La enfermedad por coronavirus de 2019,[3] más conocida como COVID-19, covid-19[nota
1] o covid, e incorrectamente llamada neumonía por coronavirus o coronavirus[nota
2], es una enfermedad infecciosa causada por el SARS-CoV-2.[11][12]El total de
fallecidos hasta 2024 según (Hopkins, 2024) es de 6.881.955 de fallecidos, así
mismo, según (Hopkins, 2024), a fecha de 2023, se habían administrado un total de
[Link] vacunas.
Produce síntomas que incluyen fiebre, tos,[13] disnea (dificultad respiratoria),
mialgia (dolor muscular)[14] y fatiga.[15][16] En casos graves se caracteriza por
producir neumonía, síndrome de dificultad respiratoria aguda,[17] sepsis[18] y
choque circulatorio. El choque séptico es la forma más común en estos casos, pero
los otros tipos también pueden ocurrir. Por ejemplo, un choque obstructivo puede
ser el resultado de una embolia pulmonar, complicación también posible.[19] Según
las estimaciones de la OMS, en 2020, la infección era mortal entre el 0,5 % y el 1
% de los casos.[20] Se han autorizado varios tratamientos antivirales por la FDA
como pueden ser el paxlovid, remdesivir[21] o molnupiravir en pacientes con un
curso de la enfermedad de leve a moderado, con factores de riesgos en los que se
quiera evitar una evolución grave de la enfermedad.[22]
La transmisión del SARS-CoV-2 se produce mediante pequeñas gotas —microgotas de
Flügge[23]— que se emiten al hablar, estornudar, toser o espirar, que al ser
despedidas por un portador (que puede no tener síntomas de la enfermedad o estar
incubándola)[24] pasan directamente a otra persona mediante la inhalación, o quedan
sobre los objetos y superficies que rodean al emisor, y luego, a través de las
manos, que lo recogen del ambiente contaminado, toman contacto con las membranas
mucosas orales, nasales y oculares, al tocarse la boca, la nariz o los ojos.[25]
[26] También está documentada la transmisión por aerosoles ( < 5μm).[27][28] La
propagación mediante superficies contaminadas o fómites (cualquier objeto carente
de vida, o sustancia, que si se contamina con algún patógeno es capaz de
transferirlo de un individuo a otro) no contribuye sustancialmente a nuevas
infecciones.[29]
Los síntomas aparecen entre dos y catorce días (período de incubación), con un
promedio de cinco días, después de la exposición al virus.[30][31][32][33] Existe
evidencia limitada que sugiere que el virus podría transmitirse uno o dos días
antes de que se tengan síntomas, ya que la viremia alcanza un pico al final del
período de incubación.[34][35]El contagio se puede prevenir con el lavado de manos
frecuente, o en su defecto la desinfección de las mismas con alcohol en gel,
cubriendo la boca al toser o estornudar, ya sea con la sangradura (parte hundida
del brazo opuesta al codo) o con un pañuelo y evitando el contacto cercano con
otras personas,[25] entre otras medidas profilácticas, como el uso de mascarillas.
La OMS desaconsejaba en marzo la utilización de máscara quirúrgica por la población
sana,[36][37] en abril la OMS consideró que era una medida aceptable en algunos
países.[38]No obstante, ciertos expertos recomiendan el uso de máscaras quirúrgicas
basados en estudios sobre la Influenza H1N1, donde muestran que podrían ayudar a
reducir la exposición al virus.[39] Los Centros para el Control y Prevención de
Enfermedades (CDC) de Estados Unidos recomiendan el uso de mascarillas de tela, no
médicas.[40] Recomendación de los CDC (febrero de 2021).[41]
Nombre
Escultura de un coronavirus ubicada en el Instituto de Investigaciones Biomédicas
de la UNAM, México
El 12 de enero de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recibió el genoma
secuenciado[42] del nuevo virus causante de la enfermedad y lo nombró temporalmente
2019-nCoV, del inglés 2019-novel coronavirus (nuevo coronavirus), mientras que la
enfermedad era llamada «infección por 2019-nCoV» en documentos médicos,[43][44] y
SARS de Wuhan o Wu Flu (gripe de Wu) en Internet.[45][46] El 30 de enero, la OMS
recomendó que el nombre provisorio de la enfermedad fuera "enfermedad respiratoria
aguda por 2019-nCoV", hasta que la Clasificación Internacional de Enfermedades
diera un nombre oficial.[47] A pesar de esta recomendación, los medios y agencias
de noticias continuaron usando la denominación neumonía de Wuhan para referirse a
la enfermedad.[48][49][50]
La OMS anunció el 11 de febrero de 2020 que COVID-19 sería el nombre oficial de la
enfermedad.[51] El nombre es un acrónimo de coronavirus disease 2019 (enfermedad
por coronavirus 2019, en español). Se procuró que la denominación no contuviera
nombres de personas o referencias a ningún lugar, especie animal, tipo de comida,
industria, cultura o grupo de personas, en línea con las recomendaciones
internacionales, para evitar que hubiera estigmatización contra algún colectivo.
[52][53]
En español, el género de la denominación de la enfermedad puede ser tanto femenino
como masculino; sin embargo, el femenino fue desde un principio el preferido por la
Fundéu BBVA y, posteriormente, por la Real Academia Española (RAE): La COVID-19,
debido a que «COVID-19» es el acrónimo en inglés de enfermedad por coronavirus de
2019, donde enfermedad (palabra representada por la letra D, elemento principal del
acrónimo) solo puede ser femenino en la lengua española.[6] Aunque es el femenino
el que utiliza la OMS en todos sus escritos, el uso del masculino se halla más
estandarizado en el discurso público, según la RAE, por influencia del género de
coronavirus y de otras enfermedades víricas: el dengue, el MERS, el SARS, el Zika,
y otras.[54] La Fundéu BBVA también señala que se puede lexicalizar el nombre de la
enfermedad en textos generales, escribiéndolo todo en minúsculas (covid-19) por
tratarse de un sustantivo, en lugar de mayúscula inicial (Covid-19), como se usa en
algunos escritos;[6] y que no es infrecuente ni incorrecto usar solo el primer
lexema de esta palabra compuesta (COVID en lugar de COVID-19). Esta simplificación
se explicaría por el fenómeno de la economía lingüística, especialmente en el
registro informal y discurso hablado.
Cuando se la escribe con dígitos («COVID-19» en vez de «COVID»), el uso del guion
es obligatorio en español (es incorrecto «COVID19» —todo junto— o «COVID 19» —con
espacio), ya que lo posee en la denominación oficial, y, además, la lengua española
tiene la costumbre de separar las palabras que se componen de letras y números.
Esto último lo lleva a cabo con un guion.[55]
Respecto a su acentuación, ambas instituciones indican que el uso mayoritario del
primer lexema de la palabra es agudo /ko'βið/ (COVID-19) —y que la voz es, de
hecho, aguda en español—, por lo que solo una población minoritaria de
hispanohablantes la acentúan como llana /'ko.βið/, por influencia del inglés,
lengua de origen del término (COVID-19).[56][57]El nombre completo de la enfermedad
ha de leerse preferentemente como: [ko'βið.[Link]'nwe.βe] en zonas de seseo, y
como: [ko'βið.dje.θi'nwe.βe] en zonas no seseantes.
Historia
Descubrimiento
Véase también: Pandemia de COVID-19 en la República Popular China#Inicio de la
pandemia
El Mercado mayorista de mariscos del Sur de China en Wuhan, intervenido por las
autoridades al ser el primer lugar donde se registró el virus SARS-CoV-2 en
trabajadores y comerciantes del recinto.
En diciembre de 2019 hubo un brote epidémico de neumonía de causa desconocida en
Wuhan, provincia de Hubei, China; el cual, según afirmó más tarde Reporteros Sin
Fronteras, llegó a afectar a más de 60 personas el día 20 de ese mes.[58]
Según el Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades (CCDC), el 29 de
diciembre un hospital en Wuhan (Hospital Provincial de Medicina Integrada
Tradicional China y Occidental, también conocido como el hospital de Xinhua,)
admitió a 4 individuos con neumonía, quienes trabajaban en un mercado de esa
ciudad. El hospital informó esto al CCDC, cuyo equipo en la ciudad inició una
investigación. El equipo encontró más casos relacionados al mercado y el 30 de
diciembre las autoridades de salud de Wuhan comunicaron los casos al CCDC, que
envió expertos a Wuhan para apoyar la investigación. Se obtuvieron muestras de
estos pacientes para realizar análisis de laboratorio.[59]
El 31 de diciembre, el Comité de Salud Municipal de Wuhan informó a la Organización
Mundial de la Salud (OMS) que 27 personas habían sido diagnosticadas con neumonía
de causa desconocida, habiendo 7 en estado crítico; la mayoría de estos casos eran
trabajadores del mencionado mercado.[60] Para el 1 de enero de 2020, el mercado
había sido cerrado y se había descartado que el causante de la neumonía fuera el
SARS, el MERS, gripe, gripe aviaria u otras enfermedades respiratorias comunes
causadas por virus.[43]
El 7 de enero de 2020 los científicos chinos habían aislado el virus causante de la
enfermedad, y realizaron la secuenciación del genoma. Esta secuenciación estuvo
disponible para la OMS el 12 de enero de 2020, permitiendo a los laboratorios de
diferentes países producir diagnósticos específicos vía pruebas de PCR.[43]
El 12 de enero de 2020, las autoridades chinas habían confirmado la existencia de
41 personas infectadas con el nuevo virus, quienes comenzaron a sentir síntomas
entre el 8 de diciembre de 2019 y el 2 de enero de 2020, los cuales incluían:
fiebre, malestar, tos seca, dificultad para respirar y fallos respiratorios;[43]
también se observaron infiltrados neumónicos invasivos en ambos pulmones
observables en las radiografías de tórax.[44]
Propagación de la enfermedad
Artículo principal: Pandemia de COVID-19
Véase también: Anexo:Cronología de la pandemia de COVID-19
Tras el primer brote de COVID-19 en Wuhan en diciembre de 2019, donde las
autoridades chinas confirmaron 41 casos detectados entre el 8 de diciembre y el 2
de enero de 2020,[44] la ciudad dejó de informar casos hasta el 19 de enero, cuando
se confirmaron 17 casos más. Para ese entonces ya se habían comunicado los primeros
casos por COVID-19 fuera de China: dos en Tailandia y uno en Japón.[61]
La rápida expansión de la enfermedad hizo que la Organización Mundial de la Salud,
el 30 de enero de 2020, la declarara una emergencia sanitaria de preocupación
internacional, basándose en el impacto que el virus podría tener en países
subdesarrollados con menos infraestructuras sanitarias.[62] En esa fecha, la
enfermedad se había detectado en todas las provincias de China continental,[63] y
se diagnosticaban casos en otros 15 países.
