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Max Weber: Fundador de la Sociología Moderna

Max Weber (1864-1920) fue un influyente sociólogo, economista y jurista alemán, reconocido como uno de los fundadores de la sociología moderna. Su obra más destacada, 'La ética protestante y el espíritu del capitalismo', explora la relación entre religión y desarrollo económico, mientras que su definición del Estado como el monopolio de la violencia legítima ha sido fundamental en la ciencia política. A lo largo de su vida, Weber también participó activamente en la política alemana y abogó por reformas democráticas, aunque su legado ha sido objeto de controversia debido a su interpretación por diversas corrientes políticas.
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Max Weber: Fundador de la Sociología Moderna

Max Weber (1864-1920) fue un influyente sociólogo, economista y jurista alemán, reconocido como uno de los fundadores de la sociología moderna. Su obra más destacada, 'La ética protestante y el espíritu del capitalismo', explora la relación entre religión y desarrollo económico, mientras que su definición del Estado como el monopolio de la violencia legítima ha sido fundamental en la ciencia política. A lo largo de su vida, Weber también participó activamente en la política alemana y abogó por reformas democráticas, aunque su legado ha sido objeto de controversia debido a su interpretación por diversas corrientes políticas.
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Max Weber

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Para otras personas con el mismo nombre, véase Max Weber (desambiguación).
Max Weber

Fotografía de Max Weber en 1918.


Información personal
Nombre de nacimiento Maximilian Carl Emil Weber Ver y modificar los datos en
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Nacimiento 21 de abril de 1864 Ver y modificar los datos en Wikidata
Érfurt (Provincia de Sajonia, Reino de Prusia) Ver y modificar los datos en
Wikidata
Fallecimiento 14 de junio de 1920 Ver y modificar los datos en Wikidata (56
años)
Múnich (República de Weimar) Ver y modificar los datos en Wikidata
Causa de muerte Neumonía y pandemia de gripe de 1918 Ver y modificar los datos en
Wikidata
Sepultura Bergfriedhof Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Alemana
Religión Agnosticismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Características físicas
Ojos Marrón oscuro Ver y modificar los datos en Wikidata
Cabello Cabello negro Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padres Max Weber Sr. Ver y modificar los datos en Wikidata
Helene Sarah Julie Fallenstein Ver y modificar los datos en Wikidata
Cónyuge Marianne Weber (1893-1920) Ver y modificar los datos en Wikidata
Pareja
Mina Tobler (1911-1920)
Else von Richthofen (1917-1920) Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Educado en
Universidad de Heidelberg
Universidad de Gotinga
Universidad Humboldt de Berlín
Kaiserin-Augusta-Gymnasium
Universidad de Estrasburgo Ver y modificar los datos en Wikidata
Supervisor doctoral Levin Goldschmidt, Rudolf von Gneist y August Meitzen Ver y
modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Jurista, economista, sociólogo, filósofo, antropólogo, abogado,
profesor universitario, musicólogo, político e historiador Ver y modificar los
datos en Wikidata
Área Sociología de la religión, historia, ciencia económica, sociología, historia,
economía y sociología de las organizaciones Ver y modificar los datos en Wikidata
Empleador
Universidad de Múnich
Universidad de Friburgo
Universidad de Heidelberg
Universidad de Viena Ver y modificar los datos en Wikidata
Estudiantes Alfred Schütz y Harold Garfinkel Ver y modificar los datos en Wikidata
Obras notables
Economía y sociedad
La ética protestante y el espíritu del capitalismo
La ciencia como vocación
La política como vocación
Wirtschaftsgeschichte
La religión de China
La religión de la India: la sociología del hinduismo y el budismo
Judaísmo antiguo Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político
Asociación Nacional Social
Partido Progresista Popular
Partido Democrático Alemán Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de
Alldeutscher Verband (1893-1899)
Academia de Ciencias y Humanidades de Heidelberg (1909-1918)
Academia de Ciencias y Humanidades de Heidelberg (desde 1918)
Academia de Ciencias de Baviera (desde 1919) Ver y modificar los datos en Wikidata
Firma

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Maximilian Karl Emil Weber (pronunciación en alemán: /ˈmaks ˈveːbɐ/; Erfurt, 21 de
abril de 1864-Múnich, 14 de junio de 1920) fue un sociólogo, economista, jurista,
historiador y politólogo alemán, considerado uno de los fundadores del estudio
moderno de la sociología y la administración pública, con un marcado sentido
antipositivista.

