Leyes Educativas en España: Historia y Futuro
Leyes Educativas en España: Historia y Futuro
1. INTRODUCCIÓN ........................................................................................................ 4
4. METODOLOGÍA ....................................................................................................... 20
5. ANÁLISIS .................................................................................................................. 22
6. CONCLUSIONES ...................................................................................................... 29
7. REFERENCIAS ......................................................................................................... 31
8. ANEXOS .................................................................................................................... 35
A Emilio Sáenz-Francés, por haber apoyado esta idea en sus múltiples versiones,
tu contagioso entusiasmo, tu comprensión y tu ilusión han conseguido que este proyecto
salga adelante. Muchísimas gracias por todo lo que me has ayudado y te has preocupado
por mí, sin ti este proyecto no tendría sentido.
A Pablo Biderbost, por haber guiado mis pasos a lo largo de este viaje. Posees una
sensibilidad tan genuina que no es fácil de encontrar. Gracias, de corazón, por haber
compartido conmigo tus consejos, tus ideas y tu pensamiento crítico, ha sido un verdadero
orgullo.
A Javier Gil, por haber cuidado de mí desde el principio y haber sido mi figura
paterna fuera de casa, mis palabras de agradecimiento para ti no tienen fin.
4
2. ESTADO DE LA CUESTIÓN
Durante buena parte del siglo pasado, la educación en España tenía nombre y
apellidos: la Ley Moyano de 1857, que establecía como obligatoria la enseñanza
elemental (de los 6 a los 9 años), un ideal que no llegó a materializarse, pero que
permitió la supervivencia teórica de la Ley (Cabrera, 2007, p. 148). Cabe destacar el
período de la II República (1931-1936), especialmente activo en materia educativa,
desde la creación de escuelas hasta el significativo papel que desempeña en la
Constitución de 1931. Las figuras de Fernando de los Ríos (miembro de la Institución
Libre Enseñanza), durante el bienio azañista, y de Marcelino Domingo, tanto en el
Gobierno Provisional como en el Frente Popular, fueron clave para el intento de
desarrollo de un modelo educativo sustentado en principios como la universalidad de la
educación, el laicismo en la enseñanza, la profesionalización docente y la defensa de la
escuela pública. La entrada en vigor de la Ley General de Educación en 1970, supuso
un salto cualitativo que trajo consigo un vuelco decisivo de la situación educativa, al
incorporar objetivos, ordenamientos, principios de articulación y de organización del
sistema que homologaban nuestra educación con la de las sociedades capitalistas más
avanzadas (Cabrera, 2007, p. 148). En este apartado haremos un recorrido histórico y
político, a través de los estudios formales a nivel nacional, por las leyes educativas que
han vertebrado nuestro actual sistema: la Ley General de Educación, la Ley de
Ordenación General del Sistema Educativo y la Ley Orgánica de Educación. Asimismo,
dedicaremos un breve apartado a las líneas generales que articulan la actual Ley
Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa. Continuaremos con un análisis de los
estudios formales a nivel internacional que se han formulado en torno al sistema
educativo español.
5
2.1. LEYES EDUCATIVAS
1
Ideas que fueron teorizadas, entre otros, por E. Durkheim y T. Parsons (Madrid, 1991). Para mayor
profundidad, véase Durkheim, E. Education et sociologie, P.U.F., Paris, 1968.
6
y los métodos educativos de cada nivel se adecuarán a la evolución psicobiológica de
los alumnos (Capítulo Primero de las Disposiciones generales (BOE, 1970)). Se
establece la evolución global del alumno como método de evaluación, de modo que todo
el curso académico cuenta dentro de la nota junto con el examen final. La LGE
estructuraba de la siguiente forma la escolaridad en España: una educación preescolar
gratuita pero no obligatoria. Una educación obligatoria y gratuita hasta los catorce años
(Educación General Básica o EGB), con la que obtienen un certificado de escolaridad.
Y una enseñanza secundaria no obligatoria, que se diversificaba en dos ramas: la
Formación Profesional de Primer y Segundo Grado; y el Bachillerato Unificado y
Polivalente (BUP), de un periodo de tres años, una vez finalizado el alumno podía
acceder al Curso de Orientación Universitaria (COU) para poder estudiar a nivel
universitario (BOE, 1970)2.