El 11 de marzo la enfermedad se hallaba ya en más de 100 territorios a nivel
mundial, y fue reconocida como una pandemia por la OMS.[64] El número de casos
confirmados continuó creciendo hasta alcanzar los 500 mil casos a nivel mundial el
26 de marzo de 2020.[65]
Para prevenir la expansión del virus, los gobiernos impusieron restricciones de
viajes, cuarentenas, confinamientos, aislamiento social, cancelación de eventos, y
cierre de establecimientos no esenciales. La pandemia tuvo un efecto socioeconómico
disruptivo,[66] y el miedo a la escasez de provisiones llevó a compras de pánico.
Hubo desinformación y teorías conspirativas difundidas en línea sobre el virus,[67]
[68] e incidentes de xenofobia y racismo contra los ciudadanos chinos y de otros
países del este y sudeste asiático.[69]
Efectos sociales de la pandemia
Artículos principales: Impacto socioeconómico de la pandemia de COVID-19 y
Cuarentena por la pandemia de COVID-19.
Se ha comprobado que las cuarentenas, restricciones al tráfico de personas y los
aislamientos que se dieron a causa de la pandemia tuvieron efectos psicológicos
negativos.[70] A finales de enero, la Comisión Nacional de Salud de China publicó
una guía de manejo de las crisis psicológicas, en la que propugnaba la intervención
de las personas afectadas, contactos cercanos, los encerrados en sus hogares, los
familiares y amigos de los pacientes, personal sanitario y el público general que
lo requiriera.[71][72] Según estudios realizados en 2020, se confirmó que ha
afectado en mayor medida a la salud mental de las mujeres que a la de los hombres.
Entre los motivos se encuentra el aumento de la violencia de género y su situación
socioeconómica más precaria. Buena parte de las mujeres trabajan en el sector de la
restauración y del turismo, de los más afectados por la pandemia, además de ser las
principales cuidadoras de personas enfermas, de niños y de personas de la tercera
edad.[73][74]
El aislamiento ha provocado que muchos enfermos no pudieran continuar con sus
tratamientos, agravando sus problemas de salud. En estos escenarios, las mujeres,
ya sean familiares o cuidadoras, suelen tener un papel fundamental.[75]
Epidemiología
En esta enfermedad se describe un "triángulo epidemiológico causal" que está
formado por: el medio ambiente, el agente etiológico (el virus SARS-CoV-2) y el
huésped.
Transmisión
Artículo principal: Transmisión de COVID-19
De persona a persona
Las rutas de transmisión de persona a persona del agente etiológico SARS-CoV-2
incluyen la transmisión directa por inhalación de microgotas y aerosoles liberadas
a través de tos, estornudos, la respiración, el habla, los gritos o el canto,[23]
[76][77] o por contacto de las manos con superficies contaminadas, que luego tocan
las membranas mucosas orales, nasales u oculares.[78] También se puede transmitir a
través de la saliva, y posiblemente por la ruta fecal-oral.[26]
Un estudio con 2143 niños sugiere que este grupo de la población puede ser un
factor crítico en la rápida propagación de la enfermedad.[79]
La gente vacunada todavía puede transmitir la COVID, aunque es más difícil.[80] Así
que los vacunados todavía deben realizar resoluciones preventivas (lavarse las
manos con jabón, ponerse mascarilla, mantener la distancia social, etc.) para que
la enfermedad no se propague, especialmente hacia gente vulnerable.
Persistencia en superficies
De acuerdo con los estudios publicados en las revistas científicas New England
Journal of Medicine (el 17 de marzo de 2020) y The Lancet Microbe (2 de abril), la
persistencia en las distintas superficies es la siguiente:[81]
Papel y pañuelos de papel: 3 horas
Cobre: 4 horas
Cartón: 24 horas
Madera: 2 días
Tela: 2 días
Acero inoxidable: 2 - 3 días
Plástico de polipropileno: 3 días
Cristal: 4 días
Billetes: 4 días
La parte exterior de una mascarilla: 7 días
De 21° a 23° y a 40% de humedad relativa.
A 71° y a 65% de humedad relativa.
La Organización Mundial de la Salud recomienda por este motivo que se desinfecten
las superficies, especialmente en el entorno sanitario. Fuera de este, el rol que
puede tener la transmisión por fómites es desconocido, pero menos importante que
cuando se produce por contacto estrecho con una persona infectada.[82]
Transmisión vertical
Actualmente, son muchos los estudios que se centran en evaluar la posible
transmisión vertical.[83] Hasta el momento, las pruebas que se han realizado
descartan la presencia de SARS-CoV-2 en el líquido amniótico, en la sangre de
cordón umbilical y en la leche materna.[83]
Sin embargo, aún es muy temprano para saber con certeza si la transmisión vertical
puede presentarse o no, puesto que existen casos en los se ha demostrado la
presencia de anticuerpos en neonatos nacidos de madres portadoras del virus.[83]
Por tanto, aunque es cierto que esta evidencia proviene de un número pequeño de
casos, esto demuestra aun más la posibilidad de transmisión vertical.[83]
En cuanto a la lactancia materna, no se ha conseguido evidenciar la presencia de
SARS-CoV-2 en la leche materna de pacientes infectadas.[83] Por consiguiente, al no
existir riesgo de contagio a través de la leche materna, no se contraindica la
lactancia materna en las pacientes infectadas siempre que se tomen las medidas de
higiene necesarias, entre ellas, el lavado de manos y el uso correcto de la
mascarilla.[83]
Ritmo reproductivo R0
El número reproductivo R0 es el número promedio de nuevos contagios que una persona
infectada puede generar; cuanto mayor es este, mayor es el potencial pandémico de
una enfermedad. La Academia China de las Ciencias estimó en febrero de 2020 para la
COVID-19, un número reproductivo o R0=4, aunque existe incertidumbre sobre muchos
de los factores que se tomaron en consideración para calcular el R0. El Imperial
College de Londres calculó un R0=1,5 a 3,5.[84]
Paciente cero
Se llama caso índice o "paciente cero" al caso que da lugar a la atención del
investigador y origina acciones para conocer un foco de infección; corresponde al
primero caso confirmado por la autoridad sanitaria y conduce (indica) hacia un
brote localizado.[85][86][87]
Paciente uno
A veces el primer caso de COVID-19 identificado por el sistema sanitario (caso
índice o paciente 0), no coincide con el caso que da origen a la epidemia. El "caso
índice auténtico" o "caso primario" sería el primero que inicia el brote epidémico.
[88]
Agente etiológico
Artículo principal: SARS-CoV-2
Video animado del virus SARS-CoV-2.
El agente causal del COVID-19 es el virus (SARS-CoV-2),[11][89] que es un tipo de
Orthocoronavirinae.[6][11] Fue descubierto y aislado por primera vez en Wuhan,
China, tras provocar la epidemia de enfermedad por coronavirus de 2019-2020. Parece
tener un origen zoonótico, es decir, que pasó de un huésped animal (un murciélago)
a uno humano.[90] El genoma del virus está formado por una sola cadena de ARN, y se
clasifica como virus ARN monocatenario positivo. Su secuencia genética se ha
aislado a partir de una muestra obtenida de un paciente afectado por neumonía en la
ciudad china de Wuhan.[91][92][93][94][95]
Fisiopatología
Ciclo de multiplicación celular del SARS-CoV-2, virus causante de la enfermedad.
