) AND Specialized centers”, “ACV AND scales for stroke management”,
“ACV AND emergency management”, “ACV AND Signs and symptoms”,
“ACV AND paraclinical studies”, “ACV AND imaging studies”, “ACV AND
stroke management team”, “ACV AND Endovascular treatment”, “ACV
AND thrombolytic treatment”, “Alteplase”, “Tenecteplase”, “Ischemic stroke” y
“Labetalol AND stroke”. También se consultaron las guías de la Asociación
Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) y de la Asociación
Americana del Ictus (ASA, por sus siglas en inglés) correspondientes al
manejo del ACV isquémico. Se incluyeron revisiones bibliográficas con meta
análisis en inglés y en español sobre las intervenciones terapéuticas en pacientes
con ACV.15

El segundo estudio fue un análisis descriptivo realizado por la revista científica


Conectividad del instituto superior tecnológico universitario ruminahul en ecuador
en el cual se realizó una revisión sistemática en las plataformas Google
académico , Pubmed, SciELO y LILACSpara recaudar información sobre la
evidencia científica relacionada con las intervenciones de enfermería en pacientes
con ACV que estuviera fundamentada, las palabras claves en la búsqueda de
resultados de los artículos disponibles fueron: “intervenciones de enfermería en
ACV isquémico”, “trombolisis”,16

P á g i n a 23 | 61
Tercero

Diferencia de género en la presentación del ictus y triage en urgencias por la


universidad del rey Juan Carlos, facultad de ciencias de la salud, en el cual se
realizó un estudio sistemático de revisión bibliográfica en el cual principalmente se
usó Pubmed como base de datos. Recaudando datos de 15 millones de personas
con ACV que acudieron a urgencias de las cuales 80% fueron mujeres y el 20%
restante fueron [Link] palabras clave que se utilizaron en la búsqueda
fueron : ictus, triage , escalas de valoración ,perspectiva de género,
signos,síntomas , detección. Realizando una selección primaria de descriptores
primarios: ictus, escala de valoración,y triage mientras que en los secundarios, se
utilizaron los términos :perspectiva de género ,síntomas y deteccion.17

P á g i n a 24 | 61
Desarrollo
Tiempo promedio puerta-TAC (< 25 min) y puerta-TPA (< 60 min).

La Asociación Americana del Corazón (AHA) en el año 2007, en sus directrices


para el tratamiento inmediato de los individuos que sufren un ACV isquémico,
destacó la relevancia de establecer sistemas organizados de atención que
comprenden la atención antes del hospital, directrices para el cuidado al momento
en que los pacientes llegan a urgencias y la acreditación de hospitales para el
tratamiento de pacientes con ACV.18
En 2013 se propuso la formación de equipos de ACV compuestos por enfermeras,
médicos de emergencias, especialistas en neurología y empleados de radiología y
laboratorios clínicos; asimismo, se definieron los plazos críticos necesarios para
garantizar una atención adecuada, destacando entre ellos que el tiempo de
entrada a valoración por el equipo de ACV debe ser inferior a 15 minutos, el
tiempo puerta-TAC menor de 25 minutos y el tiempo puerta-aguja menor de 60
minutos.
Los protocolos clínicos son esquemas exhaustivos de atención que dependen del
tiempo y que delinean los pasos clave que deben seguir todos los involucrados en
el cuidado del paciente. Fueron creados para enfermedades que exigen acciones
específicas y que están restringidas por el tiempo, lo que motivó su inclusión en
las estrategias para el tratamiento de pacientes con accidente cerebrovascular
isquémico severo. En el contexto del accidente cerebrovascular, estos protocolos
han evidenciado un aumento en la realización de exámenes diagnósticos como
tomografías computarizadas y doppler de los vasos del cuello, así como una
disminución en las readmisiones hospitalarias, aunque su efecto en los resultados
de discapacidad o mortalidad no ha podido ser validado.18

El protocolo clínico de este análisis se centró en la atención de urgencias para


pacientes con accidente cerebrovascular isquémico, con el objetivo de involucrar a
todo el personal médico y paramédico, dado que son los primeros en interactuar

P á g i n a 25 | 61
con el paciente en el entorno hospitalario. Se considera que sus decisiones son
fundamentales para asegurar que el paciente reciba un tratamiento en el menor
tiempo posible.18

Estos aspectos llevaron a la formulación de esta investigación, que pretende


evaluar si existe una disminución en el tiempo entre la llegada al hospital y la
realización de la tomografía computarizada después de la implementación de un
protocolo clínico para el manejo de pacientes diagnosticados con accidente
cerebrovascular isquémico severo que acceden al servicio de urgencias del
Hospital de San José.18

La atención oportuna del accidente cerebrovascular (ACV) isquémico representa


una de las intervenciones más urgentes en medicina de emergencias, ya que el
tiempo entre la aparición de los síntomas y la administración del tratamiento
repercute directamente en la supervivencia y en la funcionalidad del paciente a
largo plazo. En este contexto, los indicadores “puerta-TAC” y “puerta-TPA” se
consideran claves para evaluar la calidad asistencial en unidades de urgencias.19

El tiempo puerta-TAC, definido como el intervalo entre la llegada del paciente al


hospital y la realización de la tomografía computarizada, debe ser idealmente ≤ 25
minutos según las recomendaciones de la American Heart Association (AHA) y la
American Stroke Association (ASA)(1). Este umbral permite confirmar de forma
rápida si el ACV es de tipo isquémico o hemorrágico, y por tanto, si el paciente es
candidato a terapia trombolítica. Sin embargo, diversos estudios multicéntricos
recientes han evidenciado que en muchos centros hospitalarios el tiempo medio
real supera este estándar, con rangos que van desde los 19 hasta 52 minutos,
dependiendo de factores como la disponibilidad de imagenología inmediata,
activación del protocolo ACV y tiempos de triage 20

Por otro lado, el tiempo puerta-TPA (también llamado door-to-needle) se refiere al


tiempo entre la llegada del paciente al hospital y la administración del activador
tisular del plasminógeno (tPA), tratamiento que disuelve el coágulo y restablece la

P á g i n a 26 | 61
circulación. La meta internacionalmente aceptada es lograr un tiempo ≤ 60
minutos, aunque programas avanzados como Target: Stroke han promovido
21
reducirlo aún más, idealmente a ≤ 45 minutos o incluso ≤ 30 minutos . De
acuerdo con investigaciones recientes, lograr un DTN ≤ 60 minutos se asocia con
una mayor probabilidad de recuperación funcional a 90 días, menor mortalidad, y
reducción de estancias hospitalarias y costos asociados. Además, estudios han
demostrado que disminuir el tiempo puerta-TPA no incrementa el riesgo de
hemorragia intracraneal, siempre y cuando se sigan protocolos adecuados de
evaluación y selección de pacientes.

