Tendencias Globales de la Inversión Extranjera Directa: Un Análisis Integral del Informe UNCTAD 2024
Introducción y Contexto Global
El panorama actual de la inversión extranjera directa (IED) presenta un escenario de estancamiento
preocupante que refleja las múltiples crisis superpuestas que caracterizan la economía global
contemporánea. Según el Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2024 de la UNCTAD, los flujos
globales de IED se mantuvieron en 1,3 billones de dólares en 2023, registrando una disminución del 2%
respecto al año anterior y consolidando así una tendencia moderada por segundo año consecutivo. Este
desempeño se produce en un contexto internacional particularmente adverso, caracterizado por la
convergencia de tensiones geopolíticas crecientes, procesos de fragmentación económica,
endurecimiento de las condiciones financieras globales y persistentes incertidumbres en los mercados.
La situación adquiere especial gravedad cuando se considera que, según las estimaciones de la UNCTAD,
para cerrar las brechas de financiamiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la adaptación al
cambio climático se requieren anualmente alrededor de 500.000 millones de dólares en financiamiento
público internacional y otros 500.000 millones en financiamiento privado internacional, gran parte de
los cuales deberían materializarse precisamente a través de flujos de IED.
Análisis Desagregado por Regiones y Países
La distribución geográfica de los flujos de inversión revela profundas disparidades que reflejan las
asimetrías estructurales de la economía global. Los países desarrollados experimentaron un crecimiento
moderado del 9%, alcanzando los 464.000 millones de dólares, impulsado principalmente por
transacciones financieras en economías europeas que funcionan como conductos y por la relativa
fortaleza de las economías norteamericanas. Sin embargo, este agregado oculta realidades
contrastantes: mientras Europa pasó de -106.000 millones de dólares en 2022 a 16.000 millones en 2023
-una mejora estadística influenciada por la volatilidad de las economías conducto-, América del Norte
registró un descenso del 5%. En el extremo opuesto, los países en desarrollo enfrentaron una
contracción generalizada del 7%, situándose en 867.000 millones de dólares. Asia en desarrollo,
tradicional motor de la IED global, experimentó una caída del 8% hasta 621.000 millones, con descensos
particularmente pronunciados en China -el segundo mayor receptor mundial-, India y Asia Occidental y
Central. Solo Asia Sudoriental mantuvo cierta estabilidad, atrayendo casi la mitad de los nuevos
proyectos de inversión en el mundo en desarrollo. América Latina y el Caribe mostró una ligera
contracción del 1% hasta 193.000 millones, mientras África registró un descenso del 3% hasta 53.000
millones. Resulta alentador que las economías estructuralmente más vulnerables experimentaron cierta
mejora: los Países Menos Adelantados (PMA) recibieron 31.000 millones de dólares (2,4% del total
global), con aumentos también en países en desarrollo sin litoral y pequeños Estados insulares en
desarrollo, aunque con una alta concentración en pocos países.
Dinámicas Sectoriales y Transformaciones Estructurales
El análisis sectorial revela transformaciones profundas en los patrones de inversión global. Los proyectos
de nueva planta en el sector manufacturero registraron un crecimiento del 27%, interrumpiendo la
tendencia de declive gradual que se observaba en la última década. Este resurgimiento manufacturero
se concentró especialmente en sectores de uso intensivo de la cadena global de valor como la
automoción, electrónica y maquinaria, reflejando las presiones de reestructuración de las cadenas de
suministro globales. Particularmente notable fue el caso de la extracción y procesamiento de minerales
esenciales, donde el número y valor de los proyectos de inversión casi se duplicaron, respondiendo a la
transición energética y las necesidades de seguridad de suministro. Sin embargo, este dinamismo
contrasta marcadamente con la crítica situación de los sectores relevantes para los Objetivos de
Desarrollo Sostenible, donde la inversión en países en desarrollo cayó más del 10%. Dos sectores
fundamentales -sistemas agroalimentarios y agua y saneamiento- registraron en 2023 menos proyectos
financiados internacionalmente que en 2015, cuando se aprobaron los ODS, evidenciando un grave
retroceso en las áreas más esenciales para el desarrollo humano. La financiación internacional de
proyectos, crucial para infraestructuras, descendió un 26% globalmente, afectando
desproporcionadamente a los países más pobres que dependen más intensamente de esta modalidad
de inversión.
Evolución de las Políticas de Inversión y Marco Regulatorio
El año 2023 witnessed una evolución significativa en las políticas de inversión a nivel global. El número
total de medidas de política de inversión adoptadas fue un 25% inferior al de 2022, aunque se mantuvo
en línea con el promedio quinquenal. Lo más notable fue la marcada divergencia en el enfoque entre
países desarrollados y en desarrollo: mientras en los países en desarrollo el 86% de las medidas eran
favorables a la inversión (principalmente facilitación e incentivos), en los países desarrollados el 57% de
las medidas eran restrictivas, concentrándose en controles de seguridad nacional. La facilitación de las
inversiones emergió como prioridad absoluta, representando casi el 40% de las medidas favorables y el
30% de todas las medidas -cifras nunca antes alcanzadas. Paralelamente, persistió la cautela hacia
inversiones extranjeras en sectores críticos: la introducción o ampliación de mecanismos de control de
IED representó casi la mitad de las medidas restrictivas. Cuatro países adicionales implementaron estos
mecanismos en 2023, y se prevé que varios más lo harán en 2024. Actualmente, más de la mitad de los
flujos globales de IED y tres cuartas partes del acervo de IED proceden de países que aplican
mecanismos de control.
