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Conflictos de Amor y Confusión Emocional

La protagonista enfrenta una crisis emocional tras un encuentro incómodo con André, donde sus impulsos la llevan a actuar sin pensar. A medida que se debaten sus sentimientos, ambos comparten un momento de conexión, pero la confusión y la ansiedad predominan. Finalmente, ella admite estar enamorada de él, rompiendo con la mentira que había estado sosteniendo.
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Conflictos de Amor y Confusión Emocional

La protagonista enfrenta una crisis emocional tras un encuentro incómodo con André, donde sus impulsos la llevan a actuar sin pensar. A medida que se debaten sus sentimientos, ambos comparten un momento de conexión, pero la confusión y la ansiedad predominan. Finalmente, ella admite estar enamorada de él, rompiendo con la mentira que había estado sosteniendo.
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El frío le golpeó en la cara en cuanto salió del establecimiento.

Su mente iba a colapsar con tanto pensamiento, no sabía en qué momento se había tornado
todo tan complicado, solamente le quedaban las ganas de dejar todo atrás y regresar por
puro impulso para terminar con lo que había empezado, pero su parte racional se lo impedía
a toda costa.
¿En qué estaba pensado? No lo sabía, lo único que tenía claro es que había alcanzado el
límite del que desconocía completamente. ¿En qué momento actuó? No tenía idea, solo
recordaba cuando volvió en sí y él ya la tenía agarrada de los hombros buscando distancia
entre ellos.
Tan cerca…
Fue el primer pensamiento que se le vino a la cabeza en cuanto se dio cuenta que su
impulso inútil había fallado abismalmente. Seguido de ello su vista se cruzó con la de él y
su cara tan incrédula le había dejado bien claro que había cometido una estupidez. La
vergüenza creció inmensamente y ello se reflejó en su rostro, y antes de que él pudiera
decir algo ella salió corriendo de allí.
Ahora se encontraba con una increíble crisis en su interior y el frío no ayudaba en absoluto.
Pero no tenía a donde más ir y menos a esas altas horas de la noche.
Su mente siguió debatiendo con sus acciones mientras ella no paraba de dar vueltas en
círculo para tratar de calmar el nudo de emociones que habían aparecido, aunque eso en
realidad incrementaba más la ansiedad.
Y de repente sin aviso alguno, las puertas del lugar se abrieron de par en par, dejando notar
al chico con aspecto desesperado salir sin cuidado. Su mirada se cruzó al instante con la
chica que hasta hace unos segundos se encontraba dando vueltas sin parar, haciendo que se
detuviera en seco al notarlo salir de esa manera.
Fueron varios los segundos que solo se quedaron de esa forma, sin moverse, sin evocar
ninguna palabra, tan solo mirándose y compartiendo las mismas dudas y emociones que
sentían ambas partes. Tratando de hallar alguna respuesta en lo profundo de cada uno para
tantas preguntas.
Una brisa helada provocó en el cuerpo femenino un estremecimiento, haciéndole desviar la
mirada, rompiendo de esa forma con aquel momento que parecía interminable. Sus brazos
fue lo único que pudo utilizar como abrigo al tener puesto solo el vestido con el que había
llegado, sin embargo, no pasó mucho en cuanto un saco del doble de su tamaño ya se
encontraba abrazando la mitad de su anatomía, logrando que la sorpresa le hiciera levantar
la vista y así notara que el chico que tenía en frente ahora se encontraba a su lado y sin el
saco que traía puesto hace unos instantes.
—Gracias.
—No tienes que agradecer.
Sus voces se habían oído tan reprimidas que era casi seguro que en cualquier momento
alguno de ellos se iba a ir para evitar la incomodidad en el aire. Y aunque ella ya había
decidido que no estaría allí ni un segundo más y haya empezado a dar unos pasos, él la
detuvo al instante, sosteniéndole del brazo ligeramente.
—Espera, quisiera que hablemos. —Pidió él sin titubear, y aún así en los ojos se le notaba
los nervios en su máximo esplendor.
—No creo que sea el momento…
—¿Entonces cuando lo es?
Esa pregunta muy poco pensada se quedó en el aire, sin poder obtener ninguna respuesta
clara ante aquello que tanto deseaba saber él, y es que si el momento no era allí, entonces
¿cuando habría otra oportunidad?
—Perdón, de verdad, no sé en que estaba pensando—Soltó ella, sin querer seguir con la
conversación y solo desear estar en su cuarto y sin nada que la pudiera poner peor de lo que
estaba.
—Yo creo que sí lo sabes.
—Me equivoqué, ¿de acuerdo? No sabía lo que hacía y tan solo actué sin pensar, ya te pedí
disculpas, ¿qué más quieres?
—Quiero la verdad.
—No sé de que hablas.
—Ah ¿no sabes? O sea que esos cambios repentinos de humor en cuanto te menciono a una
chica ¿son normales? Esa forma que tienes de mirarme que hace que me quede pensando
¿es normal? La manera en la que me hablas o me das afecto ¿es normal? ¿Todo eso de
verdad no tiene nada que ver con que estabas a punto de besarme?
Su respiración había quedado agitada debido a la velocidad con lo que dijo todo aquello, y
ella tan solo lo miró sin poder expulsar ninguna palabra coherente. Tenía tanta razón en
todo lo que dijo que pensar en una mentira para escapar le era muy difícil en esos
momentos. No sabía que sentir, que hacer o decir, su mente había quedado en blanco y solo
estaba en ella el completo arrepentimiento de sus acciones. Porque aunque estaba segura
que tarde o temprano lograría salir de aquello, también tenía la completa seguridad de que
perdería a alguien especial en el proceso. Pero, ya se había cansado de mentir.
—Sí, tienes razón. Estoy enamorada de ti André.

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