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Pasífae: Amor y Tragedia en el Laberinto

El poema narra la historia de Pasífae, esposa del rey Minos, quien se enamora de un toro blanco enviado por Poseidón y concibe a Asterión, el Minotauro. A pesar de su amor y sacrificios, su hijo es encerrado en un laberinto y finalmente traicionado, reflejando la tragedia de su existencia y la lucha entre lo humano y lo monstruoso. La obra explora temas de deseo, maternidad y la soledad inherente a la condición humana.
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Pasífae: Amor y Tragedia en el Laberinto

El poema narra la historia de Pasífae, esposa del rey Minos, quien se enamora de un toro blanco enviado por Poseidón y concibe a Asterión, el Minotauro. A pesar de su amor y sacrificios, su hijo es encerrado en un laberinto y finalmente traicionado, reflejando la tragedia de su existencia y la lucha entre lo humano y lo monstruoso. La obra explora temas de deseo, maternidad y la soledad inherente a la condición humana.
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Pasífae

Pasífae

Pienso que nada es comunicable por el arte de


la escritura.
Jorge Luis Borges

Era yo la devota esposa del rey Minos


mi vida fue acompañarlo en actos oficiales

y darle numerosos hijos para su orgullo

hasta que llegó el regalo de Poseidón

un hermoso toro blanco nacido de las aguas del


mar

que ni bien aparecido trastocó todo valor

Era un ser soberbio por sí sólo

ajeno

recortado de los otros en su espectacularidad

obsequio fabuloso de un dios


que no quería bien a este reino ni a su casta

celoso tal vez de su prosperidad

lo puso con sus cuatro patas

a bufar y aplastar la tierra

Asustaba al ganado

los bueyes protestaban temerosos y las reces

sacudían sus colas ofreciendo sus ancas

Fue cubierto por un manto tejido con hilo de oro


y adornado
con plumas de pavo real y perlas de nuestras
costas

El toro blanco se deshizo de la toca

y corneó no sólo a los heraldos

sino también a los jóvenes

venidos del ancho reino con pretensiones de


montarlo

Recios cuernos

segura violencia asombró de su persona


y un sexo gallardo

también blanco

apropiadamente enhiesto

que ni el ganado completo a su disposición pudo


apaciguar

Esos flancos duros por la respiración

turgentes de brío

la singularidad con que su potente hermosura

daba lecciones de poderoso y auténtico orgullo


Me enamoré perdidamente del toro blanco

Yo, la devota esposa, perdí la cabeza por su


mugido

me deshacía en recriminaciones por mi origen


humano

ante sus poderosos cortes hubiera debido ser


una vaca

callada vaca entre el pastizal y sus embistes

Pero soy una mujer

destinada para siempre al flaco vigor del


hombre

a sus palabras de consuelo


al pasatiempo de los hijos

Mi deseo era tan intenso

obtusa urdí un plan para saciarlo:

