"Apagón: Pasión y Oscuridad"
"Apagón: Pasión y Oscuridad"
En el principio era la luz, todos tenían las luces encendidas y aquel que no
tenía electricidad por lo menos tenía una linterna. Luego una voz se oyó por
encima de todas:
-¡Oye nene! ¡Deja de comer bola y baja esa sala’ cuchilla!
Y llegaron las tinieblas, y el lugar se llenó de gritos de aquellos que lo
habitaban. En ese momento se dieron cuenta de que estaban en una
terrible maldición: el apagón.
1
Génesis.
El sol se oculta lento, muy lento; como si alguien hubiera dicho las palabras
mágicas necesarias para dar paso a una intranquila noche que todavía no
llega… Aún falta para que toque el vasto horizonte, aún es el crepúsculo… y
una pareja no puede esperar a la noche para unir sus cuerpos…
Ella trae algo distinto, algo que, estoy seguro, la hace inalcanzable para
cualquiera que esté acostumbrado a las palabras fáciles: esa soltura
inusual, capaz de borrar de un tirón a todas las chicas del mundo… Lleva el
pelo suelto y regado como si se le hubiera secado de lluvia hace ya mucho
tiempo.
Él despierta su interior, da abertura a la bestia oculta, a lo salvaje. La toma
entre sus brazos, le comprime la cintura con las manos y el roce de los
muslos toma el ritmo de los cuerpos.
Ella está en el éxtasis del placer, embriagada con el vino de su propio
orgasmo, él siente su aliento en la garganta; ella lo muerde y deja dos
pequeñas hendiduras de las cuales manan unas gotas de sangre.
…Y la noche trae pequeñas historias que viajan a través del viento y la
luna…
2
Fin del principio. El término del día.
…Él está ahí con ella, sin poder escuchar más allá del gemir de placer que lo
inspira. Unas atractivas piernas aprietan su cuerpo, dos senos le oprimen el
pecho dejándole sin aire, y una lengua juguetona se pasea por su garganta,
sofocándolo. De repente el cuello le duele y siente esa extraña sensación de
que le absorben el alma, se siente exhausto…
Ella se detiene, se endereza y deja notar un cuerpo extraordinariamente
sensual, y unos carnosos labios escarlatas atestiguan su delicada fiereza
ocultando dientes blancos como el azúcar y unos pequeños colmillos
deliciosamente embadurnados de sangre. Muerde su mano y deja caer un
líquido rojo sobre la boca de él…
Él la bebe con mucha pereza, como si las pocas fuerzas que le quedan le
permitieran realizar ese último esfuerzo.
Ese fue el último día que él vio la luz del sol…
3
Sale la luna… abro los ojos y siento una extraña sensación de poder en mi
agotado cuerpo. Al parecer he descansado lo suficiente como para andar de
parrandas toda una eternidad, al menos eso creo. Me levanto y tal parece
que lo de la noche anterior no es nada comparado con lo que deseo hacer
ahora, y es que ahora deseo más placer, deseo más sexo.
Una vaga idea ronda en mi cabeza… ¡si, ya recuerdo! La mordida. Me dirijo
al espejo y… ¡no puede ser! ¡Mi reflejo no se encuentra!...pero en cambio
hay algo escrito en él, con crayón de labios; y dice: “Bienvenido a mi
mundo”.
Esto es una pesadilla, no lo puedo creer… Pero, mirándolo del otro lado, aun
estoy vivo, o eso parece.
Siento la garganta seca, al parecer la sed llegó así de pronto y no es agua lo
que se me antoja.
Instintivamente vestí el traje negro que guardaba para las ocasiones y salí a
la calle. Principalmente por la calle 42; una de las rameras se acerca, me da
un beso:
- Esta noche te pienso hacer feliz por el precio de nada- dijo.
Un ofrecimiento gratuito… Bueno, eso fue lo que dio a entender, al parecer
adiviné…
La llevé hacia un departamento, pagado naturalmente, cerrando la puerta a
sus espaldas desabrochó el simple vestido que llevaba y puso su paraíso
terrenal frente a mí empujándome hacia la cama. Lo empecé a besar, eso la
excitó de sobremanera, pero no era lo que yo buscaba, de hecho no me
interesó, fui subiendo alocado, como si buscara algo hasta que lo encontré,
justo allí, en su cuello, debajo de la piel, justo allí estaba.
Sentí una fuerza superior que me impulsaba, obligándome a morderla y fue
en ese momento que encontré el preciado líquido que una vez me recuperó
de una muerte segura (si es que ya no estoy muerto) y calmaría mi sed: mi
sed de sangre…
Y la noche pasó; en cuanto a ella, no será la única víctima…
4
Pasión satánica. Invitación tentadora
5
Revelación mesmérica.
-Hola…
-¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? ¿Qué quieres?
-Hey, son tantas preguntas a la vez, y lo primero es lo primero. Soy un
producto de tu imaginación, estoy aquí porque tú me llamaste, y vine
porque tú lo pediste.
-¡Estas loco!
- No, tú eres el que está loco, tú eres mi creador y cargarás con mi peso
hasta el final de tus días, así lo quisiste. ¿Recuerdas?
-Ah! ¿Y por mi culpa perdí la oportunidad de decirle a una persona cuanto la
deseo?
