FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
ESCUELA PROFESIONAL DE ENFERMERÍA
“Funciones de enfermería en el periodo preoperatorio”
AUTOR(ES):
Campos Laman Milagritos Fernanda, ([Link]/0009-0009-5462-690X_)
Galarreta Galarreta Eliane Romina ([Link]/0000-0003-0042-8384)
Rimaicuna Zurita Karolin Fernanda ([Link]/0009-0007-1592-124X)
ASESOR(A)(ES):
Becerra Julca, Anita Elizabeth ([Link]/0000-0002-2982-6098)
TRUJILLO-PERÚ
2025
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INDICE:
I. INTRODUCCION
II. DESARROLLO
III. CONCLUSIONES
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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I. INTRODUCCIÓN:
El proceso quirúrgico constituye una experiencia compleja tanto para el paciente
como para el equipo de salud. Dentro de este, la fase intraoperatoria representa
una de las etapas más críticas, ya que es en este momento cuando se lleva a cabo
la intervención quirúrgica propiamente dicha, bajo condiciones de máxima
vigilancia, control y precisión. En esta fase convergen múltiples factores de riesgo
clínico y operativo que pueden incidir directamente en los resultados del
procedimiento y en la seguridad del paciente.
En el centro del quirófano, el personal de enfermería desempeña un rol esencial.
No solo participa activamente en la preparación del entorno quirúrgico, sino que
también asume responsabilidades clave como la vigilancia continua del paciente,
la gestión del instrumental, el cumplimiento de normas de bioseguridad y la
coordinación con los distintos profesionales de salud. Esta etapa exige del personal
de enfermería una elevada capacidad de respuesta, conocimientos técnicos sólidos
y juicio clínico agudo. Un error mínimo o una omisión pueden derivar en
complicaciones graves, tales como infecciones, reacciones adversas, fallos
anestésicos, hemorragias o incluso eventos centinela.
La creciente complejidad de los procedimientos, el avance tecnológico, la presión
asistencial y la necesidad de brindar una atención centrada en el paciente hacen
imprescindible fortalecer las competencias del personal de enfermería en esta
etapa. La seguridad del paciente depende, en gran medida, de la organización y
ejecución rigurosa de los protocolos intraoperatorios, de una comunicación efectiva
dentro del equipo quirúrgico y de una cultura institucional orientada a la prevención
de errores.
Comprender los desafíos de la fase intraoperatoria desde la perspectiva de la
enfermería permite anticiparse a posibles complicaciones, así como aplicar
medidas preventivas, correctivas y formativas que garanticen un entorno quirúrgico
seguro, eficiente y humanizado. Esta comprensión integral es clave para reducir la
morbilidad y mortalidad quirúrgicas, optimizar los resultados clínicos y fortalecer el
rol de la enfermería como eje fundamental del proceso quirúrgico.
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Este informe tiene como objetivo analizar en profundidad los problemas más
frecuentes durante la etapa intraoperatoria, identificar los factores de riesgo que los
agravan y proponer estrategias claras y prácticas, desde la función de enfermería,
para su prevención y manejo. Asimismo, se presenta una estructura visual
ordenada y didáctica que sirva como herramienta de estudio y consulta para
profesionales en ejercicio y estudiantes de ciencias de la salud.
II. DESARROLLO:
1. ¿Qué es la Fase Intraoperatoria y Por qué es Crucial?
La fase intraoperatoria constituye el momento central del proceso quirúrgico, ya que
es durante esta etapa donde se realiza la intervención propiamente dicha.
Comienza con la entrada del paciente al quirófano y concluye al ser trasladado a la
sala de recuperación postanestésica. A diferencia de las fases preoperatoria y
postoperatoria, en la intraoperatoria el paciente se encuentra bajo anestesia, en
una situación de máxima vulnerabilidad, lo que exige cuidados rigurosos,
organizados y sistemáticos.
Dentro de esta etapa, el personal de enfermería desempeña un papel esencial,
cumpliendo funciones altamente especializadas, entre las cuales destacan:
Preparación del quirófano: verificación de las condiciones ambientales,
comprobación del funcionamiento del equipamiento médico y aseguramiento
de la disponibilidad de insumos e instrumental necesarios para el
procedimiento.