Diferencias entre la respuesta inmune leve y grave durante la infección por SARS-
CoV-2. Los casos leves y moderados muestran una respuesta controlada con mayor
expresión de IL-1β, IL-1RA, IL-2RA, IL-6, IL-7, IL-8, IL-9, IL-10, FGF básico, G-
CSF, GM-CSF, HGF, IFN-γ, IP-10, MCP-1, MIP-1a, MIP-1b, PDGF, TNF-α y VEGF. Por otra
parte, en los casos graves se ha observado un mecanismo inmunopatológico mediado
por un aumento de IL-2, IL-7, IL-17, IL-10, MCP-1, MIP-1a y TNF-α.[96]
El ARN del virus SARS-CoV-2 codifica 4 proteínas estructurales: la proteína S
(spike protein), la proteína E (envelope), la proteína M (membrane) y la proteína N
(nucleocapsid). La proteína N está en el interior del virión asociada al RNA viral,
y las otras cuatro proteínas están asociadas a la envoltura viral. La proteína S se
ensambla en homotrímeros, y forma estructuras que sobresalen de la envoltura del
virus. La proteína S contienen el dominio de unión al receptor celular y por lo
tanto es la proteína determinante del tropismo del virus y además es la proteína
que tiene la actividad de fusión de la membrana viral con la celular y de esta
manera permite liberar el genoma viral en el interior de la célula que va a
infectar.[97]
El SARS-CoV-2 penetra en la célula empleando como receptor a la enzima convertidora
de angiotensina 2 (ACE-2 por sus siglas en inglés), una exopeptidasa de membrana
presente fundamentalmente en el riñón, los pulmones y el corazón.[98] Se ha
observado que los casos graves de COVID-19 presentan niveles de Angiotensina II muy
altos. Y el nivel de angiotensina II se ha correlacionado con la carga viral de
SARS-CoV-2 y el daño pulmonar. Este desequilibrio del sistema renina-angiotensina-
aldosterona podría estar en relación con la inhibición de la enzima convertidora de
angiotensina-2 por parte del virus. Este mismo mecanismo fue observado en el brote
producido por síndrome respiratorio agudo grave en 2003.[97]
La glicoproteína S de la envoltura del virus interacciona con el receptor celular
ECA2 (enzima convertidora de angiotensina 2), una proteína de la membrana celular
que cataliza la conversión de angiotensia I en el nonapéptido angiotensina 1-9 o de
angiotensia II en angiotensina 1-7. El virus entra por endocitosis. Una vez en el
endosoma ocurre una bajada de pH mediada por lisosomas, que promueve la fusión de
la membrana del endosoma con la envoltura del virus, lo que libera la nucleocápside
al citoplasma. Proteasas celulares degradan la cápside y el genoma del virus queda
libre en el citoplasma. A continuación, al ser un genoma ARN sentido positivo, la
maquinaria celular traduce directamente a poliproteínas que son procesadas y se
forma el complejo de replicación y transcripción. Luego se sintetiza la hebra
complementaria de ARN pre-genómico sentido negativo que servirá como molde para
replicar el genoma viral sentido positivo. Además, el complejo de replicación y
transcripción sintetizará a una serie de ARN subgenómicos sentido positivo, más
pequeños. Estos son los que se traducirán a las proteínas virales. Todo este
proceso ocurrirá en el citoplasma de la célula. Se irán sintetizando las proteínas
estructurales que se expresarán en la membrana del retículo endoplasmático. Ahí, en
el retículo, es donde ocurrirá el ensamblaje. De hecho la envoltura del virus
proviene de la membrana del retículo endoplasmático. La partícula viral viajará, a
través del sistema de transporte de vesículas celular en el que interviene el
aparato de Golgi, hasta la superficie. La partícula viral saldrá de la célula por
exocitosis. Tras una última fase de maduración, en la que intervienen proteasas
virales, todos los componentes del virus encajarán, la partícula será infecciosa y
podrá comenzar un nuevo ciclo celular.[99]
El virus puede pasar a través de las mucosas, especialmente la mucosa nasal y
laríngea, luego ingresa a los pulmones a través del tracto respiratorio. Entonces
el virus atacaría a los órganos objetivo que expresan ECA2, como los pulmones, el
corazón, el sistema renal y tracto gastrointestinal. El virus comienza un segundo
ataque, causando que la condición del paciente empeorar alrededor de 7 a 14 días
después del inicio. La reducción de linfocitos B puede ocurrir temprano en la
enfermedad, que puede afectar la producción de anticuerpos en el paciente. Además,
los factores inflamatorios asociados con las enfermedades que contienen
principalmente IL-6 aumentaron significativamente, lo que también contribuyó al
agravamiento de la enfermedad alrededor de 2 a 10 días después del inicio. El
espectro clínico de COVID-19 varía de formas asintomáticas[100] a condiciones
clínicas caracterizadas por insuficiencia respiratoria severa que requiere
ventilación mecánica y apoyo en una unidad de cuidados intensivos (UCI), a
manifestaciones en varios órganos y sistemas produciendo sepsis, shock séptico y
síndrome de disfunción multiorgánica.[97]
El período de incubación, es decir el tiempo que transcurre desde que una persona
se infecta por el virus hasta que presenta síntomas, oscila en general entre los 4
y los 7 días, en el 95 % de las ocasiones es menor a 12.5 días. Los límites
extremos se han establecido entre 2 y 14 días después del contagio.[101]
A nivel inmunológico, se ha evidenciado niveles elevados de IL-6 y otras citoquinas
proinflamatorias en pacientes con COVID-19 grave. Esta observación, junto con otros
parámetros clínicos asociados a casos graves como linfopenia (disminución de
linfocitos en sangre) e hiperferritinemia ha llevado a hipotetizar que un subgrupo
de pacientes de COVID-19 puede sufrir un síndrome de liberación de citoquinas. El
síndrome de liberación de citoquinas (CRS por sus siglas en inglés), también
denominado tormenta de citoquinas, es un síndrome causado por una respuesta
inflamatoria sistémica mediada por citoquinas que puede desencadenarse por una
variedad de factores como infecciones y algunos medicamentos. Las citoquinas son
proteínas solubles que actúan sobre las células del sistema inmune y que regulan la
activación, proliferación y reclutamiento celular. El síndrome de liberación de
citoquinas se produce cuando se activan grandes cantidades de leucocitos
(neutrófilos, macrófagos y mastocitos) y liberan grandes cantidades de citoquinas
proinflamatorias. El CRS se describió inicialmente como un efecto adverso de
terapias con anticuerpos monoclonales, y es frecuente también en las terapias con
células CART (células T con receptor de antígeno quimérico). Las principales
citoquinas implicadas en la patogénesis del CRS incluyen la interleuquina (IL)-6,
la IL-10, el interferón (IFN), la proteína quimiotáctica de monocitos 1 (MCP1) y el
factor estimulante de las colonias de granulocitos-macrófagos (GM-CSF); otras
citoquinas como el factor de necrosis tumoral (TNF), IL-1, IL-2, IL-2-receptor- e
IL-8 también se han descrito durante el CRS. La patogénesis del CRS en pacientes
con COVID-19 es todavía desconocida. Sin embargo, las observaciones clínicas
apuntan a que cuando la repuesta inmune no es capaz de controlar eficazmente el
virus, como en personas mayores con un sistema inmune debilitado, el virus se
propagaría de forma más eficaz produciendo daño en el tejido pulmonar, lo que
activaría a los macrófagos y granulocitos y conduciría a la liberación masiva de
citoquinas proinflamatorias. Esta inflamación pulmonar aumentada estaría asociada
al síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) que se ha descrito como la
principal causa de mortalidad por COVID-19.[97]
Respuesta en el embarazo
Hoy en día, son muchas las incógnitas acerca de la situación de las mujeres
embarazadas durante la pandemia del COVID-19. Debido a que son propensas a sufrir
complicaciones e infecciones graves por otros tipos de coronavirus, se les ha
considerado como grupo de riesgo y aconsejado que tomen una serie de medidas
preventivas adicionales.[102]
Algunas de las respuestas en el embarazo pueden ser:
- Inmunológica: Al igual que a la de otros virus, la respuesta inmunitaria a la
COVID-19 dependerá de si se dispone de un sistema inmunitario sano. Este se adapta
durante el embarazo para permitir el desarrollo de un feto cuya carga genética solo
comparte a medias con su madre, lo que conlleva a una reacción inmunitaria
diferente frente a las infecciones durante la etapa del embarazo.[102]
- Respiratoria: Existen numerosos factores que aumentan la vulnerabilidad de las
embarazadas a las infecciones respiratorias graves. Dos ejemplos de ello pueden ser
la disminución de la capacidad pulmonar y la incapacidad de eliminar las
secreciones.[103]
- Coagulación: Durante el embarazo, los niveles de coagulación en el sistema
circulatorio son elevados, y la patogénesis del SARS-CoV-2 puede guardar una
relación con ello. Los eventos tromboembólicos con mortalidad asociada son un
riesgo para las embarazadas.[102]
Sin embargo, partiendo de la base de las pruebas actuales, es difícil sacar
conclusiones definitivas sobre si las embarazadas corren un mayor riesgo de sufrir
consecuencias graves debido a este virus.[102]
Además, otros ensayos clínicos han demostrado que el SARS-CoV-2 puede afectar al
periodo del embarazo de diferentes formas. Por un lado, no existen muchas
evidencias acerca de su impacto durante las 12 primeras semanas de gestación. Por
otro lado, la infección por la COVID-19 puede ocasionar consecuencias negativas
durante el periodo de embarazo. Algunos ejemplos de ello pueden ser la restricción
del crecimiento del feto, el nacimiento prematuro y la mortalidad perinatal, es
decir, la muerte del feto después de las 22 o 28 semanas completas de embarazo, así
como a la muerte de niños recién nacidos con 7 días de vida.[103]
Signos y síntomas
Las personas infectadas pueden estar asintomáticas o presentar un cortejo de
síntomas que oscilan desde leves a muy graves, entre ellos fiebre, disnea[104][105]
[106] y tos seca.[13] La COVID-19 afecta de distintas maneras en función de cada
persona. La mayoría de las personas que se contagian presentan síntomas de
intensidad leve o moderada, y se recuperan sin necesidad de hospitalización. La
diarrea y otros síntomas de rinofaringe, como estornudos, rinorrea y dolor de
garganta, son menos frecuentes.[107] Aunque las personas de avanzada edad son más
vulnerables a la enfermedad, a mitad de marzo de 2020, la OMS recordó que los
jóvenes también pueden tener complicaciones e incluso llegar a la muerte por el
virus.[108]
Los síntomas de la COVID-19 son inespecíficos y su presentación, según la OMS,
puede incluso carecer de síntomas (asintomático). Basándose en una muestra
estadística de 55 924 casos confirmados por laboratorio, la frecuencia de
presentación de los síntomas en la población china era la del cuadro adjunto.[1]
Síntomas.[1]
Rojeces parecidas a los sabañones que resultan ser un síntoma de la COVID-19 y que
aparece, sobre todo, en niños y adolescentes con leves o ningún síntoma.[109]
Exantema pruriginoso en COVID. Mujer de 61 años. Se observan pequeñas máculas
eritematosas.
Síntoma presente:
Fiebre 87,9
Tos seca 67,7
Fatiga 38,1
Producción de esputo 33,4
Disnea (dificultad respiratoria) 18,6
Dolor muscular o dolor en las articulaciones 14,8
Dolor de garganta 13,9
Dolor de cabeza 13,6
Escalofríos 11,4
Náuseas o vómitos 5,0
Congestión nasal 4,8
Diarrea 3,7
Hemoptisis 0,9
Congestión conjuntival 0,8
Hipoxia silenciosa[110] ?
*(Hasta el 20 de febrero de 2020 y sobre la base de 55 924 casos confirmados por
laboratorio).[1]
Se ha informado de la pérdida completa del olfato (anosmia) en un 80 % de los
diagnosticados, llegando a 88 % los que presentan algún grado de alteración en el
gusto.[111] Otros han registrado la pérdida súbita del olfato y el gusto de forma
menos frecuente (sin que la mucosidad fuese la causa).[112][113]
Al principio se informó que los síntomas incluían fiebre en el 90 % de los casos,
malestar y tos seca en el 80 % de los casos, y dificultades respiratorias en el 20
% de los casos.[43][114][115][116]
La revista The Lancet publicó el 24 de enero de 2020 un estudio de los primeros 41
casos de pacientes ingresados (en hospital de Wuhan) con el diagnóstico confirmado,
desde el 16 de diciembre de 2019 al 2 de enero de 2020.[107] De ellos, menos de la
mitad tenían enfermedades subyacentes, entre ellas diabetes, hipertensión y
enfermedad cardiovascular. Los síntomas comunes al inicio de la enfermedad fueron
fiebre, tos seca y mialgias o fatiga; los síntomas menos comunes fueron la
producción de esputo, cefalea, hemoptisis y diarrea. La disnea se desarrolló en 22
de 40 pacientes (55 %), con una mediana del tiempo desde el inicio de la enfermedad
hasta la disnea de ocho días. Presentaron linfopenia 26 de 41 pacientes (63 %).
Todos los pacientes tuvieron neumonía con hallazgos anormales en la TC de tórax.
