Fr a nk Ge ne s e
Ú l ti ma mo d i fi ca ci ó n d e l co n te n i d o j u l . 2 0 1 9
Asma
Por
Victor E. Ortega
, MD, PhD, Mayo Clinic Arizona;
Frank Genese
, DO, Wake Forest School of Medicine
Ú l ti ma mo d i fi ca ci ó n d e l co n te n i d o j u l . 2 0 1 9
El asma es una enfermedad caracterizada por la inflamación difusa de las vías aéreas causada por una
variedad de estímulos desencadenantes que da lugar a una broncoconstricción parcial o
completamente reversible. Los signos y síntomas son disnea, opresión torácica, tos y sibilancias. El
diagnóstico se basa en los antecedentes, el examen físico y las pruebas de función pulmonar. El
tratamiento implica el control de los factores desencadenantes y la farmacoterapia, sobre todo con
agonistas beta-2-adrenérgicos y corticosteroides, ambos inhalatorios. El pronóstico es bueno con
tratamiento.
Epidemiología
La prevalencia del asma ha aumentado en forma continua desde la década de 1970 y la OMS estima que
hay 235 millones de afectados en todo el mundo. En los Estados Unidos, hay más de 25 millones de
personas afectadas. El asma es una de las enfermedades crónicas más frecuentes de la niñez, que afecta a
más de 6 millones de niños en los Estados Unidos; aparece con mayor frecuencia en varones antes de la
pubertad y en mujeres después de ella. También es más común en la raza negra no hispana y en
puertorriqueños.
Sin embargo, a pesar de su prevalencia creciente, ha habido una disminución reciente en la mortalidad.
En los Estados Unidos, alrededor de 3.400 muertes ocurren cada año como resultado del asma. No
obstante, la tasa de mortalidad es 2 a 3 veces mayor en la raza negra que en la blanca. El asma se
encuentra entre las causas principales de hospitalización en los niños y es la principal enfermedad crónica
que produce ausentismo en la escuela primaria. Se estima que el asma le cuesta a los Estados Unidos $ 56
mil millones/año en atención médica y pérdida de productividad.
Etiología
El desarrollo del asma es multifactorial y depende de las interacciones entre varios genes de
susceptibilidad y factores medioambientales.
Se identificaron más de 100 genes de susceptibilidad para el asma. Se cree que muchos involucran a la
amplia categoría amplia de células T helper de tipo 2 (TH2) y pueden desempeñar un papel en la
inflamación. Los ejemplos incluyen al gen FCER1B, que codifica la cadena beta del receptor de IgE de gran
afinidad; los genes que codifican ciertas interleucinas (IL) como IL-4, IL-13 y el receptor de IL-4; genes
responsables de la inmunidad innata (HLA-DRB1, HLA-DQB1, CD14) y genes que participan en la
inflamación celular (p. ej., genes que codifican el factor estimulante de colonias de granulocitos-
monocitos [GM-CSF] y el factor de necrosis tumoral alfa [TNF-α]). Además, el gen ADAM33 puede
estimular la proliferación y la remodelación del músculo liso y los fibroblastos de las vías aéreas; fue el
primer locus de riesgo de asma encontrado con estudios de ligamiento familiar del genoma completo.
En etapa más reciente, el gen más replicado está en el cromosoma 17q21. Este locus contiene el
gen ORMDL3, que es un gen inducible por alérgenos y citocinas (IL-4/IL-13) implicado en la remodelación
de las células epiteliales y el metabolismo de los esfingolípidos que afectan la hiperreactividad bronquial.
Los factores de riesgo medioambientales para el asma son los siguientes:
Exposición a alérgenos
Dieta
Factores perinatales
La evidencia implica claramente a los alérgenos del hogar (p. ej., ácaros del polvo, cucaracha, mascota) y
otros alérgenos medioambientales en el desarrollo de la enfermedad en los niños mayores y los adultos.
Las dietas con bajo contenido de vitaminas C y E y de ácidos grasos omega–3 se han asociado con el asma,
al igual que la obesidad; sin embargo, el suplemento dietético con estas sustancias no parece prevenir el
asma. El asma también se ha asociado con factores perinatales, como la edad joven de la madre, la
nutrición materna deficiente, la prematurez, el bajo peso al nacer y la falta de lactancia materna.
Por el contrario, la exposición temprana en la vida a la endotoxina puede inducir tolerancia y ser
protectora. La contaminación del aire no está relacionada de manera definitiva con el desarrollo de la
enfermedad, aunque puede inducir exacerbaciones. La importancia de la exposición en la niñez al humo
del cigarrillo es un tema de controversias; algunos estudios indican que es perjudicial y otros, que tiene
un efecto protector.
Los componentes genéticos y medioambientales pueden interactuar. Los lactantes pueden haber nacido
con una predisposición hacia las respuestas inmunitarias proalérgicas y proinflamatorias Th2,
caracterizadas por el crecimiento y la activación de eosinófilos y la producción de IgE. La exposición en la
niñez temprana a infecciones bacterianas y virales y a endotoxinas puede hacer que el cuerpo cambie a
respuestas Th1, que suprimen las células Th2 e inducen tolerancia. Las tendencias en los países
desarrollados hacia familias más pequeñas con menos niños, ambientes domiciliarios más limpios y la
administración temprana de vacunas y antibióticos pueden privar a los niños de estas exposiciones Th2
supresoras e inductoras de tolerancia y explicar en parte el aumento continuo de la prevalencia del asma
en los países desarrollados (hipótesis de la higiene).
