ESQUELETO DEL PODCAST / PROGRAMA
HAMLET
INTRO INSTRUMENTAL
/Adagio for strings - Leonard Bernstein & Samuel Barber/
[Link]
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/György Ligeti – “Requiem for Soprano, Mezzo-Soprano, Two Mixed
Choirs and Orchestra” / [Link]
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NARRADORA - VERO
/Adagio for strings - Leonard Bernstein & Samuel Barber/ ►
hasta 1:09
[La historia que están a punto de escuchar no es solo una tragedia, sino un eco
persistente del alma humana enfrentada al deber, la locura y la muerte. En el castillo de
Elsinor, en Dinamarca, un joven príncipe se convierte en instrumento de una verdad que
clama justicia desde la tumba…]
NARRADORA - VERO
[Prepárense para adentrarse en una historia donde la traición se disfraza de amor, la
locura camina entre los vivos… y los muertos hablan.
Esto no es solo una tragedia.
Es un grito desgarrado desde las entrañas del alma humana.
Es Hamlet, príncipe de Dinamarca, enfrentado al peso insoportable de la verdad.
¿Hasta dónde puede llevarnos la necesidad de justicia? ¿Cuándo la duda se convierte en
veneno?
Acompáñennos.
La sombra de un rey asesinado se alza esta noche para contar lo que jamás debió
saberse…]
ESCENA I (Acto I, escena V)
{HAMLET - SILVIO CAMPETELLA.
ESPECTRO - FRANCO SARMIENTO.}
/György Ligeti – “Requiem for Soprano, Mezzo-Soprano, Two Mixed
Choirs and Orchestra”/
-sonido de cadenas y brisa-
HAMLET – ¿Adónde me llevas? No pienso seguir.
ESPECTRO – Escúchame.
HAMLET – Habla.
ESPECTRO – Se acerca la hora en que he de entregarme
al tormento de las llamas sulfúreas.
HAMLET – ¡Ah, pobre ánima!
ESPECTRO – No me compadezcas, sino presta
oído atento a lo que voy a revelarte.
HAMLET – Habla, he de oírte.
ESPECTRO – Y habrás de vengarme cuando oigas.
HAMLET – ¿Qué?
ESPECTRO – Soy el alma de tu padre, condenada por un tiempo a vagar
en la noche y a ayunar en el fuego por el día mientras no se consuman y
purguen los graves pecados que en vida cometí.
Si no me hubieran prohibido revelar los secretos de mi cárcel, oirías una
historia cuya más leve palabra desgarraría tu alma, te helaría la sangre,
como estrellas te haría saltar los ojos de sus órbitas, y erizaría tu liso
cabello, poniendo de punta cada pelo, como púas de aterrado puercoespín.
Pero esta proclamación del más allá no es para oídos de mortales.
¡Ah, Hamlet, escucha!
Si alguna vez quisiste a tu padre...
HAMLET – (Interrumpe la frase) ¡Santo Dios!
ESPECTRO – ... venga su inmundo y monstruoso asesinato.
HAMLET – ¡Asesinato!
ESPECTRO – Inmundo asesinato como todos, pero éste harto inmundo,
inusitado y monstruoso.
HAMLET – Vamos, cuéntamelo ya y, con alas tan veloces como el meditar
o el amoroso pensamiento, correré a la venganza.
ESPECTRO – Te veo dispuesto; si no reaccionases, serías más insensible
que la planta que lánguida se pudre en la inacción a orillas del Leteo.
óyeme, Hamlet.
Propagaron que, durmiendo en el jardín, me mordió una serpiente:
con una historia falsa de mi muerte burdamente han engañado a toda
Dinamarca. Más atiende, noble hijo:
la serpiente que arrancó la vida de tu padre lleva ahora su corona.
HAMLET – ¡Ah, mi alma profética! ¿Mi tío?
ESPECTRO – Sí, esa bestia incestuosa, ese adúltero, con su astuta
brujería y sus pérfidas prendas
(¡ah, astucia que daña, prendas que seducen!)
se atrajo a su lascivia ignominiosa el deseo de una reina honesta en
apariencia.
¡Oh, Hamlet, qué deslealtad!