[117]
Algunos de los infectados pueden ser asintomáticos y mostrar resultados de la
prueba que confirman la infección, pero no muestran síntomas clínicos, por lo que
los investigadores han emitido consejos de que las personas con contacto cercano
con los pacientes infectados confirmados deben ser monitoreadas y examinadas de
cerca para descartar la infección.[118] Se han descrito alteraciones cutáneas
asociadas a COVID-19.[119]
Complicaciones
Las complicaciones incluían el síndrome de dificultad respiratoria aguda (resultado
positivo para RT-PCR en tiempo real en la muestra de plasma), lesión cardíaca
aguda, e infección secundaria. En un estudio de serie de casos publicado en enero
de 2020, de 41 pacientes ingresados en un hospital en Wuhan por COVID-19, 13 fueron
ingresados en una UCI (32 %) y seis murieron (15 %). En un comentario clínico de la
misma revista, se presenta una comparación de la presentación clínica frente a
otros coronavirus emergentes (SARS y MERS); entre otros datos clínicos en los casos
estudiados por el momento, cabe destacar que los síntomas de las vías respiratorias
superiores son notablemente infrecuentes (por ejemplo, ningún paciente presentaba
dolor de garganta).[117]
Hay que mencionar que la COVID-19 ha tenido consecuencias más graves en los hombres
que en las mujeres debido a diferencias biológicas: el sistema inmunitario de la
mujer es más potente, algunas enfermedades crónicas son más frecuentes en hombres,
etc.[73] Las complicaciones más frecuentes son neumonía y fallo multiorgánico que
en ocasiones provocan la muerte.[43][120] En el caso de las mujeres embarazadas,
resulta importante destacar que, según los Centros para el Control y Prevención de
Enfermedades, las mujeres embarazadas tienen mayor riesgo de enfermarse gravemente
a causa de la COVID-19.[83] Esto se debe a que las mujeres embarazadas que tienen
la COVID-19 parecen tener más probabilidad de desarrollar complicaciones
respiratorias y obstétricas que pueden provocar un aborto espontáneo, un parto
prematuro y una restricción del crecimiento intrauterino (RCIU).[83]
La investigación clínica encontró que se detecta una alta concentración de
citoquinas en el plasma de pacientes críticos infectados con SARS-CoV-2, lo que
sugiere que la tormenta de citocinas se asociaba con la gravedad de la enfermedad.
[121]
Además, el COVID-19 puede predisponer a la enfermedad tromboembólica arterial y
venosa debido a la inflamación excesiva, hipoxia, inmovilización y coagulación
intravascular diseminada (CID). Sorprendentemente, las complicaciones trombóticas
apenas se han descrito. El conocimiento preciso de la aparición de complicaciones
trombóticas en pacientes con COVID-19 es importante para la toma de decisiones con
respecto a la intensidad de la tromboprofilaxis, especialmente en pacientes
ingresados en la unidad de cuidados intensivos (UCI) que tienen un riesgo
trombótico más alto. En un estudio publicado el 11 de abril de 2020, se evidenció
que había un 31 % de complicaciones trombóticas en pacientes con COVID-19
hospitalizados en UCI.[122] Frecuentemente se dan secuelas en forma de deterioro
físico, cognitivo y psicológico en pacientes de COVID-19 que han pasado por UCI,
que reciben a menudo tratamiento rehabilitador.[123]
Predispone a complicaciones en pacientes con fibrilación auricular[124]
Pronóstico
De entre los 41 primeros casos de COVID-19 que fueron tratados en hospitales de
Wuhan, trece (32 %) necesitaron cuidados intensivos y seis (15 %) murieron.[107]
Muchos de los que fallecieron presentaban patologías previas como hipertensión
arterial, diabetes o enfermedad cardiovascular que debilitaban sus sistemas
inmunológicos.[125]
En estos casos tempranos que acabaron en fallecimiento, la mediana de la duración
de la enfermedad fue de catorce días y el rango total fue de 6 a 41 días.[126] De
los casos confirmados, 80,9 % fueron clasificados como casos leves.[127][94]
Tasa de letalidad
Artículo principal: Tasa de letalidad
Según un estudio de los fallecimientos por COVID-19 en la provincia china de Hubei,
sobre un total de 72 314 registros de pacientes, 44 672 (61,8 %) fueron confirmados
como casos de COVID-19. Entre ellos se registraron 1023 muertes, lo que supone un
índice de mortalidad del 2,3 %.[127] Este dato, sin embargo, puede ser una
subestimación de la mortalidad real debido a que muchas personas pueden haber sido
infectadas, pero no presentar síntomas, y por tanto no haber sido contabilizadas.
Otros estudios indican que la mortalidad aparente fue mayor en las primeras etapas
del brote (17,3 % para casos sintomáticos entre el 1 y 10 de enero), y que se fue
reduciendo con el tiempo a 0,7 % para pacientes con aparición de síntomas después
del 1 de febrero de 2020.[1]
Corea del Sur, que es el único país del mundo donde se realizaron desde el
principio de la pandemia, análisis sistemáticos de grandes conjuntos de población
(unos 10 000 al día, con 210 000 contabilizados hasta el 10 de marzo), se constató
una tasa de mortalidad mucho más baja.[128]
Al 3 de marzo de 2020 a nivel global, 3 110 de los 90 892 casos comunicados de
COVID-19 habían muerto (3,4 %), según cifras indicadas por el director de la OMS.
[129][130]
Diferencia entre sexos y géneros
Según datos mundiales, en la mayoría de los países, las tasas de mortalidad por
COVID-19 son más altas en hombres que en mujeres. Sin embargo, en algunos países
como India, Nepal, Vietnam y Eslovenia son más altas en mujeres (llegando incluso
al 3,5 % en algunos países).[131]
Por ejemplo, en el primer país que se ha mencionado (en donde se había registrado
un total 6,4 millones de casos ya el 30 de septiembre de 2020), la tasa de
letalidad es mayor en mujeres (un 3,3 % de mujeres frente a un 2,9 % de hombres),
puesto que existe cierta desigualdad de género para acceder a la sanidad. No
obstante, los datos son ambiguos y hay otros aspectos que se deben tener en cuenta,
a saber: el menor grado de envejecimiento de la población femenina hace que las
mujeres sean menos propensas a fallecer, pero el escaso número de pruebas no
proporciona datos definitivos (se estima que el rango de mortalidad es elevado
especialmente en mujeres de entre 40 y 49 años). La ignorancia respecto a la COVID-
19 todavía se hace presente en numerosos ámbitos. Es primordial que se realicen
estudios respecto a la edad, el nivel socioeconómico y la raza de cada persona con
el fin de que se tomen medidas contundentes y efectivas para diferenciar
definitivamente los aspectos biológicos de los ambientales.[131]
Efecto según edad y patologías previas
En Italia al 31 de marzo de 2020, se constató que la edad mediana de los fallecidos
por COVID-19 fue de 79 años. El 69 % de los fallecidos eran hombres y solo un 2 %
se encontraba con buena salud (es decir, ausencia de patologías previas) antes de
la infección.[132]
En China se observó también que la mortalidad aumentaba con la edad y es más alta
entre los hombres que en las mujeres (4,7 % frente al 2,8 %). Mientras que los
pacientes sin patologías previas tenían una tasa de mortalidad del 1,4 %, aquellos
que sí tenían fallecían a tasas mucho más altas: 13,2 % para enfermedades
cardiovasculares, 9,2 % para diabetes, 8,4 % para hipertensión, 8,0 % para
enfermedad respiratoria crónica y 7,6 % para cáncer.[1]
En un estudio publicado en línea en la revista Pediatrics, unos investigadores
analizaron 2 143 casos de niños menores de 18 años que fueron comunicados al CCDC
hasta el 8 de febrero de 2020. Aproximadamente la mitad de los niños tenían
síntomas leves, como fiebre, fatiga, tos seca, congestión y posiblemente náuseas o
diarrea. Alrededor del 39 % se enfermó moderadamente, con síntomas adicionales que
incluyen neumonía o problemas pulmonares revelados por la tomografía computarizada,
pero sin dificultad respiratoria evidente. Cerca del 4 % no tenía síntomas en
absoluto. Pero 125 niños, casi el 6 %, desarrollaron una enfermedad muy grave y un
niño de 14 años con infección confirmada por coronavirus murió. Trece de ellos
fueron considerados «críticos», al borde de la insuficiencia respiratoria u
orgánica. Los otros fueron clasificados como «graves» porque tenían problemas
respiratorios graves. Más del 60 % de los 125 niños que se enfermaron gravemente o
tuvieron una enfermedad crítica, tenían 5 años o menos. Cuarenta de ellos eran
infantes, menores de 12 meses.[79] Sin embargo, una revisión sistemática sobre
COVID-19 en pacientes pediátricos sugiere que los varones son más afectados por la
enfermedad y que las alteraciones pulmonares observadas en estudios de imagen son
más frecuentes que los signos clínicos, como la tos y la fiebre.[133]
Cabe destacar que, aunque el mayor riesgo de desarrollar enfermedad grave por
COVID-19 recae sobre personas de mayor edad, según estudios publicado en la revista
Nature, la probabilidad de desarrollar COVID crítico como consecuencia de
susceptibilidad genética es mayor en individuos menores de 60 años.[134]
Por tanto, los efectos de la pandemia tienen mayor repercusión en los grupos de
personas de edad avanzada y especialmente en las mujeres siendo la tasa de
contagios mayor entre mujeres, aunque el virus es más letal en los hombres. Así
mismo, el COVID persistente es más frecuente en mujeres[135]
Uno de los factores puede ser que los cuidados suelen recaer en las mujeres, y, por
lo tanto, su exposición al virus es mayor que en el caso de los hombres. Además,
dentro de la familia, los cuidados de las personas dependientes suelen recaer
también en las mujeres. Entre sanitarios, el porcentaje de contagios también es
mayor en mujeres (66%)
Según la OMS, en situaciones similares con otros virus, las mujeres también han
alcanzado un mayor índice de contagios. En el caso de los hombres, la OMS también
sugiere que estos tienen mayor riesgo de exposición en el ámbito laboral, mientras
que las mujeres son más propensas a contagiarse en las actividades diarias, tal y
como se indica anteriormente.
Conviene resaltar en este punto la cuestión de las residencias de mayores. La
mayoría de personas en las residencias son mujeres, que a su vez son atendidas
habitualmente por mujeres. Atendiendo a los datos del IMSERSO, las mujeres
representan el 70,4% de las personas que viven en residencias, por un 29,6% de
hombres.[75]
En conclusión, es necesario incorporar a las personas mayores al debate, para que
se haga efectiva la igualdad y se integre una mirada de género transversal que
incluya todos los ámbitos de participación social.
