4. ¿Ovejas artificiales?
Rumania, 2126 AD
Veintiún años transcurrieron desde el regreso al Refugio en ef eslingatrón de Bistriza y todo
estaba listo para burlar al olvido de la muerte en un cuerpo de vida eterna, pero tan vulnerable
como cualquier mortal.
Una figura desharrapada y de cabellos larguísimos desordenados se movía con agitación, solo
para afinar la obra concluida que había consumido un suspiro de tiempo para alguien que viviría
por siempre. Las últimas variables ya habían sido analizada y todas las funciones actualizadas,
sin escatimar nada en la máquina más excelsa que la especie humana hubiera construido
jamás Y estaba diseñada y erigida por un solo hombre: Noah Solomon Ferratti. El monstruo
tecnológico fruto del raciocinio desquiciado era a saber, el primer y único Reactor Orgánico de
Replicación sobre planeta. Después de miles de pruebas experimentales ya estaba listo para
cargar en la memoria del Hipercomputador la razón prima de su existencia, para protegerla y
perdurarla por toda la eternidad su propia alma si acaso estaba contenida en sus infinitos
recuerdos y conocimientos. Todo lo almacenado en su cerebro a través de 178 años vida
terrenal tenía que salvaguardarse de alguna forma ya que la carcasa de su cuerpo podría no
hacerlo por siempre. S organismo de mundanal fragilidad ya había sido protegido con mismo
fin. Ahora era el turno de su mente: eterna omnipresencia
Corrió a la casita en medio del bosque de otoño, abrienuose paso entre los alborotados
pajarillos que vivían bajo el tecre holográfico y se apresuró en buscar la maquinilla afeitadora. U
encontró en uno de los tantos gabinetes que estaban repletos los vestidos floridos de Adiva: él
nunca había tenido el corazón gall deshacerse de todos ellos, otros tantos recuerdos. A fin de
cuenta se enfrentó a un espejo y a la grotesca humanidad que presenciaba Habria de cambiarla
para bien y de inmediato.
Haciendo uso de la maquinilla zumbadora se cortó al rape la espesa cabellera. Encontró
después de tanto tiempo la suave curvatura de su propio cráneo mondo y lirondo, hasta verlo
por completo reluciente y puro al tacto. Sonrió con el estigma de la ncongruencia; era el
después de todo, como en un principio, siglos atrás, antes de todas las transformaciones.
Después de bañarse y regocijarse con la nueva textura de su cuero cabelludo, vistió una bata
limpia y se alistó a proceder con la descarga neural de su psique, plasmada en el universo
cerebral ahora apenas accesible para una máquina.
Había acondicionado una de las dependencias del gigantesco Refugio, convirtiéndola en una
sala de operaciones limpia y estéril por completo. Se recostó de barriga en una camilla que
soportaba su cabeza en un pedestal anatómico, además de permitirle la libertad de sus manos
que tecleaban los comandos del programa en cuestión. Los autómatas cibernéticos que
realizarían la operación en su propio cuerpo se activaron y los tres monitores en el suelo
indicaban completa funcionalidad del programa médico que se ejecutaría una vez que la
mascarilla de oxígeno y gas anestésico estuvieran en su lugar.
Noah quedó dormido y una sencilla intervención quirúrgica empezaría en la parte posterior de
su cráneo. Un brazo articulado descendió y tras el reconocimiento pertinente activó un
escalpelo láser. Este hizo una incisión longitudinal media precisa en el cuero cabelludo. La
sangre empezaba a fluir de inmediato y otro brazo hizo su aparición haciendo la respectiva
limpieza. Se hizo una segunda incisión perpendicular a la anterior hasta casi llegar al pabellón
de su oreja derecha, y un tercer brazo mecánico bajó del techo con unas pinzas y después de
coger de una esquina el cuero cabelludo, lo estiró sin contemplación, revelando el panículo
desnudo sobre los mismos huesos craneales. En un paso siguiente se posicionó en el espacio
expuesto el transmisor neural, que era nada más que una placa opaca que se acomodaba a la
perfección sobre la curvatura del cráneo, y que de inmediato empezaba a colonizar dicha
superficie en carne viva. Una miríada de tentáculos con electrodos microscópicos formaba
intrinsecas redes, que no solo se conformaban con el paniculo expuesto al aire libre, sino que
avanzaban por el restante cuero cabelludo intacto, formando delicados retículos subcutáneos.
