HELENA BERISTÁIN
DICCIONARIO
DE
RETÓRICA YPOÉTICA
SÉPTIMA EDICIÓN
EDITORIAL PORRÚA, S. A.
AV. REPÚBLICA ARGENTINA, 15, MÉXICO, 1995
HELENA BERISTAIN
DICCIONARIO
DE RETÓRICA Y POÉTICA
SÉPTIMA EDICIÓN
EDITORIAL PORRÚA, S. A
.
AV. REPÚBLICA ARGENTINA, 15
MÉXICO, 1995
Primera edición, 1985
Copyright © 1995, por HELENA BERISTAIN
Retama (Casa del Nogal 165), 10900, México, D. F.
Esta edición y sus características son propiedad de la
EDITORIAL PORRÚA, S
. A
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Av. República Argentina, 15, 06020, México, D
. .F
Queda hecho el depósito que marca al ley
Derechos reservados
ISBN 968-452-877-9
IMPRESO EN MÉXICO
PRINTED MEXICO
retórica
acagro de eoddel dicure sugeri,ocque eel menor cueda
tud, lo que se omite.
y, sobre todo, persuasivos. Arte de extraer, especulativamente, de
cualquier asunto, una construcción de carácter suasorio.
La retórica es muy antigua. La sistematización de los proce-
entre los griegos que poblaban Sicilia, de donde pronto la leva-
ron a Atenas y de allí a Roma, ya que era una disciplina indis
pensable para hacer carrera política, por lo que formaba parte
privilegiada de la educación de la aristocracia, y apuntalaba en
gran medida la estamentación de la sociedad. Su carácter pedagó
gico se basaba también en la idea de que la enseñanza de la retó
rica procuraba un fundamento moral al educando ya que, para
dominar el arte de hablar bien se requiere pensar bien, y para
pensai conmeer, ni convencer: por ol tanto, tampo eposibe
persuadir. (V. PERSUASIÓN ".)
Desde entonces, a través de la historia, los teóricos de la retó
rica han sido numerosísimos, a pesar de que también desde hace
mucho —al menos desde la alta Edad Media- la oratoria está en
mostralivo o paregírico, epedictico, encomiástico o de circunstancias,
cripción *).
El forense versa sobre la justicia o injusticia de hechos preté-
ritos cometidos por un sujero a quien se acusa o se defiende. Su
finalidad es ventilar juicios y litigios o pleitos ante el juez. Los
jueces y el público constituyen la audiencia. Su argumentación •
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retótica
requiere agilidad: se desarrolla a base de entimemas". (V. "IN-
VENTIO" •.)
Él discurso deliberativo es propio de asambleas públicas y pri-
vadas. Discurre entre el consejo y l a disuación. Se emplea para
echito precios, ybies paat disuadirlo ede ad priena resolución.
Su finalidad es elegir entre lo conveniente y lo perjudicial, o lo
legal y lo ilegal, o lo placentero y lo enojoso, en relación con
(rentes suro irs, sobre asuntos, ipficias cales comos, sumas
conta, defensa ca veial ase frecuente esos dice as, sm
i pet
ficándola o abreviándola. En lugar de la final peroración (V. "pis
POSITIO" *), este tipo de discurso solia terminar con una apelación
para obtener votos y consenso. En su argumentación es frecuente
el uso de los ejemplos o "exempla" -plural de "exemplum" —(tipo
de comparación *, caso particular de la similitud); en comparacio-
nes se basa el razonamiento. El público en este caso es la asamblea.
El discurso demostrativo constituye el elogio exaltante de las
cualidades y la figura de un hombre público, o bien el vituperio
que minimiza el mérito y aumenta los defectos de un enemigo. Se
p r o n u n c i a e n honras fúnebres, efemérides, consolaciones, peticio-
nes, sermones moralizantes. Se dirige a un público espectador. Su
razonamiento suele ser inductivo y se desarrolla a base de compa-
raciones amplificatorias (los mismos "exempla" del género delibe-
mado Sue casi desaparet, género se macibe, el cufi
un papel central.
La retórica antigua presenta sucesivamente cuatro partes prin-
cipales, correspondientes a cuatro operaciones casi simultáneas me-
diante las cuales se elabora y se pronuncia el discurso oratorio:
"inventio", "dispositio"", "elocutio" • y "actio" (en ARISTÓTE
LES). La "inventio" abarca lo relativo a la concepción del discurso,
ciones ("dispositio", "elocutio" y "actio"), desde el punto de vista
del emisor", del receptoro y del mensaje o mismo.