2
Resumen elaborado en función del contenido de la Ley 14/1970, de 4 de agosto, General de Educación y
Financiamiento de la Reforma Educativa (BOE, 1970).
7
2.1.2. Ley de Ordenación General del Sistema Educativo
[…] los más decisivos son los cambios de naturaleza política. No sólo en lo que supone la
normalización democrática sino, también, por la exigencia de adecuación funcional de la educación
al “Estado de las Autonomías”, de un lado, y al marco que en materia de organización, participación,
regulación y control del sistema educativo estableció la Ley Orgánica del Derecho a la Educación
(LODE) de 1985 (Cabrera, 2007, p.170).
8
Asimismo, la LOGSE introduce la creación del Instituto Nacional de Calidad y
Evaluación (INCE) y de la Evaluación Institucional, que pretende garantizar una
homogeneidad en los objetivos educaciones, los contenidos y los modos de enseñanza-
aprendizaje (Cabrera, 2007).
De Puelles identifica, por un lado, los aciertos de la ley en tres grandes aspectos:
en primer lugar, la extensión de la escolaridad hasta los 16 años, como buena respuesta a
las exigencias que se derivan del principio de igualdad, al mismo tiempo que retrasa hasta
esa edad la selección según mérito y capacidad. En segundo lugar, aunar la equidad social
con la calidad, a la que se dedica un título específico dentro de la Ley. Y, en tercer lugar,
la comprensividad que, aunque ha sido ampliamente criticada. De Puelles considera que
es una necesidad de nuestro tiempo, que nos exige una formación general de carácter
universal. Por otro lado, entre sus carencias, el autor identifica tres grandes aspectos: en
primer lugar, las restricciones en materias optativas del desarrollo reglamentario, sin un
adecuado desarrollo de la optatividad no es posible atender a la diversidad de intereses,
motivaciones y capacidades del alumnado. En segundo lugar, la poca aceptación de las
normas relativas a la evaluación y a la promoción de los alumnos. Y, en tercer lugar, la
3 Resumen elaborado en función del contenido de la Ley Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de
Ordenación General del Sistema Educativo (BOE, 1990).
9
transversalidad, que no fue operativa porque no se preparó ni al profesorado ni se tuvo en
cuenta la llamada cultura escolar (De Puelles, 2004).
10
competencias básicas (destrezas que los alumnos deben adquirir a lo largo del conjunto
del proceso educativo); en tercer lugar, la obligatoriedad de la asignatura de Educación
para la Ciudadanía; en cuarto lugar, la desaparición de los ciclos de Secundaria y la
eliminación de la repetición de curso (en Primaria solo se puede repetir una vez, y en
Secundaria dos si el alumno tienen más de dos asignaturas suspensas); en quinto lugar, el
establecimiento de los nuevos itinerarios educativos en 4º de ESO (como antesala a las
modalidades de Bachillerato); en sexto lugar, la continuidad de la asignatura de Religión
como parte obligatoria del currículo, pero donde los alumnos tienen libertad de elección;
en séptimo lugar, la introducción de los PCPI (Programas de Cualificación Profesional
Inicial), a los que pueden acceder los alumnos de 16 años que no hayan obtenido el
graduado en ESO; y, en octavo lugar, la introducción, de manera obligatoria, de
evaluaciones de diagnóstico en 4º de Primaria y 2º de la ESO para comprobar el nivel de
conocimientos de los alumnos (Romero, 2011).