Poco a poco la invasión de sensores llegaría a cubrir casi toda la superficie craneana.
Al final se reubicó el pliego de piel a donde pertenecía, cubriendo el implante artificial ahora
ultradelgado. Unas rápidas agujas en otra extremidad robótica cocieron las incisiones con
microfibras asimilables, devolviéndole la forma original a su cráneo reluciente. Una espuma
cicatrizante se roció en la intervención y los labios de la herida empezaron a soldarse como si
nada hubiera pasado.
Un par de horas más tarde Noah despertó y se percató de que apenas tenía en la cabeza una
marca rojiza en forma de ele. Asimismo, no tenía ninguna sensación del objeto extraño, que de
inmediato percibía los impulsos eléctricos de su cerebro, además de amplificarlos y
retransmitirlos en tiempo real por los mismos hilos subcutáneos, los que a la vez trabajaban
como un activo transpondor hiperbólico subetéreo.
Ya estaba hecho. Solo quedaba la descarga de sus recuerdos y eso tenía que hacerse con
extremo cuidado para evitar confusiones innecesarias que podrían arruinar todo ese delicado
proceso.
Esperó por un par de días para recobrar el vigor suficiente que sería requerido en las siguientes
decenas de horas, tiempo necesario para empezar a llenar la inconmensurable memoria
artificial del Hipercomputador. Vertería la pura esencia de su ser en una máquina.
Se ubicó en una cámara de aislamiento sensorial, oscura y silenciosa por completo, en la que
flotaba sobre una solución salina temperada; dentro no existía nada más que sus pensamientos
en la ausencia de un cuerpo fisico para sentirlo. La compleja secuencia dio inicio y una
autosugestión hipnótica lo remontó a los primeros y más antiguos recuerdos, adquiridos de
forma cronológica. Al mismo tempo, todos los impulsos subetéreos transmitidos por el
implante eran almacenados en la memoria que trabajaba sin pausas desde su conexión.
Sin ninguna perturbación del mundo exterior, el mundo interno de Noah recorrió de principio a
fin toda la paleta de adquisiciones sansonales, las que significaban su misma existencia desde
su temprana infancia, niñez, adolescencia, juventud y su larga y compleja vida adulta. Todo lo
que había aprendido, visto, oído, amado, odiado y grabado en su mente regresaba otra vez y era
acumulado en la ggantesca memoria artificial. La máquina zumbadora pronto se convertiría en
el reflejo de otra entidad como lo era un tal Noah Solomon Ferratti, sin embargo, en una que
perduraría para siempre siacaso su cuerpo como el frágil almacén que era, no lo lograba.
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Había planificado para mucho más aún, por supuesto. El Hypercom ya contenía toda la
sustancia personal de un solo - hombre, no solo desde el principio de su vida, sino hasta el
mismo momento de la grabación. Solo porque la capacidad de memoria de la máquina era casi
infinita y gracias al implante craneal, que segundo a segundo retransmitía el equivalente
subetéreo de los impulsos nerviosos desde su cerebro, todo en absoluto era grabado en cada
momento de vigilia. El milagro empezaba cuando el Hypercom discernia la información en
grupos de importancia, de aquellos que sobrepasaban el umbral de estimulación o aprendizaje
y de aquellos que no lo hacían.
No importaba tampoco el lugar en el mundo donde se encontrara, puesto que los impulsos
codificados de su mente sempre encontraban repetidores físicos, erigidos con astucia en todas
partes del Refugio y muy pronto en el mundo entero. Empresa dificil pero no imposible. Eran
simples antenas discretas que orientaban la transmisión hasta la inexpugnable torre de
recepción construida fuera del Refugio, El único inconveniente era que debía evitar cualquier
exploración subterránea profunda o el buceo en abismos marinos, como si acaso hiciera alguno
de ambos.
