UNIVERSIDAD AUTÓNOMA AGRARIA ANTONIO NARRO
DIVISIÓN DE CIENCIAS SOCIOECONÓMICAS
DEPARTAMENTO DE SOCIOLOGÍA
INGENIERÍA EN DESARROLLO RURAL
COLOQUIO DE COMUNICACIÓN ORAL Y ESCRITA
“CONAFE COMO ALTERNATIVA PARA EL MEDIO RURAL EN
TENAMPULCO, PUEBLA”
PRESENTA:
ANDRÉS ROJAS GARCÍA
Calzada A. Narro 1923, Col. Buenavista, Saltillo, Coahuila, a 24 de abril de 2015
Introducción.
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Para la directora del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe),
Carolina Viggiano, esta dependencia de instrucción ha comenzado a
consolidarse como la esperanza para miles de niñas y niños de las
comunidades más pobres y marginadas del país. Con ello, agregó, se han
logrado avances para contrarrestar el rezago en la materia.
Ayer, en el Museo Nacional de Antropología, la funcionaria dio a conocer su
informe anual de labores 2014 al frente del organismo, donde señaló que este
año el Conafe logró elevar el aprovechamiento de los estudiantes de educación
inicial y comunitaria.
En las zonas atendidas por los capacitadores de Conafe, dijo, ese incremento
se reflejó en primaria, donde fue de dos décimas en matemáticas, y en
prescolar se mejoró tres décimas en español. Indicó que en la actual
administración se han definido las prioridades que tendrá la enseñanza
comunitaria en los próximos añ[Link] ello establecimos cinco grandes
objetivos, 21 estrategias, 92 líneas de acción y 15 indicadores que nos
ayudarán a fortalecerla, pues se trata de un ejercicio que con toda
responsabilidad estamos asumiendo día a día para fortalecer la inclusión
educativa donde más se requiere.
Otros de los logros alcanzados, planteó, es que los sistemas estatales para el
Desarrollo Integral de la Familia entregaron apoyos alimentarios a 150 mil niños
de educación comunitaria, de los cuales 21 mil correspondieron a los de
enseñanza inicial y a casi 3 mil 500 líderes para la educación comunitaria.
Asimismo, se entregaron auxiliares didácticos para desarrollar la motricidad de
los menores. En su informe destacó que a partir de este año el Conafe cuenta
con una comunidad virtual por medio de la plataforma Crece, con la cual los
directivos se comunican de manera directa con las figuras educativas para
conocer lo que sucede día a día. Agregó que en 2014 se logró reducir 6 por
ciento la deserción de los Líderes para la Educación Comunitaria, lo que había
sido un problema que impedía el desarrollo del proceso de enseñanza.
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La Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en la
Cámara de Diputados adujo que el Consejo Nacional de Fomento Educativo
(Conafe) no ha cumplido de manera cabal con su labor de abatir el rezago en la
educación inicial y básica. José Luis Muñoz Soria, presidente de la comisión,
apuntó que a dos años de la reforma educativa, la aplicación de acciones que
deberían mejorar el nivel educativo de las mexicanas y los mexicanos no es
suficiente, pues no cuenta con la certeza, los mecanismos, promoción y
reconocimiento de la sociedad; por lo tanto, se queda lejos de su objetivo
fundamental, que es elevar la calidad educativa.
El informe de resultados elaborado por la ASF detectó que las acciones
compensatorias para verificar el cumplimiento de objetivos y metas del
programa no están claras, pues existen vacíos importantes en el desarrollo de
su operación. El Conafe no acreditó los criterios por los cuales seleccionó a
628 localidades (2.7 por ciento) de las 23 mil 348 beneficiadas; para el
otorgamiento de acciones compensatorias para la educación básica se detectó
que no se priorizó a las localidades con alto y muy alto rezago social.
En la auditoría 13-1-11L6W-07-0228 DS-018 se identificaron deficiencias en su
diseño que afectaron su operación, debido al mal empleo del concepto de
rezago educativo en el nivel inicial, debido a que es un servicio que enriquece y
favorece el desarrollo de los niños de cero a tres años 11 meses de edad, por
lo que el concepto no se aplica en dicho sector; por ello quedó un vacío por no
definir la población objetivo.