A pesar de ser reconocido como uno de los padres de la sociología, junto con Karl
Marx, Auguste Comte y Émile Durkheim,[1] Weber nunca se vio a sí mismo como
sociólogo sino como historiador;[2] para él, la sociología y la historia eran dos
empresas convergentes. Sin embargo, sobre el final de su vida en 1920, escribió en
una carta al economista Robert Liefmann: «Si me he convertido finalmente en
sociólogo (porque tal es oficialmente mi profesión), es sobre todo para exorcizar
el fantasma todavía vivo de los conceptos colectivos».[3]

Sus trabajos más importantes se relacionan con la sociología de la religión y el


gobierno, pero también escribió mucho en el campo de la economía. Su obra más
reconocida es el ensayo La ética protestante y el espíritu del capitalismo (1905),
que fue el inicio de un trabajo sobre la sociología de la religión.[4] La
recopilación Economía y sociedad, publicada póstumamente entre 1921 y 1922, es la
suma más completa y sistemática de sus ideas y conceptos.

Weber argumentó que la religión fue uno de los aspectos más importantes que
influyeron en el desarrollo de las culturas occidental y oriental. En otra de sus
obras famosas, La política como vocación (1919), Weber definió el Estado como una
entidad que ostenta el monopolio de la violencia legítima y los medios de coacción,
una definición que fue fundamental en el estudio de la ciencia política moderna en
Occidente.[5][6][7]

Biografía
Los inicios

Max Weber en 1878.

Max Weber en 1884.


Max Weber nació en Erfurt, Turingia en Alemania, 21 de abril de 1864, siendo el
mayor de los siete hijos de Max Weber (padre), jurista y político destacado del
Partido Liberal Nacional en la época de Bismarck y funcionario protestante, y de su
esposa Helene, una calvinista moderada. Uno de sus hermanos, Alfred Weber, también
fue sociólogo y economista.

Debido a la vida pública de su padre, Weber creció en un ambiente familiar inmerso


en la política, y su hogar recibió la visita de prominentes académicos y figuras
públicas. Al mismo tiempo, Weber demostró ser intelectualmente precoz. El regalo de
Navidad que les hizo a sus padres en 1876, cuando contaba con doce años, resultó
ser un par de ensayos históricos, titulados Sobre el curso de la historia alemana,
con referencias especiales a la posición del emperador y el papa y Sobre el período
del Imperio romano desde Constantino a la migración de las naciones. Parecía ya
claro entonces que Weber se dedicaría a las ciencias sociales. A la edad de catorce
años escribió cartas llenas de referencias a Homero, Virgilio, Cicerón y Tito
Livio, y antes de ingresar a la universidad ya poseía un extenso conocimiento sobre
Goethe, Spinoza, Kant y Schopenhauer.

Estudios
Weber estudió en las universidades de Heidelberg, Berlín y Gotinga, interesándose
especialmente por el derecho, la historia y la economía.

En 1882, Weber ingresó en la Universidad de Heidelberg como estudiante de derecho.


Se incorporó a la fraternidad de su padre y escogió el campo de las leyes al igual
que él. Aparte de estos estudios, tomó clases de economía y estudió historia
medieval. Tuvo por profesores, entre otros, a su tío, el historiador liberal alemán
Hermann Baumgarten, autor de dos voluminosas obras sobre historia española antigua
y moderna e hijo y nieto de pastores protestantes. Adicionalmente, Weber realizó
extensas lecturas sobre temas teológicos.

De manera intermitente sirvió en el ejército alemán en Estrasburgo y, en otoño de


1884, regresó a casa de sus padres para estudiar en la Universidad de Berlín. Los
siguientes ocho años Weber vivió en casa de sus padres, primero cuando era
estudiante, luego cuando fue ayudante en las cortes de Berlín y finalmente docente
en la universidad. Su residencia en casa de sus padres fue interrumpida únicamente
por un semestre de estudio en la Universidad de Gotinga y por cortos períodos
ocasionales de entrenamiento militar adicional. En 1886 Weber aprobó los exámenes
de "Referendar", que le permitían ejercer como abogado.

