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SENT. DEF. 3-2 EXPTE. Nº: 30510/2019
JUZGADO Nº: 25 SALA X
AUTOS: “BENITEZ, GUSTAVO ALEJANDRO c/ AGROLINKS S.A. Y
OTROS s/DESPIDO.”
Buenos Aires, en la fecha que surge del SGJ Lex 100.-
El Dr. DANIEL E. STORTINI dijo:
1º) Llegan las presentes actuaciones a la alzada con motivo del recurso
que contra la sentencia dictada en primera instancia interpuso la demandada, el
cual no fue replicado por la actora.
2º) A fin de clarificar la cuestión suscitada destaco que no se encuentra
controvertido en la contienda que la accionada dispuso la extinción del vínculo
laboral con fecha 21/05/2018 en los términos de la carta documento cursada al
actor al aducir que “…Atento a la grave inconducta cometida por usted cuando
el día 7 de mayo del presente año se retiró del club abandonando su puesto de
trabajo en plena jornada laboral, sin autorización de su superior a las 9.48
horas sin regresar, es decir estando ausente el resto del día, sumado ello a que
el día 2 de mayo también se retiró en plena jornada laboral por más de 1 hora
sin permiso alguno y toda vez que resulta reincidente en este tipo de faltas es
que se ha decidido despedirlo con justa causa a partir del día de la fecha.
Liquidación final y certificados a su disposición en plazo legal…”.
En cambio, cuestiona la demandada que se considerara injustificado el
cese laboral dispuesto.
Al respecto, considero menester memorar que el incumplimiento
contractual que puede generar injuria debe revestir suficiente entidad que no
deje duda en el ánimo del juez de que se está en presencia de una falta realmente
grave que destruya definitivamente el principio de continuidad que debe imperar
en la relación entre empleador y trabajador (art. 10 LCT). Para ello se debe tener
en cuenta la gravedad, las pautas relativas a la calidad del incumplimiento, como
así también, la proporcionalidad y contemporaneidad; es decir todas las
circunstancias que pueden haber rodeado el caso (arg. art. 242 LCT).
Fecha de firma: 09/09/2024
Firmado por: DANIEL EDUARDO STORTINI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: LEONARDO JESUS AMBESI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARTIN PABLO SCOLNI, SECRETARIO DE CAMARA
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Desde esa óptica de enfoque, remarco que según la versión fáctica
brindada por la propia demandada al redactar la carta documento que
instrumentó la medida rescisoria (a la cual cabe atenerse por vía de la
invariabilidad de la causal de la cesantía que prevé el art. 243 de la LCT),
corresponde apreciar en el caso si existió o no la última inconducta relatada por
la demandada (consistente en haber abandonado su puesto de trabajo los días 2 y
7 de mayo de 2018, sin autorización), y en su caso, si la misma revistió entidad
suficiente como para justificar la decisión adoptada.
Analizados en forma pormenorizada los testimonios rendidos en las
actuaciones a la luz de lo normado por los arts. 90 L.O. 386 y 456 CPCCN,
considero que la demandada no probó los incumplimientos que le endilgó al
señor Benítez.
Los testigos Laplacette Alfredo Esteban, Soule Carlos Raúl y Nager
Maximiliano quienes prestaron declaración en las audiencias celebradas los días
28/10/2022 y 9/11/2022, si bien mencionaron que el actor incurrió en
incumplimientos relacionadas con el horario de trabajo, lo cierto y concreto es
que no pudieron dar cuenta de que el actor se hubiera retirado de su puesto de
trabajo sin autorización los días 2 y 7 de mayo de 2018.
En efecto, el testigo Carlos Soule aseveró que al actor le efectuaron
llamados de atención a fines de 2017 o principios de 2018. Sin embargo, refirió
no saber si fueron notificados a Benítez en alguna oportunidad. Por su parte, el
testigo Laplacette no pudo precisar las fechas en las que dijo que el actor se
habría ausentado de su puesto de trabajo, a la par que aseveró haber tomado
conocimiento que despidieron al actor por comentarios. Finalmente, el testigo
Nager, declaró no tener conocimiento de que el accionante hubiera sido
sancionado durante su desempeño laboral.