Recepción y posicionamiento del paciente: realización del traslado seguro,
colocación adecuada sobre la mesa quirúrgica y verificación de su
comodidad y protección mediante el uso de almohadillas, sujeciones y otras
medidas de seguridad.
Verificación de identidad, procedimiento y consentimiento: aplicación de
protocolos internacionales como la Lista de Verificación Quirúrgica de la
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OMS. con el fin de garantizar que todas las condiciones de seguridad estén
cumplidas antes de iniciar la cirugía.
Mantenimiento de la esterilidad del campo quirúrgico: supervisión estricta del
área estéril, control del lavado quirúrgico, y uso correcto del instrumental
para evitar la contaminación.
Asistencia continua durante la cirugía: monitoreo del estado general del
paciente, suministro de materiales estériles, manejo de soluciones
intravenosas y documentación precisa y en tiempo real del procedimiento
quirúrgico.
Vigilancia del entorno y del equipo quirúrgico: supervisión del flujo de
personas, control de interrupciones innecesarias y fomento de un ambiente
de concentración operativa.
La importancia de la fase intraoperatoria para la enfermería radica en su función
protectora y facilitadora. El personal de enfermería no solo vela por la integridad del
paciente en su estado más frágil, sino que también garantiza el desarrollo fluido y
seguro de la cirugía mediante la logística, la comunicación efectiva con el equipo
quirúrgico y la respuesta inmediata ante cualquier evento adverso.
Asimismo, cumple una función crítica en la prevención de errores quirúrgicos, al
actuar como último filtro antes de la incisión. La verificación del paciente correcto,
del sitio quirúrgico adecuado, de la técnica prevista y del instrumental necesario
contribuye significativamente a evitar complicaciones clínicas, legales y éticas.
La fase intraoperatoria representa el núcleo del acto quirúrgico, y la enfermería, en
esta etapa, actúa como el eje que sostiene, coordina y garantiza que el
procedimiento se lleve a cabo bajo los más altos estándares de calidad, seguridad
y cuidado humano.
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2. Principales Problemas Durante la Etapa Intraoperatoria
Durante la fase intraoperatoria, el personal de enfermería enfrenta múltiples
desafíos que, si no se gestionan adecuadamente, pueden comprometer seriamente
la seguridad del paciente y la efectividad del procedimiento quirúrgico. Estos
problemas pueden derivarse de errores humanos, fallas del sistema, negligencia o
factores externos como el estado clínico del paciente. Identificarlos es el primer
paso para implementar estrategias preventivas eficaces.
A continuación, se detallan los principales problemas intraoperatorios desde la
perspectiva de la enfermería:
a. Ruptura del campo estéril
El mantenimiento de la esterilidad en el quirófano es esencial para prevenir
infecciones quirúrgicas. Sin embargo, uno de los errores más comunes es la ruptura
accidental del campo estéril, ya sea por movimientos inadecuados, ingreso no
controlado de personas o desconocimiento de las normas básicas de asepsia. Este
problema puede tener consecuencias graves, como infecciones del sitio quirúrgico
(ISQ), aumento de la estancia hospitalaria o necesidad de reintervenciones.
b. Conteo inadecuado de instrumental y material quirúrgico
Una de las responsabilidades críticas de la enfermería instrumentista y circulante
es el conteo completo del instrumental, gasas, agujas y otros insumos antes,
durante y después del procedimiento. Un conteo incorrecto o incompleto puede dar
lugar a la retención de cuerpos extraños dentro del paciente, lo que constituye un
evento centinela con riesgo vital y consecuencias legales graves.
c. Comunicación deficiente en el equipo quirúrgico
En el entorno quirúrgico, la falta de una comunicación clara y efectiva puede
generar errores como la administración incorrecta de medicamentos, fallos de
coordinación entre el cirujano y el anestesista o la ejecución de procedimientos
erróneos. La ausencia de protocolos estructurados de comunicación, como el Time
Out o el modelo SBAR, agrava estos fallos.