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Todos sus nuevos y futuros conocimientos en una inteligenca cada vez mayor siempre serían
almacenados y tamaña sapiencia sería protegida y bien podria ser utilizada para reconstruir a
un nuevo Noah Solomon Ferratti, cuantas veces fuera necesario, solo si su cuerpo original
dejara de existir.
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Corría el año 2147 de la era común, cuando se realizó la máxima prueba a todas las conjeturas
planteadas con desesperación a principio de ese siglo, a cabal en un país extraño porque todos
lo eran en ese tiempo incierto, en el que a fin de cuentas un tal Noah S Ferratti murió asesinado.
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Paris, Francia
Jueves 27 de abril, ese fatídico año
-Monsieur Ferrát! Usted es siempre bienvenido. Pase, buen hombre, y siéntase como en casa,
sil vous plait. -Un anciano de exquisitas prendas le abrió las puertas de su morada en la isla de
Cité, en pleno centro histórico de la antigua capital cultural del mundo. El río Sena aún no traía
sus emanaciones a temprana hora de esa mañana.
-Estoy muy agradecido, Lepríès Marceau -respondió Noah. Vestía una gabardina de cuero negro
y un largo mechón de cabellos amarrados caían en la espalda-. Tanto así, que es siempre un
placer hacer negocios con usted.
-¿Y qué puedo brindarle en esta ocasión?, si me permite ir directo al grano. Recuerde que tiene
carte blanche en mi establecimiento. ¿Serán tal vez más de mis zirconios máser-activos? ¿O
quizás más espatoflúor birrefractante? Déjeme adivinar, Monsieur, ¿acaso serán cristales
d'argón-tritio?, porque tengo un reciente cargamento de l'Amérique, très beau !
El invitado se apresuró en beber el té que le había brindado en una diminuta taza de porcelana,
para hablar del propósito de este último viaje a Francia.
-Oh no, Lepriès Marceau, no es nada de eso. Lo que me trae a su hogar es la necesidad de
poder activar mi propio generador laser, de, digamos... 10 Terajulios y para ello necesito...
-110 Terajulios! Oh la la, Monsieur Ferrát, eso si que es un gran poder...
-Lo es, si. Para lograrlo necesito nada menos que un condensador de plasma de iridio.
Lepriès Marceau se quedó estupefacto. Estaban hablando de un artefacto que el mundo entero
desconocía, salvo por ese joven dientifico inglés que sabía más de lo que le convenía. El humor
del contrabandista cambió por completo:
-No sé de qué está hablando usted, buen hombre. No existe tal aparato, y por eso mismo le
ruego que no tome mi tiempo en vano. Ahora, si me disculpa...
Noah sacó de su gabardina un contenedor rectangular repleto de gruesas fichas octagonales
de color púrpura metálico; el anciano duplicó su asombro al contemplar la decena de tarjetas de
crédito, avaladas en 100.000 dólares australianos al portador cada una de ellas.
-Estoy seguro de que me puede ofrecer un poco más de su valioso tiempo, buen Lepríès
Marceau, además de venderme el condensador en cuestión, puesto que siempre supe que no
haría este viaje en vano. Si es tan amable en mostrarme la pieza, podremos acabar la
transacción cuanto antes, d'accord?
No faltó más. El anciano traficante de tecnología aceptó callado la millonada en efectivo,
sintiendo como nunca la real consistencia de tanto dinero junto. Sin demorar le condujo a la
trastienda donde guardaba con gran celo cientos de cajas, y al abrir una bastante larga, con
inviolables sistemas de seguridad, apareció el artefacto en cuestión. Era un cilindro metálico de
variados diámetros, rodeado de exquisitos aditamentos electrónicos imposibles de imitar,
alrededor del núcleo de puro iridio-197 obtenido en las lejanas minas de asteroides, que solo se
encontraban orbitando al Sol entre Marte y Júpiter.