Las materias de Educación para la Ciudadanía y Religión son, quizás, los puntos
donde más polémica se ha generado en torno a la LOE, ya que, por una parte, se ha
percibido a la asignatura de Educación para la Ciudadanía como un adoctrinamiento por
parte del Estado en la educación moral de los alumnos, competencia que la Constitución
de 1978 concede, en su artículo 27, en exclusiva a los padres. Según el texto legal, será
una materia obligatoria y evaluable en la Educación Básica y el Bachillerato, que tendrá
como mínimo 50 horas lectivas y que será obligatoria en cursos de Primaria, lo que se
tradujo en una pérdida de 25 horas de la signatura de Lengua y Literatura y en una
disminución de la carga lectiva de la asignatura de Religión, que se posiciona con el
mismo número de horas que Educación Física (175 horas totales) (BOE, 2006). Por otra
parte, en un país de extendida tradición católica, el trato a la asignatura de Religión (donde
se puede elegir entre una versión confesional: católica, evangélica, islámica o judía; una
versión aconfesional o no asumir la asignatura) se ha percibido como un intento de hacer
más difícil su elección por parte del alumnado. A estas críticas se sumaron la equiparación
de los centros públicos y los privados; el mantenimiento de la enseñanza de Religión; la
falta de una financiación real que acompañe a la ley en su desarrollo en las distintas
Comunidades Autónomas; no se aborda el fracaso escolar y no se permite que los
programas de diversificación o los PCPI empiecen antes de los 16 años; no se tiene apenas
en cuenta la opinión de los profesores; no existe una preocupación por la mejora de la
competencia de los alumnos en asignaturas como Lengua o Matemáticas; el
empobrecimiento de la calidad educativa como consecuencia de la reducción en los
11
contenidos y la exigencia (Romero, 2011). Por consecuente, el 12 de noviembre de 2005,
se celebró en Madrid una concurrida manifestación en contra de la LOE. Algunas de las
principales entidades que convocaron la manifestación fueron: la Asociación Nacional de
Centros de Educación Especial (ANCE), la Asociación de Profesores de Secundaria
(APS), la Confederación Nacional de Estudiantes (CECE), Confederación de Padres y
Madres de Alumnos (COFAPA), etc. A quienes el entonces Presidente del Gobierno, José
Luis Rodríguez Zapatero, recibió escasos días después (El País, 2007).
12
relación en cuanto a la oferta de plazas entre la enseñanza pública y la privada concertada;
la posibilidad de construir y gestionar colegios privados concertados sobre suelo público;
y los conciertos con los colegios que separan por sexos (BOE, 2013).
13
y social, junto con su gasto en educación; en otras palabras, no vemos una materialización
real de ese principio de equidad por el que quiere regirse la educación española. De la
misma forma, se indica que el resto de factores que influyen de forma directa en la
educación y el aprendizaje de los alumnos (como la legislación vigente, la metodología
de los docentes, la organización de los centros, etc.) no son lo suficientemente eficaces
para mejorar los resultados de nuestros alumnos, al margen de sus situaciones económicas
(Marchesi, 2006). El Informe confirma que los países que cuentan con una mayor
diferenciación interna, son los que presentan una mayor desigualdad en el rendimiento
obtenido por los estudiantes, que no se manifiesta en mejoras significativas en los
resultados globales del sistema (Hanushek y Woessmann, 2006, citado en Tarabini y
Montes, 2015). Algunos de los posibles motivos que subyacen a estos problemas pueden
encontrarse en la amplia tradición académica de la Educación Secundaria Obligatoria en
España, en las dificultades de los profesores para adaptarse en poco tiempo a cambios tan
acelerados, en la insuficiente formación inicial de los profesores de secundaria o el
ineficiente sistema de selección del profesorado en los centros públicos (Marchesi, 2006).
14
A estas problemáticas se suma el círculo vicioso que se genera en torno a los
itinerarios académicos. El profesorado tiene menos expectativas en relación con los
estudiantes que se asignan a itinerarios menos exigentes, quienes, a su vez, también tienen
menores expectativas, resultando en un rendimiento global menor (Gamoran, 2004;
citado en Tarabini y Montes, 2015). Todo ello unido a que, como señala Oakes, el
profesorado más experimentado y capacitado se suele asignar a vías que se consideran
como “superiores” (Oakes, 2005; citado en Tarabini y Montes, 2015). De igual forma, los
itinerarios se asignan de forma prematura, dejando poco margen de maniobra, ya que una
vez comenzado un itinerario difícilmente se puede variar más adelante. Recordemos que
los alumnos de un origen socioeconómico más humilde, junto con la población extranjera,
son quienes más se ven afectados por las carencias del sistema, lo mismo sucede con la
selección prematura de los itinerarios, que tienden a desfavorecer a estos colectivos
posicionándolos en itinerarios menos exigentes o valorados (Tarabini y Montes, 2015).
