Capitulo 2.
Percepción.
La percepción es el resultado de la interacción entre nuestra biología y el mundo
en que vivimos.
Introducción
Aún no sabemos a ciencia cierta por que percibimos las cosas como las percibimos,
aunque si sabemos que el modo en que las percibimos no es, ni por asomo, similar
a la imagen que nos llega en primera instancia a nuestras superficies sensoriales.
La imagen que llega a mi retina llega invertida. Esto se debe a que el ojo actúa
como una cámara oscura y la luz entra por el agujerito llamado pupila. De hecho, lo
que recibo en mis retinas son dos imágenes (una por cada ojo) bidimensionales, es
decir sin información sobre profundidad. Aunque tenemos la ilusión de estar viendo
todo lo que hay en mi campo visual.
El ojo como una cámara oscura.
El pequeño orificio actúa como una lente convergente y proyecta la imagen del
exterior de manera invertida sobre la superficie interior de la cámara.
Para ser precisos debemos decir que el tamaño de la pupila es variable, y depende,
fundamentalmente, de la cantidad de luz que hay en el ambiente. Cuando hay
mucha luz la pupila se contrae, y cuando hay poca luz la pupila se dilata.
Debemos asumir, primero que nada que percibimos con el cerebro y no solamente
con los sensores. Pero es el cerebro el encargado de transformar esa imagen inicial
en un precepto coherente que servirá de guía a la hora de interactuar con el mundo.
Este enfoque asume, la percepción como un proceso inferencial donde el cerebro
debe realizar operaciones de transformación, de análisis, de síntesis y de activación
de conocimientos a partir de la imagen inicial que llega a los receptores para
entonces construir el precepto final.
Los planteos de las ciencias cognitivas corporizadas parten de la idea de que
cualquier comportamiento está determinado por la dinámica de la interacción del
organismo con el medio ambiente que lo rodea. No podemos separar la percepción
de la acción. Desde esta concepción, la percepción implica tanto la actividad de las
vías sensoriales como la actividad exploratoria que realiza el sujeto que percibe
mediante sus sensores.
Aspectos generales de la percepción humana
La biología y el mundo.
Nacemos con las capacidades sensoriales básicas para poder intercambiar
información con el mundo. Al nacer, muchas características de nuestros sensores
parecen no corresponder con las características del mundo físico. Vivimos en un
mundo lleno de objetos tridimensionales, pero disponemos de tan solo dos
superficies fotosensibles planas (retinas) para incorporar toda la variedad de
objetos tridimensionales y en movimiento al que nos enfrentamos desde que
nacemos.
Aunque el mundo que tenemos que decodificar es un mundo estable, sin saltos y
nítido.
Qué pasaría si dejásemos de mover los ojos?
El efecto ilusorio de desvanecimiento es la sensación que tendríamos
permanentemente si no moviéramos nuestros ojos. Movemos los ojos porque de
esa manera reactualizamos la estimulación que reciben nuestras células
sensoriales y así evitamos que dejen de responder (desvanecimiento).
La estructura biológica (para el caso, nos referimos a las características de los
sensores) con la que venimos al mundo tiene que ser suficientemente flexible como
para permitir la posibilidad de supervivencia en un rango más o menos amplio de
mundos posibles. El desencaje entre estructura biológica y mundo físico es el mejor
punto de partida que tienen los organismos vivos para asegurar su supervivencia
allí donde vayan a habitar forzando el necesario proceso de adaptación que los
seres vivos con pretensiones de habitar un determinado mundo físico tenemos
necesariamente que hacer.
De este proceso de adaptación surgirán los mecanismos perceptivos que permiten,
a modo de ejemplo, la transformación de la imagen retiniana en un precepto
coherente que nos habilita a interactuar de manera adecuada con el mundo.
A partir de la actividad exploratoria que las personas desarrollan durante su
evolución, esta se ira refinando con la aparición de nuevos mecanismos perceptivos
que, al mismo tiempo, permitirán una interacción más precisa y ajustada con el
mundo. La percepción surge como solución de continuidad ante los desencajes de
nuestra estructura con el mundo físico.
La ambigüedad del mundo físico.