Síndrome de disfunción reactiva de las vías aéreas (SDRVA) y asma inducido por irritantes
El síndrome de disfunción reactiva de las vías aéreas (SDRVA) es un síndrome similar al asma de inicio
rápido (minutos a horas, pero no > 24 horas) que
Se desarrolla en personas sin antecedentes de asma
Ocurre después de una exposición única y específica por inhalación a una cantidad significativa de
un gas o partículas irritantes
Persiste por ≥ 3 meses
Se han implicado numerosas sustancias, incluido el cloro gaseoso, el óxido de nitrógeno y compuestos
orgánicos volátiles (p. ej., de pinturas, solventes, adhesivos). El evento en el que ocurre la exposición
suele ser obvio para el paciente, especialmente cuando los síntomas comienzan casi de inmediato.
El asma inducida por irritantes se refiere a una respuesta persistente similar al asma después de la
exposición inhalatoria múltiple o crónica a altos niveles de irritantes similares. Las manifestaciones a
veces son más insidiosas y, por lo tanto, la conexión con la exposición por inhalación es clara solo en
retrospectiva.
El SDRVA y el asma crónica inducida por irritantes tienen muchas similitudes clínicas con el asma (p. ej.,
sibilancias, disnea, tos, limitación del flujo de aire, hiperreactividad bronquial) y responden en forma
positiva a broncodilatadores y, a menudo, a los corticosteroides. A diferencia del asma, no se cree que la
reacción a la sustancia inhalada sea una alergia mediada por IgE; las exposiciones de bajo nivel no causan
SDRVA o asma inducida por irritantes. Sin embargo, la exposición repetida al agente desencadenante
puede inducir síntomas adicionales.
Fisiopatología
El asma comprende
Broncoconstricción
Edema e inflamación de las vías aéreas
Hiperreactividad de las vías aéreas
Remodelación de las vías aéreas
En los pacientes con asma, las células Th2 y otros tipos celulares –(sobre todo, eosinófilos y mastocitos,
pero también otros subtipos CD4+ y neutrófilos) forman un infiltrado inflamatorio extenso en el epitelio y
el músculo liso de las vías aéreas que conduce a la remodelación de éstas (es decir, descamación, fibrosis
subepitelial, angiogénesis, hipertrofia del músculo liso). La hipertrofia del músculo liso estrecha las vías
aéreas y aumenta la reactividad a los alérgenos, las infecciones, los irritantes, la estimulación
parasimpática (que causa la liberación de neuropéptidos proinflamatorios, como la sustancia P, la
neurocinina A y el péptido relacionado con el gen de la calcitonina) y otros desencadenantes de la
broncoconstricción.
Otros factores que contribuyen a la hiperreactividad de las vías aéreas incluyen la pérdida de inhibidores
de la broncoconstricción (factor relajante proveniente del epitelio, prostaglandina E2) y de otras
sustancias denominadas endopeptidasas, que metabolizan los broncoconstrictores endógenos. La
formación de tapones mucosos y la eosinofilia en sangre periférica son otros hallazgos clásicos y pueden
ser epifenómenos de la inflamación de las vías aéreas. Sin embargo, no todos los pacientes con asma
tienen eosinofilia.
Desencadenantes del asma
Desencadenantes frecuentes de una exacerbación del asma son
Alérgenos medioambientales y ocupacionales (numerosos)
Aire frío y seco
Infecciones
Ejercicio
Irritantes inhalados
Factores emocionales
Aspirina y otros medicamentos antiinflamatorios no esteroideos
Enfermedad por reflujo gastroesofágico
Los desencadenantes infecciosos en niños pequeños incluyen el virus respiratorio sincitial , la infección por
rinovirus y el virus de parainfluenza. En niños mayores y adultos, las infecciones respiratorias de las vías
aéreas superiores (en particular por rinovirus) y las neumonías son desencadenantes infecciosos
frecuentes. El ejercicio puede ser un desencadenante, en especial en ambientes fríos y secos, y el aire frío
aislado también puede desencadenar los síntomas. Los irritantes inhalados, como la contaminación del
aire, el humo del cigarrillo, los perfumes y los productos de limpieza también pueden desencadenar
síntomas en pacientes con asma. Los factores emocionales, como la ansiedad, el miedo y la excitación, a
veces desencadenan las exacerbaciones.
El ácido acetilsalicílico es un desencadenante en hasta el 30% de pacientes con asma grave y en < 10% de
todos los pacientes con asma. El asma sensible al ácido acetilsalicílico en general se acompaña de pólipos
nasales con congestión nasal y sinusal y esta condición también se conoce como tríada de Sampter (asma,
pólipos nasales y sensibilidad a la aspirina y a los AINE).
La ERGE es un factor desencadenante frecuente en algunos pacientes con asma, debido tal vez a la
broncoconstricción refleja inducida por el ácido en el esófago o por la microaspiración de ácido. Sin
embargo, el tratamiento de la ERGE asintomática (p. ej., con inhibidores de la bomba de protones) no
parece mejorar el control del asma.