La OCDE recomienda que la selección de estudiantes en itinerarios se proponga en la
educación secundaria superior, para, así, reforzar la educación comprensiva (OECD,
2012; citado en Tabarini y Montes, 2015). En la misma línea, la imposición de pruebas al
término del ciclo educativo perjudica a los alumnos más desfavorecidos, lo que lleva a
complicar el proceso educativo y a fomentar el conocido como teaching to test, que
consiste en el desarrollo de prácticas pedagógicas orientadas a aprobar un examen final.
Lo que, no solo reproduce esas desigualdades sociales en educación, sino que también
perjudica a los colectivos sociales más vulnerables (Au, 2009; citado en Tabarini y
Montes, 2015).
15
Como nos recuerda Marchesi, los informes realizados a España señalan la
necesidad de impulsar políticas públicas que aseguren un mayor compromiso de la
sociedad con la educación, más ambiciosas y que se arriesguen a adentrarse en campos
hasta ahora ajenos a la regulación o a la exigencia educativa (2006). Marchesi señala que:
16
3. MARCO TEÓRICO
Dentro de las ciencias sociales, especialmente en las últimas décadas, los estudios
comparativos ocupan un lugar destacado, ya que han servido como instrumento de
diagnóstico de problemas sociales, para el diseño de políticas públicas y como un
parámetro de referencia y una fuente de legitimación. A través de ellos podemos elaborar
descripciones, explicaciones e interpretaciones de la realidad.
17
Entendemos la comparación como una actividad cognoscitiva, que está muy
presente en nuestro día a día y que, además, es un rasgo central de la actividad científica.
Empleamos la comparación para organizar el conocimiento y relacionarnos con los otros
y el mundo. La historia de la ciencia muestra que la práctica de la comparación ha sido
un recurso crucial a la hora de dar respuestas a problemas naturaleza social. Es importante
señalar que existen notables diferencias entre la comparación como forma de
pensamiento, donde se establecen comparaciones de operaciones simples, y como
procedimiento científico dentro de las ciencias sociales, donde se establecen
comparaciones de operaciones complejas (Krawczyk, 2013; citado en Piovani y
Krawczyk, 2016). Aunque la verdadera diferencia radica en la selección y definición de
los objetos y de las propiedades que se comparan, así como en el cuidado y sistematicidad
de los procedimientos de producción y análisis de los datos (Piovani y Krawczyk, 2016).
La comparación, dentro del lenguaje epistemológico, se define como una operación
intelectual a través de la cual se cotejan los estados de uno, o más, objetos sobre la base
de, al menos, una propiedad común (Fideli, 1998; Marradi, 1991; citado en Piovani y
Krawczyk, 2016). Desde un punto de vista lógico, un acto comparativo implica objetos y
sujetos, algunas de sus propiedades, los estados de los objetos en dichas propiedades y el
momento en que estos fueron relevados (que, a su vez, se pude distinguir entre
comparación sincrónica y diacrónica).
18
de los países para poder comprender sus procesos nacionales, junto con la producción
científica que de ellos se deriva. Aunque todavía no se considera una constante, en los
últimos años ha aumentado la preocupación por incorporar esa dimensión histórica en las
investigaciones comparativas en educación. No obstante, Piovani y Krawczyk subrayan
que es todavía común la naturalización de conceptos y categorías de análisis por no
comprender y/o no explicitar su historicidad. Dentro de esta historicidad influyen, en gran
medida, la mirada de los investigadores, que suele verse reflejada en la definición de
categoría y supuestos. El clima político y los espacios instituciones donde se llevan a cabo
las investigaciones son, a su vez, dimensiones que se tienen que tener en consideración.