La percepción tendrá por objetivo aportar conocimiento que permita desambiguar
estas situaciones a partir de generar hipótesis interpretativas sobre la situación que
origina dicha ambigüedad. Este conocimiento puede venir tanto del conocimiento
formal del mundo como de la exploración que realice el sujeto sobre los estímulos.
Percepción: Proceso de elección entre alternativas. (Intellego-elegir entre). Discernir
cuál de todos los objetos que pueden corresponder con esa imagen que recibimos
en nuestras superficies sensoriales es el que realmente tenemos enfrente.
La difícil tarea de percibir.
Es un proceso psicológico que parte de elementos físicos (luz, difracción, etc.) pero
cuyos resultados dependen, en su mayor parte, de lo que ocurre en el cerebro.
Respecto a la experiencia visual de un recién nacido; su exploración del mundo aún
no ha tenido suficientes repeticiones como para poder asumir que los seres
humanos no nos agrandamos de un segundo a otro.
Figura 2.2: A este fenómeno se le llama constancia de tamaño. En este sentido
decimos que para la percepción lo importante no es exactamente la realidad física,
sino una descripción del mundo que podríamos denominar <realidad psicológica> y
que contempla de algún modo el conocimiento de cómo es el mundo en que
vivimos. Una descripción funcional no se corresponde con la descripción física de
los estímulos.
Estímulo distal y proximal.
De alguna manera tenemos que considerar que lo que percibimos es el producto de
las múltiples transformaciones que ocurren desde el receptor sensorial hasta la
corteza cerebral donde, finalmente, podemos asumir que hacemos consciencia de
lo que percibimos. Para comprender mejor esto, los psicólogos de la percepción
decimos que existen dos tipos de estímulos en todo el proceso perceptivo.
Estimulo distal: Corresponde al objeto físico del mundo.
Estimulo proximal: Corresponde al estímulo que toma contacto con el observador.
El estímulo proximal está constituido por aquellas características del objeto que
arriban a las superficies sensoriales, sin embargo es a partir del estímulo proximal
que el sistema reconstruirá lo que conoce del estímulo distal, logrando en la
mayoría de los casos un precepto que representa adecuadamente el estímulo
distal. De todas maneras, es necesario tener en cuenta que el estímulo distal en si
mismo es incognoscible para el sujeto, ya que solo podemos conocer sus efectos
(el estímulo proximal es uno de ellos).
El precepto se construye en relación a los conocimientos sobre el mundo que
vamos adquiriendo en la interacción con este.
El primer anclaje del proceso es el estímulo distal que definimos como el objeto
físico en si (el libro propiamente). El reflejo de la luz en dicho objeto genera una
imagen en la superficie sensorial donde dicho objeto se proyecta, que es lo que
llamamos estimulo proximal.
El segundo punto de anclaje del proceso es el estímulo proximal que constituye el
punto de partida desde el cual el cerebro intentará formar un precepto que
represente adecuadamente al estímulo distal. Llamamos primera fase del proceso
perceptivo a las transformaciones físicas que ocurren entre el estímulo distal y el
estímulo proximal. El estímulo distal es tridimensional, pero el estímulo proximal se
transforma en bidimensional.
El tercer punto de anclaje es lo que finalmente percibimos. La transformación que
ocurre desde el estímulo proximal al precepto constituye una segunda gran fase de
procesamiento donde ocurren las operaciones propiamente perceptivas que
concluirán con la experiencia psicológica de percibir.
En definitiva tenemos que asumir que el sistema visual esta preparado para
transformar el estímulo proximal –análogo a la imagen retiniana- en un precepto
que respete las características del estímulo distal que desencadenó el proceso
perceptivo. Esta transformación del estímulo proximal está destinada a maximizar la
eficacia de nuestras acciones en tanto que preserva los atributos del objeto físico
que guían las pautas de comportamiento que resultan cruciales para la
supervivencia.
