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Claves del Miedo y Ansiedad en Psicoterapia

El documento aborda las diferencias entre miedo y ansiedad, destacando que el miedo es una respuesta automática a una amenaza real, mientras que la ansiedad implica una sobreestimación de peligros futuros. Se presentan criterios para distinguir la ansiedad normal de la patológica, así como modelos cognitivos que explican su activación y tratamiento. Además, se discuten enfoques diagnósticos y la importancia de la conceptualización del caso en psicoterapia para adaptar el tratamiento a las necesidades individuales del paciente.

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Claves del Miedo y Ansiedad en Psicoterapia

El documento aborda las diferencias entre miedo y ansiedad, destacando que el miedo es una respuesta automática a una amenaza real, mientras que la ansiedad implica una sobreestimación de peligros futuros. Se presentan criterios para distinguir la ansiedad normal de la patológica, así como modelos cognitivos que explican su activación y tratamiento. Además, se discuten enfoques diagnósticos y la importancia de la conceptualización del caso en psicoterapia para adaptar el tratamiento a las necesidades individuales del paciente.

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PSICOTERAPIAS: CLAVES PARA 1ER PARCIAL

MIEDO: estado neurofisiológico automático primitivo (es decir, innato) de alarma que
conlleva la valoración cognitiva de una amenaza o peligro inminente para la seguridad física
o psíquica de un individuo. Es una valoración AUTOMÁTICA que conlleva a una respuesta
rápida para defenderse del peligro o amenaza inminente. Un ejemplo de esto es la
respuesta lucha-huida, que consiste en que el individuo puede enfrentar (lucha) el estímulo
amenazante o escapar (huída) del mismo. El miedo es un estado momentáneo, orientado
más en el presente ya que hay una certeza de una amenaza real.
ANSIEDAD: sistema cognitivo complejo que procesa la información sobreestimando la
probabilidad y gravedad del peligro o amenaza, minimizando la probabilidad de
afrontamiento y fallando en el reconocimiento de aspectos de seguridad. La ansiedad
implica, así, una valoración negativa de sucesos o acontecimientos futuros, percibiéndolos
como incontrolables, imprevisibles y hasta amenazantes para los intereses vitales.
Asimismo, la ansiedad surge de pensamientos, creencias disfuncionales y apreciaciones,
por ende, poco tiene que ver con la amenaza o peligro real y objetivo. Es decir, una
situación puede generar ansiedad sin necesariamente ser amenazante realmente, ya que
es una sobreestimación de algo que podría llegar a suceder. Este es una característica
clave de la ansiedad, la orientación hacia el futuro de posibles situaciones que podrían ser o
no posibles. Así, los individuos ansiosos suelen pensar en términos como, por ejemplo, “si
sacudo mi cuerpo suavemente y respiro hondo varias veces, toda la atención estará sobre
mí, entonces mis compañeros sabrán que no pertenezco aquí” (si… entonces…).
SIMILITUDES ENTRE MIEDO Y ANSIEDAD: ambos son considerados normales para todos
los humanos (el miedo es, además, innato en todas las especies), y en ambos estados hay
un procesamiento de la información que conlleva a la generación de respuestas
conductuales, cognitivas y afectivas.
DIFERENCIAS ENTRE MIEDO Y ANSIEDAD: el miedo es un estado momentáneo, primitivo
y automático, orientado en el presente ante una amenaza real. La ansiedad, en cambio, es
una sobreestimación de percepciones, pensamientos y creencias sobre una situación
orientada al futuro. Es un estado más prolongado que el miedo, ya que éste puede durar
unos momentos mientras que la ansiedad puede prolongar horas o hasta días.

CRITERIOS PARA DISTINGUIR LA ANSIEDAD NORMAL DE LA PATOLÓGICA:


1. COGNICIÓN DISFUNCIONAL: valoración falsa del peligro, es decir, hay una
activación de creencias disfuncionales respecto de la amenaza que es incoherente
con la realidad objetiva de la situación.
2. DETERIORO DEL FUNCIONAMIENTO: interfiere con el manejo efectivo de la
amenaza. Esto puede afectar distintas esferas de la vida cotidiana, como la social o
la laboral (impacto negativo). También puede generar una respuesta corporal ante el
peligro, como la inmovilidad.
3. PERSISTENCIA: la ansiedad puede durar mucho tiempo (horas, días) e incita una
perspectiva orientada hacia el futuro, es decir, la persona se siente constantemente
en alerta sobre situaciones futuras que pueden o no llegar a pasar.
4. FALSAS ALARMAS: aparición del miedo y pánico, pero en ausencia del estímulo
amenazador.
5. HIPERSENSIBILIDAD A LOS ESTÍMULOS: hay una interpretación más amplia de
situaciones percibidas como amenazantes, esté el estímulo presente o no. Por
ejemplo, una persona con aracnofobia entra a una habitación y constantemente
observa los rincones del lugar en búsqueda de arañas, aún sabiendo que limpiaron
hace poco.
Es importante recordar que la ANSIEDAD es un sistema cognitivo complejo que procesa la
información sobreestimando la probabilidad y gravedad del peligro, minimizando la
capacidad de afrontamiento y fallando en el reconocimiento de aspectos de seguridad. Sin
embargo, esto es algo normal y esperable de la especie humana ya que implica
mayormente pensamientos, creencias y apreciaciones. El problema está cuando estos
factores se vuelven disfuncionales gracias a un estresor particular del ambiente, que “activa”
el sistema de ansiedad de manera inapropiada, desencadenando así el trastorno.

