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Ra: Dios del Sol en el Antiguo Egipto

Ra, el dios del sol del antiguo Egipto, es una de las deidades más antiguas y fundamentales, asociado con la creación y el orden del universo. Se le representa como un hombre con cabeza de halcón y se le atribuyen múltiples funciones, incluyendo su papel como rey y padre del rey, así como su influencia en la vida y la muerte. Su culto se estableció en Heliópolis y perduró durante casi 2000 años, hasta ser eclipsado por el cristianismo.

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Ra: Dios del Sol en el Antiguo Egipto

Ra, el dios del sol del antiguo Egipto, es una de las deidades más antiguas y fundamentales, asociado con la creación y el orden del universo. Se le representa como un hombre con cabeza de halcón y se le atribuyen múltiples funciones, incluyendo su papel como rey y padre del rey, así como su influencia en la vida y la muerte. Su culto se estableció en Heliópolis y perduró durante casi 2000 años, hasta ser eclipsado por el cristianismo.

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Ra (dios egipcio)

Definición

por Joshua J. Mark, traducido por Agustina Cardozo


Publicado el 20 mayo 2021
Disponible en otros idiomas: inglés, neerlandés, francés, turco
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Estela de Ra-Horajty
Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Ra (también llamado Re) es el dios del sol del antiguo Egipto. Es una de las
deidades más antiguas del panteón egipcio que luego se fusionó con otras
como Horus, y se convirtió en Ra-Horajty (el sol de la
mañana), Amón (como sol del mediodía) y Atum (el sol de la tarde),
asociados con la energía vital primigenia.

Ra es la palabra egipcia para "sol". Como deidad solar, Ra encarnaba el


poder del sol, pero también se creía que era el propio sol, imaginado como el
gran dios que cabalgaba en su barcaza por los cielos a lo largo del día y
descendía al inframundo al atardecer. Mientras se abría paso por la
oscuridad bajo la tierra, era atacado cada noche por la serpiente
gigante Apofis (también conocida como Apep), que intentaba impedir que el
sol saliera y, de este modo, destruir toda la vida en la tierra.

Según el erudito Richard H. Wilkinson, Ra es "posiblemente la deidad más


importante de Egipto", no solo por su asociación con el sol que da vida, sino
también por su influencia en el desarrollo de los dioses posteriores (205).
Amón, que llegaría a ser tan popular que su culto era casi monoteísta en
devoción y el más poderoso del antiguo Egipto, se desarrolló a partir de Ra y
comparte gran parte de su mitología. Horus, que se asociaba con el rey
viviente, seguía este mismo paradigma, ya que Ra era conocido como "rey y
padre del rey". También estaba asociado con el dios creador Atum y los
nombres de las dos deidades se utilizan indistintamente en algunas
versiones de los mitos de la creación.

Wilkinson sugiere dividir cualquier debate sobre Ra en cinco secciones que


aborden sus diversos papeles y funciones:

 Ra en los cielos
 Ra en la Tierra
 Ra en el mundo de las tinieblas
 Ra como creador
 Ra como rey y padre del rey

Este curso de estudio se sugiere principalmente para esta deidad debido al


alcance de sus poderes, el importante papel que desempeñó en la religión
egipcia y su larga historia. El culto a Ra ya estaba establecido en la época
del Reino Antiguo de Egipto (c. 2613-2181 a.C.) y continuó durante casi 2000
años hasta que, como los demás dioses egipcios, fue eclipsado por
el cristianismo.

Primeras representaciones, origen y culto


Ra se menciona por primera vez en los Textos de las Pirámides (c. 2400-
2300 a.C.), las obras religiosas más antiguas del mundo, inscritas en los
sarcófagos y paredes de las tumbas de Saqqara. En ellas, Ra reúne el alma
del rey hacia sí y lo lleva al paraíso del Campo de Juncos en su barcaza de
oro. El culto a Ra ya estaba bien establecido en la época en que se
inscribieron estos textos, que se cree que proceden de una tradición oral
muy anterior. Su centro de culto estaba en la ciudad de Iunu (más conocida
como Heliópolis, nombre griego que significa "ciudad del dios del sol"). En
los Textos de las Pirámides se representa a Ra no solo como el gobernante
supremo de los dioses, ni como simple consolador del alma recién llegada al
más allá, sino como la encarnación del orden y el equilibrio divinos.

