SEGUNDA CONFERENCIA (PERLS)
Además de colocar el acento en el ahora, también lo coloco en el proceso de contracción, la conciliación de
los opuestos para que no sigan desperdiciando energía en una lucha estéril y puedan unirse en una
combinación e interacción productiva. Veamos, por ejemplo, un de los principales problemas que la gente
cree tener: el problema de su existencia.
¿Qué es lo opuesto de la existencia? La respuesta inmediata seria, <>, pero esto es erróneo. Lo opuesto de
la existencia es la antiexistencia, tal como lo opuesto de la materia es la antimateria. Como ustedes saben,
los científicos han conseguido crear materia partir de la energía. ¿Qué nexo tiene esto con nosotros, los que
nos dedicamos a la psicología? Fundamentalmente, que en ciencia hemos vuelto, a la postre, al filosofo
presocrático Heráclito, quien afirmó que todo es flujo, movimiento, proceso. No hay <>. En los lenguajes
orientales, la nada es la no cosa; en occidente pensamos la nada como un hueco, un vació, una inexistencia.
En la filosofía oriental, así como en las ciencias físico-naturales modernas, la nada – la no-cosa – es una
forma de proceso, en perpetuo movimiento.
En ciencia intentamos encontrar la materia última, pero cuanto más dividimos la materia más nos
encontramos con otra materia. Encontramos movimiento, y movimiento equivale a energía: movimiento,
impacto, energía, pero no cosas. Las cosas surgen, prácticamente por la necesidad humana de seguridad.
Son manipulables, con ellas es posible jugar a la adecuación, estos conceptos, <>, pueden formar, reunidos,
otro algo. <> es una cosa de modo que hasta un nombre abstracto se convierte en una cosa.
En nuestro trabajo terapéutico siempre nos topamos con la nada y vemos que esta no-cosa es un proceso
vivido. Supongo que el hecho de tratar con cosa significa que para volverlas a la vida tenemos que
convertirlas nuevamente en procesos. En la cosificación o transformación de un proceso en una cosa actúa
lo que yo denomino el estrato implosivo o catatonico, o muerto. Si alguien tiene un cuerpo, si tiene una
mente, estas cosas son en apariencia objetos que pertenecen a cierta instancia llamada <>, <> soy el
orgulloso – o desdeñoso – poseedor de una mente, de un cuerpo, de un mundo. De manera que digo, en
efecto, <>, (cierto cuerpo) en lugar de advertir que yo soy algo.
En terapia guestáltica observamos la forma en que las personas utilizan el lenguaje, y comprobamos que en
cuanto más alienado esta un sujeto de si mismo mas nombres emplea en lugar de verbos y sobre todo el
pronombre it. * It es una <> cuyo uso resulta conveniente para evitar estar vivos. Cuando estoy vivo hablo;
cuando estoy muerto, tengo un <> compuesto de palabras; este lenguaje tendrá una expresión, etc. Se
advertirá que esta descripción es s mayor parte una cadena de nombres y que lo único vital que resta en
todo ello es juntarlos.
Para que ustedes comprendan mejor la importancia del estrato implosivo y su papel en la neurosis,
describiré en forma más completa lo que yo entiendo por los 5 estratos de la neurosis. El primer estrato
que encontramos es lo que yo llamo el estrato de Eric Berne, o el estrato de Sigmund Freud, o el estrato
falso en el que jugamos a representar, en el que representamos roles. Coincide con la persona <> descrita
por Helene Deutsch. Actuamos como si fuéramos tipos importantes, como si fuéramos tontos, como si
fuéramos alumnos, como si fuéramos damas, como si fuéramos prostitutas, etc. Las actitudes <> nos exigen
siempre estar a la altura de un concepto o fantasía creada por nosotros o por los demás, ya se trate de una
maldición o de un ideal. Lo que ustedes llaman un ideal es para mí una maldición: es un intento de
apartarse de uno mismo. Su resultado es que la persona neurótica renuncie a vivir para si misma de manera
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tal de realizarse: en lugar de ello, quiere vivir para un concepto, para la realización de ese concepto –como
un elefante que quisiera ser un rosal o un rosal que tratara de ser canguro –. No queremos ser nosotros
mismos; no queremos ser lo que somos, sino alguna otra cosa, y el fundamento existencial de este ser otra
cosa es la experiencia de la insatisfacción. Estamos insatisfechos con lo que hacemos, o bien los padres
están insatisfechos con lo que hacen sus hijos: deberían ser distintos, no deberían ser como son, deberían
ser alguna otra cosa.