Conmigo, cuyo amor fue siempre tan perfecto que iba en armonía con las
promesas que le hice al desposarla, para hundirse con un mísero cuyas
dotes naturales eran pobres al lado de las mías.
Pero si la virtud no se deja seducir aunque el vicio la tiente bajo forma
divina, la lujuria, aunque unida a un ángel radiante, se sacia en un lecho
celestial y se ceba en la inmundicia.
Espera.
Creo que siento el olor de la mañana.
He de ser breve.
Durmiendo en el jardín, como era mi costumbre por la tarde, tu tío, a esa
hora insospechada, se acercó sigiloso con un frasco de esencia ponzoñosa
y vertió en los portales de mi oído el tósigo ulcerante, cuyo efecto a la
sangre del hombre es tan hostil que al punto recorre como azogue las
venas y conductos corporales
y con súbito poder cuaja y coagula, como gotas de ácido en la leche,
la sangre más fluida y saludable. Lo hizo con la mía y al instante me vi
como un leproso, mi piel lisa arrugada en una costra infecta y repugnante.
Así, mientras dormía, el acto de un hermano de un golpe me arrancó vida,
corona, esposa, me segó en la flor de mis pecados, sin viático, asistencia,
extremaunción y, mis cuentas sin rendir, me envió a juicio con todas mis
imperfecciones sobre mí.
¡Fue horrendo, horrendo, harto horrendo!
Si tienes sentimientos, no lo sufras;
no consientas que el tálamo real de Dinamarca sea lecho de lujuria y vil
incesto.
Mas, cualquiera que sea tu proceder, no ensucies tu alma, ni acometas
ninguna acción contra tu madre. Déjala al cielo y a las espinas que,
clavadas, le hieren su propio corazón.
Adiós ya.
La luciérnaga anuncia la mañana:
su llama mortecina palidece.
Adiós, adiós, Hamlet. Acuérdate de mí.
Sale. -sonido de cadenas y brisa descienden-
/György Ligeti – “Requiem for Soprano, Mezzo-Soprano, Two Mixed
Choirs and Orchestra”/ ► 4:18
HAMLET – ¡Ah, legiones celestiales! ¡Ah, tierra! - ¿Qué más?
¿Afiado el infierno? ¡No! - Resiste, corazón,
y vosotras, mis fibras, no envejezcáis
y mantenedme firme. ¿Acordarme de ti?
Sí, pobre ánima, mientras resida memoria
en mi turbada cabeza. ¿Acordarme de ti?
Sí, de la tabla del recuerdo borraré
toda anotación ligera y trivial,
máximas de libros, impresiones, imágenes
que en ella escribieron juventud y observación,
y sólo tus mandatos vivirán
en mi libro del cerebro, sin mezcla
de asuntos menos dignos. ¡Sí, sí, por el cielo!
¡Ah, perversa mujer!
¡Ah, infame, infame, maldito infame sonriente!
Mi cuaderno, mi cuaderno; he de anotarlo:
uno puede sonreír y sonreír, siendo un infame.
Al menos, seguro que es posible en Dinamarca.
Bueno, tío, ahí tienes. Y ahora, mi consigna:
«Adiós, adiós, acuérdate de mí.»
Lo he jurado.
NARRADORA - VERO
[El espíritu del rey ha hablado.
Su aparición no fue un simple fenómeno del más allá, sino un llamado desgarrador que
deja en Hamlet una herida imposible de cerrar.
Ahora sabe la verdad: su padre fue asesinado. Y no por un enemigo lejano, no en el
campo de batalla, no en un accidente…
Sino por la mano de su propio hermano, el nuevo rey, el esposo de su madre.]
ESCENA II (Acto II, escena XI)
{HAMLET - SILVIO CAMPETELLA}
/Ólafur Arnalds - Near Light/
[Link]
/The Leftovers - The Departure Suite/
[Link]
/Ólafur Arnalds - Near Light/
NARRADORA - VERO
[La traición más íntima ha sido revelada.
Hamlet, aún joven, aún lleno de dudas, ha jurado venganza. Pero la verdad, cuando
llega, no siempre libera: a veces condena.
Desde este instante, el príncipe ya no podrá volver atrás.
El mundo que conocía se ha resquebrajado y la locura comienza a susurrarle al oído.]