La rinitis alérgica a menudo coexiste con el asma; no está claro si ambas son manifestaciones diferentes
del mismo proceso alérgico o si la rinitis es un desencadenante del asma.
Respuesta
En presencia de desencadenantes, se produce un estrechamiento reversible de la vía aérea y una
ventilación pulmonar irregular. En las regiones distales a las vías aéreas estrechas, la perfusión relativa
excede la ventilación relativa; por esto, las tensiones de oxígeno alveolar disminuyen y las tensiones de
dióxido de carbono alveolar se elevan. Por lo general, esta hipoxia e hipercapnia regionales desencadenan
vasoconstricción pulmonar compensadora para alcanzar una concordancia entre la ventilación y la
perfusión regionales; sin embargo, estos mecanismos compensadores fallan durante una exacerbación del
asma debido a los efectos vasodilatadores de las prostaglandinas que aumentan durante una
exacerbación. La mayoría de los pacientes pueden compensar mediante la hiperventilación, pero en las
exacerbaciones graves, la broncoconstricción difusa produce intenso atrapamiento de gas y los músculos
respiratorios se encuentran en una desventaja mecánica marcada, de modo que aumenta el trabajo de la
respiración. En estas condiciones, empeora la hipoxemia y se eleva la PaCO2. Como consecuencia, puede
haber acidosis respiratoria y acidosis metabólica y, si no se trata, causar paro respiratorio y cardíaco.
Clasificación
A diferencia de la hipertensión (p. ej., en la que un parámetro [presión arterial] define la gravedad del
trastorno y la eficacia del tratamiento), el asma causa varias alteraciones clínicas y de los estudios
complementarios. Asimismo, a diferencia de la mayoría de los tipos de hipertensión, las manifestaciones
del asma se producen típicamente con exacerbaciones y remisiones. Por lo tanto, la monitorización (y el
estudio) del asma requiere una terminología uniforme y puntos de referencia definidos.
El término estado o mal asmático describe la presencia de broncoespasmo prolongado, intenso y grave
que es resistente al tratamiento.
Gravedad
La gravedad es la intensidad intrínseca del proceso de la enfermedad (es decir, cuán mala es—véase
tabla Clasificación de la gravedad del asma ). La gravedad suele ser evaluada directamente sólo antes de
comenzar el tratamiento, porque, por definición, los pacientes que han respondido bien a éste tienen
pocos síntomas. Según la gravedad, el asma se clasifica como
Intermitente
Persistente leve
Persistente moderado
Persistente grave
Es importante recordar que la categoría de gravedad no predice cuán grave puede ser una exacerbación.
Por ejemplo, un paciente que tiene asma leve con períodos prolongados con síntomas o sin ellos y función
pulmonar normal puede tener una exacerbación grave, potencialmente mortal.
TABLA
Clasificación de la gravedad del asma*
Control
El control es el grado en el que los síntomas, el deterioro y los riesgos se minimizan por el tratamiento. El
control es el parámetro evaluado en pacientes que reciben tratamiento. El objetivo es que todos los
pacientes tengan bien controlado el asma independientemente de la gravedad de la enfermedad. Según
el grado de control, el asma se clasifica como
Bien controlado
No bien controlado
Muy mal controlado
La gravedad y el control se evalúan en términos del deterioro y el riesgo del paciente (véase
tablas Clasificación de la gravedad del asma y Clasificación del control del asma ).
TABLA
Clasificación del control del asma*,†
Alteración
El deterioro se refiere a la frecuencia y la intensidad de los síntomas y las limitaciones funcionales de los
pacientes (véase tabla Clasificación de la gravedad del asma ). El deterioro difiere de la gravedad por su
énfasis en los síntomas y las limitaciones funcionales en lugar de la intensidad intrínseca del proceso de la
enfermedad. La alteración se puede medir con espirometría, sobre todo el volumen espiratorio forzado
en 1 segundo (VEF1) y la relación entre el VEF1 y la capacidad vital forzada (CVF), pero se manifiesta por
características clínicas como
Con cuánta frecuencia se experimentan los síntomas
Cuán a menudo se despierta el paciente a la noche
Con cuánta frecuencia el paciente utiliza agonistas beta-2-adrenérgicos de acción corta para aliviar
los síntomas
Con cuánta frecuencia el asma interfiere con la actividad normal
Riesgo
El riesgo se refiere a la probabilidad de exacerbaciones futuras o de la disminución de la función pulmonar
y el riesgo de efectos adversos a los fármacos. El riesgo se evalúa por las tendencias a largo plazo en la
espirometría y las características clínicas como
Frecuencia de la necesidad de corticoides orales
Necesidad de hospitalización
Necesidad de admisión en la unidad de cuidados intensivos
Necesidad de intubación
Signos y síntomas
En general, los pacientes con asma leve están asintomáticos entre las exacerbaciones. Aquellos con
enfermedad más grave y los que presentan exacerbaciones experimentan disnea, opresión torácica,
sibilancias audibles y tos. La tos puede ser el único síntoma en algunos pacientes (variante tusígena del
asma). Los síntomas pueden seguir un ritmo circadiano y empeorar durante el sueño, a menudo alrededor
de las 4 am. Muchos pacientes con enfermedad más grave se despiertan durante la noche (asma
nocturna).
