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Derecho del Comercio Internacional

El documento aborda el derecho del comercio internacional, destacando la naturaleza de los contratos internacionales y los métodos de resolución de controversias, como la mediación y el arbitraje. Se menciona el Reglamento Bruselas I bis, que regula la competencia judicial y la ejecución de resoluciones en materia civil y mercantil en la UE. Además, se analizan las reglas específicas para contratos de consumo, que buscan proteger al consumidor en disputas legales.
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Derecho del Comercio Internacional

El documento aborda el derecho del comercio internacional, destacando la naturaleza de los contratos internacionales y los métodos de resolución de controversias, como la mediación y el arbitraje. Se menciona el Reglamento Bruselas I bis, que regula la competencia judicial y la ejecución de resoluciones en materia civil y mercantil en la UE. Además, se analizan las reglas específicas para contratos de consumo, que buscan proteger al consumidor en disputas legales.
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Tema-2-Comercio-Internacional.

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cosmii17

Derecho del Comercio Internacional

4º Grado en Derecho

Facultad de Derecho
Universidad de Almería .

Reservados todos los derechos.


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Tema 2
Régi ge l de la co r ión in n i l

1. Carácter internacional del contrato.


El contrato internacional se caracteriza porque afecta a dos o más ordenamientos
.

jurídicos diferentes.
Como deûnición general se puede decir que un contrato internacional es un acuerdo de
voluntades pactado entre dos o más partes que tienen su domicilio o residencia en
Estados distintos.

2. Solución de controversias
● Vía extrajudicial:
a. Mediación internacional:
Se trata de someter la resolución de la controversia a la decisión de un tercero neutral,
independiente y especializado en la materia. Muchas de las cuestiones que se someten a
conciliación o mediación se resuelven con éxito. Este método se caracteriza por su
rapidez y üexibilidad, así como porque puede suponer un menor coste económico que
otras vías. Requiere que las partes se sometan voluntariamente y sus decisiones no son
vinculantes.
Existen múltiples organismos de mediación. La mayoría de las organizaciones
internacionales arbitrales cuentan también con un servicio de mediación. Para
determinadas materias existen organismos especializados como para los asuntos de
propiedad industrial, en los que cabe destacar el papel del Servicio de Mediación de la
OMPI ([Link]). Por otra parte, la Cámara de Comercio Internacional propone
varios procedimientos para la resolución de conüictos, entre los cuales las empresas
podrán seleccionar, en su caso, el que mejor se adapte a sus necesidades y preferencias.

b. Arbitraje internacional:
La conciliación, es un método más rápido y üexible que la jurisdicción ordinaria. Sus
miembros cuentan en general con una mayor especialización y experiencia en asuntos
de comercio internacional. A diferencia de la decisión del mediador, el laudo arbitral
surte los mismos efectos que la resolución judicial, aunque para su ejecución se necesita
la intervención judicial. No obstante, incluso su ejecución puede en ocasiones plantear
más ventajas que una sentencia dictada por los Tribunales ordinarios, puesto que hay
más países que han ratiûcado los principales convenios para el reconocimiento y
ejecución de las resoluciones arbitrales (Convenio de Nueva York de 10 de junio de 1958
y Convenio de Ginebra de 21 de abril de 1961) que aquellos que han suscrito Convenios
para el reconocimiento y ejecución de resoluciones judiciales extranjeras.

Los principales Tribunales Arbitrales de carácter internacional son:


- Corte Internacional de la Cámara de Comercio Internacional

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- El International Center for Settlement of Investment Disputes


- El International Center for Dispute Resolution de la American Arbitration
Association.
- El London Court of International Arbitration
- La Corte española de arbitraje.

