Formas Especiales de Conclusión Procesal
Formas Especiales de Conclusión Procesal
5/11/2025
FORMAS
ESPECIALES
DE CONCLUSIÓN
DEL PROCESO
DERECHO
PROCESAL
CIVIL I
Ms. José Luis Luján Tupez
“Año de la recuperación y consolidación de la economía peruana”
UNIVERSIDAD NACIONAL DE
TRUJILLO
ALUMNOS:
Cipiran Rodríguez, Sergio Daniel
Condor Mostacero, Karen Alexandra
Contreras Valdéz, Milagros
Chávez Rodríguez, Cristhian Clemente
Díaz Cáceda, Fabrizio Alessanderson
Dickson Marquina, Iona Carolina Akún
Morales Cisneros, Aimy Maylin
CICLO:
IV
TRUJILLO - PERÚ
2025
FORMAS ESPECIALES DE CONCLUSIÓN DEL PROCESO
I. INTRODUCCIÓN
En el Código Procesal peruano, las seis formas especiales de conclusión del proceso
son fundamentales porque permiten que los conflictos no dependan exclusivamente de la
sentencia, facilitando soluciones más rápidas y menos costosas. Estas formas permiten a las
partes llegar a un acuerdo antes de que se dicte una sentencia, lo que puede ser más
satisfactorio y menos costoso. Además, la conciliación y el allanamiento son métodos que
pueden ser más rápidos y menos costosos que la sentencia, y pueden ser utilizados en
cualquier estado del proceso, siempre que no se haya expedido sentencia en segunda
instancia.
Forma especial (...) con efectos de cosa juzgada en la que si las partes aceptan la
propuesta, conciliadora, del juez; el proceso se declara concluido si versa sobre todas
las pretensiones propuestas. Si recae sobre alguna de las pretensiones o se refiere a
alguno de los litigantes, el proceso continuará respecto de las pretensiones o personas
no afectadas (Heredia Tamayo, 2021).
Es el acto unilateral que proviene única y exclusivamente por parte del demandado.
Consiste en la aceptación de la pretensión, sin embargo, este no acepta ni los hechos
ni los fundamentos jurídicos que sustentan la demanda, sino que únicamente acepta y
se allana a lo solicitado por el demandado, es decir, al petitorio (Vilca, 2023).
1
“El allanamiento es un acto jurídico-procesal por el que se produce la conformidad
con las pretensiones del actor” (Lorca Navarrete, 2000, p.203). Cabe destacar que el
proceso culminará solo cuando el allanamiento sea total; es decir, si, por el contrario,
el demandado únicamente se allana parcialmente para alguno de los petitorios, el
proceso seguirá su curso para los petitorios a los que no se ha allanado.
2
VI. Abandono (346° al 354°)
La última de las formas anormales de conclusión del proceso, que surge como
consecuencia de la inactividad o inacción de las partes (permanencia en primera
instancia durante cuatro meses sin que se lleve a cabo algún acto procesal que lo
impulse) en el proceso durante determinado lapso de tiempo que determina la
perención de la instancia. Cabe precisar que esta misma figura es recogida en otras
legislaciones bajo la denominación de caducidad de la instancia. Esta forma de
conclusión se materializa a través de una manifestación tácita, ya que no requiere una
manifestación expresa. El juez puede declarar el abandono de oficio, a pedido de parte
o de un tercero legitimado. El plazo se empieza a contar a partir de la presentación de
la demanda (Rioja, 2016).
Cada una de estas figuras procesales responde a una lógica particular, algunos reflejan
una voluntad bilateral, otros se fundamentan en acuerdos bilaterales y algunos operan
automáticamente por el mero transcurso del tiempo y la inactividad procesal. Aunque
mantienen diferencias, todos comparten un objetivo común: impedir que el proceso judicial
prosiga de manera innecesaria cuando existe una solución viable al margen de la sentencia.
El presente trabajo tiene como objetivo analizar detalladamente cada una de estas seis
formas especiales, explicando sus características, requisitos y efectos, a la luz de la
legislación vigente, la jurisprudencia nacional y la doctrina procesal peruana.
3
II. CUERPO
1. Conciliación.
Según Julio Galarreta (2016), la conciliación es una institución que tiene la misión de
apaciguar voluntades oponibles para facilitar el proceso ya sea judicial o extrajudicialmente,
mediante un acuerdo que proteja los intereses de ambas partes. Este es un medio alternativo
de resolución de conflictos o una suerte de arreglo de diferencias entre dos o más personas,
que gracias a la intervención de un tercero (el conciliador) se resuelven disputas.
4
1.1. Sistemas de conciliación.
Ahora bien, la definición desglosada según la norma legal que regula esta figura se
encuentra en la Ley de Conciliación N° 26872 y su reglamento el Decreto Supremo Nº
014-2018-JUS resuelve declarando de interés nacional el mecanismo alternativo de la
conciliación, siendo esta la institución alternativa por la cual las partes acuden ante un Centro
de Conciliación Extrajudicial a fin de que se les asista en la búsqueda de una solución al
conflicto de mutuo acuerdo, que puede darse de manera presencial o virtual o de naturaleza
similar.