mandé fundir el oro de mis arcas personales

para construir la vaca más seductora del orbe

y así esperarle oculta

acrobáticamente agazapada

hasta que el empuje enceguecido del caudal

se dignara a entregarme su poder


Deseaba embelesarme en sus balidos

observar desde mi puesto

la agitación de su lomo reluciente

Hija de la carne y esclava de la sangre

me supe destinada a la irracionalidad del amor

Sus embistes desgarradores

aguantar el reguero
el desplomarse del animal y su vuelta

a los pastizales y los ríos

Cinco horas de inconsciencia en la barriga


dorada de la vaca

Me recogieron envejecida

albergando ya en el vientre el fruto de una


condena

Es tan dulce el deseo satisfecho a toda costa

yo no tenía remordimientos
pero la gente huía de mí

como si se me notaran las pezuñas marcadas en


los hombros

y ese bulto que me acercaba a la naturaleza

era el silencio comentado de la corte y los


criados

Minos nada me recriminó

se limitó a encerrarme con el niño en un establo

me dejó paja fresca y agua fría

cuencos repletos de leche y frutas variadas


para que criara a mi engendro

Según su voluntad

sostuve la cabeza de becerro del niño y le


enseñé

a mamar la leche gruesa de mis ubres

Con el tiempo mugiría persiguiendo a las aves

amontonando piedrecitas

sus cuernos eran limados a conciencia

para no delatar la edad que lo convertiría en


monstruo
Mientras tanto se construía un laberinto

donde encerrarían a mi hijo cumplidos los cinco


años

Pude protegerlo esos cinco años entre mis


brazos

de la soledad de su diferencia

tuve tiempo de enseñarle la palabra de los


hombres

la palabra de las estrellas

las palabras que el amor reserva a los seres


solitarios
y aprendí yo misma el dictado de la vida
material

concentrado en ese cuerpo fabuloso

nacido de la batalla de los contrarios

embellecido en la tragedia

Vi cómo crecía de manera sobrehumana

era una hermosa fantasía de madre aguada por


los cuernos

Pude enseñarle
las respuestas de los hombres a las preguntas
fundamentales

si acaso somos sombra o caverna o mano


tatuada en la piedra

o la luz y por qué no la luz

Tuve que hablarle de su estirpe

para que aprendiera a andar por el laberinto de


su mente

para que supiera que de donde viene es a


donde va

Debía inculcarle amor por su misterioso cuerpo


por el fuerte cuello y la espalda de coloso

yo pensaba que se debía conocer muy bien

ya que no habrían otros como él donde mirarse

Apenas salido de la infancia me lo arrancaron


del pecho

todavía henchido por la leche y la succión

ni siquiera supe de antemano

un día cualquiera apareció la guardia

provista de cadenas

las que no sirvieron para nada


pues el niño propinaba sendas coces

desgarradores mugidos que horadaron mi alma

Un becerro camino al matadero es triste

pero mucho más triste es un niño en ese camino

Por su parte mi esposo

planeaba mi regreso

Los más suntuosos aposentos

los más elegantes vestidos


las más altas actividades

todo aguardaba lavado y vuelto a honrar

ahora se inclinaban ante mí y me atendían

Asterión fue olvidado en el laberinto durante 30


años

Entonces empezó a asolar poblados

mataba personas y robaba los cuerpos

o las raptaba y las conducía vivas a sus rincones

de donde no salían nunca jamás


El Rey Minos desolado por las pérdidas

¡el escándalo!

acudió a la Reina Pasífae

tal vez yo podría adivinar lo que ocurría con el


monstruo

Ese encuentro era lo único que me quedaba de


mi propia vida

Cuando saltó esa mañana del muro a mis pies


supe que aún podría cantarle al oído

Madre

tú me enseñaste a reconocer tus pasos a lo lejos

Tomé sus manos

las vi ensangrentadas

Caminamos en silencio por estrechos pasadizos

abiertos a una explanada rodeada de muros

al sol yacían algunos cuerpos sin vida


montones de huesos y variedad de recipientes

Sobre el muro iluminado por el día

dibujos de Minotauros en diversas actividades

humanas y animales

cazar, comer, dormir, danzar, pastar, recoger


leña

actividades hechas en comunión con toros y


hombres

vacas y mujeres
Autorretratos de sangre sobre el muro

Utopía del asesinato

le reproché

De qué violencia me hablas

tu esposo construyó mi encierro

una obra maestra

para alejarme del mundo y de los dioses

crecí en la ignorancia

y vivo todavía
gigante en esta tumba

¿Por qué habría yo de actuar con mayor


cortesía?

Mi trabajo precisa de los cuerpos vaciándose

de esa manera llegan drenadas a mi mano

las imágenes en el muro

Ellas me acompañan

y me responden
Qué podía decirle, si solitario

Asterión encontraba en la sangre su destino

Mas por respeto a mí

prometió no volver infierno los alrededores

si lo proveían de cuerpos humanos

vivos o recién muertos

Fue el propio rey quien urdió un plan para


satisfacer al Minotauro
que calzó con su voluntad de sojuzgar Atenas

Aquello del tributo anual de siete jóvenes y siete


doncellas

que entrarían al laberinto para no ser vueltos a


ver

no fue más que política

Pobre hijo mío

su cuerpo perfecto en la aberración

pobres esos trazos deudores del furor paterno


y de la incógnita muda

herencia de la madre y su casta maldita

Pobre hijo mío en su esperanza de dominar la


ruta

del laberinto y del corazón humano

cómo rogaba se olvidaran de él y lo dejaran solo

con los cuerpos esperándolo en las sombras

y la sangre tiñendo rostros semejantes

No duraría mucho su felicidad creativa


muy pronto supieron utilizarlo y demasiado
pronto

fue traicionado por su hermana y entregado al


filo de asesinos

No lloré en público su muerte

nunca fui yo frente a los otros

A solas descargué mi rabia

y a solas empecé a sentir el vacío insulso

de la perfecta vida humana.

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