Método Fenomenológico
Sus raíces deben situarse en la escuela de pensamiento filosófico de Husserl (1859 - 1938), en los
primeros años del siglo XX. Su característica diferencial radica en el énfasis que hace sobre lo
individual y sobre la experiencia subjetiva: “La fenomenología es la investigación sistemática de la
subjetividad” (Rodríguez, 1996). Sus tareas son: estudiar la experiencia vital del mundo, de la vida
y de la cotidianidad, como experiencia no conceptualizada; explicar los fenómenos dados a la
conciencia en la vida cotidiana; estudiar desde el punto de vista científico humano los fenómenos;
describir los significados vividos, existenciales; explorar el significado del ser humano; pensar
sobre la experiencia originaria. La fenomenología busca conocer los significados que los individuos
dan a sus experiencias. Intenta ver las cosas desde el punto de vista de otras personas,
describiendo, comprendiendo e interpretando. Investiga en seis fases: descripción del fenómeno,
búsqueda de múltiples perspectivas, búsqueda de la esencia y estructura, constitución de la
significaci9ón, suspensión de enjuiciamiento e interpretación del fenómeno. Sus principios son:
El sujeto de conocimiento es la conciencia.
El sujeto es consciente de sus experiencias.
El conocimiento es un continuo proceso de descubrimiento por parte de la conciencia.
El ser humano sólo conoce fenómenos o lo que aparece a los sentidos.
La realidad no se conoce de manera pura, la conciencia la deforma para hacerla accesible
al conocimiento.
La conciencia elabora lo que percibe como significaciones.
La verdad reside en la existencia humana como descubrimiento de las cosas del mundo o
realidad.
El conocimiento es un proceso.
Verdad y realidad son relativas e históricas.
Nuestro conocimiento y nuestras acciones están mediatizadas por la postura que
asumamos frente a la realidad.
FENOMENOLOGÍA
La intencionalidad de la conciencia tiene para el psicólogo Francisco Brentano (1838-1917) los
fenómenos psíquicos que implican la referencia a su contenido, por ello, la conciencia es siempre
conciencia de algo y el conocimiento tiene su fuente en la realidad objetual. El contenido
intencional de la conciencia se expresa en tres tipos de relaciones, la primera forma es la idea o las
representaciones; la segunda, es el juicio; y la tercera, son los movimientos sentimentales en
forma de relación intencional en cuya esfera se expresa la bipolaridad amor odio, atracción-
repulsión, y que generan la posibilidad de error. Según Roberto Salazar, en este ámbito
fundamentará Brentano su concepción ética y con estas bases se formará la fenomenología,
posteriormente (Salazar, 1983). La Fenomenología es un movimiento filosófico del siglo XX que
describe las estructuras de la experiencia tal y como se presentan en la conciencia, sin recurrir a
teoría, deducción o suposiciones procedentes de otras disciplinas tales como las ciencias
naturales. Se postula que debajo de la conciencia reflexiva existe otro nivel, el de la
intencionalidad implícita y no atenta.
El fundador de la Fenomenología, fue el filósofo alemán Edmund Husserl, quien basado en la
doctrina de la intencionalidad de la conciencia de Francisco Brentano, introdujo el concepto en su
libro Ideas. Introducción general a la Fenomenología pura (1913), y la definió como el estudio de
las estructuras de la conciencia que capacitan al conocimiento para referirse a los objetos fuera de
sí misma. Este estudio requiere reflexión sobre los contenidos de la mente para excluir todo lo
demás. Husserl llamó a este tipo de reflexión reducción fenomenológica, ya que la mente puede
dirigirse hacia lo no existente tanto como hacia los objetos reales, Husserl advirtió que la reflexión
fenomenológica no presupone que algo exista con carácter material; más bien equivale a “poner
en paréntesis la existencia”, es decir, dejar de lado la cuestión de la existencia real del objeto
contemplado. Husserl propugnará, según Salazar, por una lógica pura, entendiendo por ella la
instancia más universal de las condiciones ideales de la posibilidad de la ciencia en general, o una
teoría objetiva o ideal del conocimiento (Salazar, 1983). El único método capaz de procurarle
descriptivamente, con una expresión pura, la esencia aprehendida directamente en la intuición
esencial y las conexiones fundadas puramente en dicha esencia, es la Fenomenología.
