Hamlet
La obra pertenece al género literario dramático
y el género específico es tragedia dividida en
V actos. Un relato escrito en la época de la
Edad Media, en el castillo de Elsinor en
Dinamarca, considerada una tragedia ya que es
una forma de drama establecida sobre el
sufrimiento humano, que generalmente se
refiere a la caída del protagonista y que
termina en un tono abatido.
«Hamlet» se clasifica más específicamente como una «tragedia shakesperiana»; en la
que las diferencias clave consisten en que el coro se sustituye por escenas cómicas, la obra tiene
varias subtramas y el protagonista se enfrenta a una muerte trágica. Además, «Hamlet» puede
clasificarse como una tragedia de venganza, ya que en parte la trama gira en torno a la búsqueda
de venganza.
Hamlet pertenece al movimiento literario: Barroco o Renacimiento Isabelino y es la
obra más larga -y Hamlet es la parte más extensa- de todo el canon de Shakespeare. Los críticos
dicen que Hamlet «ofrece la mayor exhibición de los poderes de Shakespeare».
La Tragedia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca es una obra
trágica de 1597 escrita por William Shakespeare. Publicada por
primera vez entre 1601 y 1603, cuenta la historia de un príncipe
danés que enloquece por la lujuria y la venganza tras enterarse, por el
fantasma de su difunto padre, de que su hermano lo asesinó y se hizo
con el trono.
El contexto histórico en el que Shakespeare
escribió Hamlet corresponde a la época en que Isabel I reinaba en
Inglaterra. España estaba bajo el reinado de Felipe II de Habsburgo, y
era uno de los países más poderosos y ricos del mundo hasta ese año,
cuando la armada invencible fue derrotada por los ingleses.
Una noche oscura en el castillo de Elsinore, en Dinamarca,
dos vigilantes y un erudito llamado Horacio descubren un fantasma
que deambula por los terrenos del castillo. Se parece mucho al rey Hamlet, que acaba de morir.
Su hermano, Claudio, ha heredado el trono y se ha casado con la viuda del rey, la reina
Gertrudis. El príncipe Hamlet, hijo del rey Hamlet y de Gertrudis, fue llamado a casa desde su
escuela en Alemania al enterarse de la muerte de su padre. Sospecha de un juego sucio cuando
ve a su tío con su madre.
Hamlet le reprocha a su madre su matrimonio, criticándola de que como pudo haber
caído tan bajo; le dice que lo que ella siente no es amor, porque ella se volvió sumisa y
manejable, cambiando a un rey verdadero, como lo era el padre de Hamlet, por una persona
ambiciosa. Se muestra adolorido, angustiado y herido por la traición de su madre y está alterado
porque su tío mató a su padre.
Cuando Hamlet se encuentra con el fantasma de su padre en el castillo, éste le dice a su
hijo que Claudio lo había asesinado vertiendo veneno en su oreja y usurpando su trono. Hamlet
se dedica ahora a vengar el asesinato de su padre en Claudio (personaje antagónico). Se deprime
y enloquece, por lo que el rey y la reina encargan a dos amigos de Hamlet, Guildenstern y
Rosencrantz, que lo vigilen. Después de que no se den cuenta del extraño comportamiento del
príncipe, el chambelán Polonio sospecha que puede estar locamente enamorado de su hija Ofelia
(Es una joven de la nobleza de Dinamarca, la hija de Polonio, hermana de Laertes y enamorada
del Príncipe Hamlet). Claudio espía a los dos conversando entre ellos. Pero está claro que
Hamlet no está enamorado de ella, ya que la rechaza y quiere internarla en un convento.
La enseñanza del Hamlet es que la verdad no tiene cabida en este mundo y que lo que
triunfa es la falsedad, el interés o, siendo condescendientes con los hombres, el error. Por
consiguiente, se puede establecer que a lo largo de la obra se instauran ciertos valores como la
fidelidad, amistad, amor, lealtad; y antivalores como la venganza, mentiras, traición.
Otro tópico para considerar en la obra es el tratamiento de la anormalidad psíquica y la
locura que encontramos en las obras de Shakespeare es en sí misma. En la locura de Ofelia se
encuentra el fenómeno de llegar a descarrilarse en el sentido propio de la palabra -el
descarrilamiento de sí- misma de su estado anterior. El descarrilamiento de la fisiognomía
precede a la cristalización del delirio y la ruta del curso de Ofelia hacia la locura, locura que está
específicamente estructurada.
También es importante destacar la frase “el amor es ciego” popularizada en 1596 en las
obras del dramaturgo inglés William Shakespeare.
Personajes:
Príncipe Hamlet:
Es protagonista de la obra Hamlet del dramaturgo inglés William Shakespeare. Es el
príncipe de Dinamarca, sobrino del usurpador Claudio e hijo del rey Hamlet, el anterior rey de
Dinamarca.
Al comienzo de la obra, él lucha sobre sí mismo y para vengar el asesinato de su padre,
lucha con su propia cordura en el camino. Al final de la tragedia, Hamlet ha causado la muerte
de varias personas, entre ellas se encuentran Polonio, Laertes, Claudio y Rosencrantz y
Guildenstern, dos conocidos suyos de la Universidad de Wittenberg. También está
indirectamente involucrado en la muerte de su amor Ofelia (ahogada) y de su
madre Gertrudis (envenenada por Claudio por error).