Muñoz Soria explicó que de las 46 mil 716 localidades en donde se ubicaron 83
mil 356 escuelas beneficiadas (43.6 por ciento), de las 107 mil 26 localidades
existentes en el país, sólo 5 mil 171 fueron de alto y muy alto rezago social, las
cuales representan 24.8 por ciento de las 20 mil 872 que registran alto y muy
alto rezago social, y 41 mil 545 localidades fueron de medio, bajo y muy bajo
rezago social, que representan 48.2 por ciento de las 86 mil 154 que se ubican
en esos mismos grados de rezago social en el país.
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La ASF anunció que se operaron 28 mil 313 servicios de educación inicial en
23 mil 348 localidades, y se benefició con acciones compensatorias a 83 mil
356 escuelas, en 46 mil 716 localidades. Existen vacíos al no priorizar las
zonas más urgentes de atender, además de que no se cuenta con información
para medir el avance del programa en la disminución del rezago educativo en
educación básicaUn dato alarmante es el registro de 3.1 por ciento de
incremento de deserción de los alumnos en escuelas que son beneficiarias con
acciones compensatorias, refirió el legislador.
Se pronunció por crear la metodología para identificar a la población objetivo y
generar un mapeo de priorización por necesidades conforme a las
comunidades más urgentes de atender. Después de la aplicación del
programa, generar información que logre vislumbrar, con datos estadísticos y
cualitativos, el número de reducción del nivel de rezago escolar, para poder
generar estrategias y líneas de acción que sean acordes con cada situación de
cada alumna y alumno.
El Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) no priorizó a las
comunidades que enfrentan condiciones de alta y muy alta desventaja social en
el Programa de Acciones Compensatorias para Abatir el Rezago Educativo en
Educación Inicial y Básica (PACAREEIB) que llevó a cabo en 2013, con un
presupuesto de mil 847 millones de pesos. De acuerdo con los resultados de la
fiscalización de la Cuenta Pública 2013, dadas a conocer por la Auditoría
Superior de la Federación (ASF), su aplicación tampoco permitió que se
cumpliera con la meta de reducir el rezago educativo.
La auditoría de desempeño reveló que en 2013 el Conafe puso en operación
28 mil 313 servicios de educación inicial y benefició con acciones
compensatorias a 83 mil 356 escuelas, en 46 mil 716 comunidades. Sin
embargo, en el caso de los servicios de educación inicial, no acreditó los
criterios mediante los cuales seleccionó a 628 localidades, y en educación
básica, no priorizó la atención en las localidades que registran alto y muy alto
rezago social.
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Agrega que de las 46 mil 716 localidades en donde se ubicaron las 83 mil 356
escuelas beneficiadas, sólo 5 mil 171 fueron de alto y muy alto rezago social, lo
que representa 24.8 por ciento de las 20 mil 872 comunidades que registran
alto y muy alto rezago social en el país, mientras que 41 mil 545 localidades
atendidas fueron de medio, bajo y muy bajo rezago social.
La ASF advierte que sobre la formación y apoyo de asesores pedagógicos
itinerantes de educación, la dotación de lotes de mobiliario y la entrega de
incentivos para jefes de sector y supervisores no se identificó a las localidades
destinatarias de alto y muy alto rezago social, por lo que no fue posible conocer
si se les dio prioridad, en los términos que se establecieron en las reglas de
operación del PACAREEIB.
Además, agrega la ASF, en el ciclo escolar 2012-2013 el porcentaje de
deserción de los alumnos de escuelas beneficiadas con acciones
compensatorias fue de 4.9 por ciento,lo que representó un incremento de 3.1
puntos porcentuales, respecto del 1.8 por ciento previsto como máximo para
ese ciclo escolar.
El Conafe instrumentó el programa a fin de promover la equidad educativa para
niños y jóvenes de sectores vulnerables del país y combatir el rezago educativo
en educación inicial y básica. Lo anterior, mediante acciones compensatorias
que en educación inicial incluyen: implementación de dicho servicio, formación
y capacitación de madres, padres y cuidadores, y formación de figuras de la
estructura de educación inicial.
En cuanto a la formación básica, las medidas de apoyo contemplan la entrega
de lotes de mobiliario, útiles escolares, formación de figuras educativas, apoyos
a asociaciones promotoras de educación comunitaria; de padres de familia e
incentivos a jefes de sector y supervisores.
a Cordillera, Santa María Chilchotla, Oaxaca, 14 de abril. Son maestros de los
niños más miserables de México. También, ayudantes para la buena siembra,
gestores de despensas y vacunas, los que enseñan la firma a los mayores que
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no saben leer y escribir y hasta arquitectos de las escuelas de cartón, palma,
lámina o madera.
