Introducción al Derecho Ambiental y Ecología
Introducción al Derecho Ambiental y Ecología
IN TR ODUCCIÓN AL MÓDULO
Introducción
Introducción a la unidad
Tema 6: Inmisiones del Ambiente en el artículo 1749 del código civil y comercial
Cierre de la unidad
Introducción a la unidad
Cierre de la unidad
Introducción a la unidad
Tema 1: Generalidades
Cierre de la unidad
CIER R E DEL MÓDULO
Introducción
03:06
En este módulo vamos a aprender a reconocer el ambiente como tal; a descubrir el derecho ambiental como
una forma de protección al ambiente; e investigar las fuentes que dieron origen al fin de un ambiente sano
denominadas fuentes del derecho ambiental.
Objetivos del módulo
Unidad 5: Ambiente
2. Ambiente y Naturaleza.
3. Ambiente y Ecología.
1. Derecho ambiental.
1. Generalidades.
Introducción a la unidad
¿Qué es el ambiente?
Objetivos de la unidad
Contenidos de la unidad
1 Concepto de Ambiente y Naturaleza.
2 Ambiente y Naturaleza.
3 Ambiente y Ecología.
En este tema se verán comprometidas distintas fases del ambiente y su relación con temas como la
ecología, el derecho y la naturaleza.
Comenzar la unidad
Te invitamos a recorrer el contenido de la unidad.
IR AL CONTENIDO
3 of 25
El idioma castellano no tiene todavía un término unívoco para designar ese medio condicionante y a su vez
condicionado. Tampoco lo tenían otros idiomas porque la trascendencia de tales relaciones recién se
advirtió en la década de 1960 y el concepto todavía se está formando. Para cubrir ese vacío, la práctica
anglosajona adopto el neologismo “Environment” derivado a su vez del verbo francés “Environner” (Rodear o
circundar) y el correspondiente sustantivo “environs” (Alrededores), término que luego adopto el idioma
francés con su grafía propia de “environnement”. En idioma inglés y algo menos en francés se difundió la
mayor parte de la literatura ambiental. Cuando se pretendió expresar el concepto en castellano no se
consideró suficientemente explícito el sustantivo “medio” que sugiere simplemente la idea de alojar, rodear o
circundar; el que sugiere aglutinar ambos sustantivos en la denominación de medio ambiente.
Como destinatario final de ese ambiente es el ser humano, en las reuniones preparatorias de la Conferencia
de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente de 1972 se prefirió “medio ambiente humano” que el uso
simplifico finalmente en “medio ambiente” por considerar innecesario acentuar su relación con el hombre.
Originalmente, el ambiente fue un conjunto de elementos naturales que acogió y sustenta al hombre, pero
también lo agrede y lo limita. Nada tuvo que hacer ni dar para adquirirlo. Por tal origen natural, el ambiente es
complejo, limitado, renovable, agotable, evoluciona en el tiempo y presenta distintas modalidades en el
espacio. Para disfrutarlo mejor, el ser humano lo va sustituyendo por un ambiente artificial y esta acción
suele deteriorar la naturaleza que sustenta al hombre y a su ambiente, perjudicando a terceros. Su deterioro
es de muy difícil y costosa reparación y tiende a extenderse de modo que compromete la existencia de otros
grupos humanos y de toda la humanidad.
Estudia la interrelación:
Entre los organismos vivos y el ambiente que los sustenta, sus manifestaciones en ciclos y
ritmos naturales, su desarrollo en sistemas comunitarios y estructura;
Entre las diferentes clases de organismos vivos entre sí, su distribución espacial y su
alteración poblacional.
Se orienta principalmente al análisis y estudio de los ecosistemas que son unidades topográficas a la vez
que biológicas, integradas por un conjunto homogéneo de seres vivos intensamente interrelacionados entre
sí y con la unidad topográfica que los sustenta. Así, por ejemplo, un ecosistema puede formarse en un
bosque, un estanque o una isla. El conocimiento que esta ciencia proporciona es esencial para tomar
decisiones y forjar instrumentos de política ambiental. Pero ello solo no explica la difusión y extensión que
ha adquirido últimamente el término ecología y sus derivados ecológicos y ecologismo.
Etimológicamente, el término “ecología” se integra por “oykos” que si significa “casa” y “logos” que significa
estudio o tratado; lo que podría interpretarse extensivamente como estudio de la tierra. En este orden de
ideas se usa como antónimo de la expresión economía, como si se quisiera resaltar que, mientras esta
última es la ciencia de la creación y acumulación de las riquezas, aquella sería la ciencia del mantenimiento
del equilibrio natural. En cuanto a sus derivados “ecológico” y “ecologismo” también su sentido semántico ha
llegado mucho más allá de lo que propusiera Haeckel cuando definió la ecología. Se los tiende a hacer
coincidir con todo lo ambiental. No obstante, los valores éticos y jurídicos que ha consagrado, la especie
humana sigue una conducta distinta de las demás especies, ya que no preserva los ecosistemas que la
sustenta, sino que los pone en peligro y destruye. Tanto por la intensidad de la influencia de los ecosistemas
y del ambiente en general sobre la especie humana, como por la actitud comentada, no solo es valioso el
estudio de las relaciones naturales que existen en los ecosistemas, sino de las relaciones entre estos y la
especie humana. Aunque muy valiosa para el diagnóstico y pronostico ambiental, como se ha señalado, la
ecología es simplemente una ciencia auxiliar ambiental con un contenido específico y limitado. Sin embargo,
la literatura y la prensa ambiental han difundido su uso como ciencia del ambiente por excelencia.