Sensación y percepción
Sensación: Todo aquello que se puede describir a partir de la actividad de los
receptores sensoriales y la vía sensitiva de cada modalidad. Corresponde a la
activación de los receptores sensoriales y a la transducción que es la conversión de
la energía en que viene la información del mundo en impulsos bioelectricos. Los
receptores sensoriales son los encargados de transducir la información. Es decir,
de traducir la energía electromagnética que llega en formato de ondas lumínicas al
ojo, a un lenguaje común para todas las neuronas del cerebro con el objetivo de
facilitar la comunicación de lo que está pasando en el ojo con otras estructuras del
cerebro. Además, esta transducción (que en el caso de la visión la realizan los
fotorreceptores) es la que permite continuar con el proceso de análisis de la
información que llega a la retina para, justamente, conformar el precepto.
Llamamos percepción a todo el proceso que permite finalmente acceder a un
precepto. ¿Qué mecanismos son los que se ponen en juego para pasar de la
sensación a la percepción? Necesitamos agregar información a la imagen sensorial
inicial que aparece como estímulo proximal sobre la superficie sensorial. En el
fondo, lo que agregamos son ideas; conocimiento del mundo que de alguna
manera, contribuye a desambiguar las imágenes sensoriales y permite construir un
precepto nítido y estable. En definitiva, construimos un precepto a partir de dos
fuentes: rasgos sensoriales que provienen del estímulo proximal y una serie de
ideas que tenemos producto de la interacción con ese objeto o con el contexto
donde estamos percibiendo ese objeto.
Por otro lado, la percepción es una experiencia psicológica que determina la
realidad en la que confiamos para tomar cada una de nuestras decisiones.
Procesamiento de abajo arriba (Bottom up) y de arriba abajo (Top down)
En todo proceso perceptivo existen al menos dos tipos de procesamiento
involucrados: de abajo a arriba (bottom up) y de arriba abajo (top down). El
procesamiento de abajo a arriba parte de los aspectos sensoriales del estímulo
para guiar la construcción de perceptos. Decimos de abajo a arriba ya que se
considera que abajo están las terminales nerviosas y los sensores (en oposición a
considerar <arriba> al cerebro y al mundo de las ideas). El procesamiento de arriba
abajo parte de las ideas y de la experiencia previa que tenemos con el estímulo, o
el contexto en que aparece, para guiar la construcción del percepto. Este tipo de
procesamiento asume que las ideas que estarían <arriba> (top) influencian,
determinan o alteran los datos sensoriales, que viene de <abajo> (bottom).
Cuando el estímulo es muy poco informativo, como es el caso de la figura 2.4, los
procesos de arriba abajo se vuelven imprescindibles para poder conformar el
percepto.
Para Gibson (1977) la percepción es un proceso fundamentalmente de tipo abajo
arriba, donde la información sensorial se analiza en una sola dirección: desde los
datos sensoriales hacia el análisis más complejo. El estímulo es rico en información
y, por tanto, no se necesita de ideas para percibir.
Por eso decimos que todo percepto, incluso aquellos que provienen de situaciones
dónde el estímulo es rico en información, se construye en base a ciertas ideas o
expectativas. Este es un buen ejemplo de cómo el procesamiento de abajo a arriba
puede no ser suficiente para generar un percepto definido que muchas veces
necesita además de información extra que puede provenir de un concepto o una
idea o una expectativa determinada. De hecho, cuando hablamos de percepciones
que se conforman solo a partir de procesamiento de arriba abajo hablamos de una
alucinación.
Las alucinaciones visuales.
La ocurrencia de alucinaciones está relacionada con una reducción de la
información de abajo arriba que llega a las áreas corticales.
En resumen, desde nuestra perspectiva, la percepción necesita de ambos tipos de
procesamientos así como de un intercambio dinámico con el ambiente.
Las reflexiones de la luz, al ser detectadas por los sensores que los organismos
poseen (los fotorreceptores) nos informan sobre aquellos objetos. Esta parte del
recorrido que podríamos llamar pre sensorial.
Estación inicial: el ojo y la retina
Desde el punto de vista funcional podríamos decir que funcionan de acuerdo al
principio de la cámara oscura. En la retina nos encontramos con diferentes tipos de
células: por un lado, están los fotorreceptores que serían los responsables de la
transducción y, por otro lado, están las células cuya función será colaborar con los
fotorreceptores en la codificación y organización de la información lumínica que
acaba de entrar por la pupila; las más importantes son las células ganglionares, que
cargan con la responsabilidad final de la salida de la información que haya
resultado del análisis retiniano.