Aunque en China hay mayor número de casos en hombres, en otros países asiáticos
como Corea del Sur, hay mayor número de casos en mujeres. Además, hay otros países
como España y Bélgica que registran un número desigual entre hombres y mujeres
durante toda la pandemia. Al principio había más casos en hombres que en mujer,
pero a partir del 31 marzo se empezaron a igualar[136] Sin embargo las mujeres son
menos susceptibles a las enfermedades víricas gracias a sus disposiciones
genéticas, los cromosomas X y hormonas sexuales.[136] Por lo que, la mayoría de
casos reside en los hombres, según los datos recogido el 5 abril.[136] Así, podemos
ver diferentes síntomas de COVID entre hombres y mujeres, manifestándose en hombres
mediante fiebre, disnea, neumonía, síndrome de distrés respiratorio agudo y fallo
renal ; mientras que en las mujeres, dolor de garganta, vómitos y diarrea[136]
Otra de las diferencias de género más importantes es la desigualdad en el trabajo
entre hombres y mujeres. En este caso, hay un mayor número de mujeres confinadas,
puesto que se encargan de trabajos como el cuidado de personas mayores o en los que
están más en contacto con los pacientes en los hospitales, ya que se registra un
mayor número de enfermeras que enfermeros. Además, aunque se registre un caso mayor
de hombres fallecidos y hospitalizados, hay una gran cantidad de casos no
registrados, como por ejemplo en las residencias, que podrían tratarse de muertes
de diferentes mujeres.[136]
Efecto socioeconómico
Cabe destacar el análisis de las consecuencias socioeconómicas de la pandemia del
coronavirus desde una perspectiva de género. Las mujeres son las más afectadas en
el plano laboral y, como consecuencia, en el plano social.[137] Se puede afirmar
que durante el primer confinamiento a nivel casi mundial las tareas del hogar
aumentaron en gran medida recayendo estas en las mujeres mayoritariamente, el 78,7
% de las mujeres europeas realizan las tareas del hogar, mientras que sólo un 33,7%
de hombres se encargan de esto.[138] A esto le sumamos que debido al teletrabajo y
demanda de trabajos a tiempo parcial ha aumentado y está más solicitado por mujeres
que tienen que cuidar de sus hijos y hacer las tareas domésticas al mismo tiempo.
Así pues, las mujeres se enfrentan a una carga triple de trabajo que puede agravar
las desigualdades preexistentes.[137]
El sector del servicio, así como los trabajos de cara al público o en primera línea
contra la lucha del coronavirus son los más afectados en esta crisis, unos sectores
compuestos por un mayor número de mujeres que de hombres por lo que son estas las
que tienen que afrontar más pérdidas de empleo.[137] Sumándole que en los trabajos
a tiempo parcial se gana menos que en los de tiempo completo, una de las
consecuencias más graves en el plano socioeconómico es el aumento de la brecha
salarial que en términos globales constituye un 23% entre hombres y mujeres.[139]
[137]
La situación de vulnerabilidad estructural del colectivo LGTBI también ha
incrementado a raíz de la pandemia. Las medidas en la economía han afectado
especialmente a este colectivo debido a que un elevado número de personas LGTBI
trabajan en sectores en los que las restricciones de contención del virus han
supuesto la pérdida de numerosos puestos de trabajo, y dependen en muchos casos de
fuentes de ingresos informales.[140]
Por otro lado, la pandemia ha afectado a la salud mental, social y sexual de las
personas LGTBI por varios motivos. El cierre de locales y espacios de ocio
dirigidos al colectivo ha ocasionado una pérdida significativa de espacios de
socialización seguros para las personas LGTBI. Además, las medidas de aislamiento
han causado que muchas personas del colectivo hayan tenido que estar encerradas en
situaciones de hostilidad, con familiares u otros convivientes que no aceptan su
condición sexual e identidad,[141] generando así situaciones de violencia
psicológica e incluso física,[141] con evidentes consecuencias emocionales y de
salud mental, entre las que se encuentran un aumento o empeoramiento de trastornos
de ansiedad y depresión. Además, este tipo de medidas han agravado a situación de
soledad en miembros de la comunidad, particularmente en personas mayores LGTBI, ya
que frecuentemente viven solas y no tienen relaciones positivas con sus familias.
[142]
Además, varios organismos de defensa de los derechos humanos (Human Rights Watch,
Amnistía Internacional, IESOGI) apelan al hecho de que varios gobiernos han hecho
uso del contexto de pandemia para criminalizar y demonizar a miembros de minorías
como el colectivo LGTBI.[140] Estas personas han sufrido las consecuencias de la
promulgación de discursos de odio que las señalan como el foco de transmisión de la
enfermedad, e incluso, en casos más extremos, como responsables de la misma.[140]
Asimismo, la pandemia ha causado que la entrada en vigor de derechos para la
población LGTBI se haya aplazado o en algunos casos detenido.[140]
Inmunidad
Componentes de la respuesta del Sistema de inmunidad adquirida frente al SARS-CoV-2
Respuesta inmune frente al SARS-CoV-2
La respuesta inmunitaria natural de los seres humanos al virus SARS-CoV-2 se
produce como una combinación de la inmunidad mediada por células y la producción de
anticuerpos, igual que con casi todas las otras infecciones.[143] Las células B
interactúan con las células T y comienzan a dividirse antes de la selección en la
célula plasmática, en parte sobre la base de su afinidad por el antígeno. La
presencia de anticuerpos neutralizantes en la sangre se considera una prueba de
inmunidad contra la infección, pero el nivel de anticuerpos neutralizantes
disminuye con el tiempo, llegando a desaparecer tras tres meses en el 1% de los
pacientes y tras seis meses en el 12%.[144] Sin embargo, la ausencia de anticuerpos
en la sangre no significa que el sistema inmunitario no pueda producir nuevos
anticuerpos rápidamente en caso de reexposición al SARS-CoV-2. Las células B de
memoria específicas para las proteínas de la nucleocápside y el pico del SARS-CoV-2
duran al menos 6 meses después de la aparición de los síntomas.
Dado que el SARS-CoV-2 ha estado en la población humana solo desde diciembre de
2019, al principio de la pandemia se desconocía si la inmunidad era duradera en las
personas que se recuperan de la enfermedad. Se reportaron casos de reinfección en
pacientes que ya habían pasado la enfermedad y se temía que el SARS-CoV-2 se
comportase como algunos otros coronavirus, que son capaces de reinfectar después de
aproximadamente un año.[145]
En un estudio de enero de 2021 se encontró que la mayoría de los pacientes
infectados por el virus SARS-CoV-2 quedan inmunizados durante al menos cinco meses,
teniendo una probabilidad mucho más baja (el 83%) de infectarse de nuevo que
aquellos que no habían estado expuestos previamente al virus. Además, en caso de
reinfección los previamente infectados solían no presentar síntomas (78% de los
casos) mientras que la ausencia de síntomas solo se dio en un 34% de los no
infectados previamente.[146][147] En un estudio de marzo de 2021 se observó que
solo un 0,65% de los pacientes infectados por SARS-CoV-2 volvieron a dar positivo
en PCR al menos tres meses más tarde y que ninguno se infectó una tercera vez. Se
estima que haber sido infectado reduce, de media, un 80% la probabilidad de
infectarse una segunda vez y que la protección dura al menos seis meses.[148][149]
En otro estudio publicado en mayo de 2021, se concluyó que la inmunidad natural
contra el SARS-CoV-2 dura años, probablemente toda la vida, incluso en personas que
tuvieron síntomas leves de covid o no tuvieron cuando fueron infectados.[150][151]
[152][153] Ello se debe a la acción tanto de las células B como de las células
plasmáticas de médula ósea de larga vida.
En total, se estima que haber contraído el virus proporciona una inmunización
natural contra los síntomas de COVID-19 del 94%. Esta cifra es comparable a la que
se anunció inicialmente para las mejores vacunas. No obstante, al igual que las
vacunas, haber pasado el virus no garantiza que una persona no pueda volver a
contraerlo y a contagiarlo, por lo cual las autoridades sanitarias recomiendan que
todos los previamente infectados sigan aplicando los métodos de prevención
habituales.[154]
Un estudio israelí publicado en agosto de 2021 muestra que la inmunidad natural es
en realidad más robusta y más duradera que la obtenida mediante vacunación.[155]
Sistema inmune humoral humana frente a la infección por SARS-CoV-2
La inmunidad innata frente al SARS-CoV-2 se utilizan principalmente por macrófagos
y Células NK,en la inmunidad celular se utiliza por células dendriticas,linfocitos
T CD4+ y linfocito T CD8+, y también en la inmunidad humoral la primera línea de
defensa se utiliza la IgM y después la IgG, las citocinas implicadas en la
inmunidad es el balance entre proinflamatorio y antiinflamatorio (IL-1β, IL-1RA,
IL-2RA, IL-6, IL-7, IL-8, IL-9, IL-10, FGF básico, G-CSF, GM-CSF, HGF, Interferón
gamma, IP-10,MCP-1, MIP-1a, MIP-1b,PDGF, TNF-α, VEGF y TGF-beta), la duración es
alrededor de 2 semanas.[156][157][158][159] La presencia de algunas variantes en
loci de las secuencias del gen del interferón reduce la inmunidad natural y
estimula la susceptibilidad a enfermedades virales graves, incluida la COVID-19.
[160][161]
Diagnóstico
Detección de la infección
Esta sección es un extracto de Pruebas de COVID-19.[editar]
CDC 2019-Coronavirus (2019-nCoV) Panel de diagnóstico de transcriptasa inversa (RT)
en tiempo real -CRP.
Las pruebas de laboratorio para el diagnóstico de la COVID-19 (enfermedad causada
por el SARS-CoV-2) incluyen los métodos que detectan la presencia del propio virus
y aquellos que detectan los anticuerpos producidos por el cuerpo humano en
respuesta a la infección. Los tres tipos principales son:[162]
Pruebas moleculares,[163] como la reacción en cadena de la polimerasa con
transcripción inversa (RT-PCR) en tiempo real. Es la prueba de referencia para
detectar la presencia del virus SARS-CoV-2. Esta metodología consiste en la
purificación del material genético (ARN) del virus a partir de la muestra y su
posterior detección por medio de la RT-PCR. Este tipo de análisis generalmente se
realiza en laboratorios de diagnóstico de alta complejidad equipados con
infraestructura y equipamiento requerido para realizar técnicas de biología
molecular. Si bien cuenta con una alta sensibilidad y especificidad, el
procesamiento de muestras y en consecuencia la emisión del resultado puede tardar
varias horas. La RT-PCR da positivo durante varias semanas después de la primera
infección (30 días de media, según algunos estudios),[164] ya que detecta la
presencia del ARN del virus, aunque este ya no sea viable y el paciente haya
superado la infección y ya no sea contagioso.[165] Entre los test moleculares
también se encuentra la amplificación mediada por transcripción (ATM). Los
resultados pueden tardar menos de 3,5 horas.[166]
La prueba de antígenos (RAT, por sus siglas en inglés) detecta el virus no por su
ARN, sino por algunas proteínas de su cubierta. Es más rápida y barata que la PCR.