La "dispositio" organiza lo hallado en la "inventio", distribu-
yéndolo en ciertos apartados o partes: "exordio" (con proposición,
división e insinuación); narración"; argumentación (que contiene
confirmación y refutación), y epilogo • (con peroración).
La "elocutio" analiza cuanto atañe a verter la argumentación
en oraciones gramaticalmente correctas, en forma precisa y clara
con el objeto de que sirvan para convencer, y en forma elegante con
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retórica
el objeto de que logren causar un impacto psicológico que sirva
a la persuasión. La elegancia se logra mediante el empleo de
figuras" (metaplasmos" y metatexas", tropos* y figuras de pen-
samiento. Es decir, en una parte de al "elocutio" (la "electio") es
eligen las expresiones, incluyendo las figuras, y se redacta o se cons-
truye el texto * (en la "compositio" *). En la actualidad suele la-
marse retórica solamente a esta parte de la "elocutio", el lenguaje
figurado; es decir, a la parte denominada "electio" que normaba
la elección de los giros verbales que individualizan el discurso y
determinan la producción de efectos estilísticos.
La "actio", "hipócrisis",
cena del orador
o"pronuntiatio", era al puesta en es-
al r e c i t a r su d i s c u r s o .
Algunos retóricos consideraron como partes de l a retórica pos-
teriores a la elocución*, la memoria* y la "pronuntiatio", que se
refiere ya no a la elaboración del discurso sino a su realización
verbal y a la formación del orador, pues la memoria propone
métodos mnemotécnicos de aprendizaje de la pieza oratoria y de
el euspara general a or vaelr aa oc ecomeinda por di-
gestos, durante el tiempo en que el discurso se profiere.
La historia de la retórica evidencia los vinculos que ésta ha
mantenido, durante 25 siglos, con las luchas sociales por el poder,
ya que los tipos de discurso * (deliberativo, forense y epidictico) se
constituyeron a partir de que su utilidad práctica se afirmó como
consccuencia de la prosperidad económica y la evolución de
"polis" griega, que impulsaron la expansión territorial de Grecia
en los siglos vil y vI a.C. La utilidad práctica de los discursos
conduce a la elaboración de una teoría de su construcción, de su
pronunciación y de su enseñanza. A esta teoría se llamó retórica.
Se tiene noticia de numerosísimos autores. Quizá los más anti-
guos teóricos y profesores de retórica fueron, en el siglo v a. G.,
EMPÉDOCLES, de Agrigento; su discípulo CORAX, de Siracusa; GOR-
CIAs, pragmático siracusano que enseña en Atenas y da un carácter
utilitário y poco ético a la retórica, dado que comercia con su
enseñanza y la presenta como un medio para que el orador es
instale confortablemente en la esfera social, económica y política.
El filósofo SócRATEs (470-399 a.C.) crea una disciplina, la dialéc-
tica*, al combatir a los sofistas (GORGIAS y sus discípulos); ésta,
junto con la retórica y la gramática, será durante muchos siglos
básica en la enseñanza.
PLATÓN (428-347 a.C.), en sus primeros diálogos, bajo el in-
flujo de los sofistas, vio con recelo la retórica aunque más tarde
(en el Fedro), después de su trato con IsóCRATEs, cree en la posi-
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retórica
bilidad de una nueva retórica, de fundamento científico, que
aspire a conocer la verdad.
ARISTÓTELES (384922 a.C.), máximo genio sistematizador del
que forma parte de la lógica, útil para perfeccionar la lacultad
de argumentar con que se persuade acerca de cosas probables. Tales
(ya que éstos son instrumentos fundados en relaciones necesarias
yencaminados a conocer la verdad que busca al ciencia), sino que
se sirven de silogismos imperfectos, ya sea por defecto (los incom-
tes*), que se fundan no en relaciones verdaderas sino en relacio-
nes plausibles, que están encaminados a conocer lo verosimil, y
que constituyen desviaciones * o transgresiones de la lengua respec-
to de una gramática estricta. (V. "INVENTIO" y VEROSIMILITUD *.)