Hamlet es inteligente y presenta un perfil filosófico ya que trata de manejar su vida guiado
por el pensamiento y el cuestionamiento moral de sus actos. Sin embargo, en un momento de la
obra, muestra su carácter impulsivo. Esto ocurre cuando asesina sin piedad a Polonio al
confundirlo con su tío Claudio.
La actriz francesa Sarah Bernhardt como el príncipe Hamlet.
Gertrudis:
Es la reina de Dinamarca, viuda, y madre de Hamlet. Muere accidentalmente al beber
veneno de una copa ofrecida realmente para Hamlet por parte de Claudio (el rey).
Claudio:
Actual rey de Dinamarca y tío de Hamlet quien, para usurpar el trono, asesina al rey
(vertiendo veneno en su oreja mientras dormía). Se casa con su cuñada Gertrudis.
Rey Hamlet:
Padre del príncipe Hamlet. Muere asesinado a manos de su hermano Claudio. En
el dramatis personae se le menciona como el fantasma del padre de Hamlet, debido a que en la
obra aparece como un espíritu.
Polonio:
Chambelán del reino, padre de Laertes y Ofelia. Muere asesinado por Hamlet cuando,
oculto tras una cortina, este lo confunde con Claudio.
Laertes:
Hijo de Polonio y hermano de Ofelia. Muere en un enfrentamiento cuando Hamlet le
quita su espada y le hiere sin saber que estaba envenenada.
Ofelia:
Hija de Polonio y hermana de Laertes. Tuvo una relación amorosa con Hamlet.
Enloqueció (ante el rechazo de su amor y, sobre todo, por la muerte de su padre) y se ahoga en
un río cuando Hamlet asesina a su padre. Se caracteriza por seguir órdenes sin cuestionarlas
(¿Piensas algo Ofelia? (...) yo no pienso nada señor).
Hamlet es quien enloquece a Ofelia porque su conducta, misma que es conducida por su
egoísta sed de venganza, hiere profundamente la valía de la joven como ser y como mujer,
“HAMLET: Bello pensamiento entre las piernas de una doncella” (p. 3.2.120), defraudándola
así como amante y ofendiéndola de manera muy cruel.
Retrato de la muerte de Ofelia
Horacio:
Amigo y compañero de estudios de Hamlet en Wittenberg. Representa la voz racional
en
la obra, es llamado para explicar el fenómeno del espectro y la situación histórica del reino.
Rosencrantz y Guildenstern:
Amigos y compañeros de estudio de Hamlet, que lo espían para poder informar al rey
Claudio de su comportamiento (en algunas traducciones al español, los nombres de estos
personajes se cambiaron por Ricardo y Guillermo, respectivamente).
Fortimbrás:
Sobrino del rey de Noruega e hijo del rey Fortimbrás, que murió durante una batalla
contra el rey Hamlet.
Voltimand y Cornelio:
Embajadores de Dinamarca en Noruega.
Osric:
Cortesano que informa a Hamlet del duelo con Laertes (en algunas ediciones traducidas
al español se le llama Enrique).
Bernardo, Francisco y Marcelo:
Guardias de Elsinor. Francisco se retira de su puesto y se lo da a los restantes Bernardo y
Marcelo. Le advierten a Horacio sobre la presencia del fantasma.
Reinaldo: criado de Polonio.
Embajadores de Inglaterra.
Tres actores.
Un capitán noruego.
Un sacerdote.
Dos sepultureros.
Damas, caballeros, oficiales, soldados, marineros, mensajeros y criados.
Argumento:
La narración discurre vívidamente alrededor de la locura (tanto real como fingida), y de
la transformación del profundo dolor en desmesurada ira. Además de explorar temas como la
traición, la venganza, el incesto y la corrupción moral.
La obra comienza en el castillo de Dinamarca, con Hamlet profundamente deprimido
por la reciente muerte de su padre, el rey Hamlet, y la ascensión de su tío Claudio al trono y el
matrimonio apresurado con la madre de Hamlet, Gertrudis. Una noche, el fantasma de su padre
se le aparece y le dice que Claudio lo asesinó para usurpar el trono, y le ordena a su hijo vengar
su muerte.
Claudio envía a dos de los amigos de Hamlet desde Wittenberg, para averiguar qué le
está causando tanto dolor. Claudio y su consejero Polonio persuadieron a Ofelia —la hija de
Polonio y el interés amoroso de Hamlet— de hablar con Hamlet mientras escuchaban en
secreto. Hamlet entra, contemplando el suicidio mientras pronuncia su soliloquio ("Ser o no
ser"). Ofelia lo saluda y le ofrece devolverle sus recuerdos (unas cartas que Hamlet le envió),
tras lo cual Hamlet cuestiona su honestidad, se pone furioso y le dice que se marche a vivir "a
un convento de monjas".