Movimientos ecologistas han tomado un cariz ambientalista que están modificando el panorama electoral
en todo el mundo. Capitalizando esa expansión del interés por lo ambiental han surgido partidos “verdes” que
generalmente registran un rápido avance electoral que, sin embargo, no suele durar. Esto último puede
atribuirse a que su propuesta limitada a lo ambiental no basta para sustituir a la de los partidos políticos
tradicionales cuya globalidad ofrece una proyección más amplia del individuo hacia lo político. Esos partidos
tradicionales, por su parte, han incorporado la variable ambiental a su propuesta, lo que hace así más
integral y la habilita para neutralizar el carácter vanguardista que los partidos llamados “verdes” se
atribuyeron en un principio.
Ello implica que la acción del hombre sobre el ambiente repercutirá sobre otros seres humanos, el mismo,
comunidades determinadas o aun sobre toda la humanidad presente o futura.
El ambiente no es una mera acumulación de elementos, sino un sistema integrado que tiene un punto
natural de equilibrio, el hombre integra ese sistema y soporta separadamente la influencia de cada uno de
esos componentes, influencia que registra distinta intensidad y oportunidad según el elemento. A nivel de
Gobierno se refleja en la política que se adopta, así como en el derecho tradicional.
El espacio en sí, como continente de los objetos sensibles y la parte de ese continente que
ocupa cada uno de ellos. Abarca todos los elementos del ambiente, también lo integra el
espacio exterior. Así se trasmiten por el espacio ondas, como son las sonoras, las luminosas,
las calóricas, las de radio y las de televisión. El ser humano compite por su uso y cuanto este
es desordenado, causa interferencias que perjudican a terceros.
La tierra, que sustenta y se integra con los demás elementos ambientales cuyos restos la
alimentan y a veces la dañan. El ser humano la acondiciona y construye en ella una vivienda, un
lugar de trabajo, sus vías de comunicación y sus ligares de esparcimiento.
Los vegetales, que se asientan en ella, la modifican, le extraen nutrientes y la alimentan con
sus restos. También intercambian sus elementos con el aire y el agua.
Los animales, que erosionan la tierra con sus movimientos y con las cuevas que cavan.
También la alimentan con sus restos y desechos. Se alimentan de componentes de la tierra,
de vegetales y de otros animales.
La atmosfera.
Los requerimientos de calidad dependen del destino que quiera darse al ambiente. Para mejorar su
productividad, un ambiente destinado a la producción puede admitir una disminución de las condiciones
identificadas en el apartado precedente que no admitirá un ambiente destinado a la vivienda o a la
recreación.
Teniendo en cuenta las distintas condiciones que el ambiente ofrece, el hombre ha asignado distintos
destinos a distintas porciones del ambiente, instituyendo parques nacionales, parques industriales y la
zonificación urbana y rural. Fuera de este condicionamiento, el individuo puede disponer libremente del
ambiente sometido a su dominio “conforme a un ejercicio regular” y sin abusar de tal derecho, y solo puede
influir en el destino del ambiente de dominio público conforme a lo que disponga la reglamentación.
7 of 25
Seguridad
Según este sometido a movimientos telúricos, tornados, inundaciones, u otros hechos naturales cuyos efectos, el
hombre puede aliviar normando el uso del espacio y las actividades constructivas, preparándose anticipadamente
para resistir al siniestro y reparando, eventualmente, sus efectos. El ser humano altera esa seguridad mediante el
uso de armas o simplemente realizando actividades económicas peligrosas para el ambiente como las que
causaron los accidentes de sellafield, kyshtym, seveso, Basilea y chernobyl o menos ostensibles, como ser la
emisión de efluentes industriales que originan la lluvia ácida o el uso de fertilizantes y pesticidas agrícolas que
incorporan residuos tóxicos al medio.
Temperatura
Que el ser humano puede modificar globalmente disminuyendo la capa atmosférica de dióxido de carbono (CO2) o
singularmente cuando usa el agua de un río como refrigerante.
Luminosidad
Sonoridad
Cuyo incremento puede ser perjudicial como el que origina la operación de los aeropuertos.
Estética
Salubridad
Olor
8 of 25
“En materia de inmisiones y molestias ocasionadas por razones de vecindad, el texto del Artículo 1973 del
anteproyecto reitera en líneas generales lo estipulado por el artículo 2618 del Código de Vélez Sarsfield.
Artículo 1973.— “Inmisiones. Las molestias que ocasionan el humo, calor, olores, luminosidad, ruidos,
vibraciones o inmisiones similares por el ejercicio de actividades en inmuebles vecinos, no deben exceder la
normal tolerancia, teniendo en cuenta las condiciones del lugar y aunque medie autorización administrativa
para aquellas. Según las circunstancias del caso, los jueces pueden disponer la remoción de la causa de la
molestia o su cesación y la indemnización de los daños. Para disponer el cese de la inmisión, el juez debe
ponderar especialmente el respeto debido al uso regular de la propiedad, la prioridad en el uso, el interés
general y las exigencias de la producción”. Sin embargo, el Nuevo Código efectúa unos pequeños retoques,
como se puede observar, al leer el artículo. Por un lado, sin lugar a dudas imbuidos por el cambio de
paradigma propuesto con la reforma, aparece la expresión “interés general” a los efectos de meritar este
tipo de cuestiones.”
A partir de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente, que fue celebrada en Estocolmo
en 1972, se incrementó la conciencia mundial acerca de las responsabilidades gubernamentales y de los
deberes personales y sociales sobre la preservación y progreso de la calidad ambiental para las
generaciones presentes y las futuras. La Conferencia declaró formalmente el derecho humano a un
ambiente adecuado para vivir dignamente y con bienestar y el consecuente deber de protegerlo y mejorarlo.