Aún era muy temprano esa fría mañana parisina, momento de desvanecerse antes de que
llegaran los insectos o también los curiosos habitantes locales.
- Le ruego que usted disculpe mi indiscreción, Monsieur Ferrat -Se daban un último sacudón de
manos, antes de que se llevara la caja en el montacargas gravitatorio que flotaba a poco más
de 30 centímetros del suelo-, pero yo me pregunto; más bien le pregunto a usted, ¿para que un
láser de 10 Terajulios en este mundo? Sacrebleut Noah comprendía la curiosidad del anciano y
de ningún modo le hablaría del Refugio en el eslingatrón Bistriza. No tuvo ningún problema en
tergiversar sus objetivos reales, aún cuando lo que le dijera no fuera algo lejos de la verdad.
-Los quarks, Lepríès Marceau. Solamente ahora he podido trabajar en un acelerador de
partículas y mis patrocinadores requieren cada vez mayor potencia. Con este artefacto sí que la
tendrán.
Empujó la caja dentro del compartimiento de carga de la nave Lágrima que se cerraba sola con
el preciado contenido salvaguardado. Ya estaba listo para marcharse y le dio una última mirada
al anciano, encontrándolo con los ojos volcados y salivando sin control frente a él.
-¡Qué! Poseur. Un zombi... ¡Maldición! -refunfuñó sorprendido. Una casta de esclavos mitad
hombre mitad máquina que no se podían siquiera olfatear, y ahora Noah se culpaba por
encontrarse en tamaño dilema. ¡Y tantas veces que había negociado con este hombre! Miraba a
los lados para tratar de descubrir al que controlaba a Lepriès Marceau, o la marioneta que era
en realidad, pero no había nadie alrededor, por supuesto.
-Quarks? Poof... Je m'en fous l'quarks, monsieur. No puedo dejarlo ir con tan preciada carga.
Una horrible voz de ultratumba salia de la garganta del anciano. De repente, debajo de la manga
estiró una mano interminable, convertida en un largo tentáculo mezcla de carne y piezas
cibernéticas terminadas en las fieras cuchillas que eran sus dedos tratando de alcanzar al
incauto comprador inglés.
Noah reaccionó en fracciones de segundo apartándose de la mortal arremetida, solo para
recibir en una pierna el doloroso corte descarnado del otro tentaculo que había extendido el
híbrido Cyborg, cuyos reflejos eran harto acelerados. Además, no únicamente tenía brazos
artificiales. Sus piernas también se alargaban caminando como un avezancuda de tres metros
de altura, con una incomparable celeridad, tardando menos de lo pensado en dominar a un
hombre que se debatia aferrado a la vida, a pesar de tener una herida sangrante en el muslo.
Lepriès Marceau convertido en un ágil y largo esperpento de metal y músculos entrelazados, la
peor pesadilla postapocalíptica, al final asió la lenta extremidad sangrienta del asustado Noah,
clavando sus cuchillas en un apretón infalible y lo arrastró retrayendo su largo apendice. La
sonrisa en su rostro seguía siendo gentil como siempre.
-Escussez moi, Monsieur Ferrát. Ahora deberá morir...
El aterrado hombre sabía que era así cómo pagaba tan grande error, por la falta de precaución
que tuvo al menospreciar por tantos años la inocua fachada de un anciano cualquiera. El
monstruo levantó el otro tentáculo libre para clavárselo en el pecho, destrozando su agitado
corazón.
-Au-revoir!
Pocos segundos más tarde, Noah Solomon Ferratti, de 192 años de edad, encontró la muerte
convirtiéndose su cuerpo en un despojo mortal, como siempre lo temía. Un último impulso
transmitido, después muerte cerebral.
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No era el fin, pero sí El Inicio, pero de aquella clase que nunca
esperaba...