Pivoani y Krawczyk argumentan la relación histórica con el impacto de las reformas de
la siguiente manera:
El tenor de las investigaciones deja entrever enfoques diferentes en los distintos países,
que se manifiestan en el carácter del conocimiento producido e intervienen en el debate
educacional. Más allá de la relación entre producción intelectual y la base social en la que surgen
y con la cual interactúan, se encuentra también una vinculación históricamente configurada entre
las tendencias nacionales e internacionales, que configura impactos diferentes de la reforma en
los distintos países (Piovani y Krawczyk)
19
4. METODOLOGÍA
Existen una serie de rasgos a los que podemos atender para medir la voluntad
democrática de las políticas educativas. Para los propósitos de este estudio, vamos a
construir una metodología de trabajo articulada en función del esquema que nos plantea
Subirtats para elaborar nuestro posterior análisis.
2) Que las instituciones educativas tengan una calidad homogénea, de modo que
no exista una jerarquía, ya sea real o construida por la opinión pública, de los tipos de
centros (Subirats, 2014).
20
El control de conocimientos es necesario en los tramos de formación que capacitan para
acceder a una profesión, puesto que el acceso a un puesto profesional concede una capacidad de
acción que debe ser acreditada, pero, en cambio, no tiene sentido cuando hablamos de la
educación básica e incluso de la secundaria, en la que se trata de que todo el alumnado adquiera
unas determinadas capacidades, y el trabajo del profesorado debe consistir en lograrlo, no en
etiquetar y clasificar a los individuos, creando desigualdades que tienden a convertirse en
inamovibles desde la infancia (Subirats, 2014).
21
5. ANÁLISIS
22
Si atendemos a los objetivos y principios generales de las leyes en materia de
educación Secundaria, podemos observar el paulatino progreso que se ha ido haciendo
hasta introducir el concepto, con pleno derecho, de “cultura” dentro de la educación.
Mientras que en la LGE se hace referencia a una “formación integral”, en la LOGSE ya
se introduce el concepto de cultura como elemento transversal de la educación, que se
desarrolla en mayor profundidad en la LOE. Las tres leyes coinciden en que la formación
de este periodo tiene como principal enfoque preparar a los jóvenes para enfrentarse a la
vida profesional, lo cual no es de extrañar porque estamos hablando del periodo de
escolaridad obligatorio, por lo tanto, tiene sentido que las tres leyes se vehiculen en torno
a esa dirección. Cabe señalar que la LOE amplía de forma significativa los objetivos y
principios generales, de acuerdo con los estándares educativos europeos y las
recomendaciones por parte del Informe PISA que se han mencionado anteriormente.
23
estética y artística y al fuentes de información y una realización eficaz de las tareas del
desarrollo del sentido cívico- adquirir nuevos aprendizaje y como medio de
social y de la capacidad físico- conocimientos con su propio desarrollo personal. c) Valorar y
deportiva». esfuerzo. respetar la diferencia de sexos y la
igualdad de derechos y oportunidades
entre ellos. Rechazar los estereotipos
que supongan discriminación entre
hombres y mujeres […]».
Con respecto a los objetivos, resulta interesante, desde una perspectiva histórica,
el énfasis que se hace en la LGE al desarrollo del pensamiento y hábitos religioso-
morales, que no se abordan ni en la LOGSE ni en la LOE. Tenemos que enmarcar a la
LGE dentro de su contexto histórico y entender que nace durante el Régimen y que se
articula en torno a él. En cambio, con la Transición a la democracia el enfoque se modifica
por valores como el respeto por los derechos humanos, la puesta en valor del pensamiento
crítico, el trabajo en equipo, la cooperación, etc. De la misma forma, cabe señalar que la
LGE no hace referencia al uso de lenguas cooficiales y al desarrollo de competencias y
destrezas en las mismas, como sí sucede en las leyes que la sucedieron. Esto responde a
la necesidad del Régimen de tener bajo control los movimientos nacionalistas que podían
derivar del extendido uso de estas lenguas y de la promoción de sus culturas e historias.
24
armonización entre las distintas de acuerdo con los aprender por sí mismos y
materias de cada curso y la principios básicos del promuevan el trabajo en equipo. 2.
coherencia de contenidos entre método científico» En esta etapa se prestará una
todos los cursos que integren Art. 21: atención especial a la adquisición y
ese nivel «(1) Con el fin de alcanzar el desarrollo de las competencias
los objetivos de esta etapa, básicas y se fomentará la correcta
la organización de la expresión oral y escrita y el uso de
docencia atenderá a la las matemáticas […]
pluralidad de necesidades y
aptitudes e intereses del
alumnado».
