Indemnización por Daños en Accidente
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Buenos Aires y resultó embestido por el vehículo marca Peugeot 405,
dominio SDS 127, conducido por el demandado Juan Alfonso.
IV. Agravios
Se agravia el actor en torno a la ponderación de los rubros
“incapacidad psicofísica sobreviniente” y “daño moral” que estima in-
suficientes a tenor de los porcentajes de incapacidad pericialmente
comprobados, las lesiones padecidas por éste a raíz del accidente y el
principio de reparación plena.
La la citada en garantía se agravia de los importes indem-
nizatorios fijados por “incapacidad psicofísica” y “daño moral”, soli-
citando su reducción. También solicita que los intereses se devenguen
desde la fecha del hecho hasta la de la sentencia a la tasa “simple”.
Por último, se queja de que el magistrado de primera instancia haya
declarado inoponible al actor el límite de cobertura opuesto por su
parte.
V. Rubros indemnizatorios:
No encontrándose en autos discutido el hecho en sí, ni la
responsabilidad en el mismo, procederé al análisis de las partidas in-
demnizatorias cuestionadas por las quejosas.
Adelanto que seguiré a los recurrentes en las alegaciones
que sean conducentes para decidir este conflicto (conf. CSJN
Fallos:258:304, entre otros), pues recuerdo que como todas las prue-
bas no tienen el mismo peso, me apoyaré en las que resulten apropia-
das para resolver el caso (conf. CSJN, Fallos: 274:113), las que pro-
duzcan mayor convicción en concordancia con los demás elementos
de mérito de la causa. Se considerarán, entonces, los hechos “jurídica-
mente relevantes” (Aragoneses Alonso, Pedro, Proceso y Derecho
Procesal); o “singularmente trascendentes” (Calamandrei, Piero, La
génesis lógica de la sentencia civil).
A) Incapacidad psicofísica sobreviniente.
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cluye especialmente las consecuencias de la violación de los derechos
personalísimos de la víctima, de su integridad personal, su salud psi-
cofísica, sus afecciones espirituales legítimas y las que resultan de la
interferencia en su proyecto de vida.
Específicamente en relación con el principio de
resarcimiento integral, el art. 1740 Cod. Civ. y Com. establece que la
reparación del daño debe ser plena, restituyendo la situación del
damnificado al estado anterior al hecho dañoso, sea por el pago en
dinero o en especie.
La incapacidad sobreviniente está representada por las
secuelas o disminución física o psíquica que queda luego de comple-
tado el período de recuperación o restablecimiento; produciéndose en-
tonces para la misma un quebranto patrimonial indirecto, derivado de
las limitaciones que presenta al reanudar sus actividades habituales y
al establecerse su imposibilidad -total o parcial- de asumirlas y cum-
plirlas adecuadamente. La incapacidad económica -o laborativa- so-
breviniente se refiere a una merma de aptitudes que sufre el individuo
para obtener lucros futuros, sea en las tareas que habitualmente suele
desempeñar o en otras, es decir, una chance frustrada de percepción
de ganancias..." (Trigo Represas, Félix A. - López Mesa, Marcelo J.;
"Tratado de la responsabilidad civil", La Ley, Bs. As., 2006, vol.
"Cuantificación del Daño", p. 231 y ss.).
Tal el criterio de nuestra Corte Suprema, que ha sosteni-
do que cuando la víctima resulta disminuida en sus aptitudes físicas o
psíquicas en forma permanente, esta incapacidad debe ser objeto de
reparación, al margen de lo que pueda corresponder por el menoscabo
de la actividad productiva y por el daño moral, pues la integridad físi-
ca tiene por sí misma un valor indemnizable y su lesión comprende,
además de aquella actividad económica, diversos aspectos de la perso-
nalidad que hacen al ámbito doméstico, cultural o social con la consi-
guiente frustración del desarrollo pleno de la vida (C.S.J.N. Fallos:
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Es decir que, para establecer el quantum de la
indemnización por incapacidad sobreviniente, debe considerarse la
incidencia del hecho dañoso, cualquiera sea su naturaleza, en relación
con todos los aspectos de la personalidad de la víctima, tanto en lo
laboral como en lo social, en lo psíquico como en lo físico.