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● Resolución judicial de controversias:
A falta de acuerdo entre las partes para someter la cuestión a arbitraje y en el supuesto
de que sea una cuestión que tampoco esté prevista en el contrato, queda la alternativa
de acudir a la jurisdicción ordinaria. En principio, el foro más interesante es el del
domicilio de la contraparte o donde la misma tenga sitos sus bienes, al objeto de
facilitar la ejecución de la sentencia. No obstante ha de acudirse previamente a las
normas sobre Derecho Internacional existentes al objeto de comprobar que el Tribunal
que interese pueda ser competente.

3. Reglamento Bruselas I bis


Reglamento 1215/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo de 12 de diciembre de 2012
relativo a la competencia judicial, el reconocimiento y la ejecución de resoluciones
judiciales en materia civil y mercantil.
Este Reglamento entra en vigor el 10 de enero de 2015 (artículo 81 RBI bis).
Los antecesores de este Reglamento son:
- Reglamento 44/2001 (Reglamento Bruselas I)
- Convenio de Bruselas de 1968.
- Convenio de Lugano de 2007.

a. Ámbito de aplicación y relaciones con otras fuentes:


● Ámbito de aplicación material del Reglamento:
Según el artículo 1 del Reglamento Bruselas I bis, este se aplica sólo a las cuestiones
litigiosas que tengan carácter civil o mercantil, independientemente de la naturaleza del
órgano jurisdiccional. Quedan expresamente excluidas aquellas que se reûeran a
cuestiones ûscales, aduaneras o administrativas. Además, dentro de este ámbito general
quedan igualmente excluidas:
● el estado y la capacidad de las personas físicas, los regímenes
matrimoniales o los que regulen relaciones con efectos comparables al
matrimonio según la ley aplicable;
● la quiebra, los convenios entre quebrado y acreedores, y demás
procedimientos análogos;
.

● la seguridad social;
● el arbitraje;
● las obligaciones de alimentos derivadas de relaciones de familia, de
parentesco, de matrimonio o de aûnidad;
● los testamentos y sucesiones, incluidas las obligaciones de alimentos por
causa de muerte.

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● Ámbito de aplicación temporal:


Según el artículo 81 del propio Reglamento este será aplicable a partir del 10 de enero de
2015, con excepción de los artículo 75 y 76 que serán aplicables a partir del 10 de enero
de 2014.

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● Ámbito de aplicación espacial del Reglamento:
El Reglamento Bruselas I bis es aplicable por los tribunales y autoridades de todos los
Estados miembros de la UE, incluido Dinamarca.
Artículo 4: <Salvo lo dispuesto en el presente Reglamento, las personas domiciliadas en un
Estado miembro estarán sometidas, sea cual sea su nacionalidad, a los órganos
jurisdiccionales de dicho Estado.=
Artículo 5: <Las personas domiciliadas en un Estado miembro solo podrán ser demandadas
ante los órganos jurisdiccionales de otro Estado miembro en virtud de las normas
establecidas en las secciones 2 a 7 del presente capítulo.=

Sin embargo, aunque el Reglamento tenga una aplicación espacial inicialmente


universal, no siempre se aplican sus normas sobre CJI, dado que el artículo 6 remite a la
legislación de cada Estado miembro para la regulación de la CJI si el demandado no
estuviese domiciliado en un Estado miembro.
Artículo 6: <Si el demandado no está domiciliado en un Estado miembro, la competencia
judicial se regirá, en cada Estado miembro, por la legislación de ese Estado miembro, a no
ser que el Reglamento resulte aplicable en virtud de los artículos 18, 21, 24, 25 o 29.=

La mayoría de las reglas de CJI del Reglamento de Bruselas I bis se aplican cuando el
demandado tiene su domicilio en un Estado miembro aunque existen otros criterios de
aplicación espacial (artículos 24 y 25 del RBI bis).

