Las palabras de la víctima: Discurso sobre la violencia de género y las
falsas denuncias en el proceso penal
Por Agustín Adorni
Bueno, permítanme contarles una historia. Imagínense lo siguiente,
piensen que ustedes son médicos, trabajan hace años en el sector, tienen un buen
pasar, no tienen vicios, tienen amigos, familia e hijos. Y supónganse que un día,
se levantan, revisan tu teléfono-celular y les llega un mail del MPF, donde pasan
a comunicarles que se los imputa por el delito de abuso sexual agravado. Y no
solo eso, sino que la víctima y denunciante, es uno de sus hijos. ¿Ustedes que
harían?
Déjenme decirles que esto fue un caso real. Pablo Ghisoni, médico
obstetra de 57 años de edad, estuvo detenido preventivamente durante 3 años,
incomunicado con sus hijos por una década, y todo ello en virtud de una
denuncia formulada por uno de sus hijos, Tomás Ghisoni. Pero lo particular de
este caso, es que años después de formulada la denuncia, la presunta víctima,
denunciante e hijo, Tomás, confesó ante una cámara la falsedad de los hechos, y
afirmó nunca haber sido abusado por su padre. Sino que efectuó la denuncia
como producto de las manipulaciones propiciadas por parte de su madre, Andrea
Vázquez. Respecto de la cual se iniciaría una causa por falsa denuncia
posteriormente.
Ahora la pregunta es, si finalmente la presunta víctima confesó la falsedad
de los hechos, ¿Cómo llegó Pablo Ghisoni a ser privado de su libertad? La
respuesta es muy simple, la declaración de la víctima. La mera declaración de
Tomás Ghisoni, el mero hecho de narrar una historia ante un funcionario público,
aunque totalmente inventada, fue prueba suficiente para condenar a su padre.
Según los últimos relevamientos del Observatorio de Falsas Denuncias
(ONG especializada en el tema) en aproximadamente el 80% de los casos sobre
violencia de género, la parte que realiza la denuncia no aporta más evidencias
que su propio testimonio. En una panorámica más amplia, un 87% de los
1
individuos afectados por estas denuncias falsas, declaró que la parte denunciante
fue una mujer.1
En relación a lo antedicho, no debemos dejar de mencionar el aforismo
“Testis unus testis nullus” o “Un testigo solo, testigo nulo”, ya sostenido por los
juristas romanos Paulo y Ulpiano. Actualmente autores como Sancinetti o Binder
nos hablan de la nulidad del testigo único, y aún más en estos casos, que toman
lugar en el ámbito de la intimidad, donde es la palabra de uno contra la del otro.2
Por otra parte, la asociación estadounidense SAVE, por sus siglas en
inglés, realizó dos informes respecto de casos de falsas denuncias en Argentina.
Su presidente, Edward Bartlett, nos cuenta que tanto en el año 2023 como en
2025 se llevaron a cabo dichos estudios tomando como base a 1.069 personas
adultas de todo el país. El primer informe arrojó un resultado del 7% de
argentinos adultos que fueron víctimas de denuncias falsas en todo el país. El
informe del presente año, dió como resultado que ahora el 11% de los adultos
fueron alguna vez acusados falsamente. Barlett agrega que, si ese porcentaje lo
proyectamos en la totalidad de la población adulta argentina, que es de alrededor
de 30 millones de habitantes, entonces habría más de 3 millones de personas que
alguna vez fueron denunciados falsamente.3
Las falsas denuncias en contexto de violencia de género, son un germen
que ha crecido notoriamente en el último tiempo. Dentro de los casos más
recientes:
Martín Soriano, denunciado falsamente por su expareja y finalmente
declarado “no culpable” en agosto de 2025. No ve a sus hijos desde hace 5 años.4
Néstor Santiago, denunciado por su expareja en 2021 por abuso sexual
agravado contra su hijastra. Fue declarado “no culpable” por la Justicia penal de
1
“Denuncias falsas: el caso del médico Ghisoni, la falta de estadísticas y por qué aseguran que es un
problema en alza”; [Link]
escuchar/
2
María de la Paz Herreros, El testimonio único, Revista Pensamiento Penal, 2023, No. 493
3
[Link]
4
[Link]
probar-que-los-abogados-habian-armado-la-causa/
2
La Plata después de casi 4 años de proceso judicial. No ve a su hija desde hace 4
años.5
Guillermo Pardini, denunciado por su expareja en el año 2015 por
lesiones. En septiembre de 2019 fue condenado a 6 meses de prisión en
suspenso. Pasaron 6 años hasta que fue declarado inocente.6
La sociedad los condenó antes que los jueces. Y, aun así, la justicia y el
tiempo les dio la razón. Pero tener la razón no les devolvió todo lo que perdieron.
Órdenes de restricción, perimetrales, prisión preventiva, deterioro en la salud,
pérdida de contacto con los hijos, depresión crónica, amenazas de más denuncias,
fueron solo algunas de las secuelas7. Pero sin ninguna duda, el peor de los daños
sufridos por las verdaderas víctimas, fue la condena social. Aún inocentes, estas
personas deben caminar por la calle con un estigma social sobre sus frentes:
“violador”, “violento”, “delincuente”. Esto es algo totalmente asimilable a lo que
acontecía en la edad media, donde la principal forma de castigo era el “Suplicio”.