[La sombra ya sembró su mensaje.
Ahora, Hamlet debe enfrentarse al mundo como si nada hubiese pasado…
Pero por dentro, todo ha cambiado.
En esta escena, veremos cómo el príncipe comienza a trazar su estrategia.
Atrapado entre la apariencia y la verdad, entre el deber y el desgarro, Hamlet ya no
confía en nadie.
Lo que antes era corte y festejo, ahora es máscara y sospecha.
Los engranajes del poder siguen girando, y el joven príncipe, con su alma quebrada,
empieza a jugar un juego peligroso:
el del engaño, la astucia, la simulación.
¿Puede alguien fingir estar loco… sin terminar siéndolo?
¿Puede un corazón torturado por la traición seguir latiendo sin volverse piedra?]
/The Leftovers - The Departure Suite/► 2:16
HAMLET - Ya estoy solo.
¡Qué abatido! ¡Qué insensible soy!
¿No es admirable que este actor,
en una fábula, en una ficción,
pueda dirigir tan a su placer el ánimo que así agite
y desfigure el rostro en la declamación,
vertiendo de sus ojos lágrimas,
débil la voz, y todas sus acciones
tan acomodadas a lo que quiere expresar?...
Inundaría el teatro con llanto,
su terrible acento conturbaría a cuantos le oyesen,
llenaría de desesperación al culpado,
de temor al inocente,
al ignorante de confusión,
y sorprendería asombro la facultad de los ojos y los oídos.
Pero yo,
miserable,
sin vigor y estúpido,
sueño adormecido,
permanezco mudo,
¡y miro con tal indiferencia mis agravios!
¿Qué?
¿Nada merece un Rey con quien se cometió el más atroz delito para
despojarle del cetro y la vida?
¿Soy cobarde yo?
¿Quién se atreve a llamarme villano?
¿O a insultarme en mi presencia?
¿Arrancarme la barba, soplarmela al rostro, tomarme de la nariz
o hacerle tragar lejía que me llegue al pulmón?
¿Quién se atreve a tanto?
¿Sería yo capaz de sufrirlo?
Sí,
que no es posible sino que yo sea como la paloma que carece de hiel,
incapaz de acciones crueles;
a no ser esto, ya se hubieran cebado los milanos del aire en los despojos
de aquel indigno.
Deshonesto, homicida, pérfido seductor, feroz malvado, que vive sin
remordimientos de su culpa.
Pero,
¿por qué he de ser tan necio?
¿Será generoso proceder el mío, que yo, hijo de un querido padre
(de cuya muerte alevosa el cielo y el infierno mismo me piden venganza)
afeminado y débil desahogue con palabras el corazón,
estalle en blasfemias vanas,
como una prostituta vil, o un pillo de cocina?
¡Ah! No,
no puedo ni pensarlo.
/The Leftovers - The Departure Suite/► 0:00
¡Eh!...
Yo he oído, que tal vez
asistiendo a una representación
hombres muy culpados,
han sido heridos en el alma con tal violencia por la ilusión del teatro,
que a vista de todos han publicado sus delitos,
que la culpa aunque sin lengua
siempre se manifestará por medios maravillosos.
Yo haré que estos actores representen delante de mi tío algún pasaje que
tenga semejanza con la muerte de mi padre.
Yo le heriré en lo más vivo del corazón;
observaré sus miradas;
si muda de color, si se estremece, ya sé lo que me toca hacer.
La aparición que vi pudiera ser un espíritu del infierno. Al demonio no le
es difícil presentarse bajo la más agradable forma;
sí, y acaso como él es tan poderoso sobre una imaginación perturbada,
valiéndose de mi propia debilidad y melancolía, me engaña para perderme.
Yo voy a adquirir pruebas más sólidas, y esta representación ha de ser el
lazo en que se enrede la conciencia del Rey.
/The Leftovers - The Departure Suite/ ► 2:15
NARRADORA - VERO
[Las palabras expresadas por Hamlet ya no es solo la historia de un hijo dolido.
Es el descenso de un alma hacia lo más oscuro del deseo de resarcimiento.
El teatro, la mentira, la duda, la locura… todo se entrelaza en un juego mortal.
Pero aún queda mucho por decir.]