Ahora bien, sin perjuicio de la obligación de recomponer, cabe tener en cuenta que el moderno derecho de
daños pone el acento en la prevención más que en la reparación. La función preventiva del derecho de daños
ha agigantado su importancia en los últimos tiempos, complementando de manera idónea las tradicionales
vías resarcitorias. El Proyecto de Código Civil de 1998 dedicaba el art. 1585 a establecer el deber de prevenir
el daño, evitando causarlo, adoptando de buena fe y conforme a las circunstancias, las medidas razonables
para evitar su producción o disminuir su magnitud, y no agravarlo cuando ya se ha producido. El CCyC sigue
esa línea al referirse a la prevención del daño como una función de la responsabilidad en el art. 1708, y al
consagrar en los arts. 1710, 1711, 1712 y 1713 el deber de prevención del daño y la acción preventiva,
aclarando quiénes se encuentran legitimados para reclamar y los alcances de la sentencia. Hacemos
referencia a ello porque precisamente, en cuanto a las vías preventivas tendientes a evitar el llamado daño
ambiental, y sin perjuicio de la responsabilidad que en este ámbito le incumbe al Estado, con anterioridad al
dictado de la Ley General del Ambiente 25.675 se acudió frecuentemente al art. 2618 CC, cuya redacción es
muy similar a la del artículo que comentamos.
9 of 25
Al consultar el plan general de ordenación, o como respuesta al informe de compatibilidad urbanística que
se solicita previamente a la licencia de apertura, podemos encontrarnos que la actividad que pretendemos
comenzar en nuestro establecimiento se encuentre incluida entre los usos autorizables.
Los usos autorizables solo se admitirán previo sometimiento a Estudio de Incidencia Ambiental, que tendrá
en cuenta las condiciones del entorno, la repercusión en el tráfico y las condiciones de seguridad,
analizando su evolución en el tiempo, los efectos sinérgicos e inducidos y sus repercusiones ambientales.
Los mencionados Estudios deberán ser informados por la Comisión de interpretación y seguimiento del Plan
General de Ordenación y tanto el informe como la propuesta de resolución tendrán, en todo caso, carácter
previo a la concesión de la licencia solicitada.
La citada Comisión podrá recabar cuantas aclaraciones sean necesarias para emitir informe y propuesta de
resolución, así como indicar al solicitante los aspectos en los que el Estudio debe ser completado, si el
mismo no contuviera información ambiental suficiente.
Se excluyen expresamente de lo anterior aquellas actividades que en virtud de su contenido y de acuerdo
con lo establecido en la Ley 11/1990, de 13 de julio, de Prevención del Impacto Ecológico en la Comunidad
Autónoma de Canarias, deban someterse a los trámites de Evaluación de Impacto Ecológico o Ambiental.
Atendiendo a la citada Ley 11/1990, vemos claramente que los conceptos son diferentes, las actividades y
proyectos que requieren de Evaluación de impacto ecológico o ambiental se indican en el anexo III:
Centrales térmicas y otras instalaciones de combustión con potencia de más de 75 Mw, así
como centrales y reactores nucleares de cualquier tipo.
Extracción a cielo abierto de materiales volcánicos con producción superior a 100.000
toneladas/año.
Puertos comerciales.
Las transformaciones de uso del suelo que impliquen eliminación de la cubierta vegetal
arbustiva o arbórea y supongan riesgo potencial para las infraestructuras de interés general de
la Comunidad Autónoma de Canarias y, en todo caso, cuando dichas transformaciones afecten
a superficies superiores a 25 hectáreas.
Sobre el impacto e incidencia ambiental podrán consultar más información en:
Evaluación de impacto ambiental (12 junio 2021). En [Link]
ACCEDER
10 of 25
Todas las culturas primitivas temían a los elementos naturales, los deificaban, les ofrecían sacrificios para
que preservaran su ambiente natural, imponían tabúes para protegerlos, se identificaban con los elementos
del ambiente y los idealizaban en sus tótems. Así lo demuestra el culto de Pachamama en nuestra América,
el de Gea y Deméter en Grecia, el de Ceres en Roma y las enseñanzas de Confucio y Lao Tse en el antiguo
Oriente asiático.
El génesis enseña que el hombre es tierra y tierra volverá a ser cuando muera y que Dios planto un jardín en
el Edén y allí lo llevo para que disfrutaran para siempre él y su descendencia. El hombre nunca debió
interpretar que podía hacer lo que quisiera con el planeta porque la donación divina impone el cargo de no
corromperlo ni destruirlo. Además, si no lo preservase su descendencia, no tendría donde cumplir el otro
mandato de crecer y multiplicarse. El antiguo testamento obliga a dejar la cosecha sin recoger un año de
cada siete e impone otras conductas protectoras del ambiente. Cuando quiso castigar a Egipto, destruyo su
ambiente, convirtiendo tinieblas, granizo y agua en sangre, matando los peces, haciendo que la tierra
produzca ranas, mandando plagas de moscas, piojos, langostas y pulgones e incendio sus campos, pero, en
cambio, abrió el mar para que el pueblo de Israel pudiese llegar a su tierra e hizo brotar agua para
fertilizarlas. También el hombre cuando quiso destruir a un pueblo destruyo su ambiente. Los cartaginenses
no alcanzaron a destruir Roma, pero destruyeron su campiña y con ello la base republicana de su sociedad.
Roma, en cambio, arraso los campos de Cartago y borro a su civilización. Cuando los mongoles destruyeron
las obras hidráulicas de Korasan suprimieron para siempre una civilización. Lo hizo el conquistador con los
sistemas de riego incaicos y aztecas.
También el derecho medieval reservo los bosques señoriales y los cotos de caza a los privilegiados. Esos
privilegios ambientales que fueron una constante de la civilización europea se acentuaron con la revolución
industrial y el triunfo de las ideas económicas que privilegiaron la acumulación de riquezas. Esa
acumulación no se hizo solamente con el esfuerzo de los trabajadores, como bien advirtieron las distintas
escuelas socialistas, sino también a expensas del ambiente.
Goethe advirtió sobre el peligro de poner la ciencia al servicio de apetencias fáusticas y de que el hombre
como aprendiz de brujo desatara fuerzas naturales que liego no pudiera controlar. El “enemigo del pueblo” del
drama de Ibesan era paradójicamente quien había denunciado la contaminación del agua de una ciudad
balnearia. También el hombre americano tuvo siempre presente su relación con el ambiente. El primitivo
poblador de América deambulo en pos de sus presas que se iban agotando a su paso y guerreo por sus
áreas de caza. Buscaba ambientes más propicios para su vida y desarrollo, consultando la voluntad divina.
