4. ¿Puede mejorarse la nube?
Tener los datos y las aplicaciones ubicados en servidores externos alojados
en la nube conlleva ciertas dificultades:
Alta latencia: La latencia se refiere al tiempo que tarda un sistema
en responder a una solicitud después de recibirla. En aquellas tareas
donde se necesita una respuesta en tiempo real, esto puede suponer
un problema.
Necesidad de mayor ancho de banda: Al tener que enviar y
recibir datos de manera continua, se necesita un gran ancho de
banda.
Sobrecarga de los servidores: Imagina una empresa donde 3.000
ordenadores están conectados a la vez. Los servidores deben
responder a las demandas que les llegan de todos estos terminales,
lo cual puede reducir su eficiencia.
Para resolver estas deficiencias, se han desarrollado las soluciones de edge
computing, fog computing y mist computing. Estas tecnologías trabajan
juntas para proporcionar soluciones más eficientes y adaptables en el
entorno de la nube.
4.1. Edge computing, fog computing y mist computing
El edge computing se considera una extensión del cloud computing.
Mientras que la nube realiza todo el procesamiento de datos en el servidor
remoto, el edge computing lleva parte de ese procesamiento cerca de la
fuente de los datos.
Ejemplo: Los servicios de cloud computing contratados están alojados en
Asia, pero el proveedor de estos servicios activa un servidor en Portugal
para atender a la solicitud de la empresa. La información se archiva luego
en el servidor online de Asia.
Por su parte, el fog computing actúa como una capa intermedia entre el
edge computing y la nube. Proporciona nodos de procesamiento
intermedios, de manera que varios servidores en la nube trabajan
interconectados de forma cercana a la empresa.
Ejemplo: En este caso, se usarían varios servidores alojados en Portugal,
Francia y España para atender los requerimientos de la empresa cliente.
El mist computing lleva el procesamiento incluso más cerca de la fuente de
datos, a menudo en el mismo dispositivo o en dispositivos cercanos.
Ejemplo: El proveedor de servicios en la nube se conecta con los
ordenadores de la empresa para que parte de la tarea requerida no se haga
en remoto, sino de modo local.
En resumen, estas tecnologías complementan el cloud computing al
descentralizar parte del procesamiento y llevarlo más cerca de la fuente de
datos. Esto tiene varias ventajas:
Mejora la eficiencia.
Reduce la latencia.
Permite respuestas más rápidas en entornos donde la rapidez es
crucial, como en aplicaciones de Internet de las cosas (IoT) y en
sistemas críticos en tiempo real.
4.2. Niveles en la nube
¿Sueles ir a la biblioteca? En tu localidad hay bibliotecas públicas donde
puede acceder todo el mundo, pero en tu centro también hay bibliotecas
privadas solo para uso de los estudiantes. En las universidades también hay
bibliotecas para el uso de sus estudiantes, pero se permite la entrada a
otras personas interesadas que pueden consultar los fondos bibliográficos
(libros), aunque no pueden acceder al servicio de préstamo.
De la misma manera, hay tres modelos diferentes para implementar el
cloud computing: nube pública, nube privada y nube híbrida.
Nube pública: Las nubes públicas constan de proveedores de
servicios en la nube externos y ajenos a la empresa. Las empresas
pueden acceder a estos recursos bajo demanda, según sus
necesidades.
Nube privada: Las nubes privadas pertenecen a una sola
organización, que cuenta con sus propios centros de datos.
Proporcionan más control y seguridad sobre estos.
Nube híbrida: Las nubes híbridas combinan modelos de nube
pública y privada. Las empresas pueden aprovechar los servicios de
nube pública y mantener las funciones de seguridad en arquitecturas
de nube privada.
Ejemplos:
1. Nube pública: Amazon Web Services (AWS) es un proveedor líder de
servicios en la nube pública. Aunque no lo parezca, este servicio es
más rentable que la tienda online de Amazon.
2. Nube privada: IBM Cloud Private es un ejemplo de implementación
de nube privada.
3. Nube híbrida: Microsoft Azure es un servicio en la nube que ofrece
tanto opciones públicas como privadas, permitiendo a las empresas
crear entornos de nube híbrida. Por ejemplo, una empresa puede
utilizar la opción pública para su trabajo habitual y, al mismo tiempo,
mantener datos sensibles en una nube privada.