- datos interesantes-
Shakespeare fue uno de los primeros en utilizar el recurso del
“teatro dentro del teatro” como estrategia narrativa y como prueba de
verdad.
“El propósito del teatro es sostener el espejo a la naturaleza”, dirá más
adelante Hamlet, y en esta representación teatral que está ideando será
exponer la muerte de su padre para desenmascarar al asesino: una
trampa teatral para atrapar la mala conciencia.
ESCENA III
{HAMLET - SILVIO CAMPETELLA
OFELIA - NADIA SORBELLINI}
To be or not to be - Carter Burwell/
/To Be Or Not To Be - Carter Burwell/
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/Wiring Ophelia - Carter Burwell/ /Wiring Ophelia - Carter Burwell/
[Link]
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NARRADORA - VERO
[La semilla de la duda ha sido plantada… y crece.
En esta nueva escena, la red se tensa, los vínculos se desgastan y la desconfianza
comienza a corroer los lazos más íntimos.
Hamlet, ahora consciente de la podredumbre bajo la superficie del poder, no puede
confiar siquiera en quienes antes fueron su sostén.
La locura, ¿es fingida o ya comenzó a echar raíces?
¿Es el disfraz… o el reflejo de un alma herida que ya no distingue entre la máscara y el
rostro?
A su alrededor, todos parecen actuar.
Los espías acechan, los amigos dudan, la reina calla… y Claudio, el rey, observa con
recelo.
Cada palabra de Hamlet es una daga envuelta en ambigüedad.
Cada gesto, una estrategia.
Pero también, un lamento.
Este es el momento en que la verdad empieza a distorsionarse.
Y en ese terreno brumoso, el dolor comienza a tomar nuevas formas.
Porque en Elsinor, nada es lo que parece…
Y el amor también puede volverse sospechoso.]
/To be or not to be - Carter Burwell/ ► 2:00
HAMLET – Ser o no ser,
esa es la cuestión:
si es más noble para el alma
soportar las flechas y pedradas de la áspera Fortuna
o armarse contra un mar de adversidades y darles fin en el encuentro.
Morir:
dormir, nada más.
Y si durmiendo terminaran las angustias y los mil ataques naturales
herencia de la carne,
sería una conclusión seriamente deseable.
Morir, dormir:
dormir, tal vez soñar.
Sí, ese es el estorbo;
pues qué podríamos soñar en nuestro sueño eterno
ya libres del agobio terrenal,
es una consideración que frena el juicio
y da tan larga vida a la desgracia.
Pues,
¿quién soportaría los azotes e injurias de este mundo,
el desmán del tirano,
la afrenta del soberbio,
las penas del amor menospreciado,
la tardanza de la ley,
la arrogancia del cargo,
los insultos que sufre la paciencia,
pudiendo cerrar cuentas uno mismo con un simple puñal?
¿Quién lleva esas cargas, gimiendo y sudando bajo el peso de esta vida,
si no es porque el temor al más allá,
la tierra inexplorada de cuyas fronteras ningún viajero vuelve,
detiene los sentidos y nos hace soportar los males que tenemos antes que
huir hacia otros que ignoramos?
La conciencia nos vuelve unos cobardes,
el color natural de nuestro ánimo
se apaga con el pálido matiz del pensamiento,
y tareas de gran peso y entidad por tal motivo se desvían de su curso y ya
no son acción.
- Basta:
la bella Ofelia.
Hermosa,
en tus plegarias recuerda mis pecados.
-Sonido de zapatos acercándose-
/WiringOphelia - Carter Burwell/ ► 2:16
OFELIA – Mi señor,
¿cómo ha estado Su Alteza
todos estos días?
HAMLET – Con humildad se lo agradezco: bien, bien, bien.
OFELIA – Señor,
aquí tengo recuerdos que me diste
y que hace tiempo pensaba devolverle.
Se lo suplico, tomelos.
HAMLET – No, no.
Yo nunca le di nada.
OFELIA – Mi señor,
sabe muy bien que sí,
y con ellos palabras de aliento tan dulce que les daban más valor.
Perdida su fragancia, tome sus presentes:
para el ánimo noble,
cuando olvida el donante se empobrecen sus dones.
Tome, señor.
HAMLET – ¡Ajá! ¿Eres honesta?