Marco Cápac fundo el Cuzco donde se enterró su vaca. Tenoch fundo Tenochtitlan (Hoy ciudad de México),
donde el águila comió a una serpiente y se posó sobre un nopal. Al conquistador que llego después solo se
le permitió fundar pueblos donde hubiese tierras, pastos y aguas suficientes. La racionalidad de la
estructura física que dio a sus ciudades contrasta con los laberintos urbanos que había dejado en Europa.
En la América latina el hombre europeo implanto su ambiente sobre los cimientos del indígena. Más al norte
transformo al ambiente indígena en su propio beneficio hasta lograr condiciones ambientales que aventajan
a las que se disfrutaban en Europa. En cambio, sometió a los indígenas y a los africanos que trajo para su
servicio a trabajar y vivir en condiciones ambientales infrahumanas.
El pueblo de Buenos Aires siempre estuvo preocupado por la contaminación de su río de las Matanzas,
sanciono normas para mitigarla y creyó que la epidemia de fiebre amarilla que amargo la presidencia de
Sarmiento se había originado en esa contaminación. Se erradicaron saladeros que entonces se fueron a
Avellaneda., se organizaron servicios de obras sanitarias modelos en el mundo, y creó el Departamento
Nacional de Higiene (Decreto del 6 de marzo de 1882).
Una ordenanza de la ciudad de Buenos Aires del 9 de marzo de 1871 ordenaba separar la basura orgánica de
la inorgánica y otra del 20 de marzo de 1872 prohibía arrojar agua a la calle.
Cuando la filoxera y la langosta amenazaron los cultivos y la aftosa los ganados, el legislador argentino
impulso cargar que la comunidad acepta; tan temprano como en 1891 prohibió la contaminación con
efluentes cloacales o industriales en los ríos argentinos. Cuando la Argentina se dio una nueva constitución
en 1949, consagro el derecho del trabajador a un ambiente higiénico, sometió el paisaje natural a la tutela del
Estado y mando dictar el código sanitario nacional.
11 of 25
Cierre de la unidad
¿Qué es el ambiente?
Bibliografía
de referencia
–
Introducción a la unidad
Objetivos de la unidad
Descubrir esa rama del derecho que se encarga del cuidado y preservación del ambiente.
Contenidos de la unidad
1 Derecho ambiental.
En este tema se analizará la rama del derecho destinada al cuidado y preservación del ambiente. Veremos
las multas impuestas a quienes vayan en contra de las normas reguladoras del cuidado ambiental.
Comenzar la unidad
Te invitamos a recorrer el contenido de la unidad.
IR AL CONTENIDO
13 of 25
Si consideramos al Derecho Ambiental como el conjunto de normas que regulan el ambiente, y, a su vez,
definimos el ambiente como el sistema en el que interactúan y se interrelacionan de manera condicionada
los distintos elementos que lo componen, diremos que el Derecho Ambiental en Argentina está integrado por
la normativa que regula los recursos naturales, las actividades y los efectos que el hombre lleva a cabo para
modificarlos para la obtención de los recursos culturales, como así también los residuos generados a partir
de esa transformación.
Hacia fines del siglo diecinueve, se comenzó a regular en forma independiente los distintos recursos
naturales, tanto a nivel nacional como provincial. Así, en 1886 se sanciona el Código de Minería de la Nación.
Por su parte, varias leyes nacionales anteriores a la primera mitad de la década del 70 del siglo pasado, se
ocupan de regular otros recursos naturales. Una mención especial merece la Ley Nacional N° 2.797 de 1891,
por ser la primera ley que regula la temática ambiental en la Argentina, precursora y premonitoria. Es una ley
nacional, que, sin perjuicio de la falta de aplicación, aún sigue vigente.
2. Tratamiento dinámico del ambiente.
Etapa b divida en:
- Aprobación de Tratados Ambientales Internacionales
-Normativa Provincial
La segunda etapa comienza a delinearse después de 1972, a partir de aquella primera reunión internacional
en una Conferencia Mundial sobre Medio Ambiente Humano, convocada por la Asamblea de Naciones
Unidas y de la Declaración de Estocolmo. Para 1982, con el Programa de Naciones Unidas para el Medio
Ambiente, en NairobiKenya, Argentina comenzó con más fuerza a adoptar el tema ambiental para
consagrarlo en esa década en normas provinciales. En 1992, la Conferencia de Naciones Unidas para el
Medio Ambiente y el Desarrollo de Río de Janeiro, significó un hito importante en la historia del derecho
internacional ambiental. Argentina participó del mismo incrementando el proceso de inserción de la
dinámica ambiental en su derecho positivo, y adoptando varios acuerdos internacionales en la materia.
En los albores de 1990, la mayoría de las provincias de la Argentina, ya habían incorporado el principio de
protección del ambiente en sus respectivas Constituciones. Además, la mayoría de las provincias regularon
la materia ambiental a través de normas particulares, ya sea leyes generales de protección ambiental, o
mediante normativa específica para la evaluación del impacto ambiental.
La reforma constitucional recogió y consagró esa voluntad común, y puso en manos del Congreso Nacional
la sanción de la normativa ambiental básica. Esto es, las normas de presupuestos mínimos para la
protección ambiental.
Faltaba aún la consagración del principio a nivel nacional, que concluyó en 1994, con la reforma de la
Constitución Nacional.
En un todo de acuerdo con los principios reconocidos por la Conferencia las Naciones Unidas sobre
Ambiente Humano de Estocolmo en 1972 y por la Cumbre de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y
Desarrollo de Río de Janeiro en 1992, y en clara sintonía con la línea adoptada por las constituciones que
fueron sancionadas a partir de entonces, los constituyentes reformadores introdujeron la cuestión ambiental
en el artículo 41 de nuestra Constitución Nacional.