A finales de la década de 1880, Weber profundizó sus estudios de historia. Obtuvo


el doctorado en leyes en 1889, con una tesis sobre historia legal titulada La
historia de las organizaciones medievales de negocios. Dos años después, Weber
completó su Habilitationsschrift con la tesis sobre La historia agraria romana y su
significación para la ley pública y privada. Habiéndose habilitado —ya podía
ejercer como Privatdozent— Weber estaba calificado en Alemania para obtener un
cargo como profesor universitario.

Carrera académica

Max y Marianne Weber en 1894.


Durante el tiempo transcurrido entre la conclusión de su tesis doctoral y el
momento en que fue habilitado como profesor, Weber comenzó a interesarse en
política social contemporánea. En 1888, se unió a la Verein für Socialpolitik, para
entonces nueva Asociación Profesional de Economistas Alemanes. Esta asociación,
afiliada a la escuela histórica, consideraba que el aporte principal de la economía
era la solución de los problemas sociales de mayor impacto durante la época, y fue
pionera en el uso de estudios estadísticos a gran escala en el análisis económico.
En 1890 la Verein creó un programa de investigación para examinar «la cuestión
polaca», término usado para referirse al flujo de trabajadores agrícolas
extranjeros hacia Alemania oriental, mientras sus trabajadores locales migraban a
las ciudades en proceso acelerado de industrialización. Weber fue puesto a cargo de
este estudio y redactó una parte considerable de sus resultados. El reporte final
fue elogiado ampliamente como un excelente trabajo de investigación empírica,
cimentando la reputación de Weber como experto en economía agraria.

Weber obtuvo un éxito académico considerable en la década de los años 1890. En


1893, se casó con una prima lejana llamada Marianne Schnitger, quien posteriormente
se convirtió en feminista y escritora por derecho propio, además de volverse un
factor decisivo en la recopilación y publicación de trabajos poco conocidos de
Weber posteriormente a su muerte en 1920. En 1894 la pareja se mudó a Friburgo,
donde fue nombrado profesor de economía en la Universidad de Friburgo, cargo que
posteriormente continuó al trasladarse a la Universidad de Heidelberg en 1897. Ese
mismo año murió su padre, dos meses después de que ambos sostuvieran una discusión
muy fuerte, respecto a la cual nunca tuvieron la oportunidad de hacer las paces. A
partir de entonces, Weber se volvió cada vez más propenso al nerviosismo y al
insomnio, lo cual dificultó su capacidad de dar clases y cumplir con sus tareas
como profesor. Por tanto, se vio obligado a disminuir y finalmente detener su
trabajo académico, dejando su último curso, en el otoño de 1899, sin terminar.
Después de meses en un sanatorio durante el verano y otoño de 1900, Weber y su
esposa Marianne viajaron a Italia a finales de este año, para no regresar sino
hasta abril de 1902.

Después de su inmensa productividad en los tempranos años 1890, Weber no publicó un


solo ensayo entre comienzos de 1898 y finales de 1902, y finalmente renunció a su
cargo de profesor en otoño de 1903. Sin embargo, continuó trabajando como profesor
privado, ayudado por una herencia obtenida por su mujer en 1907.

El mismo año de su renuncia al cargo de profesor, Weber aceptó el cargo de editor


asociado del Archivo de Ciencias Sociales y Bienestar Social junto a sus colegas
Edgar Jaffé y Werner Sombart. En 1904, visitó los Estados Unidos y participó en el
Congreso de las Artes y las Ciencias, que se realizó junto a la Exposición
Universal de San Luis. En 1904, comenzó a aparecer en esta publicación lo que
serían los principales trabajos de Weber, siendo en 1905 cuando se publica su
ensayo La ética protestante y el espíritu del capitalismo, el cual se convirtió en
su trabajo más popular y sentó las bases para su trabajo futuro sobre el impacto de
la cultura y la religión en el desarrollo de los sistemas económicos. La
importancia del ensayo es tal, por cierto, que resultó ser el único de sus escritos
que fue publicado como un libro mientras él vivió.

