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Filosofía y Materialismo Histórico de Marx

Karl Marx, nacido en Alemania en 1818, desarrolló su filosofía en el contexto de la Revolución Industrial, analizando el capitalismo y la división de clases entre la burguesía y el proletariado. Su materialismo histórico propone que la historia avanza a través de conflictos y contradicciones, con el objetivo final de alcanzar una sociedad comunista que elimine la alienación del ser humano. Marx argumenta que la alienación económica, social, política y religiosa surge de la propiedad privada de los medios de producción, y aboga por una revolución del proletariado para establecer una sociedad justa.

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Filosofía y Materialismo Histórico de Marx

Karl Marx, nacido en Alemania en 1818, desarrolló su filosofía en el contexto de la Revolución Industrial, analizando el capitalismo y la división de clases entre la burguesía y el proletariado. Su materialismo histórico propone que la historia avanza a través de conflictos y contradicciones, con el objetivo final de alcanzar una sociedad comunista que elimine la alienación del ser humano. Marx argumenta que la alienación económica, social, política y religiosa surge de la propiedad privada de los medios de producción, y aboga por una revolución del proletariado para establecer una sociedad justa.

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MARX

Marx nació en Alemania, en 1818. Por lo tanto, hay que situarlo en el siglo
XIX, en un periodo histórico marcado por la Revolución Industrial, que
había surgido a finales del siglo XVIII en Inglaterra y desde allí se había
extendido al resto del mundo, siendo Alemania uno de los países más
industrializados. La industrialización tuvo dos consecuencias muy
importantes.

●​ Desde el punto de vista económico, supuso el nacimiento del


capitalismo, basado en la propiedad privada de los medios de
producción, es decir, de los medios necesarios para producir algo,
como puede ser la maquinaria, las fábricas o los vehículos de
transporte, y basado también en la libertad de mercado.

●​ Desde el punto de vista social, supuso el nacimiento de una nueva


división de clases sociales: la burguesía clase dominante y dueña de
los medios de producción y el proletariado clase obrera que no es
dueña de ningún medio de producción y que por lo tanto debe
vender su fuerza su energía al empresario burgués para subsistir.

Por otro lado, la filosofía de Marx surge también como una reinterpretación
del pensamiento filosófico de Hegel y de Feuerbach. De Hegel toma, en
primer lugar, su concepción dialéctica de la realidad.

Hegel piensa que la realidad no es algo fijo, sino que está siempre
cambiando. Ese cambio ocurre a través de un proceso llamado dialéctica.

La dialéctica funciona así:

1.​ Tesis: es una idea o situación inicial.​


Ejemplo: una semilla.​

2.​ Antítesis: aparece algo que se opone o contradice a la tesis.​


Ejemplo: el árbol, que ya no es una semilla.​

3.​ Síntesis: surge una nueva realidad que supera esa oposición.​
Ejemplo: el fruto, que viene del árbol y contiene algo nuevo.​

Pero el proceso no se detiene ahí. La síntesis se convierte en una nueva


tesis y vuelve a generar otra contradicción. Por eso se dice que es un
proceso continuo o circular. Marx toma esta idea de Hegel y la aplica para
explicar cómo cambia la historia: la sociedad avanza gracias a conflictos y
contradicciones que dan lugar a nuevas etapas.
Marx también toma de Hegel el protagonismo de la historia. Este recorrido
dialéctico de la historia que acabamos de ver es inevitable y necesario,
porque persigue un objetivo final, que para Marx es una sociedad justa, la
sociedad comunista. Y en tercer lugar, Marx también toma de Hegel, muy
importante, el concepto de alienación. Mientras no se logre el objetivo final
de la historia, el ser humano se encuentra alienado, deshumanizado.

Con respecto a Feuerbach, toma en primer lugar su materialismo. Para


Feuerbach la única realidad que existe es la materia y por lo tanto concibe
al ser humano como un ser material, como un cuerpo más de la naturaleza
y no como un ser espiritual, como había defendido Hegel. En segundo
lugar, toma de Feuerbach la alienación religiosa, el ser humano se
encuentra alienado en la religión, porque proyecta a otro ser fuera de sí
mismo, Dios, producto de la ilusión de los seres humanos insatisfechos con
su vida. Por eso, hasta que el ser humano no se libere completamente de la
religión, no tendrá la posibilidad de realizarse como ser humano.