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d. Administración incorrecta de medicamentos o soluciones
Durante la cirugía, la enfermería es responsable de preparar y administrar
medicamentos y soluciones intravenosas. La confusión entre fármacos, el
etiquetado deficiente, una dosificación incorrecta o el desconocimiento de alergias
pueden desencadenar reacciones adversas graves que comprometan la seguridad
del paciente.
e. Posicionamiento inadecuado del paciente
El mal posicionamiento del paciente sobre la mesa quirúrgica puede provocar
úlceras por presión, lesiones neurológicas periféricas o complicaciones
respiratorias. Es fundamental que el personal de enfermería garantice el
alineamiento adecuado del cuerpo y utilice soportes especiales según el tipo y
duración de la intervención.
f. Falla en la aplicación de protocolos de seguridad
A pesar de la existencia de protocolos como la Lista de Verificación de Seguridad
Quirúrgica de la OMS, su incumplimiento o aplicación parcial continúa siendo un
problema frecuente. La falta de adherencia a estos protocolos puede dar lugar a
eventos prevenibles como cirugía en el sitio incorrecto, en el paciente equivocado
o realización de procedimientos no autorizados.
g. Manejo inadecuado del instrumental quirúrgico
Durante la intervención, el instrumentista debe entregar el instrumental correcto, en
el momento adecuado y en condiciones estériles. Un mal manejo del instrumental,
retrasos o errores en la selección de los materiales pueden dificultar el trabajo del
cirujano y prolongar innecesariamente la cirugía, aumentando el riesgo de
complicaciones.
h. Sobrecarga de trabajo y fatiga del personal
La alta rotación de pacientes, los turnos extensos y la escasez de personal
capacitado contribuyen al agotamiento del personal de enfermería. La fatiga
disminuye la concentración, afecta la toma de decisiones y eleva el riesgo de
errores durante el procedimiento quirúrgico.
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i. Documentación deficiente del procedimiento
La enfermería intraoperatoria debe registrar en tiempo real cada fase de la cirugía,
los medicamentos administrados, las condiciones del paciente y cualquier evento
adverso. Una documentación incompleta o desorganizada puede dificultar el
seguimiento postoperatorio, generar conflictos legales y afectar la continuidad del
cuidado.
j. Uso incorrecto de equipos tecnológicos
El quirófano moderno está equipado con tecnología avanzada como bisturíes
eléctricos, aspiradores, lámparas quirúrgicas y monitores multiparámetros. El uso
inadecuado o el desconocimiento de la operación de estos dispositivos por parte
del personal de enfermería puede provocar interrupciones en la cirugía, lesiones al
paciente o fallos técnicos que comprometan el resultado del procedimiento
3. Factores de Riesgo que Agravan los Problemas Intraoperatorios
Los problemas intraoperatorios no surgen de manera aislada. Por el contrario, están
influenciados por una serie de factores de riesgo que actúan como detonantes o
agravantes, afectando la calidad del procedimiento quirúrgico y comprometiendo la
seguridad del paciente. Estos factores no deben interpretarse como inevitables,
sino como señales de alerta que requieren intervención, educación continua y
estrategias de mejora. En este contexto, el rol del personal de enfermería en la
detección y gestión temprana de estos riesgos resulta fundamental para asegurar
un entorno quirúrgico seguro y eficiente.
A continuación, se describen los principales factores de riesgo que intensifican los
problemas intraoperatorios:
a) Condición clínica del paciente
El estado de salud del paciente previo a la cirugía es un factor determinante.