[167][168]
Las pruebas de serología no detectan la presencia del virus, sino de los
anticuerpos generados por el sistema inmunológico después de la infección, los
cuales persisten en el cuerpo entre pocas semanas y varios meses, quizás años. Por
lo tanto, son útiles para estudios epidemiológicos pero no son confiables para
identificar si una persona está infectada en ese momento.[169]
Debido a la complejidad y coste de las pruebas PCR, en los primeros meses de la
pandemia casi ningún país dispuso de datos confiables sobre la prevalencia del
virus en su población.[170] Esta variabilidad también afectó las tasas de
mortalidad reportadas.
Las diferentes autoridades sanitarias han adoptado protocolos de prueba variados,
que incluyen a quién evaluar, con qué frecuencia, protocolos de análisis,
recolección de muestras y los usos de los resultados de las pruebas.[171] Esta
variabilidad probablemente ha impactado significativamente en las estadísticas
informadas, incluidos los números de casos y pruebas, las tasas de mortalidad y la
demografía de los casos.
Diagnóstico sintomático
Imagen por tomografía computarizada de una neumonía en ambos pulmones provocada por
la COVID-19.
La radiología torácica (bien por radiografía, tomografía computarizada o ecografía)
puede ayudar al diagnóstico de COVID-19 e identificar o descartar complicaciones
pulmonares.[172]
Prevención
Impedir un pico agudo de infecciones, lo que se conoce como achatar la curva de
epidemia, reduce el riesgo de colapso de los sistemas de salud y proporciona más
tiempo para el desarrollo de un tratamiento o de una vacuna.[173][174]
Manejo del brote
Una parte clave de las actuaciones en un brote de enfermedad infecciosa es tratar
de disminuir el pico epidémico, conocido como aplanamiento de la curva epidémica.
Esto ayuda a disminuir el riesgo de que los servicios de salud se vean sobrepasados
y proporciona más tiempo para desarrollar una vacuna y un tratamiento. El
distanciamiento social y el aislamiento de las poblaciones infectadas pueden
contener la epidemia.[175]
Medidas preventivas
Métodos de prevención del COVID-19.
Algunas organizaciones internacionales, como la OMS, han publicado medidas
preventivas para reducir la transmisión del virus. Son similares a las que se han
recomendado para prevenir la infección por otros coronavirus e incluyen:
Si va a estornudar siga estas recomendaciones.
Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón.
Al toser o estornudar, cubrirse la boca y la nariz con la sangría o fosa cubital
(la concavidad que forma la cara interna del brazo al flexionarlo por el codo).
Mantener al menos un metro de distancia de otras personas, «particularmente
aquellas que tosan, estornuden y tengan fiebre».
Utilizar mascarillas faciales.[176]
Evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca.
Ir al médico en caso de fiebre, tos y dificultad para respirar, llamando con
antelación si se encuentra en zonas donde se está propagando el virus o si se las
han visitado en los últimos 14 días.
Permanecer en casa si empieza a encontrarse mal, aunque se trate de síntomas leves
como cefalea y rinorrea leve, hasta que se recupere si se encuentra en zonas donde
se está propagando el virus o si se han visitado en los últimos 14 días.[30]
Para reducir las posibilidades de infectarse, las organizaciones sanitarias
recomiendan evitar el contacto cercano con personas enfermas; lavarse las manos
frecuentemente con agua y jabón; no tocarse los ojos, la nariz o la boca con las
manos sin lavar; y practicar una buena higiene respiratoria.[177][30]
A las personas que ya estén infectadas, se les recomienda que se queden en casa,
excepto para recibir atención médica, llamar con antelación antes de visitar a un
proveedor de atención médica, usar una mascarilla facial (especialmente en
público), tapar la tos y los estornudos con un pañuelo desechable, lavarse las
manos regularmente con agua y jabón, y evitar compartir artículos personales del
hogar.[178] Dependiendo de la legislación de cada país, el contagio intencionado
del virus está penado de acuerdo al ordenamiento jurídico de donde ocurra el hecho.
[179]
El gobierno de Hong Kong advirtió a cualquiera que viaje fuera de la ciudad que no
toque animales; no coma carne de caza; y evite visitar mercados húmedos, mercados
de aves vivas y granjas.[180] No hay evidencia de que las mascotas, como perros y
gatos, puedan infectarse.[181] El gobierno de China ha prohibido el comercio y el
consumo de animales salvajes.[182]
Para los proveedores de atención médica que cuidan a alguien que pueda estar
infectado, se recomiendan precauciones estándar, precauciones de contacto y
precauciones contra los virus transmitidos por el aire así como llevar protección
ocular.[183]
Lavado de manos
Artículo principal: Lavado de manos
Cómo lavarse las manos
Se recomienda lavarse las manos para evitar la propagación del coronavirus. Los CDC
recomiendan:[177]
Lavarse las manos a menudo con agua y jabón durante al menos 20 segundos,
especialmente después de ir al baño; antes de comer; y después de sonarse la nariz,
toser o estornudar.
Si no hay agua y jabón disponibles, usar un desinfectante de manos a base de
alcohol con al menos un 60 % de concentración. Siempre lavarse las manos con agua y
jabón si las manos están visiblemente sucias.
Las personas deben evitar tocarse los ojos, la nariz o la boca con las manos sin
lavar.[30]
El SARS-CoV-2 puede sobrevivir y permanecer contagioso en superficies inanimadas
como metal, vidrio o plástico por varios días. Los métodos para eliminar el virus
de las superficies incluyen desinfectantes a base de cloro, etanol al 75 %, ácido
peracético y cloroformo.[181]
Higiene respiratoria y mascarillas
Personas que llevan máscaras quirúrgicas en Guangzhou.
Póster sobre 'Estilos de pelo en la cara y respiradores con máscara filtrante'
publicado por los Centros para el Control de Enfermedades de EE. UU.
Las organizaciones de salud recomiendan cubrirse la boca y la nariz con el codo
flexionado al toser o estornudar o cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo
desechable (que luego debe desecharse de inmediato) y a continuación lavarse las
manos con un desinfectante de manos a base de alcohol o con agua y jabón.[30][184]
Los gobiernos han ordenado el uso general de mascarillas para contener la pandemia.
Las máscarillas benefician la salud pública al reducir los contagios.
Aquellos que sospechan que están infectados deben llamar a un médico para recibir
asesoramiento y usar una mascarilla (especialmente cuando están con más gente).
[180][185] Las máscaras limitan el volumen y la distancia de viaje de las gotas
respiratorias dispersas al hablar, estornudar y toser. No obstante, varios estudios
han concluido que, dado que las mascarillas están diseñadas según los rasgos
prototípicos masculinos, no suelen adaptarse bien a la cara de las mujeres, lo que
las deja más expuesta al virus.[186]
Si no hay una máscara disponible, cualquier persona que experimente síntomas
respiratorios debe cubrirse con un pañuelo al toser o estornudar, desecharlo
rápidamente en la basura y lavarse las manos. Si no está disponible un tejido, las
personas pueden cubrirse la boca o la nariz con el codo flexionado.[30]
Las máscaras también se recomiendan para quienes cuidan a alguien que pueda tener
la enfermedad.[185] Enjuagar la nariz, hacer gárgaras con enjuague bucal y comer
ajo no son métodos efectivos.[181] Algunos estudios han demostrado la eficacia de
los enjugues bucales en la reducción del SARS Cov-2.[187]
Mascarillas con válvula de salida. Sus válvulas expulsan el aire sin filtrar,
pudiendo así transmitir el virus.
La OMS aconseja usar las mascarillas así:[185]
Coloque la máscara con cuidado para cubrir la boca y la nariz y átela de forma
segura para minimizar cualquier espacio entre la cara y la máscara; mientras esté
en uso, evite tocar la máscara;
Quítese la máscara usando la técnica apropiada (es decir, no toque la parte
delantera sino que quite el encaje por detrás);
Después de retirarla o cada vez que toque inadvertidamente una máscara usada,
limpie las manos con un desinfectante para manos a base de alcohol o jabón y agua
si está visiblemente sucia;
Reemplace las máscaras con una nueva máscara limpia y seca tan pronto como se
humedezcan;
No reutilice máscaras de un solo uso; deseche las máscaras de un solo uso después
de cada uso y deséchelas inmediatamente después de retirarlas.
Las máscarillas normales buscan principalmente reducir la propagación de la
enfermedad evitando contagiar a otros, así que pueden dar una falsa sensación de
seguridad a quienes las lleven. En cambio, los respiradores certificados también
dan una gran protección a su portador.
Se recomienda a los profesionales de la salud que interactúan directamente con
personas que tienen la enfermedad que usen respiradores con una protección tan alta
como el grado N95 certificado por NIOSH, o el grado FFP2 de la UE, o equivalente,
además de otros posibles equipos de protección personal.[185][188]
Hay mascarillas que llevan alguna válvula de exhalación (es decir, de salida), la
cual expulsa el aire de la respiración sin filtrar. Si su portador está infectado
(y puede estarlo sin saberlo), transmitiría el virus a través de la válvula,
incluso estando la mascarilla certificada. Así que las mascarillas con válvula de
salida no están recomendadas para controlar la pandemia.
Las máscaras quirúrgicas (normales) son utilizadas desde hace tiempo por personas
sanas en Hong Kong,[189] Japón,[190] Singapur[191][192] y Malasia.[193]
Autoaislamiento
Transmisión del Covid y la reducción por distanciamiento social.
Además de la guía mencionada anteriormente sobre el lavado de manos y la higiene
respiratoria, los organismos de salud pública aconsejan que las personas enfermas
que sospechan que pueden tener COVID-19 deben restringir las actividades fuera del
hogar, excepto para obtener atención médica:[178][194][195]
No ir al trabajo, la escuela o las áreas públicas. Evitar el uso de transporte
público, viajes compartidos o taxis.
Llamar con antelación antes de visitar a un médico.
Separarse de otras personas y animales en el hogar; no compartir artículos
personales; usar un baño separado si está disponible.