-No, no… El hecho de que yo viva en tu mente no implica que todo quede en
tu conciencia de culpable. Te quiero sano pero no impune y me gusta hacer
sufrir a la gente.
-¡Claro! ¡Y yo soy quién paga las consecuencias!
-Naturalmente… Eres lo que querías ser, no hay marcha atrás y solo los
cobardes lo hacen. Aparte, sabes que sin mí no obtendrías lo que más te
gusta…
-¡Cállate! ¡No quiero oírlo!
-¡Sexo!...
-¡Dije que te callaras!
-No puedo evitarlo, mi deber según tú, es atormentar a la gente.
-Y supongo que ese alguien soy yo ¿eh?
-No, tú eres quien me gobiernas, tú me utilizas, yo, solo obedezco.
-Pero… ¿por qué?
-¿Por qué? ¿Y acaso lo preguntas?... Yo soy tú… ¿Hay acaso otro por qué?
6
Conferencia infernal.
7
Pasos perdidos. Carta
8
Pasos perdidos. La historia
9
Shaman.
10
Pequeña historia
Lejos, muy lejos, una isla fructífera, con habitantes llenos de alegría y
felicidad. Todos los días eran de fiesta, nadie era ni rico ni pobre, nadie
tenía dinero, nadie sabía ni tan siquiera el significado de esa palabra. Era
una tribu o un pueblo que no conocía el rencor, la guerra. Era un paraíso
terrenal, un lugar donde valía la pena descansar.
El gran jefe tenía un hijo, el cual había partido a visitar el mundo, su
curiosidad era un gran estimulante y su padre esperaba un gran cambio a
su regreso.
Una noche de fiesta todos se quedaron horrorizados, era la luna…no era la
misma de siempre; se había levantado de una forma sangrienta, de un
escarlata intenso.
Fue en ese momento, el momento del regreso…
Carabelas cargadas de malos presagios, emisarias de la trampa y de la
colonización, estañas nubes negras circulaban el cielo y ellas tocan tierra
provocando un gran naufragio. Estaban cargadas de demonios y una nueva
religión. Era él, su hijo, poseído por el engaño, sueños de estafas y saqueos,
ese gusto por el oro y esas ansias de poder. Era el cáncer que aún enferma
al heredero, es la historia de una tierra condenada a padecer, el padre
muere bajo su mano, el corazón frío, el deseo de matar. Ahora no es una
isla, ahora es un cementerio maldito, habitados por fantasmas y él…
Desde el día de su llegada, desde aquel cambio, el sol sale por el poniente y
la luna nace roja de sangre…
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Midian, paraíso de demonios
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PEQUEÑAS REFLEXIONES
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pero no le habló para conquistarla, se sentía demasiado melancólico para
ello…
Sin embargo ella pensaba: ¿Quién era este muchacho que la atraía
magnéticamente sin haberle visto el rostro, y mucho más, no le hablaba
para tener sexo, sino que cumplía lo que ella pidió…conocerlo. Porque en
verdad, ella era una chica fácil, acostumbrada a la aventura sin hablar, al
sexo sin amor; pero esta vez ella se sentía atraída, pues era la primera vez
que hablaba con un hombre que no tenía el menor deseo de aprovecharse.
Esta vez era ella la que lo deseaba. Lo miró directamente a los ojos, él le
leyó el pensamiento y se negó.
-¿Qué pasa?- preguntó ella.
¿Qué pasa? Si ella supiera que es lo que pasa no preguntaría.
-¿Qué deseas de mí realmente?
Ella le acarició el rostro, se sentó sobre él, rozó sus labios con los de él y
preguntó con voz tentadora:
-¿Te gusto?
¿Qué si le gustaba? Imposible decir que no, y más a ella que parecía una
musa.
-¿Al lobo le gusta la carne?-una pregunta bastante retórica lanzada con
cierta astucia salió de los labios de él.
-Bueno…-dijo ella un poco extrañ[Link]
-Entonces…-dijo él mirándola fijamente y la besó.
Ella entonces le desabrochó la camisa negra suavemente y él zafó la
bragueta de un vestido púrpura ajustado a un cuerpo femeninamente
sensual. El resto de la ropa cae sin prisa, sobre la lápida de un desconocido.
Se abrazaron y la fusión de los cuerpos trajo consigo irrelevantes placeres.
De repente ella comenzó a gritar, pedía más y él trataba de ahogarle los
gritos mediante besos, había llegado al éxtasis y no pudieron aguantar más
se aferró a la espalda de él de tal manera que provocó que gimiera de dolor.
Eran las 5:00a.m. Cuando terminaron, ella se arregló el vestido y a él le
molestaba ponerse la camisa, le ardía la espalda. Ella miró la herida, era una
cosa insignificante, solo que estaba sobre un tatuaje, un extraño dibujo sobre
el omóplato izquierdo.
-¡Ay! Lo siento, te arruiné el tatuaje.
-No importa-dijo él-. Lo conservaré de recuerdo.
Caminaron hasta la salida y antes de que el sol delatara su rostro, él dijo:
-Creo que aquí nos tenemos que despedir.
-¿Nos veremos mañana, aquí?
-Si tú quieres, a la misma hora.
-Una pregunta más-dijo ella y continuó- ¿Quién te había hecho el tatuaje?
