GRECIA, LA CUNA DE LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL
La República Helénica es un país europeo cuyas costas y más de mil islas se bañan con el mar
Mediterráneo; se encuentra en frente de la costa turca y tiene frontera con Macedonia del
Norte, Albania y Bulgaria; países balcánicos que comparten historia y cultura por su anexión al
imperio Otomano en el siglo XV. Es un país con más de 10 millones de habitantes, es un estado
que profesa el cristianismo ortodoxo y es, además, miembro de la Unión Europea y la zona
euro.
Grecia es considerada la cuna de la civilización occidental por distintos factores: por
asentamiento (los más antiguos), la política (democracia), la filosofía y el estudio de la historia
(humanismo) y, por supuesto, por aportar las bases que le permitieron al Imperio Romano
convertirse en una superpotencia. Como lo estipuló el gran Horacio: “La Grecia conquistada,
conquistó al bárbaro conquistador” … haciendo alusión al valiosísimo legado que “tomó
prestado” el pueblo del Lacio al hacerse con el territorio de los helenos en el siglo II a. C. Tanto
así que los dioses romanos son “copias”, cambiando únicamente los nombres: Zeus-Júpiter,
Ares-Marte, etc.
Lo que aportó Grecia en primer lugar y posteriormente Roma a occidente va más allá de
exámenes para pasar de año y de películas taquilleras. La famosa democracia, que políticos y
falsos líderes contemporáneos juran tanto defender, nació aquí (era algo diferente a la actual);
¿los juegos olímpicos?, adivinaste, 100% griegos (reformado por Francia en el siglo XIX para
crear una competencia deportiva internacional). La filosofía (amor a la sabiduría) es la esencia
de aquella cultura; la arquitectura, diseñada por genios forjados por Zeus y bendecidos con el
ingenio de Atenea.
He aquí un resumen de la novela: hay que dividir la vastísima historia y etapas que posee este
país, ya que Aquiles, Leónidas, Alejandro Magno (macedonio, no griego) o Sócrates vivieron en
distintas épocas en la línea de tiempo helena; algunos se llevan 100 años, otros, más de mil. La
civilización griega germina en las islas Cicladas (Santorini, Mykonos, Naxos) en torno al año
3,200 a. C. y posteriormente en Creta con la cultura minoica (el laberinto y el minotauro nacen
aquí) en 2,700 a. C.; finalmente los micénicos absorbieron esta última en los 1,500 a. C. Una de
las aportaciones más ricas de los micénicos fue su escritura, llamada Lineal B, una especie de
protogriego. Ya para el 1,200 a. C. inicia una etapa de decadencia conocida por los
historiadores como la Edad Oscura, ya que no existen casi datos sobre esta época de sequía
cultural.
Sería hasta el siglo VIII a. C. que resurgiría, para fortuna de todos, la magnífica civilización
helénica, y el hecho que marcaría el inicio de la gloria helena serían las Olimpiadas en 776 a. C.
Es justo la época en que el poeta Homero nos haría soñar con lugares lejanos y emular a
héroes y semidioses, incluso hasta la fecha, con obras magnas dignas exclusivamente de su
pluma y puño: La Ilíada y La Odisea. En los siglos V y IV a. C. los persas ya habían conquistado
gran parte de la península helénica y sus alrededores, poniendo en jaque la libertad y cultura
griega, dando paso a las guerras médicas, entre ellas las famosas batallas de las Termópilas y
Salamina, logrando poner un alto al expansionismo persa.
Posteriormente, Alejandro Magno –unificando la esencia helena– creó un imperio tan vasto
que llegaría hasta la India, incluso haciéndose del territorio persa. 200 años después, Roma
conquistaría la península griega anexionándola a su imperio; y al momento de su división,
pasaría a ser parte del imperio bizantino. Cuando Mehmed II y sus jenízaros toman
Constantinopla (capital bizantina) en 1453, Grecia es absorbida por el gigantesco imperio
otomano hasta su independencia en 1821.
Concluyo con Platón: “No hay ser humano, por cobarde que sea, que no pueda convertirse en
héroe por amor…”
Helenización de Grecia
Artículo principal: Llegada de los griegos al Egeo
La evidencia lingüística muestra que antes del iv milenio a. C., Grecia y los alrededores
estuvieron habitados por pueblos que hablaban lenguas no-indoeuropeas. No se conoce con
precisión cuándo llegaron los hablantes de lenguas griegas a Grecia, pero se estima que pudo
ocurrir hacia el 2000 a. C. Esto sugiere que las primeras civilizaciones atestiguadas en territorio
griego, la cicládica, la egea y la minoica fueron creadas por pueblos que estaban etnolingüística
mente emparentados con los griegos. En cambio, en el período micénico la lengua dominante
de la mayor parte de áreas, parece haber sido una forma de griego, el griego micénico o
formas de griego relacionadas con él.