MODELO COGNITIVO DE LA ANSIEDAD: 3 maneras de activación del programa de


ansiedad
1. SITUACIONES O ESTÍMULOS ACTIVADORES: se activará si el estímulo es
percibido como amenazante para los propios intereses vitales.
2. MODO ORIENTACIÓN: se percibe instantáneamente los estímulos negativos
amenazantes para la supervivencia. Es un proceso de registro muy rápido e
involuntario.
3. SESGO ATENCIONAL: tendencia automática de prestar atención selectivamente a
los estímulos emocionales negativos.
ACTIVACIÓN DEL MODO PRIMAL DE LA AMENAZA: la percepción de los peligros activa
un sistema de alarma que conlleva procesos conductuales, fisiológicos y cognitivos que
evolucionaron para proteger nuestra especie. Este agrupamiento de esquemas
interrelacionados se ocupa, entonces, de maximizar la seguridad y minimizar el peligro. Son
rígidos, inflexibles y reflejos. Hay cuatro procesos que ayudan a definir la respuesta
inmediata al miedo:
1. MAYOR ACTIVACIÓN AUTONÓMICA: la activación del modo de amenaza conlleva
una valoración del aumento de actividad autónoma. La ansiedad es proporcional a la
estimación percibida de peligro, por ende, cuanto mayor sea el peligro valorado,
mayor será la activación autónoma de una interpretación amenazante. En otras
palabras, para preparar la respuesta de lucha o fuga.
2. RESPUESTAS DEFENSIVAS INHIBITORIAS INMEDIATAS: respuestas
auto-protectoras muy rápidas que consisten en escapar, evitar, quedarse inmovil,
desmayarse. Estas respuestas tienden a ser fijas, pre programadas y automáticas, y
son primales (innatas).
3. SESGOS Y ERRORES COGNITIVOS: el procesamiento cognitivo se hace muy
selectivo, amplificando las amenazas y disminuyendo la información de seguridad.
Minimización de los recursos personales, maximización del peligro y catastrofización
(consecuencias desastrosas). Exageración sobre la probabilidad y gravedad de la
amenaza.
4. PENSAMIENTOS E IMÁGENES AUTOMÁTICAS RELEVANTES A LA AMENAZA: la
activación del modo primal de amenaza produce pensamientos e imágenes de la
amenaza, tienden a ser involuntarios y entrometerse en la consciencia. Son
coherentes con el estado emocional y una representación sesgada de la realidad.
PRINCIPIOS BÁSICOS DEL MODELO COGNITIVO DE LA ANSIEDAD:
1. VALORACIONES EXAGERADAS DE LA AMENAZA: se percibe como si fuera a
tener un grave impacto sobre los intereses vitales/bienestar. Se atribuye al modo
primal de la amenaza.
2. MAYOR INDEFENSIÓN: subestimación de la propia capacidad de afrontamiento.
3. PROCESAMIENTO INHIBIDO DE LA SEGURIDAD: cualquier información que
transmita reducción de la probabilidad o gravedad de la amenaza será filtrada e
ignorada.
4. DETERIORO DEL PENSAMIENTO CONSTRUCTIVO/REFLEXIVO: el pensamiento
y razonamiento se emplea de manera ineficaz. Se enseña reestructuración cognitiva.
5. PROCESOS AUTO-PERPETUANTES: atención aumentada hacia los síntomas y
señales de ansiedad, intensificando la angustia subjetiva.
6. PRIMACÍA COGNITIVA: la activación de los esquemas hipervalentes de amenaza
presentan una exageración de la realidad y un punto de vista débil e indefenso de
uno mismo. Se considera a la cognición como primordial en la adquisición de estos
estados por la evaluación e interpretación inicial de la situación.
7. VULNERABILIDAD COGNITIVA HACIA LA ANSIEDAD: algunos individuos
presentan mayor riesgo hacia la ansiedad por factores genéticos, neurofisiológicos,
historias de aprendizajes y esquemas de procesamiento de la información que se
han construido desde la infancia.

DIAGNÓSTICO: conjunto de síntomas y descripciones consensuadas por asesores clínicos