-Yo- Contestó el simplemente y desapareció tras una esquina.
Así fue la relación durante un mes y ella comenzó a querer a aquella persona
misteriosa que desconocía, incluso el nombre. Hasta que un día, en la
universidad, él salía para su casa y acalorado se quitó el pulóver; nadie le iba
a decir nada, ya que nadie lo tomaba en cuenta, aparte que estaba fuera del
horario de clases. Ella salía en ese momento extrañada reparó un extraño
dibujo con cuatro arañazos en la espalda de un don nadie que le resultaba
conocido.
No, no podía ser, no podía creer que estuvo con ese loco, ese retrasado; sin
embargo, allí estaba la prueba, fue él quien le enseñó a amar, quien le
enseñó que la gente no es lo que parece…
Ahora hace un año de ese suceso y ella lo mira como si él no existiera. Él no
ha podido olvidar ese sueño hecho realidad…se había acostado y se disponía
dormir cuando sonó el timbre.
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Fue hacia la puerta y la abrió…Allí estaba ella, con lágrimas en los ojos…
-…Perdóname, ¿quieres?...no resisto estar lejos de ti- dijo y continúo- ¿Puedo
pasar?
¿Quién?
Siendo lo que es, no es más que algo, siendo algo, no es más que la misma
nada; y siendo nada, no es más que alguien que es algo y nada
respectivamente (…) Todo esto ocurre en su interior, donde surgen las
manifestaciones esenciales; vida, personalidad, alma, espíritu y muerte(…)
muerte que vino sola y se fue muy sola(…)
Simplemente se considera como un hijo más de la tarde tormentosa, la
noche, la niebla, la luna llena, la muerte (…) muerte negra, muerte roja,
muerte en vida, vida (…) Hay un éxtasis que marca el punto culminante de la
vida (…) ¿Quién es? No lo sabe (…) y tampoco cree saberlo (…) tal vez
alguien que percibe la fragancia de la naturaleza perfumada de nuestras
almas (…) alguien que conoce nuestros caminos y cada paso que daremos,
nuestras angustias, nuestras vacilaciones y las piedras que hallaremos en
nuestros caminos (…) Él piensa en la noche como una concha prohibida, él
perla, él dentro casi al nacer, el oscuro (…) está encerrado y a la vez libre,
contento y triste. Es un ser paradójico que escucha la música, la sinfonía de
la noche (…), él es parte de ese silencio o de ese vacío (…)
Sin embargo él es un ser humano, un mortal por sus miedos- el miedo
imaginado es el mejor de los miedos- , un inmortal por sus deseos (…) deseos
– él es aquel a quien atormentan los deseos (…)
¿Es un santo, o es un demonio? (…) No sé ¿cómo voy a saberlo? Si yo soy esa
incógnita que exclama un aire de preocupación cuando no tiene nada que
pensar y… que al igual que él (…) me he percatado de que me han
transformado en el viento que se agita y se entristece cuando descubre que
lleva en si la vida de todos los que no la merecen; en la llama que se apaga;
sin aire y sin agua, por temor a terminar siendo olvidada. La decepcionante
humanidad apagó al que siempre se entregó transparentemente sin pedir
nada a cambio y es por eso que no es extraño que lo vean morir
lentamente… A igual que yo… porque él no es más que fragmentos de mí…
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Preguntas retóricas.
Son muchas las historias que se cuentan, son muchos los relatos que se
escuchan; y todos con un propósito: el de mostrarnos una enseñanza, el de
regalarnos la experiencia que se adquiere en la vida…
¿Y qué es la vida?
La vida no es más que un pequeño retazo de palabras que se entrecruzan
para formar lo que hoy se adentra por nuestros oídos, repliegues del tiempo
gastados en conocer las historias de aquellos que nos rodean, aquellos que
se mueven en torno a nuestra persona, almas fatídicas con ansias de
desaparecer de este mundo buscando paz…
Es un reloj de arena donde cada granito cuenta una historia distinta, donde
cada partícula de polvo se transforma en oro, sangre, placer, hambre,
enfermedad, muerte…
¿Y que es la muerte…?
Nadie lo sabe, nadie ha retornado de ese sueño eviterno para ultimar detalles
referentes…referentes a ese modo de dejar de existir, nadie ha caído en ese
trance y ha vuelto en sí, nadie…
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Sarcasmos
-Logré sacar de las cenizas lo que una mujer enterró con fuego apagado…
logré algo, logré: olvidarme de ti (por momentos).
-Descubrí que enamorarme me haría daño, descubrí que aferrarme a ti me
destruiría por años, descubrí el secreto, un secreto de antaño: tomarte por
sorbos (eso es un milagro).
-Vaciar mi corazón; quizás, tal ves, fue lo que una vez deseé; y, después de
hacerlo; creo, supongo, prefiero tenerlo lleno otra vez (de lo que una vez
olvidé).
-Perdón, perdón, perdón me pides, perdón deseas, perdón me imploras
cuando al castigo no llegas… (la misericordia empieza con uno mismo).
-Sufrir fue una forma de escapar para aquellas personas en acto de cobardía;
que con la valentía, llenarse de felicidad haciéndole frente a los hechos… (Tal
vez temían perder la vida en el intento de ser felices).
