El dragón.
Poco se habla de todo el crimen que se transportaba en Londres, las
diferentes familias peleaban el control de los diferentes distritos de
Londres y la policía no hacía nada, había cuatro familias importantes
una de ellas a la cabeza de las demás, los Solomons una familia
estadounidense su mayor producto de tráfico era la cocaína,
transportaban alrededor de cuatro toneladas a la semana de los
embarcaderos de Camden y los llevaban a los embarcaderos de
Hounslow donde eran recibidos por la familia Dongan provenientes de
África ellos vendían la droga de los Solomons en sus clubes nocturnos
los cuales eran su mayor ingreso junto a sus burdeles, por otro lado
estaba la familia Méndez originarios de México, estos estaban
establecidos en Greenwich y se encargaban de transportar y distribuir
opio y anfetaminas por todo Greenwich y al final estaban los Santiago
establecido en el corazón de la ciudad de Londres su mayor exportación
eran las armas pero fuera de eso también traficaban con mujeres,
drogas y alcohol adulterado exportado hacia china.
Todo esto estaba escrito en el expediente personal que me facilitaron en
la comisaria local, la verdad que el lugar se veía muy descuidado y
cuando me presente con el jefe de policía no estaba muy contento de
verme, sentí su como emanaba una energía negativa al leer la carta de
que mi traslado era debido a su incompetencia para controlar a las
familias criminales, anteriormente yo en Rumania había capturado a
una de las grandes casas que traficaba con menores de edad para
venderlos al mejor postor, aún recuerdo los encabezados de los diarios
“Blake Ruale detective vence a la familia Rúa”, ese arresto catapulto mi
carrera y así termine aquí en Londres, pero no solo venia por las cuatro
familias sino por rumores de un individuo al que llamaban el dragón
quien se creía quería tener todo Londres para él, mi misión principal
era encontrar a este dragón y en el transcurso de la misma misión
detener a las cuatro familias, mi plan era infiltrarme en una de las
familias para saber mas acerca de este dragón, a pesar de que el
comisario o me quería ahí, sabia que no era corrupto pues era de los
poco policías que aún vivía en un lugar humilde y porque 2 mese atrás
la familia Solomons había asesinado a su hijo, por lo que pese a que no
me quería ahí, tenía la misma misión que yo, así que no desconfié de
contarle mi plan.
Así empezó comenzó lo que fue mi gran aventura, algo que no pensé
que cambiaría mi vida.
Capitulo 1.
Diciembre 12 de 1985.
Gracias a las conexiones del jefe de policía me transportaron al muelle
e hicieron parecer que recién había llegado a la ciudad, mi nueva
identidad era Carlos Hernández un mestizo hijo de una mujer rumana y
un hombre mexicano, así pasaría desapercibido mis rasgos diferentes a
los mexicanos, la familia donde me infiltraría seria con los Méndez,
pero primero tenia que llamar la atención con un pequeño delito o
buscando trabajo en su distrito.
Así que me traslade a Greenwich caminando pues se suponía que no
tenia ni una libra conmigo, el reporte hablaba de un bar que
frecuentaba Jorge Méndez el líder de la familia había amasado su
fortuna gracias a su hermana Eva Méndez sus padres habían fallecido
ambos en un tiroteo contra los Solomons.
Al llegar al bar tome asiento sobre la barra y pregunte al cantinero que
si sabia de alguien que pudiera darme trabajo, que recién había llegado
de México y que no tenia ni una libra conmigo, frunzo el ceño y entre
dientes me dijo que no era una caridad para servirme tragos gratis y
mucho menos para darme información sin nada a cambio, tome mis
cosas y salí ya que sin dinero no lograría nada, pero vaya sorpresa me
lleve que al ir saliendo Eva Méndez entraba al bar y al verla no creí que
pudiera ser un capo criminal era una chica de piel morena, cabello
negro y unos ojos color ámbar como fuego liquido en su interior, mas
que un capo parecía una modelo y no perdí mi oportunidad, intente
acercarme y digo intente porque de inmediato recibí un puño a la
quijada por lo que parecía su guardaespaldas, un tipo tan alto como un
librero y con un porte como de rinoceronte, solo recuerdo que vi
borroso y me desmaye.
Desperté en uno de los sillones del bar, a mi lado Jorge Méndez y frente
a mi Eva Méndez, con un dolor en mi cabeza y un pitido en mi odio
apenas podía escuchar lo que me preguntaban, hasta que pude
recuperarme y enderezarme pude entender que Jorge Méndez me
preguntaba ¿Quién eres?, solo pude responder con voz débil, mi
nombre es Carlos Hernández, vine de México para buscar un futuro
más viable para mi familia en ese momento la expresión de Eva y Jorge
cambio, ya podía escuchar y ver mejor, Eva le pidió al cantinero que me
trajera una cerveza y una bolsa de hielo para bajar la hinchazón de mi
quijada, me preguntaron que quien me había dado información de que
podía encontrar trabajo en Greenwich, así que decidí ocupar una
estrategia que me aseguraría el que me dieran un visto bueno para
darme trabajo y empezara forjarme una reputación dentro de la familia
Méndez, le dije que mi padre Carlo Estrada Hernández había trabajado
para su padre desde México, manteniendo relaciones con jefes chinos.
Como Jorge y Eva no conocían mucho los negocios de su padre no
dudaron ni una palabra de los que les dije, pero tampoco eran tontos,
me dijeron que investigarían si lo que decía era cierto, que de momento
y hasta probar lo que decía me quedaría en unos de sus hoteles en la
avenida Greenwich llamado el hotel Azteca y que estaría bajo la
supervisión de sus guardaespaldas; así fue como me transportaron al
hotel y me dieron una de las habitaciones en el segundo piso y con dos
guardaespaldas a las afueras de mi puerta para evitar que escapara. Lo
que no sabían es que uno de los policías de Greenwich estaba de
encubierto en el hotel, basto con mandarle un pequeño mensaje en una
servilleta después de que me sirvieran la cena, para que pudiera crear
la información falsa que le daría uno de los lacayos de Jorge, y así poder
hacer que creyeran en mi historia.
Diciembre 15 de 1985.
Pasaron tres días aproximadamente por fin llego, pero no Jorge sino
Eva con un traje negro y una camisa color guinda y una hermosa
corbata dorada como el ámbar de sus ojos, procedió a decirme que
habían comprobado mi información y que decía la verdad, se disculpo
por lo brutal de su guardaespaldas pero dijo que era parte del trabajo
que ellos realizaban pues cualquiera podía ser un asesino, le dije que
entendía y pregunte ¿para que es la ropa?, me contesto que venia
buscando trabajo y que eso tendría además de que mi estancia y que
mis comidas no eran cortesías y que les debía mas de dos mil libras, y
que tenia que trabajar para devolverle cada libra, no fue para mi la
forma mas satisfactoria de entrar en la organización pero ya estaba
dentro.
Se me llevo a una casa de seguridad donde se encontraban todos las
personas que trabajaban para los Méndez, se me asigno un cuarto y me
dieron una arma sin marcar, a mi cuarto llego un hombre enano, pobre
era como ver una maceta de piso, pero ese hombre me dio la orden de
que mi primer trabajo seria ir a cobrar en los negocios de Greenwich la
cuota para que los establecimientos tuvieran protección y los maleantes
no acabaran con ellos,