A pesar de estas recomendaciones, el cumplimiento de estos tiempos sigue


siendo variable. Datos recientes muestran que solo entre el 26 % y 42 % de los
pacientes tratados con tPA reciben el medicamento dentro de los 60 minutos tras
su ingreso hospitalario, lo que evidencia la necesidad de mejorar los sistemas de
respuesta institucional. Para lograrlo, se han identificado estrategias clave como la
notificación previa por parte de los servicios de emergencia médica, la activación
inmediata del "código ACV" en urgencias, la realización de la TAC sin demoras
administrativas, y la preparación anticipada del tPA por parte del personal de
farmacia o enfermería.22

P á g i n a 27 | 61
Materiales y métodos

Se realizó un estudio de antes y después. Se consideraron pacientes mayores de


18 años que acudieron al departamento de emergencias con signos clínicos de
deterioro de la función cerebral de aparición repentina. Fueron descartados los
pacientes que mostraban hemorragia en el TAC simple, aquellos con un
diagnóstico diferente al accidente cerebrovascular que explicara los síntomas, y
los que tuvieron un ataque isquémico transitorio. Se recopilaron datos
demográficos: edad, género, antecedentes médicos, así como los intervalos de
tiempo desde la aparición de los síntomas hasta la llegada al triage, el tiempo de
entrada hasta el TAC, el tiempo desde la entrada hasta la evaluación por
neurología, el ingreso hasta la trombolisis y desde el inicio de los síntomas hasta
la trombolisis.

Intervención

Se elaboró un protocolo clínico para detectar a personas con déficit neurológico


focal agudo en emergencias. Al momento de su llegada al servicio de urgencias, el
paciente fue evaluado durante el triage por un profesional médico o paramédico.
Si la valoración fue realizada por un paramédico, se aplicó la escala de Cincinnati.
En el caso de que se encontrara un déficit neurológico agudo, el paciente debía
ser examinado por un médico general o un especialista en emergencias en un
plazo de 10 minutos tras su ingreso. En ese instante se aplicó la escala NIHSS y
se realizó un hemograma, se evaluaron los tiempos de coagulación, los
electrolitos, la glucosa a través de punción y se realizó una tomografía axial
computarizada, seguida de su análisis con la escala de Aspect. Posteriormente, se
notificó de inmediato al departamento de neurología.18

P á g i n a 28 | 61
Una vez que se identificó al paciente con un accidente cerebrovascular isquémico
que calificaba para trombólisis, se siguió el protocolo correspondiente para revisar
posibles contraindicaciones. Esto incluyó medir los signos vitales, confirmar el
historial de diabetes mellitus y verificar nuevamente el momento de inicio de los
síntomas. 18

En situaciones donde la presión arterial es superior a 185/110, se siguió el


protocolo establecido para su manejo, que incluyó el uso de plasma y
crioprecipitados, además de comenzar la infusión de rt-PA de acuerdo con las
directrices. Se llevó a cabo una evaluación con la escala NIHSS cada 15 minutos
durante las primeras 6 horas, se gestionó el traslado a la Unidad de Cuidados
Intensivos y se realizó un análisis de factores de riesgo. 18

Este enfoque fue compartido con el equipo del servicio de urgencias y se presentó
en un cartel. Se distribuyó una versión portátil de la escala NIHSS a cada
residente y personal médico de urgencias, se dio a conocer la escala de Cincinnati
en las áreas de triage, y se ofreció capacitación al personal paramédico sobre su
utilización. 18

Las variables cualitativas se examinaron utilizando frecuencias absolutas y


relativas; las variables cuantitativas se analizaron mediante medidas de tendencia
central y dispersión. Para evaluar la diferencia de medianas se utilizó la prueba de
rangos de Wilcoxon, aplicada a muestras independientes. El análisis de datos se
realizó con el programa Stata 10 18

Este protocolo obtuvo la aprobación del Comité de Ética e Investigaciones de la


Facultad de Medicina y del Comité de Ética de Investigación en Seres Humanos
del Hospital San José - Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud (FUCS).

P á g i n a 29 | 61
De acuerdo con el artículo 11 de la Resolución 8430/1993 del Ministerio de Salud
de Colombia, se considera una investigación sin riesgos.

Resultados

Se analizaron 256 registros médicos desde julio de 2012 hasta julio de 2013 antes
de que se pusiera en marcha la vía clínica; al final, se seleccionaron 24 pacientes.
Luego de la implementación de la vía clínica, se examinaron 100 registros
médicos entre febrero y julio de 2014, de los cuales se eligieron 25. Figura 1.

Antes y después, respectivamente, el 45,8% y el 44% fueron hombres. La edad


media al inicio era de 68,8 años (DE 13) y al final de 70 años (DE 12). El NIHSS
en ambos grupos fue comparable, siendo de 12 al inicio y 14 al final. En cuanto a
la puntuación en el Rankin, el 85% y el 72% de los pacientes, respectivamente, la
tuvieron entre 0 y 2 antes y después de la vía clínica (Tabla 1).

P á g i n a 30 | 61
La cantidad de pacientes que se sometieron a tomografía de cráneo simple en los
primeros 25 minutos tras la admisión aumentó de 9 (37%) antes a 15 (72%)
después de aplicar la vía clínica (Tabla 2). El tiempo mediano de puerta a
tomografía simple se redujo de 33 minutos antes a 6,5 minutos después, con un
valor de p de 0,017. Tabla 2.