En 1912, Weber intentó organizar un partido político de izquierda que combinase


social-demócratas y liberales, pero su intento fracasó debido al miedo que muchos
liberales sentían hacia los ideales —que consideraban revolucionarios— de los
social-demócratas.
Durante la Primera Guerra Mundial, Weber sirvió por un tiempo como director de los
hospitales del ejército en Heidelberg. Entre 1915 y 1916 formó parte de grupos que
intentaban mantener el control alemán en Bélgica y Polonia después de la guerra.
Las opiniones de Weber sobre la guerra, y también sobre la expansión del imperio
alemán, cambiaron durante estos años. En 1918, fue miembro del consejo de obreros y
soldados de Heidelberg. El mismo año se convirtió en consultor de la Comisión del
Armisticio Alemán para el Tratado de Versalles y la comisión le asignó el borrador
de la Constitución de Weimar. Weber temía intensamente una revolución comunista en
Alemania y se decantaba a favor de insertar el artículo 48 en la constitución.
Posteriormente, este artículo será aprovechado de modo oportunista por Adolf Hitler
para declarar la ley marcial y así obtener potestades de dictador.

Max Weber en 1917.


A partir de 1918, Weber retomó la docencia, primero en la Universidad de Viena y
luego, en 1919, en la Universidad de Múnich. En Múnich, fue director del primer
instituto de sociología creado en una universidad alemana, aun cuando jamás ejerció
una cátedra de sociología a lo largo de su vida.

Max Weber en su lecho de muerte.


Max Weber murió de neumonía en Múnich el 14 de junio de 1920. Debe destacarse que
muchos de los trabajos que son famosos ahora, fueron reunidos, revisados y
publicados póstumamente. Luminarias de la sociología, como Talcott Parsons y
Charles Wright Mills hicieron interpretaciones significativas de los trabajos de
Weber.

Weber y la política alemana (Formas de Gobierno)


En 1890 Weber escribió una serie de artículos de prensa titulados Parlamento y
Gobierno en una Alemania reconstruida. Estos artículos exigían reformas
democráticas en la Constitución del Imperio alemán de 1871.

Weber argumentó que los problemas políticos de Alemania se debían esencialmente a


un problema de liderazgo. Otto von Bismarck había creado una constitución que
preservaba su propio poder, pero inhabilitaba a otro líder poderoso para sucederlo.
En enero de 1919, Weber era un miembro fundador del Partido Democrático Alemán.[5]
[8]

Por su paradójica utilización en las medidas socializantes tanto de la


socialdemocracia como del nacionalsocialismo, las contribuciones del liberalismo de
Max Weber a la política alemana siguen siendo sujeto de controversia.

Weber dejó la política debido a los conflictos con la derecha en 1919 y 1920,
cuando muchos colegas y estudiantes lo despreciaron por la posición de centro-
izquierda asumida durante la revolución alemana de 1918 y 1919. En efecto, hubo
estudiantes de derecha que llegaron a realizar protestas frente a su casa.

Weber abogaba por la democracia como una herramienta para elegir líderes fuertes;
veía a la democracia como una forma de liderazgo carismático donde «la demagogia
imponía su deseo sobre las masas». Por esta razón, la izquierda europea es muy
crítica con Weber, por «haber preparado el terreno intelectual para la posición de
liderazgo de Adolf Hitler», aunque no intencionadamente.[9]

El firme anticomunismo de Weber y el reclamo insistente por una política agresiva


de imperialismo alemán le ganó la crítica de la mayoría de los marxistas alemanes.
Weber desilusionó aún más a la izquierda cuando uno de sus estudiantes, Carl
Schmitt (1888-1985), desarrolló el concepto de «Estado total». Las cartas
personales y profesionales de Weber muestran un disgusto considerable por el
antisemitismo de sus días, por lo que, tomando además en consideración el carácter
antiliberal del corporativismo de Estado y el totalitarismo de partido único, sería
dudoso que Weber hubiera tenido la convicción de apoyar a los nazis, como sí
hicieron el citado Schmitt, Oswald Spengler y Werner Sombart.

En los Estados Unidos las políticas de Weber son menos conocidas. Sus apologistas
mantienen que la distinción que hacía Weber entre la política (evaluativa por
definición) y ciencia (con «valor-neutral») protegía sus teorías sociológicas de la
áspera realpolitik de sus convicciones personales.