Viene luego la religión, la filosofía, el violín y las cuerdas: debemos ser hermosos y maravillosos, y, en caso
de ser cristianos, debemos ser inmateriales. En el nuevo testamento la naturaleza no cuenta: solo cuenta lo
sobre natural, lo milagroso. Por ende, no tendría que haber materia. Y si estamos muertos no deberíamos
estarlo. Se considera todo como si no debiera existir tal como es. En otros términos, la constitución con la
que vinimos al mundo –nuestra herencia – es objeto de desprecio. No se nos permite sentirnos cómodos en
nosotros mismos, de modo que enajenamos esas desdeñadas cualidades y creamos los agujeros de los que
hable en mi primera conferencia, los huecos, la nada donde algo debería haber; y allí donde falta algo,
erigimos un objeto falso. Nos conducimos como si poseyéramos realmente esa cualidad exigida por la
sociedad y que a la postre se convierte en una exigencia de lo que freud llamó el Superyó, la conciencia
moral (consciente). Esto viene a estar representado por el opresor (top-dog) en esos juegos en que este
tortura al oprimido (under-dog), a la otra parte de si mismo, exigiéndole lo imposible: <>.
Seria lindo poder convertirse en esas personas maravillosas, pero Freud olvidó un elemento importante,
que debemos añadir. El Superyó no se opone, como creía Freud, al yo o al ello, o a una constelación de
impulsos, recuerdos o energías. El opresor se opone a otra personalidad, a la que yo llamo el oprimido.
Cada uno de ellos tiene sus propias características y ambos luchan por el control. El opresor se caracteriza
principalmente por su rectitud: ya se que este o no en lo cierto siempre sabe que es lo que el oprimido
debería hacer; pero cuenta con muy pocos medios para reforzar sus exigencias. En realidad, es un
camorrista y trata de salirse con la suya profiriendo amenazas. Si uno no hace lo que el indica será
castigado o le ocurrirá algo terrible. El oprimido, destinatario de estas ordenes, nada tiene de virtuoso; por
el contrario, se siente muy inseguro de si mismo. No se defiende ni rata de asumir el control mostrándose a
su ve camorrista o agresivo, sino por otros medios: <>, <>, <>, <> de manera pues que ambos el opresor y el
oprimido, viven en una frustración mutua y en un intento continuo de controlar uno a otro.
A esto denomino el primer estrato o estrato falso, estrato que comprende estos roles, los juegos del
opresor y el oprimido, los juegos del control. Si alguna vez tomamos consciencia de la falsedad, de los jugos
que estamos practicando, y tratamos de ser más honestos o auténticos, experimentamos dolor,
incomodidad, desesperación, etc. En particular, nos disgusta la experiencia de la crueldad. No debemos
dañar a nuestros vecinos ni a ninguna otra persona.
Olvidamos totalmente que una de las leyes básicas de la naturaleza es matar para vivir. No hay criatura
viviente ni estancia orgánica alguna que pueda perdurar sin matar a otros animales o plantas. De todas las
especies, únicamente el hombre se niega a aceptar la necesidad de matar y procede a matarse a si mismo;
únicamente el ser humano mata no por necesidad, sino por codicia y para alcanzar poder. En la actualidad,
sobre todo, en que el individuo es sustituido por esos organismos llamados estados o naciones, se ve
privado de su necesidad de matar que ha transferido al estado.
La matanza y la destrucción lo confunden todo. En realidad, hasta para comer una manzana tenemos que
destruir la sustancia que la compone. Destruimos la manzana como unidad, fragmentándola en pequeños
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trozos con nuestros dientes, moliéndola con nuestras muelas y disolviéndola químicamente hasta que no
queda de ella más que aquello que no podemos asimilar, y por ende eliminamos.
Una vez que somos capaces de entender nuestra renuencia a aceptar las experiencias desagradables
pasamos al siguiente estrato, el estrato fóbico, la resistencia, la objeción a ser como somos. En él tienen
lugar todos los no se debe a los que me refería antes.
Si vamos más allá del estrato fóbico de las objeciones, encontramos que en ese momento se produce en
impase. Y en él tenemos la sensación de n estar vivos, de estar muertos. Sentimos que o somos nada, que
somos cosas. En cada momento de la terapia tenemos que atravesar este estrato implosivo para llegar al sí-
mismo autentico. Es aquí donde naufragan la mayoría de las terapias y de los terapeutas, porque también
ellos temen a la muerte. Por supuesto, no se trata de estar muertos, sino del temor y la sensación de estar
muertos, de desaparecer. Se toma la fantasía con realidad. Una vez que hemos dejado atrás el estado
implosivo vemos que ocurre algo muy particular, y que se aprecia en su forma más espectacular en el
estado catatonico, en el cual el paciente, que se presentaba como un cadáver, estalla a la vida. Tal es lo que
sucede cuando se diluye el estado implosivo: una explosión. La explosión es el ultimo estrato neurótico
tiene lugar cuando atravesamos el estado implosivo. A mí entender, esta progresión es necesaria para
llegar a ser autentico. Hay 4 tipos esenciales de explosión: estallidos de alegría, de aflicción, de orgasmo, de
ira. A veces son explosiones muy leves; ello depende del monto de energía investida en el estadio
implosivo.