Usar un limpiador doméstico para limpiar todas las superficies que se tocan con
frecuencia (mostradores, inodoros, perillas de puertas, etc.) todos los días.
Medidas de prevención recomendadas por la OMS incluyen el lavado regular de manos
con agua y jabón, cubrirse la boca y la nariz con el codo flexionado cuando se va a
toser o estornudar y evitar el contacto directo con personas que muestren síntomas
de enfermedad respiratoria sin medidas de protección adecuadas.[30][196] Además se
ha recomendado evitar el contacto con animales, tanto vivos como muertos, en las
zonas donde se está propagando el virus[197] y, una recomendación para reducir
también el riesgo de otras enfermedades infecciosas, solamente comer carne o huevos
si están bien asados o cocinados.[196]
Distanciamiento social
Artículo principal: Distanciamiento social
Las personas se distancian en la cola ante un establecimiento de alimentación.
El distanciamiento social incluye acciones de control de infecciones destinadas a
retrasar la propagación de la enfermedad al minimizar el contacto cercano entre las
personas. Los métodos incluyen cuarentenas, restricciones de viaje y cierre de
escuelas, lugares de trabajo, estadios, teatros o centros comerciales. Las personas
también pueden aplicar métodos de distanciamiento social limitando los viajes,
evitando áreas llenas de gente y alejándose físicamente de las personas enfermas.
[30][198] Muchos gobiernos ahora exigen o recomiendan el distanciamiento social en
las regiones afectadas por el brote.[199][200][201]
Los adultos mayores y aquellos con afecciones crónicas graves se enfrentan a un
mayor riesgo de enfermedades graves y complicaciones por COVID-19 y los CDC de
Estados Unidos les han aconsejado que eviten las multitudes y se queden en casa
tanto como sea posible en áreas de brote comunitario.[202]
Algunos países, como Canadá o Estados Unidos, emitieron directrices para no darse
la mano, abrazarse o besarse.[203] Algunos países como India han recomendado a sus
ciudadanos que se debe evitar escupir en lugares públicos.[204] La Organización
Mundial de la Salud (OMS) ahora recomienda para la población en general mantener
«al menos 1 metro (3 pies) de distancia entre usted y las demás personas,
particularmente aquellas que tosan, estornuden y tengan fiebre».[30]
Dieta y estilo de vida saludables
El Harvard T.H. La Escuela de Salud Pública Chan recomienda una dieta saludable,
estar físicamente activo,[205] manejar el estrés psicológico y dormir lo
suficiente.[206]
No hay pruebas sólidas de que el estado de la vitamina D tenga alguna relación con
los resultados de salud de COVID-19.[207] Recientemente (diciembre 2021), se ha
publicado una revisión sistemática en la que estudios observacionales en los que
participaron casi dos millones de adultos sugieren que la deficiencia /
insuficiencia de vitamina D aumenta la susceptibilidad al COVID-19 y al COVID-19
grave. Existiendo un alto riego de heterogeneidad, por lo que no se pudo hacer el
metaanálisis.[208][209]
Múltiples estudios afirman que la obesidad es uno de los factores más importantes
que llevan a la hospitalización, el desarrollo de la forma más grave de la
enfermedad e ingreso en UCI; además del desarrollo de complicaciones graves
potencialmente mortales por COVID-19.[210]
Vacunas
Esta sección es un extracto de Vacuna contra la COVID-19.[editar]
Proporción de personas que recibieron al menos una dosis de las vacunas contra la
COVID-19.
Una adulta mayor recibiendo una vacuna contra la COVID-19 en diciembre de 2020.
Las vacunas contra la COVID-19 comprenden al conjunto de vacunas que tratan de
prevenir la enfermedad provocada por el SARS-CoV-2, virus responsable de la
pandemia de coronavirus entre diciembre de 2019 y mayo de 2023. Las vacunas fueron
presentadas por los medios como «muy efectivas» para evitar la infección y la
propagación de los contagios.[211] Sin embargo, los estudios médicos muestran que,
si bien la vacuna disminuye la probabilidad y severidad de la infección, los
vacunados pueden contagiar el virus, incluyendo a otros vacunados.[212] Debido a la
alta frecuencia con que muta el virus SARS-CoV-2, la eficacia de las vacunas
decrece rápidamente con el tiempo. Para contrarrestar este efecto, los fabricantes
propusieron la inyección de dosis de refuerzo regulares y desarrollaron vacunas
basadas en variantes más recientes.
En 2020 se lanzó una carrera entre diversas empresas farmacéuticas y centros de
investigación para producir vacunas que pusiesen fin a la pandemia. Para febrero de
2021, diez vacunas habían sido autorizadas para uso público por al menos una
autoridad reguladora competente. Además, había unas 70 vacunas candidatas en
investigación clínica, de las cuales 17 en ensayos de fase I, 23 en ensayos de fase
I-II, 6 en ensayos de fase II y 20 en ensayos de fase III.[213] Las vacunas contra
la COVID-19, se pueden clasificar según el vector que utilizan para introducir el
material del SARS-CoV-2. El vector puede ser una versión inactivada del propio
coronavirus, otro virus (generalmente un adenovirus) al que se le ha insertado ARN
del SARS-CoV-2, o bien ARN mensajero solo.
Las vacunas que se encuentran en uso en la actualidad son las:
Vacunas de ARN mensajero: el tozinamerán de Pfizer-BioNTech y el elasomerán de
Moderna.
Vacunas de coronavirus inactivado: BBIBP-CorV/Vero Cell de Sinopharm, Covaxin de
Bharat Biotech, CoronaVac de Sinovac Biotech y WIBP-CorV de Sinopharm.
Vacunas de otros vectores virales: Sputnik V del Instituto Gamaleya,
Covishield/Vaxzevria de Oxford-AstraZeneca, Convidecia/PakVak de CanSino Biologics
y Jcovden de Janssen-J&J.
Vacunas de subunidades o vacuna de antígenos peptídicos: EpiVacCorona del Instituto
Vector, Abdala del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba y Soberana
02 del Instituto Finlay de Vacunas.
No es posible comparar directamente estas vacunas entre sí porque las
características de los respectivos estudios son distintas, pero, en general, todas
las vacunas incluidas en la lista OMS de uso en emergencias son muy eficaces para
prevenir los cuadros clínicos graves y la hospitalización por COVID-19.[214]
Las diferentes vacunas precisan de diferentes temperaturas de conservación.
Mientras que las vacunas de adenovirus o coronavirus inactivados se conservan en
refrigeradores, las de ARN mensajero requieren congeladores a -20 °C (Moderna) o
incluso a -80 °C (Pfizer), lo cual complica su distribución.[215][216][212] En
2021, debido a la capacidad de producción inicialmente limitada de los fabricantes
de vacunas, los gobiernos de estados compitieron entre sí por acaparar vacunas[217]
y tuvieron que implementar planes de distribución por etapas que daban prioridad a
la población de riesgo, como los ancianos, y a las personas con alto grado de
exposición y transmisión, como los trabajadores sanitarios.[218][219] El desarrollo
de vacunas se convirtió en una prioridad nacional para la administración Trump, que
aceleró el desarrollo de vacunas por sus empresas (Operación Warp Speed) mientras
lanzaba una campaña encubierta de desinformación contra la vacuna china CoronaVac.
[220] Para finales de 2022, la expansión de la capacidad de producción industrial y
la caída de la demanda llevaron por el contrario a disputas para deshacerse de
lotes de vacunas.[221]
Hasta diciembre de 2020, los países habían comprado por adelantado más de 10 mil
millones de dosis de vacunas;[222] de ellas, aproximadamente, la mitad habían sido
adquiridas por países de ingresos altos que representaban el 14% de la población
mundial.[223] En el consejo del Acuerdo sobre los ADPIC, que regula la propiedad
intelectual y patentes dentro de la OMC, la India y Sudáfrica presentaron, en
octubre de 2020, una propuesta para la suspensión temporal — mientras dure la
pandemia — de los medicamentos, vacunas e instrumentación médica de uso en el
tratamiento contra la COVID-19. A esta propuesta se opusieron principalmente los
países ricos, entre ellos Estados miembros de la Unión Europea, los Estados Unidos,
el Reino Unido y Brasil.[224][225][226][216][227] En mayo de 2021, la propuesta
alcanzó el apoyo de más de cien países, y el 5 de mayo los Estados Unidos dieron la
sorpresa al anunciar que apoyaban la propuesta de suspensión de patentes, si bien
solo en relación con la vacunas.[228]
Para el 6 de enero de 2022, se habían administrado 9 370 millones de dosis de las
vacunas contra la COVID-19, distribuidas entre el 59% de la población mundial.[229]
Los gobiernos de varios países decretaron la obligación de vacunar a toda o parte
de la población, o impusieron restricciones y discriminaciones a las personas no
vacunadas, lo cual generó movimientos de protesta.[230][231] La vacuna de Pfizer-
BioNTech batió el récord de ventas de un medicamento, con casi 70.000 millones de
euros ingresados entre 2021 y 2022, mientras que Moderna vendió vacunas por valor
de más de 34.000 millones en el mismo periodo.[232]
A fecha de marzo de 2023, la Organización Mundial de la Salud aconseja priorizar la
administración de dosis de refuerzo a las personas de riesgo, principalmente
personas ancianas, inmunodeprimidas o con comorbilidades graves. Por el contrario,
para los menores de 17 años sanos la OMS insta a los estados a que reconsideren la
necesidad de vacunarlos dado el escaso beneficio sanitario que les aporta la
vacuna.[233]
Tras vacunarse
Cuando alguien ha sido vacunado contra la COVID (ha recibido todas las dosis
necesarias de la vacuna, y ha pasado un tiempo establecido), todavía es posible
transmitir la enfermedad, aunque las posibilidades quedan bastante reducidas (según
algunas investigaciones).[80][234] Además, las vacunas fallan en una pequeña
proporción de la gente vacunada.
Así que se recomienda que la población siga realizando resoluciones preventivas
(lavarse las manos con jabón, ponerse mascarilla, mantener la distancia social,
etc.) para evitar los contagios, especialmente hacia gente vulnerable. Las
precauciones acabarían cuando los peligros de la pandemia estén oficialmente
terminados.