Pensamiento
A pesar de ser uno de los historiadores y sociólogos más prolíficos, la obra de
Weber continúa en la actualidad siendo difícil de enmarcar dada su amplitud,
transversalidad y complejidad. En su obra convergen pequeños ensayos,
correspondencia, conferencias sólo parcialmente documentadas, pequeñas reflexiones
y pensamientos, libros y cuadernos de notas de sus propios estudiantes. Weber
aplicó la investigación sociológica a diversos campos: política, derecho, economía,
música y religión. Junto a Karl Marx, Alexis de Tocqueville, Vilfredo Pareto,
Ferdinand Tönnies y Émile Durkheim, Weber fue uno de los fundadores de la
sociología moderna. Mientras Pareto y Durkheim trabajaron en la tradición
positivista siguiendo los postulados de Auguste Comte, Weber creó y trabajó en una
tradición antipositivista, idealista y hermenéutica, al igual que Werner Sombart,
su amigo y para entonces, el más famoso representante de la sociología alemana.
Estos trabajos iniciaron la revolución antipositivista en las ciencias sociales,
que marcó la diferencia entre éstas y las ciencias naturales, especialmente debido
a las acciones sociales de los hombres. Los primeros trabajos de Weber estaban
relacionados con la sociología industrial, pero son más conocidos sus últimos
trabajos sobre sociología de la religión y sociología del gobierno.

Sociología de la religión
Véase también: Sociología de la religión (libro)
La obra de Weber sobre sociología de la religión se abre con el ensayo La ética
protestante y el espíritu del capitalismo y continúa con La religión en China:
confucionismo y taoísmo, La religión de India: la sociología del hinduismo y
budismo y Judaísmo antiguo. Su trabajo sobre otras religiones fue interrumpido por
su muerte en 1920, quedando pendiente la continuación de los estudios sobre
judaísmo antiguo con el estudio de los salmos, el libro de Jacob, el Talmud,
cristianismo temprano e islam.

Sus tres ideas principales sobre la religión eran: el efecto de las ideas
religiosas en las actividades económicas, la relación entre estratificación social
e ideas religiosas, y las características singulares de la civilización occidental.

Su objetivo era encontrar razones que justificaran la diferencia entre el proceso


de desarrollo de las culturas Occidental y Oriental. En el análisis de sus
descubrimientos, mantuvo que las ideas religiosas puritanas (y más ampliamente,
cristianas) habían tenido un impacto importante en el desarrollo del sistema
económico de Europa y los Estados Unidos, pero destacó que esas no eran las únicas
causas del desarrollo. Entre otras causas que mencionó Weber encontramos el
racionalismo en la búsqueda científica, mezclar observación con matemática, estudio
sistemático y jurisprudencia, sistematización racional de la administración
gubernamental, y empresa económica. Al final, el estudio de la sociología de la
religión, de acuerdo con Weber, apenas exploraba una fase de la emancipación de la
magia, ese «desencantamiento del mundo» que él atribuía como un aspecto distintivo
importante de la cultura occidental.

Portada de la edición de 1934 de La ética protestante y el espíritu del


capitalismo.
La ética protestante y el espíritu del capitalismo
Artículo principal: La ética protestante y el espíritu del capitalismo
El ensayo de Weber, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, es su obra
más conocida. Se dice que este trabajo no debería ser visto como un estudio
detallado del protestantismo, sino como una introducción a obras posteriores de
Weber, en especial a sus estudios de la interacción entre varias ideologías
religiosas y comportamientos económicos, principalmente del capitalismo y su
espíritu.

En La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo, Max Weber presenta la tesis


de que la ética protestante y sus ideas puritanas influyeron en el desarrollo del
capitalismo. En general, la devoción religiosa está usualmente acompañada por el
rechazo a los asuntos mundanos, incluyendo el rechazo a la búsqueda de una mejor
posición económica. ¿Por qué no es este el caso del protestantismo? Weber intenta
hacer comprensible esta paradoja entre la ética protestante y su actitud como
preparación para el desarrollo del espíritu capitalista.