25
LGE (1970) LOGSE (1990) LOE (2006)
Art. 21: Art. 25: Art. 32:
«El bachillerato, que constituye «(3) El bachillerato 1. El bachillerato tiene como
el nivel posterior da la Educación proporcionará a los finalidad proporcionar a los alumnos
General, además de continuar la alumnos una madurez formación, madurez intelectual y
formación humana de los intelectual y humana, así humana, conocimientos y habilidades
alumnos, intensificará la como los conocimientos y que les permitan desarrollar
formación de estos en la medida habilidades que les funciones sociales e incorporarse a la
necesaria para prepararlos al permitan desempeñar sus vida activa con responsabilidad y
acceso a los estudios superiores o funciones sociales con competencia. Asimismo, capacitará a
a la Formación Profesional de responsabilidad y los alumnos para acceder a la
segundo grado y a la vida activa competencia. Asimismo, educación superior. 2. Podrán
en el seno de la sociedad» les capacitará para acceder acceder a los estudios de Bachillerato
a la formación profesional los alumnos y alumnas que estén en
de grado superior y a los posesión del título de Graduado en
estudios universitarios. Educación Secundaria Obligatoria y
hayan superado la evaluación final de
Educación Secundaria Obligatoria
por la opción de enseñanzas
académicas. 3. El bachillerato
comprende dos cursos, se
desarrollará en modalidades
diferentes, se organizará de modo
flexible y, en su caso, en distintas
vías, a fin de que pueda ofrecer una
preparación especializada a los
alumnos acorde con sus perspectivas
e intereses de formación o permita la
incorporación a la vida activa una vez
finalizado el mismo […]».
26
Nos llama la atención cómo en la LGE se hace referencia a la formación humana,
orientada a continuar la formación o al acceso a la vida activa en el seno de la sociedad;
un concepto, quizás, demasiado escaso a la hora de hablar de una formación global que
prepare a los alumnos para enfrentarse a la vida adulta. Por su parte, tanto la LOGSE
como la LOE reformulan este enfoque y lo amplían mediante conceptos como la
madurez intelectual y humana, o como incorporarse a la vida activa con responsabilidad
y competencia. Asimismo, mientras que en la LGE no se hace referencia explícita al
posterior acceso a la universidad una vez finalizados los estudios de Bachillerato, este
dato sí que queda de manifiesto en las leyes anteriores, reforzando el compromiso de
España con la mejora de nuestro sistema universitario y su facilidad de acceso al mayor
número de personas posibles.
Una vez analizados algunos puntos clave de las tres leyes educativas vamos
aplicar el esquema de Subirats para explicar cuál es su voluntad democrática:
27
entendiendo que no se puede alargar mucho más un periodo de escolarización
obligatoria, la LOGSE y la LOE son las que muestran una mayor voluntad democrática.
28
6. CONCLUSIONES
29
Consideramos que las futuras líneas de investigación que mejor se pueden adaptar
a las características de este trabajo deben ir de la mano del enfoque histórico y tendrían
que estar orientadas a profundizar en el análisis legislativo. Desconocemos cuál será el
futuro de nuestra educación, pero los esfuerzos deben ir orientados a mejorar el acceso
global a la educación, a una homogeneización de los criterios de evaluación y a
reorganizar el currículo en función de las demandas que nos plantea la sociedad global en
que vivimos. Nos gustaría finalizar con una reflexión que nos plantea Subirats:
En educación hay una primera función que es la reconocida por toda la población:
transmitir a las generaciones jóvenes los elementos culturales considerados básicos para que
puedan adquirir la ciudadanía, es decir, formar parte de un colectivo humano que comparte una
sociedad, un presente, un futuro y un pasado (Subirats, 2014, p.47).
30
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34
8. ANEXOS
Artículo 27.
3. Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para
que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus
propias convicciones.
9. Los poderes públicos ayudarán a los centros docentes que reúnan los
requisitos que la ley establezca.
35