P á g i n a 31 | 61
La mediana del tiempo desde la llegada hasta la evaluación neurológica fue de 90
minutos (RIQ (16-116) antes y de 38 minutos (RIQ 11,5-110) después. Antes de la
introducción de la vía clínica, 6 pacientes (25%) se sometieron a trombólisis en un
año de seguimiento, mientras que después, 7 (28%) recibieron este tratamiento
durante un período de observación de 6 meses. El tiempo mediano desde la
llegada hasta la trombolisis era de 74 minutos (RIQ 53-119) antes y de 86 minutos
(RIQ 45-100) después.
La realización de una tomografía computarizada en un plazo de 25 minutos tras el
ingreso fue más frecuente en los pacientes que llegaron dentro de las 120 minutos
desde el comienzo de los síntomas, con un porcentaje del 55% antes y del 56%
después de que se pusiera en marcha la vía clínica; las pacientes del sexo
femenino mostraron una mayor tendencia a realizarse la tomografía en esos
primeros 25 minutos.(Tabla 3).

Se observó un incremento en la cantidad de solicitudes y la ejecución de doppler


carotídeo y ecocardiogramas tras la adopción de la vía clínica, así como el inicio
de la aspirina. El comienzo de la prevención secundaria fue comparable en ambos
grupos. No se registraron muertes durante el período de la investigación.(Tabla 4).

P á g i n a 32 | 61
Previo a la puesta en marcha de la vía clínica, menos del 50% de los pacientes
recibieron un TAC simple en un tiempo inferior a 25 minutos desde su ingreso, en
contraste con el 72% observado tras su implementación. Este resultado es
consistente con lo que reportaron Susuki et al. en 2004, quienes señalaron una
disminución en la mediana del tiempo desde la entrada hasta el TAC simple de 48
a 22 minutos tras la introducción de la vía clínica. 18

En nuestra investigación, se observó una reducción notable en la mediana del


tiempo entre la entrada y el TAC, con un valor de p de 0,017 que es significativo,
lo que indica que la aplicación de vías clínicas resulta efectiva para el manejo
inicial de pacientes que llegan a urgencias con déficits neurológicos focales. 18

Los resultados también indicaron que para algunos pacientes la realización del
TAC simple ocurrió antes que su llegada al triage. Esta situación se fundamenta
en que se priorizó el ingreso de los pacientes después de instaurar la nueva
estrategia, permitiendo que la neuroimagen se realizará con carácter urgente, sin
considerar procesos administrativos que pudieran generar demoras. 18

Rose y colegas (2008) observaron que realizar un TAC simple en los primeros 25
minutos tras el ingreso estaba vinculado al momento de aparición de los síntomas.
En el grupo de pacientes cuyo inicio de síntomas fue inferior a 2 horas, el 23% se
sometió a un TAC simple en esos 25 minutos, mientras que solo el 8% de aquellos
con un inicio superior a 2 horas y un 6% de los que desconocían el momento de
inicio lo hicieron (15). Otras características relacionadas con la realización del TAC
simple en ese mismo período incluyeron: ser masculino, ser más jóvenes y
pertenecer a hospitales con un mayor número de pacientes tratados con
trombolisis al año (16). En nuestra cohorte, el ingreso en las 2 horas tras el inicio
de los síntomas se asoció con un tiempo de puerta-TAC simple inferior a 25
minutos, sin diferencias significativas entre los grupos en análisis. Esta
información subraya la relevancia de la llegada oportuna al hospital una vez que el
paciente o el equipo prehospitalario detectan los síntomas, en contraste con datos

P á g i n a 33 | 61
previos. En este estudio, ser mujer estuvo relacionado con una mayor proporción
de TAC simple efectuados en los primeros 25 minutos del ingreso. 18

En la investigación, la media de edad fue superior a la reportada por Rose (15), y


no se hallaron diferencias en la realización del TAC según la edad entre los
pacientes antes y después de la intervención. 18

Se observó una disminución en el tiempo desde el ingreso hasta la evaluación por


neurología, que aunque fue significativa, se aleja del tiempo objetivo de 15
minutos para una valoración por el equipo de ACV. Estos hallazgos evidencian la
necesidad de establecer un equipo estructurado para la atención inmediata de
pacientes con sospecha de ACV en nuestra institución, lo cual ha sido una
recomendación de la AHA desde el año 2007. 18

La mediana del intervalo entre ingreso y trombolisis no mostró una disminución


tras la puesta en marcha de la vía clínica. La mediana del tiempo de ingreso a
trombolisis en el grupo posterior es comparable a lo que reportaron Fonarow et al.
(2011), quienes hallaron una mediana (RIQ) del tiempo puerta-aguja de 79 (60-98)
minutos. Estos hallazgos sugieren que, aunque la implementación de la vía clínica
ha permitido acortar el tiempo de puerta a TAC, todavía existe una considerable
variabilidad en las acciones que se llevan a cabo luego de obtener la
neuroimagen. Esto impide que alcancemos un tiempo de puerta a trombolisis
superior a 60 minutos, lo que genera oportunidades para desarrollar estrategias
que aborden el intervalo posterior a la atención inicial en la sala de urgencias. 18

Esta información es consistente con la expuesta por Sauser y colaboradores


(2014), quienes observaron que el periodo desde la llegada hasta la trombolisis
podría ser más afectado por el intervalo entre la imagen y la trombolisis que por el
tiempo de llegada a la imagen. Estos descubrimientos son significativos para
determinar próximas intervenciones en los procedimientos de atención. 18

P á g i n a 34 | 61
Uso de escalas FAST y NIHSS por personal de enfermería.

De acuerdo con la revista española de cardiología en el año 1998 un grupo de


médicos británicos ideó la sigla FAST como recurso nemotécnico para alertar
sobre la importancia de diagnosticar y actuar rápidamente en caso de un
accidente cerebrovascular:
 F de Face (parálisis facial)
 A de Arm (debilidad en uno de los dos brazos)
 S de Speech (dificultad para hablar)
 T de Time (si se aprecia cualquiera de los tres síntomas anteriores, el
tiempo es esencial)
Para cada una de las etapas es esencial realizar una serie de actividades que van
a determinar la identificación de un ACV:
 Face: Hacer que sonría. Así puedes comprobar si la boca se tuerce hacia
uno de los lados dejando el otro prácticamente inmóvil; esta parálisis facial
es un síntoma de ictus.
 Arm: Pedirle que levante ambos brazos o se siente y levante las piernas a
la vez. Si no tiene fuerza para hacerlo, estamos ante un síntoma de ictus.
 Speech: Hacerle preguntas concretas. Señala un objeto y pídele que te diga
qué es. Si al responder cambia el orden de las sílabas o pronuncia mal,
puede ser un síntoma de ictus.
 Time: Reconoce los síntomas. Las primeras 3 horas desde el inicio de los
síntomas son clave para la recuperación del paciente.23