e investigadores de diferentes países, que sirve de base razonable para la definición de las
diferentes categorías de clasificación de los trastornos mentales.
(Esto último supone una ventaja, ya que el consenso entre distintos profesionales aumenta
la rigurosidad de cada categoría de clasificación del diagnóstico a aplicar).
UTILIDAD DEL DIAGNÓSTICO
1. El diagnóstico permite llevar una ESTADÍSTICA para tener en cuenta cuáles son las
patologías más prevalentes.
2. El diagnóstico facilita la INVESTIGACIÓN CLÍNICA, ya que nos permite caracterizar
los problemas y organizar muestras homogéneas para poner a prueba un
tratamiento.
3. El diagnóstico es útil para enseñar psicopatología (DOCENCIA).
4. En la CLÍNICA GENERAL, el diagnóstico es una forma breve de referirse a un
conjunto de dificultades que pueden aquejar a una persona.
5. El diagnóstico es útil en la ADMINISTRACIÓN DE SALUD, ya que permite una
asignación de recursos relacionada con la investigación.
EL DIAGNÓSTICO Y SU RELACIÓN CON LA APLICACIÓN EN PSICOTERAPIAS: las
descripciones y pautas que conforman los diagnósticos no presuponen implicaciones
teóricas ni abarcan la amplitud de los conocimientos sobre los trastornos mentales y
comportamiento. Es por esto que el profesional debe utilizar su propio juicio a la hora de
elegir un determinado diagnóstico, basándose en el caso particular del paciente. En esta
línea, puede suceder que los criterios no se cumplan estrictamente (por ejemplo, un síntoma
se presenta con una duración mayor o menor a lo requerido). En el caso de que los criterios
se cumplan de manera evidente, el diagnóstico puede ser formulado como seguro.
ENFOQUE CATEGORIAL: implica una clasificación de trastornos a partir de la ausencia o
presencia de determinadas características, lo que permite que se puedan diferenciar entre
sí. Por ejemplo, si un paciente presenta el síntoma A y el síntoma B, entonces tiene X
trastorno. Este tipo de enfoque tiene la ventaja de poder detectar más rápidamente y de
manera más clara la presencia o ausencia de un determinado trastorno mental. Sin
embargo, cuenta con la desventaja de no poder distinguir un rasgo/emoción normal de uno
patológico. Por ejemplo, la presencia de ánimo triste no necesariamente significa que
estamos frente a un cuadro depresivo.
ENFOQUE DIMENSIONAL: implica la clasificación de trastornos en base al grado de
presencia de ciertos rasgos o atributos, es decir, las “dimensiones”, que se definen por la
cantidad en que se presenta una característica en particular. Siguiendo el ejemplo previo, la
depresión, desde este enfoque, se puede definir por la severidad o por el nivel del ánimo
triste. Este enfoque, también, se basa en la suposición de que todas las personas tienen los
mismos atributos, por ende resulta pertinente medir en qué grado se presenta la
característica, antes de determinar si se trata de algo patológico o no. Así, este enfoque
tiene la ventaja de aportar mayor información cualitativa, pero la desventaja de no contar
con un consenso concreto sobre qué atributos específicos miden un trastorno mental, y cuál
es la línea límite entre la salud y lo patológico.
ENFOQUE PROTOTÍPICO: identifica características esenciales para clasificar, tal como lo
sugiere el enfoque categorial, pero también permite cambios que no alteran la clasificación
en sí. De esta manera, se puede decir que este enfoque es una combinación del categorial
y el dimensional, ya que amplía y flexibiliza la clasificación del trastorno. Por ejemplo, la
persona con esquizofrenia tiene que tener alucinaciones, pero podría también presentar
síntoma A o síntoma B.

RED CAUSAL COMPLEJA: intenta dar cuenta de los trastornos, no como manifestaciones
de las causas subyacentes (como postula el modelo médico), sino como un conjunto de
relaciones entre síntomas que se organizan en un sistema. En otras palabras, este modelo
permite suponer que los trastornos existen como sistemas, y no como entidades. Esta es
una alternativa menos restrictiva para avanzar en la clasificación de trastornos mentales, no
sólo en términos de la clasificación misma, sino porque también permite una atención más
focalizada en el paciente debido a que permite estudiar toda la complejidad del sistema
individual (permitiendo, entonces, observar las redes individuales del paciente). También
tiene una gran utilidad clínica.

TRATAMIENTO TRANSDIAGNÓSTICO: está orientado a tratar trastornos similares, es


decir, trastornos que están dentro de una misma clase diagnóstica, cuentan con
características clínicas/mecanismos superpuestos, o que cuentan con altos niveles de
ocurrencia simultánea. Utilizan intervenciones que se focalizan en los procesos subyacentes
comunes, o también se pueden utilizar reglas que determinan el uso de los componentes
del tratamiento basados en los síntomas individuales. Este tipo de tratamiento brinda la
oportunidad de flexibilizar las intervenciones de manual y permitir una mayor
heterogeneidad en la presentación clínica, así como aumentar las posibilidades de
adaptarla al paciente individual, facilitando así un equilibrio entre la fidelidad de los
resultados y la flexibilidad del tratamiento, maximizando los beneficios de ambas.
Relación con la fidelidad del tratamiento: adherencia y que paciente cumpla. Ser fieles en la
clínica cuando hay que ser flexibles frente al px. Trat trans diagnósticos permiten resolverlo,
ser fiel al trat pero con cierta flexibilidad.

CONCEPTUALIZACIÓN DEL CASO: serie de hipótesis que establece una relación entre los
problemas que afligen al paciente. Se trata de un proceso de diálogo que permite mejorar la
comprensión de los problemas a partir del debate sobre los mecanismos psicológicos que
pudieron haber participado en la predisposición, desencadenamiento y mantenimiento de
estos problemas. A medida que avanza el caso, se puede compartir con el paciente. Para
formular la hipótesis de trabajo hay que identificar las estructuras cognitivas (creencias
nucleares, intermedias y pensamientos automáticos), los acontecimientos y las situaciones
que desencadenan estas creencias y una teoría clínica de sus posibles orígenes.

SUMAR MARTIN Y LAU


RELACIÓN ENTRE CONCEPTUALIZACIÓN DEL CASO Y LAS PBE: los tratamientos
basados en la conceptualización del caso no se oponen a los tratamientos basados en
evidencia empírica, sino que nos guían en ellos, proporcionando un marco para comprender
cómo se manifiesta un trastorno en un individuo determinado. La razón principal de uso es
la utilidad clínica.
ESTRATEGIAS IDIOGRÁFICAS Y NOMOTÉTICAS: ambas son esenciales en el estudio y
tratamiento de la psicopatología. Están basados en la conceptualización del caso.
ESTRATEGIA IDIOGRÁFICA: permite adaptar el tratamiento a la persona, pero para eso es
necesario determinar lo que es único en la personalidad del individuo.
ESTRATEGIA NOMOTÉTICA: intenta nombrar o clasificar el problema en cuestión. Es decir,
para aprovechar la información acumulada sobre un problema o trastorno concreto,
debemos ser capaces de determinar una clase general de los problemas a los que
pertenece ese problema en cuestión. Cuando identificamos un trastorno psicológico
específico en el ámbito clínico, estamos realizando un diagnóstico.