A los fines de establecer el monto que debe resarcirse por
este concepto, deben tenerse en cuenta las condiciones personales de
la víctima, así como las familiares y socio-económicas, sin que el gra-
do de incapacidad comprobado científicamente por el perito médico
traduzca, matemáticamente, una cierta cuantía indemnizatoria. Sólo
constituye un parámetro de aproximación económica que debe ser
conjugado con las múltiples circunstancias vitales que contribuyen a
definir razonablemente el monto de la reparación (Conf. Sala “J”,
1/3/2021 Expte N° 14845/15 “Albornoz Hernán Carlos c/ Transportes
Lope de Vega SA s/Daños y Perjuicios”; Idem, 20/4/2021, Expte N°
15470/2016 “Ale Pezo Aurelia Concepción/ Sosa Pablo y otros s/ da-
ños y Perjuicios”; Ídem id, 13/8/2021, Expte. N° 70.112/2018, “Qui-
roga Mendiri, María Lidia c/ Luchetti, Liliana Mónica y otros s/ Da-
ños y Perjuicios”; entre otros).
En el mismo sentido, he sostenido que deben ponderarse
las limitaciones que el damnificado padece en su desempeño laboral y
social, teniendo en cuenta circunstancias particulares como su edad,
condiciones socio-económicas, actividad laboral anterior, incidencia
real de las lesiones en su actividad actual, etc. Por ende, lo que real-
mente resulta de vital importancia es el modo en que las secuelas
afectan a la víctima para desarrollar los diversos actos de la vida coti-
diana, considerando tanto la faz laboral como la vida de relación del
individuo, ya que la “indemnización en sede civil tiende a la integrali-
dad" (SCJM. 9/8/2010, “Leiva Rubén Darío en J° 81.963/31.663 Lei-
va Rubén D. C/ Monte-Negro Martínez Miguel Ángel P/ D. y P. S/
INC.").
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Saldivia Adriana Andrea c/ Gómez Ariel Alberto y otro s/ daños y
perjuicios”; entre otros muchos).
Nuestro Máximo Tribunal ha señalado que, aunque los
porcentajes de incapacidad estimados por los peritos médicos
constituyen un elemento importante a considerar, no conforman una
pauta estricta que el juzgador deba seguir inevitablemente, ya que no
sólo cabe justipreciar el aspecto laboral sino también las demás
consecuencias que afectan a la víctima. (C.S.J.N., Fallos: 310:1826;
Ídem., 11/06/2003, “Cebollero, Antonio Rafael y otros c/ Córdoba,
Provincia de”, Fallos: 326:1910).
Es decir que, para establecer el quantum de la
indemnización por incapacidad sobreviniente, debe considerarse la
incidencia del hecho dañoso, cualquiera sea su naturaleza, en relación
con todos los aspectos de la personalidad de la víctima, tanto en lo
laboral como en lo social, en lo psíquico como en lo físico.
A los fines de establecer el monto que debe resarcirse por
este concepto, deben tenerse en cuenta las condiciones personales de
la víctima, así como las familiares y socio-económicas, sin que el
grado de incapacidad comprobado científicamente por el perito
médico, traduzca, matemáticamente, una cierta cuantía
indemnizatoria. Sólo constituye un parámetro de aproximación
económica que debe ser conjugado con las múltiples circunstancias
vitales que contribuyen a definir razonablemente el monto de la
reparación.
Por ende, lo que realmente resulta de vital importancia
es el modo en que las secuelas afectan a la víctima para desarrollar los
diversos actos de la vida cotidiana, considerando tanto la faz laboral
como la vida de relación del individuo, ya que la “indemnización en
sede civil tiende a la integralidad" (SCJM. 9/8/2010, “Leiva Rubén
Darío en J° 81.963/31.663 Leiva Rubén D. C/ Monte-Negro Martínez
Miguel Ángel P/ D. y P. S/ INC.").