Hamlet diseña una prueba
para ver si Claudio es culpable:
contrata a un grupo de actores para
que interpreten una obra sobre el
asesinato de un rey frente a la corte
real y hace que Horacio evalúe la
reacción de Claudio. Éste exige que la
obra se detenga a medias porque es la
causa de su conciencia culpable.
Cuando Claudio deja a la audiencia profundamente molesta, Hamlet sabe que el fantasma estaba
diciendo la verdad. Lo sigue a sus aposentos para matarlo, pero se detiene cuando ve a su tío
rezando; él no quiere matarlo mientras está en estado de gracia porque Hamlet quiere que
Claudio sufra en el purgatorio y acababa de intentar limpiar su pecado a través de la confesión.
Un segundo atentado contra la vida de Claudio termina en la muerte accidental de Polonio.
Ahora temiendo por su vida, Claudio envía a Hamlet a Inglaterra, acompañado (y
vigilado de cerca) por Rosencrantz y Guildenstern. Solo, Claudio revela que en realidad está
enviando a Hamlet a su muerte.
Antes de embarcarse hacia Inglaterra, Hamlet esconde el cuerpo de Polonio y
finalmente revela su ubicación a Claudio. Mientras tanto, la muerte de su padre ha enloquecido
a Ofelia de dolor y Claudio convence a su hermano Laertes de que Hamlet es el culpable.
Propone un combate de esgrima entre los dos y Laertes le informa al rey que envenenará aún
más la punta de su espada para que un simple rasguño signifique una muerte segura, mientras
que Claudio planea ofrecer vino envenenado a Hamlet si eso falla. Gertrudis entra para informar
que Ofelia ha muerto.
En el cementerio de Elsinor, dos hombres, típicamente representados como "sepultureros",
entran para preparar la tumba de Ofelia. Hamlet llega con Horacio y bromea con uno de ellos,
que desentierra el cráneo de Yorick, un bufón a quien Hamlet conoció cuando eran niños. Se
acerca la procesión fúnebre de Ofelia, dirigida por Laertes. Hamlet interrumpe, profesando su
propio amor y pena por Ofelia. Él y Laertes luchan, pero Claudio y Gertrudis rompen la pelea.
Más tarde ese día, Hamlet le dice a Horacio de que como escapó de la muerte en su
viaje, revelando que Rosencrantz y Guildenstern han sido enviados a su muerte. Un cortesano,
Osric, interrumpe para invitar a Hamlet a que se vaya con Laertes. A pesar de las advertencias
de Horacio, Hamlet acepta y comienza la pelea. Después de varias rondas, Gertrudis brinda por
Hamlet y bebe accidentalmente el vino que Claudio envenenó. Entre combates, Laertes ataca y
perfora a Hamlet con su espada envenenada; en el enfrentamiento resultante, Hamlet pretende
usar la espada envenenada de Laertes contra él. Gertrudis cae y en su último aliento, anuncia
que ha sido envenenada. En sus últimos momentos, Laertes se arrepiente y le revela a Hamlet la
trampa de Claudio. Hamlet, encolerizado, apuñala a Claudio con la espada envenenada, y luego
lo obliga a beber de su propia copa envenenada para asegurarse de que muera.
En sus momentos finales, Hamlet declara al príncipe Fortimbrás de Noruega como el
probable heredero al trono. Horacio intenta suicidarse con el mismo vino envenenado, pero
Hamlet lo detuvo, por lo que será el único que quede con vida para contar la historia completa.
Luego dirige el trono de Dinamarca a Fortimbrás antes de morir.
“Ser o no ser, esa es la cuestión”, es la primera frase del discurso pronunciado por el
príncipe Hamlet en la afamada obra de William Shakespeare, 'Hamlet'. Todo un clásico de la
literatura universal que plantea una profunda disyuntiva entre existir o no existir, vivir o
morir, estar o no estar.
“Ser o no ser, he ahí el dilema. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes
de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida
resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los
dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza?... Este es un término que deberíamos
solicitar con ansia. Morir es dormir... y tal vez soñar. Sí, y ved aquí el grande obstáculo, porque el
considerar que sueños podrán ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este
despojo mortal, es razón harto poderosa para detenernos.
Esta es la consideración que hace nuestra infelicidad tan larga. ¿Quién, si esto no fuese,
aguantaría la lentitud de los tribunales, la insolencia de los empleados, las tropelías que recibe pacífico
el mérito de los hombres más indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y quebrantos
de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los soberbios? Cuando el que esto sufre, pudiera
procurar su quietud con solo un puñal. ¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando, gimiendo bajo el
peso de una vida molesta si no fuese que el temor de que existe alguna cosa más allá de la Muerte (aquel
país desconocido de cuyos límites ningún caminante torna) nos embaraza en dudas y nos hace sufrir los
males que nos cercan; antes que ir a buscar otros de que no tenemos seguro conocimiento? Esta
previsión nos hace a todos cobardes, así la natural tintura del valor se debilita con los barnices pálidos
de la prudencia, las empresas de mayor importancia por esta sola consideración mudan camino, no se
ejecutan y se reducen a designios vanos. Pero... ¡la hermosa Ofelia! Graciosa niña, espero que mis
defectos no serán olvidados en tus oraciones.” (William Shakespeare – Hamlet)
Resumen de la obra:
Acto I
La obra comienza en una fría noche en Elsinor, el castillo real de Dinamarca. Un
centinela llamado Francisco es relevado por otro hombre llamado Bernardo. Cuando el primero
sale, entra otro centinela llamado Marcelo acompañado de Horacio. En sus conversaciones
descubrimos que el protagonista de la obra es el príncipe Hamlet de Dinamarca, hijo del
fallecido rey. Después de la muerte del rey, su tío Claudio se casa con la esposa del soberano, la
reina Gertrudis, madre de Hamlet. También relatan el hecho de que Dinamarca tiene una larga
enemistad con Noruega, y una invasión por parte de este último país, liderada por el príncipe
Fortimbrás, se espera.