La reforma constitucional de 1994, ha consagrado el derecho a un
ambiente sano y el correlativo deber de preservarlo, y que a su vez
permita un efectivo desarrollo sostenible.
Incorpora temas trascendentales como los presupuestos mínimos de protección al ambiente, el uso
racional de los recursos naturales, la recomposición de daño ambiental, la educación e información
ambientales, la protección de la biodiversidad, la preservación del patrimonio natural y cultural.
Ley 25.612 Presupuestos Mínimos para la Gestión Integral de los Residuos Industriales y de
Actividades de Servicio.
Ley 25.675 Presupuestos Mínimos para la Gestión Sustentable y Adecuada del Ambiente.
Ley 26.562 Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para el Control de las Actividades
de Quema.
Ley 26.639 Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del
Ambiente Periglacial.
ACCEDER
14 of 25
Nuestro sistema federal plantea una dificultad, que debe tomarse como un verdadero desafío en cuanto a la
definición y posterior aplicación de una política para todo el territorio nacional. Sin invadir facultades que son
de competencia exclusiva de las provincias, es necesario articular una verdadera transectorialidad vertical,
que asegure la relación “Estado Nacional-Estados Provinciales” y “Estados Provinciales entre sí”. Cuando la
cantidad de normas de un Estado aumenta desmedidamente, tornándose éstas contradictorias,
redundantes, superpuestas, confusas e incompletas. Cuando no se sabe cuáles de ellas están vigentes,
cuáles han sido reglamentadas o modificadas. Cuando una norma establece que quedan derogadas todas
aquellas que se le opongan, sin aclarar cuáles son. En estos casos estamos en condiciones de concluir: que
el sistema no puede eliminar sus desperdicios, que estamos ante un caso de contaminación, de polución
legislativa. En sintonía con lo expresado, en materia ambiental, y tal como brevemente se señalara en el
punto anterior, la dispersión y proliferación de normas de distintos niveles y jerarquías, presentaba un
escenario al que podríamos denominar como contaminado.
El esquema de los presupuestos mínimos para la protección
ambiental, tal como queda planteado luego de la reforma
constitucional de 1994, nos ha brindado la oportunidad de organizar la
normativa ambiental en nuestro país. En el presente capítulo veremos
como hemos aprovechado la oportunidad y en qué situación estamos
actualmente.
Si bien es un verdadero desafío no tan sencillo ni rápido de concretar, también es una importante
oportunidad que se nos ha dado de instituir la normativa indispensable que permita alcanzar un exitoso
desarrollo sostenible.
El artículo 41 de la Constitución Nacional ha establecido un nuevo
esquema de competencias ambientales al disponer que “…
Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los
presupuestos mínimos de protección y a las provincias las
necesarias para complementarlas, sin que aquellas alteren las
jurisdicciones locales. …” ([Link] párrafo art. 41 CN)
Para Guido Tawil, se trata de un cambio sustancial que ha invertido el esquema anteriormente
vigente.
Para el constituyente Natale, las normas que contengan los presupuestos mínimos serán
legislación federal común para todo el país.
Beltrán Gambier y Daniel Lago opinan que, si bien el art. 41 parece haber establecido un nuevo
criterio en la materia, al asignar decididamente a la Nación la regulación de los "presupuestos
mínimos de protección", en realidad, sin abandonar el criterio de concurrencia, el constituyente
lo ha modificado al tomar la decisión de promover una legislación uniforme en materia de
presupuestos mínimos de protección ambiental.
Daniel Sabsay, en una nota sobre el artículo 41, señala la dificultad que representa definir los
alcances de la delegación que han realizado las provincias de sus facultades a partir de la
reforma de 1994. Definir esta medida divisoria o “quantum” de atribuciones que han cedido las
provincias a la Nación, constituye la “verdadera pregunta del millón” en el campo de la
organización institucional ambiental.
Amilcar Moyano establece que los presupuestos mínimos que pueda establecer la Nación, son
los umbrales de protección al ambiente adecuado para la vida, los niveles mínimos, el standard
que cada Provincia pueda aceptar sin que se altere su dominio de los recursos naturales, ni se
altere su jurisdicción sobre los mismos. Por el artículo 16, la igualdad jurídica que tienen las
Provincias y la posible inclusión de la Ciudad de Buenos Aires, no implica que los presupuestos
mínimos sean iguales para todos, porque de Misiones a Tierra del Fuego podrá haber
circunstancias diferentes.
Por su parte, y como manifestación concreta de la opinión de las provincias, el Consejo Federal
de Medio Ambiente se ha expedido al respecto, a través de la Resolución 92/0515, cuyo
artículo 1º en sus partes pertinentes dice: Se entiende por presupuesto mínimo al umbral
básico de protección ambiental que corresponde dictar a la Nación y que rige en forma
uniforme en todo el territorio nacional como piso inderogable que garantiza a todo habitante
una protección ambiental mínima más allá del sitio en que se encuentre. Incluye aquellos
conceptos y principios rectores de protección ambiental y las normas técnicas que fijen
valores que aseguren niveles mínimo de calidad. La regulación del aprovechamiento y uso de
los recursos naturales, constituyen potestades reservadas por las Provincias y por ello no
delegadas a la Nación. En consecuencia, el objeto de las leyes de presupuestos mínimos debe
ser el de protección mínima ambiental del recurso y no el de su gestión, potestad privativa de
las provincias. El mandato del artículo 41 de la C.N. está otorgado a la “Nación” y consiste en el
dictado de “normas”. De conformidad con las previsiones contenidas en el artículo 75, inc. 32,
76 y 99, 2º Párrafo del inc. 3º de la Constitución Nacional, debe entenderse que la referencia a
Nación es al Congreso de la Nación, único Poder con facultades legislativas. En consecuencia,
el concepto normas corresponde al de leyes, que por su naturaleza son dictadas por el
Congreso de la Nación. Toda interpretación que se haga debe tener carácter restrictivo, lo que
implica que su objetivo debe mantener una relación directa y concreta con la finalidad de
protección ambiental, sin desvirtuar las competencias reservadas a las provincias, vaciando
de contenido a los arts. 122 y 124 C.N.
