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Definición y evolución del arte

El arte es una actividad humana que expresa ideas y emociones a través de diversos recursos, y su definición es subjetiva y varía según la cultura y la época. Históricamente, el arte ha evolucionado desde una función ritual y mágica hasta convertirse en un medio de expresión estética y social, con un enfoque en la individualidad del artista. A lo largo del tiempo, se han desarrollado múltiples teorías sobre el arte, reflejando su complejidad y su papel en la sociedad.
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Definición y evolución del arte

El arte es una actividad humana que expresa ideas y emociones a través de diversos recursos, y su definición es subjetiva y varía según la cultura y la época. Históricamente, el arte ha evolucionado desde una función ritual y mágica hasta convertirse en un medio de expresión estética y social, con un enfoque en la individualidad del artista. A lo largo del tiempo, se han desarrollado múltiples teorías sobre el arte, reflejando su complejidad y su papel en la sociedad.
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Arte

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Para otros usos de este término, véase Arte (desambiguación).

Alegoría del arte (1690-1694), de Sebastiano


Ricci.

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(concretamente del 15 de octubre de 2021) y no refleja las posibles ediciones

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El arte (del latín ars, artis, y este calco del griego τέχνη, téchnē)1 es entendido
[ ]

generalmente como cualquier actividad o producto realizado con una


finalidad estética y también comunicativa, mediante la cual se
expresan ideas, emociones y, en general, una visión del mundo, a través de
diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros, corporales y
mixtos.2 El arte es un componente de la cultura, reflejando en su concepción
[ ]

las bases económicas y sociales, y la transmisión de ideas y valores,


inherentes a cualquier cultura humana a lo largo del espacio y el tiempo. Se
suele considerar que con la aparición del Homo sapiens el arte tuvo en
principio una función ritual, mágica o religiosa (arte paleolítico), pero esa
función cambió con la evolución del ser humano, adquiriendo un componente
estético y una función social, pedagógica, mercantil o simplemente ornamental.

La noción de arte continúa sujeta a profundas disputas, dado que su definición


está abierta a múltiples interpretaciones, que varían según la cultura, la época,
el movimiento, o la sociedad para la cual el término tiene un determinado
sentido. El vocablo ‘arte’ tiene una extensa acepción, pudiendo designar
cualquier actividad humana hecha con esmero y dedicación, o cualquier
conjunto de reglas necesarias para desarrollar de forma óptima una actividad:
se habla así de “arte culinario”, “arte médico”, “artes marciales”, “artes de
arrastre” en la pesca, etc. En ese sentido, arte es sinónimo de capacidad,
habilidad, talento, experiencia. Sin embargo, más comúnmente se suele
considerar al arte como una actividad creadora del ser humano, por la cual
produce una serie de objetos (obras de arte) que son singulares, y cuya
finalidad es principalmente estética. En ese contexto, arte sería la
generalización de un concepto expresado desde antaño como “bellas artes”,
actualmente algo en desuso y reducido a
ámbitos académicos y administrativos. De igual forma, el empleo de la palabra
arte para designar la realización de otras actividades ha venido siendo
sustituido por términos como ‘técnica’ u ‘oficio’. En este artículo se trata de arte
entendido como un medio de expresión humano de carácter creativo.

Concepto
Artículo principal: Teoría del arte

Atributos de la pintura, la escultura y la


arquitectura (1769), de Anne Vallayer-Coster.
La definición de arte es abierta, subjetiva y discutible. No existe un acuerdo
unánime entre historiadores, filósofos o artistas. A lo largo del tiempo se han
dado numerosas definiciones de arte, entre ellas: «el arte es el recto
ordenamiento de la razón» (Tomás de Aquino); «el arte es aquello que
establece su propia regla» (Schiller); «el arte es el estilo» (Max Dvořák); «el
arte es expresión de la sociedad» (John Ruskin); «el arte es la libertad del
genio» (Adolf Loos); «el arte es la idea» (Marcel Duchamp); «el arte es la
novedad» (Jean Dubuffet); «el arte es la acción, la vida» (Joseph Beuys); «arte
es todo aquello que los hombres llaman arte» (Dino Formaggio); «el arte es la
mentira que nos ayuda a ver la verdad» (Pablo Picasso); «arte es vida, vida es
arte» (Wolf Vostell).

El concepto ha ido variando con el paso del tiempo: hasta el Renacimiento,


solo las artes liberales eran consideradas arte; la arquitectura, la escultura y
la pintura eran consideradas “manualidades”. El arte ha sido desde siempre
uno de los principales medios de expresión del ser humano, a través del cual
manifiesta sus ideas y sentimientos, la forma como se relaciona con el mundo.
Su función puede variar desde la más práctica hasta la más ornamental, puede
tener un contenido religioso o simplemente estético, puede ser duradero o
efímero. En el siglo XX se pierde incluso el sustrato material: decía Beuys que
la vida es un medio de expresión artística, destacando el aspecto vital, la
acción.

El término arte procede del latín ars, y es el equivalente al término griego τέχνη
(téchne, de donde proviene ‘técnica’). Originalmente se aplicaba a toda la
producción realizada por el hombre y a las disciplinas del saber hacer. Así,
artistas eran tanto el cocinero, el jardinero o el constructor, como el pintor o
el poeta. Con el tiempo la derivación latina (ars -> arte) se utilizó para designar
a las disciplinas relacionadas con las artes de lo estético y lo emotivo; y la
derivación griega (téchne -> técnica), para aquellas disciplinas que tienen que
ver con las producciones intelectuales y de artículos de uso. 3 En la actualidad
[ ]

es difícil encontrar que ambos términos (arte y técnica) se confundan o utilicen


como sinónimos.

Evolución histórica del concepto de arte


El origen de la Pintura (1786), de Jean-Baptiste Regnault. Según una leyenda de Plinio
el Viejo, la pintura la inventó una muchacha griega que trazó la silueta de su novio
antes de partir a la guerra para perpetuar su recuerdo (Naturalis Historia, XXXV, 15).4
[ ]

En la antigüedad clásica grecorromana, una de las principales cunas de


la civilización occidental y primera cultura que reflexionó sobre el arte, se
consideraba el arte como una habilidad del ser humano en cualquier terreno
productivo, siendo prácticamente un sinónimo de ‘destreza’: destreza para
construir un objeto, para comandar un ejército, para convencer al público en
un debate, o para efectuar mediciones agronómicas. En definitiva, cualquier
habilidad sujeta a reglas, a preceptos específicos que la hacen objeto de
aprendizaje y de evolución y perfeccionamiento técnico. En cambio, la poesía,
que venía de la inspiración, no estaba catalogada como arte. Así, Aristóteles,
por ejemplo, definió el arte como aquella «permanente disposición a producir
cosas de un modo racional», y Quintiliano estableció que era aquello «que está
basado en un método y un orden» (via et ordine).5 Platón, en el Protágoras,
[ ]
habló del arte, opinando que es la capacidad de hacer cosas por medio de
la inteligencia, a través de un aprendizaje. Para Platón, el arte tiene un sentido
general, es la capacidad creadora del ser humano.6 Casiodoro destacó en el
[ ]

arte su aspecto productivo, conforme a reglas, señalando tres objetivos


principales del arte: enseñar (doceat), conmover (moveat) y complacer
(delectet).7
[ ]