Los signos comprenden sibilancias, pulso paradójico (es decir, una disminución de la presión arterial
sistólica > 10 mmHg durante la inspiración), taquipnea, taquicardia y esfuerzo visible para respirar (uso de
los músculos del cuello y supraesternales [accesorios], postura erecta, labios fruncidos, incapacidad para
hablar). La fase espiratoria de la respiración está prolongada, con una relación inspiratoria:espiratoria de
al menos 1:3. Las sibilancias pueden estar presentes en ambas fases o sólo en la espiración, si bien los
pacientes con broncoconstricción intensa pueden no tener sibilancias audibles por la marcada limitación
del flujo aéreo.
En general, los pacientes con una exacerbación grave e insuficiencia respiratoria inminente tienen alguna
combinación de alteración de la conciencia, cianosis, pulso paradójico > 15 mmHg, saturación de
oxígeno < 90%, PaCO2 > 45 mmHg o hiperinsuflación. Rara vez se
observa neumotórax o neumomediastino en la radiografía de tórax.
Los signos y síntomas desaparecen entre las exacerbaciones, aunque puede haber sibilancias audibles
suaves durante la espiración en reposo o después del ejercicio, en algunos pacientes asintomáticos. La
hiperinsuflación de los pulmones puede alterar la pared torácica en aquellos con asma no controlada de
larga evolución, que produce el tórax en forma de tonel.
Todos los signos y síntomas son inespecíficos, reversibles con el tratamiento oportuno y, típicamente, se
producen por la exposición a 1 o más desencadenantes.
Diagnóstico
Evaluación clínica
Prueba de la función pulmonar
El diagnóstico se basa en los antecedentes y el examen físico y se confirma con las pruebas de la función
pulmonar. También son importantes el diagnóstico de las causas y la exclusión de otros trastornos que
producen sibilancias. A veces se confunden el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica ; ambos
causan síntomas semejantes y producen resultados similares en las pruebas de la función pulmonar, pero
difieren en mecanismos biológicos importantes que no siempre se evidencian por la clínica.
El asma que es difícil de controlar o refractario a las terapias habituales debe evaluarse mejor en busca de
otras causas de sibilancias episódicas, tos y disnea, como aspergilosis broncopulmonar
alérgica, bronquiectasia, o disfunción de las cuerdas vocales .
Pruebas de la función pulmonar
Los pacientes en quienes se sospecha la presencia de asma deben recibir para confirmar y cuantificar la
gravedad y la reversibilidad de la obstrucciestudios de la función pulmonarón de las vías aéreas . Los datos
de la función pulmonar se califican comoson dependientes del esfuerzo y se requiere instruir al paciente
antes de realizar la prueba. Si es seguro, debe cesar la administración de broncodilatadores antes de la
prueba: 8 h para los agonistas beta-2-adrenérgicos de acción corta como el salbutamol, 24 horas para el
ipratropio, 12 a 48 horas para la teofilina, 48 horas para los agonistas beta-2-adrenérgicos de acción
prolongada, como salmeterol y formoterol, y 1 semana para el tiotropio.
La espirometría debe realizarse antes y después de la inhalación de un broncodilatador de acción rápida.
Los signos de limitación del flujo de aire antes de la inhalación del broncodilatador incluyen la reducción
del VEF1 y de la relación VEF1/CVF. La CVF también puede estar disminuida por el atrapamiento de gas, ya
que las mediciones del volumen pulmonar pueden mostrar un aumento del volumen residual o la
capacidad residual funcional. La mejoría del VEF1 > 12% o un aumento ≥ 10% del VEF1 esperado en
respuesta al tratamiento con el broncodilatador confirma la obstrucción reversible de las vías aéreas,
aunque la ausencia de este hallazgo no descarta un ensayo terapéutico con broncodilatadores de acción
prolongada.
Asimismo, deben revisarse las curvas de flujo-volumen para diagnosticar la disfunción de la cuerda vocal,
una causa común de obstrucción de las vías aéreas superiores que simula el asma. Sin embargo, debe
tenerse en cuenta que la disfunción de las cuerdas vocales es intermitente y las curvas de flujo-volumen
normales no excluyen esta condición.
La prueba de provocación, en la que se utiliza metacolina inhalada (o alternativos, como histamina
inhalada, adenosina o bradicinina o la prueba del ejercicio) para provocar broncoconstricción, está
indicada para pacientes en los que se sospecha asma que presentan resultados normales en la
espirometría y la prueba de flujo-volumen y en los que se sospecha la variante tusígena del asma, siempre
que no haya contraindicaciones. Estas últimas incluyen VEF1 < 1 L o < 50% pronosticado, infarto de
miocardio o accidente cerebrovascular reciente e hipertensión importante (tensión arterial sistólica > 200
mmHg; presión diastólica > 100 mmHg). Una disminución del VEF1 > 20% en un protocolo de pruebas de
provocación es relativamente específico para el diagnóstico de asma. Sin embargo, VEF1 puede disminuir
en respuesta a los fármacos usado para la terapia de provocación en otros trastornos, como la
enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Si la VEF1 disminuye < 20% al final del protocolo de pruebas,
es menos probable que el paciente tenga asma.