A ello, cabe agregar que la apelante nada dice respecto a la conclusión
del magistrado a quo relativa a que, si bien en la comunicación extintiva hizo
referencia a la “reincidencia en este tipo de faltas”, no probó que el señor
Benítez hubiera contado con sanciones previas, pues no se adjuntaron las
notificaciones que debieron efectuarse de conformidad a lo dispuesto por los
Fecha de firma: 09/09/2024
Firmado por: DANIEL EDUARDO STORTINI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: LEONARDO JESUS AMBESI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARTIN PABLO SCOLNI, SECRETARIO DE CAMARA
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arts. 67 y 218 de la LCT, las que por otra parte, fueron negadas enfáticamente
por el accionante. Tampoco rebate que en el fallo el sentenciante que precede
puntualmente indicara que el perito contador hizo saber la imposibilidad de
practicar el informe encomendado ante la renuencia de los demandados a exhibir
el libro que prevé el art. 52 de la LCT (vr. lo resuelto en fecha 17 de diciembre
de 2021), lo cual constituye una presunción en su contra (arg. art. 55 de la LCT).
En ese marco, sin perjuicio de señalar que ninguna probanza válida
(art. 386 del CPCCN) aportó el demandante a fin de demostrar los
incumplimientos que le endilgó al actor, lo cierto es que, aún de ubicarse en la
postura del recurrente, no encuentro cumplido el recaudo de contemporaneidad.
He sostenido antes de ahora que el mencionado recaudo de
contemporaneidad de la injuria exige una razonable relación de cercanía (o de
causa a efecto) entre la causal de injuria invocada con el concreto y efectivo acto
unilateral de cesantía (arts. 62, 63 y 2452 L.C.T).
En el caso, del cruce postal se desprende que la notificación
rescisoria fue cursada al actor el día 21/05/2018, es decir cuando ya habían
transcurrido por lo menos 14 días desde el último incumplimiento de Benítez
que supuestamente habría acaecido el 7/05/2018, y ninguna argumentación
ensayó la parte –ni siquiera en esta etapa: art. 116 L.O.- que intentara explicar
los motivos por los cuales habría dejado transcurrir ese lapso –dos semanas-,
antes de poner en conocimiento del empleado su supuesta disconformidad.
A lo expuesto, cabe adunar que aún de ubicarse en la mejor hipótesis
para la recurrente (esto es: considerar que se hubiesen demostrado los
antecedentes disciplinarios que invocó la empleadora, que fueron enfáticamente
negados por el accionante), el incumplimiento imputado, no se evidencia en el
caso concreto como una conducta que revista la entidad suficiente como para
justificar la decisión rupturista (cfr. art. 242 de la LCT).
Dicho de otro modo, el cese laboral del caso se exhibe como
carente de proporcionalidad, pues la ex empleadora contaba con un abanico de
posibilidades sancionatorias en el ejercicio de su facultad disciplinaria (art. 67
LCT) antes de acudir a una medida extrema como es el despido y ello en el
Fecha de firma: 09/09/2024
Firmado por: DANIEL EDUARDO STORTINI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: LEONARDO JESUS AMBESI, JUEZ DE CAMARA
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marco del principio de continuidad del empleo consagrado por el art. 10 de la
LCT, si se toma en cuenta que el trabajador contaba con una antigüedad de
veinte años en el empleo.
Por todo lo expuesto, no encontrándose probado que el actor haya
incurrido en algún incumplimiento de las obligaciones emergentes del contrato
de trabajo que pueda considerarse determinante de pérdida de confianza, motivo
válido de la decisión rupturista, estimo que el despido carece de causa legítima
y, en esa inteligencia, concluyo que corresponde confirmar el decisorio de grado.
3º) No coincido con la calificación que esboza la apelante indicando que
la sentencia resulta arbitraria e infundada pues se encuentra suficientemente
fundada en la prueba rendida en autos –evaluada en forma global y con acertado
rigor crítico según lo determinan los arts. 386 del CPCCN y 90 de la L.O.- y en
consideraciones jurídicas razonables, a la par que los argumentos esbozados en
el escrito recursivo no reflejan más que una mera disconformidad con la
decisión tomada, propia de la parte vencida, que en modo alguno logran
conmover los fundamentos allí expuestos.