En el ámbito de los acuerdos internacionales de inversión (AII), se concertaron 29 nuevos acuerdos en
2023, con los tratados bilaterales tradicionales representando menos de la mitad. Persiste sin embargo
un grave problema de desfase regulatorio: aproximadamente la mitad del acervo mundial de IED sigue
cubierto por AII de "antigua generación" que no han sido reformados, exposición que alcanza dos tercios
para países en desarrollo y casi tres cuartos para PMA. Solo el 16% del acervo global está cubierto por
AII de "nueva generación". Esta situación contribuye al mantenimiento de un elevado número de casos
de solución de controversias entre inversionistas y Estados (SCIE), que alcanzó 1.332 casos con 60
nuevos arbitrajes iniciados en 2023, aproximadamente 70% de ellos contra países en desarrollo.
Crisis en el Financiamiento Sostenible y Desafíos Regulatorios
El mercado de financiamiento sostenible muestra signos claros de desaceleración tras años de
crecimiento exuberante. Si bien el valor de los productos de inversión sostenible superó los 7 billones de
dólares en 2023 (crecimiento del 20%), este incremento se debió principalmente a la acumulación de
emisiones y aumento de valoraciones, enmascarando dificultades subyacentes. Los bonos sostenibles
registraron un crecimiento marginal del 3% hasta 872.000 millones, con los bonos verdes como principal
motor mientras descendían las emisiones en otros segmentos, especialmente bonos sociales. Los fondos
sostenibles experimentaron dificultades particularmente graves: las entradas netas cayeron un 60%
desde 161.000 millones en 2022 a 63.000 millones en 2023, con importantes salidas netas en Estados
Unidos. El ecoblanqueo (greenwashing) emerge como desafío fundamental: la exposición neta media de
los "fondos verdes" a activos positivos para el clima es de solo alrededor del 20%, y menos del 5% de
estos fondos están libres de activos de petróleo y gas.
Los inversionistas institucionales mostraron avances limitados: de los 100 principales fondos soberanos
y públicos de pensiones analizados, 58 informaron sobre sostenibilidad (frente a 55 en 2022), pero solo
una cuarta parte recurrió a verificación por terceros y apenas uno de cada tres ha establecido objetivos
concretos de desinversión en combustibles fósiles e inversión en energías renovables. Los gobiernos
aceleraron la formulación de políticas de financiamiento sostenible: 35 economías introdujeron 94
nuevas medidas en 2023 (frente a 63 en 2022), con países en desarrollo representando alrededor del
60% de las nuevas políticas. No obstante, persisten preocupaciones sobre los efectos indirectos de las
normas internacionales, particularmente para pymes de países en desarrollo que pueden enfrentar
dificultades para cumplir requisitos de información cada vez más complejos.
Facilitación Digital de Inversiones y Gobierno Digital como Paradigma Emergente
La facilitación digital de inversiones ha emergido como paradigma central en las estrategias de atracción
de IED. Los datos de la UNCTAD muestran un crecimiento exponencial en herramientas digitales: el
número de portales de información gubernamentales para registro de empresas e inversionistas en
países en desarrollo aumentó de 82 en 2016 a 124 en 2024; las ventanillas únicas en línea se
multiplicaron de 13 a 67 en el mismo período. La calidad de estos portales también mejoró
significativamente, con algunos PMA alcanzando estándares comparables a países desarrollados,
demostrando el potencial para "saltar etapas" en el desarrollo institucional.
El impacto cuantificable de estas herramientas es sustancial: análisis de la UNCTAD indican que por cada
punto adicional en la calidad de los portales digitales (en la metodología de calificación de Global
Enterprise Registration), los países en desarrollo obtienen alrededor de un 8% más de IED. Más allá de
atraer inversión extranjera, estas plataformas impulsan la formalización e inclusividad: países que
implementan ventanillas únicas digitales registran aumentos sustanciales en el registro de pequeñas
empresas, con muchas nuevas empresas creadas por mujeres, jóvenes emprendedores y poblaciones
fuera de centros urbanos.
La facilitación digital está evolucionando hacia un modelo más comprehensivo de gobierno digital. La
arquitectura básica permite extender progresivamente los servicios más allá de los procedimientos
obligatorios básicos hacia otros procedimientos administrativos sectoriales y transversales. Este enfoque
"ascendente" constituye una vía complementaria valiosa para países en desarrollo, permitiendo agregar
valor de forma rápida y económica sin depender exclusivamente de complejas estrategias nacionales de
gobierno digital que a menudo resultan prohibitivas en términos de costos y tiempo de implementación.