CASI SIEMPRE SE LO REPRESENTA COMO


EL VARÓN CON CABEZA DE HALCÓN RA-
HORAJTY CON EL DISCO SOLAR SOBRE SU
CABEZA.
Se lo conoce como el Autocreado, que aparece en los mitos de la creación
como la deidad (conocida indistintamente como Atum) que se encuentra en
el montículo primordial en medio de las aguas arremolinadas del caos y
establece el orden, da a luz a los otros dioses y crea el mundo. Ra es
habilitado para ello a través del poder de Heka, que era tanto el dios de la
magia como la magia misma. Para los antiguos egipcios, la magia era una
fuerza divina que permitía la existencia de todo lo que existe y también la
transformación. Ra, como primer dios, creó el heka y lo encauzó, dando
lugar al nacimiento de Heka, que posteriormente mantuvo y controló la
magia divina.

Por lo tanto, Ra está asociado con este poder transformador, que lo


vinculaba con el sol que permitía el crecimiento. Una vez asociado con el sol,
se vinculó con Horus, el dios del cielo y la deidad solar (y fue adorado en
esta asociación como Ra-Horajty) mientras que, como dios creador, era casi
sinónimo de Atum y, finalmente, como campeón del orden y del mundo
visible y no visible, con Amón, la representación inefable de la naturaleza de
la existencia; en esta calidad, se lo conocía como Amón-Ra.

Casi siempre se lo representa como el macho con cabeza de halcón Ra-


Horajty con el disco solar sobre su cabeza, aunque a veces también se
muestra como el escarabajo debajo del disco solar (en esta forma se lo
conoce como Ra-Jepri. Su culto ya estaba bien establecido en la segunda
dinastía de Egipto y se realizaban sacrificios en templos dedicados a él. En la
época de la quinta dinastía, los reyes asociaban sus reinados a Ra, lo que dio
lugar a la construcción de los Templos del Sol de la época, construidos en
honor al dios. Desde una fecha temprana, fue adorado en Heliópolis bajo la
forma del toro Mnevis, la encarnación viviente de Ra, comparable al toro
más conocido Apis.
Estela del toro Mnevis
Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Ra en los cielos
En los Textos de las Pirámides se asocia a Ra con el cielo y se lo relaciona ya
con el sol y la energía vital, pero un texto posterior, conocido como el Libro
de la Vaca Sagrada, proporciona los detalles de cómo Ra dejó la tierra, que
antes gobernaba directamente, y ascendió al cielo. Se cree que el Libro de la
Vaca Sagrada existió en alguna forma durante el Primer Período Intermedio
(2181-2040 a.C.) y fue escrito durante el Reino Medio (2040-1782 a.C.). Sin
embargo, todas las escrituras existentes proceden del período del Nuevo
Reino (c. 1570 - c. 1069 a.C.).

La historia cuenta que Ra ha envejecido y sus súbditos humanos empiezan a


planear su deposición. Ra se enfada y convoca un consejo de los demás
dioses que lo animan a castigar a los humanos por su ingratitud. Ra convoca
al Ojo de Ra, normalmente personificado como una diosa, que es una fuerza
poderosa que alternativamente cumple las órdenes de Ra o se libera de su
control para causar estragos. En cualquier caso, el Ojo de Ra siempre trae
consigo alguna forma de transformación y esta historia se alinea con todas
las demás relativas al Ojo en este sentido.

Hathor es aquí el Ojo de Ra y se libera para destruir a la humanidad. Mata a


miles de personas antes de que Ra se dé cuenta de lo que ha hecho y se
arrepienta, y le ruegue que se detenga. Sin embargo, Hathor ha perdido toda
la razón a causa de la matanza y se ha convertido en la salvaje Sejmet que,
en su furia, no puede escucharlo. Ra ordena que se tiñan de rojo 7000 jarras
de cerveza para que se asemejen a la sangre y las hace verter en las
llanuras de Dendera. Hathor-Sejmet bebe la cerveza de sangre, se desmaya
y se despierta como Hathor, que se compromete a ser amiga de la
humanidad en lo sucesivo.