-Soñar con paisaje, el menos esperado; es símbolo de que el amor, el más
sublime amor, ha sufrido un atentado… (bueno qué, ¿se murió por fin?).
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La caída del ángel Alexiel
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- A ver ¡muéstramelo!
Y en una hoja blanca que servía de borrador las líneas fueron conformando
una figura humana con tres alas, algo nuevo realmente para el asistente
artístico, algo misterioso y atractivo para la inspectora e idealista
desconocida.
-¡Hecho!- exclamó Axiel al terminar- lo hice con un cuerpo femenino para que
después no digas que discrimino a las mujeres.
-¿Sabes?...Me gusta… ¿me lo regalas?- esto último lo dijo acercando sus
labios peligrosamente a los de él, pero se distanció prudentemente, como si
dudara, tratando de que él no se percatara.
Demasiado tarde…
-Deseas hacer algo, pero tienes miedo…
-¿Qué?- preguntó María distraída en lo que acababa de realizar.
-Nada… que sí, te lo regalo, yo puedo hacer otro
-Gracias…-ese “gracias” sonó al mismo “me lo regalas” y esta vez lo hizo
adrede.
-¿Cuál es tu miedo a realizar lo que deseas?- la pregunta fue alta y clara.
Y no hubo respuesta.
Axiel de repente conocía muy bien a María cuando había pasado un mes de
verla una primera vez, y sabía también lo que era ella para sus 18
primaveras…María era demasiado fácil y a la vez inalcanzable (para él). En el
pasado había estado con uno de sus amigos y la relación no funcionó por
parte de ella, y actualmente estaba con un muchacho que apenas él conocía.
Solo silencio y aliento fundido…los labios se separan.
-¿Qué te pasa? ¿Por qué te detienes?
-No puede ser, vas a pensar cosas de mí.
-Eso no importa.
-¿Cómo que no importa?... Tu bien sabes que tengo novio Axiel, y que estuve
con uno de tus mejores amigos y lo decepcioné como quien dice.
-A mí no me importa eso
-¿Y qué es lo que te importa?- dijo María mirándole a los ojos, pues notaba
algo extraño y poco común en lo venidero.
-Me importa este momento solamente, en el que estas frente a mí, no tu
pasado, ni lo que dice la gente, sino tú…tú, María,…María Martín.- una voz
distinta, un tono diferente.
Una extraña melancolía y atracción surge, y María queda envuelta en él.
Nace otra persona, otro beso y ella siente que él no es de aquí, siente que
Axiel no es el mismo, pues él no se atrevería a llegar tan lejos.
-¿Axiel?
-Dime-aún ese extraño ser se hace notar
-¿Quién eres tú realmente?
- ¿Yo?...simplemente alguien que habita en la oscuridad, vagando solo y
despreciado.
Esto era bastante cierto; Axiel era alguien abandonado en el sentido del
amor, alguien que nadie comprendía…
-Eso lo sé…pero ¿Quién eres tú realmente?
-¡Yo soy yo!- seguía el extraño tono pero esta vez autoritario, temerario.
Silencio, y el miedo de ella se hizo notar
-Sabes…creo que me voy
-¿Qué pasa?... ¿Acaso tienes miedo a saber qué es lo que quieres después
que has dado el paso al frente?
Ella se vira bruscamente y mira fijamente a sus ojos tratando de descubrir los
planes de esa persona verdaderamente desconocida.
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-Yo no tengo la culpa de que sientas envidia de alguien que ya formó parte
de mi vida…
-Y tú que te hayas desprendido de él –cortó Axiel y continuó-.Tampoco tengo
la culpa de que quieres ser la primera persona en la vida de los demás
cuando te comportas de manera egoísta. Quieres que el mundo esté rendido
a tus pies y cuando no puedes lograrlo, deseas borrarte del mapa…
Mientras él hablaba, María se acercaba
-¿Y qué crees que soy para ti? ¿Una mujer o una niña?
-Bueno, teniendo en cuenta que cruzo por primera vez palabra contigo de
este tipo, digamos que realmente no sé si clasificarte como una niña indecisa
y mimada o como una mujer insegura de lo que…
La última palabra fue ahogada con un atrevido beso que ella colocó en los
labios de Axiel… (no sé quien es más atrevido entre los dos).
-Te vuelvo a preguntar ¿Quién eres tú?
-Ya te dije que soy yo!-, el tono de voz cambia
-Bien, no me lo vas a decir y no importa, seas quien seas… me gustas- Y
María afirma su planteamiento quitándose la blusa que cubre sus delicados,
pero firmes pechos; mirándolo fijamente.
-¿Qué haces?- preguntó Axiel con un tono de duda y al mismo tiempo de
triunfo, o mejor dicho, quien se suponía era su cuerpo.
-Has logrado que haga contigo lo que con mi novio no he hecho aún.
Esta vez el hecho no se distanció del dicho puesto que María, libre del resto
de las vestiduras que la cubrían se hizo estrechar entre los brazos de Axiel,
quien astutamente la atrajo hacia su salón privado: su cuarto; donde ella y él
calmaron su sed de lascivia…
El tiempo había volado, se había fugado, había realizado una carrera hasta
llegar la noche,
Y aún no se habían movido de la cama…
-Oye… ¿No se preocuparán en tu casa porque no hayas llegado?