Otras pruebas
En algunas circunstancias, pueden ser útiles:
Capacidad de difusión del monóxido de carbono (DLCO)
Radiografía de tórax
Prueba de alergia
La DLCO puede ayudar a diferenciar el asma de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Los valores
están normales o elevados en el asma y en general están reducidos en la enfermedad pulmonar
obstructiva crónica, sobre todo en pacientes con enfisema.
Una radiografía de tórax puede excluir algunas causas de asma o diagnósticos alternativos,
como insuficiencia cardíaca o neumonía. La radiografía de tórax en el asma suele ser normal, pero puede
mostrar hiperinsuflación o atelectasias segmentarias, un signo de formación de tapones mucosos. Los
infiltrados, sobre todo los que aparecen y desaparecen, se asocian con hallazgos de bronquiectasias
centrales, indicativos de aspergilosis broncopulmonar alérgica .
Las pruebas de alergia pueden estar indicadas en niños cuyos antecedentes sugieren desencadenantes
alérgicos (en particular para la rinitis alérgica), porque estos niños pueden beneficiarse por la
inmunoterapia. Deben tenerse en cuenta en adultos cuyos antecedentes indican alivio de los síntomas
cuando se evita el alérgeno y en quienes se considera el tratamiento con anticuerpos terapéuticos anti-
IgE. Las pruebas cutáneas y la medición de IgE específica del alérgeno mediante la realización de la prueba
de radioalergosorbente (RAST) permite identificar desencadenantes alérgicos específicos.
Puede efectuarse un análisis de sangre. La eosinofilia (> 400 células/mcL [> 0,4 × 10 9/L]) y los niveles
elevados de IgE inespecífica son sospechosos, pero no son sensibles ni específicos para el diagnóstico de
asma alérgica.
La evaluación del esputo para determinar la presencia de eosinófilos no se realiza con frecuencia; el
hallazgo de grandes cantidades de eosinófilos es sugestivo de asma, pero no es una prueba específica ni
sensible.
Las mediciones del flujo espiratorio máximo (FEM) con medidores portátiles y económicos se
recomiendan para la monitorización domiciliaria de la gravedad de la enfermedad y para orientar el
tratamiento.
CALCULADORA CLÍNICA:
Predicción del flujo espiratorio máximo
Evaluación de las exacerbaciones
Los pacientes con asma con una exacerbación aguda se evalúan sobre la base de criterios clínicos pero
también a veces deben someterse a algunas pruebas:
Oximetría de pulso
En ocasiones, medición del flujo espiratorio máximo (FEM)
La decisión de tratar una exacerbación se basa principalmente en la evaluación de los signos y los
síntomas. La medición del FEM puede ayudar a establecer la gravedad de una exacerbación pero se usan
con mayor frecuencia para controlar la respuesta al tratamiento en pacientes ambulatorios. Los valores
del FEM se interpretan a la luz del mejor valor personal del paciente, que puede tener variaciones muy
amplias entre aquellos que se encuentran igualmente bien controlados. Una reducción del 15 al 20%
desde estos valores iniciales indica una exacerbación importante. Cuando no se conocen los valores de
referencia, se puede utilizar el porcentaje de PFE estimado basado en la edad, la altura y el sexo, pero
esto es menos preciso que una comparación con el mejor valor personal del paciente.
Aunque la espirometría (p. ej., VEF1) regleja con mayor precisión el flujo de aire que el FEM, no resulta
práctica en la mayoría de los ámbitos ambulatorios de urgencias y departamentos de emergencias, pero
puede usarse en el consultorio para controlar el tratamiento o cuando se requieren medidas objetivas (p.
ej., cuando una exacerbación parece ser más grave de lo que percibe el paciente o no es reconocido).
La radiografía de tórax no es necesaria en la mayoría de las exacerbaciones, si bien debe ser realizada en
pacientes con síntomas o signos sugestivos de neumonía, neumotórax o neumomediastino.
Las mediciones de gases en sangre arterial o venosa deben solicitarse en pacientes con marcada dificultad
respiratoria o signos y síntomas de insuficiencia respiratoria inminente.
Pronóstico
El asma resuelve en muchos niños, pero en hasta 1 de cada 4 las sibilancias persisten hasta la adultez o se
producen recidivas en los años posteriores. El sexo femenino, el tabaquismo, la edad de comienzo
temprana, la sensibilización a los ácaros del polvo son factores de riesgo para la persistencia y las
recidivas.
Si bien un número significativo de muertes por año se atribuyen al asma, la mayoría de estas muertes
puede prevenirse con tratamiento. En consecuencia, el pronóstico es bueno con el adecuado acceso al
tratamiento y su cumplimiento. Los factores de riesgo para la muerte son un aumento en los
requerimientos de corticoides orales antes de la internación, la hospitalización previa por exacerbaciones
agudas y valores disminuidos del FEM en el momento de la presentación. Varios estudios mostraron que
el uso de corticoides inhalados disminuye las tasas de internación y mortalidad.
Con el tiempo, las vías aéreas en algunos pacientes con asma sufren cambios estructurales permanentes
(remodelado), que se desarrollan frente a la obstrucción basal al flujo de aire que no es completamente
reversible. El uso enérgico de fármacos antiinflamatorios puede ayudar a prevenir esta remodelación.