Los centinelas tratan de convencer a Horacio, el mejor amigo de Hamlet, de que han
visto al fantasma del rey Hamlet, padre del príncipe. Después de oír a Horacio, el príncipe
Hamlet decide ir, por la noche, al lugar de las apariciones para ver al fantasma él mismo.
Polonio es el señor del reino;
su hijo, Laertes, parte de viaje
a Francia y su hija, Ofelia, es
cortejada por Hamlet. Laertes le
advierte a Ofelia que debe terminar su
relación con Hamlet ya que él es el
príncipe y no es el dueño de sus
deseos porque estos pueden afectar al
Estado. A su vez, Polonio, su padre,
le prohíbe que lo vea de nuevo, «De
ahora para siempre: no quiero,
hablando en términos claros, que
derroches un solo momento de ocio
hablando o conversando con el príncipe Hamlet». Ofelia promete obedecer y dejar de verlo.
Esa noche el fantasma se le aparece a Hamlet y le informa que es el espíritu de su padre
y que su tío Claudio lo asesinó al verter veneno en su oído mientras dormía. El fantasma le pide
que lo vengue matando a su homicida. Tras el encuentro, el príncipe duda si el espíritu es el de
su padre y si lo que ha dicho es real.
Acto II
El rey Claudio y la reina Gertrudis están muy ocupados tratando de abortar la invasión
liderada por Fortimbrás, a la vez que se preocupan por el comportamiento errático y cambiante
de Hamlet. Claudio decide convocar a dos amigos de Hamlet (Rosencrantz y Guildenstern) para
intentar averiguar la causa de la conducta extraña de su sobrino. Hamlet los recibe cortésmente,
pero se da cuenta de que lo están espiando.
Ofelia se alarma por el comportamiento extraño de Hamlet y le cuenta a su padre que el
príncipe entró a su habitación y se quedó mirándola sin decir nada. Polonio presume que es un
“éxtasis de amor” la causa de la locura de Hamlet y pregunta a su hija si había sido dura con él.
Ella le responde que había seguido sus órdenes, a lo que Polonio entiende que esa era la causa
del trastorno de Hamlet y lamenta haber malinterpretado sus intenciones. Luego informa a los
reyes de lo que supone acerca de la "locura" del príncipe.
El actor italiano Ermete Zacconi como Hamlet (1910).
Hamlet continúa dudando si el fantasma le ha dicho la verdad; por lo que, cuando una
compañía de actores itinerantes llega a Elsinor, se le presenta una solución. La obra resulta ser
una recreación de un asesinato, por lo que Hamlet les pide que la representen modificada según
un texto que él les proporcionaría, para que sea una recreación del asesinato de su padre.
Acto III
Polonio y el rey Claudio deciden espiar a Hamlet cuando este se encuentra con Ofelia
pensando que están solos, para ver su reacción y confirmar la causa de su aparente locura.
Luego de que Hamlet diga el soliloquio que comienza con la frase ser o no ser, sin advertir la
presencia de Ofelia, ella le devuelve unas cartas que Hamlet le envió y el príncipe se pone
furioso, la rechaza y le insiste para que se marche a vivir a un convento.
La corte va a ver la obra y, previamente a la representación, el autor, en la voz de
Hamlet, hace una crítica de la sobreactuación de algunos actores. Transcurrida la escenificación,
cuando llega el momento del asesinato del rey, Claudio se inquieta y se retira del lugar
abruptamente, lo que induce a creer en su culpabilidad.
Claudio temiendo que, en su "locura", Hamlet atente contra él, decide enviarlo
a Inglaterra, por su propia seguridad. Mientras tanto, la reina llama a Hamlet para tratar de
comprender su conducta tan rara, mientras Polonio se oculta detrás de una cortina para poder
espiar y luego contárselo a Claudio.
Hamlet acude al llamado de su madre a la habitación de ella, donde le reprocha su
apresurada boda con Claudio, por el inadecuado momento en el que ocurrió (menos de dos
meses después de la muerte del rey) y por considerar que no existía punto de comparación entre
su padre y su tío. Cuando escucha un ruido detrás de la cortina, y pensando que es el rey, lo
apuñala, pero mata a Polonio en su lugar. Luego aparece el fantasma de su padre y Hamlet le
habla, pero la reina Gertrudis no puede verlo ni oírlo, por lo que supone que el príncipe está
totalmente loco. Finalmente, Hamlet se lleva el cuerpo de Polonio y lo oculta. Luego parte a
Inglaterra, acompañado por Rosencrantz y Guildenstern, ya que tienen la orden de ejecutarlo.