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pa en supuestos como los examinados recurrir a criterios matemáticos
ni aplicar las fórmulas utilizadas por la ley de accidentes de trabajo,
estos últimos pueden constituir una pauta genérica de referencia que
no debe ser desatendida por quienes tienen a su cargo la tarea de cuan-
tificar los daños (conf. arg. Fallos: 327:2722 y 331:570).
La consideración de criterios objetivos para determinar la
suma indemnizatoria en cada caso no importa desconocer la facultad
propia de los magistrados de adecuar el monto de la reparación a las
circunstancias y condiciones personales del damnificado habida
cuenta el margen de valoración de que aquellos gozan en la materia
(artículo 165 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación),
sino recurrir a pautas meramente orientadoras que permitan arribar a
una solución que concilie de la mejor manera posible los intereses en
juego y evite –o cuando menos minimice- valoraciones sumamente
dispares respecto de un mismo daño sin motivos razonables y/o de
entidad que lo justifiquen. Ello máxime cuando, como en el caso, la
ponderación cuestionada por insuficiente atañe al daño material.
En función de las consideraciones señaladas, ponderadas
a la luz del prisma del derecho a una reparación integral, el cimero
Tribunal entiende que resulta ineludible que, al tiempo de determinar
el monto indemnizatorio por incapacidad sobreviniente y valor vida,
los magistrados intervinientes tengan en cuenta como pauta
orientadora las sumas indemnizatorias que establece el régimen de
reparación de riesgos del trabajo para esos mismos rubros, lo que
coadyuvará a arribar a una decisión que -más allá de las
particularidades propias de cada régimen indemnizatorio- no
desatienda la necesaria armonía que debe regir en el ordenamiento
jurídico cuando no se evidencian razones de entidad para un proceder
diferente. Ello, pues no resulta razonable que -como se advierte en el
caso- a un trabajador en relación de dependencia se le otorgue
protección mayor que a cualquier otro habitante cuando lo que se
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Con ese alcance, cabe utilizar como criterio para
cuantificar el daño causado el de reconocer un capital, de tal modo
que sus rentas cubran la disminución de la aptitud del damnificado
para realizar actividades productivas o económicamente valorables, y
que se agote al término del plazo en que razonablemente pudo
continuar realizando tales actividades (cfr. art. 1746 del Código Civil
y Comercial de la Nación; CNCiv. Sala B “Leguizamón, Elsa Isabel c/
Cima, Daniel s / daños y perjuicios” del 14-4-2016, entre muchos
otros).
Al ser ello así, tomando como pauta orientadora las
disposiciones establecidas para compensar las incapacidades
permanentes de los trabajadores de conformidad con lo informado por
el “Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social –
Superintendencia de Riesgos del Trabajo en
[Link]
laboralpermanente-50; lo normado por la leyes 24.557 y 26.773,
ponderando la entidad de las lesiones padecidas por el actor, según la
documentación médica obrante en autos, sus secuelas, los porcentajes
de incapacidad estimados pericialmente, la edad que tenía a la fecha
del hecho (71 años), y el salario mínimo vital y móvil establecido
conforme Resolución 11/2021 del “Ministerio de Trabajo, Empleado
y Seguridad Social” (B.O.27/9/2021), entiendo prudente y razonado
proponer al Acuerdo fijar por esta partida la cantidad de pesos
novecientos mil ($900.000).
B) Consecuencias no Patrimoniales
Desde una concepción sistémica -en donde la Constitución
constituye el vértice o núcleo- el Derecho tutela intereses trascenden-
tes de la persona, además de los estrictamente patrimoniales. (Tobías,
José W, “Hacia un replanteo del concepto (o el contenido) del daño
moral” L. L. 1993-E, 1227 - Responsabilidad Civil Doctrinas Esencia-
les Tomo III, 33).
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06/03/2007, ORI, “Mosca, Hugo Arnaldo c/ Buenos Aires, Provincia
de (Policía Bonaerense) y otros s/ daños y perjuicios”, Fallos 330:
563, entre muchos otros).