Tratamiento
Control de los desencadenantes
Terapia farmacológica
Control
Instrucción del paciente
Tratamiento de las exacerbaciones agudas
Los objetivos del tratamiento consisten en minimizar el deterioro y el riesgo, que incluyen prevenir las
exacerbaciones y aminorar los síntomas crónicos, como los despertares nocturnos, minimizar la necesidad
de consultas al departamento de urgencia o las hospitalizaciones, mantener la función pulmonar inicial
(normal) y los niveles de actividad y evitar los efectos adversos del tratamiento.
Control de los factores desencadenantes
Los factores desencadenantes en algunos pacientes pueden ser controlados con el empleo de almohadas
de fibra sintética y cubrecolchones impermeables y con el lavado frecuente de sábanas, fundas de
almohadas y mantas en agua caliente. En forma ideal, debe retirarse el mobiliario tapizado, los muñecos
de peluche, las alfombras, las cortinas y las mascotas, al menos de la habitación donde el paciente
duerme, para reducir los ácaros del polvo y la caspa de animales. Deben utilizarse deshumidificadores en
los sótanos y en otras habitaciones aireadas de manera deficiente y en ambientes húmedos para reducir
los hongos. El tratamiento con vapor en las casas disminuye los alérgenos de los ácaros del polvo. La
limpieza de las casas y la desinsectación para eliminar la exposición a las cucarachas es de especial
importancia. Aunque el control de los factores desencadenantes es más difícil en ambientes urbanos, no
disminuye la importancia de estas medidas.
Las aspiradoras y los filtros de aire particulado de alta eficiencia (HEPA) pueden aliviar los síntomas, si
bien no se han observado efectos beneficiosos sobre la función pulmonar y la necesidad de fármacos.
Los pacientes sensibles a los sulfitos deben evitar los alimentos que contienen sulfito (p. ej., algunos vinos
y aderezos de ensaladas).
Los desencadenantes no alérgicos, como el humo del cigarrillo, los olores fuertes, los humos irritantes, las
bajas temperaturas y la humedad elevada también deben evitarse o controlarse cuando sea posible.
También es importante limitar la exposición a personas con infecciones respiratorias de las vías aéreas
superiores. Sin embargo, el asma inducida por el ejercicio no se trata evitando el ejercicio porque este es
importante para la salud. En cambio, se debe administrar un broncodilatador de acción corta con fines
profilácticos antes del ejercicio y según sea necesario durante o después del ejercicio (inhalador de
rescate); se debe iniciar terapia de control (paso 2 y anteriores en la tabla Pasos para el manejo del asma )
si los síntomas inducidos por el ejercicio no responden a los inhaladores de rescate o si ocurren
diariamente o con mayor frecuencia.
Los pacientes con asma por sensibilidad al ácido acetilsalicílico (aspirina) pueden utilizar paracetamol,
salicilato de magnesio y colina o celecoxib en lugar de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos.
El asma es una contraindicación relativa para el uso de beta-bloqueantes no selectivos (p. ej, propranolol,
timolol, carvedilol, nadolol, sotalol), incluso en las formulaciones tópicas, si bien es probable que los
fármacos cardioselectivos (p. ej., metoprolol, atenolol) no tengan efectos adversos.
Terapia farmacológica
Las clases principales de fármacos utilizados en el tratamiento del asma y las exacerbaciones del asma son
Broncodilatadores (agonistas beta-2 adrenérgicos, anticolinérgicos)
Corticosteroides
Modificadores de los leucotrienos
Estabilizadores de los mastocitos
Metilxantinas
Inmunomoduladores
Los fármacos de estas clases (véase tabla Tratamiento del asma crónica ) son inhalados, ingeridos por vía
oral o inyectados por vía subcutánea o intravenosa; los fármacos inhalados vienen en aerosoles y en
polvo. El uso de las formas en aerosoles con un espaciador o cámara de retención facilita el depósito del
fármaco en las vías aéreas en lugar de la faringe; se les advierte a los pacientes de que deben lavar y secar
los espaciadores después de cada uso para evitar la contaminación bacteriana. Además, el uso de las
formas en aerosol requiere la coordinación entre la manipulación del inhalador (provisión del fármaco) y
la inhalación; las formas en polvo reducen la necesidad de la coordinación, porque el fármaco se libera
sólo cuando el paciente inspira. Para detalles, véase Tratamiento farmacológico del asma .
Termoplastia bronquial
La termoplastia bronquial es una técnica broncoscópica en la que se aplica calor a través de un dispositivo
que transfiere ondas de radiofrecuencia controladas localizadas a las vías aéreas. El calor disminuye la
magnitud del remodelado del músculo liso de las vías aéreas (y, por tanto, la masa muscular lisa) que se
produce con el asma. En ensayos clínicos en pacientes con asma grave no controlados con terapias
múltiples, se han observado disminuciones moderadas en la frecuencia de exacerbaciones y mejoría en el
control de los síntomas del asma. Sin embargo, algunos pacientes han experimentado un empeoramiento
inmediato de los síntomas, que a veces requieren hospitalización inmediatamente después del
procedimiento.