Lugares y pueblos
La civilización griega se extendió hasta las islas del Egeo, la costa oriental del mar Egeo, las
costas meridionales en torno a los mares Adriático y Tirreno, y muchas zonas costeras
alrededor de toda la cuenca mediterránea. Posteriormente, con las conquistas de Alejandro
Magno, se extenderían hacia el Oriente.
Civilizaciones de Grecia
Civilización egea y cicládica
Artículos principales: Civilización egea y Civilización cicládica.
Las primeras civilizaciones registradas en lo que actualmente es Grecia, son las civilizaciones
prehistóricas, que no produjeron registros escritos y por tanto, solo se pueden estudiar
mediante la arqueología.
Civilización cretense
Artículo principal: Civilización minoica
Es la primera civilización del mundo griego, y floreció en la isla de Creta. Sus habitantes se
establecieron en la zona hacia el año 6000 a. C., y alcanzó el máximo esplendor entre los años
2000 y 1600 a. C. Contaban con abundantes riquezas, acumuladas gracias al comercio con
otras ciudades de la edad de bronce, y a la fertilidad de su suelo, que producía aceitunas,
cereales y vino en abundancia. Todo el sistema económico se centralizaba en torno a sus ricos
palacios, caracterizados por su decoración a base de escenas pintadas en los muros o frescos.
Se trataba de construcciones edificadas cerca del mar, y son una muestra del desarrollo
artístico y arquitectónico de la cultura minoica.
Civilización micénica
Artículo principal: Civilización micénica
Del año 1600 hasta el año 1100 a. C., en la Edad del Bronce, Grecia tenía centros palaciegos
importantes que dominaban distintos territorios, entre ellos, Micenas fue uno de los
principales centros activos. Los reyes o señores vivían en grandes palacios que desempeñaban
el papel de cuartel general del ejército y centro administrativo. El pueblo micénico se
caracterizó por su activo comercio marítimo y sus numerosas exportaciones de productos
manufacturados. Alcanzaron su cenit sobre el año 1600 a. C., y poco a poco fueron
desapareciendo los palacios en circunstancias aún desconocidas hasta la invasión de los dorios.
Civilización clásica y posclásica
No es fácil delimitar la civilización griega ni en cuanto a espacio ni tiempo. Convencionalmente
se hace la siguiente división:
I: Arcaica (723-453 a. C.).
II: Clásica (siglos V-III a. C.).
III: Helenística (siglos III-I a. C.).
En este curso histórico surgieron varios hechos importantes y fundamentales en la formación
definitiva de lo que fue Grecia posteriormente: la formación de las polis (ciudades), el siglo V a.
C., la Edad Ateniense, las guerras médicas o la del Peloponeso (cinco años después de la cual
se trató de modificar la organización de las ciudades-estado), la preeminencia de Macedonia
(con Filipo II y su hijo, Alejandro Magno) y la extensión por Asia del mundo helenístico. La
dominación romana en el siglo II a. C. pondría punto final a la civilización griega políticamente,
pero dejaría una impronta indeleble en sus invasores a través de los siglos.
Grecia antigua
Filipo V de Macedonia, «el cielo de Hellas», llevando la diadema real.
Artículo principal: Antigua Grecia
Edad oscura
Artículo principal: Edad Oscura
“De la época de las tinieblas a las polis” Esta época corresponde al surgimiento de Grecia como
civilización entre los siglos XI y IX a. C. En el curso del siglo X a. C. se produjo un proceso de
urbanización en el cual se agruparon varias aldeas hasta llegar a formar ciudades como Esparta
y Atenas. La organización interna sociopolítica de estas primitivas polis estaba dominada por
las tribus o ethnos, junto a los hogares clanes (genos) y fraternidades (fratrías). Estas ciudades-
estado eran gobernadas por reyes que ejercían la autoridad religiosa, militar y política, excepto
en Esparta donde la autoridad de los reyes empezó a ser reemplazada por una autoridad
aristocrática formada por terratenientes que podían criar, mantener y montar sus caballos.