¿Es posible que no veamos una parte de nuestro propio campo visual? ¿Por qué
razón no lo notamos?
El haz de axones de las células ganglionares, al salir de la zona del globo ocular,
crea un tipo de espacio sin receptores en la retina. Esta zona sin receptores se
denomina punto ciego. Sin embargo, nuestro sistema visual aprovecha la
información captada por los receptores de los alrededores del punto ciego para
<rellenar> los huecos en las imágenes creados por el mismo.
La retina, capta con la zona denominada fóvea. La impresión que tenemos de que
vemos con igual precisión todos los objetos que nos rodean es una ilusión producto
del movimiento coordinado de los ojos y la capacidad constructiva del cerebro. Por
esta razón, es en la fóvea donde tenemos mayor resolución espacial siendo
necesario <fovealizar> un objeto para poder percibir sus mínimos detalles.
¿Estación de paso? Núcleo Geniculado Lateral.
El núcleo geniculado Lateral es el lugar donde las neuronas ganglionares harán su
primer relevo antes de llegar a las áreas visuales de la corteza. Juega un papel
importante en la rivalidad binocular. La percepción solo admite una imagen en cada
instante y, por tanto bajo esta rivalidad percibiremos la imagen que hay en una
retina mientras que la otra es suprimida. Este es otro ejemplo de como la
percepción se construye a partir de la imagen sensorial pero esta no determina lo
que percibimos.
Estación central: Corteza visual primaria (V1)
Este tipo de organización con activaciones independientes es lo que permite
explicar fenómenos tan curiosos como la visión a ciegas.
Visión a ciegas
Parece estar vinculado a la vía tectopulvinar ya que sus fibras no pasan por V1. Lo
notable de este fenómeno es que muestra que el sistema visual es capaz de utilizar
cierta cantidad de información visual independientemente de la consciencia que se
tenga de la misma. La persona no es consciente en ningún momento del uso que
está haciendo de esa información visual.
En definitiva, podemos concluir que en V1, ocurre un primer procesamiento de los
rasgos elementales de la imagen que culminará, más adelante, en la percepción de
la forma, del color y del movimiento.
Percepción de la forma, del color y del movimiento.
¿Cómo percibimos los objetos?
Buena parte de nuestro cerebro visual esta de alguna manera relacionada con la
posibilidad de percibir e interpretar objetos de nuestro entorno. Este efecto ilusorio
se conoce como ilusión de la línea vertical-horizontal y nos muestra que la
percepción de la forma para el sistema visual dista mucho de ser un asunto sencillo.
La forma percibida es una propiedad no intrínseca de los componentes de un
objeto. Los humanos somos estructuradores activos del entorno y por tanto, existen
procesos y leyes que median entre los objetos del mundo físico y la percepción que
tenemos de ellos.
Existen ciertas lesiones a nivel cortical que provocan déficits en el reconocimiento
visual. A este tipo de déficits los neuropsicologos los denominan agnosias visuales
y consisten fundamentalmente en la incapacidad de organizar la información
sensorial en una forma determinada mediante la discriminación del contorno del
estímulo frente al fondo. Uno de los más sorprendentes del grupo de las agnosias
es el que conocemos como prosopagnosia; y se manifiesta en la dificultad de un
paciente para reconocer caras. Esto ha llevado a asumir que existe un área
específica para la identificación de caras en el cerebro.
¿Cómo percibimos el color?
La teoría de que la visión en colores puede ser explicada por la respuesta de tres
mecanismos con diferentes sensibilidades a las diferentes longitudes de onda de la
luz se conoce como teoría tricromatica y es la teoría más clásica en relación a la
percepción del color. De acuerdo a esta teoría los seres humanos somos
tricromatas.
A nivel cortical, luego del pasaje por V1, una parte importante del procesamiento del
color parece realizarse en la parte de a vía ventral, más específicamente en el área
V4. Las lesiones de esta área producen la pérdida de la visión en colores, o
acromatopsia, que es la incapacidad de una persona para percibir colores, sin que
el trastorno sea debido a problemas en los receptores sensoriales de la retina.
¿Cómo percibimos el movimiento?
Al observar el minutero de un reloj no somos capaces de percibir el movimiento.