Durante el Renacimiento se empezó a gestar un cambio de mentalidad,


separando los oficios y las ciencias de las artes, donde se incluyó por primera
vez a la poesía, considerada hasta entonces un tipo de filosofía o incluso
de profecía –para lo que fue determinante la publicación en 1549 de la
traducción italiana de la Poética de Aristóteles–. En este cambio intervino
considerablemente la progresiva mejora en la situación social del artista,
debida al interés que los nobles y ricos prohombres italianos empezaron a
mostrar por la belleza. Los productos del artista adquirieron un nuevo estatus
de objetos destinados al consumo estético y, por ello, el arte se convirtió en un
medio de promoción social, incrementándose el mecenazgo artístico y
fomentando el coleccionismo.8 Surgieron en ese contexto varios
[ ]

tratados teóricos acerca del arte, como los de Leon Battista Alberti (De Pictura,
1436-1439; De re aedificatoria, 1450; y De Statua, 1460), o Los
Comentarios (1447) de Lorenzo Ghiberti. Alberti recibió la influencia aristotélica,
pretendiendo aportar una base científica al arte. Habló de decorum, el
tratamiento del artista para adecuar los objetos y temas artísticos a un sentido
mesurado, perfeccionista. Ghiberti fue el primero en periodificar la historia del
arte, distinguiendo antigüedad clásica, periodo medieval y lo que llamó “renacer
de las artes”.9 [ ]

Alegoría de la pintura (1666), de Johannes


Vermeer.

Con el manierismo comenzó el arte moderno: las cosas ya no se representan


tal como son, sino tal como las ve el artista. La belleza se relativiza, se pasa de
la belleza única renacentista, basada en la ciencia, a las múltiples bellezas del
manierismo, derivadas de la naturaleza. Apareció en el arte un nuevo
componente de imaginación, reflejando tanto lo fantástico como lo grotesco,
como se puede percibir en la obra de Brueghel o Arcimboldo. Giordano
Bruno fue uno de los primeros pensadores que prefiguró las ideas modernas:
decía que la creación es infinita, no hay centro ni límites –ni Dios ni hombre–,
todo es movimiento, dinamismo. Para Bruno, hay tantos artes como artistas,
introduciendo la idea de originalidad del artista. El arte no tiene normas, no se
aprende, sino que viene de la inspiración.10
[ ]

Los siguientes avances se hicieron en el siglo XVIII con la Ilustración, donde


comenzó a producirse cierta autonomía del hecho artístico: el arte se alejó de
la religión y de la representación del poder para ser fiel reflejo de la voluntad
del artista, centrándose más en las cualidades sensibles de la obra que no en
su significado.11 Jean-Baptiste Dubos, en Reflexiones críticas sobre la poesía y
[ ]

la pintura (1719), abrió el camino hacia la relatividad del gusto, razonando que
la estética no viene dada por la razón, sino por los sentimientos. Así, para
Dubos el arte conmueve, llega al espíritu de una forma más directa e inmediata
que el conocimiento racional. Dubos hizo posible la popularización del gusto,
oponiéndose a la reglamentación académica, e introdujo la figura del ‘genio’,
como atributo dado por la naturaleza, que está más allá de las reglas.

En el romanticismo, surgido en Alemania a finales del siglo XVIII con el


movimiento denominado Sturm und Drang, triunfó la idea de un arte que surge
espontáneamente del individuo, desarrollando la noción de genio –el arte es la
expresión de las emociones del artista–, que comienza a ser mitificado.12 [ ]

Autores como Novalis y Friedrich von Schlegel reflexionaron sobre el arte: en la


revista Athenäum, editada por ellos, surgieron las primeras manifestaciones de
la autonomía del arte, ligado a la naturaleza. Para ellos, en la obra de arte se
encuentran el interior del artista y su propio lenguaje natural. 13 [ ]

El tribunal de los Uffizi (1772-1778),


de Johann Zoffany.

Arthur Schopenhauer dedicó el tercer libro de El mundo como voluntad y


representación a la teoría del arte: el arte es una vía para escapar del estado
de infelicidad propio del hombre. Identificó conocimiento con creación artística,
que es la forma más profunda de conocimiento. El arte es la reconciliación
entre voluntad y conciencia, entre objeto y sujeto, alcanzando un estado
de contemplación, de felicidad. La conciencia estética es un estado de
contemplación desinteresada, donde las cosas se muestran en su pureza más
profunda. El arte habla en el idioma de la intuición, no de la reflexión; es
complementario de la filosofía, la ética y la religión. Influido por la filosofía
oriental, manifestó que el hombre debe liberarse de la voluntad de vivir, del
‘querer’, que es origen de insatisfacción. El arte es una forma de librarse de la
voluntad, de ir más allá del ‘yo’.14
[ ]

Richard Wagner recogió la ambivalencia entre lo sensible y lo espiritual de


Schopenhauer: en Ópera y drama (1851), Wagner planteó la idea de la “obra
de arte total” (Gesamtkunstwerk), donde se haría una síntesis de la poesía, la
palabra –elemento masculino–, con la música –elemento femenino–. Opinaba
que el lenguaje primitivo sería vocálico, mientras que la consonante fue un
elemento racionalizador; así pues, la introducción de la música en la palabra
sería un retorno a la inocencia primitiva del lenguaje. 15 [ ]

A finales del siglo XIX surgió el esteticismo, que fue una reacción
al utilitarismo imperante en la época y a la fealdad y el materialismo de la era
industrial. Frente a ello, surgió una tendencia que otorgaba al arte y a la belleza
una autonomía propia, sintetizada en la fórmula de Théophile Gautier “el arte
por el arte” (l'art pour l'art), llegando incluso a hablarse de “religión estética”.16 [ ]

Esta postura pretendía aislar al artista de la sociedad, para que buscase de


forma autónoma su propia inspiración y se dejase llevar únicamente por una
búsqueda individual de la belleza.17 Así, la belleza se aleja de cualquier
[ ]

componente moral, convirtiéndose en el fin último del artista, que llega a vivir
su propia vida como una obra de arte –como se puede apreciar en la figura
del dandi–.18 Uno de los teóricos del movimiento fue Walter Pater, que influyó
[ ]

sobre el denominado decadentismo inglés, estableciendo en sus obras que el


artista debe vivir la vida intensamente, siguiendo como ideal a la belleza. Para
Pater, el arte es “el círculo mágico de la existencia”, un mundo aislado y
autónomo puesto al servicio del placer, elaborando una auténtica metafísica de
la belleza.19
[ ]

El taller del pintor (1855), de Gustave


Courbet.