Patologías crónicas como diabetes, hipertensión, insuficiencia renal o cardiopatías
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aumentan el riesgo de complicaciones intraoperatorias. Asimismo, condiciones
como la obesidad, la desnutrición o la inmunosupresión pueden afectar la
cicatrización, aumentar la probabilidad de infecciones y alterar la respuesta
anestésica. La falta de información clínica completa o el subregistro de
comorbilidades agravan esta situación y limitan la capacidad del equipo para
anticiparse a posibles complicaciones.
b) Fallas en la comunicación del equipo quirúrgico
La comunicación efectiva es un pilar esencial dentro del quirófano. Indicaciones
ambiguas, ausencia de retroalimentación o la falta de confirmación de órdenes
pueden derivar en errores como la administración incorrecta de medicamentos, el
uso de instrumental inadecuado o la realización de procedimientos erróneos. Este
riesgo se acentúa cuando existen jerarquías rígidas que inhiben al personal de
enfermería de expresar dudas o alertas en momentos críticos.
c) Falta de capacitación y experiencia del personal
La carencia de formación específica o la inexperiencia del personal de enfermería
quirúrgica puede comprometer tareas fundamentales como la instrumentación
estéril, el manejo de equipos tecnológicos y la aplicación de protocolos de
seguridad. Este riesgo aumenta si los nuevos integrantes del equipo no cuentan
con una supervisión adecuada o si no se ofrece capacitación continua en técnicas
actualizadas.
d) Condiciones ambientales del quirófano
El entorno físico del quirófano debe cumplir con estándares rigurosos en cuanto a
temperatura, iluminación, ventilación y limpieza. La alteración de alguno de estos
parámetros puede afectar la seguridad del procedimiento. Por ejemplo, una
temperatura inadecuada puede interferir con la termorregulación del paciente; una
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ventilación deficiente o un ambiente contaminado aumentan el riesgo de
infecciones nosocomiales.
e) Sobrecarga laboral y estrés del personal de enfermería
La alta carga asistencial, la escasez de personal y los turnos prolongados generan
fatiga física y mental en el equipo de enfermería. Este agotamiento disminuye la
concentración, retrasa las respuestas ante situaciones críticas y favorece la omisión
de pasos esenciales, como el conteo de gasas o la monitorización continua de los
signos vitales.
f) Carencia de recursos materiales y tecnológicos
La falta de insumos estériles, la ausencia de instrumental quirúrgico completo o el
uso de equipos defectuosos obliga en ocasiones al personal a improvisar, lo que
vulnera los principios de asepsia y seguridad. Del mismo modo, el empleo de
tecnología obsoleta o con fallas limita el control intraoperatorio y expone al paciente
a riesgos innecesarios.
g) Emergencias inesperadas durante la cirugía
Situaciones como hemorragias masivas, paros cardiorrespiratorios, reacciones
adversas a anestésicos o hallazgos inesperados requieren respuestas rápidas,
coordinadas y protocolizadas. La falta de preparación del equipo o la ausencia de
protocolos de actuación ante emergencias pueden comprometer gravemente la
vida del paciente.
h) Interrupciones o distracciones en el quirófano
El ruido excesivo, la entrada y salida constante de personal no esencial o el uso
de dispositivos móviles generan distracciones que afectan la concentración del
equipo quirúrgico. Estas interrupciones deterioran la calidad del entorno de trabajo
y aumentan el riesgo de errores críticos.
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i) Falta de aplicación de protocolos de seguridad establecidos
Aunque existen normativas como la Lista de Verificación Quirúrgica de la OMS, en
la práctica su implementación suele ser parcial o inconstante. La falta de
supervisión, una baja cultura de seguridad o la rutina contribuyen a la omisión de
medidas fundamentales, como la verificación del sitio quirúrgico, del paciente y del
procedimiento.
j) Ausencia de liderazgo en el equipo de enfermería
El liderazgo dentro del equipo de enfermería es esencial para organizar tareas,
asignar responsabilidades y actuar con eficacia ante imprevistos. La falta de
liderazgo proactivo puede generar desorganización, duplicación de funciones o falta
de respuesta oportuna frente a eventos adversos, debilitando así la seguridad del
paciente.
4. Medidas Preventivas y Soluciones desde Enfermería
El papel de la enfermería en el ámbito intraoperatorio trasciende la asistencia
técnica, implicando una responsabilidad crítica en la prevención de errores, la
garantía de condiciones seguras y la implementación de estrategias que minimicen
los riesgos quirúrgicos. Para enfrentar los desafíos que se presentan en esta fase,
es imprescindible aplicar un conjunto de medidas preventivas basadas en
protocolos clínicos, experiencia profesional y principios éticos del cuidado.