-No
-¿Y ese milagro?
-Es que en estos días mis padres están de viaje y me dejaron la casa, sola.
Silencio
-¿Axiel?
-Dime- el tono hasta ahora no ha cambiado, sino que se ha hecho más
notable.
-Me gustaría quedarme aquí en tu casa y dormir contigo.
Silencio
María levanta la cabeza para mirarlo fijamente, para detallar sus ojos, para
leer su rostro;
Mas de repente no comprende que ve; una luz de sombras algo por el estilo,
un fuego oscuro que brota dentro del corazón de su amante, dentro del
cuerpo de su amigo, un fuego que de repente se apaga, dejándola en la
incógnita de que si era real lo que había visto. Axiel parece frío y sin vida,
ahí, al lado de ella.
-¿Axiel?
Silencio
-¡¿Axiel!?-pronuncia María más fuertemente y Axiel abre lo ojos.
Ojos centelleantes que la miran fijamente, como un animal a su presa, ojos
que se apaciguan, pero no pierden el brillo…
-Tú no eres Axiel- conjetura María y pregunta temerosa- ¿O sí?
-¿Qué te hace pensar que no soy Axiel?-voz apagada y fuerte, y al mismo
tiempo, dudosa…
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-Lo que vi…- María hablaba segura, con aire de temor a descubrir lo que se
avecinaba.
-¿Y que viste?- una mirada penetrante, penetradora los pensamientos de ella,
haciéndola balbucear sin poder decir una sola palabra, mas sus ojos lo
decían todo; demasiado tarde para ocultar nada, demasiado temprano para
comprenderlo todo…- Ya entiendo… veo que me descubriste- tono de
resignación- …y…supongo que quieres una explicación.
María solo atinaba a asentir sorprendida.
-¿Qué quieres saber?
-¿Quién eres tú realmente? Y por favor, no me mientas.
-Bueno, lo creas o no, soy un ángel, el ángel Alexiel, dentro de este cuerpo.
-¿Ángel? ¿Alexiel?- voz incrédula, deliciosos labios temblorosos, recuperación
instantánea-y… ¿Qué haces en realidad?
-Eso es una larga historia, historia que nunca comprenderás, pues va más
allá de tus entendimientos.
-A ver, pruébame-ella avanza segura, tratando de descubrir la mentirosa
realidad en la que ahora se estaba inundando.
-Basta con lo que vistes- los ojos de Axiel, o Alexiel relampagueaban
haciéndose notar su extraño poder- y por favor no preguntes más.
-No importa…-continúo María decidida-aún así me gustas, seas quién seas.
-Eso me gusta.
-Una última pregunta.
Mujeres inconformes, nunca se están quietas…
-A ver…?
-Eres de los angelitos que tienen arito?
-Mírame…
Axiel se fue llenando de luz y sombras, y de su espalda; de fuego y sangre,
fueron brotando tres alas, alas de buitre blanco, Axiel se transformó en
Alexiel… y Alexiel volvió a ser Axiel, y el espíritu fue hecho carne, una vez
más.
-Soy lo que soy y lo que vistes, solamente eso…Ahora eres libre para elegir
si te quedas a mi lado o tomar esto como que nunca sucedió.
-Soy firme en lo que elijo y, decido lo que ya te dije…me gustas de todas
maneras.
Ella lo abraza, él la abraza, ambos se besan y en medio de esa pasión
instantánea dos corazones se entregan…
Pasa el tiempo y con él dos días, el fruto de este amor rosa producto de la
ilusión es evidente, evidente mientras ella lo quiera, efímero, si es que se
pudiera decir, mientras la felicidad dure.
-¿Alexiel?
Silencio.
-¡¿Alexiel?!- y el ángel demonio se revela.
-Dime…- ojos de fuego, de ira, al mismo tiempo, de pasión.
-¿Puedes hacerme un favor?- voz suplicante.
Uno de cuantos; de tantos favores que había hecho, el ángel se encontraba
debilitado, harto, asqueado, pues no era eso lo que el quería, no era el simple
hecho de hacer un favor espiritual, sino que también ella pedía favores
carnales haciendo que Axiel se agotara a su paciencia. Santa inocencia
femenina que cuando encuentra algo que le resulta beneficioso le saca
provecho sin pensar en el futuro. Alexiel creía en el amor, eso es cierto, pero
como algo muy lejano y fuera de su naturaleza, ahora, que tenía la
oportunidad de sentirlo (por una mortal) no lo comprendía; se supone que
personas enamoradas intercambian sentimientos, mas no era así, Alexiel
daba y daba, pero no recibía nada a cambio. Axiel por su parte sabía lo que
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pasaba y quería zafarse, no quería sufrir, no quería más, ¿Qué puede hacer la
mente si el corazón no le deja? ¿Qué pueden hacer los pensamientos sin los
sentimientos se interponen? ¿Qué puede hacer un cuerpo si una fuerza
superior lo manipula?...Nada, absolutamente nada.
-¿Qué favor?
-Quiero que me muestres cómo es
Alexiel ya lo veía venir…
-¿Qué que…?!- veía venir el colmo de los deseos y pedidos, el tope, la gota
que desborda el barril.