Hamlet cuando se encuentra con Ofelia pensando que están solos.
Acto IV
Tras la muerte de Polonio, Ofelia, angustiada además por el alejamiento de su amado
Hamlet, comienza a desvariar y cantar; mientras que su hermano Laertes regresa de Francia con
la idea de vengar la muerte de su padre. Claudio lo convence de que Hamlet tiene toda la culpa
del crimen. En ese momento llega a Horacio una carta de Hamlet en la que cuenta que su barco
con rumbo a Inglaterra fue atacado por piratas, por lo que ha retornado a Dinamarca después de
ser liberado, mientras sus acompañantes siguen su viaje.
El rey Claudio y Laertes organizan un plan: Laertes peleará contra Hamlet con una
espada envenenada para así tener más posibilidades de matarlo. En caso de que falle, Claudio le
ofrecerá a Hamlet una copa de vino con veneno. En ese momento, llega la reina Gertrudis para
informar de que Ofelia se ha ahogado en un río, sembrando la duda de que podría haberse
suicidado.
Los sepultureros exhuman el cráneo de Yorick el bufón, por Eugène Delacroix (c. 1839).
Acto V
Última escena de Hamlet, por José
Moreno Carbonero (1884).
Después, dos sepultureros cavan una tumba para Ofelia; es mientras discuten cuando
llegan Hamlet y Horacio. Uno de los sepultureros encuentra el cráneo de Yorick, un bufón con
el que Hamlet solía divertirse cuando era niño, y es allí cuando le habla a la calavera. Luego
llega el cortejo fúnebre de Ofelia, encabezado por Laertes, y Hamlet se entera de su muerte.
Cuando Hamlet llega, ambos compiten y pelean en quién siente mayor dolor con la pérdida de
Ofelia, hasta que son detenidos por Claudio y Gertrudis.
En Elsinor, Hamlet se reúne con Horacio y le cuenta cómo encontró una carta de
Claudio en la que ordenaba que cuando llegara a Inglaterra, lo mataran, por lo que Hamlet la
modificó pidiendo que se dé muerte a Rosencrantz y Guildenstern; en ese momento, un
cortesano llamado Osric llega y le informa sobre el duelo con Laertes.
En el duelo, Laertes hiere con su espada envenenada a Hamlet pero el príncipe sigue
luchando, luego surge un intercambio casual de espadas y Hamlet termina hiriendo a Laertes
con su propia espada envenenada. La reina Gertrudis muere al beber el vino envenenado por
error, sin saber que lo estaba.
Laertes, arrepentido, confiesa a Hamlet que la trampa del vino fue ideada por Claudio.
Hamlet, encolerizado, por fin logra herir al rey Claudio y le hace beber de su propio veneno,
cumpliendo finalmente la venganza que el fantasma de su padre anhelaba. Hamlet, antes de
morir, le pide a su fiel amigo Horacio que cuente la verdad sobre lo sucedido y que se declare al
príncipe Fortimbrás heredero del trono, el cual se presenta en la sala (después del fallecimiento
de Hamlet), en medio del espectáculo de tantas muertes.
La obra termina con la entrada en la corte de Fortimbrás, que ofrece un funeral militar
en honor a Hamlet.
*Características de la obra:
En época de Shakespeare, las obras seguían el rígido esquema impuesto por la obra
Poética de Aristóteles, que priorizaba ante todo el enfoque de la obra en la acción antes que en
los personajes. En Hamlet, Shakespeare invierte este planteamiento ya que es a través de los
soliloquios (discurso que mantiene una persona consigo misma, como si pensase en voz alta) y
no de la acción como la audiencia capta los motivos y pensamientos del protagonista.
Aún conserva la estructuración establecida por las Poéticas clásicas, repartiendo en sus
cinco actos los puntos clave:
● Exposición (petición de venganza del fantasma del rey a Hamlet)
● Complicación (encargo a los actores de representar el fratricidio)
● Clímax (Claudio se delata saliendo de la obra) y peripecia (Hamlet mata a Polonio)
● Retardo (locura y muerte de Ofelia),
● Catástrofe (Muerte de Hamlet, Gertrudis y Claudio).
Pese a ser una tragedia, introduce personajes cómicos, como Polonio, Osric o los
enterradores.
En un momento histórico en que la mayoría de las obras estaban pensadas para una
representación que rondase las dos horas, el texto completo de Hamlet requiere de hasta cuatro
horas para un desarrollo completo.
Hamlet también contiene uno de los elementos favoritos de las obras de Shakespeare,
que es el teatro dentro del teatro, típico del teatro isabelino que él preconizaba, ya que:
● El teatro isabelino era un "teatro abierto" y, no sólo en el sentido literal del término,
sino también porque el actor gusta de hablar al público "entre líneas", para darle la vuelta al
personaje mismo que está recitando.