Los criterios para la consideración de la termoplastia bronquial incluyen asma grave no controlada con
corticosteroides inhalados y agonistas beta de acción prolongada, uso intermitente o continuo de
corticosteroides orales, VEF1 ≥ 50% de lo predicho y sin historial de exacerbaciones potencialmente
letales. Los pacientes deben comprender el riesgo de exacerbación de asma posterior al procedimiento y
la necesidad de hospitalización antes de proceder con el procedimiento. Se desconoce la eficacia y la
seguridad a largo plazo de la termoplastia bronquial. No hay datos en pacientes con > 3 exacerbaciones
por año o una VEF1 < 50% del valor estimado porque estos pacientes fueron excluidos de los ensayos
clínicos.
Monitorización de la respuesta al tratamiento
Las guías recomiendan el uso en el consultorio de la espirometría (VEF1, VEF1/CVF, CVF) para medir la
limitación del flujo de aire y evaluar el deterioro y el riesgo. La espirometría debe repetirse al menos cada
1 a 2 años en pacientes con asma para controlar la progresión de la enfermedad y podría ser necesaria
una terapia escalonada si la función pulmonar se deteriora o si se afecta con evidencia de obstrucción de
la vía aérea (véase tabla Clasificación del control del asma ). Fuera del consultorio, la monitorización del
FEM en el domicilio, junto con los síntomas diarios del paciente y el uso del plan de acción para el asma,
es especialmente útil para graficar la progresión de la enfermedad y la respuesta al tratamiento en
pacientes con asma persistente moderada a grave. Cuando el asma está inactiva, es suficiente una sola
medición del FEM a la mañana. Si las mediciones del FEM disminuyen a < 80% del mejor valor personal
del paciente, es útil la monitorización 2 veces/día para evaluar la variación circadiana. Una variación
circadiana > 20% indica inestabilidad de la vía aérea y la necesidad de volver a evaluar el régimen
terapéutico.
Instrucción del paciente
Nunca es excesivo resaltar la importancia de la instrucción del paciente. Los pacientes actúan mejor
cuando conocen más acerca del asma –qué desencadena una exacerbación, qué fármaco utilizar en un
momento determinado, cuál es la técnica de inhalación correcta, cómo utilizar un espaciador con un
inhalador de dosis medida (IDM) y la importancia del uso temprano de los corticoides en las
exacerbaciones–. Todo paciente debe contar con un plan de acción por escrito para el manejo día a día,
sobre todo para el de las exacerbaciones agudas, que se basa en el mejor flujo máximodel paciente más
que en el valor esperado normal. Un plan de este tipo conduce a un mejor control del asma, en gran
medida atribuible a la mejor aceptación y cumplimiento a las terapias.
Tratamiento de la exacerbación aguda del asma
El objetivo del tratamiento de la exacerbación del asma es aliviar los síntomas y retornar a los pacientes a
su mejor función pulmonar. El tratamiento consiste en
Broncodilatadores inhalados (agonistas beta-2-adrenérgicos y anticolinérgicos)
En general, corticoides sistémicos
Los detalles del tratamiento de las exacerbaciones agudas del asma , como las crisis graves que requieren
hospitalización, se analizan en otro apartado.
Tratamiento del asma crónica
Las guías actuales para el asma recomiendan el tratamiento basado en la clasificación de la gravedad. La
continuación del tratamiento se basa en la evaluación de control (véase tabla Clasificación del control del
asma). El tratamiento se intensifica de un modo secuencial (véase tabla Pasos en el manejo del asma )
hasta que se alcanza el mejor control del deterioro y del riesgo (el mejor esquema o step-up). Antes de
incrementar el tratamiento, se revisan el cumplimiento, la exposición a factores medioambientales (p. ej.,
exposición a un desencadenante) y la presencia de enfermedades concomitantes (p. ej., obesidad, rinitis
alérgica, ERGE, enfermedad pulmonar obstructiva crónica , apnea del sueño obstructiva , disfunción de las
cuerdas vocales, uso de cocaína inhalatoria). Estos factores deben ser tratados antes de incrementar la
farmacoterapia. Una vez que el asma ha sido bien controlada durante al menos 3 meses, la
farmacoterapia se reduce, si es posible, al mínimo que mantenga un buen control (step-down). Para los
fármacos específicos y las dosis, véase tabla Tratamiento del asma crónica .
TABLA
Pasos en el manejo del asma*
Asma inducida por el ejercicio
En general, el asma inducida por el ejercicio puede prevenirse por la inhalación profiláctica de un agonista
beta-2 adrenérgico de acción rápida o un estabilizador de mastocitos antes de comenzar el ejercicio. Si los
agonistas beta-2 adrenérgico no son eficaces o si el asma inducida por el ejercicio causa síntomas diarios
o más frecuentes, el paciente requiere terapia de control.
Asma sensible al ácido acetilsalicílico
El principal tratamiento para el asma sensible al ácido acetilsalicílico es evitar la aspirina y los
antiinflamatorios no esteroideos. El celecoxib no parece ser un disparador. Los modificadores de
leucotrienos pueden atenuar la respuesta a los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos.
Alternativamente, la desensibilización se puede realizar en el paciente internado o en forma ambulatoria
en función de la gravedad de la sensibilidad a la aspirina y del asma; la desensibilización ha tenido éxito
en la mayoría de los pacientes que pueden continuar el tratamiento de desensibilización durante más de
un año.