P á g i n a 35 | 61
Escalas NIHSS

La escala NIHSS es fundamental para el trauma cráneo encefálico debido al


análisis neurológico del paciente después de sufrir un ACV.
N:national
I:institute
H:health
S:troke
S:scale
Los elementos a evaluar de esta escala son:
1. Nivel de conciencia
2. manejo de mirada
3. Campo visual
4. Parálisis facial
5. Función motora brazo izquierdo
6. Función motora brazo derecho
7. Ataxia de extremidades
8. Sensibilidad
9. Lenguaje
10. Disartria
11. Negligencia
Evaluando cada item de manera individual con una puntuación del 0 al 3
P á g i n a 36 | 61
 Nivel de conciencia
 Manejo de mirada
 Campo visua
 Parálisis facia
Los items 5 y 6 se evalúan con un puntaje del 0 al 4 + un = no evaluable
(amputación)

 Función del brazo izquierdo


 Función del brazo derecho

El item número 7 se evaluará con un puntaje de 0 a 2


 Ataxia de extremidades

El item 8 se evaluará con un puntaje de 0 a 2


 Sensibilidad
El item número 9 se evaluará con un puntaje de 0 a 3
 Lenguaje
El tiem 10 se evaluará con una escala de 0 a 2 + UN
 Disartria
y por último el último item se evaluará con una escala de 0 a 2
Esta escala fue diseñada para evaluar el daño de un accidente cerebro vascular
mediante un lenguaje común que facilita el entendimiento y realización de la
evaluación.

De acuerdo con un estudio realizado por la universidad Ramón y cajal en el


hospital Ramón cajal con un estudio estadístico de 22 enfermeros y 22 neurólogos
realizó una encuesta para evaluar el nivel de aceptación y adaptación de esta
escala. Obteniendo como resultado que el 94% de los profesionales refieren
haberse adaptado a esta escala 0 a 2.24

P á g i n a 37 | 61
P á g i n a 38 | 61
Tasa de administración de trombólisis.

El tratamiento del infarto cerebral agudo se ha visto influenciado por tres terapias:
el uso temprano de aspirina, el ingreso del paciente a unidades de ACV y la
trombolisis intravenosa en las tres primeras horas en ventana estándar y hasta 4,5
h en ventana extendida, siendo estas las intervenciones que han demostrado
mayor efectividad 25

Los tratamientos fibrinolíticos son aquellos que disuelven coágulos intravascular


es que para prevenir el daño isquémico. El cual se produce después de una lesión
traumática que genera una hemorragia sanguínea, sin embargo cabe mencionar
que los estados hematológicos alterados pueden ser genéticos o hereditarios y
pueden obstruir de manera parcial o completa la luz de los vasos sanguíneos
provocando complicaciones asociadas con el mismo como lo son el IAM(infarto
agudo del miocardio) , ACV(accidente cerebro vascular) y EP( embolia pulmonar)
entre los más conocidos.

Existen dos formas de administrar estos fármacos , la primera es mediante el uso


de una vía periférica con un catéter venoso y la segunda es mediante la
administración local mediante el uso de un catéter hasta el lugar del coágulo los
más usados son la
estreptoquinasa,alteplasa,reteplasa,tenecteplasa,uroquinasa,prouroquinasa
anistreplasa.

La terapia de reperfusión en un ACV permite la atención oportuna y el aumento de


la tasa de supervivencia de las personas que sufren un ACV. De acuerdo con un
estudio de revisión sistemática de ElsevierSe realizó una búsqueda de la literatura
en Medline (incluido PubMed), Scopus y Embase con la siguiente estrategia:
((stroke) AND (thrombolysis) OR (mechanical thrombectomy)). Se encontraron
9.958 articulos con más de 15 años de análisis se encontró que el tratamiento
intravenoso se creía que únicamente se podía realizar dentro de las primeras 4,5
horas después de haber sufrido un ACV sin embargo los resultados mencionan
que la eficacia de este tratamiento puede ocuparse de manera efectiva hasta las
24 h posteriores al ACV.25
P á g i n a 39 | 61
Resultados funcionales (mRS a 3 meses).
La escala de Rankin modificada (MRS) fue desarrollada en 1957 , la cual permite
medir el grado de discapacidad o dependencia en las AVD de las personas que
han sufrido un ACV u otra causa de discapacidad neurológica . 26 Posteriormente la
escala fue modificada a su forma más actual por Charles Warlow y otros
colaboradores bajo el contexto del ensayo UK-TIA en la década de 1980 , siendo
eventualmente reproducida y examinada por primera vez por Swieten et al . en
27
1988. Bajo el objetivo de mejorar la concordancia interobservador y así
convertirla en una escala más sencilla y por ende más fiable, con una estructura
de series de preguntas de redacción y comprensión sencilla con respuestas
cerradas “si” y “no”, que ayudan a remarcar las diferentes categorias presentes en
la mRS, y que pueden ser respondidas tanto por el paciente como por los
cuidadores, siendo fiable su uso para la obtención de la mRS.

Sin embargo, aunque todavía no existe una escala perfecta para predecir cómo
evolucionará un paciente tras un ictus, la Escala de Rankin Modificada (mRS) ha
demostrado ser una herramienta muy útil. Esto debido a que la escala, va desde
la ausencia total de síntomas hasta la muerte, permitiendo el poder evaluar de
forma clara y comprensible el estado funcional del paciente. Lo mejor es que no
solo es fácil de entender tanto para los profesionales como para los propios
pacientes, sino que además se ha comprobado que sus resultados se relacionan
bien con otras medidas clínicas, como el tamaño del infarto o los resultados de
otras escalas similares. Gracias a su uso, también ha sido posible identificar qué
tratamientos realmente funcionan en la fase aguda del ictus, sobre todo en
estudios con buen respaldo estadístico. Es cierto que, al tener pocos niveles,
puede que no capte todos los pequeños cambios que experimenta el paciente,
pero incluso una pequeña variación en esta escala ya puede tener un gran
significado desde el punto de vista clínico.