La doctrina retórica en que se mezclan las enseñanzas de PLA-
TÓN con las de ARISTÓTELES, prevalece a través de los siglos. Roma
la divulgó asi, y la afinó como instrumento didáctico a través de
(10649 a.C.) y QUINTILIANO (I d.C.), independiente-
mente de la evolución que los vaivenes políticos le impusieron
luego, al convertirla en el instrumento ideológico autoritario y
ampuloso de la decadente Roma imperial, por un lado, y por otro
en la herramienta de la catequesis y la liturgia del cristianismo
e n ascenso.
La tradición grecolatina está muy viva en el siglo iv d.C. cuan-
do, a partir de ella, SAN AGUSTÍN, para conciliar la filosofia pla-
tónica (el intelecto) con el dogma cristiano (la fe), reinterpreta
a PLATÓN, ARISTÓTELES y CICERÓN, iniciando así la tendencia -que
duró toda la Edad Media- a hacer una lectura cristiana de los
a retardar la disgregación política del imperio.
Durante la Edad Media la retórica, aliada a la gramática ® y a
la dialéctica en el "trivium", cumple durante 1 0 siglos un papel
didáctico en la formación intelectual del teólogo, Este es el pro-
totipo del pensador: es el gobernante, el reproductor del modelo *
de organización social y de la cultura • colectiva medieval; es el
educador de la gente del pueblo, incitada por él a ir por el ca-
mino que conduce a la virtud de Dios.
Ni los cambios en la relación entre las disciplinas del "trivium"
(a través de personalidades como BOECIO (V-VI) • ALCUINO (VIII),
ni la revitalización de una y otra tendencia (ARISTÓTELES o PLA-
TÓN) debido a diversas circunstancias (influencia de los árabes,
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retórica
por ejemplo), modifican sustancialmente este panorama, excepto
de que, a partir del siglo xi, hay numerosos testimo-
nios de al decadencia de la retórica por diversas causas: en España
sólo se conserva (hacia el siglo xv) la apologética cristiana dedi-
cada a la conversión de infieles árabes y judíos, debido a la
ausencia de juego democrático e n la vida p o l í t i c a en lo q u e toca
al género deliberativo) y debido al abandono
romana en los litigios, que se desarrollan a partir de la interpre-
tación de textos leídos y no recitados (en cuanto a la oratoria
forense). Sin embargo, la retórica continúa siendo una disciplina
escolar hasta el siglo x v I .
La fuerza artística humanista del Renacimiento, revitaliza la
poética y propicia que dentro de ésta ocupen un lugar cada vez
más importante la "electio" y la "compositio", divisiones de al
"elocutio", tercera de las partes preparatorias del discurso oratorio
y de la retórica clásica; es decir, propicia el desarrollo y la predo-
minancia del subsistema que abastece al escritor de recursos asocia-
t q e e piscien
discurso lfigurado,
o oc ysecto e s edaalserlitera.
a us comenzó
cuyo empleo muy
libre y abundante a partir del Renacimiento. E l desarrollo d e la
"elocucio" retórica, ligada a al poética o teoría de al literatura,
hace a ésta intrincada e impulsa el desarrollo del proceso literario
-aunque con alternantes períodos de autoritarismo académico-
por el camino de la originalidad artistica.
Después de un siglo de progresivo descrédito, la retórica ha
sido reconsiderada recientemente, en su relación con el discurso *
m o d e r n o y con la literatura, a p a r t i r d e reflexiones propiciadas
por el poderoso desarrollo de la ciencia lingüística en e s t e siglo.
Los crabajos de formalistas, estructuralistas y semiólogos nos
han procurado útiles novedades tales como una reclasificación de
las figuras retóricas, a la vez rigurosa y sencilla, basada en un cri-
terio q u e t o m a e n cuenta, t a n t o el m o d o de operación por el que
se produce la figura, como el nivel * de la lengua * (fónico-fonoló-
gico, morfosintáctico, semántico o lógica) que se ve implicado en
su realización.
La labor de muchos autores han contribuido, pues, a esta su-
gestiva modernización del enfoque de la retórica; realmente la
lista resultaría inagotable. No sólo son lingüistas como los del
Círculo de Praga o los estructuralistas, funcionalistas, transforma-
cionalistas; sino también filósofos, semiólogos, comunicólogos y
tratadistas de la teoría lingüística de otras escuelas o de la teoría
de la literatura de la talla de JAKOBSON, BARTHES, GÉNETTE, TODO
ROV, GREIMAS, VAN DIJK, BENVENISTE, HJELMSLEV, SCHMIDT, SEGRE,
VARGA y los miembros del Grupo "M", de Bélgica, etc.
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