Con base en las consideraciones efectuadas, propicio confirmar el fallo
en el segmento analizado.
4º) El señor magistrado a quo concluyó que el actor probó los pagos
extracontables que denunció en el inicio, como así también, la prestación de
tareas en exceso de límite legal de jornada y, para así concluir, le otorgó eficacia
convictiva a los testimonios rendidos en la causa de manera conjunta, al
considerar que los deponentes tomaron conocimiento directo de los hechos sobre
los que declararon y dieron suficiente razón de sus dichos. Por otra parte,
porque, apoyó su decisión en lo relativo a la jornada de trabajo, en la
circunstancia de que la demandada no probó contar con el libro de registro
previsto en el art. 6 inc. c) de la ley 11.544 y en el art. 21 del decreto
reglamentario 16.115/33, que debe ser llevado cuando se trabaja tiempo
extraordinario. La demandada se alza contra este segmento del fallo. Sin
embargo, los argumentos que expone no permiten apartarse de la solución de
anterior grado pues esgrime meras apreciaciones subjetivas en cuanto a los
Fecha de firma: 09/09/2024
Firmado por: DANIEL EDUARDO STORTINI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: LEONARDO JESUS AMBESI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARTIN PABLO SCOLNI, SECRETARIO DE CAMARA
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dichos de los testigos que, en modo alguno, implican la crítica concreta y
razonada que exige el art. 116 L.O.
En efecto, la quejosa ciñe el agravio a indicar que los testigos fueron
vagos al indicar que el actor trabajaba los sábados sin precisar la cantidad de
horas que lo hacía. En lo relativo a los pagos fuera de todo registro, expresó que
los testigos fueron bien instruidos para declarar que Adrián Laze – jefe de
personal- le decía al actor “tomá esto es lo tuyo”. Y, para dar sustento a su
contrario punto de vista expresa que nadie les preguntó o dijo …en que horario
trabajaba el actor, o en el caso de los pagos en negro ningún testigo expresó
¿Cuánto?, ¿Cómo?,¿Dónde?, apreciaciones que resultan inatendibles, máxime
teniendo en cuenta que era potestad de la ahora apelante evacuar tales dudas, si
así lo consideraba pertinente, en oportunidad de celebrarse las respectivas
audiencias que fueron fijadas a tal fin.
Sin perjuicio de lo antes expuesto, advierto que los referidos
declarantes, en forma coherente, precisa y concordante han detallado que el
actor se desempeñaba más allá de la jornada legal puesto que todos coincidieron
en que además de laborar de lunes a viernes de 7,00 a 16,00 horas, lo hacía los
días sábados, y en lo relativo a los pagos en negro fueron asertivos cuando
expresaron que el actor recibía pagos fuera de todo registro.
Asimismo no se advierte que los testigos hayan sido mendaces, lo
que me lleva, como lo hizo el magistrado que precede, a otorgarles plena
eficacia probatoria (cfr. art. 90 in fine de la L.O.) y a desestimar por infundada la
crítica en cuanto a este aspecto.
El resultado que propicio me lleva a desestimar la queja relativa a
la procedencia del incremento indemnizatorio contemplado en el art. 1º de la ley
25.323 por cuanto se encuentran reunidos los requisitos para su procedencia,
esto es, una relación laboral que al momento del despido no estuviese registrada
o lo esté en modo deficiente, presupuesto que se verifica en el caso.
5º) Corresponde expedirse sobre el planteo formulado por la accionada
referido a la tasa de interés y capitalización aplicadas al monto de condena,
según acta CNAT 2764 del 7/09/2022.