Autores como Montero Aroca, Gómez Colomer, Montón Redondo y Barona Vilar
señalan que la conciliación puede ser una comparecencia necesaria o facultativa ante una
autoridad.
Para recurrir a este sistema, la materia en controversia debe versar sobre cuestiones
conciliables.
5
las partes (Ley N.º 26872, art. 7, párr. 1). En el ámbito familiar, pueden conciliarse las
pretensiones referidas a pensión de alimentos, régimen de visitas, tenencia y otras derivadas
de la relación familiar, siempre que las partes tengan libre disposición sobre ellas. En estos
casos, el conciliador debe actuar conforme al principio del interés superior del niño (Ley N.º
26872, art. 7, párr. 2).
La Ley N.º 26872, en su artículo 7-A, establece los supuestos en los que no procede la
conciliación extrajudicial. En tal sentido, quedan excluidos de este mecanismo los casos en
que se desconoce el domicilio de la parte invitada o cuando esta reside en el extranjero sin
contar con apoderado debidamente autorizado, conforme a los incisos a y b del ya
mencionado artículo. Asimismo, no es posible conciliar cuando el conflicto involucre
derechos o bienes de personas incapaces, en atención a lo dispuesto en los artículos 43° y 44°
6
del Código Civil, que regulan la incapacidad absoluta y relativa (inciso c). De igual modo, se
excluyen los procesos cautelares, los procesos de garantías constitucionales y aquellos
relacionados con la nulidad, ineficacia o anulabilidad de actos jurídicos por causas de
incapacidad relativa o simulación (incisos d–f). Tampoco procede la conciliación en las
peticiones de herencia cuando se busca la declaración de heredero, en casos de violencia
familiar, ni en pretensiones que no sean de libre disposición de las partes (incisos g–i).
Por su parte, el Decreto Supremo N.º 014-2008-JUS señala en su artículo 8 que no son
conciliables materias como la nulidad de acto jurídico, la declaración judicial de heredero, los
casos de violencia familiar, las materias propias del proceso contencioso administrativo y las
impugnaciones judiciales de acuerdos societarios previstas en los artículos 139° y 150° de la
Ley General de Sociedades (Ley N.º 26887), por tratarse de asuntos jurídicamente
indisponibles.
D. Audiencia
7
La audiencia de conciliación extrajudicial constituye el acto central del procedimiento
conciliatorio regulado también por la Ley N.° 2687 y su reglamento. Se trata de una reunión
formal, de carácter privado y confidencial, en la que las partes involucradas en un conflicto
intentan llegar a un acuerdo voluntario con la asistencia de un conciliador neutral e imparcial,
designado por un Centro de Conciliación autorizado por el Ministerio de Justicia.
Según el Art. 12 de la Ley N.° 26872, la audiencia se desarrolla con la presencia del
conciliador, quien tiene la función de facilitar el diálogo, promover la comunicación directa
entre las partes y guiarlas hacia la búsqueda de soluciones equitativas (Art. 20 de la Ley de
Conciliación).. Su rol no es decidir el conflicto, sino asistir técnicamente en la formulación de
propuestas que permitan alcanzar un acuerdo consensuado.
El procedimiento suele iniciar con la invitación a la parte requerida a cargo del centro
de conciliación (Art.17 del Reglamento), quién debe ser notificada válidamente. Si al
momento de desarrollarse la sesión de audiencia y ninguna de las partes se han presentado, se
da por concluido el procedimiento de conciliación o si solo una de las partes acude, deberá de
convocarse a una segunda y si continúa haciendo caso omiso a la convocatoria la otra parte, el
procedimiento se da por concluida la audiencia y el procedimiento de conciliación (Art. 21
del Reglamento). Si se arriba a un entendimiento, el conciliador redacta el Acta de
Conciliación, la cual tiene valor de título ejecutivo conforme al Art.° 16 de la Ley N.° 26872,
lo que significa que puede ser exigida judicialmente en caso de incumplimiento.
8
De acuerdo con el artículo 24° de la Ley N.º 26872, los Centros de Conciliación
pueden ser creados por personas jurídicas de derecho público o privado sin fines de lucro,
siempre que entre sus objetivos se encuentre el ejercicio de la función conciliadora. El
Ministerio de Justicia y Derechos Humanos es la entidad competente para autorizar,
supervisar y, en su caso, sancionar el funcionamiento de dichos centros, garantizando la
calidad e idoneidad del servicio. Asimismo, los servicios prestados por el Centro son
sufragados por quien solicita la conciliación, salvo pacto distinto entre las partes según el
Art.°24, párrafo 4. En caso de incumplimiento de las normas o sanciones administrativas
graves, el Ministerio puede disponer la desautorización del centro, impidiendo su
reinscripción futura. La conducción del procedimiento conciliatorio recae en el conciliador,
quien actúa con libertad técnica dentro del marco de los principios de imparcialidad,
confidencialidad y buena fe (Art. 21). Para ser acreditado como conciliador se requiere ser
ciudadano en ejercicio y haber aprobado el Curso de Formación y Capacitación dictado por
una institución autorizada por el Ministerio de Justicia (art. 22).