Sin embargo, Ra está cansado de gobernar a los humanos y pide a la diosa


Nut que lo lleve a los cielos. Nut se convierte en una vaca sagrada y lleva a
Ra al cielo en su espalda. En su camino, Ra crea el Campo de Juncos y
organiza la administración del mundo, y la deja en manos de los demás
dioses. A partir de este momento, los seres humanos se encargarán de
mantener el orden según la voluntad de estos dioses y Ra, retirado, solo se
ocupará de conducir su gran barcaza por el cielo.

Ra en la Tierra
Antes de su partida, Ra gobernaba su creación directamente desde la tierra.
Ra creó las leyes que más tarde dieron a la humanidad Osiris e Isis en la
edad de oro de su reinado, antes de que Osiris fuera asesinado por su
hermano Set, que usurpó el poder (hasta que fue derrotado por el hijo de
Osiris e Isis, Horus el Joven, que restauró el orden). La presencia de Ra en la
tierra se reconocía por la luz del sol y el crecimiento de las cosechas, así
como por el cambio de las estaciones. Wilkinson señala:

Un ejemplo específico e importante de la influencia de Ra en la tierra es que


se decía que el dios dirigía las tres estaciones del año egipcio, de modo que
influía en la inundación anual del Nilo y en las subsiguientes estaciones de
cultivo y cosecha. (206)

Ra era honrado a través de las Casas de la Vida, scriptoria adjunta a los


templos, donde se guardaban los trabajos de los escribas bajo la protección
del dios de la escritura Thot y su consorte (y a veces hija) Seshat. La
palabra escrita, que registraba el pasado y ayudaba a mantener el equilibrio
y el orden en el presente, fue entregada a la humanidad por Thot pero, como
Creador de Todo, procedía en última instancia de Ra. Las Casas de la Vida,
por tanto, se consideraban emanaciones del propio Ra, que también
inspiraba la correcta interpretación de las obras escritas.

Ra en el mundo de las tinieblas


Durante el día, Ra navegaba por el cielo en su barcaza y por la noche
descendía al inframundo. La barcaza del sol se transformaba ahora en la
barcaza de la noche, conocida como la Nave del Millón de Almas, que recogía
a los muertos recién llegados y justificados para llevarlos al paraíso del
Campo de Juncos. En este momento Ra se fusiona con Osiris, el juez de los
muertos, y Osiris es visto como el "cadáver" y Ra como el "alma" de la única
deidad Ra-Osiris.
Ra viajando por el inframundo
Unknown Artist (Public Domain)

Como esta deidad, Ra habla con Osiris en los niveles más profundos, tal vez
para confirmar qué almas han sido correctamente justificadas antes de
transportarlas, y luego atravesar la oscuridad del inframundo hacia el
amanecer del paraíso. Mientras la barcaza rueda por el inframundo, es
atacada por la serpiente Apofis, que intenta matar a Ra e impedir el
amanecer. Los dioses a bordo luchan contra la serpiente con la ayuda de los
muertos justificados, mientras que, en la tierra, los vivos animan a los
defensores mediante ceremonias rituales, canalizando energías positivas
para fortalecer a los que están a bordo. Cada noche Apofis ataca, y cada
noche es derrotado. Ra y su tripulación navegan hacia el amanecer, los
muertos justificados se entregan a su destino, y el amanecer era la señal de
que Ra había vuelto a salir victorioso, y de que los egipcios verían otro día.
Esta era solo una versión del viaje del alma hacia el paraíso. En la obra del
Nuevo Reino conocida como el Libro de los Muertos, el alma debe
comparecer en juicio ante Osiris, que pesa el corazón del alma contra la
pluma blanca de la verdad (la pluma de Ma'at, diosa de la armonía y el
equilibrio) y, si la balanza queda igualada, se permite al alma seguir
adelante (después de que Osiris confiese con los Cuarenta y Dos Jueces y
otros dioses); si el corazón pesa más que la pluma, el alma dejaría de existir.
Se consideraba que Ra estaba presente en el juicio en su forma de Ra-Osiris
o en forma invisible como inspirador de la justa decisión de Osiris. Ma'at, una
de las hijas de Ra, también encarnó su presencia en el juicio y estuvo entre
sus defensores a bordo de la barcaza que, una vez llegado el amanecer, se
transformó de nuevo en la barca solar.

