Universidad de Piura
Facultad de Ciencias de la Educación
Pediatría y Nutrición
Estudiantes:
● Ruiz Ghersi, Emilia Gabriela
● Saavedra Chuyes, Maria Claudia
● Saguma Veliz, Maria Alejandra
● Salas Villegas, Maia Brisseis
● Salazar Flores, Angelina Lucia
● Sosa Nizama, Maria Esther
● Sosaya Maticorena, Mariagrazia
● Talledo Mondragón, Andrea Celeste
● Tezén Macalupú, Anny Daniela
● Timaná Córdova, Karla Sophía
Docente:
● Lourdes Kcam Chung
Encuesta de Salud y nutrición en niños de 0-18 años
1. Índice de Masa Corporal
Para calcular el Índice de Masa Corporal (IMC) se utilizó la siguiente fórmula:
➔ En la tabla presentada se dan a conocer los pesos, edades y tallas de los niños
entrevistados entre 0 y 18 años.
➔ Los resultados del Índice de Masa Corporal (IMC) que se encuentran sombreados
en verde, refieren a una clasificación adecuada; los de color amarillo, a una de peso
bajo; y los de color azul, a un caso de sobrepeso.
Gráfico ilustrativo de porcentajes de pesos (Dependiendo de su clasificación como:
adecuado, bajo, sobrepeso y obesidad):
En este gráfico se ve representado el porcentaje
de niños de 0 a 18 años que presentan un peso
adecuado, bajo o sufren de sobrepeso.
En nuestra muestra (50 niños piuranos)
concluímos en que no hay niños en la región
Piura que sufran de obesidad.
Sin embargo, podemos destacar que casi 3 de
cada 10 niños poseen una masa corporal menor
al promedio.
Algunas conclusiones respecto a este trabajo, son las siguientes: Existe una preocupante
cantidad de niños que, probablemente por llevar una dieta deficiente, se encuentran por
debajo del promedio de índice de masa corporal (IMC), esta cifra siendo menor al peso
adecuado por la modesta cantidad de 3 niños. Es una situación seria, pues este resultado
que ha arrojado la encuesta, nos desvela la triste realidad de la región: Es casi la norma que
un niño de entre 0 a 18 años, esté desnutrido.
2. Factores que intervienen en el cuidado y mantenimiento de la salud
El cuidado y mantenimiento de la salud dependen de una interacción compleja entre
diversos factores biológicos, ambientales, psicológicos y sociales. Comprender estos
factores es fundamental para promover el crecimiento, desarrollo y bienestar integral de los
niños desde sus primeras etapas de vida.
Los factores biológicos incluyen la herencia genética, el funcionamiento del sistema
inmunológico, el estado nutricional, así como también el desarrollo físico. Estos elementos
determinan en gran medida la predisposición a ciertas enfermedades y la capacidad del
organismo para mantener su equilibrio interno. Una adecuada nutrición por ejemplo, resulta
ser esencial para fortalecer las defensas, garantizar un desarrollo óptimo y prevenir
deficiencias o trastornos metabólicos
Por otro lado, los factores ambientales influyen directamente en la salud infantil. La
disponibilidad de agua potable, una vivienda adecuada, la calidad del aire y la higiene en la
preparación de alimentos son determinantes que previenen enfermedades infecciosas y
contribuyen a un entorno saludable .
Los factores psicológicos y emocionales desempeñan un papel importante en el
mantenimiento de la salud, porque un entorno familiar estable, el afecto , la comunicación y
la atención emocional son fundamentales para el desarrollo cognitivo y social del niño. El
estrés y la falta de apoyo emocional puede afectar el apetito, el sueño y el comportamiento
en general, comprometiendo su bienestar.
Así mismo, los factores sociales y culturales determinan, en gran medida hábitos y
comportamientos relacionados con la salud. El nivel educativo de los padres, la condición
económica y las costumbres culturales influyen en las prácticas de alimentación, higiene y
prevención. La educación sanitaria y la promoción de estilos de vida saludable en la
comunidad resultan esenciales para el desarrollo infantil.
3. Afecciones más habituales en los adolescentes de la Región de Piura
En lo que respecta a la región de Piura, las afecciones más habituales entre los niños están
las respiratorias y digestivas influenciadas por el clima, de los cambios bruscos de
temperatura y de los hábitos de higiene y de alimentación.
1. Afecciones respiratorias.
- Las afecciones respiratorias son las que anotaron más casos en el cuestionario
aplicado en el grupo encuestado: resfríos, tos, congestión nasal, etc, por cambio de
climas, polvo y contaminación ambiental. Ocurre que estas afecciones respiratorias,
aumentan en los meses fríos o cuando los lugares abiertos no permiten mucha
ventilación.