Periodo Arcaico
Artículo principal: Época arcaica
En los tres siglos que duró este período se consolida la organización de las ciudades y se
produjo la expansión colonial y comercial, proceso que determinó la estructura social, política
y económica de los griegos.
El siglo VIII a. C. fue un periodo revolucionario para la formación de la civilización griega ya que
se utiliza el alfabeto fenicio para adaptarlo a la lengua griega, se mejoran también la
metalurgia del hierro y las técnicas agrícolas. Esto produjo como resultado el aumento de la
población, lo cual, junto a que la mayor parte de las tierras cultivables se hallaba en poder de
la aristocracia, desembocó en la necesidad de emigrar y fundar colonias a lo largo de las costas
e islas del Mediterráneo y el mar Negro.
Estas colonias enviaban metales y alimentos a sus metrópolis e importaban a cambio
productos ya terminados. Esta prosperidad comercial, entre otros factores, condujo a la rápida
fundación de las ciudades-Estado griegas en la costa del Egeo y sus islas (a finales de ese siglo
ya había más de setecientas ciudades-Estado). Esta riqueza avivó cada vez más las ansias de
independencia política de las colonias respecto a sus metrópolis, no siempre por la vía pacífica,
lo que originó la creación de ejércitos y técnicas militares perfeccionadas como la infantería
pesada: (los hoplitas) que reemplazaron a los anteriores ejércitos de caballería. De modo
general puede decirse que entre los siglos VIII y VI a. C., las polis griegas experimentaron la
transición de un sistema de gobierno monárquico a uno aristocrático.
Otros dos factores que formaron un papel fundamental en la formación de la civilización griega
fueron la institución de unos juegos panhelénicos como los Juegos Olímpicos de los que
tenemos noticia oficial desde el año 776 a. C. y que subrayan los rasgos comunes de los
griegos, y las dos epopeyas de Homero, Ilíada y Odisea, probablemente compuestas en el siglo
VIII a. C..
En el curso de las crisis sociales de los siglos VII y VI a. C. el descontento de los sectores menos
favorecidos con la antigua aristocracia generó revueltas y luchas internas, dando origen a la
tiranía como nueva forma de gobierno. Su duración fue corta, pues en la mayoría de las
ciudades-estado, los oligarcas restablecieron su poder, mientras que otros evolucionaron hacia
la democracia. Esparta siguió un curso distinto porque conservó su doble monarquía
(diarquía), y después de las guerras médicas desarrolló una organización militar que llegó a
caracterizarla en lo sucesivo.
Guerras médicas
Artículo principal: Guerras médicas
Entre los años 499 a. C. y 478 a. C., Grecia se enfrentó a un gran enemigo: los persas. Durante
mucho tiempo Persia fue una amenaza principalmente en los territorios del Asia Menor. Estas
guerras transcurrieron bajo dos reinados persas, el de Darío I y el de Jerjes (hijo de este) y se
dieron en dos partes, obteniendo la victoria las ciudades (polis) griegas, gracias en parte a sus
desarrollados navíos:
la primera guerra médica, en la que tuvo lugar la batalla de Maratón en el 490 a. C.
la segunda guerra médica, en la que acontecieron la batalla de las Termópilas, la de Salamina y
la de Micala.
Liga de Delos y Siglo de Pericles
Artículo principal: Siglo de Pericles
Para proseguir la lucha marítima contra el Imperio persa, Atenas organizó la Liga de Delos
(años 477 a. C.), y a partir de entonces dominó el comercio marítimo del mundo colonial
griego. Atenas se convirtió además en un centro político e intelectual, cuyo período de mayor
esplendor correspondió al gobierno de Pericles, fundamentalmente desde años 462 a. C. hasta
años 429 a. C., en el que su influencia política se dejó sentir con intensidad. En política interior,
se restringió el derecho de ciudadanía a los descendientes de padre y madre ateniense, pero
por otra parte se introdujeron leyes que permitían una mayor participación de todos los
ciudadanos en las instituciones. Además, se estableció la retribución de los cargos públicos y se
realizaron grandes obras públicas en la ciudad, para lo que se trasladó el tesoro de la Liga de
Delos a Atenas.[2]
En la esfera de relaciones internacionales, Pericles se encontró ante dos problemas: el de
acabar definitivamente el conflicto con Persia, que persistía en sus ataques a las colonias
griegas de Asia Menor, y el de convivir con Esparta. En cuanto al primero de ellos, Pericles
logró establecer con los persas un armisticio beneficioso (Paz de Calias en 449 a. C.). Respecto
al segundo problema, en el 446 a. C. concertó una paz de treinta años con Esparta, por lo que
esta ciudad reconocía la Liga de Delos; en compensación, Atenas renunciaba a la hegemonía
terrestre, evacuando sus posiciones en el Peloponeso y en el Istmo.[3]
Guerra del Peloponeso
Artículo principal: Guerra del Peloponeso
La guerra del Peloponeso (en griego, Πελοποννησιακός Πόλεμος, transliterado como
Peloponnēsiakós Pólemos) (431 a. C.-404 a. C.) fue un conflicto militar de la antigua Grecia que
enfrentó a las ciudades formadas por la Liga de Delos (encabezada por Atenas) y la Liga del
Peloponeso (encabezada por Esparta).