Una de las estrategias más eficaces y reconocidas a nivel internacional para
promover la seguridad quirúrgica es el uso sistemático de la Lista de Comprobación
de Seguridad Quirúrgica de la Organización Mundial de la Salud (OMS),
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comúnmente conocida como checklist quirúrgico. Esta herramienta estandariza la
comunicación del equipo quirúrgico en tres momentos clave: antes de la inducción
anestésica, antes de la incisión y antes de abandonar el quirófano. Desde la
perspectiva del profesional de enfermería, recae la responsabilidad de liderar esta
verificación, confirmando la identidad del paciente, el sitio quirúrgico correcto, el
procedimiento planificado, la disponibilidad del instrumental y equipos necesarios,
la administración oportuna de antibióticos profilácticos y la existencia de insumos
críticos. Esta acción no solo previene errores, sino que también refuerza una cultura
institucional de seguridad.
Otra tarea esencial de la enfermería intraoperatoria es la preservación del campo
estéril, que requiere vigilancia constante, habilidades técnicas especializadas y
comunicación clara. Es fundamental controlar el tránsito dentro del quirófano, evitar
la contaminación cruzada y actuar de forma inmediata ante cualquier sospecha de
violación del campo estéril. La enfermera instrumentista, entrenada en técnicas
asépticas, es responsable de conservar la integridad del instrumental quirúrgico y
tomar decisiones rápidas que garanticen la esterilidad en todo momento.
El conteo estandarizado de instrumental, gasas y agujas constituye una de las
prácticas más críticas para evitar eventos adversos. Esta actividad, liderada por la
enfermera circulante e instrumentista, debe realizarse al inicio de la cirugía, antes
del cierre de cavidades y al finalizar el procedimiento. Su finalidad es asegurar que
ningún objeto extraño quede en el interior del paciente. Para mejorar esta práctica,
se emplean registros escritos, sistemas electrónicos y el principio de doble
verificación, lo cual ha demostrado una alta efectividad en la prevención de errores
evitables.
La correcta posición del paciente en la mesa quirúrgica también es una intervención
preventiva clave. Un posicionamiento inadecuado puede generar complicaciones
neurológicas, úlceras por presión, lesiones musculares o síndromes
compartimentales. El personal de enfermería debe asegurar una alineación
anatómica adecuada mediante soportes y protecciones acolchadas en las zonas
de mayor riesgo, documentar los cambios de posición y monitorear periódicamente
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el estado de la piel y la circulación periférica, especialmente durante cirugías
prolongadas.
Asimismo, la preparación del entorno quirúrgico antes del ingreso del paciente es
una responsabilidad ineludible. Esta revisión incluye el funcionamiento de equipos
médicos (bisturí eléctrico, bombas de infusión, aspiradores, monitores), así como
las condiciones ambientales del quirófano (temperatura, iluminación, limpieza).
Esta verificación inicial permite anticiparse a fallos técnicos o ambientales que
puedan comprometer la seguridad del procedimiento.
La comunicación efectiva entre los miembros del equipo quirúrgico es otro pilar
fundamental. La enfermería debe promover el uso de modelos estructurados como
SBAR (Situación, Antecedentes, Evaluación y Recomendación), que permiten
transmitir información de forma clara y sistemática, especialmente en situaciones
críticas. Fomentar un entorno colaborativo, en el que se respeten jerarquías sin caer
en autoritarismos y donde cada voz sea escuchada, es vital para evitar
malentendidos que puedan poner en riesgo al paciente.
La capacitación continua del personal de enfermería es indispensable en un
entorno quirúrgico cada vez más complejo, que incorpora nuevas tecnologías y
técnicas quirúrgicas. La participación en programas de formación, simulacros de
eventos críticos y actualización en el uso de equipos biomédicos mejora la
capacidad de respuesta, aumenta la seguridad del equipo y fortalece la autonomía
profesional.