Fecha de firma: 09/09/2024
Firmado por: DANIEL EDUARDO STORTINI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: LEONARDO JESUS AMBESI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARTIN PABLO SCOLNI, SECRETARIO DE CAMARA
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Cabe señalar que mediante el precedente Oliva; (Fallos 347:100) la Corte
Suprema de Justicia de la Nación observó la capitalización periódica y sucesiva
delineada en dicha acta, mientras que por el reciente pronunciamiento dictado en
Lacuadra; (13/08/2024) objetó el mecanismo previsto en la posterior acta 2783,
indicando que el método utilizado no aplicaba una tasa de interés fijada según
las reglamentaciones del Banco Central. También expresó en el mismo decisorio
que la imposición de accesorios del capital constituye solo un arbitrio tendiente
a obtener una ponderación objetiva de la realidad económica a partir de pautas
de legítimo resarcimiento. Si ello no opera de ese modo, el resultado se vuelve
injusto objetivamente y debe ser corregido por los magistrados (ver sent.). Allí
la Corte practica una referencia expresa, entre otros, al caso Mieres (Fallos 315
:2558), en donde se dijo que la previsión inicial contenida en la sentencia
definitiva ...estaba destinada a obtener un pronunciamiento razonable para
computar la depreciación monetaria; empero, producido un desfase importante
en la evolución económica con motivo de la hiperinflación de los meses
aludidos, no puede pensarse en mantener el método allí contemplado cuando su
aplicación deriva en una grave e importante reducción del crédito ejecutado; (el
destacado es de esta Cámara).
En consecuencia, corresponde efectuar en estas actuaciones la labor de
ponderación requerida por el Máximo Tribunal y verificar el resultado que surge
de la aplicación de intereses al caso en particular.
Así se observa que la evolución del Índice de Precios al Consumidor
(IPC) desde la fecha inicial de cómputo hasta el dictado del fallo Lacuadra;
arroja una variación notablemente mayor, comparada con la eventual aplicación
de la tasa de interés prevista en la última de las actas del Fuero (2658) que no ha
sido objetada, lo que permite deducir que las tasas bancarias fijadas al presente,
conforme a la regulación del BCRA no ofrecen una razonable tutela del crédito
en juego, al no conjurar en una medida apropiada el efecto inflacionario
producido durante el período en examen.
De acuerdo con lo dicho, se impone la realización de un mecanismo de
corrección que opere dentro del marco socioeconómico actual y atienda a la
Fecha de firma: 09/09/2024
Firmado por: DANIEL EDUARDO STORTINI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: LEONARDO JESUS AMBESI, JUEZ DE CAMARA
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protección de la dignidad de la persona humana del trabajador, garantizada en
nuestra Constitución Nacional a partir de la conceptualización del derecho del
trabajo como disciplina social dada por el art. 14 bis (1957) y fortalecida
intensamente con la reforma constitucional de 1994 al introducir la normativa
internacional de los derechos humanos con igual jerarquía constitucional. (art.
75 inciso 22). Repárese en la preferente tutela de la que goza la persona
trabajadora, lo cual implica que tal cuestión debe estar regida por la prudencia,
razonabilidad y los imperativos de justicia y equidad (CSJN,Vizzoti; Fallos 327
:3677).
En ese sendero, se advierte nítidamente que el sistema jurídico laboral
posee conceptos específicos a través de los cuales se puede brindar solución a
casos de corrección monetaria como el de autos.
De este modo, se hace objetivamente operativa la noción de equidad
inserta en el art. 11 LCT, sobre cuyo contexto al que atiende se ha dicho que no
es un caso de carencia de normas, sino de inadecuación (injusticia) de la norma
aplicable en razón de su generalidad que no considera debidamente las
circunstancias particulares de él; (J. López, N. Centeno, J.C. Fernández Madrid,
Ley de Contrato de Trabajo Comentada, 3era ed., tomo I, pág. 188).
Lo expuesto no implica soslayar la existencia de normas sobre
nominalismo monetario (arts. 7° ley 23.928 y 4° de la ley 25.561), sino
evidenciar que la aplicación de las mismas al caso concreto se ha tornado
insostenible al desnaturalizarse el derecho en cuestión. De allí que corresponda,
como lo dijera la Corte Suprema, declarar la inconstitucionalidad de normas que
- aunque no ostensiblemente incorrectas en su inicio - devienen indefendibles
desde el punto de vista constitucional, pues el principio de razonabilidad exige
que deba cuidarse especialmente que los preceptos legales mantengan
coherencia con las reglas constitucionales durante el lapso que dure su vigencia
en el tiempo, de suerte que su aplicación concreta no resulte contradictoria con
lo establecido en la Constitución Nacional (CSJN, “Vega”, Fallos 316:3104). En
tal criterio hermenéutico, se ha dicho que, de no reajustarse los créditos
laborales desde que fueron exigibles y no se abonaron por culpa del deudor
Fecha de firma: 09/09/2024
Firmado por: DANIEL EDUARDO STORTINI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: LEONARDO JESUS AMBESI, JUEZ DE CAMARA
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moroso, el deterioro beneficia indebidamente a quien con su conducta provoca
el litigio y obliga a ocurrir a las instancias judiciales importando un manifiesto
desmedro patrimonial para el acreedor, en términos que lesionan el derecho de
propiedad y los llamados derechos sociales consagrados, respectivamente, por
los arts. 14, 17 y 14 bis de la Constitución Nacional (CSJN, doctrina de Fallos
301:319).