Futuros tratamientos
Se encuentran en etapa de desarrollo varios tratamientos contra componentes específicos de la cascada
inflamatoria. Los tratamientos dirigidos a la interleucina 6 (IL-6), la linfopoyetina del estroma tímico, el
factor de necrosis tumoral alfa, otras quimiocinas y citocinas o sus receptores están todos en
investigación o consideración como dianas terapéuticas.
Poblaciones especiales
Lactantes, niños y adolescentes
El asma es difícil de diagnosticar en lactantes; por lo tanto, son frecuentes el reconocimiento y la terapia
insuficientes (véase también Sibilancias y asma en lactantes y niños pequeños ). Los ensayos empíricos de
broncodilatadores inhalados y los fármacos antiinflamatorios pueden ser útiles. Los fármacos pueden
administrarse mediante el nebulizador o IDM con cámara de retención con mascarilla facial o sin ella. A
los lactantes y a los niños < 5 años que requieren tratamiento > 2 veces/semana se les debe administrar a
diario tratamiento con antiinflamatorios con corticoides inhalados (preferido), antagonistas del receptor
de leucotrienos o cromoglicato de sodio.
Los niños > 5 años y los adolescentes con asma pueden ser tratados de manera similar a los adultos.
Deben ser alentados a mantener las actividades físicas, el ejercicio y la participación en deportes. Las
normas previstas para las pruebas de la función pulmonar en adolescentes están más próximas a los
estándares de la niñez (no de los adultos). Los adolescentes y los niños más pequeños pero maduros
deben participar en el desarrollo del plan de manejo de su asma y establecer sus propios objetivos del
tratamiento para mejorar su cumplimiento. El plan de acción debe ser comprendido por los maestros y los
enfermeros escolares para asegurar el acceso fiable y oportuno a los fármacos de rescate. El cromoglicato
de sodio y nedocromil a menudo se ensayan en este grupo etario, pero no son tan beneficiosos como los
corticoides inhalados. Los fármacos de acción prolongada evitan las dificultades (p. ej., inconveniencia,
verguenza) de tener que tomar fármacos en la escuela.
Mujeres embarazadas
Cerca de un tercio de las mujeres con asma que quedan embarazadas notan alivio de los síntomas, un
tercio empeora (a veces a grado grave) y un tercio no nota cambios. El reflujo gastroesofágico puede ser
un factor importante que contribuye a la enfermedad sintomática en el embarazo. El control del asma
durante el embarazo es fundamental, porque la enfermedad materna mal controlada puede producir un
aumento de la mortalidad prenatal, parto prematuro y bajo peso al nacer.
Los fármacos antiasmáticos no mostraron efectos adversos en el feto, si bien no se cuenta con datos
sobre la seguridad. (Véase también las recomendaciones del National Asthma Education and Prevention
Program, Managing Asthma During Pregnancy: Recommendations for Pharmacologic Treatment–Update
2004.) En general, el asma no controlada presenta más riesgo para la madre y el feto que los efectos
adversos de los medicamentos para el asma. Durante el embarazo, el valor normal de PCO2 en sangre es
aproximadamente 32 mmHg. Por lo tanto, es probable que se esté reteniendo dióxido de carbono si la
PCO2 se aproxima a 40 mmHg.
Perlas y errores
Sospechar retención de dióxido de carbono e insuficiencia respiratoria en mujeres embarazadas con asma
no controlado y valores de PCO2 cercanas a 40 mmHg.
Pacientes adultos mayores
Los adultos mayores tienen una prevalencia elevada de otras enfermedades pulmonares obstructivas (p.
ej., enfermedad pulmonar obstructiva crónica ), por lo que es importante determinar la magnitud del
componente reversible de la obstrucción del flujo de aire (p. ej., ensayo con corticoides inhalados durante
2 a 3 semanas o pruebas de la función pulmonar con provocación con un broncodilatador). Los adultos
mayores pueden ser más sensibles a los efectos adversos de los agonistas beta-2-adrenérgicos y los
corticoides inhalados. Los pacientes que necesitan corticoides inhalados, sobre todo los que tienen
factores de riesgo para osteoporosis, pueden beneficiarse con las medidas para preservar la densidad
ósea (p. ej., suplementos de calcio y vitamina D, bisfosfonatos).
Conceptos clave
Los desencadenantes del asma varían de alérgenos ambientales e irritantes respiratorios a
infecciones, aspirina, ejercicio, estado emocional y enfermedad por reflujo gastroesofágico.
Considerar la posibilidad de asma en los pacientes que tienen tos persistente inexplicable, sobre
todo por la noche.
Si se sospecha asma, realizar pruebas de la función pulmonar, con prueba de provocación con
metacolina si fuera necesario.
Educar a los pacientes sobre cómo evitar los desencadenantes.
Controlar el asma crónico con fármacos que modulan las respuestas alérgicas e inmunológicas—
generalmente corticosteroides inhalatorios—con otros fármacos (p. ej., broncodilatadores de
acción prolongada, estabilizadores de los mastocitos, inhibidores de leucotrienos) añadidos
según la gravedad del asma.
Tratar las exacerbaciones agudas con agonistas beta-2-adrenérgicos y anticolinérgicos inhalados,
corticosteroides sistémicos, y a veces adrenalina inyectable.
Tratar el asma agresivamente durante el embarazo.