La mayor parte de las reglas de competencia judicial del Reglamento serán de aplicación
cuando el demandado tenga su domicilio en un Estado Miembro. Sin embargo, no se ha
conseguido superar la diûcultad que entraña la consecución de un concepto autónomo
de <domicilio=, mediante su sustitución por un concepto más fáctico como el de
<residencia habitual=.

b. Relación del Reglamento Bruselas I bis con otras fuentes:


El RB I bis otorga preferencia a los convenios multilaterales sobre materias especiales.
En ese sentido, esos convenios multilaterales sobre materias especiales prevalecen
sobre el RB I. Por ejemplo: CMR, sobre transporte de mercancías por carretera de 1956.
.

Por otro lado, el Reglamento reproduce asimismo su compatibilidad y la


correspondiente prevalencia de las normas sobre materias particulares contenidas en
otros actos de carácter institucional, manteniendo, en consecuencia, el criterio de
especialidad. Tal es el caso, por ejemplo, de la regla espacial CJI contenida en el artículo

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6 de la Directiva 96/71/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre,


sobre desplazamiento de trabajadores efectuado en el marco de una prestación de
servicios.

c. Relación del Reglamento Bruselas I bis con el Convenio de Lugano:


El 30 de octubre de 2007 se ûrmó el nuevo Convenio de Lugano (relativo a la
competencia y la ejecución de resoluciones en materia civil y mercantil) entre la
Comunidad Europea y Dinamarca, Islandia, Noruega y Suiza.
El Convenio de Lugano vincula sólo cuando el demandado está domiciliado en
relaciones con estos países.
El Convenio de Lugano se aplica a la competencia judicial, el reconocimiento y la
ejecución de resoluciones judiciales en materia civil y mercantil, pero vinculado
solamente a la relaciones con los países mencionados anteriormente.
El Convenio de Lugano establece la posibilidad de que otros países se adhieran (aunque
en principio solo la AELC (Asociación Europea de Libre Comercio)).

● Sumisión de las partes:


El instrumento que tomaremos en cuenta para la determinación de la competencia
judicial internacional en el ámbito del comercio internacional será el RB I bis. También
han de tomarse en consideración el Convenio de Lugano y la LOPJ.
De forma resumida puede aûrmarse que el RB I bis y el Convenio de Lugano desplazan,
en muchos supuestos, a la normativa interna cuando el domicilio del demandado se
encuentra en un Estado miembro. En concreto, el RB I bis se aplica en la mayoría de los
supuestos de contratación internacional cuando deban conocer las autoridades
españolas.
Los foros de CJI establecidos en el RB I bis, al igual que ocurre con el RB I, se construyen
en 4 niveles.
El primer nivel está constituido por las competencias exclusivas previstas en el artículo
24. En determinadas materias, este precepto atribuye competencia única y exclusiva a
los Tribunales de un Estado miembro, excluyendo absolutamente la posibilidad de que
conozcan otros tribunales.

En segundo extremo, si la controversia versa sobre materias diferentes a las


contempladas en el artículo 24 del RB I bis, la voluntad de las partes atribuye
competencia a los Tribunales designados por las partes (artículo 25 RB I bis).
Este foro de sumisión expresa no puede operar sobre materias reguladas por
competencias exclusivas y atribuye una competencia, en principio única a favor de los
Tribunales elegidos. En cualquier caso, el acuerdo de sumisión a los Tribunales de un
Estado puede ser modiûcado por la sumisión tácita de ambas partes a los Tribunales de
otro Estado (artículo. 26 RB I bis)
.

● Determinación de la competencia a falta de acuerdo:

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En tercer término, en el supuesto de que no exista sumisión expresa y siempre que el


objeto del litigio no trate sobre las competencias exclusivas del artículo 24 del RB I bis,
debe determinarse la competencia teniendo en cuenta los foros especiales previstos en
.

los artículos 7 a 23 del RB I bis. En el caso de que por razón de la materia no pudiera
atribuirse la competencia en virtud de ninguno de estos foros o de que resulte más
beneûcioso para el actor (foros concurrentes) habrá de hacerse de acuerdo con el foro

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del domicilio del demandado (artículo 4 RB I bis). Este foro opera si el demandado se
encuentra domiciliado en un Estado miembro, en cuyo caso, serán competentes los
Tribunales del domicilio del demandado (artículo 4 RB I ).