APLICACIONES DE PSICOTERAPIAS: el objetivo de la psicoterapia es promover y


restablecer el bienestar anímico de la persona. Esto tiene tres distintas aplicaciones: como
tratamiento del trastorno mental, como recurso para abordar las crisis vitales y como
herramienta para el desarrollo personal.
TRASTORNO MENTAL: estado distinto al de la salud/normalidad, ya que produce
sufrimiento, no es voluntario sino padecido y debe ser cambiado para el beneficio del
paciente y su comunidad. Esto no le permite al individuo concretar sus objetivos y metas ya
que interfieren con su vida cotidiana. Requiere un tipo de tratamiento específico, siguiendo
un orden establecido (manual), con el objetivo de lograr la remisión de los síntomas y la
prevención de recaídas.
CRISIS VITALES: cuando una persona atraviesa una situación crítica en su vida, pero es
esperable dado que es inseparable de la condición humana. Pueden ser evolutivas
(adolescencia, nacimiento de un hijo, vejez) o vitales (mudanza, casamiento, cambio de
trabajo). Requiere una intervención corta, tendiente a promover un adecuado afrontamiento
(enfoque de resolución de problemas) y a prevenir el desarrollo de un trastorno mental por
la vulnerabilidad que genera la situación estresante.
DESARROLLO PERSONAL: cuando una persona requiere una intervención tendiente a
mejorar aspectos en ciertas áreas de su vida, como su desempeño o vínculos, ya que esto
la ayudaría a sentirse más realizada. No implica necesariamente un malestar clínicamente
significativo. El terapeuta debe orientar y acompañar a la persona en un camino de
descubrimiento, armando significaciones y construyendo estrategias en equipo.
RELACIÓN ENTRE EL DIAGNÓSTICO Y LAS APLICACIONES DE PSICOTERAPIAS: el
concepto de diagnóstico está involucrado con la aplicación de psicoterapias como
tratamiento del trastorno mental, debido a que es la única que se encuentra en el eje
salud/enfermedad (los otros se ubican bajo el eje de malestar/bienestar). Un paciente que
consulta por un trastorno mental debe ser informado acerca del diagnóstico, es decir, debe
conocer el nombre del trastorno que presenta, así como los signos, síntomas, severidad del
cuadro y su curso probable con o sin el tratamiento correspondiente. Para esto, el terapeuta
debe psicoeducar al paciente utilizando un lenguaje adecuado y comprensible. También se
le deben explicar las diferentes alternativas de tratamiento.

VULNERABILIDAD: la teoría cognitiva propone la hipótesis de que el ser humano tiene una
predisposición psicológica, la cual se comienza a formar en formato de esquemas durante la
infancia y se continúan moldeando a lo largo de la vida del individuo.
Barlow apela a tres tipos de vulnerabilidad diferentes pero relacionadas entre sí:
● Biológica generalizada (heredable, esta vulnerabilidad genética permanecerá
inactiva o latente, a menos que se active por estímulos o circunstancias
ambientales).
● Psicológica generalizada (asociada a cambios en la función cerebral a causa de
experiencias tempranas adversas).
● Psicológica específica (aprendida, que explica por qué se desarrolla un trastorno
emocional en lugar de otro):