Por otro lado, Charles Baudelaire fue uno de los primeros autores que
analizaron la relación del arte con la recién surgida era industrial, prefigurando
la noción de “belleza moderna”: no existe la belleza eterna y absoluta, sino que
cada concepto de lo bello tiene algo de eterno y algo de transitorio, algo de
absoluto y algo de particular. La belleza viene de la pasión y, al tener cada
individuo su pasión particular, también tiene su propio concepto de belleza. En
su relación con el arte, la belleza expresa por un lado una idea “eternamente
subsistente”, que sería el “alma del arte”, y por otro un componente relativo y
circunstancial, que es el “cuerpo del arte”. Así, la dualidad del arte es expresión
de la dualidad del hombre, de su aspiración a una felicidad ideal enfrentada a
las pasiones que le mueven hacia ella. Frente a la mitad eterna, anclada en
el arte clásico antiguo, Baudelaire vio en la mitad relativa el arte moderno,
cuyos signos distintivos son lo transitorio, lo fugaz, lo efímero y cambiante –
sintetizados en la moda–. Baudelaire tenía un concepto neoplatónico de
belleza, que es la aspiración humana hacia un ideal superior, accesible a través
del arte. El artista es el “héroe de la modernidad”, cuya principal cualidad es
la melancolía, que es el anhelo de la belleza ideal.20
[ ]

En contraposición al esteticismo, Hippolyte-Adolphe Taine elaboró una


teoría sociológica del arte: en su Filosofía del arte (1865-1869) aplicó al arte
un determinismo basado en la raza, el contexto y
la época (race, milieu, moment). Para Taine, la estética, la “ciencia del arte”,
opera como cualquier otra disciplina científica, basándose en parámetros
racionales y empíricos. Igualmente, Jean Marie Guyau, en Los problemas de la
estética contemporánea (1884) y El arte desde el punto de vista
sociológico (1888), planteó una visión evolucionista del arte, afirmando que el
arte está en la vida, y que evoluciona como esta; y, al igual que la vida del ser
humano está organizada socialmente, el arte debe ser reflejo de la sociedad. 21 [ ]

La estética sociológica tuvo una gran vinculación con el realismo pictórico y con
movimientos políticos de izquierdas, especialmente el socialismo utópico:
autores como Henri de Saint-Simon, Charles Fourier y Pierre Joseph
Proudhon defendieron la función social del arte, que contribuye al desarrollo de
la sociedad, aunando belleza y utilidad en un conjunto armónico. Por otro lado,
en el Reino Unido, la obra de teóricos como John Ruskin y William
Morris aportó una visión funcionalista del arte: en Las piedras de
Venecia (1851-1856) Ruskin denunció la destrucción de la belleza y la
vulgarización del arte llevada a cabo por la sociedad industrial, así como la
degradación de la clase obrera, defendiendo la función social del arte. En El
arte del pueblo (1879) pidió cambios radicales en la economía y la sociedad,
reclamando un arte “hecho por el pueblo y para el pueblo”. Por su parte, Morris
–fundador del movimiento Arts & Crafts– defendió un arte funcional, práctico,
que satisfaga necesidades materiales y no solo espirituales. En Escritos
estéticos (1882-1884) y Los fines del arte (1887) planteó un concepto de arte
utilitario pero alejado de sistemas de producción excesivamente tecnificados,
próximo a un concepto del socialismo cercano al corporativismo medieval.22 [ ]
Representación de El cascanueces, de Piotr
Chaikovski.

Por otro lado, la función del arte fue cuestionada por el escritor ruso Lev
Tolstoi: en ¿Qué es el arte? (1898) se planteó la justificación social del arte,
argumentando que siendo el arte una forma de comunicación solo puede ser
válido si las emociones que transmite pueden ser compartidas por todos los
hombres. Para Tolstoi, la única justificación válida es la contribución del arte a
la fraternidad humana: una obra de arte solo puede tener valor social cuando
transmite valores de fraternidad, es decir, emociones que impulsen a la
unificación de los pueblos.23 [ ]

En esa época se empezó a abordar el estudio del arte desde el terreno de


la psicología: Sigmund Freud aplicó el psicoanálisis al arte en Un recuerdo
infantil de Leonardo da Vinci (1910), defendiendo que el arte sería una de las
maneras de representar un deseo, una pulsión reprimida, de forma sublimada.
Opinaba que el artista es una figura narcisista, cercana al niño, que refleja en el
arte sus deseos, y afirmó que las obras artísticas pueden ser estudiadas como
los sueños y las enfermedades mentales, con el psicoanálisis. Su método
era semiótico, estudiando los símbolos, y opinaba que una obra de arte es un
símbolo. Pero como el símbolo representa un determinado concepto
simbolizado, hay que estudiar la obra de arte para llegar al origen creativo de la
obra.24 Igualmente, Carl Gustav Jung relacionó la psicología con diversas
[ ]

disciplinas como la filosofía, la sociología, la religión, la mitología, la literatura y


el arte. En Contribuciones a la psicología analítica (1928), sugirió que los
elementos simbólicos presentes en el arte son “imágenes primordiales” o
“arquetipos”, que están presentes de forma innata en el “subconsciente
colectivo” del ser humano.25 [ ]

Wilhelm Dilthey, desde la estética cultural, formuló una teoría acerca de la


unidad entre arte y vida. Prefigurando el arte de vanguardia, Dilthey ya
vislumbraba a finales del siglo XIX cómo el arte se alejaba de las reglas
académicas, y cómo cobraba cada vez mayor importancia la función del
público, que tiene el poder de ignorar o ensalzar la obra de un artista
determinado. Encontró en todo ello una “anarquía del gusto”, que achacó a un
cambio social de interpretación de la realidad, pero que percibió como
transitorio, siendo necesario hallar «una relación sana entre el pensamiento
estético y el arte». Así, ofreció como salvación del arte las “ciencias del
espíritu”, especialmente la psicología: la creación artística debe poder
analizarse bajo el prisma de la interpretación psicológica de la fantasía.
En Vida y poesía (1905) presentó la poesía como expresión de la vida, como
‘vivencia’ (Erlebnis) que refleja la realidad externa de la vida. La creación
artística tiene pues como función intensificar nuestra visión del mundo exterior,
presentándolo como un conjunto coherente y pleno de sentido. 26 [ ]

Visión actual

Fuente, de Marcel Duchamp. El siglo XX supone


una pérdida del concepto de belleza clásica para conseguir un mayor efecto en el
diálogo artista-espectador.

El siglo XX ha supuesto una radical transformación del concepto de arte: la


superación de las ideas racionalistas de la Ilustración y el paso a conceptos
más subjetivos e individuales, partiendo del movimiento romántico y
cristalizando en la obra de autores como Kierkegaard y Nietzsche, suponen
una ruptura con la tradición y un rechazo de la belleza clásica. El concepto de
realidad fue cuestionado por las nuevas teorías científicas: la subjetividad del
tiempo de Bergson, la Teoría de la relatividad de Einstein, la mecánica
cuántica, la teoría del psicoanálisis de Freud, etc. Por otro lado, las
nuevas tecnologías hacen que el arte cambie de función, debido a que
la fotografía y el cine ya se encargan de plasmar la realidad. Todos estos
factores producen la génesis del arte abstracto, el artista ya no intenta reflejar
la realidad, sino su mundo interior, expresar sus sentimientos. 27 El arte actual
[ ]

tiene oscilaciones continuas del gusto, cambia simultáneamente junto a este:


así como el arte clásico se sustentaba sobre una metafísica de ideas
inmutables, el actual, de raíz kantiana, encuentra gusto en la conciencia social
de placer (cultura de masas). También hay que valorar la progresiva
disminución del analfabetismo, puesto que antiguamente, al no saber leer gran
parte de la población, el arte gráfico era el mejor medio para la transmisión del
conocimiento –sobre todo religioso–, función que ya no es necesaria en el
siglo XX.