El Juicio de los Muertos por Osiris


Trustees of the British Museum (Copyright)

Ra como creador
La mitología egipcia antigua atribuye a varios dioses el establecimiento
del orden y la creación del mundo, pero los que aparecen con más
frecuencia en los mitos de la creación son Ra, Atum, Ptah y la diosa Neith.
Sea cual sea el nombre de los dioses, siempre tienen las mismas
características y el mismo poder que Ra, y se cree que Ra estuvo presente (y
solo) en el nacimiento de la creación, independientemente del nombre con el
que se lo conociera posteriormente. Sin embargo, los sacerdotes de Ptah
podrían afirmar que fue su dios quien creó todas las cosas, y por lo tanto, el
Ptah que citan sería en realidad Ra. En el caso de Atum, era esencialmente
Ra solo que con otro nombre, y lo mismo podría decirse de Neith en su
capacidad creadora.

En la versión más conocida de la historia, no había nada más que aguas


arremolinadas al principio de los tiempos, cuando el montículo primordial
(el ben-ben) se levantó como la primera tierra seca y Ra el Autocreado se
situó sobre él. Se cortó el pene y, a partir de las gotas de sangre, creó
a Hu (la autoridad) y a Sia (la mente), y luego tomó conciencia de su soledad
y se apareó con su propia sombra para dar a luz a Shu (dios del aire) y a
Tefnut (diosa de la humedad), que partieron para establecer el mundo. Los
dos se fueron durante mucho tiempo y entonces Ra envió al Ojo de Ra a
buscarlos. Cuando el Ojo trajo de vuelta a sus hijos, Ra estaba tan
agradecido que derramó lágrimas de alegría que cayeron sobre el fértil ben-
ben y se convirtieron en hombres y mujeres.
Geb y Nut, Libro de los Muertos
Trustees of the British Museum (CC BY-NC-SA)

Reconociendo que esta gente no tenía dónde vivir, Shu y Tefnut se


aparearon y dieron a luz a Geb (tierra) y Nut (cielo). Geb y Nut dieron a luz a
Osiris, Isis, Set, Neftis y Horus el Viejo, y de estos dioses, todos los demás
siguieron. Heka, uno de los dioses más antiguos, se cree que ya estaba
presente en el acto de la creación. A cada uno de los dioses se le dio su
propia esfera de influencia para que el orden se mantuviera estrictamente y,
en el lenguaje actual, no hubiera duplicación de servicios. En adelante, los
dioses cuidarían del pueblo y, en agradecimiento, el pueblo adoraría y
obedecería la voluntad de los dioses. Esta relación producía el equilibrio y la
armonía entre el pueblo, sus dioses, la tierra y el más allá, todo lo cual
emanaba de Ra.

Ra como rey y padre del rey


El equilibrio era el valor cultural más importante del antiguo Egipto, y era
modelado y mantenido por el rey. Se pensaba que el gobernante había sido
santificado por los dioses por su capacidad de mantener el orden, que se
entendía como equilibrio/armonía. El fundador de la quinta dinastía del Reino
Antiguo, el rey Userkaf (que reinó hacia finales del siglo XXVI a.C.),
personificó este ideal al elevar el culto a Ra a la posición de casi una religión
de estado y alentar a sus súbditos a adherirse a los valores de Ra. Userkaf
construyó el Nekhenre (el Templo del Sol de Ra) cerca de Abusir y
estableció una tradición de veneración a Ra que continuó durante toda la
dinastía.

USERKAF FUE EL PRIMER REY QUE ERIGIÓ


UN TEMPLO A RA, PERO LA TRADICIÓN DE
ERIGIR TEMPLOS EN HONOR A RA
CONTINUÓ DURANTE TODA LA HISTORIA
DE EGIPTO.
Userkaf fue el primer rey que erigió un templo a Ra, pero todos sus
sucesores seguirían su ejemplo, creando un modelo para la tradición de
erigir templos en honor a Ra que continuó durante toda la historia de Egipto.
La quinta dinastía es más conocida por los templos solares, así como por
establecer firmemente el vínculo entre un monarca y los dioses. Userkaf y
sus sucesores se referían a sí mismos como "hijos de Ra" y se entendía que
eran literalmente hijos del dios. En esta época, Ra ya era reconocido como
rey de los dioses, pero ahora era conocido como "rey y padre del rey" que
mantenía el orden a través del gobierno justo de sus hijos.