VULNERABILIDAD ESPECÍFICA: lo característico de la vulnerabilidad, es que cada


individuo cuenta con un tipo de vulnerabilidad particular para poder desencadenar la
depresión.
VULNERABILIDAD SOCIOTRÓPICA: implica una tendencia a valorar la cercanía,
dependencia, aceptación, por ende, las personas con este tipo de vulnerabilidad específica
tienden a desencadenar una depresión si se enfrentan a situaciones de rechazo social o
desprecio. Por ejemplo, una persona termina la relación con su pareja y tiene la creencia de
que nadie la va a volver a querer nunca más. Frente a esta situación de rechazo (en cierta
medida), la persona con vulnerabilidad sociotrópica podría desencadenar una depresión.
VULNERABILIDAD AUTÓNOMA: implica una tendencia a valorar la independencia,
movilidad, cambio, logros, por ende, las personas con este tipo de vulnerabilidad específica
son más propensos a desencadenar una depresión si se enfrentan a situaciones de fracaso
o de paralización. Por ejemplo, una persona reprueba el parcial y tiene la creencia de que
no sirve para el estudio de la carrera en particular. Frente a esta situación de fracaso, la
persona con vulnerabilidad autónoma podría desencadenar una depresión.
MODELO DIÁTESIS-ESTRÉS: una clave a tener en cuenta es la palabra “podría”. Esto
quiere decir que, si bien hay una predisposición psicológica a la depresión, no siempre
vamos a desencadenar un trastorno. Siguiendo los ejemplos previos, si termino la relación
con mi pareja o repruebo un parcial, no necesariamente voy a desencadenar un trastorno
de depresión. Para que se desarrolle, es necesaria la presencia de estresores ambientales
que se sumen a la vulnerabilidad. Sólo con esta conjunción de factores se podría
desencadenar la depresión. Sin embargo, también resulta importante mencionar que este
modelo también aborda los factores de inicio y de mantenimiento.
FACTORES DE INICIO: son las causas de los problemas, y, debido a que se desarrollan
durante la infancia, son remotos e inaccesibles.
FACTORES DE MANTENIMIENTO: contribuyen a la perpetuación del trastorno, y, dado que
se dan en el presente, resultan más evidentes y accesibles en la terapia.
ESQUEMA: son estructuras organizadas de información que contienen las percepciones de
los individuos, objetivos, expectativas y recuerdos. Como se dijo previamente, son
desarrollados durante el período de la infancia, y se organizan y consolidan a lo largo de la
vida, a medida que nuevas experiencias son asimiladas dentro de la estructura de
creencias.
Se construyen en edades tempranas por una cuestión adaptativa, porque necesitamos
interpretar lo que sucede y lo hacemos en base a nuestras experiencias. Conforman
nuestras creencias. Cuando son disfuncionales, permanecen latentes, hasta que un
estresor los activa (diátesis-estrés).
PRESENTA 4 COMPONENTES:
● Cognitivo: sistema de creencias. Una vez activados se expresan en pensamientos
automáticos. A través de registro, identificar los sesgos. Tratar con diferentes
técnicas hasta generar flexibilidad cognitiva.
● Afectivo
● Fisiológico
● Conductual
RELACIÓN VULNERABILIDAD Y ESQUEMA: la vulnerabilidad es una predisposición
psicológica al trastorno de depresión, que se desarrolla en la infancia a través de los
esquemas. Éstos se consolidan a medida que uno adquiere nuevas experiencias, pero, esto
no quiere decir que uno desencadenará un trastorno de depresión. Para que se desarrolle
un trastorno es necesaria la conjunción de la vulnerabilidad específica y la activación de los
esquemas a través de estresores ambientales.
TRÍADA COGNITIVA: disposición cognitiva para percibirse a sí mismo, al mundo y al futuro
de manera negativa y disfuncional. Estos esquemas negativos pueden ser activados por
diversas situaciones, y en personas con depresión suelen ser globales y rígidos. Los
pensamientos automáticos son repetitivos y están sesgados negativamente (es decir, las
creencias y percepciones producen leve tristeza o frustración, y tiene consecuencias
negativas). Se basa en el modelo de diátesis-estrés, que tiene su relación con los dos tipos
de vulnerabilidad.

MECANISMOS DE MANTENIMIENTO: contribuyen a la perpetuación del trastorno, y, dado


que se dan en el presente, resultan evidentes y explícitas, por ende, son accesibles en la
terapia. Es por esto que la TCC se preocupa por ellos, ya que también son los más fáciles
de modificar.
MEDIDAS DE SEGURIDAD: acciones empleadas por los pacientes para evitar enfrentarse
con el estímulo. Así, como interfieren en el proceso de recuperación espontánea, se
consideran también mecanismos de mantenimiento.
EN LA ANSIEDAD, SE DISTINGUEN 3 MECANISMOS DE MANTENIMIENTO:
1. ATENCIÓN SELECTIVA o HIPERSENSIBILIDAD: quienes se creen en peligro,
tienen una mayor sensibilidad a estímulos relacionados con el peligro selectivo.
2. CAMBIOS FISIOLÓGICOS: implican un aumento del ritmo cardíaco o una
respiración acelerada, que lleva a que la persona ansiosa las interprete como
peligrosos para su estado vital. Esto refuerza las preocupaciones y los pensamientos
catastróficos (pensamiento dicotómico negativo, el peor resultado es el único
posible), que, a su vez, aumenta la ansiedad e intensifica las respuestas fisiológicas.
3. CAMBIOS DEL COMPORTAMIENTO: implica evitación y conductas de reaseguro,
no permiten que la ansiedad se supere.

EVALUACIÓN CLÍNICA: valoración y medición sistemática de los factores psicológicos,


biológicos y sociales de un individuo con un posible trastorno psicológico. Se trata de una
estrategia y procedimiento útil que ayuda a los terapeutas a adquirir información para un
abordaje más eficiente del paciente. Sin embargo, cuenta con 3 factores que determinan su
valor:
CONFIABILIDAD: implica el grado en que una medición es consistente. Esto se puede
determinar de dos maneras distintas. Por un lado, a través de la “confiabilidad entre
evaluadores”, que consiste en el requisito necesario de que dos o tres investigadores
lleguen al mismo resultado en una investigación o dispositivo de evaluación. Por el otro
lado, a través de “confiabilidad test-retest”, que consiste en la repetición de la prueba para
observar si es estable en el tiempo.
VALIDEZ: implica el grado en que una técnica mide lo que está diseñada para medir. Para
poder determinar la validez, hay que comparar los resultados con aquellos obtenidos en
otras evaluaciones similares ya comprobadas y conocidas (validez concurrente).
ESTANDARIZACIÓN: implica la aplicación de estándares para garantizar la consistencia
entre mediciones. Asimismo, determina un conjunto de normas para una técnica con el fin
de que su uso sea consistente con otras mediciones.

INVESTIGACIÓN: pequeña parte de la psicoterapia, busca cerrar la brecha entre la teoría y


la práctica integrando las teorías investigadas en la práctica real con pacientes, mejorando
así los resultados de los tratamientos. Así, se dice que la investigación complementa la
práctica clínica, ya que no sólo mejora la comprensión de los factores que llevan a la
mejoría del paciente, sino que también aumenta la efectividad (validez externa). Sin
embargo, es importante aclarar que muchos profesionales que se dedican a la práctica
clínica no incorporan los hallazgos a su ejercicio profesional debido a que no los encuentran
de utilidad clínica. Esto dificulta el objetivo de los investigadores de transformar los
hallazgos en recomendaciones. A pesar de esto, con la llegada del DSM y el avance de la
TCC, hubo un incremento en el interés por desarrollar tratamientos para trastornos
específicos, llevando así a una posible integración entre investigación y práctica.
RELACIÓN INVESTIGACIÓN CON PRÁCTICAS BASADAS EN EVIDENCIA: la integración
entre investigación y práctica se da a través de las PBE, que integran la mejor investigación
disponible, la experiencia y las preferencias y particularidades del paciente.