Tradicionalmente, los historiadores han dividido la guerra en tres fases. Durante la primera,
llamada la guerra arquidámica, Esparta lanzó repetidas invasiones sobre el Ática, mientras que
Atenas aprovechaba su supremacía naval para atacar las costas del Peloponeso y trataba de
sofocar cualquier signo de malestar dentro de su Imperio. Este período de la guerra concluyó
en 421 a. C., con la firma de la Paz de Nicias. Sin embargo, al poco tiempo el tratado fue roto
por nuevos combates en el Peloponeso, lo que llevó a la segunda fase. En 415 a. C., Atenas
envió una inmensa fuerza expedicionaria para atacar a varios aliados de Esparta. La expedición
ateniense, que se prolongó del 415 al 413 a. C., terminó en desastre, con la destrucción de
gran parte del ejército y la reducción a la esclavitud de miles de soldados atenienses y aliados.
Esto precipitó la fase final de la guerra, que suele ser llamada la guerra de Decelia. En esta
etapa, Esparta, con la nueva ayuda de Persia y los sátrapas (gobernadores regionales) de Asia
Menor, apoyó rebeliones en estados bajo el dominio de Atenas en el mar Egeo y en Jonia, con
lo cual debilitó a la Liga de Delos y, finalmente, privó a Atenas de su supremacía marítima. La
destrucción de la flota ateniense en Egospótamos puso fin a la guerra y Atenas se rindió al año
siguiente.
La guerra del Peloponeso cambió el mapa de la antigua Grecia. Desde un punto de vista
helénico, Atenas, la principal ciudad antes de la guerra, fue reducida prácticamente a un
estado de sometimiento, mientras Esparta se establecía como el mayor poder de Grecia. El
costo económico de la guerra se sintió en todo el mundo heleno; un estado de pobreza se
extendió por el Peloponeso, mientras que Atenas se encontró a sí misma completamente
devastada y jamás pudo recuperar su antigua prosperidad.[4][5] La guerra también acarreó
cambios más sutiles dentro de la sociedad griega; el conflicto entre la democracia ateniense y
la oligarquía espartana, cada una de las cuales apoyaba a facciones políticas amigas dentro de
otras ciudades estado, hizo de las guerras civiles algo común en el mundo griego.
Mientras tanto, las guerras entre ciudades, que originariamente eran una forma de conflicto
limitado y formal, se convirtieron en luchas sin cuartel entre ciudades estado que incluían
atrocidades a gran escala. La guerra del Peloponeso, que destrozó tabúes religiosos y
culturales, devastó extensos territorios y destruyó ciudades enteras, marcando el dramático
final del dorado siglo V a. C. de Grecia.[6]
El siglo prealejandrino
Las ciudades griegas sometidas antes a Atenas vieron que la tiranía impuesta ahora por
Esparta resultaba más dura. Por ello, en 403 a. C. estalló un alzamiento general, que derrocó el
régimen de los Treinta Tiranos y restableció la democracia en Atenas. El movimiento
antiespartano era capitaneado por Tebas, que contaba con el apoyo de Atenas, Argos y Corinto
(guerra de Corinto, 394 a. C. a 387 a. C.). Pese a que los aliados fueron derrotados en la batalla
terrestre de Coronea (394 a. C.), la decisión estratégica de la lucha se solventó en el mar,
donde aquéllos destruyeron la flota espartana en Cnido (394 a. C.). Esparta, que veía peligrar
su hegemonía, pidió ayuda a los persas, y la intervención de estos obligó a los aliados a aceptar
la Paz de Antálcidas (386 a. C.). A consecuencia de esta paz, Persia se anexó las colonias griegas
de Asia Menor y cerró a Atenas toda posibilidad de rehacer su antiguo Imperio marítimo,
mientras que reconocía a Esparta su papel de rectora de la Liga del Peloponeso. De hecho, este
tratado impuesto atestiguaba la debilidad política del mundo griego, que se sometía a las
directrices persas.