Una de las primeras formulaciones fue la del marxismo: de la obra de Marx se


desprendía que el arte es una “superestructura” cultural determinada por las
condiciones sociales y económicas del ser humano. Para los marxistas, el arte
es reflejo de la realidad social, si bien el propio Marx no veía una
correspondencia directa entre una sociedad determinada y el arte que
produce. Georgi Plejánov, en Arte y vida social (1912), formuló una
estética materialista que rechazaba el “arte por el arte”, así como la
individualidad del artista ajeno a la sociedad que lo envuelve. 28 Walter
[ ]

Benjamin incidió de nuevo en el arte de vanguardia, que para él es «la


culminación de la dialéctica de la modernidad», el final del intento totalizador
del arte como expresión del mundo circundante. Intentó dilucidar el papel del
arte en la sociedad moderna, realizando un análisis semiótico en el que el arte
se explica a través de signos que el hombre intenta descifrar sin un resultado
aparentemente satisfactorio. En La obra de arte en la época de la
reproductibilidad técnica (1936) analizó la forma cómo las nuevas técnicas de
reproducción industrial del arte pueden hacer variar el concepto de este, al
perder su carácter de objeto único y, por tanto, su halo de reverencia mítica;
esto abre nuevas vías de concebir el arte –inexploradas aún para Benjamin–
pero que supondrán una relación más libre y abierta con la obra de arte. 29 [ ]

Theodor W. Adorno, como Benjamin perteneciente a la Escuela de Fráncfort,


defendió el arte de vanguardia como reacción a la excesiva tecnificación de la
sociedad moderna. En su Teoría estética (1970) afirmó que el arte es reflejo de
las tendencias culturales de la sociedad, pero sin llegar a ser fiel reflejo de esta,
ya que el arte representa lo inexistente, lo irreal; o, en todo caso, representa lo
que existe pero como posibilidad de ser otra cosa, de trascender. El arte es la
“negación de la cosa”, que a través de esta negación la trasciende, muestra lo
que no hay en ella de forma primigenia. Es apariencia, mentira, presentando lo
inexistente como existente, prometiendo que lo imposible es posible. 30 [ ]

Isla Pagoda en la desembocadura del


río Min (1870), de John Thomson. La fotografía supuso una gran revolución a la hora
de concebir el arte en el siglo XIX y el XX.

Representante del pragmatismo, John Dewey, en Arte como


experiencia (1934), definió el arte como “culminación de la naturaleza”,
defendiendo que la base de la estética es la experiencia sensorial. La actividad
artística es una consecuencia más de la actividad natural del ser humano, cuya
forma organizativa depende de los condicionamientos ambientales en que se
desenvuelve. Así, el arte es “expresión”, donde fines y medios se fusionan en
una experiencia agradable. Para Dewey, el arte, como cualquier actividad
humana, implica iniciativa y creatividad, así como una interacción entre sujeto y
objeto, entre el hombre y las condiciones materiales en las que desarrolla su
labor.31
[ ]

José Ortega y Gasset analizó en La deshumanización del arte (1925) el arte de


vanguardia desde el concepto de “sociedad de masas”, donde el carácter
minoritario del arte vanguardista produce una elitización del público consumidor
de arte. Ortega aprecia en el arte una “deshumanización” debida a la pérdida
de perspectiva histórica, es decir, de no poder analizar con suficiente distancia
crítica el sustrato sociocultural que conlleva el arte de vanguardia. La pérdida
del elemento realista, imitativo, que Ortega aprecia en el arte de vanguardia,
supone una eliminación del elemento humano que estaba presente en el
arte naturalista. Asimismo, esta pérdida de lo humano hace desaparecer los
referentes en que estaba basado el arte clásico, suponiendo una ruptura entre
el arte y el público, y generando una nueva forma de comprender el arte que
solo podrán entender los iniciados. La percepción estética del arte
deshumanizado es la de una nueva sensibilidad basada no en la afinidad
sentimental –como se producía con el arte romántico–, sino en un cierto
distanciamiento, una apreciación de matices. Esa separación entre arte y
humanidad supone un intento de volver al hombre a la vida, de rebajar el
concepto de arte como una actividad secundaria de la experiencia humana. 32 [ ]

En la escuela semiótica, Luigi Pareyson elaboró en Estética. Teoría de la


formatividad (1954) una estética hermenéutica, donde el arte es interpretación
de la verdad. Para Pareyson, el arte es “formativo”, es decir, expresa una forma
de hacer que, «a la vez que hace, inventa el modo de hacer». En otras
palabras, no se basa en reglas fijas, sino que las define conforme se elabora la
obra y las proyecta en el momento de realizarla. Así, en la formatividad la obra
de arte no es un “resultado”, sino un “logro”, donde la obra ha encontrado la
regla que la define específicamente. El arte es toda aquella actividad que busca
un fin sin medios específicos, debiendo hallar para su realización un proceso
creativo e innovador que dé resultados originales de carácter inventivo. 33
[ ]

Pareyson influyó en la denominada Escuela de Turín, que desarrollará su


concepto ontológico del arte: Umberto Eco, en Obra abierta (1962), afirmó que
la obra de arte solo existe en su interpretación, en la apertura de múltiples
significados que puede tener para el espectador; Gianni Vattimo, en Poesía y
ontología (1968), relacionó el arte con el ser, y por tanto con la verdad, ya que
es en el arte donde la verdad se muestra de forma más pura y reveladora. 34 [ ]
El cómic ha sido una de las últimas incorporaciones a la
categoría de bellas artes. En la imagen Little Nemo in Slumberland, el primer gran
clásico del cómic publicado en 1905.

Una de las últimas derivaciones de la filosofía y el arte es la postmodernidad,


teoría sociocultural que postula la actual vigencia de un periodo histórico que
habría superado el proyecto moderno, es decir, la raíz cultural, política y
económica propia de la Edad Contemporánea, marcada en lo cultural por
la Ilustración, en lo político por la Revolución francesa y en lo económico por
la Revolución industrial. Frente a las propuestas del arte de vanguardia, los
postmodernos no plantean nuevas ideas, ni éticas ni estéticas; tan solo
reinterpretan la realidad que les envuelve, mediante la repetición de imágenes
anteriores, que pierden así su sentido. La repetición encierra el marco del arte
en el arte mismo, se asume el fracaso del compromiso artístico, la incapacidad
del arte para transformar la vida cotidiana. El arte postmoderno vuelve sin
pudor al sustrato material, a la obra de arte-objeto, al “arte por el arte”, sin
pretender hacer ninguna evolución, ninguna ruptura. Algunos de sus más
importantes teóricos han sido Jacques Derrida y Michel Foucault.35 [ ]

Como conclusión, cabría decir que las viejas fórmulas que basaban el arte en
la creación de belleza o en la imitación de la naturaleza han quedado
obsoletas, y hoy día el arte es una cualidad dinámica, en constante
transformación, inmersa además en los medios de comunicación de masas, en
los canales de consumo, con un aspecto muchas veces efímero, de percepción
instantánea, presente con igual validez en la idea y en el objeto, en su génesis
conceptual y en su realización material.36 Morris Weitz, representante de
[ ]

la estética analítica, opinaba en El papel de la teoría en la estética (1957) que


«es imposible establecer cualquier tipo de criterios del arte que sean
necesarios y suficientes; por lo tanto, cualquier teoría del arte es una
imposibilidad lógica, y no simplemente algo que sea difícil de obtener en la
práctica». Según Weitz, una cualidad intrínseca de la creatividad artística es
que siempre produce nuevas formas y objetos, por lo que «las condiciones del
arte no pueden establecerse nunca de antemano». Así, «el supuesto básico de
que el arte pueda ser tema de cualquier definición realista o verdadera es
falso».37
[ ]
En el fondo, la indefinición del arte estriba en su reducción a determinadas
categorías –como imitación, como recreación, como expresión–; el arte es un
concepto global, que incluye todas estas formulaciones y muchas más, un
concepto en evolución y abierto a nuevas interpretaciones, que no se puede
fijar de forma convencional, sino que debe aglutinar todos los intentos de
expresarlo y formularlo, siendo una síntesis amplia y subjetiva de todos ellos.