En lo referente al embarazo, aunque no se han hecho pruebas suficientes, 23 mujeres
quedaron embarazadas durante el ensayo clínico de la vacuna Pfizer y ninguna de
ellas mostró ningún efecto adverso. Sin embargo, la Food and Drug Administration
(FDA) recomienda que las mujeres embarazadas o lactantes consulten con sus
respectivos médicos a la hora de decidir si deben vacunarse. Es importante recalcar
que, si una mujer está en proceso de búsqueda del embarazo, la vacuna no afectará a
su fertilidad en ningún caso.[235]
Actualmente (agosto 2021), existe la recomendación de vacunar a toda mujer
embarazada.[236]
Tratamiento
Varios tratamientos experimentales contra el covid-19 están actualmente en
desarrollo o han sido aprobados en al menos un país:
la fluvoxamina, un antidepresivo barato y abundante;[237]
antivirales como el remdesivir (de Gilead),[238] el molnupiravir (desarrollado por
Merck),[239] y el PF-07321332 (desarrollado por Pfizer).[240][241]
la transfusión de plasma sanguíneo de donantes que ya han pasado la enfermedad.
[242]
Otros tratamientos que se consideraron prometedores durante los primeros meses de
la pandemia, como la hidroxicloroquina y el lopinavir/ritonavir, resultaron después
ser inefectivos o incluso perjudiciales.[243] La colchicina, un antiinflamatorio,
ha dado resultados inciertos.[244]
Tratamientos en desarrollo
La investigación para encontrar un tratamiento eficaz comenzó en enero de 2020.
[245] El Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades empezó a
comprobar, a finales de enero, la eficacia de algunos tratamientos eficaces
preexistentes contra la neumonía en pacientes con COVID-19.[246] Se han hecho
pruebas también con medicamentos como el Remdesivir, un inhibidor de la ARN
polimerasa,[247][248][249][250] y con interferón beta.[250]
Recientes estudios han revelado moléculas de adhesión intercelulares (como E-
Selectina) implicadas en el reclutamiento de células inmunes en el COVID crítico,
de manera que se están estudiando como posibles dianas terapéuticas.[251]
Antivirales
Este artículo o sección se encuentra desactualizado.
La información suministrada ha quedado obsoleta o es insuficiente.
Puedes actualizarlo usando referencias que aparezcan en una publicación acreditada,
como revistas especializadas, monografías, prensa diaria o páginas de internet
fidedignas.
Este aviso fue puesto el 9 de enero de 2021.
El 23 de enero de 2020 Gilead Sciences estaba en comunicación con investigadores y
médicos en los Estados Unidos y China sobre el brote en curso de coronavirus de
Wuhan y el uso potencial del Remdesivir como tratamiento de investigación.[252]
A fines de enero de 2020, investigadores médicos chinos expresaron su intención de
comenzar las pruebas clínicas con remdesivir, cloroquina y lopinavir / ritonavir,
que parecían tener efectos inhibitorios sobre el SARS-CoV-2 a nivel celular en
experimentos exploratorios in vitro.[253] La nitazoxanida se ha recomendado para
estudios posteriores in vivo luego de demostrar una inhibición de baja
concentración de SARS-CoV-2.[254] El 2 de febrero de 2020, médicos de Tailandia
afirmaron haber tratado a un paciente con éxito con una combinación de lopinavir /
ritonavir y el medicamento contra la influenza oseltamivir.[255][256] El 5 de
febrero, China comenzó a patentar el uso de remdesivir contra la enfermedad.[257]
[258][259][260][258][257] En marzo se están llevando a cabo ensayos clínicos de
fase 3 en los Estados Unidos, China e Italia con remdesivir.[261][262][263] En
abril, se anunció que la ivermectina inhibe la replicación del SARS-CoV-2 in
vitro[264] Los metanálisis basados en 18 ensayos de tratamiento controlados
aleatorios de ivermectina en COVID-19 han encontrado reducciones grandes y
estadísticamente significativas en la mortalidad, el tiempo hasta la recuperación
clínica y el tiempo hasta la eliminación viral.[265]
A finales de enero, el Ministerio de Salud de Rusia identificó tres medicamentos
para adultos que podrían ayudar a tratar la enfermedad. Son ribavirina,
lopinavir/ritonavir e interferón beta-1b. Estos fármacos se usan habitualmente para
tratar la hepatitis C, infección por VIH y la esclerosis múltiple, respectivamente.
El ministerio ofreció a los hospitales rusos descripciones y guías sobre el
mecanismo de acción del tratamiento y las dosis recomendadas.[266] En febrero,
China comenzó a usar triazavirin, un fármaco de 2014 desarrollado en Rusia, con el
objetivo de comprobar si es efectivo en el control de la enfermedad. Este fármaco
fue creado en la Universidad Federal de los Urales en Ekaterimburgo para tratar la
gripe H5N1 (gripe aviar). Se ha utilizado contra COVID-19 debido a la similitud
entre las dos enfermedades. El fármaco también parece ser efectivo contra la fiebre
del valle del Rift y el virus del Nilo Occidental, entre otras.[267]
El 18 de marzo un artículo informa que el tratamiento con lopinavir/ritonavir da
negativo en pruebas clínicas con 199 pacientes en China. No hay beneficios.[268]
Investigadores chinos descubrieron que Arbidol, un medicamento antiviral utilizado
para tratar la gripe, podría combinarse con Darunavir, un medicamento empleado en
el tratamiento del VIH, para el tratamiento de pacientes con coronavirus.[269][270]
El fosfato de cloroquina ha demostrado una eficacia aparente en el tratamiento de
la neumonía asociada a COVID-19. En pruebas clínicas con 100 pacientes se encontró
que es superior al tratamiento de control para inhibir la exacerbación de la
neumonía, mejorar los hallazgos de las imágenes pulmonares, promover una conversión
negativa al virus y acortar la enfermedad. Resultados de investigación mostraron
que la proteína ORF8 del SARS-CoV-2 y la glicoproteína de superficie podrían unirse
a la porfirina, respectivamente, mientras que las proteínas del SARS-CoV-2 orf1ab,
ORF10 y ORF3a podrían atacar de forma coordinada el hemo para disociar el hierro
para formar la porfirina. El mecanismo interfirió seriamente con la vía anabólica
normal del hemo en el cuerpo humano y esto produce una enfermedad humana. Según el
análisis de validación de estos hallazgos, la cloroquina podría evitar que orf1ab,
ORF3a y ORF10 ataquen el hemo para formar la porfirina, e inhibir la unión de ORF8
y glucoproteínas de superficie a las porfirinas en cierta medida.[271][272][273]
Investigadores de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) han creado
una base de datos con 120 agentes antivirales de amplio espectro seguros para las
personas e identificaron 31 candidatos a fármacos para el tratamiento de SARS-CoV-
2.[274]
El Centro Nacional de Desarrollo Biotecnológico de China afirmó el 17 de marzo que
el antiviral Favipiravir, un inhibidor de la ARN polimerasa,[275] mostró resultados
positivos en un estudio de casos y controles con 80 pacientes en el Hospital
Popular n.º 3 de Shenzhen, los que recibieron tratamiento con Favipiravir dieron
negativo dentro de un periodo más reducido de tiempo en comparación con los del
grupo de control, y recomienda que se incluya en el tratamiento.[276][277]
Estudios recientes han demostrado que el cebado inicial de la proteína de pico por
la proteasa transmembrana serina 2 (TMPRSS2) es esencial para la entrada de SARS-
CoV-2, SARS-CoV y MERS-CoV a través de la interacción con el receptor ACE2.[278]
[279] Estos hallazgos sugieren que el inhibidor de TMPRSS2 Camostat aprobado para
uso clínico en Japón para inhibir la fibrosis en la enfermedad hepática y renal, la
esofagitis por reflujo postoperatorio y la pancreatitis podrían constituir una
opción de tratamiento eficaz fuera de etiqueta.
La hidroxicloroquina, un derivado menos tóxico de cloroquina, sería más potente
para inhibir la infección por SARS-CoV-2 in vitro.[280][281] El 16 de marzo de
2020, una importante autoridad francesa y asesor del Gobierno francés sobre COVID-
19, el profesor Didier Raoult del Instituto Universitario Hospitalario de
Enfermedades Infecciosas (IHU-Méditerranée infection) en Marsella (Bouches-du-
Rhône, Provenza-Alpes-Côte d 'Azur), anunció que un ensayo con 24 pacientes del
sureste de Francia había demostrado que la cloroquina es un tratamiento efectivo
para COVID-19.[282][283] Se administraron 600 mg de hidroxicloroquina (marca
Plaquenil) a estos pacientes todos los días durante 10 días. Esto condujo a una
«aceleración rápida y efectiva de su proceso de curación, y una fuerte disminución
en la cantidad de tiempo que permanecieron contagiosos».[282] Si bien la cloroquina
tiene un largo historial de seguridad, los pacientes fueron monitorizados de cerca
para detectar interacciones farmacológicas y posibles efectos secundarios graves.
El profesor Raoult dijo: «Incluimos a todos los que estaban de acuerdo [para ser
tratados], que era casi todos. Dos ciudades en el protocolo, Niza y Aviñón, nos
dieron pacientes [infectados] que aún no habían recibido tratamiento... Pudimos
determinar que los pacientes que no habían recibido Plaquenil (el medicamento que
contiene hidroxicloroquina) seguían siendo contagiosos después de seis días, pero
de los que habían recibido Plaquenil, después de seis días, solo el 25% seguía
siendo contagioso».[282] En Australia, el director del Centro de Investigación
Clínica de la Universidad de Queensland, el profesor David Paterson, anunció su
intención de realizar una gran investigación clínica. ensayo de la eficacia de la
cloroquina y remedesivir como tratamientos para COVID-19.[284] El ensayo compararía
una droga, contra la otra droga, contra la combinación de las dos drogas. El
profesor Paterson esperaba comenzar a inscribir pacientes a fines de marzo de 2020.
[284]
Un estudio limitado francés muestra que la hidroxicloroquina combinada con la
azitromicina es más rápida que la hidroxicloroquina sola para transformar a los
pacientes con COVID-19 a negativo.[285] Esta combinación no está indicada para el
tratamiento del COVID-19 y ha demostrado tener efectos secundarios graves.[286]
El mesilato de nafamostat (nombre de marca: Fusan), medicamento utilizado para
tratar la pancreatitis aguda, puede bloquear efectivamente el proceso de entrada
viral requerido que el nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) usa para propagarse y causar
enfermedad (COVID-19). La Universidad de Tokio planea lanzar ensayos clínicos en
abril de 2020 para evaluar la efectividad de estos dos medicamentos para tratar
COVID-19.[287]
Fujifilm anuncia el inicio de un ensayo clínico de fase III del medicamento
antiviral contra la influenza "Avigan Tablet" (nombre genérico: favipiravir).[288]