Más tarde Esparta pretendió imponer gobiernos oligárquicos en diversos estados, lo que
provocó un nuevo levantamiento de Tebas, que esta vez fue coronado con el éxito. Persia, a
causa de sus problemas interiores, no pudo acudir en auxilio de los espartanos, los cuales
fueron vencidos en Leuctra y, definitivamente, en Batalla de Mantinea (362 a. C.) La
hegemonía de Tebas fue efímera, tras la cual la pobreza causada por las guerras y la división de
los helenos abrió el camino para la dominación de los macedonios.
Dominación macedónica y helenismo
La restaurada Stoa de Átalo (Atenas).
Artículo principal: Período helenístico
Se denomina período helenístico (también llamado alejandrino) a una etapa histórica de la
Antigüedad, cuyos límites cronológicos vienen marcados por dos importantes acontecimientos
políticos: la muerte de Alejandro Magno (323 a. C.) y el suicidio de la última soberana
helenística, Cleopatra VII de Egipto, y su amante Marco Antonio, tras su derrota en la batalla
de Accio (30 a. C.). Es la herencia de la cultura helénica de la Grecia clásica que recibe el
mundo griego a través de la hegemonía y supremacía de Macedonia, primero con la persona
de Alejandro Magno, y después de su muerte con los diádocos (διάδοχοι) o sucesores, los
reyes de las tres grandes dinastías: Ptolemaica, Seléucida y Antigónida. Estos soberanos
supieron conservar y alentar el espíritu griego tanto en las artes como en las ciencias. Entre la
gente culta y de la aristocracia «lo griego» era lo importante y en este concepto educaban a
sus hijos. El resto de la población de estos reinos tan dispares (Egipto, Siria, Macedonia) no
participaba del helenismo y continuaba con sus costumbres, su lengua y sus religiones. Las
ciudades-estado griegas (Atenas, Esparta, Tebas…) habían llegado al declive y habían sido
sustituidas en importancia por las ciudades modernas de Alejandría, Pérgamo y Antioquía,
cuyo urbanismo y construcción no tenían nada que ver con las anteriores. En todas ellas se
hablaba la lengua griega koiné (κoινή), que es un adjetivo que significa «común». Vale decir, la
lengua común o panhelénica, principal vehículo de cultura.
Suele ser considerado como un período de transición entre el declive de la época clásica griega
y el ascenso del poder romano. Sin embargo, el esplendor de ciudades como Alejandría,
Antioquía o Pérgamo, la importancia de los cambios económicos, el mestizaje cultural, y el
papel dominante del idioma griego y su difusión, son factores que modificaron profundamente
el Oriente Medio antiguo en esta etapa. Esta herencia cultural será asimilada por el mundo
romano, surgiendo así con la fusión de estas dos culturas lo que se conoce como cultura
clásica, fundamento de la civilización occidental.
El término helenístico fue utilizado por primera vez por el historiador alemán Johann Gustav
Droysen en Geschichte des Hellenismus (1836 y 1843), a partir de un criterio lingüístico y
cultural, es decir, la difusión de la cultura propia de las regiones en las que se hablaba el griego
(ἑλληνίζειν, hellênizein), o directamente relacionadas con la Hélade, a través del propio
idioma, un fenómeno alentado por las clases gobernantes de origen heleno de aquellos
territorios que nunca tuvieron relación directa con Grecia, como pudo ser el caso de Egipto,
Bactriana o los territorios del Imperio seléucida. Este proceso de helenización de los pueblos
orientales, y la fusión o asimilación de rasgos culturales orientales y griegos, tuvo continuidad,
como se ha mencionado, bajo el Imperio romano.
Los trabajos arqueológicos e históricos recientes conducen a la revalorización de este período
y, en particular, a dos aspectos característicos de la época: la importancia de los grandes reinos
dirigidos por las dinastías de origen griego o macedónico (Lágidas, Seléucidas, Antigónidas,
Atálidas, etc.), unida al cometido determinante de decenas de ciudades cuya importancia fue
mayor de la idea comúnmente aceptada durante mucho tiempo.