El manejo seguro de medicamentos intraoperatorios también es responsabilidad
directa del personal de enfermería. Todas las soluciones, jeringas y fármacos
deben estar correctamente rotulados y almacenados. Antes de su administración,
se debe verificar la dosis, vía, fecha de caducidad y posibles alergias del paciente.
En procedimientos de alto riesgo, se recomienda la doble verificación,
especialmente al manipular anestésicos, anticoagulantes o vasopresores.
Además de estas intervenciones técnicas, el liderazgo en enfermería es un
elemento clave para garantizar un entorno quirúrgico organizado y seguro. La figura
de una enfermera líder, con experiencia y visión estratégica, permite coordinar
xiii
funciones, asignar tareas eficientemente, actuar ante imprevistos y mediar en
situaciones de conflicto. Este liderazgo debe ejercerse con asertividad, empatía y
compromiso ético.
Por último, una documentación rigurosa y precisa de todas las etapas del
procedimiento quirúrgico es una medida preventiva en sí misma. Los registros
deben incluir horarios, eventos relevantes, materiales utilizados, posicionamiento,
medicamentos administrados y cualquier incidencia. Esta información respalda la
continuidad del cuidado, permite el análisis retrospectivo de eventos adversos,
facilita auditorías internas y brinda respaldo legal al equipo de salud.
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III. CONCLUSIONES
La etapa intraoperatoria representa un desafío multidimensional para el equipo
quirúrgico, y especialmente para el personal de enfermería, cuya responsabilidad
es garantizar un entorno seguro, estéril, organizado y eficaz durante todo el
procedimiento. Esta fase, muchas veces invisibilizada fuera del quirófano, demanda
habilidades técnicas especializadas, pensamiento crítico, trabajo en equipo y una
capacidad constante de adaptación ante situaciones imprevistas. En este contexto,
la enfermería quirúrgica no se limita a funciones de apoyo, sino que desempeña un
rol central en la seguridad y la continuidad del cuidado del paciente.
El conocimiento profundo de los riesgos inherentes al acto quirúrgico, la vigilancia
permanente, la comunicación efectiva y el cumplimiento riguroso de los protocolos
establecidos constituyen pilares esenciales para prevenir complicaciones y
asegurar el bienestar del paciente. Cada intervención realizada por la enfermera
circulante o instrumentista —desde el control del instrumental hasta la detección de
reacciones adversas o cambios fisiológicos— influye directamente en el éxito de la
intervención. Además, la colaboración estrecha con el cirujano, el anestesiólogo y
otros profesionales evidencia la naturaleza interdisciplinaria del acto quirúrgico,
donde cada rol es indispensable y complementario.
Lejos de ser una función secundaria, la enfermería intraoperatoria es un eje
esencial en el éxito quirúrgico, y por ello debe ser reconocida y fortalecida mediante
formación continua, mejora de las condiciones laborales y empoderamiento
profesional. Las competencias clínicas y éticas del personal de enfermería deben
actualizarse de manera permanente mediante capacitaciones, simulaciones,
talleres de bioseguridad y entrenamiento en gestión del riesgo, especialmente en
contextos de alta complejidad.
Asimismo, es fundamental visibilizar el impacto de la labor enfermera en los
indicadores de calidad quirúrgica, como la disminución de infecciones, el control de
los tiempos operatorios, la prevención de errores en la administración de
medicamentos y la correcta contabilización de materiales estériles. Estos aspectos
evidencian el elevado nivel de responsabilidad que asume el personal de
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enfermería y justifican la necesidad de dotar a esta área de recursos adecuados,
condiciones dignas de trabajo y reconocimiento institucional.
En definitiva, abordar los desafíos de la etapa intraoperatoria desde la perspectiva
de enfermería exige una mirada integral, ética, técnica y profundamente humana.
También demanda una revalorización del rol enfermero como articulador entre
tecnología, conocimiento y cuidado. Fortalecer esta función no solo contribuye al
éxito quirúrgico, sino que también permite garantizar una experiencia quirúrgica
segura, digna y humanizada para cada paciente.
xvi
ANEXOS
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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS:
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