Define al «espíritu del capitalismo» como las ideas y hábitos que favorecen la
búsqueda racional de ganancias económicas. Weber señala que tal espíritu no existe
en la cultura occidental, cuando lo consideramos como una actitud presente en
individuos. Ya que también hay que tomar en cuenta que estos individuos —
empresarios heroicos, como él los llama—no podrían, por sí solos, establecer un
nuevo orden económico (capitalismo). Para ello deben ser aceptadas socialmente
ciertas tendencias. Entre las tendencias propiciadoras estaban: a) la ambición de
ganancias con un mínimo esfuerzo, b) la estimación de que el trabajo es una
maldición divina y una carga que debe ser combatida. Se sabrá del éxito del
exorcismo del trabajo como maldición cuando se produzcan ganancias que excedan lo
que es necesario para una vida modesta. Escribió Weber: «Para que una forma de vida
bien adaptada a las peculiaridades del capitalismo, pueda superar a otras, debe
originarse en algún lugar, y no solo en individuos aislados, sino como una forma de
vida común a grupos enteros de personas».

Después de describir los rasgos del espíritu del capitalismo, Weber argumenta que
hay muchas razones para buscar sus orígenes en las ideas religiosas de la Reforma.
Muchos otros observadores, tales como William Petty, Montesquieu, Henry Thomas
Buckle y John Keats, también han comentado la afinidad entre el protestantismo y el
desarrollo del espíritu comercial capitalista. De hecho, «si bien la obra de Weber
ha resultado ser la más divulgada a este respecto, fue precisamente un católico
bávaro, Johann Adam von Ickstatt, el que por primera vez pondría sobre la mesa, por
cierto en clave crítica y con la intención de encontrarle algún remedio, la
cuestión relativa a la manifiesta diferencia en el desarrollo económico alcanzado
por las regiones protestantes frente a las católicas».[10]

Weber mostró que algunos tipos de protestantismo favorecían la búsqueda racional


del beneficio económico. No era el objetivo de esas ideas religiosas, sino más bien
un producto de su espíritu, de la lógica inherente de dichas doctrinas. Espíritu
que, respecto de sus resultados derivados directa o indirectamente, promovía la
planificación y la búsqueda de beneficios económicos. La expresión «ética del
trabajo», utilizada en comentarios actuales se deriva de las ideas sobre la «ética
protestante» discutida por Weber.

Weber indicó que la razón del abandono de su investigación sobre el protestantismo


fue que su colega Ernst Troeltsch, un teólogo profesional, había comenzado a
trabajar en el libro Las enseñanzas sociales de las iglesias y sectas cristianas.
Otra causa de la decisión de Weber fue que ese ensayo proporcionaba la perspectiva
para una amplia comparación entre religión y sociedad.

Max Weber fue sin duda uno de los estudiosos que más se ha acercado a comprender el
espíritu del capitalismo desde sus raíces éticas en la religión. De hecho, se ha
logrado establecer que incluso la Mitología Germánica antigua ha favorecido la
formación de la ética --de las actitudes básicas del obrar humano-- del
capitalismo.[cita requerida]

La religión de China: confucionismo y taoísmo


La religión de China: confucionismo y taoísmo fue el segundo trabajo más importante
de Weber sobre la sociología de la religión. Weber se centró en aquellos aspectos
de la sociedad china que más distaban de los de la Europa Occidental, especialmente
en contraste con el Puritanismo. Y trató de mostrar por qué el capitalismo no había
triunfado en China.

Weber destacaba que el confucionismo toleraba un gran número de cultos populares


sin tratar de sistematizarlos en una doctrina religiosa. En lugar de hacer
esfuerzos transformadores del mundo para conocer la voluntad divina respecto la
salvación, enseñaba un ajuste al mundo. El hombre «superior» debía mantenerse al
margen de la búsqueda de riquezas. Como consecuencia, ser un funcionario era
preferido a ser un hombre de negocios, garantizando un estatus mayor.

La civilización china no tenía ninguna profecía religiosa ni una clase sacerdotal


poderosa. El emperador ejercía como sumo sacerdote de la religión de estado y como
máximo mandatario.

De acuerdo con el confucionismo, la adoración de grandes deidades es asunto del


Estado, mientras que los cultos ancestrales es requerimiento de todos. Toleraba
magia y misticismo, al ser herramientas útiles para el control de las masas; sin
embargo, los consideraba herejías cuando atacaban el orden establecido (en
contraposición al budismo). Nótese que en este contexto, el confucianismo puede ser
considerado como culto de estado y el taoísmo como la religión popular.