● Hamlet es el ejemplo más emblemático. El joven heredero al trono de Dinamarca
contrata a un grupo de actores itinerantes para representar frente a los ojos de Claudio, del que
sospecha que ha asesinado a su padre, un drama que reconstruye el presunto asesinato.
● Además, actúa como loco cuando le interesa, fingiendo y representando un papel de
cara a los demás personajes.
● En la obra también se comentan algunos aspectos del funcionamiento del teatro de la
época (acto II), y se dan consejos sobre cómo actuar (acto III): ○ la rivalidad entre compañías, ○
la conveniencia de salir de Londres de gira por provincias, ○ la adjudicacióń de los papeles
femeninos a muchachos, ○ las actuaciones amateur de alumnos universitarios, ○ la preferencia
por la actuación natural frente a estilos artificiosos y afectados, ○ la variedad de géneros dramá
ticos, ○ la práctica de insertar nuevos parlamentos en una obra para una representacióń dada, ○
el uso del mimo y la funcióń del coro.
● La mayor parte del lenguaje de la obra es cortesano (de la corte del rey o relacionado
con ella), dando lugar a un discurso elaborado e inteligente.
● Esta obra aconseja específicamente que los
criados reales se encarguen del
entretenimiento de sus amos con un lenguaje
ingenioso. Este mandato se ve reflejado
especialmente en los personajes de Osric y
Polonio.
● Hamlet comparte con otras dos tragedias
tempranas de Shakespeare, “Tito Andrónico”
y “Romeo y Julieta” una considerable riqueza
retórica. A menudo, los propios personajes
hacen comentarios de ı́ndole lingüı́stica, reflexionando sobre el estilo y el lenguaje de la obra: ○
Polonio critica el estilo de Hamlet —que usa el término «hermoseada»— en su carta a Ofelia. A
diferencia de Osric, Hamlet no hace uso de la palabra sin justificación, aunque sus parlamentos
no carezcan de adornos retóricos y con frecuencia estén cuajados de comparaciones y metáforas.
Su primer parlamento en la obra de longitud superior a una frase, nos muestra a un prı́ncipe
versado en las artes retóricas.
● Hamlet es, por tanto, el más diestro en el uso de la retórica: Utiliza metáforas
elaboradas, hace uso de la esticomitía (diálogo dramático en el que los interlocutores se
responden verso a verso.) y en nueve palabras despliega a la par anáfora y asíndeton.
● Los soliloquios de Hamlet también han llamado la atención de los teóricos: Hamlet se
interrumpe, verbaliza consigo mismo y embellece sus propias palabras. Halla dificultad al
expresarse directamente y, en lugar de esto, embota breves estocadas de su pensamiento a través
de juegos de palabras. No es hasta cercano el final de la obra cuando, tras su experiencia con los
piratas, el protagonista es capaz de articular sus sentimientos libremente.
Aspectos a tener en cuenta:
● La política y la corrupción: Desde la primera escena se aprecia que algo huele a
“podrido” en Dinamarca: se preparan para una guerra, se aparece el espectro del rey muerto…
Luego descubriremos el fratricidio, la lucha por el poder, la invasión de Dinamarca, la
eliminación de los adversarios políticos, etc.
● La apariencia y la realidad:
*Claudio aparenta padecer gran pena por la muerte de su hermano, pero el fantasma y la
reacción de Claudio tras la obra de teatro nos sugiere que él ha sido quien lo ha matado.
*Polonio parece tener amor paternal por su hijo Laertes en el acto I; no obstante, poco después,
Polonio no duda al enviar un espía que vigile a su hijo.
*Guilderstern y Rosencrantz son supuestamente amigos de Hamlet, pero se ponen a las órdenes
de Claudio para espiarle.
*Da la impresión que los personajes tienen máscaras bajo las que ocultan sus propias
intenciones. En contraste, estas falsas apariencias dan relevancia a los soliloquios en los que los
personajes centrales revelan lo que sienten y lo que piensan con sinceridad.
● En cuanto a la locura:
*¿Está Hamlet realmente loco? ¿O finge estarlo? Hay escenas en las que Hamlet parece fingir
locura, como frente a Horacio y Marcelo, o cuando ridiculiza a Polonio.
*Sin embargo, el desprecio extremo con el que trata a Ofelia, la reacción súbita con que mata a
Polonio y las mismas palabras de Hamlet sobre su locura ("I am but mad north-north-west"),
sugieren que en ocasiones Hamlet sufre algún tipo de trastorno mental.
● La muerte, el sentido de la vida, el suicidio:
* La muerte es otro de los temas centrales de la obra. La idea de vivir en este mundo corrupto y
soportar el sufrimiento que ello conlleva o, por el contrario, suicidarse para acabar con esa
agonía atormenta a Hamlet y lo plasma en dos de sus más conocidos soliloquios: "To be or not
to be, that is the question", y "Oh that this too, too solid flesh would melt".
*Muchos de los personajes mueren en el transcurso de la obra. Algunos por traición (el rey
Hamlet), otros por venganza (el príncipe Hamlet, Claudio y Laertes), otros por despotismo
(Guilderstern y Rosencratz), y otros por un arrebato de locura (Polonio y Ofelia).