El arte es una actividad humana consciente capaz de reproducir cosas, construir


formas, o expresar una experiencia, si el producto de esta reproducción, construcción,
o expresión puede deleitar, emocionar o producir un choque.
Władysław Tatarkiewicz, Historia de seis ideas (1976).38 [ ]

Clasificación

Las siete artes liberales, imagen del Hortus


deliciarum (siglo XII), de Herrad von Landsberg.

La clasificación del arte, o de las distintas facetas o categorías que pueden


considerarse artísticas, ha tenido una evolución paralela al concepto mismo de
arte: como se ha visto anteriormente, durante la antigüedad clásica se
consideraba arte todo tipo de habilidad manual y destreza, de tipo racional y
sujeta a reglas; así, entraban en esa denominación tanto las actuales bellas
artes como la artesanía y las ciencias, mientras que quedaban excluidas
la música y la poesía. Una de las primeras clasificaciones que se hicieron de
las artes fue la de los filósofos sofistas presocráticos, que distinguieron entre
“artes útiles” y “artes placenteras”, es decir, entre las que producen objetos de
cierta utilidad y las que sirven para el entretenimiento. Plutarco introdujo, junto
a estas dos, las “artes perfectas”, que serían lo que hoy consideramos
ciencias. Platón, por su parte, estableció la diferencia entre “artes productivas”
y “artes imitativas”, según si producían objetos nuevos o imitaban a otros. 39 [ ]

Durante la era romana hubo diversos intentos de clasificar las


artes: Quintiliano dividió el arte en tres esferas: “artes teóricas”, basadas en el
estudio (principalmente, las ciencias); “artes prácticas”, basadas en una
actividad, pero sin producir nada (como la danza); y “artes poéticas” –según
la etimología griega, donde ποίησις (poíêsis) quiere decir ‘producción’–, que
son las que producen objetos. Cicerón catalogó las artes según su importancia:
“artes mayores” (política y estrategia militar), “artes medianas” (ciencias, poesía
y retórica) y “artes menores” (pintura, escultura,
música, interpretación y atletismo). Plotino clasificó las artes en cinco grupos:
las que producen objetos físicos (arquitectura), las que ayudan a la naturaleza
(medicina y agricultura), las que imitan a la naturaleza (pintura), las que
mejoran la acción humana (política y retórica) y las intelectuales (geometría).40 [ ]

Sin embargo, la clasificación que tuvo más fortuna –llegando hasta la era
moderna– fue la de Galeno en el siglo II, que dividió el arte en “artes liberales”
y “artes vulgares”, según si tenían un origen intelectual o manual. Entre las
liberales se encontraban: la gramática, la retórica y la dialéctica –que formaban
el trivium–, y la aritmética, la geometría, la astronomía y la música –que
formaban el quadrivium–; las vulgares incluían la arquitectura, la escultura y la
pintura, pero también otras actividades que hoy consideramos artesanía. 41 [ ]

Durante la Edad Media continuó la división del arte entre artes liberales y
vulgares –llamadas estas últimas entonces “mecánicas”–, si bien hubo nuevos
intentos de clasificación: Boecio dividió las artes en ars y artificium, clasificación
similar a la de artes liberales y vulgares, pero en una acepción que casi excluía
las formas manuales del campo del arte, dependiendo este tan solo de la
mente. En el siglo XII, Radulfo de Campo Lungo intentó hacer una clasificación
de las artes mecánicas, reduciéndolas a siete, igual número que las liberales.
En función de su utilidad cara a la sociedad, las dividió en: ars victuaria, para
alimentar a la gente; lanificaria, para vestirles; architectura, para procurarles
una casa; suffragatoria, para darles medios de transporte; medicinaria, que les
curaba; negotiatoria, para el comercio; militaria, para defenderse.42 [ ]

En el siglo XVI empezó a considerarse que la arquitectura, la pintura y la


escultura eran actividades que requerían no solo oficio y destreza, sino también
un tipo de concepción intelectual que las hacían superiores a otros tipos de
manualidades. Se gestaba así el concepto moderno de arte, que durante
el Renacimiento adquirió el nombre de arti del disegno (artes del diseño), por
cuanto comprendían que esta actividad –el diseñar– era la principal en la
génesis de las obras de arte.43[ ]
Las Meninas (1656), de Velázquez, fue un
alegato de la figura del pintor como artista inspirado, frente a la condición de simple
artesano que hasta entonces se tenía del oficio de pintor.

Sin embargo, faltaba aglutinar estas artes del diseño con el resto de
actividades consideradas artísticas (música, poesía y teatro), tarea que se
desarrolló durante los dos siglos siguientes con varios intentos de buscar un
nexo común a todas estas actividades: así, el humanista florentino Giannozzo
Manetti propuso el término “artes ingeniosas”, donde incluía las artes liberales,
por lo que solo cambiaba el vocablo; el filósofo neoplatónico Marsilio
Ficino elaboró el concepto de “artes musicales”, argumentando que la música
era la inspiración para todas las artes; en 1555, Giovanni Pietro
Capriano introdujo en su De vera poetica la acepción “artes nobles”, apelando a
la elevada finalidad de estas actividades; Lodovico Castelvetro habló en
su Correttione (1572) de “artes memoriales”, ya que según él estas artes
buscaban fijar en objetos la memoria de cosas y acontecimientos; Claude-
François Menestrier, historiador francés del siglo XVII, formuló la idea de “artes
pictóricas”, remarcando el carácter visual del arte; Emanuele Tesauro ideó en
1658 la noción de “artes poéticas”, inspirado en la célebre cita de Horacio ut
pictura poesis (la pintura como la poesía), describiendo el componente poético
y metafórico de estas artes; ya en el siglo XVIII, coincidieron en un mismo año
(1744) dos definiciones, la de “artes agradables” de Giambattista Vico, y la de
“artes elegantes” de James Harris; por último, en 1746, Charles
Batteux estableció en Las bellas artes reducidas a un único principio la
concepción actual de bellas artes, remarcando su aspecto de imitación
(imitatio).44
[ ]