Queda así planteado, a nivel doctrinario, un escenario interpretativo
disímil en cuanto al alcance de los presupuestos mínimos
consagrados y las competencias asignadas a nivel constitucional.
Una interpretación sostiene que las provincias pierden sus facultades de dictado de normas ambientales y
en este aspecto, de manera extrema, las normas ambientales provinciales vigentes al momento de sanción
de la Constitución reformada, habrían perdido tal vigencia, generándose como consecuencia lagunas
normativas hasta la sanción de las normas cuya sanción queda exclusivamente reservada al Congreso de la
Nación. Otra interpretación sostiene que habiendo sido sancionadas por el Congreso de la Nación, las
normas de presupuestos mínimos de protección ambiental, se considerarán derogadas aquellas partes de
las normas locales que se opongan a la federal, quedando por su parte subsistentes aquellas partes que se
consideren complementaria. Finalmente, como criterio mayoritario, se considera que el Congreso Nacional
es competente para el dictado de la legislación mínima, delimitando en forma clara y precisa el ámbito de
competencia complementaria o remanente que le corresponde a las provincias. La efectiva recepción de
este último criterio a través de una correcta técnica legislativa evitará lagunas, vacíos, superposiciones y
contraposiciones y peligrosas transiciones en la aplicación de las normas. La
delimitación de jurisdicciones se presenta como un problema en nuestro sistema federal. Dificultad que,
lejos de ser un obstáculo insalvable, es un desafío que merece el esfuerzo que signifique alcanzarlo, para
lograr la definición y posterior aplicación de una política para todo el territorio nacional. Para que el derecho a
vivir en un ambiente sano, no sea algo meramente programático.
15 of 25
El tratamiento normativo del ambiente, antiguamente se hacía a través de la regulación de los recursos
naturales, individualmente se legislaba sobre el recurso agua, suelo, flora. Las leyes o los códigos protegían
estos bienes jurídicos individualmente, no se trataba al ambiente en su dimensión global, el “ambiente” no
era un bien jurídico protegido, sino que tenía un rol pasivo. El primer paso en este sentido lo constituyó por
supuesto la reforma de la Constitución Nacional en el año 1994, con la incorporación de la materia ambiental
a su texto y a nuestro ordenamiento jurídico interno, transformándose ese hecho en trascendental para su
protección y regulación, lo siguieron la ley general del ambiente y las leyes especiales de presupuestos
mínimos.
Con la reforma del Código Civil y Comercial este “nuevo” derecho no podía quedar fuera, la cuestión
ambiental como lo dice el Dr. Ricardo Lorenzetti toma un rol activo, el ambiente se convierte en un bien
jurídico protegido, genera regulaciones jurídicas, categorías normativas, leyes y este es fundamentalmente
el cambio y la innovación en el modo en que se lo legisla. Las normas ambientales incorporadas son varias y
de trascendental importancia, entre ellas se pueden mencionar los primeros artículos del Título Preliminar
que se relacionan al sistema de fuentes y que son importantísimas para la materia, los artículos 1 y 2 que
hacen referencia a las fuentes del derecho y su interpretación, establecen que “… en los casos que este
código rige deben ser resueltos según las leyes que resulten aplicables conforme con la Constitución
Nacional y los Tratados de derechos humanos en los que la República sea parte…” en el mismo sentido el
artículo 2 dice que “… la ley debe ser interpretada teniendo en cuenta sus palabras, las leyes análogas, las
disposiciones que surgen de los tratados sobre derechos humanos, los principios y valores jurídicos, de
modo coherente con todo el ordenamiento …” y el artículo 3 “… el deber de resolver del Juez todos los
asuntos que sean sometidos a su jurisdicción mediante una decisión razonablemente fundada…”.
La importancia de las fuentes radica en que son los instrumentos con que cuentan los magistrados para
resolver las cuestiones que rige el código en un complejo orden de prelación y es sumamente importante
porque al hablarse de coherencia en el sistema de fuentes y su interpretación, al plantearse un litigio
ambiental en el cual se contraponen leyes entre sí, el principio general es ambiental, esto que ya había sido
establecido en la ley general del ambiente, como orientador, como ideas directrices tanto para el legislador
como para los operadores del derecho, ahora también se ha regulado en el nuevo código. Este principio
general ambiental asigna un valor esencial a los tratados internacionales, dentro de ellos al de los derechos
humanos, que son de aplicación directa y obligatorios para los estados y para los magistrados al
fundamentar sus sentencias, teniendo en cuenta además la categoría de derecho humano que asumió el
derecho ambiental.
ACCEDER
16 of 25
Si se aprueba tal cual está, el nuevo Código Penal argentino incluirá por primera vez delitos contra el
ambiente. El título XI del nuevo texto se llama “Delitos contra el ambiente, la fauna y la flora. La presidenta
Cristina Fernández de Kirchner recibió el anteproyecto de la mano de los juristas encargados de redactarlo.
En la presentación, los autores explican que este apartado ambiental concuerda con lo que establece la
Constitución Nacional en su artículo 41º, y con las diferentes convenciones y declaraciones ambientales a
las que Argentina adhirió.