Asimismo, el art. 1741 del CCyCN in fine establece que
“el monto de la indemnización debe fijarse ponderando las satisfaccio-
nes sustitutivas y compensatorias que pueden procurar las sumas reco-
nocidas” delimitando la actividad jurisdiccional y acentuando sus fun-
ciones reparatorias.
En otras palabras, el monto del resarcimiento debe per-
mitir procurarse un placer que compense o sustituya el displacer sufri-
do, criterio que jurisprudencialmente se viene aplicando de manera in-
veterada por nuestros tribunales.
En cuanto a su valuación, cabe recordar lo señalado por
la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el sentido que: El dolor
humano es apreciable y la tarea del juez es realizar la justicia humana;
no se trata de una especulación ilícita con los sentimientos sino de dar-
le a la víctima la posibilidad de procurar satisfacciones equivalentes a
lo que ha perdido.
Señaló nuestro Máximo Tribunal que "Aun cuando el di-
nero sea un factor muy inadecuado de reparación, puede procurar al-
gunas satisfacciones de orden moral, susceptibles, en cierto grado, de
reemplazar en el patrimonio moral el valor que del mismo ha desapa-
recido. Se trata de compensar, en la medida posible, un daño consu-
mado. El dinero es un medio de obtener satisfacción goces y distrac-
ciones para restablecer el equilibrio en los bienes extrapatrimoniales.
El dinero no cumple una función valorativa exacta, el dolor no puede
medirse o tasarse, sino que se trata solamente de dar algunos medios
de satisfacción, lo cual no es igual a la equivalencia.
Empero, la dificultad en calcular los dolores no
impide apreciarlos en su intensidad y grado, por lo que cabe sostener
que es posible justipreciar la satisfacción que procede para resarcir
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en la que se adeuda un quantum y resulta insensible a la variación del
poder adquisitivo, importa una verdadera obligación “de valor” en la
que se debe un quid y, por tanto, sí admite o reconoce las alteraciones
sufridas por el poder adquisitivo (Casiello, Juan, Méndez Sierra,
Eduardo, “Deudas de dinero y deudas de valor. Situación actual”, LL
28/08/03, pág. 1).
Sabido es que la fijación judicial de intereses para las
deudas en mora procura resarcir al acreedor por la demora en percibir
su crédito y castigar al incumplidor, quien se apartó de los términos de
la obligación asumida en origen, ya que el orden jurídico requiere,
como pauta general de conducta, que toda persona cumpla con las
obligaciones que legítimamente asume o le impone la ley.
Ahora bien, conforme la jurisprudencia y doctrina mayo-
ritaria imperante en el fuero la tasa que corresponde aplicar desde el
inicio de la mora y hasta el efectivo pago del capital de condena, es la
tasa activa cartera general (préstamos) nominal anual vencida a treinta
días del Banco de la Nación Argentina siguiendo la doctrina del fallo
plenario del fuero in re, “Samudio de Martínez, L. c/ Transportes Dos-
cientos Setenta SA, salvo que su aplicación, en el período transcurrido
hasta el dictado de dicha sentencia, pueda implicar como un efecto no
querido, un resultado contrario y objetivamente injusto, produciendo
una alteración del significado económico del capital de condena que
configure un enriquecimiento indebido (conf. CNCiv., Sala “J”, expte.
Nº 69.941/2005 “Gutiérrez, Luis Alfredo y otroc/ Luciani, Daniela
Cyntia y otros s/ daños y perjuicios”, del 10/8/2010, entre otros mu-
chos).
En consecuencia, deberá aplicarse la referida tasa acti-
va en los casos en que la misma no genera o configura un “enriqueci-
miento indebido” único supuesto fáctico que justificaría apartarse del
principio general (conf. [Link]., Sala “J”, 15/04/2010, Expte.
114.354/2003 “Rendon, Juan Carlos c/ Mazzoconi, Laura Edith”;
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Por razones análogas a las aducidas por el vocal
preopinante los Dres. LIBERMAN y RAMOS FEIJÓO votaron en
el mismo sentido a la cuestión propuesta. Con lo que terminó el acto.
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