P á g i n a 40 | 61
Un metaanálisis de alta relevancia clínica publicado en The Lancet Neurology por
Emberson et al. (2014), que analizó datos individuales de 6,756 pacientes
distribuidos en nueve ensayos clínicos aleatorizados, proporcionó evidencia
robusta sobre la efectividad de la trombólisis intravenosa con alteplasa (tPA) en
pacientes con accidente cerebrovascular isquémico agudo. Este análisis confirmó
que la administración temprana de tPA, especialmente dentro de la primera hora
del inicio de los síntomas, se asocia con una mayor probabilidad de alcanzar un
buen resultado funcional, definido como un puntaje de mRS 0–1. La tasa de
independencia funcional en este subgrupo fue del 52 %, en comparación con el
45 % en el grupo que no recibió tratamiento temprano, lo que representa una
diferencia clínicamente significativa. 28

Además, el estudio reveló que la eficacia del tratamiento disminuye de forma


progresiva con cada hora de retraso en la administración de tPA, lo que reafirma el
concepto ampliamente aceptado de que “el tiempo es cerebro”. De hecho, cuanto
más rápido se restaura el flujo sanguíneo cerebral, mayor es la cantidad de tejido

P á g i n a 41 | 61
cerebral que puede recuperarse, lo que mejora la recuperación neurológica y
reduce el riesgo de discapacidad permanente. La administración de tPA dentro de
las primeras 3 horas sigue siendo efectiva, pero su beneficio es mayor dentro de la
primera hora, destacando la urgencia de actuar con rapidez en los servicios de
emergencia.

En este contexto, nuestro trabajo subraya la importancia de implementar


protocolos clínicos eficientes y capacitar al personal de enfermería en la
identificación y evaluación rápida del ACV mediante escalas validadas como
NIHSS y FAST. Asimismo, se enfatiza la activación inmediata del “código ictus” y
la coordinación multidisciplinaria como factores clave para reducir los tiempos
críticos, como el tiempo puerta-TAC y el tiempo puerta-TPA.

Como resultado, se espera que una atención organizada, estructurada y


fundamentada en evidencia clínica permita incrementar de manera significativa el
porcentaje de pacientes que logren un mRS ≤ 2 a los tres meses, es decir, un
estado funcional que refleje independencia parcial o total. Este resultado no solo
mejora la calidad de vida del paciente, sino que también disminuye la carga
socioeconómica para las familias, reduce el requerimiento de rehabilitación
prolongada, y optimiza los recursos del sistema de salud.

En suma, la evidencia demuestra que las intervenciones tempranas lideradas por


enfermería dentro de un marco de atención protocolizado tienen un impacto
directo y cuantificable en los resultados funcionales a mediano plazo, y
representan una de las estrategias más efectivas para mejorar el pronóstico del
paciente con ACV isquémico.28

P á g i n a 42 | 61
Minutos desde llegada al hospital hasta TAC.
En un accidente cerebrovascular (ACV), idealmente, la tomografía computarizada
(TAC) debe realizarse dentro de los primeros 20 minutos desde la llegada al
hospital. Este tiempo rápido es crucial para diferenciar entre un ACV isquémico y
uno hemorrágico, lo que permite iniciar el tratamiento adecuado de manera
oportuna, especialmente si se considera la administración de rtPA (activador
tisular del plasminógeno recombinante). Un retraso en el diagnóstico puede llevar
a complicaciones graves o incluso fatales. 29

Factores que influyen en el tiempo de la TAC:

Reconocimiento rápido de los síntomas:

El reconocimiento de los síntomas de un ACV en el paciente afectado, es


fundamental para activar el sistema de emergencia y reducir el tiempo de llegada
al hospital.

Transporte rápido al hospital:

La rapidez del transporte al hospital, ya sea por ambulancia o transporte propio, es


crucial para minimizar el tiempo de demora.

Eficiencia en la atención hospitalaria:

Un equipo médico bien entrenado y protocolos establecidos para el manejo del


ACV en el hospital permiten una atención rápida y eficiente, incluyendo la
realización de la TAC en el menor tiempo posible.

Importancia de la TAC:

La TAC es una herramienta diagnóstica esencial en el manejo del ACV, ya que


permite. Diferenciar entre ACV isquémico y hemorrágico.

Esta diferenciación es fundamental para determinar el tratamiento adecuado, ya


que los tratamientos para cada tipo de ACV son diferentes.

P á g i n a 43 | 61
Identificar la localización y extensión del daño cerebral:

La TAC puede mostrar signos tempranos de isquemia cerebral, como la pérdida


de la diferenciación entre la sustancia gris y blanca, lo que ayuda a los médicos a
tomar decisiones sobre el tratamiento y la necesidad de intervenciones
adicionales. 29

P á g i n a 44 | 61
NIHSS inicial y al alta.

La escala NIHSS (National Institutes of Health Stroke Scale) se utiliza para evaluar
la gravedad del accidente cerebrovascular (EVC) tanto al inicio como al alta del
paciente. Una disminución en la puntuación de la NIHSS entre el ingreso y el alta
indica una mejoría en el estado neurológico del paciente.

Evaluación Inicial:
La NIHSS se aplica al ingreso para determinar la gravedad del EVC y para guiar
decisiones sobre el tratamiento agudo, como la trombolisis o trombectomía.
La puntuación inicial ayuda a predecir la evolución del paciente y el riesgo de
complicaciones.
Puntuaciones más altas generalmente indican mayor gravedad y peor pronóstico,
con diferentes rangos de puntuación que se corresponden con diferentes niveles
de gravedad.
Evaluación al Alta:
La NIHSS se vuelve a aplicar al alta para evaluar la recuperación del paciente
después del tratamiento y la rehabilitación.
Una disminución en la puntuación indica una mejoría neurológica y una mayor
probabilidad de recuperación funcional.
La comparación entre la puntuación inicial y la del alta permite cuantificar el grado
de recuperación.
Interpretación de la NIHSS:
La escala NIHSS puntúa de 0 a 42, donde 0 indica ausencia de déficits y 42 indica
déficits neurológicos graves.
La puntuación inicial alta (por ejemplo, superior a 15) puede indicar la necesidad
de rehabilitación hospitalaria o especializada a largo plazo.

P á g i n a 45 | 61
La disminución de la puntuación puede indicar una buena respuesta al tratamiento
y un buen pronóstico, mientras que una puntuación alta al alta puede indicar la
necesidad de cuidados continuados o rehabilitación prolongada.