Una figura parecida en el código vigente es el artículo 200, el cual se refiere al envenenamiento o
adulteración de agua potable, sustancias alimenticias o medicinales con riesgo para la salud. En el proyecto,
el daño penado se extiende más allá de la salud humana. Incluye aquellas acciones de polución del agua,
aire y tierra que provoquen un “grave riesgo para la salud humana, de mortandad de animales o de alteración
o destrucción significativa de la flora”. En la actualidad, la ley de residuos peligrosos (24.051) reprime con las
mismas penas establecidas en el artículo 200 del Código Penal al que contaminare “de un modo peligroso
para la salud, el suelo, el agua, la atmósfera o el ambiente en general” con los residuos designados como
peligrosos por esta norma. Si se aprueba, el nuevo Código Penal también penará la contaminación con
residuos no peligrosos; por ejemplo, los residuos industriales. La pena por contaminación va de tres a ocho
años y se agrava por diferentes motivos. Por ejemplo, cuando la contaminación tornara impropia la
ocupación humana de un sitio, impidiera el uso público de cuerpos de agua o provocara el desplazamiento
de una población. Finalmente, otorga un máximo de 30 años de prisión (la pena máxima prevista por el
anteproyecto) cuando la contaminación produjera muerte o lesiones gravísimas a una o más personas.
Crítica
Anteproyecto. El nuevo proyecto incorpora este texto al Código Penal sin modificaciones, aunque se
aumenta la pena máxima a dos años de prisión. Crítica. “No se perfecciona ni actualiza el articulado de la ley
14.346 a los fines de adecuarlo a nuevas prácticas de espectáculos públicos, como la jineteada, justificadas
en la ‘tradición’”, comenta Morales Lamberti. Reclamo. Desde algunos sectores proteccionistas, incluso
reclaman que se les concedan algunos derechos a ciertos animales, como gorilas y chimpancés.
Incendios penados
El incendio intencional no figura como delito ambiental, sino que sigue en la categoría de estrago (daño de
grandes proporciones) y se cataloga como un delito contra la seguridad pública.
17 of 25
Cierre de la unidad
Bibliografía
de referencia
–
Introducción a la unidad
Objetivos de la unidad
Conocer cada una de las fuentes que dan origen al derecho encargado de cuidar el ambiente
conocido como derecho ambiental.
Contenidos de la unidad
1 Generalidades.
En esta unidad se verán las distintas instituciones que dan origen al derecho encargado de la preservación
de los recursos naturales y el cuidado del medio ambiente, conocido como derecho ambiental.
Comenzar la unidad
Te invitamos a recorrer el contenido de la unidad.
IR AL CONTENIDO
19 of 25
Tema 1: Generalidades
Como el ambiente es algo común, por definición estará siempre sometido a las variadas normas jurídicas
que sancionen las distintas comunidades sobre las que se extienda según:
La materia normada (Derecho civil, Penal, Comercial, Agrario, Procesal, Minero o Ambiental).
Esta disposición normativa es ineludible por cuanto constituye una consecuencia jurídica de la forma de
gobierno no adoptada y de la metodología legislativa que la constitución Nacional impone. A ello hay que
agregar, además, que el derecho fue recogiendo las presiones sectoriales y regionales sobre el ambiente
mediante leyes que no son específicamente ambientales y cuando afronto problemas ambientales se limitó
a lo coyuntural. La dispersión aludida crea problemas de identificación y de interpretación. Para identificar el
contenido del derecho ambiental deberán analizarse transversalmente pluralidad de fuentes normativas y de
ramas jurídicas, lo que obliga al jurista a manejar todas las especializaciones. Para interpretar sus principios
generales habrá que reconstruirlo previamente, ordenando esas normas dispersas conforme a la
metodología ambiental.
En conclusión: el ambiente se continúa rigiendo por normas que no son específicamente ambientales. A
ellas hay que acudir para tener un panorama adecuado de cómo está legislado el ambiente. Para ponerlas al
servicio de las políticas y estrategias ambientales que se adopten habrá que aprovechar las normas que
coadyuven, modificar las que se opongan, completarlas con normas específicas, correlacionarlas con otras
o bien integrarlas en un todo ambiental.
Para continuar aprendiendo sobre las fuentes del derecho ambiental, consulte el siguiente enlace:
UNIBE (2020). Las fuentes del derecho ambiental Argentina. [video]. Recuperado de:
[Link]
ACCEDER
20 of 25
La reforma de 1994 incluyo en la constitución el derecho de todos los habitantes a un ambiente sano,
equilibrado y apto para el desarrollo humano, siguiendo la práctica de otras constituciones extranjeras y
provinciales, lo que convierte en enumerado a un derecho que antes era implícito. (Art. 33 y 41).
Pero además se les impone a esos habitantes el deber de preservarlo, que es el reverso de ese derecho,
porque no preservar el ambiente implica frustrarlo. Ese deber se convierte en una carga pública que habilita a
todos los habitantes para hacer efectiva la preservación de todos los medios jurídicos y materiales que sean
necesarios. En consecuencia, todo habitante estará legitimado para accionar en defensa del ambiente
propio y ajeno y tendrá derecho a que la comunidad resarza los gastos incurridos en el cumplimiento de su
deber.
Incorpora también el principio del desarrollo duradero llamado, a veces,
sostenible o sustentable.
La obligación de recomponer el daño ambiental que impone va a requerir una cuidadosa reglamentación
legal porque no está claro sobre quien recae y el concepto de recomposición que sustituye al tradicional de
reparación del código civil y no ha sido enriquecido aún por la interpretación de la doctrina y la jurisprudencia.
No solamente atribuye derechos y deberes a los habitantes. Encomienda al estado proveer a la protección
del derecho al ambiente, lo que implica organizar la justicia ambiental con todo el aparato informativo que
demanda e instituir procedimientos ágiles y seguros.
La utilización racional de los recursos naturales, misión de difícil cumplimiento, puesto que la
mayor parte de esos recursos pertenecen a particulares.
La preservación del patrimonio natural y cultural, lo que significa organizar desde parque
nacionales hasta antologías de literatura vernácula.
La educación ambiental.