Esto se debe a que el movimiento de la aguja del reloj no alcanza el umbral para la
detección de la velocidad en el sistema visual humano. Es decir, detectamos que se
movió a partir de un cambio de posición. El movimiento es, por tanto, una
dimensión visual fundamental, un producto primario que no puede ser derivado de
procesos sensitivos más primitivos como pueden ser la percepción del espacio o
del tiempo.
Los post-efectos
Los post-efectos de movimiento muestran, al igual que el movimiento aparente, que
los seres humanos somos capaces de percibir movimiento incluso con objetos
estáticos.
A nivel cortical, la información sobre movimiento global parece comenzar con las
neuronas ubicadas en el área medio temporal (MT, también conocida como V5).
Sin embargo, a diferencia de lo que sucede en las neuronas de V1, los campos
receptivos de estas neuronas son más grandes lo que permite integrar la
información proveniente de V1. Por tanto, podemos decir que las neuronas de MT
responden al movimiento global, ya sea que la señal provenga de cambios en la
luminancia, en el color o incluso en la textura. Ahora bien, ¿Qué sucede entonces si
tenemos una lesión en el área MT? Nos enfrentamos a la pérdida especifica de un
atributo visual fundamental: El movimiento. El paciente con akinetopsia solo es
capaz de percibir objetos cuando están quietos; en diferentes posiciones, mientras
se mueven dejan de ser percibidos.
Por tanto, el paciente continúa percibiendo el color y, por ejemplo, puede leer sin
problemas. Esto es lo que hace que habitualmente este tipo de pacientes puedan
no presentarse a consulta, puesto que no asocian sus síntomas a un trastorno
neuropsicológico, sino más bien a trastornos psíquicos.
Ilusiones visuales: ventanas al funcionamiento de la percepción.
El procesamiento de información que realizamos permanentemente está orientado
a reconstruir al estímulo distal a partir de la información contenida en el estímulo
proximal.
Ilusión supone justamente una diferencia significativa entre el estímulo distal y el
percepto que es en definitiva el que nos instala en nuestro entorno. Son el producto
de un desfase entre el estímulo proximal y el percepto. Esto resulta, hasta cierto
punto, adaptativo, puesto que también hay un desfase o desencaje entre el
estímulo distal y el proximal, como veíamos anteriormente. Nos permiten un
conocimiento más adecuado para dirigir nuestra conducta.
La percepción es nuestra realidad, por tanto podemos definir a la percepción como
una actividad cognitiva del organismo provocada por la presencia física del objeto
(estímulo) y la cascada de información y procesamientos que ello implica.
Los datos disponibles iniciales son las características del estímulo proximal. A partir
de allí, el sistema visual llevara a cabo una serie de operaciones de transformación,
de síntesis y activaciones de conocimientos que tienen por objetivo transformar ese
estimulo visual en un percepto que represente más fidedignamente al estímulo
distal que desencadenó el proceso perceptivo.
Percepción y psicofísica
La percepción y su relación con los atributos físicos del estímulo pueden ser
analizadas con los métodos psicofísicos. Las mediciones psicofísicas implican
mediciones del comportamiento que revelan procesos internos.
¿Podemos medir la sensación?
Fechner hacia la mitad del siglo XIX planteó el desafío de medir los procesos
mentales. Los crecientes hallazgos de la física permitieron pensar en la posibilidad
de entender el funcionamiento, mayormente preceptivo, de animales y humanos a
partir de los métodos desarrollados para medir las propiedades de los objetos.
La mayoría de las ciencias naturales se enfrentan al problema de estudiar
fenómenos que no son directamente accesibles al observador, pero que deben ser
estudiados a partir de los efectos observables. La psicofísica no difiere demasiado
de las restantes ciencias. El material básico está compuesto por dos variables
observables y medibles: los estímulos y las respuestas. Es decir, medimos
respuestas de los sujetos, y a partir del análisis de las mismas, inferimos los
mecanismos que podrían haber generado ese patrón de respuestas.
El concepto de umbral
Desde sus inicios, la psicofísica se interesó en cómo medir la intensidad en que
percibimos los estímulos. Mediante la presentación de muchos estímulos es posible
obtener una función de la relación entre la intensidad física del estímulo y lo que se
percibe y, a partir de ella, calcular los umbrales de detección para esa persona. La
función representa la probabilidad de detección de un estímulo en función de su
intensidad física.