Batteux incluyó en las bellas artes pintura, escultura, música, poesía y danza,
mientras que mantuvo el término artes mecánicas para el resto de actividades
artísticas, y señaló como actividades entre ambas categorías la arquitectura y
la retórica, si bien al poco tiempo se eliminó el grupo intermedio y la
arquitectura y la retórica se incorporaron plenamente a las bellas artes. Sin
embargo, con el tiempo, esta lista sufrió diversas variaciones, y si bien se
aceptaba comúnmente la presencia de arquitectura, pintura, escultura, música
y poesía, los dos puestos restantes oscilaron entre la danza, la retórica, el
teatro y la jardinería, o, más adelante, nuevas disciplinas como la fotografía y
el cine. El término “bellas artes” hizo fortuna, y quedó fijado como definición de
todas las actividades basadas en la elaboración de objetos con finalidad
estética, producidos de forma intelectual y con voluntad expresiva y
trascendente. Así, desde entonces las artes fueron “bellas artes”, separadas
tanto de las ciencias como de los oficios manuales. Por eso mismo, durante el
siglo XIX se fue produciendo un nuevo cambio terminológico: ya que las artes
eran solo las bellas artes, y el resto de actividades no lo eran, poco a poco se
fue perdiendo el término ‘bellas’ para quedar solo el de ‘artes’, quedando la
acepción ‘arte’ tal como la entendemos hoy día. Incluso sucedió que entonces
se restringió el término “bellas artes” para designar las artes visuales, las que
en el Renacimiento se denominaban “artes del diseño” (arquitectura, pintura y
escultura), siendo las demás las “artes en general”. También hubo una
tendencia cada vez más creciente a separar las artes visuales de las literarias,
que recibieron el nombre de “bellas letras”.45 Se podría decir que las “bellas
[ ]

artes” son aquellas que cumplen con ciertas características estéticas dignas de
ser admiradas: tienen como objetivo expresar la belleza aunque esta sea
definida por el artista o por la particular perspectiva del observador, cayendo en
la ambigüedad de lo que es bello. Gary Martin señaló que debido a que
constituye una experiencia subjetiva, a menudo se dice que «la belleza está en
el ojo del observador». Las “bellas artes” han tenido históricamente tal adjetivo
debido a que representan la máxima expresión sentimental del ser humano
desde épocas remotas.

Sin embargo, pese a la aceptación general de la clasificación propuesta por


Batteux, en los siglos siguientes todavía se produjeron intentos de nuevas
clasificaciones del arte: Immanuel Kant distinguió entre “artes mecánicas” y
“artes estéticas”; Robert von Zimmermann habló de artes de la representación
material (arquitectura y escultura), de la representación perceptiva (pintura y
música) y de la representación del pensamiento (literatura); y Alois Riegl,
en Arte industrial de la época romana tardía, dividió el arte en arquitectura,
plástica y ornamento. Hegel, en su Estética (1835-1838), estableció tres formas
de manifestación artística: arte simbólico, clásico y romántico, que se
relacionan con tres formas diferentes de arte, tres estadios de evolución
histórica y tres maneras distintas de tomar forma la idea:

Arte Historia Idea Forma

Simbólico Infancia Desajuste Arquitectura

Clásico Madurez Ajuste Escultura

Romántico Vejez Desbordamiento Pintura, música y poesía

En la idea, primero hay una relación de desajuste, donde la idea no encuentra


forma; después es de ajuste, cuando la idea se ajusta a la forma; por último, en
el desbordamiento, la idea sobrepasa la forma, tiende al infinito. En la evolución
histórica, equipara infancia con el arte prehistórico, antiguo y oriental; madurez,
con el arte griego y romano; y vejez, con el arte cristiano. En cuanto a la forma,
la arquitectura (forma monumental) es un arte tectónico, depende de la materia,
de pesos, medidas, etc.; la escultura (forma antropomórfica) depende más de
la forma volumétrica, por lo que se acerca más al hombre; la pintura, música y
poesía (formas suprasensibles) son la etapa más espiritual, más
desmaterializada. La creación artística no ha de ser una mimesis, sino un
proceso de libertad espiritual. En su evolución, cuando el artista llega a su
límite, se van perdiendo las formas sensibles, el arte se vuelve más conceptual
y reflexivo; al final de este proceso se produce la “muerte del arte”. 46 [ ]

Pese a todo, estos intentos de clasificación resultaron un tanto baldíos y,


cuando parecía que por fin se había llegado a una definición del arte
universalmente aceptable, después de tantos siglos de evolución, los cambios
sociales, culturales y tecnológicos producidos durante los siglos XIX y XX han
comportado un nuevo intento de definir el arte con base en parámetros más
abiertos y omnicomprensivos, intentando abarcar tanto una definición teórica
del arte como una catalogación práctica que incluyese las nuevas formas
artísticas que han ido surgiendo en los últimos tiempos (fotografía, cine, cómic,
nuevas tecnologías, etc.). Como el de Juan Acha con su ensayo Arte y
sociedad. Latinoamérica: el producto artístico y estructura (1979), cuya
compleja organización de las artes es según su aplicación y origen; en grupos
como "Cuerpo-Objeto", "Superficie-Objetos", "Superficies-Icónicas",
"Superficies-Literarias", "Espectáculos" y "Audiciones". Y otra más simple
en Lógica del Límite (1991) de Eugenio Trías, en la que el artista es como
un habitante y a un determinado oficio artístico como un habitáculo, que
constituyen tres grandes áreas del arte: artes estáticas o del espacio, artes
mixtas y artes temporales o dinámicas.

Artes
Artes estáticas o espaciales Artes dinámicas o temporales
mixtas

Arquitectura Cine Música

Escultura Teatro Danza

Pintura Ópera Literatura

Estos intentos, un tanto infructuosos, han producido en cierta forma el efecto


contrario, acentuando aún más la indefinición del arte, que hoy día es un
concepto abierto e interpretable, donde caben muchas fórmulas y
concepciones, si bien se suele aceptar un mínimo denominador común basado
en cualidades estéticas y expresivas, así como un componente de creatividad.
36
[ ]

Cinco artes son comúnmente citadas en el siglo XIX, a las cuales en el


siglo XX se le añadirán cuatro más para llegar a un total de nueve artes, sin ser
capaces los expertos y críticos de ponerse de acuerdo sobre la clasificación un
"décimo arte".

Al final del siglo XX, la siguiente lista establece las nuevas clasificaciones, al
igual que el número de musas antiguas:

1. Arquitectura
2. Escultura
3. Artes visuales, que incluyen la pintura, el dibujo y el grabado
4. Música
5. Literatura, que incluye la poesía
6. Artes escénicas, que incluyen el teatro, la danza, el mimo y el circo
7. Cinematografía
8. Fotografía
9. Historieta
Ciertos críticos e historiadores consideran otras artes en la lista, como
la gastronomía, la perfumería, la televisión, la moda, la publicidad,
la animación y los videojuegos. En la actualidad existe aún cierta discrepancia
sobre cuál sería el “décimo arte”.47 [ ]

Elementos del fenómeno artístico

Autorretrato (1498), de Alberto Durero.