Finalmente, si el domicilio del demandado no se encuentra en un Estado miembro, y el


Reglamento Bruselas I bis tampoco fuese aplicable según sus arts. 18, 21 24, 25 o 29, la
CJI se determinará conforme a las normas del Derecho autónomo de cada Estado
miembro, en el caso de España, a través de la LOPJ.

● Contratos internacionales de consumo:


Existen reglas especiales en el RB I bis que han de tenerse en cuenta para atribuir la
competencia en las controversias que se susciten por estos motivos y que tratan de
proteger al consumidor. En concreto, en los supuestos comprendidos en el artículo 17
de este Reglamento, la competencia queda regulada por lo previsto en sus artículos 18 y
19, sin perjuicio de que hayan de tenerse en cuenta, como establece el artículo 17.1, las
previsiones de los artículos 6 y 7.5 del RB I bis.
En estos supuestos, el consumidor tiene la opción de demandar bien en los tribunales
del Estado del domicilio del demandado (empresa) o ante los tribunales del domicilio del
consumidor. La contraparte por el contrario, sólo podrá litigar ante los tribunales del
Estado en el que tiene su domicilio el consumidor.
En estos casos, además, la posibilidad de elegir un tribunal queda reducida, debido a que
según el artículo 19 del RB I bis, <los acuerdos de elección de tribunal sólo prevalecerán
sobre los criterios de competencia previstos en el art. 18 de dicho Reglamento en los
siguientes supuestos:
- en primer lugar, cuando sean posteriores al nacimiento del litigio.
- en segundo extremo, cuando permitan al consumidor presentar la demanda ante
tribunales diferentes de los indicados en la sección cuarta del capítulo segundo
del Reglamento.
- por último, cuando se hayan celebrado entre un consumidor y su cocontratante,
ambos con domicilio o residencia habitual en el mismo Estado miembro y
acuerden que sean competentes los tribunales del Estado miembro del domicilio
o residencia común, siempre que el Derecho de dicho Estado permita tales
acuerdos=.

Si no se dan estos supuestos, los pactos sobre el tribunal que haya de conocer del
asunto, no prevalecerán sobre lo establecido en el artículo 18 del RBI bis.

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En los contratos de consumo la posibilidad de elegir al Tribunal queda reducida en los


contratos de consumo que se encuentren incluidos en la protección regulada en la
sección 4º del capítulo 2º del RB I bis. Este instrumento trata de impedir que a través de
una cláusula de sumisión se prive al consumidor de la opción de acudir al Tribunal de su
propio domicilio que previsiblemente será el que le resulta más cercano.
Además, en las controversias derivadas de contratos electrónicos de consumo,

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normalmente la cuantía es escasa y puede ocurrir que los costes de acudir a un tribunal
extranjero sean superiores al beneûcio obtenido en el procedimiento judicial. Por este
motivo, en estos contratos, se permite la existencia de un forum actoris a favor del
consumidor.
Por este motivo, si en los contratos electrónicos se establecen a favor de las empresas
que venden o prestan sus servicios en Internet, determinadas cláusulas de elección de
Tribunal, en todo caso, el consumidor afectado puede litigar ante los tribunales de su
propio domicilio cuando se den los requisitos establecidos en las citadas normas del RB
I bis.
De esta forma, una de las cuestiones que más complejidad presenta con respecto a la
regulación de la competencia judicial en materia de contratos de consumo contenida en
los artículos 17-19 del RB I bis es determinar su ámbito de aplicación.
Los contratos excluidos de esta protección, quedan sometidos al régimen general, esto
es: al foro general del domicilio del demandado; a los foros en materia contractual, y a la
sumisión expresa que en su caso se haya realizado a favor de un determinado Tribunal.
En este sentido, los supuestos en los que el consumidor se considera protegido según el
Reglamento Bruselas I bis, son:
- en primer lugar, en los casos de venta a plazos de mercaderías o préstamos a
plazos u otra operación vinculada a la ûnanciación de la venta de mercaderías
[art. 17.1 a)].
- en segundo extremo, cuando la parte que desempeña actividades comerciales o
profesionales ejerce éstas en el Estado miembro del domicilio del consumidor
[art. 17.1 b)].
- en tercer término, dirige tales actividades a dicho Estado, o a varios Estados
miembros entre los que se encuentre el Estado miembro del domicilio del
consumidor y el contrato estuviere comprendido en el marco de dichas
actividades [art. 17.1 c)].
En la contratación electrónica interesa especialmente el último de los supuestos
recogidos en el artículo. 17.1 del RB I bis, esto es, cuando el empresario que comercializa
.