PRÁCTICAS BASADAS EN EVIDENCIA: refieren a la práctica clínica que se nutre de la


evidencia, integrando la mejor investigación disponible, la clasificación clínica y las
características, necesidades, valores y preferencias de los pacientes, con el fin de facilitar la
toma de decisiones sobre la asistencia psicológica individual. En otras palabras, la práctica
basada en evidencia implica un abordaje más focalizado en el paciente como individual, por
lo que el profesional necesariamente debe preguntarse cuál es el mejor tipo de evidencia
para este paciente en particular con este problema específico. La práctica basada en
evidencia cuenta con 3 COMPONENTES.
1. El terapeuta debe tener el entrenamiento adecuado para la terapia que decida
aplicar. Asimismo, para arribar a esta decisión de terapia se debe tener en cuenta el
juicio clínico y la experiencia.
2. La terapia elegida debe tener base empírica, es decir, tiene que estar basada en la
mejor evidencia disponible, y esto sólo se logra si se comprobó su EFICACIA y
EFECTIVIDAD.
3. La terapia debe tener en cuenta la particularidad del paciente, es decir, su género,
su cultura, sus preferencias y valores (no únicamente el tipo de trastorno).
GUÍAS CLÍNICAS: son recomendaciones dirigidas a los profesionales de la salud, con el fin
de mejorar la atención a los pacientes y tomar decisiones más apropiadas en relación al
tratamiento. Las guías buscan identificar problemas relevantes y aportar evidencia, teniendo
como referencia investigaciones con procedimientos rigurosos. Sin embargo, las guías
clínicas no son recetas o manuales de cocina, por ende, se debe tener en cuenta la
experiencia y el juicio clínico, así como las características del paciente, sus valores y
preferencias.
RELACIÓN ENTRE PRÁCTICAS BASADAS EN EVIDENCIA Y GUÍAS CLÍNICAS: ambas
son herramientas orientadas para ayudar tanto al profesional como al paciente a encontrar
el mejor tratamiento posible para la situación particular. El mismo debe contar, en ambos
casos, con fuerte evidencia empírica y teniendo en cuenta el juicio clínico y experiencia del
terapeuta, así como también las preferencias y características únicas del paciente.
DIFERENCIAS ENTRE PRÁCTICAS BASADAS EN EVIDENCIA Y GUÍAS CLÍNICAS: la
primera es una integración de técnicas aplicadas a la práctica profesional, mientras que la
segunda es una serie de recomendaciones o enunciados amigables para el profesional y
paciente.
TRATAMIENTO CON APOYO EMPÍRICO (TAE): intervenciones o técnicas específicas que
produjeron cambios terapéuticos en ensayos controlados. En otras palabras, se trata de
tratamientos psicológicos específicos que demostraron ser eficaces, partiendo de la
pregunta sobre si un tratamiento funciona para un determinado trastorno bajo circunstancias
específicas. Asimismo, se arman listas de tratamientos validados empíricamente, que
establecen los estándares para la práctica profesional. Esto tiene tres fines: aumentar la
confiabilidad (estandarización), mejorar la calidad de investigación, y tener trascendencia y
difusión.
SEMEJANZAS ENTRE TAE Y PBE: ambas deben contar con tratamientos comprobados
empíricamente, y deben tener utilidad clínica.
DIFERENCIAS ENTRE TAE Y PBE: las PBE parten de un trastorno en particular y se
preguntan qué evidencia de investigación llevará al mejor resultado, mientras que los TAE
parten de un tratamiento y se preguntan si funciona para determinado trastorno. Las PBE,
entonces, son un concepto más amplio (incluye a los TAE).

EFICACIA: refiere a que los cambios observados se atribuye exclusivamente al tratamiento


y no a otras variables. Para determinar si un tratamiento es eficaz, se deben aplicar estudios
controlados aleatorizados (se compara un grupo experimental con otro de control, ambos
homogéneos) y/o diseños de caso único controlados (sobre un sujeto mismo o un grupo
homogéneo). Esto, con el fin de evaluar si se producen los cambios significativos que
esperamos. Por otro lado, la eficacia también se determina por los seguimientos que se
realizan, es decir, cuánto más seguimientos realicemos, más sólido será el tratamiento, por
ende, los cambios perdurarán. La eficacia brinda validez interna al demostrar que los
cambios producidos son por el tratamiento.
EFECTIVIDAD: refiere a la generalización de los tratamientos a la práctica clínica real. Es
decir, el tratamiento cuya eficacia fue demostrada en estudios controlados rigurosamente,
deberá probar su utilidad en casos clínicos con pacientes reales, quienes pueden presentar
distintas variables (por ejemplo, comorbilidad de trastornos, haber realizado tratamientos
previos). Es por este motivo que la efectividad brinda validez externa.
PRESENTA TRES COMPONENTES:
● Viabilidad: grado en el que el tratamiento puede ser aceptado por pacientes que
consultan en hospitales, instituciones y consultorios. Responde a cuán factible es
aplicar un tratamiento considerando tiempos, formas de administración, probabilidad
de entrenarse en su aplicación.
● Generalización: posibilidad de obtener eficacia similar a la del contexto de la
investigación en distintos tipos de contextos, pacientes y por distintos psicólogos.
● Eficiencia: que el tratamiento logre un buen equilibrio entre costos y beneficios.
EFICIENCIA: evalúa la relación costo-beneficio del tratamiento, es decir, en un caso donde
haya dos tratamientos muy similares, se procederá a decidir por aquél que alcance los
resultados esperados en el menor tiempo posible, o el que sea más fácil de aplicar sin
perjudicar el resultado esperado. La eficiencia, entonces, implica el logro de los objetivos
terapéuticos con el menor costo posible (costo = dinero, tiempo, sufrimiento). → es un
componente de la efectividad.