 Artista: se denomina artista a aquella persona que, o bien practica un arte, o bien
destaca en él. Por definición, un artista es quien elabora una obra de arte; así
pues, y en paralelo a la evolución del concepto de arte que hemos visto
anteriormente, en épocas pasadas un artista era cualquier persona que trabajase
en las artes liberales o vulgares, desde un gramático, un astrónomo o
un músico hasta un albañil, un alfarero o un ebanista. Sin embargo, hoy día se
entiende por artista a alguien que practica las bellas artes. Aun así, el término
artista puede tener diversas acepciones, desde el artista como creador, hasta el
artista como el que tiene en la práctica de un arte su profesión. Así, a menudo
llamamos artistas a actores o músicos que solo interpretan obras creadas por otros
autores. También se suele emplear el vocablo artista para diferenciar a quien
practica una actividad liberal para distinguirlo del que practica un oficio: en ese
sentido, se suele decir “pintor artista” para diferenciarlo de un “pintor de brocha
gorda”. Al artista se le supone una disposición especialmente sensible frente al
mundo que lo rodea: ha desarrollado su propio punto de vista, así como su
creatividad, una buena técnica y un medio de comunicación hacia el espectador
por medio de sus obras. El artista adquiere su propio dominio de la técnica y su
desarrollo artístico intelectual para llegar al camino del profesionalismo. Con esta
personalidad, el artista se manifiesta hacia el mundo tratando de reflejar lo que
acontece –o le gustaría que aconteciera– en él. 48
[ ]

 Obra de arte: una obra es una realización material, que tiene una existencia
objetiva y que es perceptible sensiblemente. El término proviene del latín opera,
que deriva de opus (‘trabajo’), por lo que equivale a trabajo como objeto, es decir,
como resultado de un trabajo. Una obra de arte puede ser tanto el objeto material
en sí –una pintura, una escultura, un grabado– como una producción intelectual
donde la artisticidad se encuentra en el momento de su ejecución o captación por
medio de los sentidos: así, en la literatura, el arte se encuentra más en la lectura
de la obra que no en el lenguaje escrito que le sirve de vehículo de comunicación,
o en el medio material (libro, revista) que le sirva de soporte; en música, el arte se
encuentra en su percepción auditiva, no en la partitura en que se ve reflejada. Así,
en el arte conceptual se valora más la concepción de la obra de arte por parte del
artista que no su realización material. En ese sentido, una obra de arte puede
tener varios niveles de elaboración: decía Panofsky que, al escribir una carta, se
cumple básicamente el objetivo de comunicarse; pero si se escribe poniendo
especial atención en la caligrafía, puede tener un sentido artístico valorable per se;
y si, además, se escribe en un tono poético o literario, la carta trasciende su
sustrato material para convertirse en una obra de arte valorable por sus cualidades
intrínsecas. Por otro lado, hay que valorar la percepción del receptor: un objeto
puede no estar elaborado con finalidades artísticas pero ser interpretado así por la
persona que lo percibe –como en los ready-made de Duchamp–. Igualmente, una
obra de arte puede tener diversas interpretaciones según la persona que lo valore,
como remarcó Umberto Eco con su concepto de “obra abierta”. Y una misma obra
puede ser percibida como artística por unos y como no artística por otros:
decía Marcel Mauss que «es obra de arte el objeto que es reconocido como tal por
un grupo social definido». Así, habría que reconocer que una obra de arte es un
objeto que tiene un valor añadido, sea este valor un concepto artístico, estético,
cultural, sociológico o de diversa índole.49 En conclusión, se podría decir que una
[ ]

obra de arte es un hecho sensorial, realizado artificialmente, con intencionalidad


comunicativa y orientación lúdica. La obra de arte, para ser considerada como tal,
debe trascender su sustrato material para adquirir una significación trascendente,
basada tanto en su aspecto estético como en el histórico, al ser reflejo de un lugar
y tiempo determinados, así como de una determinada cultura que subyace en la
génesis de toda obra de arte.50
[ ]

Sea cual sea su antigüedad y clasicismo, una obra de arte es en acto y no sólo
potencialmente una obra de arte cuando pervive en alguna experiencia individualizada.
En cuanto pedazo de pergamino, de mármol, de tela, permanece (aunque sujeta a las
devastaciones del tiempo) idéntica a sí misma a través de los años. Pero como obra
de arte se recrea cada vez que es experimentada estéticamente.
John Dewey, El arte como experiencia (1934).51[ ]
Una performance, ejemplo de actividad artística
que requiere un público.

 Público: un factor cada vez más determinante en el mundo del arte es el del
público, la gente que acude a museos o exposiciones y que manifiesta cada vez
más un sentido crítico y apreciativo del arte, pudiendo influir en las modas y los
gustos artísticos. En siglos anteriores, el arte era un círculo cerrado al que solo
tenían acceso las clases más favorecidas, que eran las que encargaban y
adquirían obras de arte. Sin embargo, desde la apertura de los primeros museos
públicos en el siglo XVIII, la participación del público en general en la apreciación
del arte ha sido cada vez mayor, favorecida sobre todo por el aumento de medios
de comunicación de masas (prensa, libros, revistas y, más recientemente, medios
digitales e Internet). Asimismo, las nuevas corrientes artísticas, sobre todo desde
pasada la Segunda Guerra Mundial, han favorecido la participación del público en
la propia génesis del hecho artístico, a través de acciones artísticas como
los happenings y las performances.52[ ]

 Percepción: la percepción del arte es un fenómeno subjetivo, motivado no solo por


el hecho sensorial sino por el aspecto de mentalidad inherente, que depende de la
cultura, la educación, etc. La percepción es un proceso activo y selectivo, el ser
humano tiende a seleccionar la percepción más sencilla, así como a ver las cosas
globalmente –por ejemplo, tendemos a ver las cosas simétricas aunque no lo
sean–. De la percepción sensorial dependen factores como la textura, la forma y el
color, así como la geometría, la proporción y el ritmo.
 Materia y técnica: el proceso artístico comienza con la elaboración mental de la
obra por parte del artista, pero esta se ha de plasmar en materia, proceso que se
realiza a través de la técnica. La materia tiene una noción constitutiva, creadora,
siendo parte esencial de la creación artística. También puede aportar diferentes
concepciones estéticas, como el uso del hierro y el vidrio en la arquitectura
contemporánea. A su vez, la técnica es la manera cómo el artista da forma a la
obra de arte, cómo moldea la materia para conseguir expresar aquello que desea
crear. Los materiales y la técnica van evolucionando con el tiempo, y pueden ser
definitorios de un determinado lenguaje o estilo artístico. 53
[ ]

 Función del arte: el arte puede cumplir diversas funciones, según la voluntad del
propio artista o según la interpretación que de la obra haga el público:
 Práctica: el arte puede tener una utilidad práctica siempre y cuando cumpla
diversas premisas de satisfacer necesidades o de tener una finalidad
destinada a su uso o disfrute, como es el caso de la arquitectura, o bien de
la artesanía y las artes aplicadas, decorativas e industriales.
 Estética: el arte está estrechamente vinculado a una finalidad estética, es
decir, de provocar sentimientos o emociones, o bien suscitar belleza y
admiración en todo aquel que contempla la obra de arte.
 Simbólica: el arte puede estar revestido de una función simbólica cuando
pretende trascender su simple materialidad para ser un símbolo, una forma de
expresión o comunicación, un lenguaje por el cual se expresa una idea que
debe ser descifrable para el público al cual va dirigida.
 Económica: el arte, como producto elaborado por el hombre, no deja de ser un
objeto que puede estar motivado con fines económicos, bien en su concepción
o bien en su posterior mercantilización.
 Comunicativa: el arte es un medio de comunicación, por el cual se expresan
ideas o conceptos, o bien se recrean estados de ánimo. En este sentido,
puede ser tanto crítico como propagandístico del mensaje que desea
transmitir.
 Imitativa: el arte ha pretendido históricamente ser fiel reflejo de la realidad, al
menos hasta la aparición de la fotografía y el cine en el siglo XX. Así, el arte ha
sido un medio ideal para plasmar el mundo, la forma de vida de las diversas
culturas y civilizaciones que se han sucedido a lo largo del tiempo.
 Crítica: el arte puede tener una voluntad crítica, bien de tipo político, religioso o
social, haciéndose eco de las reivindicaciones sociales de cada periodo
histórico.