sus productos a través de Internet realice sus actividades en el país en el que el


consumidor tenga su domicilio habitual o por cualquier medio las dirija a este Estado
(CONSUMIDOR PASIVO).

4. Determinación del Derecho aplicable. Reglamento Roma I.


Es una alternativa a las normas de conüicto, otorga una solución a una situación privada
internacional. Dentro de esta categoría están las normas materiales especiales y las
imperativas.

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Se llaman normas materiales porque son como las demás, tienen la misma estructura:
un supuesto de hecho y una consecuencia jurídica.
Se denominan especiales para diferenciarlas del resto de normas materiales del
ordenamiento jurídico y esta especialidad viene dada por el tipo de materia que regula
(situaciones privadas internacionales que tienen un elemento de extranjería),
introducen un elemento de extranjería. Son complementarias a las normas de conüicto,
podemos optar por ellas pero en la práctica se utiliza más la norma de conüicto.

● Normas imperativas:
Son un conjunto de normas materiales de nuestro sistema que se aplican en nuestro
país siempre y en cualquier caso con independencia de que intervenga un elemento de
extranjería en esa relación jurídica. La norma que da cobertura a las normas imperativas
es el artículo 8.1 del CC (se reûere a aquellos casos que persiguen un interés general o
que tienen carácter público).
Son las normas que regulan las materias de derecho penal, procesal, control de cambio
y ûscal.
Todas estas normas son imperativas por lo que se deberá aplicar siempre y en todo caso
la norma española.

a) El derecho uniforme:
Se trata de la uniûcación de las normas de derecho internacional privado, frente a una
eventual reglamentación de fondo de las denominadas situaciones privadas
internacionales (o relaciones jurídicas con elemento extranjero).

b) La nueva lex mercatoria:


La lex mercatoria estaba formada por los propios usos y costumbres de los
comerciantes, constituía el derecho de los contratos aplicado independientemente de la
ley del lugar y de la ley personal de los partícipes, que eran colocados en situación de
igualdad, cuya intención era más importante que los signos con que se exteriorizaba y
cuyos negocios no estaban limitados a fórmulas cerradas.
Su uso comenzó a declinar en el momento de las grandes codiûcaciones y en la
actualidad emerge una nueva lex mercatoria constituyendo un cuerpo de normas
jurídicas, escritas o no, aún incompleto, que rige las relaciones internacionales de
comercio, como un ordenamiento independiente del derecho positivo de los Estados.
Esto así, porque para el comercio internacional la utilización del método conüictual
para la solución de litigios presenta características de inseguridad y de imprevisibilidad
que no se dan, por lo general, en la lex mercatoria.
La denominada nueva lex mercatoria se vincula al Derecho creado por los operadores
.

de las transacciones comerciales internacionales que, sin la mediación del poder


legislativo de los Estados, disciplina de manera uniforme dichas transacciones, y su
función es dar una respuesta a la discontinuidad jurídica que provoca la diversidad de
los mercados nacionales.