Así, Marx toma el proceso dialéctico de Hegel y el materialismo de


Feuerbach como punto de partida para construir su propio pensamiento
filosófico, al que denominó materialismo histórico.

●​ Por un lado tiene una intención teórica: explicar científicamente la


realidad, es decir, preguntarse por el origen del universo, de la vida,
del ser humano, de la sociedad, de la historia, con el objetivo final de
descubrir qué tipo de organización social permitirá al ser humano
realizarse como tal y alcanzar la verdadera libertad.

●​ Tiene una intención práctica, concienciar al movimiento obrero y a


los intelectuales de su época para unirse a la revolución del
proletariado y ayudar así a implantar una sociedad justa, la sociedad
comunista.
Para entender el materialismo histórico de Marx es esencial y necesario
conocer su visión antropológica, es decir, la concepción que tiene Marx
del ser humano, cuando se pregunta cómo es el ser humano. El ser
humano es, en primer lugar, materia. Al igual que Feuerbach, para Marx la
única realidad que existe es la materia. No existe ni Dios, ni otra realidad
espiritual. Por lo tanto, es de la materia de donde proviene la vida, y de ésta,
el ser humano.

En segundo lugar, el ser humano es un ser natural, porque forma parte y


está vinculado a la naturaleza para poder satisfacer sus necesidades vitales.

En tercer lugar, el ser humano es un ser activo, porque no puede


aprovecharse directamente de la naturaleza en la que vive, como hacen los
animales, sino que necesita transformarla, necesita actuar sobre ella. Esta
transformación de la naturaleza se realiza mediante el trabajo, por lo tanto,
lo esencial en el ser humano y lo que le distingue del resto de los animales
es el trabajo.

También es un ser social porque es en la sociedad donde se desarrolla el


trabajo es decir es precisamente en esta actividad transformadora como
entramos en contacto en relación con los otros seres humanos y nos
socializamos construyendo la sociedad.

Por último y no menos importante el ser humano también es un ser


histórico. Hemos dicho que la esencia del ser humano es el trabajo y que
éste se define en función de las relaciones que establece con la naturaleza
y con los demás seres humanos. Y estas relaciones se modifican
históricamente. Por lo tanto, el ser humano es un ser histórico cuya esencia
va cambiando también históricamente.

Antes, hemos dicho que el ser humano se realiza a sí mismo a través del
trabajo, o dicho con otras palabras, el trabajo humaniza al ser humano.
Pero, ¿cómo es la situación del ser humano dentro del sistema
capitalista industrial? Es una situación de alienación, porque el ser
humano, que es en esencia un ser trabajador, no puede realizarse en el
trabajo, porque está sometido a unas condiciones indignas y a un salario
que no le permite llevar una vida verdaderamente humana. Por eso Marx
utiliza esta expresión hegeliana de alienación. El ser humano se convierte
en algo contrario a su propia esencia, en algo distinto, ajeno o extraño a lo
que debería ser, a lo que le corresponde.

Marx señala varios tipos de alienación en el ser humano, siendo la más


importante y origen de todas las demás la alienación económica. Esta se
manifiesta en el trabajador, en primer lugar con respecto al producto de su
trabajo. Lo propio del trabajo humano es la producción de algo, de un
objeto. Por lo tanto, hay que considerar el producto o resultado de esa
acción como obra del trabajador. Sin embargo, en el sistema capitalista
industrial, el trabajador es desposeído de ese resultado que pasa a ser
propiedad del empresario. El trabajador entonces se relaciona con su
producto como una cosa extraña, es decir, lo que produce no le pertenece,
es algo extraño a él. Esta alienación económica se manifiesta también con
respecto a la propia actividad de trabajar. La actividad productiva no
produce satisfacción al trabajador, no le permite desarrollar su
personalidad y realizarse completamente como ser humano. En su trabajo
no se afirma, se niega: no se siente feliz, sino desgraciado.