Por su parte, el artículo 19-A reconoce como operadores del sistema conciliatorio a
los conciliadores, capacitadores, centros de conciliación y centros de formación de
conciliadores, todos ellos inscritos en los Registros Nacionales Únicos a cargo del
MINJUSDH. Este ministerio, además, posee facultad sancionadora para imponer
amonestaciones, multas, suspensiones o cancelaciones de registro, según la gravedad de la
infracción (art. 19-B).
Por tanto, el marco legal que regula los Centros de Conciliación busca asegurar un
sistema profesional, transparente y eficiente, que brinde confianza a los usuarios y promueva
la cultura de paz como medio alternativo de solución de conflictos en el Perú.
9
eventual. De modo complementario, Fornaciari (1988) la define como el resultado de una
confluencia de voluntades encaminadas a eliminar un estado de controversia, resaltando el
papel activo del juez, quien estimula el acercamiento y puede proponer fórmulas
conciliatorias.
El Código Procesal Civil peruano regula esta figura en los arts. 3 al 328,
estableciéndola como una forma especial de conclusión del proceso con autoridad de cosa
juzgada, siempre que no verse sobre derechos indisponibles.
Se trata de un acto bilateral, dado que genera obligaciones recíprocas entre las partes,
aunque en determinados casos puede asumir un carácter unilateral si una de ellas renuncia a
su pretensión sin exigir contraprestación alguna. A su vez, es de libre discusión, pues las
partes pueden expresar sus argumentos sin coerción, y conmutativa y onerosa, al implicar
prestaciones correlativas que suponen sacrificios patrimoniales recíprocos. La solemnidad
constituye otro rasgo esencial, ya que la eficacia de la conciliación depende de la aprobación
judicial. Dicha homologación confiere al acuerdo fuerza vinculante y autoridad de cosa
juzgada, extinguiendo el proceso y consolidando sus efectos jurídicos.
10
En síntesis, la conciliación judicial se erige como una manifestación del principio de
economía procesal y de la búsqueda de la paz social, al fomentar la resolución directa de los
conflictos bajo la supervisión judicial. Más que un simple trámite, representa un espacio de
diálogo y entendimiento que reafirma la autonomía de la voluntad de las partes dentro del
marco de la justicia formal.
Por disposición del art.° 323 del CPC, las partes pueden recurrir a la conciliación
desde la interposición de la demanda o cualquiera fuese la etapa del proceso, desde el punto
de partida del proceso hasta el pronunciamiento de la sentencia en segunda instancia. Siendo
así que, si las partes llegan a un acuerdo cuando el juez ya haya emitido su fallo, esta
sentencia ya tiene calidad de cosa juzgada y no va modificarse por el acuerdo de las partes.
1.2.2. Formalidad
Por otro lado, cuando existiendo un proceso en trámite las partes alcanzan un acuerdo
fuera de sede judicial, pueden presentar al juzgado el acta de conciliación extrajudicial
respectiva. De acuerdo con el artículo 327 del mismo cuerpo normativo, el juez aprobará
dicho acuerdo siempre que se trate de derechos disponibles y que el contenido del acta sea
compatible con la naturaleza jurídica del derecho en litigio, conforme a lo previsto en el
artículo 325 del Código. Una vez verificado este requisito, el juez declara concluido el
proceso.
11
1.2.3. Acuerdo sobre costas y costos de la conciliación
El artículo 415 del Código Procesal Civil establece que este acuerdo sobre costas y
costos solo obliga a quienes participaron en él, por lo que no puede afectar a terceros que no
hayan intervenido en la conciliación (primer párrafo del artículo en mención).
Asimismo, si las partes no mencionan nada sobre las costas y costos, se presume que
cada parte asumirá los suyos propios, evitando así controversias posteriores sobre ese punto
(segundo párrafo del artículo en mención).
12
MODELO DE SOLICITUD DE CONCILIACIÓN
13
14
2. Allanamiento.
Estas características guardan relación con los requisitos de este recurso procesal, que
acorde con la Casación Nro. 2371-2007/Lima, manifiesta que el allanamiento debe ser
expreso según el artículo 330, lo cual indica que no se presume, sino que debe ser una
declaración. Debe ser incondicional sin estar sujeto a condiciones, limitaciones, etc. Debe ser
oportuno, en ese sentido, el demandado se allanará en cualquier momento procesal anterior a
la sentencia según el artículo 331 del CPC. Debe ser total, tomándose la totalidad de las
pretensiones del demandante, y habrá continuidad del proceso si el allanamiento es parcial.