-Quiero que me muestres…me, que me lleves…
-¿A dónde? –él la cortó con voz suave, absorbiendo cada palabra que afloraba
en la mente de María.
-Al “infierno”… tú sabes…
-¿Con qué motivo me haces esa pregunta? ¿Qué deseas hacer en realidad?
-Quiero saber como es…
-¿Saber qué? ¿Si es en realidad un lago de fuego y azufre o si es el calderito
en el horno con el tipo rojo al lado?... Pues no…- Alexiel tomó aliento-…
imagina todo el dolor y sufrimiento quemándote por dentro, imagina mil
cuchillas saliendo de tu cuerpo…
-¡Ay ya!!- gritó María tratando de no escuchar y cerró los ojos.
Ese fue el momento… Axiel se encendió, se iluminó un fuego oscuro y latente
que penetró en ella… y durante un tiempo todo fue silencio dónde lágrimas
dulces brotaron de los ojos de ella; no de ternura, sino de dolor.
Mientras, el ángel le había tomado la mano, llevándola lejos de la materia,
llevándola al vacío mas profundo, hacia el abismo del dolor, hacia el umbral
del odio.
…Extraño… se notaba un ambiente muy tranquilo, muy solitario, muy
pacífico para ser real. La luna –se levantaba sobre el vasto firmamento, roja,
sangrienta y Alexiel posó a María sobre el suelo, un suelo gris, un paisaje
despejado… despejado no, pues pronto se llenaría de personas, personas de
pensamientos grises y oscuros, personas de mentes vacías. María abraza al
ángel y el ambiente cambia, ya no es ese lugar maldito lleno de paz, ahora es
un sitio de carne putrefacta, de olores nauseabundos que no se detienen. Ella
no puede ahogar el grito, pero tampoco tiene fuerzas como para darle
volumen; solo entonces, María cierra los ojos para no ver los horrendos
espectáculos, mas una imagen ronda en su cabeza, una imagen desolada;
una imagen cuyo paisaje causa tristeza de muerte al alma… Ella dentro de la
necrópolis, a solo unos metros de la verja que constituye la entrada y al
mismo tiempo la salida de esa pesadilla, de su pesadilla,; verja que encierra
un símbolo : una cruz, una cruz con una M incrustada; una columna de la
entrada en ruinas, la otra, sirve de pedestal para la criatura que acaba de
posarse: ser oscuro proveniente de las tinieblas, con alas extendidas a la luz
de una Luna mortalmente blanca; un ala de murciélago, la otra de ave; un
hálito de muerte, el otro de vida… un rostro conocido… su ángel (¿o su
demonio?)…
María quiere despertar de ese mal sueño, abre los ojos levantando los
párpados y descubre que se encuentra en la habitación de Axiel, y le mira a
los ojos…
-¿Satisfecha?
Silencio… ella acerca sus labios a los de él y los besa, lo mira fijamente y
asiente con la cabeza, complacida.
-Porque tengo algo que enseñarte.
María lo mira intrigado pues no sabe quien le esta hablando…
-¿Qué es?
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-Terminé el cuadro.
María se mantiene dubitativa durante unos segundos, ahora comprende.
-…Déjame verlo
-Ven
Axiel la lleva hacia la sala y retirando una tela que al parecer cubría algo,
mostró un cuadro, grafito sobre cartulina de unos 50x70cm.,mostrando lo
que parecía ser…!no! No podía ser, María no creía lo que estaba viendo,
pues en el extraño dibujo se reflejaba nada más que el mismo panorama, la
misma necrópolis que había visto al cerrar los ojos minutos antes…No, esta
situación no podía ser real ¿o si?
Moebius, siniestro señor del tiempo, hace mover las maquinarias de un
antiguo reloj de arena (si es que este lleva maquinarias) haciendo los días
invernales, solitarios y sin sentimientos, haciendo las semanas fugaces y el
corazón e insensible…
Ella de por sí se había vuelto distante, no porque ella quisiera, sino porque
esa era su forma de vida y destrucción, su naturaleza (como había
mencionado antes), mientras que, por su parte Alexiel se iba consumiendo
poco a poco en su sufrimiento, deteriorando el cuerpo en que habitaba,
haciéndole la vida insoportable al pobre Axiel, quien ya no podía tener un día
tranquilo si no veía a su María Martín.
Todo esto trajo consigo lo que Axiel temía, lo que el sabía y trataba de
impedir: la acción que una mujer como María iba a realizar…
En una de esas tardes en que regresaba de sus andanzas, entrando en su
habitación suena el teléfono, lo descuelga:
-¿Oigo?
-Por favor, con Axiel.
Voz conocida, voz que inspiró un incontenible odio con unos grandes deseos
de colgar el auricular y dejar a María(pues era ella) con la palabra en la boca;
mas una fuerza sobrenatural le impidió realizar tal cosa, obligándolo al
mismo tiempo a contestar con una voz seca y tierna.
-Soy yo María… ¿Qué quieres?
-Quería decirte que en estos días voy a estar poco complicada y…
-No María-Axiel la cortó; no quería que ella lo [Link] importa si
ahora estas complicada o si vienes… esta relación no puede seguir así…
-Pero…
-¿Sabes cómo yo estoy ahora en estos momentos?- tenía que desahogarse-
¿Sabes lo que es ayudar a una persona al máximo y a cambio solo recibes
destrucción y sufrimiento? ¿Sabes lo que es brindar todo el cariño a alguien
que lo tira por la borda?