2. Afecciones digestivas
- También encontramos que hubo varias personas que presentaron problemas
digestivos. Los problemas digestivos provienen de agua o de alimentos
contaminados, o por raciones alimentarias inadecuadas. Todos los encuestados
hierven el agua antes de beberla, pero no hay seguridad que el agua almacenada
tenga las condiciones adecuadas; o que los alimentos estén bien lavados.
3. Alimentación y nutrición
- Notamos que algunos participantes de la encuesta recibieron lactancia artificial
durante la infancia, lo que puede condicionar el hecho de tener menos defensas
inmunológicas . Sin embargo, la mayoría (73%) reconoce que es importante ingerir
proteínas – vitaminas y alimentos constructores, lo que expresa que hay conciencia
de lo que es una alimentación sana aunque no siempre.
4. Circunstancias y factores que causan procesos infecciosos u otras afecciones
que deterioran la salud
La salud y el bienestar dependen de la alimentación, la higiene y el cuidado emocional, a
partir de la información obtenida de la encuesta se han podido identificar afecciones y
factores que inciden en el bienestar de los encuestados.
Las afecciones más comunes son las respiratorias y las digestivas.
● Las afecciones respiratorias están asociadas a cambios de clima, polución, polvo.
● Las afecciones digestivas pueden ser debidas al consumo de agua o alimentos
contaminados o bien a una mala higiene de los alimentos.
La mayoría de los encuestados hierve el agua antes de utilizarla para beber y ha cumplido
los calendarios de vacunación, lo cual es una buena medida para prevenir enfermedades
infecciosas. Algunos de los niños han sido alimentados con lactancia artificial, disminuyendo
la protección inmunológica que da la lactancia materna.
En la alimentación, la mayoría de los participantes han manifestado conocer la importancia
de los alimentos proteicos, pero deben tener una conducta alimentaria más variada. Las
actividades como el deporte, la lectura y la música están relacionadas con el equilibrio
emocional, previniendo estrés y potenciando la salud mental.
Por lo tanto, podemos concluir que las afecciones más frecuentes son aquellas de tipo.
respiratorio y digestivo; estas últimas están producidas mayoritariamente por factores
ambientales, alimentarios y emocionales. Todo ello hace necesario mantener una buena
higiene, beber agua segura, vacunarse y cuidar la salud emocional; son prácticas que
ayudan a prevenir enfermedades y potenciando el bienestar integral.
5. Hábitos de higiene, promoción y prevención en las familias
En este apartado se presentará información sobre los hábitos de higiene, prácticas de
promoción de la salud y medidas de prevención de enfermedades aplicadas por las familias.
Según los datos recopilados en el formulario, se analizan aspectos como el tratamiento del
agua y la vacunación, con el fin de identificar, fortalezas y áreas que requieran refuerzo.
1. Higiene del agua
● Práctica dominante: hervir agua para beber
● Cumplimiento: 37 participantes lo realizan de forma constante.
● Observación: sólo 5 casos indican “no” y 1 “a veces”.
2. Vacunación:
● Cobertura: 42 de los participantes afirman haber recibido vacunas, solo un
participante tuvo algunas vacunas planificadas
● Interpretación: alto nivel de cumplimiento en prevención básica.
Hábitos y medidas de higiene
- 47 de los participantes encuestados hierven el agua para beber, lo que evidencia
una práctica generalizada de prevención sanitaria. Solo cinco casos indican “no” y
solo 1 “a veces”, lo que señala puntos específicos donde se debe reforzar esta
medida.
Promoción de la Salud:
- 42 de los participantes afirman haber recibido las vacunas planificadas y solo 1
marco que recibió algunas , lo que refleja una cobertura completa en inmunización
infantil y familiar. Esta práctica demuestra un alto nivel de conciencia preventiva en
los hogares.
En conclusión los resultados reflejan que las familias mantienen buenos hábitos de higiene
y prevención, destacando el hervido del agua y el cumplimiento total del esquema de
vacunación como prácticas prioritarias de cuidado. Estas acciones evidencian una
conciencia social y solidaridad sólida sobre la importancia de la salud preventiva. No
obstante, se recomienda reforzar la educación sanitaria en los pocos casos donde el
tratamiento de agua no es constante y promover otras medidas complementarias, como la
correcta manipulación de alimentos.
6. Costumbres alimenticias que aportan los macronutrientes y micronutrientes
en la familia
En la encuesta realizada se evaluó la percepción que tiene cada familia con respecto a los
alimentos que las madres, niños y lactantes deben recibir para su correcto desarrollo.
Los resultados expresan que, el 81,4% (35 familias) considera que las proteínas y
constructores (macronutrientes), son indispensables para el desarrollo en la primera infancia
de los niños y lactantes, además de la nutrición en madres embarazadas.