Y por último, esta alienación económica se manifiesta también en el


trabajador con respecto a su esencia. Lo que distingue al ser humano de
los animales es que el ser humano produce de una forma activa, ilimitada y
creativa. En cambio, los animales producen sólo lo inmediatamente
necesario para subsistir. Sin embargo, el trabajo alienado reduce la
actividad productiva al nivel de la supervivencia, desapareciendo así lo que
diferencia al ser humano de los animales.
Y concretamente, ¿qué es lo que causa esta situación de alienación
económica? Bueno, pues Marx señala que la causa de la alienación
económica en el ser humano es la propiedad privada de los medios de
producción sobre la que se basa el sistema capitalista industrial. Por lo
tanto, la solución pasa por cambiar por completo el sistema capitalista por
otro sistema en el que el trabajador se realice en su trabajo no sea tratado
como un objeto y el producto de sus manos le pertenezca hasta aquí la
alienación económica pero es importante saber que ésta provoca a su vez
otras formas de alienación en el ser humano aparece la alienación social y
es que el sistema capitalista determina la división de la sociedad en clases
dominantes la burguesía y en clases dominadas el proletariado esta
división es negativa y produce una situación de enfrentamiento y división
entre las clases sociales.

Esto no debería de ser así, sino que debería de predominar una situación
de igualdad. Y esto solo será posible cambiando el sistema de producción
capitalista por otro, en el que no haya distinción entre empresarios y
trabajadores.

Aparece también la alienación política. Y es que el estado liberal es en


realidad un estado burgués que sólo está al servicio de sus intereses
económicos. El proletariado ve entonces al estado como a un enemigo,
cuando debería de ser y estar al servicio de todos. Y desde el punto de vista
religioso, pues también hay una situación de alienación en el ser humano.

Para Marx la religión es el opio del pueblo, porque adormece al


proletariado prometiéndole un premio en otra vida de la que no hay
pruebas. Mientras en esta vida predica la resignación y la aceptación del
sufrimiento, paralizando los intentos de revolución por parte del
proletariado.
Por último, la filosofía también provoca una situación de alienación en el
ser humano, porque desvirtúa la realidad creando un mundo irreal e ideal
en la teoría, pero que en la práctica no cambia absolutamente nada. Para
Marx, si realmente pretendemos acabar con la situación de alienación en
todas sus formas, deberemos cambiar las circunstancias en las que el ser
humano vive. Porque son precisamente estas circunstancias,
principalmente las económicas, las que determinan su manera de ser y su
manera de pensar. Es decir, no es posible salir de la situación de alienación
si no se configura otro tipo de estructura económica.

Una vez que hemos entendido la idea que tiene Marx del ser humano,
tanto fuera como dentro del sistema capitalista industrial, ahora vamos a
entender mejor su filosofía, a la que él denominó materialismo histórico.
El materialismo histórico de Marx trata de explicar la evolución de la
historia, pero poniendo el foco en las relaciones que el ser humano
establece con la naturaleza y con los demás por medio del trabajo. Según
Marx, para estudiar la sociedad y la historia no se debe de partir de lo que
los individuos piensan, sino de la forma en que estos producen los bienes
necesarios para su vida.

Es decir, no son las ideas políticas, religiosas, filosóficas o morales las que
dirigen la historia, sino el modo de producción. lo que los individuos
producen y cómo lo producen. Pues el modo en que los seres humanos
producen la vida material condiciona el proceso social, político y espiritual
de la vida. Pues bien, Marx establece que el modo de producción se
encuentra determinado por dos sistemas o estructuras.

●​ La infraestructura económica: es el sistema económico, es decir, el


modo en que está organizada la producción y la satisfacción de las
necesidades materiales de la vida.
●​ La superestructura ideológica: es el sistema político, social, jurídico
e ideológico, es decir, el conjunto de pensamientos e ideas que
predominan en una sociedad determinada.

Según Marx, en cada época la infraestructura económica determina la


superestructura ideológica. Las fuerzas materiales de producción no es
más que los elementos naturales que el ser humano necesita para producir
algo. ¿Y qué es lo que necesita? Algo sobre lo que trabajar, por ejemplo,
una mina, unos medios, por ejemplo, una máquina y la energía humana.