Macedonia
La segunda parte del siglo IV a. C. supone la preponderancia del Reino de Macedonia en
Grecia. Su rey, Filipo II, sentía gran admiración por la cultura griega, por lo que decidió unificar
a las polis griegas y terminar con las luchas internas. Filipo se caracterizó por establecer
relaciones amistosas con Atenas. Pero Demóstenes, un famoso orador y político ateniense, no
simpatizaba con las ideas de Filipo, por lo que formó una alianza con Tebas para derrotarle.
Atenas y Tebas, por tanto, se enfrentaron a Macedonia en la batalla de Queronea, que terminó
con la derrota de la liga tebano-ateniense. Filipo se convenció de que la única manera de tener
controlada a Atenas era usando la diplomacia, por lo que envió a su hijo Alejandro a acordar
un tratado de paz. En el año 338 a. C., Filipo convocó un congreso en Corinto, al cual fueron
todos las ciudades-Estado griegas, a excepción de Esparta. Allí se creó la Liga Helénica
(también conocida como «Liga de Corinto»). Hubo un segundo congreso al año siguiente, en el
cual se declaró la guerra a Persia. Antes de poder llevar a cabo la expedición, Filipo fue
asesinado en el año 336 a. C. Al morir Filipo, subió al trono de Macedonia su hijo, Alejandro III,
el futuro Alejandro Magno.
Alejandro Magno
Artículo principal: Alejandro Magno
Alejandro Magno (Alejandro III de Macedonia) fue rey de Macedonia desde 336 a. C. hasta su
muerte y está considerado como uno de los caudillos militares más importantes de la Historia,
por su conquista del Imperio aqueménida.
Tras consolidar la unificación de varias ciudades-estado de la antigua Grecia que estuvieron
bajo el dominio de su padre, Filipo II de Macedonia, sofocando la rebelión de los griegos del
sur tras la muerte de este, Alejandro conquistó el Imperio persa, incluyendo Anatolia, Siria,
Fenicia, Judea, Gaza, Egipto, Bactriana y Mesopotamia, expandiendo las fronteras de
Macedonia hasta la región del Punjab.
A su muerte el reino sufrió grandes divisiones a causa de disputas entre los generales más
cercanos a Alejandro. Muchos trataron de mantener el imperio unido bajo su mando, lo que
generó una sucesión de batallas y campañas que derivaron en la división en varios reinos
independientes que fundaron sus dinastías.
CAPITULO 4 DEL LIBRO DE JEAN GUITTON (EL TRABAJO INTELECTUAL)
El Capítulo 4 del libro "El Trabajo Intelectual" de Jean Guitton se titula "El monstruo y su
descanso" y aborda cómo el trabajo intelectual es a menudo abandonado debido a la
imperfección humana, el cansancio y la tendencia a la evasión, que se manifiestan en la
postergación de las tareas. Se analiza cómo la inconsistencia, la falta de descanso y la
interrupción del trabajo son problemas inherentes al esfuerzo intelectual.
El tema central: La dificultad inherente al trabajo intelectual, que se ve obstaculizado por la
naturaleza humana.
El "monstruo": Se refiere a los obstáculos internos y externos que impiden el progreso, como
el cansancio y la imperfección.
El "descanso": La interrupción del trabajo que a menudo se convierte en evasión y
postergación.
La advertencia: El capítulo advierte contra la idea de aceptar un trabajo intelectual a medias o
descansar a medias, promoviendo la dedicación total o el descanso completo, en lugar de la
inconsistencia.
El Capítulo 4 de "El Trabajo Intelectual" de Jean Guitton se titula "El monstruo y su descanso" y
aborda el problema de la interrupción y la procrastinación en el trabajo intelectual,
enfatizando la necesidad de dedicación total o descanso completo en lugar de un esfuerzo a
medias. El capítulo destaca cómo el trabajo intelectual se ve amenazado por el cansancio y la
tendencia a evadir tareas, y sugiere que la clave está en evitar la mediocridad y entregarse por
completo al esfuerzo o permitirse un descanso total.
Ideas principales del Capítulo 4:
El dilema del trabajo intelectual: Se describe el trabajo intelectual como una labor que, por su
naturaleza, se ve a menudo abandonada debido a la imperfección inherente a la naturaleza
humana, que nos lleva a empezar y detenernos constantemente.
La conspiración del tiempo: Este subtítulo resalta la tendencia a la postergación y cómo el
tiempo parece conspirar contra el progreso intelectual.