15
Debe la firma del demandado ser legalizada ante un auxiliar jurisdiccional y no debe contener
ninguna de las causales de improcedencia contenidas en el artículo 232 del CPC.
Los artículos del CPC en lo que respecta al allanamiento están contenidos desde el
artículo 330 hasta el 333. En ellos se expresa que el demandado puede allanarse a la demanda
legalizando su firma ante el Auxiliar jurisdiccional. Asimismo, se establece una distinción
entre el allanamiento y el reconocimiento. Mientras en el allanamiento el demandado acepta
las pretensiones; en el reconocimiento se constituye la diferencia de que el demandado
además reconoce la veracidad de los hechos y la base legal en la que se fundamentan
jurídicamente las pretensiones planteadas (Falcón, 1978, pp. 248).
16
Finalmente, se desarrolla acerca de la improcedencia del allanamiento y sus
posteriores efectos a desarrollarse a continuación:
Está contenido en el artículo 332 del CPC, ante esto, el juez declara improcedente el
allanamiento y ordena la continuación del proceso cuando:
c. Los hechos admitidos requieren ser probados por otros medios, además de la
declaración de parte. Los hechos admitidos se manifiestan cuando parte demandada
17
no niega los argumentos alegados por el demandante. Se diferencian del
reconocimiento ya que este los acepta como válidos jurídicamente; en cambio, en los
hechos admitidos, el demandado no admite el sustento jurídico de estos. Si además de
la declaración de parte (la referida en todo caso a hechos personales y propios) se
necesitan otros medios probatorios, entonces el allanamiento no será procedente
(Narváez, 2008, p. 44).
d. El conflicto de intereses afecta el orden público o las buenas costumbres. Existen
diversas definiciones sobre los conceptos de orden público y buenas costumbres.
Por otro lado, en lo respectivo a las buenas costumbres, se hace referencia a las
costumbres que, axiológicamente, son calificadas como aceptables en un lugar y
tiempo específico. Por ello, se las califica como cambiantes, ya que lo que
actualmente puede ser calificado como socialmente aceptable, en unos años puede ser
repudiables.
En ese sentido, cuando el conflicto en cuestión afecta los conceptos de orden público
o buenas costumbres, el allanamiento resulta improcedente. Diversos autores señalan
que la afectación a las buenas costumbres se presenta en casos excepcionales o en
muy rara vez; sin embargo, la vulneración del orden público puede manifestarse, por
ejemplo, cuando un acto jurídico carece de una formalidad exigida por ley y se la
intenta suplir mediante el allanamiento, lo que resultaría en un fraude procesal.
Asimismo, se incluyen los actos de disposición sobre el propio cuerpo que están
expresamente regulados por el Libro de Personas del CC, entre otros supuestos. En
ambos casos, el allanamiento es improcedente por contravenir normas imperativas y
de orden público.
18
e. El conflicto de intereses comprende derechos indisponibles. Cuando el inciso se
refiere a derechos indisponibles, hace alusión a los que tienen relación con el estado
civil, patria potestad o vínculo conyugal. La ley realiza una limitación a la autonomía
de la voluntad de las partes para proteger intereses sociales. En ese sentido, León
Barandiarán y Albaladejo coinciden en que el presente inciso tiene relación con el
orden público y las buenas costumbres, al ser una "legítima defensa" del ámbito
jurídico ante la autonomía de la voluntad. En ese sentido, el allanamiento en procesos
como de suspensión de la patria potestad o divorcio por causal es improcedente. Un
claro ejemplo es el de la Casación N.º 646-95-Callao en la que hubo allanamiento
indebido al haberse reconocido la causal de divorcio.
- La intervención coadyuvante, quien tiene con una de las partes una relación
jurídica, que en caso de ser vencida, será afectada (artículo 97 del CPC).
19
- La intervención litisconsorcial, que quien se considere puede ser afectado por
la decisión de una sentencia puede unirse al proceso como litisconsorte
(artículo 98 del CPC).
Por otro lado, según el artículo 413 del CPC, el que se allana a la demanda dentro del
plazo de contestación correspondiente está exonerado del pago de costas (gastos del proceso)
y costos (pago de honorarios). Esto no implica solamente la presentación del pedido para
allanarse, sino que previamente a la exoneración debe existir una declaración judicial en la
que se acepte fundamentadamente el pedido. Esto busca evitar aprovechamientos en casos
como en el litisconsorcio necesario, en el que uno de los litisconsortes podría hacer pedido de
allanamiento que posteriormente sería rechazado para librarse del pago de costas y costos
(Casación Nro. 2976-06 / Lima).
20
3. Reconocimiento de la demanda.
Se encuentra regulado en el artículo 330 del Código Procesal Civil, donde se establece
respecto al demandado que este puede reconocer la demanda, en cuyo caso “... además de
aceptar la pretensión, admite la veracidad de los hechos expuestos en la demanda y los
fundamentos jurídicos de ésta”. En dicho numeral se puede observar la disposición de
elementos tipificantes que configuran el reconocimiento, como: Aceptación de la pretensión,
admisión de los hechos expuestos en la demanda, admisión de los fundamentos jurídicos de la
demanda.