Desde esta perspectiva, habiendo agotado esta Cámara las etapas de
análisis posibles antes de llegar a la última ratio del sistema jurídico, no queda
otra alternativa que declarar la inconstitucionalidad de oficio de las mencionadas
disposiciones legales, teniendo en cuenta para ello que, siguiendo los parámetros
fijados por el Máximo Tribunal en el precedente “Blanco” (Fallos: 341:1924),
que reafirma la doctrina que se desprende del precedente; Rodríguez Pereyra;
(Fallos: 335:2333, voto mayoritario y voto concurrente del juez Fayt), el control
de constitucionalidad de las normas constituye: i) un deber ineludible de los
tribunales de justicia que debe realizarse en el marco de una causa concreta; ii)
debe efectuarse aun de oficio sin que sea exigible una expresa petición de parte
interesada; y iii) solo resulta procedente en la medida en que quede
palmariamente demostrado en el pleito que el gravamen invocado puede
únicamente remediarse mediante la declaración de inconstitucionalidad de la
norma que lo genera (CSJN, Fallos 343:345, voto del juez Rosatti); supuestos
todos que concurren en la especie.
En tales condiciones, atento que la mera adición al capital histórico de
las tasas contempladas en el art. 768, inciso c), del CCyC reduce de manera
notoria la integridad del crédito laboral, corresponde una interpretación
armónica de la totalidad del ordenamiento jurídico y de sus principios y
garantías de raigambre constitucional (CSJN, Bagnat, Fallos 311:255), con
aplicación preferente de la normativa propia del derecho social del trabajo, para
garantizar un legítimo resarcimiento en el que su resultado no sea objetivamente
injusto.
A tal fin, resulta pertinente revisar el punto, declarar la
inconstitucionalidad de los arts. 7° ley 23.928 y 4° de la ley 25.561 por
Fecha de firma: 09/09/2024
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inconstitucionalidad sobreviniente y reconocer al actor una suma dineraria
respecto de los parciales del crédito, que compense el desfasaje mencionado, con
aplicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) desde la exigibilidad de la
condena hasta el momento del efectivo pago, integrándose de esta manera la
misma.
De esta manera queda resuelto el agravio en examen.
6º) La recurrente se agravia por la decisión del magistrado que me
precede de extenderles a las personas humanas demandadas Fernando Sergio y
Daniel Isidro Puppo en forma solidaria la condena impuesta en grado.
Al respecto, considero oportuno señalar que, en época reciente este
Tribunal se ha pronunciado en un caso de aristas similares al presente al sostener
que “al momento del cese se encontraba vigente el art. 144 del CCCN que
establece la inoponibilidad de la personalidad jurídica privada -sean éstas
sociedades comerciales, asociaciones civiles, fundaciones y otras enumeradas en
el art. 148-, imputando responsabilidad solidaria e ilimitada por los perjuicios
causados, en caso de verificarse que la actuación se halla destinada la
consecución de fines ajenos a la persona jurídica, constituya un recurso para
violar la ley, el orden público o la buena fe o para frustrar derechos de cualquier
persona, a quienes a título de socios, asociados, miembros o controlantes
directos o indirectos, la hicieron posible. A su vez, el art. 159 CCCN impone a
los administradores de la persona jurídica una actuación leal y diligente,
mientras que el art. 160 CCCN establece que éstos respondan en forma ilimitada
y solidaria frente a la persona jurídica, sus miembros y terceros, por los daños
causados por su culpa en el ejercicio o con ocasión de sus funciones, por acción
u omisión” (ver del registro de esta Sala X S.D. 14/2/2023 en autos “Sánchez
Sergio Luis c/ Galeno A.R.T. S.A. y otros s/ despido y accidente acción civil”).