Precisamente, se trata de la lógica pura, de buscar los enunciados apriorísticos que la distingan del
psicologismo –que se basa en las vivencias percibidas empíricamente– puesto que la
Fenomenología se refiere a la pura universalidad de la esencia. Lo que Husserl comprobó cuando
analizaba los contenidos de la mente fue una serie de actos como el recordar, desear y percibir, e
incluso el contenido abstracto de esos actos, a los que Husserl llamó significados. Esos significados
permitían a un acto ser dirigido hacia un objeto bajo una apariencia concreta, y afirmó que la
direccionalidad, que él llamaba “intencionalidad”, era la esencia del conocimiento. La
Fenomenología trascendental, según Husserl, es el estudio de los componentes básicos de los
significados que hacen posible la intencionalidad. Esta teoría es útil en la investigación social;
recordemos que los fenómenos humanos son muy complejos para ser estudiados utilizando
únicamente la percepción de los hechos en su manifestación externa. La Fenomenología es
apropiada para entender y describir aquellos fenómenos humanos que no son explicados desde
las teorías positivistas. La Fenomenología, como teoría aplicable a la investigación social, tiene
como objetivo comprender las habilidades, prácticas y experiencias cotidianas, y articular las
similitudes y las diferencias en los significados, compromisos, prácticas, habilidades y experiencias
de los seres humanos. La Fenomenología pretende entender lo que significa ser una persona y
cómo el mundo es inteligible para los seres humanos. Un fenómeno es lo que se hace manifiesto y
visible por sí mismo. Una entidad puede manifestarse por sí misma de diferentes maneras
dependiendo del acceso que se tenga a ésta. Los seres humanos tienen mundo. Para la
Fenomenología estar en el mundo es existir, es estar involucrado, comprometido. Habitar o vivir
en el mundo es la forma básica de ser en el mundo del ser humano. El mundo está constituido y es
constitutivo del ser. Los seres humanos tienen un mundo que es diferente al ambiente, la
naturaleza o el universo donde ellos viven. Este mundo es un conjunto de relaciones, prácticas y
compromisos adquiridos en una cultura. La Fenomenología busca aprehender los hechos de la
conciencia por medio de la intuición (Cerda, 1995). Considera el fenómeno prescindiendo de la
realidad subyacente que le corresponde y ve en él el objeto total que se da a una conciencia
cognoscitiva. No se hace ninguna distinción entre el fenómeno y el contenido real. La manera
fundamental de vivir las personas en el mundo es a través de la actividad práctica. Existen dos
modos en los cuales los seres humanos están involucrados en el mundo. El primero es aquel en el
cual las personas están completamente involucradas o sumergidas en la actividad diaria sin notar
su existencia; en éste las personas están comprometidas con cosas que tienen significado y valor
de acuerdo con su mundo. En contraste, el segundo modo es aquel en el cual las personas son
conscientes de su existencia. Los supuestos filosóficos descritos aplican tanto a los participantes
en investigación como a los investigadores. El investigador es un ser autointerpretativo que es y
tiene un mundo, para quien las cosas tienen significado, que tiene inteligencia corporal, y que vive
en el tiempo. Su lugar en el mundo, su responsabilidad con el mundo, sus intereses y compromisos
moldearán los proyectos de investigación.
Metodo fenomenologico
Recordemos que la Fenomenología ya la habíamos estudiado en este texto como una teoría útil
para el abordaje de algunos métodos de investigación de tipo cualitativo. Es de aclarar, que en
este punto, la fenomenología se presenta también como un método de investigación que consiste
en volver de los objetos a los actos de conciencia (vivencias) que se nos ofrecen, y en estudiar las
estructuras de conciencia con su generalidad ideal. El método fenomenológico persigue el estudio
de los fenómenos en tanto actos de conciencia más que del hecho en sí, por lo que es útil para
estudiar los significados culturales en cualquier aspecto, o para hacer estudios de tipo sociológico
y psicológico que pretendan conocer las estructuras de conciencia de grupos determinados. Este
método está basado en la filosofía de Husserl y en el método de comprensión de Max Weber. Pero
especialmente en Alfred Schütz (Schütz, 1993) quien lo integra a las ciencias sociales haciendo
énfasis en la reducción fenomenológica que significa la suspensión de un juicio que nos aparte de
las tipificaciones del sentido común (Schütz y Luckmann, 1973). Si la actitud natural hacia el
mundo consiste en una suspensión de las dudas que pueda generar ese mundo, el resultado de
esta reducción es que no queda sino el residuo fenomenológico, es decir, las vivencias o
fenómenos de la conciencia, por lo que su énfasis está en la importancia de apartarse de esas
tipificaciones y de las idealizaciones que se generan en torno a la vida cotidiana. Esta actitud que
desvincula la conciencia temporal interna del mundo temporal es llamada epojé. A través de la
epojé, explica Schütz, es posible llegar a conocer el verdadero significado de una experiencia en la
conciencia temporal interna, ya que facilita el traspaso de las barreras que significan las
tipificaciones del sentido común, que coartan el alcance del significado subjetivo que producen los
fenómenos en las personas y los grupos sociales. El método fenomenológico acuñado por Schütz,
desarrolla su interés en el significado que el ser humano le atribuye a los fenómenos a través de
una mirada al mundo desde una actitud natural. Este método no se ocupa de aspectos de la
fenomenología trascendental, puesto que solo trata de suspender la creencia en el mundo del
sentido común e incorporar la duda filosófica en el análisis (Schütz, 1993). Siendo una constante
en los métodos de investigación de tipo cualitativo no fundamentarse estrictamente en el diseño
de una teoría, el método fenomenológico centra su interés interpretativo en el análisis descriptivo
del mundo conocido, con base en experiencias compartidas. Es a partir de ese mundo conocido y
de esas experiencias intersubjetivas, que se obtienen las pistas y las premisas para interpretar la
diversidad de símbolos y significados. Es así como este método hace posible la interpretación de
los procesos y de las estructuras sociales.