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c) El derecho contractual europeo:


Existen distintos instrumentos en el ámbito de la UE que están relacionados con la
regulación de los contratos internacionales.
Es el caso de los PRINCIPIOS UNIDROIT, MCR o los principios europeos de Derecho de
los contratos que se aplican: (artículo 1 RR I)
- Como reglas generales del Derecho de los contratos en la UE.

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- Serán de aplicación cuando las partes hayan acordado incorporarlos al contrato
o someter su contrato a los mismos.
- También podrán aplicarse cuando las partes:
a. Hayan convenido que su contrato se rija por los principios generales del
derecho, la <lex mercatoria< o hayan utilizado expresiones similares.
b. No hayan escogido ningún sistema o normativa legal que deba regir su
contrato.
- Los presentes principios pueden aportar soluciones a cuestiones no resueltas
por el ordenamiento o la normativa legal aplicable.

4.2 Regulación indirecta


a) La técnica conflictual:
La norma de conüicto es aquella norma de DIP que, para la regulación de la situación
privada internacional, determina, de entre los distintos ordenamientos vinculados con el
supuesto, cuál de ellos debe regular la situación.
Esta norma emplea un método de reglamentación <indirecto=: su cometido es <localizar=
la situación privada internacional en un país concreto,cuyo ordenamiento jurídico
.

proporcionará la solución concreta a la situación privada internacional objeto del litigio.


La norma de conüicto es el tipo normativo más utilizado por el DIP de todos los países
para el sector del Derecho aplicable.

b) El Reglamento nº 593/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo de 17 de junio de


2008 sobre ley aplicable a las obligaciones contractuales:
● Autonomía de la voluntad:
En este contexto es necesario tener en cuenta, entre otros instrumentos, el Reglamento
593/2008 de 17 de junio sobre Ley aplicable a las obligaciones contractuales (Roma I).
En el Reglamento Roma I, la determinación del ámbito de aplicación temporal, espacial y
material, junto a las cláusulas de compatibilidad, han sido clave para entender que el
referido sistema constituye el marco general de Derecho aplicable a las obligaciones
contractuales de los Estados parte y, en cierto modo, por tanto, del Derecho de la UE.
El Reglamento Roma I se aplica desde el 17 de diciembre de 2009.
Se trata de un sistema erga omnes que posee una aplicación universal, resultando
aplicable con independencia de que la ley designada sea o no la de un Estado parte y
cualesquiera que sean los elementos objetivos y subjetivos de la relación jurídica
(artículo 2).
La aplicación erga omnes o universal establecida en este precepto conlleva la
posibilidad de que sea aplicable el ordenamiento jurídico bien de un Estado miembro o

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de un tercer Estado. Esto supone que la interposición de la demanda ante el tribunal de


un Estado miembro (a excepción de Dinamarca) será suûciente para que este
instrumento sea aplicable como régimen jurídico del contrato objeto de litigio.
El Reglamento Roma I no está previsto especíûcamente para relaciones
intracomunitarias, espacialmente vinculadas al comercio entre Estados miembros. El
carácter erga omnes del Reglamento Roma I, se justiûca en nombre de la continuidad, la

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simpliûcación y las diûcultades de delimitación, ya que el <mercado interior= puede
verse afectado en una pluralidad de situaciones y no sólo cuando las partes estén
establecidas en Estados contratantes.
En este sentido, debe indicarse que a diferencia de las Directivas, el Reglamento Roma I
se extiende a cualquier otra operación internacional extracomunitaria, que únicamente
vincule a un Estado parte con terceros Estados incluso cuando no quede afectado el
Mercado Único.