OFELIA – ¡Señor!
HAMLET – ¿Eres bella?
OFELIA – ¿Qué quiere decir?
HAMLET – Que si eres honesta y bella, tu honestidad no debe permitir el
trato con tu belleza.
OFELIA – ¿Puede haber mejor comercio, señor, que el de honestidad y
belleza?
HAMLET – Pues sí,
porque la belleza puede transformar la honestidad en alcahueta antes que
la honestidad vuelva honesta a la belleza.
Antiguamente esto era un absurdo,
pero ahora los tiempos lo confirman.
Antes te amaba.
OFELIA – Señor, me lo hizo creer.
HAMLET – No debías haberme creído,
pues la virtud no se puede implantar en nuestro viejo tronco sin que quede
algún resabio.
Así que no te amaba.
OFELIA – Más me engañé.
HAMLET – ¡Vete a un convento!
¿Es que quieres criar pecadores?
Yo soy bastante decente,
pero puedo acusarme de cosas tales que más valdría que mi madre no me
hubiese engendrado.
Soy muy orgulloso, vengador, ambicioso,
con más disposición para hacer daño que ideas para concebirlo,
imaginación para plasmarlo o tiempo para cumplirlo.
¿Por qué gente como yo debe arrastrarse entre la tierra y el cielo?
Todos somos unos miserables:
no nos creas a ninguno.
Así que , vete a un convento.
¿Dónde está tu padre?.
OFELIA – En casa, señor.
HAMLET – Cierre bien las puertas,
que sólo haga el bobo allí dentro.
Adiós.
OFELIA – ¡El cielo le asista!
HAMLET – Si te casas, sea mi dote esta maldición:
serás más casta que el hielo y más pura que la nieve,
y no podrás evitar la calumnia.
Vete a un convento,
anda,
adiós.
O si es que has de casarte,
cásate con un tonto, pues el listo sabe bien los cuernos que pone,
A un convento,
vamos,
deprisa.
Adiós.
OFELIA – ¡Santos del cielo, currenlo !
HAMLET – Sé muy bien lo de tus adornos.
Dios les da una cara y ustedes se hacen otra.
Andan a saltitos o pausado,
balbuceando bautizan todo lo creado,
y hacen pasar por inocencia sus afectaciones.
Muy bien, se acabó;
me ha vuelto loco.
Ya no habrá más matrimonios.
De los que ya están casados vivirán todos menos uno.
Los demás, que sigan como están.
¡A un convento, vamos!
OFELIA - ¡Ah, qué noble inteligencia destruida!
Del cortesano,
él sabio y el soldado,
el ojo, la lengua,
la espada.
Esperanza y flor de nuestro reino,
espejo de elegancia y modelo de conducta,
blanco de observantes, y ahora destrozado.
Y yo,
la mujer más abatida,
que gozó de la miel de sus promesas,
veo ese noble y soberano entendimiento destemplado cual campanas que
disuenan,
esa estampa sin par de perfecta juventud perdida en el delirio.
¡Pobre de mí!
Tener que ver esto, y no lo que vi.
ESCENA IV (Acto , escena V)
{HAMLET - SILVIO CAMPETELLA
HORACIO
LAERTES }
/Regicide - Krzysztof Wierzynkiewicz/
[Link]
v=PpJDSMtVGI0&list=RDPpJDSMtVGI0&start_radio=1
/Song of the North -BrunuhVille & Sharm/
[Link]
v=eaAjP_4Gcnk&list=RDeaAjP_4Gcnk&start_radio=1
/Hamlet - Ennio Morricone/
(339) Ennio Morricone - Hamlet (Hamlet) - YouTube
NARRADORA - VERO
[La tensión alcanza un nuevo umbral.
Hamlet ya no es sólo un hijo herido: es un hombre que desafía las máscaras del poder.
En esta escena, los hilos del drama comienzan a enredarse de manera irreversible.
Aparecen las dudas sobre la locura del príncipe, la vigilancia se intensifica, y los rostros
conocidos se vuelven reflejos borrosos en un juego de traición y apariencias.
Polonio, el consejero, se convierte en espía.
Ofelia, entre el amor y el mandato paterno, se convierte en pieza trágica de un tablero
cruel.