Importancia de la NIHSS:
La NIHSS es una herramienta crucial para la toma de decisiones clínicas en
pacientes con EVC, tanto en la fase aguda como durante la rehabilitación.
Permite una evaluación objetiva y estandarizada de la gravedad del EVC y la
evolución del paciente.
Facilita la comunicación entre los profesionales de la salud que atienden al
paciente.
La NIHSS es una herramienta de investigación para evaluar la eficacia de
diferentes tratamientos y estrategias de rehabilitación.
En resumen, la NIHSS es una herramienta valiosa para evaluar la gravedad del
EVC tanto al ingreso como al alta, permitiendo una mejor comprensión de la
evolución del paciente y la toma de decisiones clínicas apropiadas.

mRS final ≤ 2 (independencia):

Un mRS (modified Rankin Scale) final de ≤ 2 en un paciente con enfermedad


cerebrovascular (EVC) indica un buen resultado funcional, lo que significa que la
persona tiene una discapacidad mínima o ninguna después del accidente
cerebrovascular. En otras palabras, puede realizar la mayoría de las actividades
diarias de forma independiente.

La Escala de Rankin Modificada (mRS) es una escala de 7 puntos (0-6) utilizada


para medir el grado de discapacidad física después de un accidente
cerebrovascular. Una puntuación de 0 indica que no hay síntomas, mientras que
una puntuación de 6 indica el fallecimiento. Los resultados funcionales favorables
se definen generalmente como una puntuación de mRS de 0-2.
Un mRS ≤ 2 implica que el paciente:
P á g i n a 46 | 61
Puede realizar la mayoría de las actividades diarias de forma independiente.
Puede tener alguna dificultad, pero puede manejarlas.
No necesita asistencia para actividades como comer, vestirse o caminar.
Puede tener una ligera discapacidad que no le impide realizar sus actividades
habituales.
Importancia del mRS en el EVC
El mRS es una herramienta crucial para evaluar la eficacia del tratamiento del
EVC y para predecir la recuperación funcional del paciente. Un mRS ≤ 2 al alta o a
los 3 meses se considera un buen resultado y un factor pronóstico positivo para
una recuperación funcional a largo plazo, según algunos estudios.

Un mRS final ≤ 2 en un paciente con EVC es un buen indicador de que el paciente


ha tenido una buena recuperación funcional y puede realizar la mayoría de las
actividades diarias de forma independiente.30

P á g i n a 47 | 61
Resultados Esperados
En la atención médica del evento vascular cerebral (EVC), la evaluación objetiva y
estandarizada del estado neurológico y funcional del paciente es esencial para
establecer el pronóstico y orientar el tratamiento. Dos de las herramientas más
utilizadas con este fin son la Escala de Ictus de los Institutos Nacionales de Salud
(NIHSS) y la Escala modificada de Rankin (mRS). Estas escalas permiten valorar
la severidad del daño neurológico, la evolución clínica y la independencia funcional
del paciente.

La escala NIHSS es una herramienta clínica que cuantifica el déficit neurológico


en pacientes con EVC. Se aplica en dos momentos clave:

NIHSS inicial: Se aplica al ingreso hospitalario o en la primera valoración médica.


Su objetivo es establecer la gravedad del EVC. Una puntuación baja (0 a 5) se
asocia a un accidente cerebrovascular leve, mientras que puntuaciones más altas
(>15) se relacionan con mayor severidad y peores desenlaces funcionales.

NIHSS al alta: Esta segunda aplicación permite comparar la evolución clínica del
paciente desde su ingreso. Una disminución significativa (≥4 puntos) en la
puntuación se considera un cambio clínico importante, generalmente indicativo de
mejoría neurológica.

La comparación entre la puntuación del NIHSS inicial y la del alta ofrece un


parámetro cuantificable de mejoría clínica.

La escala mRS evalúa el grado de discapacidad funcional tras un EVC. Su


aplicación al egreso hospitalario o al seguimiento (30-90 días) permite clasificar la
dependencia funcional, desde el 0 (sin síntomas) hasta el 6 (muerte). Un resultado
de mRS ≤ 2 refleja independencia funcional o mínima dependencia, lo cual es un
marcador clave de recuperación favorable.

P á g i n a 48 | 61
Relación entre NIHSS y mRs, el uso conjunto de estas escalas
permite:

Correlacionar la mejoría neurológica con la funcionalidad post-EVC.

Valorar la efectividad del tratamiento recibido.

Predecir la calidad de vida y la reintegración del paciente. En términos generales,


pacientes con NIHSS inicial moderado y reducción significativa al alta tienen
mayor probabilidad de alcanzar un mRS ≤ 2, siempre que hayan recibido
tratamiento oportuno y rehabilitación efectiva.

Resultados Esperados

Una puntuación NIHSS baja al ingreso o una reducción significativa al alta


predicen un pronóstico neurológico favorable.

Un mRS final ≤ 2 se considera el objetivo clínico óptimo, ya que implica


independencia funcional. Ambos resultados reflejan el éxito del tratamiento médico
y rehabilitador, además de guiar el seguimiento post-hospitalario.

Importancia para el equipo de salud:

 La evaluación continua mediante NIHSS y mRS es esencial para:


 Orientar decisiones clínicas y rehabilitadoras.
 Prever complicaciones o necesidades de atención prolongada.
 Establecer una comunicación clara con familiares.

Generar datos clínicos útiles para auditorías de calidad y estudios


epidemiológicos.

Variable e Indicadores sugeridos

Variable dependiente:

La calidad de vida es el valor que se asigna a la duración de la vida modificada por


la incapacidad, el estado funcional, la percepción y las consecuencias sociales, a
causa de una enfermedad, un accidente o una decisión política, social o sanitaria.
P á g i n a 49 | 61
La escala utilizada para este fin fue el perfil de salud de Nottingham, cuestionario
de CVRS que mide seis aspectos de la misma: sueño, dolor, movilidad física,
energía, reacciones emocionales y aislamiento social.

Variables independientes:

Se tuvieron en cuenta las siguientes variables generales y clínicas: edad, sexo,


raza, enfermedades previas, tipo de ictus, territorio vascular, clasifica ción
pronóstica, etiopatogenia, escala de limitación o minusvalía.