Habitualmente definimos las características de un sistema sensorial en relación a
dos umbrales. Umbral absoluto (UA): Intensidad mínima necesaria para detectar un
estimulo al menos el 50% de las veces que se presenta. Consideramos que la zona
donde se ubica el UA refiere a una frontera. Por otro lado, el Umbral relativo refiere
a la mínima intensidad que podemos discriminar entre dos estímulos. Es decir, la
mínima diferencia que somos capaces de percibir entre dos estímulos
supraumbrales.
Es importante tener en cuenta que una misma persona puede responder de manera
diferente a un mismo estimulo, según el momento de la evaluación. Tanto el estado
atencional y motivacional como las expectativas influyen en las respuestas de los
individuos.
El problema de la discriminación
Weber y Fechner desarrollaron paradigmas experimentales sencillos para comparar
como discriminamos dos estímulos de diferente magnitud. La sensibilidad de los
sistemas sensoriales a las diferencias depende de la relación entre los estímulos a
comparar.
Por su parte, Fechner en 1860 extiende la ley de Weber y describe una relación
general que vincula la sensación y la intensidad del estímulo. Esta relación está
dada por una función logarítmica entre la sensación que experimenta el individuo y
la intensidad del estímulo que se le presenta. Para experimentar un cambio en la
sensación debemos aumentar proporcionalmente la intensidad del estímulo
estándar.
Métodos psicofísicos clásicos
Método de los límites: Presentación escalonada de intensidades.
Método de ajuste: Es el propio participante el que manipula y ajusta la intensidad
del estímulo. El participante ajusta la intensidad del estímulo hasta detectar que es
diferente al estímulo de comparación o hasta determinar que ya no lo detecta en el
caso del UA.
Método de estímulos constantes: El experimentador se asegura de seleccionar
estímulos que estén claramente por debajo del umbral y otros claramente por
encima. A partir del porcentaje de detecciones correctas, se construye una función
que permite estimar el valor del umbral. Es el método más robusto y más utilizado.
Una variable reveladora: El tiempo de reacción.
Este tiempo constituye una variable de gran importancia dado que contiene
información sobre las distintas etapas del procesamiento de la información que
realiza nuestro sistema nervioso. La idea de base es que la complejidad del
procesamiento aumenta el TR, es decir, que cuanto más compleja es una tarea
experimental, más tiempo se necesita para emitir una respuesta. El tiempo que los
humanos tardamos en emitir una respuesta desde la presentación del estímulo se
denomina <Tiempo de reacción> y ha sido la variable dependiente natural en
muchos experimentos psicológicos desde el siglo XIX. Se considera que los
procesos cognitivos implicados en la realización de una tarea actúan de manera
serial y aditiva.
El método sustractivo
Se basa en que, bajo ciertas condiciones, los tiempos implicados en ambas tareas
se pueden restar aislando así el tiempo que insume específicamente el proceso de
discriminación perceptiva.
Importante cantidad de factores son capaces de influir sobre la medición del TR. La
hora del día que se realiza la prueba también puede influir en el TR. También
podrían incidir factores emocionales o motivacionales. Si no se describen las
condiciones de registro de los datos, los valores no representarán una información
certera ni permitirán un análisis fiable.
Comenzando a ver el mundo
Interpretaciones del mundo determinadas por la interacción de dos factores: la
estructura biológica y la experiencia que modifica esta estructura. Al cabo del primer
año de vida, el sistema visual de los bebés está casi completamente desarrollado y
la mayoría de los grandes cambios estructurales ya se han completado. A medida
que el recuerdo de cada ocurrencia se combina con cada nueva experiencia, la
cascada de información se acumula para formar representaciones mentales
duraderas de personas, lugares y cosas del entorno. Por lo tanto, las características
del entorno pueden determinar también el desarrollo de funciones biológicas
necesarias para percibir el mundo de forma adaptativa.
Aunque los bebés presentan unas capacidades perceptivas restringidas, perciben
más de lo que se pensaba.