Cansancio y evasión: El capítulo apunta al cansancio y a la evasión como los principales
enemigos del trabajo intelectual, lo que nos lleva a posponer nuestras tareas.
La regla de oro: Se propone una regla simple pero radical para la dedicación: no tolerar el
"medio trabajo ni medio descanso".
La elección clara: La solución que plantea Guitton es que se debe o bien dedicarse por entero a
la tarea, o bien relajarse por completo, rechazando las medias tintas y la mediocridad en la
dedicación.
CONDICIONES BÁSICAS DEL INVESTIGADOR
Las condiciones básicas de un investigador incluyen habilidades analíticas y metodológicas,
cualidades personales y éticas, y competencias comunicativas y de organización. Un buen
investigador debe ser curioso, riguroso, persistente y ético, además de poseer destreza para
diseñar investigaciones, analizar datos, comunicarse efectivamente y gestionar su tiempo.
Habilidades metodológicas y de conocimiento
Conocimiento especializado: Dominar su disciplina y áreas relacionadas.
Metodología de la investigación: Entender y aplicar métodos de investigación cuantitativos y
cualitativos.
Búsqueda de información: Saber buscar, revisar y analizar literatura de manera efectiva.
Análisis e interpretación: Capacidad para analizar e interpretar la información para llegar a
conclusiones.
Cualidades personales y éticas
Curiosidad y creatividad: Un deseo de aprender y la capacidad de generar ideas nuevas.
Persistencia y disciplina: Mantener un ritmo de trabajo constante y superar obstáculos.
Ética y honestidad: Ser objetivo, riguroso y honesto en la recopilación y el análisis de datos.
Pensamiento crítico: Analizar la información de forma crítica y juicio.
Resiliencia: Mantener la calma ante la frustración o la falta de cooperación.
Competencias comunicativas y organizativas
Comunicación: Habilidad para escribir con claridad, presentar resultados y persuadir con
argumentos lógicos.
Organización y planificación: Gestionar el tiempo y planificar adecuadamente las tareas de
investigación.
Trabajo en equipo: Colaborar con colegas y otros investigadores de manera efectiva.
CURIOSIDAD: Observar la realidad y cuestionarse de manera lógica respecto a ella. No
solamente eso si no que tambien buscan el interes de la ciudadania dandose a la tarea de
observar cada detalle para encontrar asuntos de lo supuesto.
OBJETIVO: Las observaciones deberán estar basadas en un criterio realista y de autocrítica. Así
como también de hechos observados y medidos que en su interpretación se evita cualquier
prejuicio que los investigadores pudieran tener. Por lo tanto la informacion recabada tiene que
ser 100% confiable.
PERSEVERANTE: es la constancia que se presenta para el logro de los objetivos del trabajo del
investigador. Se relaciona con el ejercicio de su voluntad a fin de conseguir los resultados
previstos. buscando al final los resultados que concluia durante el tiempo que invierto para el
desarrollo de su investigacion.
COMPETENTE: Un investigador debe saber seleccionar y aplicar los métodos las técnicas
adecuadas a las actividades del proceso de investigación. Tomando en cuenta los cliterios que
se hayan recabado , para asi poder tener con exactitud un trabajo excelente.
DISPONIBILIDAD DE HORARIO: un investigador es lo que lo clasifica mas que nada por la gran
cantidad de tiempo , ya que esto le permite generar grandes conocimientos. por que todos
sabes que esto no se genera en una semana o dos y para ser sinceros esto toma gran parte de
nuestro tiempo ya que los grandes descubrimientos no se generan en cuestion horas ni dias , si
no con la dedicacion y el esfuerzo incorporado a ese trabajo.
REFLEXIVO: Poder realizar aportes personales y proponer diferentes enfoques a futuras
investigaciones. por que tienes que mirar hacia el futuro que consta de una variable explendia
que trae grandes pensadores. Dicen que dos cabezas piensa mejor que una.1
SISTEMÁTICO: a partir de la formulación de una hipótesis u objetivo de trabajo, se recogen
datos según un planpreestablecido que, una vez analizados e interpretados,modificarán o
añadirán nuevos conocimientos a los ya existentes, iniciándose entonces un nuevo ciclo de
investigación. Mismo que hace referencia se plantan una meta o un proyecto , y es en lo que
se guía para llegar a esa instancia de informacion.