Los jóvenes instructores del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe)
trabajan en las comunidades rurales e indígenas que tienen tres características
esenciales: aislamiento, miseria y una población que no debe ser menor de 100
ni mayor de 500 habitantes.
Sólo con puro entusiasmo, porque no poseen nada, estos educadores luchan
junto con las comunidades, sortean el hambre que hay en los pueblos y
aprenden a conocer como pocos la Mazateca baja, el lugar del arcoíris, para
los indios de aquí.
Aprenden los caminos, por dónde hay que ir y por dónde es mejor ni acercarse.
De ello depende no caer en un pozo de agua cubierto por yerba; saben que no
deben asomarse donde la comunidad dice que espantan y es peligroso para la
salud de las personas y toman sus precauciones ante la víbora palanca, que es
común en esta zona. Es puro cafecita. Mide como un metro con 20
centímetros. Una vez la vi y brinqué, cuenta entre risas Claudia.
Las comunidades a las que llegan estos educadores les ofrecen seguridad,
hospedaje y alimentación. Aunque la escasez es pareja. Un día comen en una
vivienda, al siguiente en otra y así, hasta que recorren todas las familias y
todos los cerros que se miran alrededor, porque las casitas están
desperdigadas en las montañas.
De los más de 42 mil instructores, la mayoría no llegan siquiera a los 20 años.
De hecho, hay niños maestros con apenas 14 años, siempre que cumplan con
el requisito de tener la secundaria terminada.
A todos se les asigna una comunidad en la que permanecen uno o dos años y
reciben un pago de 773 pesos mensuales en el caso de los que dan clases de
prescolar y primaria; los que brindan educación secundaria obtienen 893 pesos
al mes, de acuerdo con cifras del consejo.
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Ahí donde viven cinco infantes en edad escolar se presta el servicio con los
instructores, comenta el delegado del Conafe en el estado, Felipe Moreno. En
Oaxaca, añade, 16 mil pequeños de más de 2 mil 400 localidades tienen
acceso a prescolar, primaria y secundaria por medio de este modelo, sin el cual
quedarían fuera del mundo de las letras.
A nivel nacional, la atención llega a 328 mil 653 niños de enseñanza básica en
más de 37 mil pueblos.
En busca de La Cordillera
¿Dónde será?, se preguntaba María Crispina. El desánimo empezaba ya a
hacer estragos. No daba con el pueblo. Había salido de su casa en Huautla de
Jiménez a las 9 de la mañana. Era un domingo. A punto del llanto, de súbito,
como si fuera un fantasma, apareció una mujer.
–¿Señito, sabe dónde es La Cordillera?
–Yo voy para allá.
A las 4 de la tarde la nueva maestra empezó a bajar hacia La Cordillera. El
pueblito integrado por 15 familias todavía no tiene acceso. Aunque las pasadas
lluvias de septiembre están por hacerles el milagro y dotarles de lo que ningún
hombre del gobierno les ha dado antes: un camino. La montaña rocosa se
derrumbó. Sólo entonces, llegaron las máquinas, los ingenieros y los albañiles.
Construyen medio kilómetro de brecha hasta la comunidad.
Para llegar a la primera vista de las casitas con gorro de palma, en una verdosa
hondonada, se debe caminar entre veredas que forman una gran escalera de
piedras con barandales de guayabos, achiote, plátanos, cafetales y mangos.
Los pobladores se mantienen de la venta de quelites, chayote, ejote,
yerbamora y hueledenoche. Se cortan las hojas y un poco de los tallos, pero
sólo lo más tiernito. Se ponen a hervir en agua con sal al gusto. Aparte, se fríe
en aceite una salsa de jitomate, se quita el agüita de la yerbamora y se echa a
la salsa. Esa planta es parte de su dieta y el hueledenoche lo usan para bajar
las fiebres y tratar los dolores de estómago.
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Cada dos meses, cuando llega Oportunidades, algunos compran pan y pollo. Si
no, comen tortilla con café, frijoles y la hoja de yerbamora. Desde los tres o
cuatro meses las mujeres les dan café a sus bebés. Los niños agarran de los
árboles unas bolitas con un picor de esos que arden y se hacen un taco.
Al llegar María Crispina García Cerqueda dieron aviso al presidente municipal.
–¿En dónde me voy a quedar?– preguntó la joven.
–Se queda en mi casa.
–Bueno, pues– respondió.
Yo pensé que el señor vivía por ahí y no, todavía tuve que bajar más y no
tenían luz, lo bueno que llevé mis velas. Ya iba preparada.