-Axiel…!
-No, Axiel, no, ni siquiera Alexiel-corazón [Link] acabado con todo lo
bello y hermoso que hay en mi vida…y yo pensaba en que tal vez tú pudieras
enseñarme ese valioso sentimiento que muchos llaman amor. ¿Por qué sabes
una cosa ¿ Yo estaba enamorado, sí, me estaba enamorando cuando tú
comenzaste a distanciarte, me estaba haciendo dependiente de ti y lo
echaste todo a perder…
Un súbito silencio, al parecer no había más palabras que decir.
-Axiel, mira, yo puedo expli…
-No es Axiel quien te habla…y por favor, no menciones mi nombre- esto
último lo dijo [Link] quiero volver a oírtelo mencionar.
-¿Tú me quieres?- una voz apacible sonó del otro lado, tratando de calmar al
colérico ángel, que había encendido ya su cuerpo y parecía quemar la sala de
la habitación.
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-Sabes… ahora que haces esa pregunta… no, no te quiero ni te quería… mas
bien… ¡te amaba! Por sobre todas las cosas, yo te amaba!
Ella hizo un último intento, pues aunque no lo parezca, también lo amaba (si
es que así se le podía llamar a ese mezquino sentimiento).
- Alexiel ¿me puedes perdonar? Lo siento mucho, te prometo que no lo haré
jamás.
- En primera: Jamás es mucho tiempo; en segunda, no prometas algo que no
sabes si vas a cumplir, simplemente hazlo; en tercera, muchos buscan el
perdón pero nadie sabe pedirlo, muchos como tu dicen que están
arrepentidos, pero no saben como demostrarlo; por tanto, será mejor que
esto termine aquí…
Y el ángel colgó el auricular dejando a una simple mortal entre la espada y la
pared, dándole muestras de que ha perdido algo que no podía ser mucho
más hermoso que todo lo que ha tenido, y tenía en su vida…
Ya quedaban solos retazos de luz, ya eran de nuevo las sombras y la soledad,
ya era lo que siempre ha sido pero con algo a su favor (o en su contra):
Ahora sabía cual era el verdadero significado del dolor y el sufrimiento, del
por qué nunca se había enamorado y del por qué ahora quería olvidarla…
Pero el olvido nunca es completo, pues una vez que no te acuerdes de algo
que no quieres recordar, este aparece una y otra vez mostrándose a gritos,
diciéndote: “¡Yo existo!”
Prosa poética
24
Palabras duras parecen, realmente superficial su contexto; en fin… no
bastan para expresar lo que el alma desea, sino lo que prefiere al momento.
Hay una fiesta a la cual soy invitado una vez al año, una fiesta donde yo soy
el protagonista, el único amo de la música, el único alimentado por el Cuerno
de la Abundancia, el único en disfrutar el placer de realizar el sexo con una
puta amante de la locura, sedienta de embriagarse con besos y tiradas, que
encandila mis ojos con su ausencia, porque nunca asoma su cuerpo desnudo
a mi lecho llena de flores de un valioso papel.
Es la orgía de un solo organismo, donde todos los que asisten son creados
por mi propia imaginación y nunca están presentes.
Es el caos de la multitud sedienta de desaparecerse de mi inevitable
presencia, no los conozco, nunca existieron.
Es el sangriento deseo de morir, donde mis venas permanecen abiertas y de
ellas nunca emana sangre.
Es la perturbadora ansia de matar, donde nunca hay asesinos, ni guerras ni
armas nocivas.
Es la maldición que yace en mí, transformando mi vida en la peor condena.
25
Es el rechazo al virus, donde varios dedos apuntan manteniendo como
objetivo la cabeza que está situada sobre mis hombros, tambaleándose como
si se quisiera desprender.
Es por eso que me arrepiento, no de matar el deseo, ni de blasfemar mi
destino, sino de querer destruir el alma y dejar la carne sangrienta cuando en
realidad soy yo quien gobierna la paradójica existencia de mi pensamiento.
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Confesión
Ando por las calles y observo lo que sucede, no puedo creer lo que ven mis
ojos cada día, pero es la más pura realidad. Solo sé que cuando tocan a mi
puerta para preguntar qué cosa es el infierno; la verdad…, es para no darles
ninguna repuesta apropiada a cerca de algo que nadie – o casi nadie – ha
visto. No es que sea mezquino pero es la verdad, de que sirve guardar un
secreto cuando todos estamos condenados.
Un signo, una señal, una canción, hasta el mismo amor; todos están
marcados por la destrucción absoluta y no quedará rastro de ninguno de ellos
porque no saben donde está su culpa: un rockero, un homosexual, un
hurtador, un violador, incluso una pareja de amigos tocándose sus íntimas
partes. Buscan diversión en el engaño, jugando a los escondidos bajo el
aliento de un manto negro mortal sin saber a que se enfrentan.