La nave Lágrima recibió un urgente telecomando de Bistriza. Estaba obligada a partir de
inmediato frente al enfurecido rostro de un tal Lepriès Marceau, reconstituido en la mundana
forma de un anciano cualquiera, mirando alejarse en el aire a un preciado condensador
extraterrestre. Ironía, se dijo al final, después de todo su dueño ya no estaba en el mundo de los
vivos, como él mismo tampoco lo estaba. El Controlador oculto en la clandestinidad también se
lamentaba por semejante pérdida.
De todos modos Ferrat ya era pasto de los hongos de la putrefacción.
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Hypercom había dejado de recibir la transmisión regular de las ondas encefálicas de su
constructor, significando la mancha adelante en la suplantación del portador original de todos
los recuerdos almacenados en la memoria cibernética, Solo entonces se podian activar los
algoritmos pertinentes para que los automata del refugio iniciaran el experimento más
descabellado en la historie de la humanidad. La clonación de un nuevo Noah Solomon Ferrat
Todo estaba listo y en espera.
Un jueves 27 de abril del año 2147 se inició la clonación de un individuo adulto de vida eterna,
ironía, como el que había muerte hacia pocos minutos.
De una colección de matrices corporales suspendidas del cielo raso, como crisálidas en espera
de una metamorfosis impensable, primera en la línea fue llamada hacia la habitación estéril
donde todo ocurriria.
Cada una de las matrices contenía un receptáculo en forma de una persona adulta, con
patrones de huesos y articulaciones deletéreos dentro de un molde que empezaba a ser
colonizado primero por células madre que invadían la osamenta artificiall convirtiéndose en
huesos propios, luego tejido intersticial y al cabo otro conductor. Toda la substancia provenía
de la activa división celular de células totipotentes dentro de las celdas de biopoyesis
colonizando la oquedad del molde de la matriz. Poco a poc los mismos moldes alrededor de
brazos, piernas y tronco eram reabsorbidos por los tejidos que aparecían, para afianzarse en
una anatomía más convencional.
Dichas células eran inyectadas de forma continua desde el mismo Reactor Orgánico de
Replicación y cumplían a cabal diferenciación a las que estaban programadas en el genoma de
Noah. Al mismo tiempo, otras se convertian en tejidos de soporte, homólogos a un cordón
umbilical y una placenta que alimentaba la mirada de tejidos que poco a poco se convertian en
órganos inmiscibles, Dicha placenta estaba implantada en un artefacto lamado el Alimentador,
como una matriz humana con similares cualidades elástico-osmóticas, que sufría la constante
irrigación de nutrientes en un líquido oxigenado en el lado opuesto.
El flujo externo del Alimentador era filtrado de forma constante mediante diálisis controlada, y
los nutrientes y hormonas respectivas eran administrados con precisión cada segundo. El
control homeostático era estricto para el crecimiento forzado de un organismo de semejante
tamaño.
El proceso era lento pero constante y en pocos días ya existian organos complejos que
ocupaban un volumen casi definitivo para un tamaño adulto. Un tracto digestivo estaba bien
diferenciado, asi como el notocordio nervioso alrededor de diferenciaciones somáticas
puntuales. Un novel cerebro comenzaba a generar ondas cerebrales perceptibles, comandando
la acción del corazón que empezaba a trabajar con autonomía; asimismo, el sistema renal
filtrador empezaba con sus funciones pertinentes.
Al cabo de 8 días el Hypercom prosiguió con su programa, y el siguiente paso fue implantarle el
transmisor neural sobre el cráneo. En ese momento Noah Solomon Ferratti era solo un
esperpento delgado, carente de piel y sin una pizca de grasa, una marioneta de solo músculos y
ligamentos aun inactivos. Apenas los músculos intercostales y el diafragma tenían un
funcionamiento continuo para ofrecer la ventilación pulmonar en una respiración todavía
asistida por mecanismos de oficio. El transmisor neural era entonces colocado sobre el cráneo,
y poco a poco era invadido por tentáculos de electrodos y transmisores subetéreos similares al
de Noah-cero, ahora extinto.