Durante su estancia, la joven que habla mazateco y español atendió a 15 niños
de primaria y seis de prescolar. Los padres la aceptaron y ella se adaptó.
Pasaron muchas cosas en La Cordillera. Para dar clases tuvo que inventar un
pizarrón, porque ni eso había en su escuela de tablitas y cartón. Tomó un trozo
de madera, colocó papel blanco y lo forró de plástico para escribir con
marcadores de colores. El pizarrón gustó muchísimo a los niños porque las
letras eran rojas, amarillas o verdes.
Muchas de esas tardes, María Crispina la pasó en llanto. Narra que pese a las
temperaturas heladas sus alumnos llegaban con pantaloncitos que ya no les
quedaban y suetercitos con los que les cala mucho el frío. Lo que hacía con mi
chamarra era juntarlos de dos en dos para darles cobijo. Otras veces,
llevabachicharrín, pan o galletas a su aula de tierra. Agarraba el pan y se los
partía. Ten un pedacito, hasta donde alcance. Tampoco llevaba mucho.
Hace un año que se fue de La Cordillera. Sus alumnos y en particular Angélica,
de seis años, la extrañan. Ahora capacita a los instructores de prescolar.
Adaptarse a las formas de vida de las diferentes comunidades es lo más
complicado que experimentan, relatan los jóvenes docentes.
Claudia Zamora Herrera trae a su memoria el primer pueblito donde dio clases:
Cerro Ocote, allá por Huautla de Jiménez. Los niños eran muy rebeldes y
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estaban muy consentidos por sus papás. Eran muy traviesos. Llegó un
momento en que me llegaron a aventar piedras. No se me olvida.
Su voz en mazateco suena angelical. En español cambia y adquiere un tono
más parecido al de este mundo. Relata que otro de los problemas, no menos
duros de enfrentar, es el de la lengua.
Hay localidades que sólo hablan mazateco y quieren que los maestros enseñen
a sus hijos en español. En otras, el instructor sólo habla español y se cierra la
comunicación con los niños y los padres mazatecos.
Esta lengua indígena tiene tantas variantes que aunque los maestros hablen
mazateco pueden llegar a una comunidad y no entender nada. Así le pasó a
Clara García Reyes, quien se fue de La Loma, en Teotitlán Flores Magón, a
una comunidad de Chilchotla.
La variante no era la misma. Tenía que hablar en español en mis reuniones.
Los padres miraban. No decían nada. Era porque a lo mejor no entendían. Me
sentía mal. ¿Qué hago?, decía. Me sentía sola aunque hubiera personas.
Llegaba yo a comer, las señoras me dejaban la comida y se iban porque
decían: no habla mazateco, rememora.
Resisten de todo. Desde la inseguridad en los caminos, la violencia que afecta
a todos, la penumbra en la que viven, las solitarias noches en un petate o un
catre bajo el techo de la escuela o una casita que está para caerse, lejos de
sus hogares y en lo más profundo del cerro. Del otro lado de las montañas, en
Agua Murciélago, se mira desde lejos un puntito gris, sin nada ni nadie que lo
acompañe. En esa pequeña aula de concreto del Conafe Eriberto García da
clases a niños de prescolar y de segundo, tercero, cuarto y sexto de primaria.
Por su apariencia, se diría que es un niño. Tiene 19 años, zapatos negros y
viejos, así como unos pantalones arruinados.
Siento muy feo cuando estoy solo. Extraño mucho mi casa, mi familia. Está
muy difícil. Casi no se puede hacer nada. Cuando siento, ya oscureció. Utilizo
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velas. Terminando clase, hago mis diarios de campo. Escribo los logros que
tuvieron los estudiantes y las dificultades. Y también escribo las mías, porque
ellos hablan diferente mazateco y no sé cómo explicarles, suelta con sus ojos
llenos de agua, que no deja caer, y un abrazo con el que grita: ¡No se vayan!
A ellos y ellas los mueve el deseo de seguir adelante con sus estudios y
modificar su suerte, pues las clases que ofrecen significan su única posibilidad
para no desertar de la escuela. Después de prestar sus servicios durante uno o
dos ciclos escolares reciben una beca de 982 pesos mensuales que, según el
tiempo trabajado, puede prolongarse hasta que concluyan el bachillerato o la
universidad.
Todos los viernes por la noche los jóvenes de esta región bajan de sus
montañas rumbo a Tehuacán, Puebla. Los sábados, estudian la universidad
abierta y los domingos vuelven a los montes para empezar otra vez.
Bibliografía:
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