ORGANIZADO: todos los miembros que esten relacionados deben de tener este concepto por
delante, por que si no es asi no es facil escribir un protocolo de investigación donde se
especifiquen todos los detalles relacionados con el estudio.
OBJETIVO: Las conclusiones obtenidas en el estudio no se basan en impresiones subjetivas,
sino en hechos que se han observado y medido , y que en su interpretacion se evita cualquier
perjuicio no esperado.
En conclusión siento que todos estos aspectos que tome sobre el investigador, son los mas
importantes, por que se toma en cuenta su organizacion , tiempo, obejetivo, competitividad,
perseverancia, etc. Son personas de grande intelectuo, que toman muchas cosas en cuenta no
importa que tan pequeño sea el detalle , pero siempre estan sobre eso. Así es como ellos nos
han llevado a resultados exactos con una gran margen que le muestran a la sociedad ,puesto
que nadien invertiria tiempo en realizar una investigacion.
estas cualidades los llevan a la perfecion de su profesion ¿porque? ya que tiene muchos
argumentos que tienen que ser respetados y preestablecidos para cualquier investigador.
Thomas Alva Edison
Inventor y científico estadounidense
Thomas Alva Edison (Milan, Ohio, 11 de febrero de 1847-West Orange, Nueva Jersey, 18 de
octubre de 1931) fue un inventor, científico y empresario estadounidense.[1][2][3] Desarrolló
muchos dispositivos en campos como la generación de energía eléctrica, la comunicación
masiva, la grabación de sonido y las películas.[4] Estos inventos incluyen el fonógrafo (1877), la
bombilla eléctrica (1879), el efecto Edison (1880), la central eléctrica (1882), el kinetógrafo y el
kinetoscopio (1891).[5] Apodado «El mago de Menlo Park», Edison fue uno de los primeros
inventores en aplicar los principios de la producción en cadena y el trabajo en equipo a gran
escala al proceso de invención, motivos por los cuales se le reconoce la creación del primer
laboratorio de investigación industrial.[6]
Edison fue un inventor prolífico que registró 1093 patentes a su nombre en Estados Unidos,
además de otras en Reino Unido, Francia y Alemania. Pero más importante que sus muchas
patentes fue el amplio impacto que tuvieron algunos de sus inventos: la luz eléctrica y el
suministro público de electricidad, la grabación de sonido y la cinematografía se convirtieron
en nuevas y poderosas industrias en todo el mundo. Sus inventos contribuyeron en particular a
las telecomunicaciones, como una máquina de voto, una batería para un automóvil eléctrico,
la energía eléctrica, la grabación de música y las películas. Sus avanzados trabajos en estos
campos no fueron más que una continuación de su primera labor como radiotelegrafista.
Edison desarrolló un sistema de generación y distribución de energía eléctrica por corriente
continua a las casas, negocios y fábricas, un avance crucial para el mundo industrializado
moderno.
Isaac Newton
Físico y teólogo
Isaac Newton (Woolsthorpe-by-Colsterworth, Lincolnshire, 4 de enero de 1643-Londres, 31 de
marzo de 1727) fue un físico, teólogo, inventor, alquimista y matemático inglés. Es autor de los
Philosophiæ naturalis principia matemática, más conocidos como los Principia, donde describe
la ley de la gravitación universal y estableció las bases de la mecánica clásica mediante las
leyes que llevan su nombre. Entre sus otros descubrimientos científicos destacan los trabajos
sobre la naturaleza de la luz y la óptica (que se presentan principalmente en su obra Opticks), y
en matemáticas, el desarrollo del cálculo infinitesimal.
Newton comparte con Gottfried Leibniz el crédito por el desarrollo del cálculo integral y
diferencial, que utilizó para formular sus leyes de la física y astronomía. También contribuyó en
otras áreas de las matemáticas, desarrollando el teorema del binomio y las fórmulas de
Newton-Cotes.
Entre sus hallazgos científicos se encuentran el descubrimiento —considerado el inicio de la
espectroscopia— de que el espectro de color que se observa cuando la luz blanca pasa por un
prisma es inherente a esa luz, en lugar de provenir del prisma (como había sido postulado por
Roger Bacon en el siglo XIII); su argumentación sobre la posibilidad de que la luz estuviera
compuesta por partículas; su desarrollo de una ley de convección térmica, que describe la tasa
de enfriamiento de los objetos expuestos al aire; sus estudios sobre la velocidad del sonido en
el aire; y su propuesta de una teoría sobre el origen de las estrellas.