DSM: manual que define cuáles son los signos y síntomas que presenta cada uno de los
trastornos mentales incluidos en la clasificación. El objetivo es, entonces, definir las
características que el profesional debería observar en la práctica clínica.
BENEFICIOS DEL DSM:
1. Brinda un lenguaje común a todos los profesionales de salud mental.
2. Ámbito de investigación: permite seleccionar de manera confiable a los pacientes
para conformar muestras a fin de estudiar la eficacia de los tratamientos. Así, se
logra mejorar los existentes o desarrollar nuevas intervenciones más eficaces.
3. Ámbito de clínica: permite establecer el curso probable del trastorno y planificar el
tratamiento acorde. Brinda utilidad clínica.
4. Ámbito de salud pública o administración de salud: para realizar estadísticas para
gestionar servicios de salud y planificar políticas públicas en salud mental.
5. Ámbito educativo: enseñar psicopatología, es decir, los problemas típicos que
aquejan a las personas.
DESVENTAJAS DEL DSM:
1. Imprecisiones en el sistema clasificatorio: hay grupos de síntomas que están
presentes en muchas categorías diagnósticas, por ende no es siempre clarificador
para determinar qué tratamiento a seguir.
2. Hay nuevos trastornos diagnosticados en el DSM V que no cuentan con un apoyo
empírico sólido, y pueden implicar una medicalización de las conductas normales
(medicación innecesaria). Por tal motivo, se suele arribar a un diagnóstico en base al
juicio subjetivo del profesional, en lugar de basarse en medidas objetivas (análisis o
pruebas biológicas).
3. Como consecuencia de ser pensado como un manual descriptivo, no tiene en cuenta
la etiología, entonces, se tiene un manual descriptivo y no explicativo. Esto tiene la
consecuencia de que sea frecuente la comorbilidad, justamente por tener criterios
categoriales. La misma no es explicada, sino que es descripta.

5 PASOS DE LA DEPRESIÓN (IRESI): según Beck


1. IDENTIFICACIÓN Y MONITOREO DE PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS
DISFUNCIONALES: consiste en enseñar al paciente a identificar sus pensamientos
automáticos disfuncionales, para luego examinarlos junto al terapeuta. Se le explica
que debe identificar una situación donde haya sentido mucho malestar, a fin de
poder registrar cuál fue la emoción asociada, su intensidad y qué otros
pensamientos también se asociaron. Se debe registrar el grado de credibilidad
otorgado y la respuesta conductual.
2. RECONOCIMIENTO DE LA CONEXIÓN EMOCIONES, PENSAMIENTO Y
CONDUCTA: a medida que se logra identificar los pensamientos automáticos del
paso 1, el paciente también logra ubicar la relación entre estos tres factores (EPC),
permitiendo así normalizar su naturaleza. Es decir, normalizar implica, en este
sentido, dar cuenta que todas las personas pueden tener las mismas emociones,
pensamientos y conductas dentro de la situación específica. También, en este paso
logran comprender el motivo por el cual reaccionaron de tal manera.
3. EVALUAR LA RAZONABILIDAD DE LOS PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS: es el
más importante en la teoría cognitiva, ya que la manera de proceder es a través de
los tres supuestos técnicos característicos de la TCC (descubrimiento guiado,
diálogo socrático y empirismo colaborativo). Este paso consiste en, por un lado,
contrastar los pensamientos automáticos identificados y normalizados con evidencia
que los apoyan o refutan. Por otro lado, busca cuestionar la utilidad de los
pensamientos. El objetivo es generar flexibilidad cognitiva en el paciente.
4. SUSTITUCIÓN DE PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS DISFUNCIONALES POR
INTERPRETACIONES RAZONABLES: este paso es el resultado de todos los
cuestionamientos realizados en el paso 3, y consiste en sustituir los pensamientos
disfuncionales por otros más adaptativos.
5. IDENTIFICAR Y MODIFICAR LOS SUPUESTOS DISFUNCIONALES IMPLÍCITOS:
ya modificados los pensamientos automáticos, se intenta identificar y modificar las
creencias intermedias (que son derivadas de las nucleares). Para ello se utilizan los
mismos pasos previos, a fin de poder flexibilizar la cognición.
FLEXIBILIZACIÓN: adquirir una perspectiva más amplia y equilibrada del mundo.
3 SUPUESTOS BÁSICOS DE LA TCC:
1. EMPIRISMO COLABORATIVO: propone que el paciente y terapeuta trabajen como
colegas científicos para buscar corroborar o refutar sus pensamientos, tomando
datos del ambiente, a fin de lograr la reestructuración cognitiva.
2. DIÁLOGO SOCRÁTICO: el terapeuta cuestiona al paciente sobre sus propias
cogniciones a fin de ponerlas en duda (generando así disonancia cognitiva).
3. DESCUBRIMIENTO GUIADO: se ayuda al paciente, a través del diálogo socrático, a
identificar inconsistencias y sesgos en sus propios pensamientos disfuncionales, y a
encontrar la respuesta a sus preguntas de modo guiado.
VINCULACIÓN DE LOS PASOS DE LA DEPRESIÓN Y LOS TRES SUPUESTOS
BÁSICOS DE LA TCC: para poder abordar la terapia cognitiva de la depresión, es
sumamente necesario recurrir a los tres supuestos básicos o técnicos (descubrimiento
guiado, diálogo socrático y empirismo colaborativo), a fin de poder generar en el paciente
mayor flexibilidad cognitiva y también cambiar los pensamientos disfuncionales por otros
más adaptativos.