El Reglamento Roma I se aplica a las obligaciones contractuales en materia civil y


mercantil en las situaciones que impliquen un conüicto de leyes.
No se aplica a las materias ûscales, aduaneras y administrativas, ni a la prueba y
proceso.
También se excluyen del ámbito de aplicación de este Reglamento las obligaciones en
relación con: el estado civil y la capacidad de las personas físicas; las relaciones
familiares; los regímenes económicos matrimoniales; los instrumentos negociables,
como las letras de cambio, cheques y pagarés; el arbitraje y la elección del tribunal
competente; el Derecho de sociedades, asociaciones y otras personas jurídicas; la
obligación de un mandante o empresa frente a terceros; los trusts; los tratos previos a la
celebración de un contrato; los contratos de seguros, excepto los que se deûnen en el
artículo 2 de la Directiva 2002/83/CE.

El Reglamento Roma I contiene como solución general el criterio de la autonomía de la


voluntad (artículo 3). De forma que las partes podrán elegir el ordenamiento jurídico que
deseen y sin que tenga que haber ninguna relación con el mismo.
La regulación del régimen de la sumisión se encuentra en el artículo 3, precepto que hay
que relacionarlo con los artículos 10, 11 y 13. Los aspectos regulados en estos preceptos,
tiempo, forma de expresión del acuerdo así como el consentimiento y la capacidad
.

tratan de garantizar que no se produzca una imposición del acuerdo de sumisión de una
de las partes (considerada fuerte)frente a la otra.
El juez adquiere un papel principal en la veriûcación del acuerdo de las partes en
someterse al ordenamiento jurídico que hubieran elegido.

La autonomía de la voluntad es el pilar central en el que se sustenta la solución del


régimen jurídico establecido en Roma I; ahora bien ésta no es ilimitada sino que el juego
de las normas imperativas que conüuyen en la relación y que provienen de distintos
ordenamientos vinculados con la relación impiden que las partes puedan sustraer su

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contrato de la aplicación de determinadas normas (artículos 3.3, artículo 3.4 y artículo


.

9).

4.3 Derecho aplicable a falta de elección


En el supuesto de que las partes no hubieran elegido el derecho aplicable o la cláusula
de sumisión no fuera válida el artículo 4 determina el ordenamiento jurídico conforme al
cual el juez ha de resolver el asunto.
En un primer apartado se establecen unos tipos contractuales, en el caso de que la
relación se incluya en uno de ellos el ordenamiento jurídico aplicable será el que Roma I
determina para ese caso; en el supuesto de que lo primero no suceda el ordenamiento
jurídico aplicable será el de la residencia habitual del prestador característico; y, por
último, el juez podrá elegir un ordenamiento distinto, bien porque la relación no
coincida con ninguno de los tipos contractuales y no sea posible identiûcar la residencia
habitual del prestador característico, o puede que entienda que existe otro país con el
que existen vínculos maniûestamente más estrechos y determine la aplicación de su
ordenamiento jurídico descartando los anteriores.

4.4 Acción de las normas imperativas


Las normas imperativas marcan los cauces dentro de los que debe discurrir el poder de
auto reglamentación de los particulares. En el RR I, la problemática debe centrarse en
torno a la identiûcación y procedencia de éstas al constituir una categoría
esencialmente nacional, a través de las cuales, el Estado tutela determinados intereses
sobre los que las partes no pueden libremente disponer.
En cuanto a su identiûcación, el R Roma I pone de relieve su utilización en distintas
normas. Los artículos 3.3, 6 y 8 se reûeren a "disposiciones que no puedan excluirse
mediante acuerdo", mientras que el artículo 9 es relativo a las llamadas leyes de policía.
Los supuestos que han recibido un tratamiento particular al margen de las soluciones
de carácter general han sido:
- contratos de transporte,
- contrato de consumo,
- contrato individual de trabajo y
- contrato de seguro.
Hay que advertir que en muchos de los casos el entramado de directivas existente o de
convenios internacionales puede modiûcar la solución establecida en el propio
Reglamento, pero por cuestiones de espacio aquí únicamente, salvo alguna mención, se
va a analizar la respuesta conferida para cada uno en Roma I.