Solo mentes en blanco, incapaces de pensar por si mismo, saben que el día
final se acerca y simulan un letargo inconciente; yo, en cambio, conozco todo
esto y no me inmuto, porque sé que estoy perdido, demasiado tarde,
demasiado tiempo perdí antes de darme cuenta y nada puedo hacer; para mi
mayor tristeza no he de preocuparme por lo que sucede aquí en la tierra, sino
en el interior de mi cuerpo, de mi ser, de mi espíritu, porque es un laberinto
de lamentos, es un maldito infierno.
27
De nada sirve
¿De qué sirve escribir cuando se puede hablar? ¿De qué sirve arrancar hojas
cuando se puede desgastar la saliva en un discurso que puede durar un
milenio? No sé, cómo voy a saberlo si yo mismo soy esa incógnita que
exclama un aire de preocupación cuando no tiene nada que pensar.
¿De qué sirve leer cuando se puede cantar? ¿De qué sirve caminar y correr
cuando se puede andar en patines y rodar por las calles como un muchacho?
Hago preguntas que no tienen solución, solo porque quiero imitar cuando no
soy el creador.
¿De qué sirve ser un viejo si, cuando lo seas, desearás ser un niño? ¿De qué
sirve hacer el amor, si por si mismo él existe? Solo por derecho de ganarse
un título muchos se arrodillan ¿y qué? Para nada sirve tantas preguntas
cuando la respuesta es obvia: vivir el presente.
La cuestión es reír, hablar,… y ser joven.
28
Homo hóminis Lupus
29
NOMBRES Y HOMENAJES
Extraña colombiana
Buscaremos motivos,
ultrajaremos los sentidos
simplemente por salvar
todas aquellas cosas que
te harán recordar
a este infeliz
mortal capaz de navegar
a través de tu hermosura inusual,
no te precipites, no me precipito,
ten en cuenta el tiempo perdido y
encontrarás lo inesperado.
Rosas abiertas
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Una rosa se ha abierto
pura e inocente,
blanca y pequeña.
Llena de vigor se alza,
mas que desilusión
no hay aroma que permanezca en ella.
Otra más junto a ella
Deleitoso aroma, que bella.
Un escarlata intenso
Como de sangre cubierta
Junto a espinas que acechan.
Una tercera entre ellas
Se alza, negra sin brillo y esbelta;
Aroma embriagador
Con espinas sangrientas…
La más alta de todas
Y la más oscura
Hermosa y maléfica.
Nadie comprende por qué,
Pero mueren por verla
La más oscura, la más esbelta.
Cita.
31
en el bar “Honduras” aquí en Cuba,
Mariano, el cantinero me ofrece
una patada nicotínica como el mejor plato
de cigarro fuerte,
mientras vos me invitas a un “mate”
como licor especial de la casa
después de tantas recomendaciones.
Un lobo gay con caperuza roja
trae una bandeja con nuestro singular pedido
y al verte se pone perro
con esa linda persona que sois vos,
despertándome celos perros
y odios “gatos”...
No fumo viendo como bebes,
no bebo viendo como no fumas.
Una rubia hija de Madruga
me guiña un ojo
y vos te la pasás regañándome
hasta las cuatro quince de la mañana.
Fumo viendo como no bebes,
bebo viendo como fumas.
Mariano me ofrece la cuenta
y desaparecemos de “Honduras”
sin obtener tu número de teléfono.
Amistad súbita
naciente del alba,
amor eterno
32
Mostrando todo esplendor,
arañas las paredes del odio,
rompes la tristeza
incrustada en mi corazón,
amaneces mi vida
5:33 p.m.
33
Ojos, solo deseo mirarlos...
Todo se resume en una solo acción,
O en varias:
Amarte, desnudarte, describirte,
Dibujarte, tenerte, escribirte;
Pero no soy un poeta, ni amante,
Ni pintor, ni sé si pertenezco a tu
Preciado y aparte mundo,
Ni si tú prefieres el mío.
Escribo en rojo y me descubres,
Escribo en sangre y sensualizas
La excitación del fuego oscuro
Dentro de aquel que renuncia a la vida...
Escribo para ti,
Para que no me descubras;
Pero es tarde, ya lo has hecho.
¿Quién eres? Solo vitalidad y poder,
¿Qué buscas? Solo amor, solo placer,
¿Qué haces? Miras el vacío dubitativa,
¿Qué ocultas? La realidad de tu fogosa poesía.
5:42 p.m.
34
O tal vez nunca diga nada.
Silencio, acto de cobardía,
Al callarme seguirás siendo mi amiga.
Hablarte, acto de loca valentía,
Si te cuento lo que siento
Tal vez no quieras mirarme.
Desilusión, resultado final,
Mas por qué el pesimismo,
Quizás la vida haga el intento de cambiar
Este pequeño silencio,
Esta gran distancia.
Quizás nunca te conozca,
Quizás ya sepas demasiado,
Quizás me cosas la boca,
Quizás... quizás... quizás nada
He hablado demasiado.
Admirador
Justifico mi obsesión
ante una belleza sin igual,
neutralizo esa pasión
naciente de mi corrupta alma,
yo, un simple artista atormentado.
35
este amor secreto
incapacitado de esconderse,
rodeado por tu mirada y
olvidado por tu amistad.
Luz eterna
llena de sombras,
ante un fuego devorador,
no tengo rima pues,
estoy escondido en un abismo destructor;
solo dudas, tu figura… y mi admiración.
Alexander González Romero
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