Weber aseguraba por contraste: diversos factores favorecieron el desarrollo de la


economía capitalista (largos períodos de paz, mejoras en el control de ríos,
crecimiento poblacional, libertad para la adquisición de tierras y para la
emigración, libre elección laboral). Pero estos factores positivos no generan sus
resultados, no tendrán éxito, a menos que promuevan ideales religiosos ya
aceptados:

Los avances técnicos se oponían a la base de la religión, en el sentido que se


consideraba que la alteración de los espíritus ancestrales traía mala suerte. Se
prefería la adaptación al mundo que su cambio.
Las ventas de tierra eran a menudo prohibidas o dificultadas.
Los grupos familiares protegían a sus miembros de adversidades económicas,
desalentando los pagos de deudas, disciplina laboral, y racionalización de los
procesos de trabajo.
Estos grupos familiares impedían el desarrollo de una clase urbana, entorpeciendo
del mismo modo las instituciones legales, la codificación de leyes, y la creación
de una clase judicial.
Según Weber, el confucionismo y el puritanismo representan dos tipos de
racionalización exhaustivos pero mutuamente excluyentes, que tratan de ordenar la
existencia humana de acuerdo a éticas religiosas con acentos que favorecen o
entorpecen la aceptación de la actitud básica del capitalismo. Ambos favorecían la
sobriedad y el autocontrol, siendo compatibles con la acumulación de riquezas. Sin
embargo, el objetivo del confucianismo era lograr y preservar una posición de
estatus, empleándolo como medio: adaptación al mundo, educación, autoperfección,
buenas maneras y piedad familiar. El puritanismo utilizaba otros medios para
conocer —por medio del éxito en las actividades— cual es la voluntad de Dios sobre
la predestinación. Se sabe la voluntad de un Dios silencioso —que no informa a los
hombres sobre si serán salvados o condenados— por los resultados en el mundo:
cuando se obtiene riqueza como producto del trabajo es porque Dios así lo quiere.
El éxito de los trabajos humanos es indicio de la bendición divina: se estará del
lado de los salvados. Si el trabajo genera pobreza o los resultados son malos es
porque Dios no lo desea: y se estará del lado de los condenados. Es un castigo o
una muestra de que la voluntad de Dios va en otra dirección. Esta creencia y
entusiasmo en los resultados de la acción humana para conocer la voluntad de Dios
eran ajenas a los valores éticos del confucianismo. Así, Weber afirma que fue la
diferencia en la mentalidad religiosa lo que contribuyó al desarrollo del
capitalismo en Occidente y su ausencia en China.

La religión en la India: la sociología del hinduismo y el budismo


La religión en la India: la sociología del hinduismo y el budismo fue la tercera
obra más importante de Weber sobre la sociología de la religión. En este trabajo,
se trata la estructura de la sociedad india, las doctrinas ortodoxas del hinduismo
y las heterodoxas del budismo, las modificaciones por influencia de la religiosidad
popular, y finalmente el impacto de las creencias religiosas en la ética secular de
la sociedad india.

El sistema social indio se articula a partir del concepto de casta. Este enlaza
directamente con las creencias religiosas y la segregación de la sociedad en
grupos. Weber describe el sistema de castas, consistente en los brahmins
(sacerdotes), los kshatriyas (guerreros), los vaisyas (mercaderes) y los Shudras
(obreros). A continuación, describe cómo se esparció el sistema de castas en la
India a través de conquistas, de la marginación de ciertas tribus y de la
subdivisión de las propias castas.

Weber se centra especialmente en los Brahmins, analizando por qué han ocupado
durante siglos el lugar más destacado en la sociedad. De acuerdo al concepto de
dharma, concluye que el pluralismo ético indio es muy diferente de la ética
universal del confucianismo y cristianismo. El sistema de castas impide del
desarrollo de grupos urbanos con distintos estatus.

Por otra parte, Weber analiza las creencias religiosas hindúes, incluyendo el
ascetismo y la visión del mundo hindú, las doctrinas bramánicas ortodoxas, el
apogeo y declive del budismo en la India, la restauración hindú, y la evolución de
los gurús. Weber se pregunta si la religión tuvo alguna influencia en la rutina
mundana, y en su caso, cuál fue su impacto en las conductas económicas. Subraya la
idea de un orden mundial inmutable consistente en ciclos eternos de reencarnación y
el desprecio de lo mundano, encontrando que el sistema tradicional de castas,
apoyado por la religión, ralentizaba el desarrollo económico y el capitalismo.