Tal vez pueda aclarar mejor cuando se produce el estado catatonico, el esta implosivo, refiriéndome a la
fisiología. Ustedes saben que para mover un músculo se envía a el una descarga eléctrica y el músculo pega
una brusca sacudida. Si se interrumpe la descarga el músculo vuelve a sacudirse. Para mantenerlo
contraído es preciso repetir de continuo las descargas eléctricas. Pueden imaginar entonces cuanta energía
se invierten el estado catatonico, o en cualquier oportunidad en que el sujeto entra en tensión, para
mantener esa tensión, esa rigidez. Y si esa energía no es invertida en conservar esa rigidez, queda libre para
realizar todo tipo de actividades –pensar, trasladarse de un lado a otro, estar vivos –. Si se la libera en
forma súbita, la energía aprisionada explotara. La implosión se convierte en explosión la comprensión en
expresión.
Creo que ha llegado el momento de dar al grupo una oportunidad para que formule preguntas y
observaciones sobre esta conferencia.
Pregunta:
Tú dijiste que el pasaje del estrato implosivo a la explosión puede ser percibido como un peligro tanto por
paciente como por el terapeuta, y que tal es probablemente la razón del estrato implosivo. ¿Cómo logran
paciente y terapeuta superarlo? Uno de mis pacientes exploto de un estado catatonico en el orgasmo, y
parecía que fuera a volver al estrato implosivo o catatonía porque de ninguna de las dos maneras logra
adaptarse.
Perls: una de las cosas que deben recordar es que para funcionar correctamente una persona debe tener a
su alcance las cuatro posibilidades de explosión. Una persona que pueda explotar en el orgasmo, pero no
en la ira o en la aflicción o en la alegría es incompleta. Tú aludes a lo que denomine el estrato fóbico, en el
que se evita experimentar tensión a causa de fantasías catastróficas, el temor al riesgo. Cuando hay tanta
energía contenida es tanta la energía o élan vital que se acumula que la persona no puede contenerla más,
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y la explosión puede producirse de manera y violenta.
Cometario: me recuerda a la explosión que se produce cuando se separan los átomos… la fisión. Perls:
fusión o fisión. Hay un proceso en que la explosion y el peligro de la explosión suelen atenuarse: el proceso
de la fusión. A menudo descubrirán que en cierto punto se sienten conmocionados, se sienten
involucrados, y empiezan a fundirse, se sienten blandos o estallan en llanto. Esta es una de las maneras de
amortiguar una explosión dañina; pero, básicamente, uno debe estar dispuesto a afrontar riesgos.
Pregunta: esa fusión, ¿es ternura? Perls: la ternura es una forma de la fusión. Descubrirán que luego de una
buena explosión se sentirán tiernos en el sentido de sutiles y delicados. Ahora bien: cuando se habla de
ternura, entran sospechas parecería que la ternura fuera lo que esta en el núcleo interior y la rudeza, y
hacerse el rudo es uno de los aspectos principalísimos de los roles representados por la juventud
norteamericana en esta época.
Pregunta: ¿podarías aclarar un poco eso de… que la juventud representa el papel de la rudeza?
Perls: ¿de donde de extrae el niño norteamericano una buena parte de la información que posee? De las
historietas. ¿Y que expresan las historietas? ¿Hablan acaso de un hombre y un a mujer? No. Hablan del <> y
de la vampiresa. Este concepto del hombre se asemeja más al hombre de las cavernas que al hombre
autentico –y es difícil definir a este último: un hombre que vive de acuerdo con sus convicciones, en ese
sentido --. El mensaje que trasmite la historieta es que un hombre tiene que ser <> pues de lo contrario es
un maricón. No tiene otra opción, salvo convertirse en un as del béisbol o en un homosexual. Solo como
homosexual se le permite ser tierno, ser suave. Lo mismo aplica al sexo femenino. Puede estimarse
aproximadamente que las norteamericanas en un 90% de prostitutas y un 10% de mujeres. La mujer debe
convertirse en prostituta porque tiene que convertirse en vampiresa. En su calidad de vampiresa, tiene que
pasar todo el tiempo luciendo fotogénica y mostrándose en lugar de tener ojos, genitales y relaciones con
la gente. Esto origina en ella una cierta irritación permanente, una hostilidad permanente.
Ve en el hombre a un enemigo, y la única manera de controlarlo es transformarse en una prostituta. Es así
como el macho y la prostituta armonizan entre sí como personajes principales de la escena
norteamericana.