El contrato de transporte, como es bien conocido se trata de una modalidad


contractual sobre la que existe una importante uniûcación jurídica material debido al
importante número de convenios que lo regulan.
La determinación de la ley aplicable para el contrato de transporte se establece en el
artículo 5 de Roma I y dependerá de que se trate:

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a) contrato de transporte de mercancías, acogiendo como solución preferente la


autonomía de la voluntad, a falta de acuerdo se aplicará la ley de la residencia
habitual del transportista cuando coincida también con el Estado de la entrega o
recepción de la mercadería o con la residencia habitual del remitente, por
último, para el supuesto en el que no coincidan los criterios anteriores, será de
aplicación la ley del país convenido por las partes como lugar de entrega;

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b) transporte de pasajeros, aún partiendo de la autonomía de la voluntad esta se
encuentra limitada a una serie de numerus clausus de ordenamientos recogidos
en el artículo 5.2, en defecto de elección resultará aplicable la ley de la residencia
habitual del pasajero cuando ésta coincida con la ley bien del lugar de origen o
del lugar del destino y si esta coincidencia no se da será la ley del país de la
residencia habitual del transportista la que se aplicará.
Para ûnalizar en ambos supuestos se prevé una cláusula de excepción en el párrafo
tercero que en ningún caso es operativa si las partes han hecho uso de la autonomía de
la voluntad, pero sí aunque se den las condiciones de aplicación que requieren los
apartados 1 y 2 para que resulte aplicable, en función de la modalidad contractual, otro
ordenamiento con el que la autoridad determine que el contrato tiene vínculos
maniûestamente más estrechos.

4.5 Contratos internacionales de consumo


El artículo 6 de Roma regula la modalidad de los contratos de consumo. A él hay que
atenerse para ûjar el ámbito material en el que se proyecta: suministro de bienes
muebles así como servicios y contratos de ûnanciación, (el artículo 6.4 determina a qué
modalidades no es aplicable); ámbito personal, que el consumidor tendrá que ser
persona física que adquiere bienes o servicios para uso no profesional mientras que el
profesional será una persona que actué en el ejercicio de su actividad profesional o
comercial.

Hay que observar que la protección no se extiende a todas las operaciones de consumo
sino que sólo a aquellas en las que se trata de un consumidor sedentario, es decir aquel
que se ve envuelto en un contrato de ámbito internacional sin moverse de su país de
residencia habitual, el objetivo último es evitar sorpresas.
En lo que hace al ordenamiento jurídico que resultará aplicable, el precepto no excluye
el uso de la autonomía de la voluntad, de forma que las partes podrán elegir el derecho
.

aplicable, ahora bien este ordenamiento no podrá otorgar al consumidor un nivel de


protección menor de la que le proporcionan las normas del Estado de su residencia
habitual y cuya aplicación no puede excluirse por la autonomía de la voluntad.
Si no se cumplen las condiciones que el artículo 6 determina, es decir se trata de una
modalidad contractual excluida o se dejan de cumplir algunas de las condiciones
establecidas en el precepto entonces la determinación del ordenamiento jurídico
aplicable se realiza a través del régimen general (artículos 3 y 4).
En estos últimos supuestos, y aunque se tratara de un consumidor no protegible, la
práctica ha demostrado que el ordenamiento jurídico aplicable ûnalmente era aquel más

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vinculado con la parte considerada fuerte y para remediar los resultados perturbadores
se han incluido normas que corrigieran dichos efectos.
Así el Tribunal que conozca del asunto aplicará al menos las normas imperativas de su
ordenamiento (artículo 9.2 de Roma I), solución que no queda exenta de críticas. Sobre
este mismo extremo hay que tener en cuenta el elenco de Directivas que desde los años
noventa vienen regulando estos aspectos.

Reservados todos los derechos. No se permite la explotación económica ni la transformación de esta obra. Queda permitida la impresión en su totalidad.
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