Y el rey… Cada vez más acorralado, comienza a temer lo que ya es inevitable: que la
verdad salga a la luz.
Hamlet actúa… y en su actuación, revela más de lo que oculta.
Porque a veces, el disfraz más transparente es la verdad dicha a medias.
Y la locura… es el único refugio frente a la desesperación.]
/“Regicide” sube sutilmente/ ► 0:00
NARRADORA – VERO
[La trampa ya está tendida.
Claudio, el rey usurpador, pactó con Laertes un plan mortal: una espada envenenada…
y una copa con muerte líquida.
El escenario es un duelo, pero la intención es un asesinato disfrazado de honor.]
HAMLET — Estoy dispuesto.
Nadie sabe lo que le espera.
Dejarlo en manos de Dios es lo más sabio.
LAERTES — Mi señor,
acepto el duelo…
pero me pesa lo que estoy por hacer.
Mi alma no está tranquila.
NARRADORA – VERO
-Ir añadiendo diferentes sonidos de espadas y lucha-
[Chocan las espadas.
Uno, dos, tres ataques.
El destino gira con violencia: Hamlet hiere a Laertes… y Laertes a Hamlet. Pero en
medio del combate… ¡intercambian espadas!]
LAERTES— ¡Estoy muerto, Hamlet!
Tu espada,
envenenada…
El rey…
el rey es el culpable.
HAMLET—¡Entonces,
que beba de su veneno!
¡Traidor!
¡Toma tu merecido!
NARRADORA – VERO
[Hamlet obliga al rey a beber la copa.
El asesino de su padre… muere.
Pero ya es tarde.
La reina ha bebido también, y el veneno corre en las venas de todos.]
LAERTES — Perdóname…
como yo te perdono…
Nos han usado…
a todos.
NARRADORA – VERO
[Todo está dicho.
Todo está perdido.
Y ahora… Hamlet cae.]
/Song of the North -BrunuhVille & Sharm/ música de fond
HAMLET – El ciclo te absuelva.
Voy a seguirte.
Me muero, Horacio.
¡Adiós, pobre reina!
Ustedes,
que palidecen y tiemblan ante esta desdicha,
comparsas o testigos mudos de esta obra,
si me quedara tiempo
(pues el esbirro de la muerte siempre arresta),
ah, les contaria...
Ya basta.
Horacio, me muero;
tú vives:
relata mi historia y mi causa a cuantos las ignoran.
HORACIO – Nada de eso.
Más que danés soy antiguo romano.
Aún queda bebida.
HAMLET – Como hombre que eres, dame esa copa.
¡Suéltala!
¡Por Dios,
dámela!
-Copa de latón golpeando contra el piso-
¡Ah, buen Horacio!
Si todo queda oculto,
¡qué nombre tan manchado dejaré!
Si por mí sentiste algún cariño,
abstente de la dicha por un tiempo y vive con dolor en el cruel mundo
para contar mi historia.
CIERRE
NARRADORA - VERO
[El príncipe ha caído.
/Regicide - Krzysztof Wierzynkiewicz/ ► 1:47
Hamlet muere… pero con él, también cae una corte corrompida por el poder, la
ambición y la mentira.
Queda el silencio.
Queda la verdad desnuda, demasiado tarde.
Y una pregunta que aún resuena:
¿Vale la pena vengar lo perdido… si en el camino se pierde el alma?
Esta fue la tragedia de Hamlet.
Y como toda gran tragedia… también habla de nosotros.
-Silencio-
/►Hamlet - Ennio Morricone► 0:00/
[Porque todos hemos sentido alguna vez el peso de una decisión que nos enfrenta. Todos
en algún momento hemos dudado entre actuar o esperar, entre callar o decir la verdad
aunque duela y nos despoje de una cierta estabilidad real o fingida.
Hamlet no solo es un príncipe atormentado por la traición. Es cada uno de nosotros,
enfrentando el abismo de lo que somos y de lo que podríamos ser
Tal vez por eso esta historia sigue viva, cuatro siglos después. Porque nos recuerda que
el ser humano es frágil... pero también profundamente consciente y no es posible
esconder la verdad por más absurda que parezca.]
/►Hamlet - Ennio Morricone ►Hasta finalizar 2:42/