21
MODELO DE SOLICITUD DE RECONOCIMIENTO
El reconocimiento puede señalar una postura típica que el demandado puede tomar
ante la solicitud (o que el actor puede sostener respecto a la reconvención), por lo que
frecuentemente ocurre en la fase de presentación del proceso, cuando se responde a dicha
solicitud (o a la reconvención, en el caso del demandante).
Al respecto, el primer párrafo del artículo 331 del Código Procesal Civil establece que
“el demandado puede allanarse a la demanda en cualquier estado del proceso, previo a la
22
sentencia”. Si tenemos en cuenta que el último párrafo del artículo 330 del Código Procesal
Civil señala que “el reconocimiento se regula por lo dispuesto para el allanamiento”. Por lo
tanto, podemos deducir que la oportunidad que estipula el procedimiento procesal para llevar
a cabo el reconocimiento es la misma que se aplica al allanamiento.
En tal sentido, resulta válido aplicar para el caso del reconocimiento por tipificado en
el último párrafo del artículo 330 del Código Procesal Civil que establece que “el
reconocimiento se regula por lo dispuesto para el allanamiento”.
23
En realidad, cuando se hace reconocimiento, la pretensión no desaparece.
Concretamente, el pedido del demandante sigue dentro del proceso, solo que ahora queda más
firme porque el propio demandado admite que los hechos y la base legal que se plantearon
son ciertos. Además, aunque el juez diga que ese reconocimiento es procedente, eso no
reemplaza la sentencia. Igual se requiere que el juez emita sentencia para que recién se genere
la certeza jurídica, la condena concreta y la cosa juzgada que cierra el tema definitivamente.
Sumado a esto, tenemos una apreciación por parte de Maravi quien menciona “en la
práctica no se utiliza el reconocimiento (...) debido a que no sólo acepta el petitorio, sino que
además reconoce como verdaderas los fundamentos de hecho de la demanda y su
fundamentación jurídica, dando la posibilidad que uno de esos hechos de pie a una demanda
posterior” (Maraví, C. 2013)
24
4. Transacción Judicial
En palabras de Devis Echandía, “la transacción es un contrato por el cual las partes
convienen en resolver un litigio de común acuerdo y en forma definitiva, antes o después de
iniciado el proceso civil...” (DEVIS ECHANDIA, 1985, Tomo II: 651). El autor reconoce la
naturaleza contractual de la transacción y señala su finalidad principal la cual es resolver
definitivamente el litigio. Adecuándose al concepto moderno de transacción.
Desde el punto de vista sustantivo, es un acto de disposición que hacen las partes
sobre la materia litigiosa y desde el punto de vista procesal es una forma especial de
conclusión del proceso, cuando la encierran bajo la denominación de transacción judicial,
además de esta existe la transacción extrajudicial que se vuelve judicial una vez introducida
25
en el proceso, requiere ser homologada por el juez para que genere la conclusión del proceso
y adquiera la autoridad de cosa juzgada.
La transacción extrajudicial puede tener lugar antes del proceso, o durante el proceso,
pero sin intervención del juez. Según el artículo 334 del C.P.C referido a la transacción
judicial establece lo siguiente: “En cualquier estado del proceso las partes pueden transigir su
conflicto de intereses, incluso durante el trámite del recurso de casación y aún cuando la
causa esté al voto o en discordia” donde se puede apreciar que la transacción puede llevarse a
cabo hasta antes de establecerse la sentencia. Así, se define la principal diferencia entre la
conciliación y la transacción judicial, debido a que en la conciliación la oportunidad es
admisible hasta antes de la expedición de la sentencia de segunda instancia, mientras que la
transacción se puede dar en cualquier momento del proceso mientras no exista calidad de
cosa juzgada (Tord Velasco, 2018, p. 120).
a. Debe ser realizada por las partes (que tengan plena capacidad sobre el objeto de la
transacción) o quienes en su nombre tenga facultad expresa de hacerlo, pudiendo
actuar de manera conjunta o individual siempre que sean aprobados por el juez.
b. Debe hacerse por escrito bajo sanción de nulidad o por petición al juez que conoce el
litigio.
c. Debe tener un contenido preciso y legalizar sus firmas ante el secretario respectivo.
d. En caso de haber proceso abierto y los litigantes transigieron fuera de éste
(transacción extrajudicial), presentarán el documento que contiene la transacción
(convirtiéndose así en transacción judicial), legalizando sus firmas ante el secretario
respectivo en el escrito en que la acompañan, requisito que no será necesario cuando
la transacción conste en escritura pública o documento con firma legalizada (de
acuerdo a lo dispuesto en el segundo párrafo del art. 335 del C.P.C.).