Todas estas son misiones tanto del estado nacional como de los locales que requieren nuevas estructuras
administrativas y que pueden cumplirse mediante la concesión a particulares. También introduce la
modalidad, ya común en Europa, de facultar al Gobierno de la Nación para fijar “los presupuestos mínimos
de protección” ambiental para todo el país y a los provinciales para complementarlas y aplicarlas. Es
razonable que el Gobierno de la Nación imponga la calidad ambiental mínima que quiera para todo el país y
que cada Provincia decida imponer o no presupuestos más estrictos en su territorio respectivo. Finalmente,
reitera la prohibición, hasta ese momento legal, de introducir al país residuos actual o potencialmente
peligrosos. La interpretación estrecha de esta norma podría cortar una corriente de importaciones de
insumos industriales que también son residuos y la ley 24051 considera peligrosos, además de los
radioactivos que puede necesitar nuestra generación nuclear. Legitima a los afectados, a determinadas
organizaciones no gubernamentales y a los defensores del pueblo para accionar por vía de amparo en
defensa del derecho constitucional al ambiente (Art. 43).
21 of 25
Acuerda a quien temiere que de alguna cosa pudieran derivar daños a sus bienes una acción posesoria para
pedir medidas cautelares y obliga a los propietarios de edificios a evitar que su caída o la de sus
desprendimientos dañe a terceros, pero niega al propietario vecino el derecho a la reparación o demolición
del edificio que amenace ruina y aun el de obtener garantías. Limita el dominio obligado a tolerar
determinadas molestias originadas en fundos vecinos e impone conductas para evitar el daño ambiental.
No se limita a imponer restricciones y límites al dominio, sino que también impone medidas protectoras del
ambiente hídrico y del ambiente en general contra la acción del agua, como ser el camino de sirga, la
incolumidad del transporte fluvial, la negación de privilegios a los ribereños con la excepción de construir
obras para volver el agua al estado anterior, la prohibición de extender las presas del ribereño más allá de la
mitad del curso de agua, la de enviar determinada agua al periodo inferior y la de recibirla en determinadas
circunstancias. Además, somete el derecho administrativo la construcción de represas y establece el
derecho a cazar especies silvestres y pescar. Se norma la acción redhibitoria y la quanti minoris que limitan
sensiblemente la responsabilidad de quien transfiere una cosa contaminada o afectada de otro modo por la
degradación ambiental.
La violación de las leyes de policía sanitaria animal. En este caso, el mismo poder que sanciono el código,
lleno el blanco que dejo, lo que permite ir modificando el perfil del delito cada vez que los cambiantes
requerimientos de la sanidad animal así lo aconsejan sin tener que modificar el código.
La violación de medidas que la autoridad adopte para impedir la
introducción o propagación de una epidemia. En este caso la autoridad
llena el blanco.
Una futura reforma del código debería agrupar en un título especial a las normas penales aplicables, ya que
el comportamiento socialmente peligroso del delincuente ambiental presenta características homogéneas.
Además, se estimularía así a la jurisprudencia y a la doctrina a ir elaborando una teoría general del derecho
ambiental penal.
Furtiva, que es la que se efectúa sin permiso del propietario ni del tenedor del
predio.
El código de procedimiento civil y comercial nacional no ha recogido las modernas tendencias en materia
ambiental. Se limita a facultar al juez para disponer medidas de seguridad destinadas a hacer cesar peligros
sobre bienes de terceros, siempre que compruebe:
Riesgo grave.
Urgencia.
Incluye a los que pudieran constituir insumos para procesos industriales. Excluye los domiciliarios, los
radioactivos y los derivados de operaciones normales de buques. No distingue entre sólidos, líquidos ni
gaseosos, por lo cual es aplicable a todos ellos. El adjetivo peligroso no se refiere a que el residuo genere un
peligro superior a lo ordinario, sino simplemente a todo residuo que pueda causar daño. Resulta tan amplio el
concepto que un vidrio roto o un clavo caería bajo la norma legal mientras no sea domiciliario ni naval.
Además, largos anexos describen los residuos de alto riesgo que la ley
somete a control.
Ámbito de aplicación
El congreso Nacional pudo haber legislado para todos los residuos peligrosos del país usando la facultad
constitucional de dictar la legislación civil, pero se limitó a normar residuos sometidos a la jurisdicción
nacional.
Cuando pudieran afectar a las personas o el ambiente más allá de los límites de la provincia de
generación.
Cuando la repercusión económica de las medidas que convenga tomar haga aconsejable uniformarlas en
toda la república para garantizar la efectiva competencia entre las empresas afectadas.
La cantidad transportada.
Acompañar los residuos con el manifiesto referido más arriba, un manual de procedimiento y
los materiales y equipos adecuados para afrontar una eventual liberación de residuos.
Instalar un sistema de comunicación por radiofrecuencia en la unidad trasportadora.
Correlativamente, está sometido a una serie de prohibiciones para evitar riesgos ambientales.
Crea la figura del envenenamiento, adulteración o contaminación ambiental mediante el uso de los residuos
peligrosos a los que se refiere la ley.
Régimen contravencional
La acción prescribe a los 5 años, plazo excesivamente breve si se tiene en cuenta la magnitud del peligro y
que es frecuente en materia ambiental, que la infracción recién se advierta muchos años después de
cometida.
Aceptar residuos cuya recepción no este asegurado por una playa de tratamiento
y/o disposición final.
El código de minería impone a quien explora o explota minas determinadas limitaciones con el fin de evitar
daños al terreno y sus accesorios. El minero puede obviarlas si obtiene la conformidad del propietario civil o
de la autoridad, en su caso, o un bien indemnizando. Además, impone medias de seguridad y expresamente
la preservación ambiental.
La ley nacional de hidrocarburos 17319 contiene normas relativas a la preservación ambiental e impone a
quien busque o explote hidrocarburos la obligación de indemnizar a los propietarios de la tierra en que lo
hagan.
24 of 25
Cierre de la unidad
Bibliografía
de referencia
–
Miguez, F.(2020). Fuentes del derecho ambiental argentino. En Jornada Herramientas para progresar.
UNIBE. [Link]
25 of 25