Por otro lado, el 39,5% (17 familias) expresa que las vitaminas o reguladores
(micronutrientes) son los necesarios para fortalecer el sistema inmunológico y prevenir
enfermedades.
Asimismo, un 18,6% (8 familias) valora los carbohidratos o energéticos (macronutrientes)
sobre los micronutrientes en una dieta enriquecida, mientras que el 11,6% (5 familias),
considera que los infantes, lactantes y madres embarazadas deben comer igual que los
demás, sin distinciones nutricionales.
Podemos concluir que la mayoría de familias encuestadas reconoce el papel
fundamental de los macronutrientes como proteínas, en la alimentación de los
infantes, lactantes y madres gestantes. Sin embargo se puede evidenciar una
valoración mucho menor de los micronutrientes.
7. Relación entre las necesidades emocionales y corporales en el mantenimiento
de la salud del niño.
¿Qué son las necesidades emocionales?
Son aquellas experiencias que necesitamos vivir para sentirnos seguros, valiosos y
conectados con los demás. Influyen directamente en la salud mental y funcionan como una
guía para sentirnos bien y completos.
¿Qué son las necesidades corporales?
Son más evidentes y se refieren al requerimiento básico para la supervivencia y desarrollo.
Incluye una buena alimentación para un adecuado desarrollo cognitivo y crecimiento físico.
En la encuesta realizada se observaron las estrategias que tienen de mayor conocimiento
las familias para ayudar a satisfacer las necesidades emocionales que presenta cada niño.
Autoconocimiento (cualidades y defectos):
Según los resultados, 15 familias que representan un 23.44% emplean esta estrategia para
ayudarlos.
Seguridad (confianza y aspirar a mejorar):
Según los resultados, 28 familias que representan un 43.75% la emplean como estrategia,
siendo esta la respuesta más frecuente.
Afecto (cordialidad, saludo, relación de respeto):
Según los resultados obtenidos de la encuesta, 20 familias que representan un 31.25%
emplean esta como estrategia. Se logra observar que solo un 1 de los encuestados opta por
otro método no mencionado.
Podemos concluir que las familias comprenden la necesidad emocional de cada uno de sus
pequeños y los ayudan a sentir seguros, valorados y apreciados por demás, además de
generar confianza con el objetivo de mejorar sus desarrollo y bienestar general,
asegurándose de que crezcan en un entorno saludable, propicio y que sean capaces de
tomar sus propias decisiones.
8. Influencia de las actividades recreativas en el desarrollo del carácter y la
personalidad del niño.
Se muestra que las actividades recreativas tienen una influencia significativa en el
desarrollo del carácter y la personalidad de los niños. Estos datos reflejan que los
participantes reconocen en las actividades recreativas una herramienta fundamental para
fortalecer las dimensiones emocionales, sociales y cognitivas del desarrollo infantil.
Deporte:
A través del deporte, los niños aprenden a trabajar en equipo, a respetar reglas, a
desarrollar disciplina, responsabilidad y autocontrol, promoviendo valores como la
cooperación, la empatía y el respeto hacia los demás. Además, la práctica deportiva
fomenta la perseverancia, el esfuerzo constante y la capacidad de manejar la frustración
ante los fracasos, aspectos que fortalecen la autoconfianza y la estabilidad emocional.
Actividades musicales:
El canto y la música ayudan a los niños a expresar sus sentimientos, a liberar tensiones y a
mejorar su estado de ánimo. Estas actividades fomentan la atención, la memoria y la
coordinación, aspectos que influyen en la autoconfianza y en la capacidad de expresión
personal, contribuyendo así a una personalidad más segura y equilibrada.
Lectura:
A través de los cuentos e historias, los niños se identifican con personajes, comprenden
diferentes emociones y situaciones, y aprenden valores como la solidaridad, la empatía y la
justicia. La lectura también fortalece el pensamiento reflexivo, la imaginación y la
comunicación, ayudando al niño a conocerse mejor y a construir una identidad propia.
Paseos familiares y juegos:
Los paseos y momentos en familia fortalecen el vínculo afectivo, aportan seguridad
emocional y fomentan valores como el respeto, la unión y la cooperación. Los juegos, por su
parte, estimulan la creatividad, la autonomía y la toma de decisiones, permitiendo al niño
desarrollar independencia y aprender a convivir en sociedad.
En conjunto, los resultados de la encuesta permiten concluir que las actividades recreativas
son un medio esencial para el desarrollo integral del niño, pues no solo aportan diversión y
bienestar, sino que también moldean su carácter, fortalecen su personalidad, desarrollan su
inteligencia emocional y fomentan habilidades sociales.