Museo del Prado.

 Museos: son instituciones dedicadas al estudio, conservación y exposición de


obras de arte. El origen de los museos está en el coleccionismo, donde a la obra
de arte se le añade un valor histórico o cultural, o bien de admiración o
singularidad. A partir del siglo XVIII comenzaron a abrirse las colecciones al
público, surgiendo los museos de protección estatal (British Museum, 1753; Uffizi,
1769; Louvre, 1789; Prado, 1819; Altes Museum de Berlín, 1830; National Gallery,
1838; Hermitage, 1851), al tiempo que surgieron las academias, instituciones que
regulan el proceso creativo, educativo y formativo del arte. El Consejo
Internacional de Museos (ICOM) define el museo como «una institución sin ánimo
de lucro, permanente, al servicio de la sociedad y su desarrollo, abierto al público,
que adquiere, conserva, investiga, comunica y exhibe testimonios materiales de la
evolución de la naturaleza y del hombre, con finalidades de estudio, de educación
y de delectación». Existen dos disciplinas vinculadas al estudio de los museos:
la museografía estudia la vertiente técnica y estructural de los museos
(arquitectura, equipamiento, medios de exposición); y la museología analiza el
museo desde una perspectiva histórica, social y cultural.54 [ ]

 Academias de arte: son instituciones encargadas de preservar el arte como


fenómeno cultural, de reglamentar su estudio y su conservación, y de
promocionarlo mediante exposiciones y concursos; originalmente, servían también
como centros de formación de artistas, aunque con el tiempo perdieron esta
función, traspasada a instituciones privadas. Las primeras academias surgieron
en Italia en el siglo XVI: en 1562, la Accademia del Disegno en Florencia; en 1577,
la Accademia di San Luca en Roma. Posteriormente, cabe destacar la Académie
Royal d’Art, fundada en París en 1648; la Akademie der Künste de Berlín (1696);
la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid (1744); la Academia
Rusa de Artes de San Petersburgo (1757); y la Royal Academy of
Arts de Londres (1768). Las academias de arte a menudo han sido criticadas
como centros conservadores, anclados en el gusto por el arte clásico,
excesivamente reglamentadas, llegando incluso a que el término “arte académico”
sea sinónimo de un arte de corte clásico y tipo canónico, de repetición de formas
tradicionales. Hoy en día, las academias tienen más que nada una función
institucional, representativa y de asesoramiento.55
[ ]

 Fundaciones de arte: conocidas como el “tercer sector”, ya que son privadas pero
no persiguen fines lucrativos, por lo que se sitúan entre los museos y las galerías
de arte, las fundaciones son instituciones de ámbito privado
y filantrópico encargadas de difundir y fomentar el arte. Entre sus funciones se
cuentan tanto la conservación de obras de arte –generalmente estas fundaciones
tienen sus propias colecciones– como el estímulo y fomento de la creatividad
artística, a través de becas para jóvenes artistas. Instancia intermedia entre la
sociedad civil y el estado, las fundaciones favorecen la participación ciudadana en
las esferas culturales, fomentando la democratización del estamento artístico.
Entre las diversas fundaciones internacionales destacan la Fundación Maeght, la
del Chase Manhattan Bank, la Fundación Beyeler, la Fundación Cartier,
la Fundación Lucio Fontana, la Fundación Calouste Gulbenkian, la Fundación
Solomon R. Guggenheim, la Fundación Robert Mapplethorpe, la Fundación
Vincent Van Gogh, etc.; en España, la Fundación Miró, la Fundación Antoni
Tàpies, la Fundación BBVA, la Fundación Caixa Fòrum, la Fundación Telefónica,
la Fundación Juan March, la Fundación Gala-Salvador Dalí, la Fundación Thyssen-
Bornemisza, etc.56
[ ]

 Coleccionismo: es una actividad, generalmente de índole privada, destinada a la


creación de colecciones de obras de arte. Desde siempre, el hombre ha sentido
fascinación por el arte, hecho que le ha llevado a la adquisición de obras de arte,
para su disfrute personal o, desde el crecimiento del mercado artístico en
el Renacimiento, como inversión económica. Las colecciones particulares de arte
han rivalizado a menudo con los museos en cuanto a cantidad y calidad de obras
de arte y, gracias a donaciones filantrópicas, han sido origen muchas veces de la
ampliación o creación de nuevos museos. El coleccionismo empezó de forma
amplia en la antigua Roma, fruto generalmente de botines de guerra de los países
conquistados. Durante la Edad Media fue común el atesoramiento de piezas de
valor (orfebrería, obras de marfil y ébano) y de reliquias. Sin embargo, el auge del
coleccionismo se produjo en el Renacimiento, cuando nobles y mecenas
encargaron y adquirieron gran número de obras de arte para sus palacios y villas.
Circunscrito en principio a la aristocracia, a partir del siglo XVIII el coleccionismo
pasó también a la burguesía y a los ricos hombres de negocios, ya que el arte
tenía entonces un marcado componente de ostentación social. Desde entonces, la
figura del coleccionista privado ha sido fundamental para el éxito del mercado
artístico.57
[ ]

Galería de arte con vistas de la Roma


antigua (1754-1757), de Giovanni Paolo Pannini.
 Mercado artístico: la valoración de la obra de arte como mercancía susceptible de
ser adquirida por una contraprestación económica comienza con la toma de
conciencia de la singularidad del arte, de su valor como obra única e irrepetible,
unido a aspectos como su antigüedad, su calidad, su autenticidad, etc. El comercio
artístico surgió en Grecia y Roma, pero se consolidó en el Renacimiento: en el
siglo XVI existían ya en Venecia y Florencia lonjas especializadas en la
transacción del arte. En el siglo XVII el principal centro comercializador de arte
fueron los Países Bajos, donde una creciente burguesía hacía del arte un reflejo
de su estatus social. En el siglo XIX el mercado del arte cobró una gran difusión,
en paralelo a la apertura de los museos públicos y a la realización de exposiciones
internacionales donde se exhibían

Nuev
o Generador de Imágenes Reve Vence a los Pesos
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Centavo por Imagen

Un nuevo generador de imágenes de IA ofrece


resultados impresionantes en pruebas comparativas
contra modelos establecidos a una fracción del
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Por Jose Antonio Lanz

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avanzadas, Reve se posicionó como una opción
accesible y rentable frente a competidores en el
mercado.

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establecidas como Midjourney, Flux e Ideogram.

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bajo un sistema basado en créditos.

Los usuarios reciben 100 créditos gratuitos para probar el servicio


después de registrarse, con créditos adicionales disponibles a $5
por 500 generaciones—bastante económico en comparación con
opciones como MidJourney o Ideogram , que comienzan en $8 por
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También ofrece 20 generaciones gratuitas por día.

Reve destaca en adherencia al prompt, estética visual y manejo de


tipografía. El modelo genera imágenes de alta resolución en varios
estilos artísticos, desde representaciones fotorrealistas hasta arte
abstracto.

Hay poca información conocida sobre el modelo, su arquitectura, su


equipo y las complejidades legales de su servicio.
Pero a diferencia de Recraft —que "posee" los resultados de los
usuarios si se generan utilizando planes gratuitos—Reve otorga a
los usuarios derechos de propiedad sobre su contenido generado

El equipo de Reve no respondió de inmediato a una solicitud de


comentarios.

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