Pregunta: solo te oí mencionar cuatro de los estratos de la neurosis.
Perls: el estrato falso, el estrato fóbico, el impase, el implosivo, el explosivo. Si adopto estas categorías y
convierto un proceso en una cosa, por favor sean tolerantes y comprendan que no es más que una
aproximación a lo que el proceso es.
Pregunta: ¿es el nivel falso en el que se llevan a cabo los juegos?
Perls: sí.
Pregunta: y el estrato implosivo es donde se hallan los motivos de los juegos, ¿no es así?
Perls: no hay motivos para los juegos.
Comentario: entonces no entiendo el estrato implosivo.
Perls: el estrato implosivo es aquel en el que se paralizan y quedan inactivas las energías necesarias para
vivir. Para liberarlas debemos pasar por el proceso de explosión. Si tengo sed, no necesito ir al bosque a
buscar una manantial; esta seria la manera biológica, primitiva, de calmar mi sed. En nuestra cultura, debo
recurrir a cierto número de manipulaciones. Por ejemplo, en esta conferencia toco un timbre, formulo mi
pedido al ordenanza y cumplo todo tipo de procesos a fin de obtener el agua que equilibre el déficit de mi
organismo. En la cultura en que vivimos para satisfacer nuestras capacidades tenemos que representar
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roles. Yo podría salir corriendo al corredor y explotar gritando << ¡Eh, tú! ¡Quiero algo de beber!>>. Pero no
lo hago. Desempeño los roles prescripto, soy cortés y atento.
Pregunta: ¿podrías agregar algo más del estrato fóbico?
Perls: la principal actitud fóbica que se me ocurre es la fobia a descubrir la vida. Con el objeto de evitar vivir
una vida en la que descubramos al mundo y a nosotros mismos, tomamos con frecuencia el atajo de
obtener información. Es lo que ustedes acaban de leer: me pidieron información. Pero ustedes podrán
haberse lanzado a descubrir en qué aspectos son fóbicos, o en qué aspectos lo son los demás – cuales son
las cosas que ustedes o ellos evitan-. En cambio, me han formulado preguntas para alimentar su
computadora, su sistema pensante. La actitud fóbica básica consiste en tener miedo de ser lo que uno es. Y
si uno se anima a investigar cómo es, halla alivio inmediato. De pronto, encontrara entregándose a
fantasías catastróficas. <>, etc. De ese modo uno se vuelve fóbico, comienza a manipular y a representar
roles. En lugar de decir <>, contrae los labios y nos dice una palabra; pero experimenta una contracción que
señala indirectamente que no le gusta como es su mujer o lo que esta haciendo. Por temor a explotar el
individuo se implota.
Pregunta: en el nivel impase, ¿se tiene miedo de ver al mundo tal cual es? Perls: no, hay algo más. El
impase se produce toda vez que uno no esta preparado o dispuesto a utilizar sus propios recursos (sus ojos
inclusive) y no dispone de apoyo ambiental inmediato. El ejemplo extremo de impase es el recién nacido
cianótico: la madre ya no le suministra oxigeno, y l todavía no es capaz de proveerse de oxigeno por si solo.
Se haya, en cuanto a su respiración, en un impase y tiene que encontrar un forma de respirar o ha de morir.
Otro buen ejemplo de impase es el matrimonio típico en el que los conyugues no se quieren pero cada uno
de ellos tiene un concepto acerca de cómo debería ser el otro. Ninguno de los dos tiene casi una mínima
idea de cómo es el otro, y en cuanto a la conducta de su pareja no se ajusta a lo que espera, empieza a
sentirse insatisfecho y a jugar al juego de las culpas: el marido La culpa a la mujer, diciéndole que debería
cambiar, y se culpa a si mismo, diciéndose que el debería cambiar… en vez de advertir que están en un
impase o que están enamorados de una imagen, de una fantasía. Están varados, pero no saben como lo
están: de ahí el impase. La consecuencia del impase es que se mantiene el status quo. Tal vez quieran
cambiar, pero no lo hacen; mantienen el status quo porque tienen demasiado temor de atravesar el impase
Pregunta: ¿Qué es lo que rompe el impase?
Perls: el impase no puede romperse.
Pregunta: ¿es preciso aceparlo?
Perls: podría decirse algo así, lo increíble y difícil de comprender es que la experiencia, la consciencia del
ahora, basta para resolver todas las dificultades de esta índole, vale decir, las dificultades neuróticas. Si uno
es plenamente consciente del impase, este se diluirá y de repente uno encontrara lo que ha dejado atrás.
Se que esto suena algo místico, de modo que daré un ejemplo. Hay dos platos en l menú y no puedo
decidirme por uno u otro; ahora bien: la naturaleza no obra por decisiones sino por preferencias: si se
prefiere una comida a otra se salva el impase.