26
4.3. Transacción del estado y otras personas de derecho público.
El primer párrafo del art. 336 del C.P.C establece: “Los Poderes Legislativo, Ejecutivo
y Judicial, el Ministerio Público, los órganos constitucionales autónomos, los Gobiernos
Regionales y Locales y las universidades, sólo pueden transigir previa aprobación expresa de
la autoridad o funcionario competente”.
Este artículo menciona una restricción especial para el estado y otras entidades
públicas cuando desean poner fin a un conflicto judicial o extrajudicial. Establece que no
pueden llegar a un acuerdo o arreglos legales por sí solas, como sí podría un ente privado.
Solo pueden hacerlo previa autorización expresa. Esto con la finalidad de proteger los interés
del Estado y los bienes públicos, evitando que funcionarios actúen por cuenta propia
pudiendo perjudicar al Estado.
1. Que contenga concesiones recíprocas: Ambas partes deben ceder algo, ya sea de
mayor o menor medida, no necesariamente significa que la transacción debe ser
equitativa o proporcional, pudiendo implicar mayor sacrificio para una de las partes.
2. Que verse sobre derechos patrimoniales: Solo estos son susceptibles a transacción
(derechos económicos o de propiedad), resultando improcedente para las acciones
judiciales que se refiera a derechos personales, los cuales están lejos de poder
cuantificarse.
3. No afecte el orden público ni las buenas costumbres: El derecho no puede ir contra
la ley, la moral y el interés general.
27
Una vez que el juez aprueba la transacción, si ésta alcanza la totalidad de las
pretensiones propuestas, se declara concluido el proceso. Si la transacción es parcial, el
proceso continuará respecto a las pretensiones o personas no comprendidas en ella.
Está regulada principalmente por las normas del CPC, pero se pueden aplicar
supletoriamente normas del CC acerca de la transacción. En ese sentido, el artículo 338 del
CPC hace referencia a que la normativa civil es supletoria de la procesal en materia de
transacción. Específicamente en el Título VII del Libro VI (“Las Obligaciones"),
específicamente en los artículos 1302 al 1312.
Asimismo, al convertir una “dación en pago”, el deudor puede entregar algo diferente
a lo ordenado, siempre que el acreedor acepte dicho bien o prestación como pago. En síntesis,
28
la idea central es que las partes pueden celebrar cualquier tipo de acuerdo legal que modifique
la manera en que se cumple la sentencia, siempre que sea válido y voluntario.
Haciendo énfasis en que estos acuerdos no son transacciones judiciales. Debido a esto
no requieren homologación (aprobación del juez), no tienen valor de cosa juzgada y
constituyen simples acuerdos civiles entre las partes, válidos entre sí pero sin efectos dentro
del proceso judicial.
29
MODELO DE TRANSACCIÓN JUDICIAL
30
5. Desistimiento
31
5.1. Formalidades del desistimiento.
- La declaración no debe ser genérica, sino que debe especificar cuál es el acto al que se
renuncia; es decir, el escrito que la contiene tiene que describir su contenido y alcance.
No se supone (manifestación de la voluntad expresa).
32
constitución. De acuerdo con el artículo 336 del Código Procesal Civil, sin un permiso
explícito de la autoridad competente, los gobiernos locales y regionales, el Ministerio
Público y los poderes estatales no tienen la posibilidad de desistirse. Además, si el
demandado interpone una reconvención y opta por abandonarla después de que el
actor se desista, también tiene la posibilidad de desistir.
33
B. Desistimiento del Acto Procesal
- Legitimación: Están legitimadas para desistirse de actos procesales las partes o sus
representantes legales, judiciales o convencionales, siempre que cuenten con
facultades especiales según el art. 75 CPC o autorización legal o judicial. Si el
poderdante dispuso la actuación conjunta de apoderados judiciales conforme al art. 68
CPC, el mismo desistimiento solo será válido si todos actúan conjuntamente; la
actuación individual de uno de ellos carece de eficacia.
- Formalidad: Debe ser expreso, por escrito y con firma legalizada ante el secretario
respectivo. La declaración debe ser específica y categórica, indicando con precisión el
acto al que se renuncia. No puede ser genérico ni condicionado, ya que se trata de un
acto puro de disposición cuya eficacia depende del cumplimiento estricto de estas
formalidades, conforme al artículo 341 del CPC.
34
la situación procesal favorable únicamente a su titular y no a aquella que beneficia al
adversario o que eventualmente pueda hacerlo.
- Formalidad: Debe ser siempre expreso, por escrito y con firma legalizada ante el
auxiliar jurisdiccional, conforme al art. 341 CPC. No se presume ni admite
condiciones o modalidades, pues constituye un acto formal y puro mediante el cual el
35
demandante manifiesta de manera clara e indubitable su voluntad de renunciar a la
pretensión.