El obrero, a lo largo del día, gasta una determinada energía o fuerza de


trabajo, al igual que una máquina. Y las relaciones de producción son las
relaciones que se establecen entre los agentes del trabajo, llos propietarios
de los medios de producción y los productores directos dentro de un
proceso de producción determinado. Estos dos elementos, las fuerzas
materiales de producción y las relaciones de producción ponen límites
muy claros sobre qué tipo de producción puede tener una sociedad y con
ello también ponen límites muy claros sobre qué tipo de sociedad o qué
tipo de pensamientos e ideas se puede llegar a tener en general.

Según Marx, pensamos como pensamos no porque nosotros lo decidamos


libremente, sino porque estamos determinados por la infraestructura
económica. En este sentido, la superestructura ideológica es el reflejo de la
infraestructura económica. Según Marx, el factor determinante del
cambio histórico que implica el paso de un modo de producción a otro
está en la infraestructura económica, en concreto en la contradicción
dialéctica entre las fuerzas materiales de producción y las relaciones de
producción, lo que da lugar lucha de clases, que es precisamente el motor
de la historia.
Los seres humanos se agrupan en clases sociales en función de cuál sea su
situación en la infraestructura económica, que viene determinada por el
modo de producción. En la antigüedad, el modo de producción que
imperaba era el esclavismo, caracterizado principalmente porque existía
una clase dominante que eran los amos, dueños no sólo de los medios de
producción, sino de la mano de obra, es decir, del esclavo, clase dominada.

Mientras las fuerzas productivas se desarrollan adecuadamente dentro de


las relaciones de producción y las clases sociales están satisfechas con ese
desarrollo, no hay ningún problema. Pero llega un momento en que las
relaciones de producción empiezan a ser cuestionadas por una de las
clases sociales, insatisfecha con su situación en la infraestructura
económica. Esto provoca una lucha de clases. Y con la lucha de clases se
pasa a otro modo de producción. Así se pasó al modo de producción
denominado feudalismo.

El enfrentamiento entre ambas clases, en este caso señores y siervos,


conduce a una síntesis, a un cambio histórico, a un nuevo modo de
producción, en la que surge una nueva clase que es el punto de partida,
pero a su vez también surgirá un nuevo conflicto. Y así es, según Marx,
cómo ha evolucionado la historia de la humanidad. La realidad del ser
humano y de la sociedad se forma dentro de este proceso histórico, que
está dirigido por estas leyes dialécticas que persiguen un objetivo final.

Esto significa que todo lo que sucede, sucede necesariamente, y que todos
los acontecimientos tienen sentido dentro de un proceso más largo que es
la historia, que persigue un objetivo final: la resolución de todas las
contradicciones y de todos los conflictos.

¿Cuál es esa solución? Esa solución que va a resolver todos esos conflictos
y todas esas contradicciones. O dicho de otro modo, ¿cuál es la síntesis final
de la historia? Bueno, pues la solución, según Marx, es la sociedad
comunista.

Llegados a esta situación de contradicción y de descontento social la clase


trabajadora tomará conciencia de clase y de poder y se levantará contra la
burguesía. Este será el momento de la revolución del proletariado que
triunfará, dice Marx, inevitablemente porque la clase burguesa aunque
sigue siendo dueña de los medios de producción y sigue teniendo ese
poder económico en realidad y ahora es una clase minoritaria y que
además depende del trabajo del proletariado bastará una acción conjunta
de todo el proletariado para derrocar burguesía.

Así comienza entonces lo que Marx ha denominado como la dictadura del


proletariado. El proletariado se hará con todo el poder del Estado con la
finalidad de organizar la futura sociedad comunista. En esta fase, por
supuesto, habrá que abolir la propiedad privada de los medios de
producción, causante de la alienación económica en el ser humano y a su
vez del resto de alienaciones. y deberán pasar al estado controlado ahora
por el proletariado. De esta manera y sólo de esta manera podrá iniciarse la
construcción de la sociedad comunista.

Finalmente con la sociedad comunista desaparecerán las clases sociales,


los medios de producción serán colectivos y se superarán todas las
alienaciones. El trabajador se identificará con el producto de su trabajo y
nadie estará por encima de nadie. Terminará entonces, dice Marx, la
prehistoria de la humanidad y comenzará la auténtica historia.

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