Esta política estableció al rey (conocido como faraón solo en el Reino


Nuevo) como el propio emisario del dios en la tierra y semidiós por derecho
propio. En la época del Reino Nuevo, Ra había sido sustituido por Horus
como dios del rey mientras este vivía y reinaba y por Osiris tras su muerte.
Sin embargo, en consonancia con la creencia de que Ra era el autocreado
del que procedía todo lo demás, habría seguido siendo el poder de Ra el que
estaba detrás de Horus y Osiris.

Conclusión
Ra, como poder invisible detrás de todos los demás poderes, se extendía a
todos los dioses del panteón egipcio. Diosas famosas
como Bastet (protectora del hogar), Hathor (diosa de la alegría, la danza, la
música y el amor) e Isis (diosa de la magia, la luna y la curación) eran
aspectos de la fuerza vital de Ra, al igual que sus consortes masculinos. Ra
era el dador de vida en forma de sol que se asoció con el aliento de vida en
su forma de Amón. A veces se le representa como Ra-Horajty presentando el
regalo de la vida a un monarca colocando el símbolo del ankh en los labios
del rey.

Es un testimonio de la popularidad duradera de Ra que, durante el reinado


del llamado rey hereje Akenatón (1353-1336 a.C.), cuando cerró y prohibió
todos los demás cultos, permitió que el culto a Ra permaneciera y
continuara. Esto sin dudas se debe a que el dios personal de Akenatón, Atón,
era una deidad solar muy parecida a Ra y se desarrolló a partir de sus
atributos y los de Amón.
Estela de Akenatón
wikipedia user: Maksim (Public Domain)

Una vez que el hijo y sucesor de Akenatón, Tutankamón (que reinó de c.


1336 a c. 1327 a.C.), restauró la antigua religión, el culto a Ra volvió a
ocupar su lugar entre los muchos otros e influyó en su iconografía. Incluso en
las representaciones de otros dioses durante el Reino Nuevo, aparecen
imágenes de Ra como discos solares y cabezas de halcón y rayos de sol. El
culto continuó ejerciendo este tipo de influencia, disminuyendo
gradualmente durante el período romano (30 a.C. - 646 d.C.), hasta el
surgimiento del cristianismo, cuando se abandonó el culto a Ra en favor del
nuevo dios.

Bibliografía
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 Goelet, O. et. al. . Egyptian Book of the Dead. Chronicle Books, 2015.
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Ancient Egypt. Oxford University Press, 2004.
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 Shaw, I. The Oxford History of Ancient Egypt. Oxford University Press, 2004.
 Strudwick, H. The Encyclopedia of Ancient Egypt. Sterling Publishing, 2016.
 Van De Mieroop, M. A History of Ancient Egypt . Wiley-Blackwell, 2007.
 Wilkinson, R. H. The Complete Gods and Goddesses of Ancient Egypt. Thames &
Hudson, 2017.
BOOK RECOMMENDATION

The Oxford History of Ancient Egypt


by Shaw, Ian

published by Oxford University Press (2004)

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Sobre el traductor

Agustina Cardozo
Agustina es traductora pública (inglés/español), uruguaya, con estudios
avanzados de Lingüística. Sus áreas de experiencia como traductora son la
traducción biosanitaria y la traducción jurídica. Le interesan la Historia y las
humanidades en general.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark no sólo es cofundador de World History Encyclopedia, sino
también es su director de contenido. Anteriormente fue profesor en el Marist
College (Nueva York), donde enseñó historia, filosofía, literatura y escritura.
Ha viajado a muchos lugares y vivió en Grecia y en Alemania.
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Cita este trabajo


Estilo APA
Mark, J. J. (2021, mayo 20). Ra (dios egipcio) [Ra (Egyptian God)]. (A.
Cardozo, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de
[Link]

Estilo Chicago
Mark, Joshua J.. "Ra (dios egipcio)." Traducido por Agustina
Cardozo. World History Encyclopedia. Última modificación mayo 20,
2021. [Link]

Estilo MLA
Mark, Joshua J.. "Ra (dios egipcio)." Traducido por Agustina
Cardozo. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 20
may 2021. Web. 28 oct 2024.

Licencia y derechos de autor


Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 20 mayo 2021. El titular de los
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