Además, cabe considerar que el art. 177 del cit. CCCN establece para el
caso específico de las “Asociaciones Civiles” -como lo es la aquí coaccionada-
que “no se extingue” la responsabilidad de los directivos si la misma “deriva de
la infracción a normas imperativas” (inciso “a” del cit. art. 177).
Fecha de firma: 09/09/2024
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A su vez, he sostenido que los actos realizados en el seno del órgano de
la sociedad son tenidos como realizados por la persona jurídica sin perjuicio de
la responsabilidad personal que atendiendo su actuación individual pueda
acarrearle a los administradores y representantes (conf. art. 274, ley de
sociedades comerciales). El administrador societario al desempeñar funciones no
regladas de la gestión operativa empresaria debe obrar con la diligencia del buen
hombre de negocios que deberá apreciarse según las circunstancias de las
personas, del tiempo y del lugar (art. 512 del anterior Cód. Civil) y la actuación
presumible de un buen hombre de negocios (art. 902 cód. cit.). La omisión de tal
diligencia hace responsable al administrador y lo obliga a responder por los
daños y perjuicios causados por la omisión de cuidados elementales (ver, en
igual sentido, S.D. N° 16.690 de esta Sala X del 16/06/2009 in re “Pippo Miguel
Angel David c/Sergio Arias S.R.L. y otr. s/despido, entre muchos otros
precedentes del Tribunal).
Nótese que, según la solución confirmatoria de este voto, la relación
laboral del actor con Pacheco Golf Club Asociación Civil. se mantuvo
parcialmente sin registrar, con los consiguientes pagos parciales de la
remuneración “en negro”.
Desde la precitada perspectiva de enfoque, cabe confirmar el fallo que
condenó en forma solidaria a las aludidas personas físicas, quienes resultaron
administradores de la entidad demandada (conforme prueba informativa dirigida
a la Inspección General de Justicia, incorporada al SGJ Lex 100 el 11/03/2021).
Obsérvese que la clandestinidad parcial en la que se mantuvo el vínculo
laboral habido con el demandante constituyeron un recurso para violar la ley
(L.C.T. y la L.N.E.), el orden público laboral (arts. 7º, 12, 13 y 14 L.C.T.), la
buena fe (art. 63 L.C.T.) y para frustrar derechos de terceros (a saber, el
trabajador, el sistema previsional, los integrantes del sector pasivo y la
comunidad empresarial) que los hacen responsables frente a terceros de los
daños ocasionados como consecuencia de los referidos incumplimientos.
En definitiva, la responsabilidad directa que le cabe a demandada como
empleadora se extiende a los administradores, representantes y directores
Fecha de firma: 09/09/2024
Firmado por: DANIEL EDUARDO STORTINI, JUEZ DE CAMARA
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cuando, como en el presente y específico caso, se incurrió en los
incumplimientos antes mencionados, contraviniendo de ese modo los deberes de
conducta impuestos por los arts. 62 y 63 de la L.C.T. (conf. arts. 59 y 274 ley de
sociedades comerciales).
Por lo expuesto, propicio confirmar la sentencia de anterior grado sobre
el punto.
7º) El agravio que gira en torno a la condena solidaria de Agrolinks S.A.
con base en el art. 30 L.C.T., tampoco tendrá favorable acogida.
Cabe memorar que el art. 30 de la LCT, prevé como presupuesto fáctico
para atribuir responsabilidad solidaria a “…Quienes cedan total o parcialmente a
otros el establecimiento o explotación habilitado a su nombre, o contraten o
subcontraten, cualquiera sea el acto que le dé origen, trabajos o servicios
correspondientes a la actividad normal y específica propia del
establecimiento…”.
En el caso, fue la propia demandada quien explicó que Agrolinks S.A.
resultó titular de la propiedad de las Unidades Funcionales del Consorcio de
Propietarios de la calle Boulogne Sur Mer 1096, donde la Asociación Civil
Pacheco Golf Club explota una unidad funcional. A su vez, observo que
conforme surge del estatuto que Agrolinks S.A. tiene como como objeto “…La
organización, explotación, comercialización, construcción, compra, venta,
arrendamiento de complejos deportivos, de inmuebles urbanos y rurales, clubes
de campo y bienes en general relacionado con las urbanizaciones, los deportes,
el esparcimiento, el turismo y todo lo que se refiera a la organización y
explotación de medios tendientes al mejoramiento de la calidad de vida, tanto lo
relacionado en aspectos físicos, como culturales y ecológicos…”.