Weber concluye su estudio de la sociedad y religión en la India combinando sus


hallazgos con su trabajo previo sobre China. Destaca que las creencias tienden a
interpretar el sentido de la vida como una experiencia mística, que los
intelectuales suelen ser apolíticos, y que el mundo social estaba fundamentalmente
dividido entre los educados, cuyas vidas se orientaban hacia la conducta ejemplar
de un profeta o sabio, y las masas no educadas, cautivas de su rutina y creencias
mágicas. No hubo ninguna profecía mesiánica que pudiera haber dotado de «un plan y
sentido a la vida cotidiana comunes a educados y no educados». Argumenta que fueron
precisamente estas profecías mesiánicas en Oriente Próximo los que evitaron que los
países occidentales siguieran los caminos de desarrollo chinos e indios. Su
siguiente trabajo, Judaísmo antiguo, fue un intento de probar esta teoría.

Judaísmo antiguo
En Judaísmo antiguo, su cuarto trabajo más importante sobre la sociología de la
religión, Weber explica la combinación de circunstancias que fue responsable de las
primeras diferencias entre la religiosidad oriental y occidental. Esto se hizo
especialmente patente cuando surgió en el cristianismo occidental el ascetismo
intramundano, en contraste con la contemplación mística india. Weber asegura que
algunos aspectos del cristianismo originados en el judaísmo antiguo tienen como fin
conquistar y cambiar el mundo, más que renunciar a sus imperfecciones.
Según Weber, para los judíos, el mundo es un producto histórico diseñado para dar
lugar al orden verdadero de Dios. Si bien el judaísmo legó al Cristianismo su
hostilidad hacia la magia, Weber define el comportamiento económico judío como
«capitalismo paria» e irracional (en referencia al capitalismo «racional»
cristiano).

Weber analiza la historia de los judíos, así como su particular relación con Yahvé,
la influencia de cultos foráneos, los tipos de éxtasis religioso, y la lucha de los
sacerdotes contra el éxtasis y la adoración de ídolos. Además, estudia los aspectos
sociales de la profecía bíblica, la orientación social de los profetas y su ética y
teodicidad.

Sociología de las políticas y gobierno


Dentro de la sociología de las políticas y gobierno, el ensayo más significativo de
Weber es probablemente La política como vocación (1919). En él, Weber revela la
definición de Estado que se ha convertido tan importante en el pensamiento social
occidental: el Estado es la entidad que reclama el monopolio sobre el legítimo uso
de la fuerza física. La política se debe entender como cualquier actividad a la que
puede dedicarse el Estado para influir sobre la distribución relativa de fuerza. La
política, por tanto, se deriva del poder. Un político no debe ser un hombre de la
«ética cristiana verdadera», es decir, la de ofrecer la otra mejilla. Alguien
partidario de tal ética debería ser considerado como un santo, ya que son
únicamente los santos, según Weber, los que la siguen apropiadamente. El reino
político no es un reino de santos. Un político ha de abrazar la ética del fin
último y la de la responsabilidad, y debe sentir pasión por su advocación y ser
capaz de distanciarse él mismo de la materia de sus esfuerzos (los gobernados).

Weber distinguía tres tipos puros de liderazgo político, dominación y autoridad:


dominación carismática (familiar y religiosa), dominación tradicional (patriarcas,
patrimonialismo, feudalismo), y dominación legal (ley y Estado moderno,
burocracia). Según su punto de vista, cada relación histórica entre gobernantes y
gobernados contiene elementos que pueden ser analizados con base en esta distinción
tripartita. Además, afirma que la inestabilidad de la autoridad carismática
inevitablemente lleva a la fuerza a «rutinizarse» en una forma más estructurada de
autoridad. Del mismo modo, asegura que en un tipo puro de regla tradicional, una
resistencia al maestro suficiente puede llevar a una revolución tradicional. Por
ello, alude a un movimiento inevitable hacia una estructura racional-legal de la
autoridad, utilizando una estructura burocrática. Así, esta teoría puede ser vista
en ocasiones como una parte de la teoría social evolucionista. Ésta enlaza con su
concepto más amplio de racion

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