El énfasis del método fenomenológico se encuentra en la interpretación de los significados del
mundo y las acciones de los sujetos y no en el sistema social ni en las interrelaciones funcionales.
El significado o sentido se desarrolla a través del diálogo y las interacciones, para lograr así una
interpretación en términos sociales, dado que las acciones de las personas tienen una
intencionalidad e influyen en los demás y viceversa. Con este método se trata, en primer lugar, de
excluir los elementos causales, a través de la reducción fenomenológica. Por medio de la
reducción y la interpretación, el fenómeno cobra sentido. La gente posee una acumulación de
conocimientos, a partir de los cuales interpreta las nuevas experiencias. Una segunda reducción es
la eidética (eidos es la idea) que en las interpretaciones conduce a los universales, los
fundamentos relacionales, lo que le da el carácter científico es la búsqueda de las propiedades
invariables de los fenómenos. Sostiene Schütz que esta actitud frente a la realidad permite a los
sujetos suponer un mundo social externo regido por leyes, en el que cada sujeto vive experiencias
significativas y asume que otros también las viven, pues es posible ponerse en el lugar de otros.
Desde esta actitud natural el sujeto asume que la realidad es comprensible desde los conceptos
del sentido común que maneja, y que esa comprensión es correcta.
Puntos básicos para el análisis fenomenológico
La “estructura del mundo de la vida”, afirma Carlos Sandoval, es el concepto que va a convertirse
en la base de todo un nuevo marco de comprensión y de análisis de la realidad humana. Los cuatro
“existenciales” básicos para el análisis fenomenológico son: el espacio vivido (espacialidad), el
cuerpo vivido (corporeidad), el tiempo vivido (temporalidad) y las relaciones humanas vividas
(relacionalidad o comunalidad). La preocupación gira entonces por acceder a la esencia de ese
conjunto de existenciales para lo cual Spielberg plantea los siguientes siete pasos: Intencionalidad
Implica el desarrollo de los niveles de conciencia a través del ver y el escuchar
Análisis
El cual involucra la identificación de la estructura del fenómeno bajo estudio, mediante una
dialéctica entre el actor y el investigador. Este conocimiento, se genera a través de un proyecto
conjunto en el cual interrogado e investigador, juntos, se comprometen a describir el fenómeno
bajo estudio. Es lo que Haber mas irá a llamar “actitud realizativa”.
Descripción del fenómeno
En este estadio del proceso, quien escucha, explora su propia experiencia del fenómeno. El
esclarecimiento comienza cuando el mismo es comunicado a través de la descripción.
Observación
De los modos de aparición del fenómeno.
Exploración del fenómeno en la conciencia
En este paso, el investigador reflexiona sobre las relaciones del fenómeno. Por ejemplo, considerar
las relaciones entre dolor y herida. El investigador tenderá a ver bajo qué condiciones se
experimenta (modos de aparición) y la naturaleza y significado del dolor.
Suspensión de las creencias: reducción fenomenológica
Es lo que se llama “suspensión temporal del juicio” (Rocwell, citado por Guardián Fernández,
2007).
Interpretación de los significados ocultos o encubiertos
En este último estadio de la Fenomenología hermenéutica se describe la experiencia vivida en tal
forma, que pueda ser valorada para enriquecer la práctica y la ciencia.