Sobre dicha base, es evidente que la explotación” de una “Unidad
Funcional” de propiedad de Agrolinks S.A., resulta una clara cesión de una de
las explotaciones de la empresa, pues tal accionar se encuentra vinculado con
sus fines económicos. Y, como bien señaló el señor magistrado que precede, si
ésta decidió no explotarlo por cuenta propia, y consideró más conveniente
cederle dicho uso a un tercero, cabe responsabilizarla en los términos del art. 30
Fecha de firma: 09/09/2024
Firmado por: DANIEL EDUARDO STORTINI, JUEZ DE CAMARA
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citado, máxime teniendo en cuenta que la codemandada no invocó -y menos
acreditó haber cumplido cabalmente con las obligaciones que le imponía el
segundo párrafo del artículo mencionado.
A lo expuesto, cabe agregar que lo alegado en la queja relativo a que no
cabe la condena dado que el actor jamás fue empleado de la firma y no tuvo
vinculación con la misma, resulta un argumento inatendible dado que en el caso
la responsabilidad de Agrolinks S.A. halla sustento en el supuesto fáctico que
prevé el primer párrafo del art. 30 L.C.T., como así también, en que resulta
evidente que la actividad desplegada por la empleadora se insertó a la normal y
específica propia del establecimiento de Agrolinks S.A.
En tales condiciones, propicio confirmar la sentencia de anterior grado
en cuanto condenó a Agrolinks S.A. con base en el art. 30 L.C.T. por los
créditos de condena.
8º) La demandada se queja por la forma en que fueron impuestas las
costas.
En atención al resultado propuesto no encuentro mérito para apartarme
del principio rector que rige en la materia sobre el punto, esto es, que la vencida
cargue con las costas del juicio (art. 68 1er. Párrafo CPCCN).
Por lo expuesto, propicio mantener lo resuelto sobre el punto en la sede
de anterior grado.
9º) Propongo imponer las costas de alzada en el orden causado en
atención a la ausencia de réplica (art. 68 2do. párrafo del CPCCN) y, a tal fin,
regular los honorarios de alzada de los profesionales intervinientes por la parte
demandada en esta etapa en el 30% de los que le corresponda percibir por su
actuación en la anterior instancia (arts. 38 L.O. y 30 de la ley 27.423).
El Dr. LEONARDO J. AMBESI dijo:
Por compartir los fundamentos del voto que precede, adhiero al mismo.
Por lo que resulta del acuerdo que antecede el Tribunal RESUELVE: l)
Declarar la inconstitucionalidad en cuanto a su aplicación al caso, de los
arts. 7º ley 23.982 y 4º de la ley 25.561, 2) Confirmar el fallo apelado en lo que
decide y ha sido materia de recurso y agravios con excepción de lo resuelto en
Fecha de firma: 09/09/2024
Firmado por: DANIEL EDUARDO STORTINI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: LEONARDO JESUS AMBESI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARTIN PABLO SCOLNI, SECRETARIO DE CAMARA
#34023374#425342064#20240903130747649
Poder Judicial de la Nación
CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL
TRABAJO - SALA X
materia de intereses, conforme lo dispuesto en el acápite quinto del presente
pronunciamiento, 3) Costas de alzada en el orden causado (art. 68 2do. párrafo
CPCCN). 4) Regular los honorarios de la representación y patrocinio letrado de
la parte demandada en el 30% de lo que le corresponda percibir por los trabajos
cumplidos en la etapa anterior; 5) Cópiese, regístrese, notifíquese, cúmplase con
lo dispuesto en el art. 1 de la ley 26.856 y con la Acordada de la CSJN Nº 15
/2013 y devuélvase.
ANTE MI:
m.d.
Fecha de firma: 09/09/2024
Firmado por: DANIEL EDUARDO STORTINI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: LEONARDO JESUS AMBESI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARTIN PABLO SCOLNI, SECRETARIO DE CAMARA
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