Las variables psicosociales:

Incluidas en el estudio fueron patrón de conducta tipo A, ansiedad como estado y


como rasgo, depresión como estado, modos de afrontamiento y redes de apoyo
social. El patrón de conducta tipo A es un síndrome conductual de estilo de vida,
que se caracteriza por un exceso de competitividad, esfuerzo de lucha,
agresividad algunas veces fuertemente reprimida, urgencia temporal, aceleración
en las actividades, hostilidad, hiperalerta, explosividad al hablar, tensión en la
musculatura facial y lucha contra las limitaciones del tiempo. 31

Para identificar más variables podemos utilizar la escala ABCD:

Las escalas California y ABCD predicen de manera similar el riesgo de ictus a los
2, 7 y 90 días con un área bajo la curva que varía entre 0,60 y 0,80. El mejor
modelo predictivo de la escala unificada a partir de las anteriores (ABCD2) incluyó:
edad ≥ 60 años (1 punto), presión arterial elevada en la primera medición después
del AIT (1 punto), aspectos clínicos del AIT (afectación unilateral [2 puntos],
trastornos del habla sin parálisis [1 punto]), duración de la AIT (≥ 60 min [2
puntos], 10-59 min [1 punto]) y diabetes [1 punto]. La escala ABCD2 tiene una
capacidad predictiva que varía entre 0,62 y 0,82. Con ella, un 34% de los
pacientes tenían un riesgo bajo de AIT a los 2 días (del 1,0%), un 45% un riesgo
moderado (del 4,1%) y un 21% un riesgo alto (del 8,1%). La escala también tuvo
una buena capacidad predictiva a los 7 y 90 días. 32

P á g i n a 50 | 61
Posibles indicadores clínicos en el escenario hospitalario

Identificar indicadores de calidad en la atención del ACV implica tener medidas


válidas, clínicamente relevantes y empíricamente factibles, que sean aplicables al
sistema de salud y pertinentes para ser usados por profesionales de la salud. La
investigación sobre la medición de la calidad en la atención en ACV está en sus
primeras etapas. Para mejorar la calidad en el manejo terapéutico son útiles las
medidas de desempeño o los indicadores de proceso, la obtención de datos de
33
alta fiabilidad y la investigación sobre los efectos de la rehabilitación.

P á g i n a 51 | 61
A partir de la evidencia incluida para la presente revisión de indicadores de la
práctica clínica del manejo fisiotérapeutico temprano del AVC, se realizó una
síntesis de los procedimientos e indicadores de desempeño que podrían ser
usados en un escenario hospitalario real.33

P á g i n a 52 | 61
P á g i n a 53 | 61
P á g i n a 54 | 61
Conclusión
A lo largo de este trabajo, como equipo, hemos analizado de manera integral la
importancia de una atención oportuna y especializada ante el accidente
cerebrovascular isquémico, destacando el papel decisivo que desempeña el
personal de enfermería en los servicios de urgencias. Coincidimos en que el ACV
es una emergencia médica tiempo-dependiente, en la cual cada minuto es
determinante para preservar la función cerebral y evitar discapacidades
permanentes.

La implementación de modelos como FAST, PRECODE y la Cadena de


Supervivencia del Ictus, junto con el sustento teórico brindado por las teorías de
Meleis y Watson, nos ha permitido comprender cómo el cuidado enfermero puede
ser al mismo tiempo técnico, humanizado y basado en evidencia científica. A
través de estas herramientas y enfoques, es posible reducir significativamente los
tiempos puerta-TAC y puerta-TPA, optimizando los procesos desde el primer
contacto con el paciente hasta la administración del tratamiento trombolítico.

Consideramos que fortalecer el rol de enfermería implica no solo capacitar al


personal en el uso de escalas como NIHSS y FAST, sino también fomentar la
toma de decisiones clínicas con autonomía, sensibilidad ética y coordinación
interdisciplinaria. El trabajo colaborativo en los servicios de urgencias, la
estandarización de protocolos clínicos y la educación continua son pilares para
lograr una atención efectiva, eficiente y centrada en la persona.

Con base en los resultados analizados, concluimos que la actuación enfermera,


bien organizada y sustentada en modelos validados, tiene un impacto directo en la
calidad de vida de los pacientes con ACV, disminuyendo las tasas de mortalidad,
las secuelas neurológicas y los costos sanitarios. Como equipo, reafirmamos que
invertir en la formación, empoderamiento y reconocimiento del personal de
enfermería es clave para transformar los servicios de urgencias y garantizar una
atención segura y de calidad.

P á g i n a 55 | 61
Referencias
1. [Link]. [citado el 14 de mayo de 2025]. Disponible en:
[Link]
[Link]
2. .[Link]. [citado el 14 de mayo de 2025]. Disponible en:
[Link]
3. [Link]. [citado el 15 de mayo de 2025]. Disponible en:
[Link]
4. bibliografía: Sociedad Iberoamericana de Enfermedad Cerebrovascular
(SIECV). Guías Iberoamericanas de manejo del ictus isquémico agudo. Rev
Neurol.
2021;72(5):189-200.Guia_oficial_para_el_diagnostico_y_tratamiento_del_ic
tus_2016.pdf [Link]
5. bibliografía: Escobar M, Ramos F. Aplicación del modelo de transición de
Meleis en pacientes con enfermedades neurológicas. Enferm Neurol.
2020;19(3):124-131.
[Link]
6. bibliografía: Fundación Humanizando la Sanidad. Libro de Ponencias del III
Congreso Internacional de Humanización en la Asistencia Sanitaria
(3CIHAS). [Link]://[Link]/wp-content/uploads/2024/05/Libro-de-
[Link]
7. bibliografía: (1)Jiménez-Peña M, Espinosa-Medina MA. Aplicación de la
práctica basada en la evidencia por enfermeras de urgencias: conocimiento
y barreras percibidas. Revista Española de Salud Pública. 2021;95:e1–e13.
[Link]
8. Rubio-Alonso S, González-López M, Gutiérrez-Rodríguez C. Barreras y
facilitadores para la aplicación de la práctica basada en la evidencia en
enfermería hospitalaria: una revisión integradora. Enfermería Clínica.
2022;32(3):138–146.
[Link]