36
6. Abandono
En ese sentido, el abandono es considerado como una institución procesal que tiene
como consecuencia la extinción del proceso; surge principalmente debido a la inactividad o
desinterés de las partes procesales para impulsarlo. Es así que, si durante un tiempo
determinado las partes no realizan ningún acto, el juez declara la conclusión del proceso. De
acuerdo con Ramirez, “el abandono del procedimiento constituye una sanción que la ley
impone a las partes procesales como consecuencia de su inactividad en el juicio, por el
término y las condiciones que la ley señala” (Ramirez, 2000, p. 25).
En esa misma línea, Casarino Viterbo estima que “el abandono de la instancia es la
extinción o pérdida total del procedimiento, que se produce cuando todas las partes que
figuran en el juicio han cesado en su prosecución durante un determinado espacio de tiempo”
(Casarino, 1983, p.327).
La idea que subyace de esta institución procesal es evitar que los procesos
permanezcan paralizados de manera indefinida por la pasividad de las partes sin lograr su
propósito principal y al mismo tiempo, contribuir a reducir la carga procesal de los órganos
jurisdiccionales.
6.1. Requisitos:
Para que un proceso sea declarado en abandono, se deben tener en cuenta ciertos
requisitos:
37
continuación del proceso, situación que es sancionada por la ley mediante la
declaración del abandono.
2. Transcurso del tiempo: Para que proceda la declaración de abandono del proceso, la
norma establece que el plazo legal que debe transcurrir es de cuatro meses sin que se
realice acto procesal de impulso.
3. Solicitud de parte, tercero legitimado u oficio: El abandono del proceso puede ser
declarado por iniciativa del juez sin que lo hayan solicitado (de oficio) conforme con
la Resolución Administrativa N° 373-2014-CE-PJ, en la cual se dispuso que los
magistrados de los juzgados y de las salas superiores dicten de oficio el auto que
declara el abandono del proceso. Por otro lado, este puede ser declarado en abandono
a pedido de una de las partes o de un tercero legitimado.
4. Resolución que lo declare: La resolución judicial que declara el abandono del
proceso constituye un requisito esencial. Esta tiene carácter meramente declarativo,
por lo que sin dicha resolución el abandono no está totalmente definido.
Para calcular ese plazo, se debe considerar que el proceso se inicia con la interposición
de la demanda, y el cómputo comienza al día siguiente del último acto procesal realizado o
desde la notificación de la última resolución, sin importar si ese día es hábil o no, se incluyen
días feriados y los no laborables.
El cómputo del plazo de los cuatro meses, se cumple el mismo día del mes
correspondiente a la fecha inicial, y en caso de que ese día no exista en el mes de
vencimiento, el plazo se cumplirá el último día de dicho mes.
La purga o convalidación del abandono, está referida a la actividad que realizan las
partes procesales para dejar sin efecto la caducidad de instancia o abandono del proceso.
38
(Falcón , 1989, p. 199). Esto se logra mediante un acto de impulso procesal que reactive el
trámite antes de que el juez emita la resolución que declara oficialmente el abandono.
El artículo 348 del C.P.C, establece que no hay abandono si luego de transcurrido el
plazo de los cuatro meses sin que se realice acto procesal alguno, la parte beneficiada realiza
acto de impulso procesal.. De esta disposición podemos identificar algunos requisitos
necesarios para que opere la purga o convalidación del abandono:
a) Que haya vencido el plazo previsto por ley para el abandono (4 meses)
b) Que la parte beneficiada realice acto de impulso procesal en momento posterior al
vencimiento del plazo legal .
c) Que aún no se haya emitido la resolución judicial que declare el abandono, puesto que
si esta ya se hubiera dictado, el abandono adquiere plena eficacia y ya no puede ser
convalidado.
- En los procesos que se encuentran para sentencia, salvo que estuviera pendiente
actuación cuya realización dependiera de una parte. En este caso, el plazo se cuenta
desde notificada la resolución que la dispuso
39
- En los procesos que se encuentran pendientes de una resolución y la demora en
dictarla fuera imputable al Juez, o la continuación del trámite dependiera de una
actividad que la ley le impone a los Auxiliares jurisdiccionales o al Ministerio Público
o a otra autoridad o funcionario público que deba cumplir un acto procesal requerido
por el Juez.
- No hay abandono cuando ambas partes acuerdan la paralización del proceso y dicho
acuerdo es aprobado por el juez mediante una resolución expresa. (artículo 346, CPC)
Los efectos del abandono del proceso se encuentran regulados en el artículo 351 de
Código Procesal Civil, el cual dispone que el abandono, conocido también como la
caducidad de instancia, tiene como consecuencia directa la conclusión del proceso y por
tanto, la ineficacia de los actos procesales realizados o pendientes de realizarse.
Sin embargo, el primer párrafo del artículo 351, precisa que, si bien el derecho
sustancial no se extingue, el demandante no podrá iniciar un nuevo proceso con la misma
40
pretensión durante un año. Este lapso del tiempo se computa a partir de la notificación del
auto que declara el abandono.