3 PROPOSICIONES CENTRALES DE LA TCC: son compartidas por todos los tratamientos


de la TCC.
1. Los procesos cognitivos afectan la conducta.
2. La actividad cognitiva puede ser monitoreada y modificada.
3. Los cambios en las cogniciones (pensamientos, creencias centrales e
interpretaciones) pueden conducir al cambio de la conducta disfuncional.
Estas tres proposiciones centrales evidencian que existe una interdependencia entre los
tres sistemas (cognición, conducta y emociones). Es decir, si uno de ellos se modifica, los
otros también cambiarán. Por ejemplo, presentar pensamientos disfuncionales puede llevar
a la modificación de la conducta y al cambio en el patrón emocional (primacía cognitiva).
Esta interdependencia entre los sistemas es la premisa central de la TCC.
Estas proposiciones fueron planteadas en base a 3 HIPÓTESIS:
1. HIPÓTESIS DE ACCESO: se le enseña al paciente a dar cuenta de los
pensamientos automáticos que no son del todo conscientes. Es decir, este tipo de
pensamientos son rápidos, directos y el foco atencional no está puesto sobre ellos,
por ende se lo debe entrenar para identificarlos ya que tienen un impacto en la
conducta y las emociones.
2. HIPÓTESIS DE MEDIACIÓN: la forma en que la persona piensa, interpreta y
construye los eventos de su vida influye sobre sus respuestas emocionales y del
comportamiento.
3. HIPÓTESIS DE CAMBIO: los individuos pueden llegar a tener una vida funcional y
ser más adaptativos si modifican intencionalmente sus respuestas cognitivas y de
comportamiento de acuerdo a las circunstancias que enfrentan. (Ejemplo: una
persona que sube a un ascensor cuando suele evitarlo por el miedo que le generan).

ETAPAS Y OLAS DE LA TCC


1. PRIMERA ETAPA - 1º OLA (1950-1970): surgimiento de la etapa comportamental.
Se desarrolla de manera paralela e independiente en: EEUU (Skinner con el
condicionamiento clásico, análisis experimental del comportamiento y laboratorio de
psicología), GRAN BRETAÑA (Eysenck con los trastornos como aprendizaje
disfuncional) y SUDÁFRICA (Wolpe con la teoría de la inhibición recíproca).
Los logros de esta etapa son las técnicas basadas en evaluación empírica
comprobable y aceptada científicamente, la evaluación rigurosa de los efectos
terapéuticos, el progreso en trastornos de ansiedad, entre otros.
En cuanto a la ola en sí: aparece el movimiento comportamental cuya base es E-R,
dándole importancia a los resultados y los tiempos.
2. SEGUNDA ETAPA - 2º OLA (1960-1970): surgimiento de la terapia cognitiva.
Aunque el abordaje comportamental todavía era una perspectiva dominante en esa
época, el modelo estímulo-respuesta no era suficientemente amplio como para
explicar todo el comportamiento humano. Por ende, algunos problemas clínicos
como la depresión, no se podían tratar de manera efectiva sin utilizar intervenciones
cognitivas.
Los beneficios de esta etapa implican una gran inversión en salud mental para
patologías como el estrés postraumático y la depresión, así como una necesidad de
dar respuesta a ésta última.
En cuanto a la ola en sí: modelo E-R insuficiente, se introduce la idea de que hay un
proceso cognitivo en el medio de ese estímulo y esa respuesta, ya que no todos
procesamos la información de la misma panera. Proponen que hay una relación
entre lo que pensamos, hacemos y sentimos. Referente: Beck.
3. TERCERA ETAPA - 2º OLA (1980): desarrollo y fusión de las TCC.
Esta etapa dio lugar a una ciencia cognitiva, que sería una disciplina integrativa que
abarca aspectos tales como la inteligencia artificial, neuroanatomía, fisiología del
conocimiento, entre otros. También llamada revolución cognitiva.
La terapia comportamental aportó la exigencia de la investigación de la eficacia en
tratamientos, mediante diseños estadísticos rigurosos, y también aportó técnicas
comportamentales con exitosos resultados.
La terapia cognitiva, por otro lado, aportó la importancia de considerar los procesos
cognitivos. Al incorporar componentes comportamentales en sus tratamientos, los
terapeutas comportamentales comenzaron a interesarse en este abordaje
(cognitivo).
4. 3º OLA: nuevas direcciones en TCC. Actualidad.
Esta tercera ola es sensible al contexto y a las funciones de los fenómenos
psicológicos, y tiene su énfasis principal en la modificación de la función de las
cogniciones. Enfatiza estrategias de cambio contextuales y vivenciales, además de
las estrategias más didácticas y directas. Ejemplo: mindfulness.
La terapia ahora conduce a una modificación directa de los procesos cognitivos,
proponiendo una postura de aceptación y consciencia plena. Se ayuda al paciente a
realizar el cambio de una postura judicativa y controladora, a otra que sea
compasiva y de aceptación.

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