El siguiente proceso era la implantación de tejido conjuntivo y la creación de piel alrededor de
todo el cuerpo. La subsecuente irradiación de luces ultravioleta promovía la aparición de una
dermis activa y saludable y luego de una epidermis protectora.
Ese era el momento cuando el clon estaba listo para adquin una programación neuronal
definitiva, que lo convertiría en la razón prima de su existencia.
A los 24 días del inicio, el engendro ya estaba listo para nacer con 49 kilogramos de peso y una
estatura de 160 centímetros, ese dia era el domingo 21 de mayo del año 2147 dentro de los
confines del Refugio de Bistriza.
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La crisálida se abrió como un capullo en flor exponiendo a la estéril intemperie un cuerpo
inquieto que daba sus primeras bocanadas de aire sin ninguna asistencia. El clon no era nada
más que un bebé desmesurado que era atendido por cuidadosos brazos tan fuertes que
llegaban a manipularlo sin ninguna dificultad.
Lo primero que hicieron fue constreñir el grueso cordón umbilical a algunos centímetros del
abdomen y un escalpelo láser lo seccionó confiriendo autonomía e independencia a la copia
clonada de Noah S. Ferratti, que gemía en agitados resoplidos en un timbre agudo y estridente.
Luego fue trasladado a una cuna acolchada por sirvientes humaniformes robóticos que tenían
la dedicación de verdaderos padres para un ser humano que bordeaba el tamaño adulto,
empero todavía indefenso y sin ninguna identidad propia.
Era el momento para el Hypercom de proseguir con su programa. El paso final consistía en
iniciar la descarga de la psique almacenada en la memoria tangible del ordenador hacia el
receptor A través del mismo transmisor subcutáneo en el cráneo, el clon recibiria informaciones
a raudales en el mismo orden cronológico en el que fueron registradas.
Así se dio inicio a la recarga en el cerebro del clon con todos los conocimientos y recuerdos
adquiridos por el Noah original, a través de secuencias sinápticas que el implante craneal
obraba en las nuevas neuronas, sedientas de nuevos estímulos en descargas controladas con
sumo cuidado por el Hypercom.
A los pocos dias Noah adquiría en forma gradual la conciencia de su propio ser en una
existencia real y exitosa, dejando de actuar omo un recién nacido. Sin embargo, sus músculos
todavía no podían actuar bajo su voluntad ni tampoco su habla estaba desarrollada. El Noah
original había sido previsor con cada ínfimo detalle y el clon se sometia a sesiones de
acupuntura electromotriz, en las que cada fibra muscular de su cuerpo se acondicionaba a
trabajar bajo ccacción eléctrica, adquiriendo en un parpadeo el tono necesario para lograr
movimientos propios, controlados por completo bajo la omnipresente gravedad.
Si estás viendo esta grabación es porque yo morí y tú acabas de nacer. No tengas miedo,
tampoco confusión. Estoy seguro de que entiendes cada palabra que digo y que sabes
perfectamente que tu nombre es Noah Solomon Ferratti, nacido en Cambridge el 7 de julio de
1955. Ahora las cosas han cambiado. Tú, tierno estandarte de mi came y sangre, eres yo, y yo
soy tú de ahora en adelante y hasta el in de los tiempos.
El nuevo Noah con pelusa negra en su cabeza sonrió a la pantalla exhibiendo sus agudos
dientes de leche; el antiguo Noah con trenzas y duras facciones también sonreía. Ambos eran
uno solo, una misma conciencia, un solo ser que se había burlado de la muerte porque Noah
tenía la eternidad a sus pies una vez más.
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Dos semanas después Noah ya había recibido todos los anticuerpos necesarios en su dieta
blanda y su organismo ya generaba los suyos propios, siendo colonizado por bacterias que
conformaban la flora intestinal normal. El implante transmisor en su cabeza volvía a trabajar
como estaba supuesto, llevando al Hypercom la nueva sapiencia que adquiría el sucesor
temporal del programador original. Para entonces, su voz de timbre infantil sonaba mejor a los
primeros balbuceos que apenas profería, solo porque sus cuerdas vocales recién
experimentaban una elongación gracias al nuevo balance hormonal que requería para
convertirse en un adulto funcional con gonadas secretando reguladores químicos masculinos.