● La venganza:
*Este tema está muy relacionado con el anterior. Con la muerte se espera que paguen aquellos
que han cometido un crimen. En Hamlet son los hijos quienes acuden a vengar el asesinato de
sus padres. Hamlet, Laertes y el príncipe Fortinbras repiten este mismo esquema.
*No obstante, se enfrentan de muy distinta forma al momento de ejecutar la venganza. Mientras
la decisión de Hamlet depende de su estado de ánimo, perdido en tremendos debates internos,
Laertes es más decidido y no duda en su objetivo.
● La ironía y el humor:
*Nótese el lenguaje irónico de Hamlet al insultar a Polonio en el acto II o al describir donde
yace el cuerpo de Polonio (IV), así como la conversación de Hamlet con los payasos que
escavan la tumba a Ofelia (V).
*Shakespeare utiliza la ironía o juegos de palabras en ocasiones para ridiculizar a algunos
personajes.
*Además, el humor puede servir para aliviar la tensión dramática en escenas como en el
asesinato de Polonio, o de contraste con La misoginia y el papel de la mujer: Hay quien dice que
Hamlet era misógino ("Flaqueza, tienes nombre de mujer"). Sin entrar en calificativos, se puede
afirmar que Hamlet estaba tremendamente decepcionado por el comportamiento de las dos
mujeres de su vida: su madre y su amante. Hamlet se sintió traicionado por ambas, por
Gertrudis al volver a casarse poco después de morir el rey y por Ofelia al rechazarle debido a las
presiones de Polonio y Laertes.
*Destaca el carácter afeminado de Hamlet por su falta de virilidad a la hora de actuar, que él
mismo apunta cuando dice «me pongo a maldecir como una golfa / o vil fregona...».
*Es significativo que sólo hay dos personajes femeninos en toda la obra. Así como que ambas
son sumisas a villanos de la obra. Ofelia obedece ciegamente aquello que su padre le dice,
aunque sea contradictorio; y Gertrudis se muestra más fiel a Claudio que a su hijo cuando ésta
alerta a Claudio diciéndole que Hamlet ha matado a Polonio.
● La duda:
*Se ha dicho que es el tema central de la obra. De hecho, Hamlet sólo acaba matando in
extremis, sin que haya una verdadera decisión para hacerlo (en el final trágico de la obra, como
la escena del cementerio.
●La religión, en una época de enfrenamientos entre católicos y protestantes:
*Elementos católicos son:
1) La sombra habla de sí misma como proveniente del purgatorio y fallecida sin viático.
2) La ceremonia de entierro de Ofelia.
3) Las tragedias de venganza provienen tradicionalmente de países católicos, tales como España
o Italia; y suelen presentar así una contradicción de acuerdo con la doctrina católica: las
mayores obligaciones son Dios y la familia. La duda de Hamlet, pues, recae sobre si vengar a su
padre y matar a Claudio o dejar la venganza a Dios como su religión sentencia.
4) La obra menciona la ciudad de Wittenberg donde Hamlet, Horacio, Rosencrantz y
Guildenstern estudiaron en la universidad, que es precisamente el lugar donde Martín Lutero
clavó por primera vez sus 95 tesis.
5) Cuando Hamlet dice que: «Hasta en la muerte de un
pajarillo interviene una providencia irresistible» refleja la
creencia protestante de que la voluntad de Dios, la Divina
Providencia, controla incluso los más ínfimos sucesos.
6) El tema religioso: Escrita en tiempos de agitación religiosa y en los albores de la
restauración inglesa.
● El teatro dentro del teatro:
* El actor gusta de hablar al público "entre líneas", para darle la vuelta al personaje mismo que
está recitando.
* El joven heredero al trono de Dinamarca contrata a un grupo de actores itinerantes para
representar frente a los ojos de Claudio, del que sospecha que ha asesinado a su padre, un
drama que reconstruye el presunto asesinato.
* Además, actúa como loco cuando le interesa, fingiendo y representando un papel de cara a
los demás personajes.
* En la obra también se comentan algunos aspectos del funcionamiento del teatro de la época
(acto II): la rivalidad entre compañı́as, la conveniencia de salir de Londres de gira por
provincias, la adjudicación de los papeles femeninos a muchachos, las actuaciones amateur de
alumnos universitarios, la preferencia por la actuación natural frente a estilos artificiosos y
afectados, la variedad de géneros dramáticos, la práctica de insertar nuevos parlamentos en
una obra para una representación dada, el uso del mimo y la función del coro.
● Historia de la crítica de Hamlet:
* Desde principios del siglo XVII, la obra alcanzó altos niveles de fama por la aparición
fantasmagórica de un muerto y por la vívida dramatización de la melancolía y la locura.
* A pesar de que continuó siendo popular y gozando de audiencias masivas, críticos
pertenecientes a la restauración inglesa de finales de siglo veían Hamlet como una obra
primitiva y le achacaron una grave falta de unidad dramática y decoro. Esta visión cambió
drásticamente en el siglo XVIII, cuando la crítica defendió la figura de Hamlet como un héroe
puro, un hombre brillante que sufre de desgracias varias.