P á g i n a 56 | 61
9. Referencia: de Salud S. 531. En 2021, ictus o enfermedad vascular cerebral
ocasionó más de 37 mil decesos en México [Internet]. [Link]. [citado el 16
de junio de 2025]. Disponible en:[Link]
en2021-ictus-o-enfermedad-vascular-cerebral-ocasiono-mas-de-37-mil-
decesos-en-mexico
10. Referencia: de Salud S. 531. En 2021, ictus o enfermedad vascular cerebral
ocasionó más de 37 mil decesos en México [Internet]. [Link]. [citado el 16
de junio de 2025]. Disponible en:[Link]
en2021-ictus-o-enfermedad-vascular-cerebral-ocasiono-mas-de-37-mil-
decesos-en-mexico
11. (3) Referencia: 1. Clément ME, Romano LM, Furnari A, Abrahín JM,
Marquez F, Coffey P, et al. Incidencia de enfermedad cerebrovascular en
adultos: estudio epidemiológico prospectivo basado en población cautiva en
Argentina. Neurol Argent [Internet]. 2018;10(1):8–15. Disponible en:
[Link]
12. Referencia: Torres-Viloria A, Montiel-López L, Elizalde-Barrera CI.
Epidemiología y mortalidad hospitalaria por evento vascular cerebral en un
hospital de la Ciudad de México: estudio prospectivo de 2 años. Scielo
[Internet]. 2022 [citado el 18 de junio de 2025];90(5):659–64. Disponible en:
[Link]
054X2022000500659
13. Sapienza: International journal of interdisciplinary studies. Vol. 3. Sapienza:
International Journal of Interdisciplinary Studies; 2022.
14. Vicente-Pascual M, Quilez A, Gil MP, González-Mingot C, Vázquez-Justes
D, Mauri-Capdevila G, et al. La influencia de la gestión organizativa en el
tiempo puerta-aguja del tratamiento fibrinolítico. Neurol (Engl Ed) [Internet].
2020;38(5):313–8. Disponible en: [Link]
15. Vista de Manejo del accidente cerebrovascular isquémico agudo [Internet].
[Link]. [citado el 21 de junio de 2025]. Disponible en:
[Link]

P á g i n a 57 | 61
16. Vista de Actuación del Personal de Enfermería en los Protocolos de
Atención en Pacientes con Accidente Cerebro Vascular (ACV) isquémico en
Áreas Críticos [Internet]. [Link]. [citado el 21 de junio de 2025]. Disponible
en: [Link]
17. De revisión bibliográfica P. Diferencias de género en la presentación de
ictus y triaje en urgencias [Internet]. [Link]. [citado el 21 de junio de 2025].
Disponibleen:[Link]
bb049c4e-7d5a-4c79-93cb-3ef7c9b509c1/content.
18. [citado el 30 de mayo de 2025]. Disponible en:
[Link]
TAC_antes_y_despues_de_la_implementa.pdf
19. Kaiser DPO, Gawlitza M, Linn J, Engellandt K. Cerebral venous T2-
susceptibility-weighted imaging-mismatch: A potential surrogate of severe
hypoxic-ischemic encephalopathy. Stroke [Internet]. 2023;54(5):e209–10.
Disponible en: [Link]
20. [Link]. [citado el 20 de junio de 2025]. Disponible en:
[Link]
21. Dafni U. Landmark analysis at the 25-year landmark point. Circ Cardiovasc
Qual Outcomes [Internet]. 2024;4(3):363–71. Disponible en:
[Link]
22. Wang JDJ, Dong Y-Q, Yeo JYP, Teo KSH, Ng S, Jing M, et al. Improved
functional outcomes and cost benefits of door-to-needle time under 30 min
in acute ischemic stroke: an observational study. Front Stroke [Internet].
2025;4. Disponible en: [Link]

23. Navarro FA. FAST en el ictus (I). Rev Esp Cardiologia [Internet].
2024;77(8):601. Disponible en:
[Link]
24. Guía de práctica clínica: Diagnóstico y tratamiento temprano de la
Enfermedad Cerebrovascular Isquémica en el segundo y tercer nivel de
atención. 2017

P á g i n a 58 | 61
25. Serna Corredor LA, Ricaurte-Fajardo A, Useche N, Bayona H. Trombólisis
intravenosa y terapias de reperfusión por encima de las 4,5 h en ataque
cerebrovascular isquémico agudo: «Expandiendo la ventana». Neurol
Argent [Internet]. 2022;14(3):171–82. Disponible en:
[Link]
26. Broderick JP, Adeoye O, Elm J. Evolution of the modified Rankin scale and
its use in future stroke trials. Stroke [Internet]. 2017;48(7):2007–12.
Disponible en: [Link]
27. Donoso Noroña RF, Gómez Martínez N, Rodríguez Plasencia A. Manejo
inicial y tratamiento del accidente cerebrovascular isquémico. Una visión
futura. Dilemas contemp: educ política valores [Internet]. 2021 [citado el 21
de junio de 2025];8(SPE3). Disponible en:
[Link]
78902021000500062
28. Emberson, J., Lees, K. R., Lyden, P., Blackwell, L., Albers, G., Bluhmki, E.,
Brott, T., Cohen, G., Davis, S., Donnan, G., Grotta, J., Howard, G., Kaste,
M., Koga, M., von Kummer, R., Lansberg, M., Lindley, R. I., Murray, G.,
Olivot, J. M., … Stroke Thrombolysis Trialists’ Collaborative Group. (2014).
Effect of treatment delay, age, and stroke severity on the effects of
intravenous thrombolysis with alteplase for acute ischaemic stroke: a meta-
analysis of individual patient data from randomised trials. Lancet, 384(9958),
1929–1935. [Link]
29. Nosotros, P. C. (2021, noviembre 1). Temas relevantes para estudiantes de
medicina. [Link]; Elsevier.
[Link]
30. Giraldo Tapias LM, Álvarez Gómez F, Restrepo Aristizábal C, Cuartas Zapata J,
Pino Pérez AM, Rojas Gualdrón DF. Pronóstico en pacientes con ataque
cerebrovascular isquémico de circulación posterior. Acta Neurol Colomb [Internet].
2021 [citado el 20 de junio de 2025];37(3):119–26. Disponible en:
[Link]
31. [Link]. [citado el 27 de mayo de 2025]. Disponible en:
[Link]
P á g i n a 59 | 61
32. [Link]. [citado el 27 de mayo de 2025]. Disponible en:
[Link]
33. No title [Internet]. [Link]. [citado el 27 de mayo de 2025]. Disponible en:
[Link]

34.

P á g i n a 60 | 61
.

P á g i n a 61 | 61

También podría gustarte