Su cuerpo adquiria mayor vigor con las series de ejercicios fisicos completos, en todas las
disciplinas, incluso mentales, y sus sentidos ganaban acuidad con cada prueba que Hypercom
monitoreaba 06 escrupulosa atención.
Un poco más de cuatro años después ya alcanzaba el p definitivo de 70 kilogramos y una
estatura de 188 centimetros, ta como había sido su predecesor original; su cabello ya teina
firmes mechones, su pecho empezaba a ampliarse, sus dedos eran fu tes, activos y precisos, y
la sonrisa del hombre en el espejo era més consistente en una firme dentadura pareja.
- Ahora si estoy listo. -Empero su voz no, aún sonaba juveni y cambiante en quiebros guturales-.
Solo espero no tener acné otra VBZ
Vistió sus ropas de cuero predilectas y pronto se encontraba surcando los aires en la
vertiginosa Lágrima. Su primer destino era sin duda, París.
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Alguien había golpeado la aldaba y el anciano Lepríès Marceau acudió renqueando; sus propios
sensores termográficos registraron a un hombre desarmado esperando respuesta tras la
puerta y supo que podía ser cualquiera de sus clientes, o sus víctimas, si en eso se convertian.
Entonces, abrió sin más pérdida de tiempo.
-¿Oui, en qué puedo servirle, buen hombre? -pregunto Lepriès Marceau mirando al extraño
frente a él. Una fotografía visual que le hizo no coincidía con ninguna de las imágenes
guardadas en su memoria artificial.
El hombre se quitó el sombrero y le dijo con el notorio intento de engrosar su voz:
-Tal vez no me reconoce, Lepríès, Soy yo, otra vez... Monsieur Ferrát, y tengo algo para usted,
asqueroso zombi...
Noah extendió los brazos en alto y ese instante la Lágrima disparó un objeto alargado desde su
estructura, con tal precisión, hasta llegar a las manos del hombre, objeto que resultó ser un
sable japonés con filo de diamante.
Lepriès Marceau no podia creerlo mientras agitaba su convulsiva cabeza puesto que sus
archivos informáticos resaltaban a palabra "Muerto cuatro años atrás al encontrar la
comparación visual más reciente. Los ojos de la marioneta carnica se tornaron blancos
mientras que filosas cuchillas eran extendidas de cada uno de sus dedos, pero era demasiado
tarde. Ferrát le cortó un brazo y luego el otro, cayendo al suelo ambas piezas, mezcla de metal y
came, que continuaban con movimientos espasmódicos
-¿Quién eres tú, demonio?! -inquirió la voz de ultratumba del Controlador secreto del Lepríès
Marceau, a quien solo le restaba estirar sus piernas y ahora su cuello como un verdadero
monstruo caricaturesco. .
-¡Yo soy el némesis! -Le cortó una pierna-. ¡Yo soy la redención! -Le cortó la otra, y Lepríès
Marceau era solo un grueso cuerpo con un largo cuello serpenteante-. ¡Yo soy la cura a tu
enfermedad!
Otro certero mandoble de la katana y lo decapitó con facilidad, quedando el Cyborg inerte para
siempre. Su escasa carne sería devorada por los hongos y el metal restante sería corroído por
las luvias ácidas en la intemperie de las islas de Saint-Louis y de la Cité, rodeadas por el Sena
en pleno centro parisino.
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Ya no había barreras que lo detuvieran. Él estaba allende cualquier frontera humana jamás
imaginada y la Tierra sería de él, porque él transcendía cualquier límite. Él era un Eterno como
ninguno otro había habido y seguiría existiendo por siempre. Solo tenía que figurarse cómo
hacer de la Tierra el lugar que era antes y aprendió más de lo que nadie nunca podría aprender,
dominando todos los campos de la ciencia accesible y haciendo de la genética y de la: fisica de
partículas su fuente de conocimientos.