Principales métodos en el estudio del desarrollo visual
Mirada preferencial: Si enfrentamos dos imágenes a un bebé, y este libremente las
mira durante diferentes tiempos, entonces podemos concluir que el bebé percibe
las diferencias entre estas imágenes. Esta técnica funciona porque los bebés tienen
una mirada preferencial espontánea, es decir, prefieren mirar a ciertos estímulos y
no a otros.
Técnica de habituación: La tendencia de los recién nacidos a mirar hacia la imagen
nueva. Con cada repetición, el bebé observa cada vez menos tiempo dicha imagen
(proceso de habituación). En ese momento se presenta una nueva imagen (imagen
novedosa) y si el bebé puede distinguir las dos imágenes habrá un incremento en el
tiempo de observación del estímulo nuevo (deshabituación).
Técnica de succión no nutritiva: Los bebés adecuaban su ritmo (pausas entre
succiones) para poder escuchar la voz de la madre. Los bebés de dos días ya
pueden distinguir la voz de la madre.
Desarrollo de habilidades visuales básicas
Casi todas las habilidades o funciones visuales están presentes desde el
nacimiento, aunque en diferentes grados de desarrollo. Las diferencias entre los
sistemas visuales del adulto y del bebé se deben en su mayoría que la corteza
visual no está desarrollada por completo y a la inmadurez de la retina que difiere de
la retina adulta en la forma, el tamaño y la distribución de los fotorreceptores.
Como ven los bebés
Al año de edad, los bebés ya presentan similares niveles de agudeza visual que un
adulto. Esta falta de agudeza visual al nacer está relacionada con diferencias de
desarrollo tanto en la retina como en la corteza visual. Para medir la agudeza, se
determina cual fue el mínimo tamaño de la barra perceptible para el bebé, justo
antes de no poder distinguir entre las dos imágenes.
Otro método muy común en investigación con bebés y que también ayuda a medir
la agudeza visual es el método de potenciales evocados.
¿Ven en colores los bebés?
Resultados experimentales sugieren que a partir de los 4 meses, los recién nacidos
tienen visión del color y lo categorizan de la misma manera que un adulto.
¿Pueden percibir movimientos los bebés?
No debemos pensar que perciben el movimiento tal como lo perciben los adultos.
Aunque perciban el movimiento desde una edad muy temprana, solo a partir de los
dos meses podrán hacer movimientos oculares uniformes, que serán por ejemplo,
los que permitirán poder seguir el objeto móvil tal como lo hace un adulto
(movimientos de seguimiento).
¿Y la profundidad?
No obstante, esta capacidad de realizar movimientos oculares para focalizar un
objeto no garantiza que usen esta información para percibir la profundidad. Entre
los 3 y 6 meses de vida los bebés son capaces de percibir información
tridimensional.
Percepción de rostros en la primera infancia
La percepción de rostros es una de las capacidades más tempranamente
desarrolladas, especialmente para el caso del rostro de la madre. La identidad
(saber que un rostro pertenece a una persona dada), la expresión emocional y la
dirección de la mirada son elementos del rostro que los bebés parecen percibir
tempranamente. Los rostros, poseen cualidades que facilitan la percepción para el
sistema visual del bebé, aún inmaduro: tienen un patrón, son tridimensionales,
móviles y de alto contraste. El alto contraste del borde, entre la línea oscura del
pelo y la frente clara, es una información clave para reconocer el rostro.
¿Cómo reconocemos rostros?
Investigadores concluyeron que rostros y objetos se procesan mediante dos
mecanismos distintos y, al mismo tiempo, en distintas áreas cerebrales.
Kuhl y Meltzoff (1982) realizaron un experimento intermodal –capacidad de
coordinación de la información proveniente de diferentes sentidos para formar un
solo precepto- relacionando visión y oído en bebés de cuatro meses y medio de
edad. Estos bebés fueron capaces de relacionar el sonido y los movimientos de la
boca.
En definitiva, los bebés son capaces de determinar la correspondencia entre los
movimientos de los labios y los sonidos del habla y relacionar una forma que
tocaron con una forma que están viendo. Esta capacidad para aprender tan
prontamente asociaciones intermodales les permite a los recién nacidos ajustarse y
explorar su entorno de forma eficaz.