* No obstante, en la mitad de dicho siglo, la llegada de la literatura gótica trae consigo nuevos
puntos de vista de corte psicológico y místico a la hora de hacer una lectura de la obra; trayendo
de nuevo a primer plano la figura del fantasma y el tema de la locura. Ven Hamlet como una
obra confusa e inconsistente.
* Ya en el siglo XIX, los comentaristas románticos dieron al protagonista de la obra valor por su
conflicto interno e individual, reflejando el fuerte énfasis contemporáneo en la lucha interior y
el carácter propio en general. En esta época también, la crítica comenzó a dejar de tratar el tema
del retardo de la acción de Hamlet como una estrategia del autor para desarrollar la trama, antes
bien la ven ahora como un rasgo propio del personaje. Este enfoque en la personalidad y el
fuero interno continuará durante el siglo XX, cuando la crítica tomará diversas vías
interpretativas.
● La filosofía:
Hamlet hace gala de un razonamiento relativista en su interpelación a Rosencrantz: «[...]
porque nada hay bueno ni malo, sino en fuerza de nuestra fantasía». La idea de que nada es real
a excepción de lo que se halla en la mente del individuo tiene raíces en los sofistas griegos,
quienes defendían que, dado que nada puede ser percibido sin que medien los sentidos y cada
individuo siente, por tanto percibe, las cosas de forma diferente, no hay verdades absolutas, sólo
certeza relativa.
El más claro ejemplo de existencialismo se encuentra en el famoso soliloquio del «ser o
no ser», donde Hamlet utiliza «ser» para aludir tanto a la vida como a la acción y «no ser» en
tanto que muerte e inacción. El escepticismo contemporáneo que prevalecía en el humanismo
renacentista. En épocas anteriores a Shakespeare, los humanistas ya defendían que el hombre
era la mayor creación divina, hecha a imagen y semejanza de Dios y capaz de elegir su propia
naturaleza. El famoso discurso de Hamlet en que dice «¡Que admirable fábrica es la del
hombre!» ha dado lugar a una «filosofı́a de la existencia», a una actitud ante la vida: el llamado
«hamletismo».
● Crítica desde el psicoanálisis:
En su obra La Interpretación de los Sueños (1900), el análisis de Freud parte de la premisa de
que «la obra está construida sobre las dudas de Hamlet en cuanto a si llevar a cabo el deber de
la venganza que le ha sido asignado, pero el propio texto no ofrece razón o motivo algunos
para tales dudas». Por tanto, Tras considerar varias teorías literarias, Freud concluye que
Hamlet siente un «deseo edípico por su madre y la subsiguiente hace que evite el asesinato del
hombre [Claudio], que ha realizado lo que él inconscientemente quería hacer».
Frente a sus deseos reprimidos, Hamlet se da cuenta de que «él mismo no es realmente
mejor que el hombre a quien quiere castigar». Freud sugiere que el aparente «desagrado por la
sexualidad» de Hamlet, articulado en su conversación sobre el "convento" con Ofelia, es
coherente con esta interpretación.
En la década de 1940, Ernest Jones, psicoanalista y biógrafo de Freud, desarrolló las
ideas de Freud en una serie de ensayos que culminaron en su libro Hamlet y Edipo (1949). Bajo
esta lectura, Hamlet está disgustado por la relación "incestuosa" de su madre con Claudio,
mientras que simultáneamente tiene miedo de matarle, pues esto le allanaría el camino hacia la
cama de su madre.
La locura de Ofelia tras la muerte de su padre también puede ser leída en términos
freudianos. Ella se encuentra abrumada ante el amor paternal frustrado que tan bruscamente
cesó y deriva en la inconsciencia de la locura. En la década de 1950, Jacques Lacan presentó en
una tanda de seminarios dados en París una serie de teorías estructuralistas sobre Hamlet, que
más tarde fueron publicadas en Deseo y la interpretación del Deseo en Hamlet.
Lacan postulaba que la psique humana está determinada por las estructuras del lenguaje
y que concretamente las de Hamlet arrojan luz sobre el deseo humano. En el análisis de Lacan,
Hamlet asume inconscientemente el papel de falo, causa de su inacción, y se distancia
paulatinamente de la realidad «mediante el luto, la fantasía, el narcisismo y la psicosis», lo cual
crea vacíos o faltas en los aspectos real, imaginario y simbólico de su psique. Las teorías de
Lacan influenciaron la crítica literaria de Hamlet por su visión alternativa de la obra y su uso de
la semántica para explorar el escenario psicológico que en ésta se da.
Algunas frases de la obra para reflexionar:
●Perseverar en obstinado desconsuelo muestra una inteligencia limitada e inculta.
●Sé sincero contigo mismo, y de ello se seguirá, como la noche al día, que no puedas
ser falso con nadie.
● Un átomo de impureza corrompe la más noble sustancia, rebajándola al nivel de su
propia degradación.
● Nada hay bueno ni malo si el pensamiento no lo hace tal.
●Las razones agudas no hacen mella en oídos tontos.