Además , si el proceso es iniciado por segunda vez, con la misma pretensión y las
mismas partes y si nuevamente vuelve a declararse el abandono, en esas circunstancias, el
derecho pretendido se extingue [Link] se ordena la cancelación de los
títulos del demandante, si a ellos hubiere lugar. Es así como la reiteración del abandono,
finalmente termina afectando el fondo del proceso.
Por otro lado , conforme a lo dispuesto en el artículo 347 del C.P.C , cuando la
resolución que declara el abandono del proceso es consentida o ejecutoriada, quedan sin
efecto las medidas cautelares. Esta disposición evidencia que toda cuestión accesoria sigue la
suerte de lo principal, en ese sentido, al extinguirse el proceso principal, fenecen también
todos los actos y trámites vinculados a él.
Por último, el artículo 416 del código mencionado, establece en el último párrafo que
“el abandono del proceso determina la condena en costas y costos del demandante.”. Esto
significa que cuando el proceso es declarado en abandono, el demandante como consecuencia
de su inactividad procesal, deberá asumir los costos y costas del proceso.
Las pruebas dentro del proceso constituyen un elemento esencial para la resolución de
cualquier controversia. Es así que incluso cuando un proceso ha caducado , la norma procesal
en su artículo 352,establece que las pruebas actuadas dentro de este conservan su validez. Por
consiguiente, permite que estas puedan ser empleadas en un proceso distinto o incluso en el
nuevo proceso que el demandante inicie transcurrido el año previsto por la ley con la misma
pretensión del proceso declarado en abandono.
41
Esto se encuentra vinculado con el artículo 198 del mismo cuerpo legal, en el que se
dispone que, “Las pruebas obtenidas válidamente en un proceso tienen eficacia en otro. Para
ello deberán constar copia certificada por el auxiliar jurisdiccional respectivo, y haber sido
actuadas con conocimiento de la parte contra quien invocan [..]”.
Asimismo, de este artículo se desprenden dos causales que fundan la apelación y estas
son las siguientes:
Sin embargo consideramos que estos supuestos resultan bastante limitados, ya que
solo se contemplan estos dos casos como fundamento para impugnar la resolución que
declara el abandono. No obstante, podrían presentarse situaciones en las que el abandono
haya sido declarado de manera indebida, contraviniendo los supuestos de improcedencia
establecidos en el artículo 350 del mismo código.
Por último, este artículo establece que “[..], la resolución que desestima un pedido de
abandono es apelable sin efecto suspensivo”. Esto significa que, si el juez rechaza la solicitud
de declarar el abandono del proceso, se puede interponer apelación, pero el proceso continúa
su curso normal mientras dicha impugnación sea resuelta.
42
MODELO DE SOLICITUD DE ABANDONO DEL PROCESO
43
I. CONCLUSIONES
En primer lugar, podemos decir que las formas especiales de conclusión del proceso
reflejan una visión moderna del Derecho Procesal, donde no todo debe resolverse con una
sentencia. Estas figuras buscan que las partes, mediante su propia voluntad, puedan poner fin
al proceso de manera más rápida y eficiente, sin perder la validez jurídica de sus actos.
Por su parte, la transacción judicial refleja un auténtico acuerdo entre las partes, donde
ambas ceden en algo para llegar a una solución. Es un acto que, además de tener valor
contractual, también tiene efectos procesales al poner fin al litigio con autoridad de cosa
juzgada, siempre que se respeten los derechos patrimoniales y las normas de orden público.
Finalmente, todas estas figuras demuestran que el Derecho Procesal Civil peruano no
solo busca resolver conflictos, sino hacerlo de manera eficiente, flexible y justa. En conjunto,
representan una forma más humana y moderna de entender la justicia, donde la voluntad de
las partes y la búsqueda del consenso tienen un papel tan importante como la sentencia
misma.
44
II. REFERENCIAS
Arce, Y., Ariano, E., Carbajal, M., & Cavani, R. (coord.). (2016). Código procesal civil
comentado por los mejores especialistas (Tomo III). Lima: Gaceta Jurídica.
León Barandiarán, J. Tratado de Derecho Civil, W.G. editor, Lima. 1991, p.37
Carnelutti, Francesco (1997): Instituciones del Derecho Civil, vol. I. Buenos Aires:
El Foro; Guasp
Enrique Falcon, M. (1989). Manual de derecho procesal: gráficos ilustrativos. Tomo I. Editor
Astrea.
[Link]://[Link]/2023/11/modelo-de-escrito-de-allan
[Link]
Ley N.º 26872, Ley de Conciliación. Diario Oficial El Peruano, Lima, Perú, 12 de noviembre
de 1997. Modificada por el Decreto Legislativo N°1070.
45
RUBIO CORREA, Marcial (2008). El Título Preliminar del Código Civil. Lima: PUCP.
Manual del proceso civil: todas las figuras procesales a través de sus fuentes doctrinarias y
jurisprudenciales. (2015).
Narváez, M. L. (2008). Comentarios al Código procesal civil: análisis artículo por artículo.
46