Michel Foucault en su obra “Vigilar y Castigar” define al suplicio como una
pena corporal, más o menos dolorosa, cuyo objeto era marcar al individuo, trazar
sobre el cuerpo del condenado signos que no debían borrarse, como
manifestación del poder que castiga. Estas personas fueron supliciadas, donde, en
palabras de Foucault “La justicia persigue al cuerpo más allá de todo
sufrimiento posible” 8
¿Cómo llegamos hasta acá? ¿Cómo llegamos al punto de acusar, e
incluso condenar sin pruebas suficientes?
En las últimas décadas, el derecho argentino ha experimentado una serie
de transformaciones orientadas a la protección de las víctimas de violencia de
género. La sanción de normativas específicas (Ley de víctimas; Ley Micaela;
5
[Link]
cuatro-anos-imputado-por-un-falso-abuso-sexual/
6
[Link]
pertenencias-y-trabajar-como-chofer-busca-volver-al-medio-vivi-un-nid24032022/
7
Motta, J. M., Las falsas denuncias en contextos de género y familia: Un desafío para la justicia,
Hammurabi Online
8
Foucault, Michel, Vigilar y castigar, S. XXI Editores, pág. 44, ed. 2008
3
Ley Olimpia)9, la incorporación de tratados internacionales (Convención de
Belém Do Pará, para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer;
CEDAW: Convención Internacional Sobre la Eliminación de Todas las Formas
de Discriminación Contra la Mujer). También la CIDH en el caso “Rosendo
Cantú vs. México”; “Penal de Castro”; “Campo Algodonero” entre otros,
sostuvo que la declaración de la víctima constituye “prueba suficiente”. Estas
normas han configurado un marco legal robusto que pretende dar respuesta a un
fenómeno social históricamente negligido. El patriarcado.10
Por ello, el estado argentino asumió el compromiso de prevenir,
investigar y sancionar la violencia de género. Si bien estas premisas que
mencioné son verdaderas, tenemos que preguntarnos si son suficientes para
habilitar una condena con un estándar probatorio inferior. Creo que la respuesta
es no. La obligación que el estado asumió es la de arbitrar todos los medios para
investigar los hechos de violencia de género, por tratarse de violaciones a los
derechos humanos. Desde ya, ello no puede resultar una justificación para que se
menoscaben garantías constitucionales. Este criterio ya ha sido adoptado por la
CSJN en los fallos “Villegas”; “Mazzeo”; “Vera Rojas”; “Gallo Lopez” entre
otros. 11
Por lo tanto, asumir la veracidad del testimonio de la presunta víctima,
implica destruir el principio de inocencia que atiende a cualquier imputado en un
proceso penal, garantía consagrada tanto en el art. 18 CN como en los diversos
tratados internacionales sobre derechos humanos.
Es realmente paradójico, que el estado pretenda valerse de tratados sobre
derechos humanos, para perseguir seres humanos. Ello en perjuicio de la
constitución y en pos de satisfacer una agenda política, lo que es algo totalmente
absurdo y digno de un estado autoritario.
9
Jornadas sobre Ideología de Género y Falsas Denuncias, Patricia Anzoategui y Rubén Melloni
Anzoategui; [Link]
denuncias/
10
Fígari, E. Rubén, Homicidio Agravado (Femicidio) art. 80 inc. 11, Asociación Pensamiento Penal, Código
Penal Comentado de Acceso Libre
11
Vargas, Omar Nicolás, Violencia de género y estándar probatorio en el proceso penal Parte I y II, Diario
Penal Nro. 116 – 05.08.2016
4
Esta idea del estado autoritario nos lleva a la Europa del [Link], en el
medio evo, el cual se caracterizaba por tener uno de los sistemas penales más
arcaicos, violentos e inhumanos de la historia moderna. Allí el principal medio
probatorio del sistema inquisitivo medieval, era la confesión forzada del
imputado. Donde por medio de la tortura se le obligaba a confesar, y donde la
suerte de “proceso” que gozaba era secreto, sin abogado y sin garantías. Donde
poco importaba la culpabilidad del mismo, lo que verdaderamente importaba era
castigar, castigar como reafirmación del poder.12
Tanto el rey como la iglesia católica medieval se valían de diversos
medios para perseguir a sus enemigos políticos. Alrededor del 1400 se había
instaurado la figura de la “bruja”. Bruja era la mujer que no se resignaba a ser
esposa y madre sumisa, como así lo requería la estructura patriarcal de la época.
Allí intervenía la inquisición. Donde por medio de la utilización de la biblia o a
través de lo que se considera el primer manual de criminología de la historia, el
Malleus maleficarum13 (“El martillo de las brujas”), miles de mujeres inocentes
fueron quemadas en la hoguera. El Malleus maleficarum, en palabras de
Zaffaroni, fue el primer discurso legitimante del poder punitivo. O, dicho en otras
palabras, el derecho del rey de castigar sin límites.14
Como se puede ver, es algo totalmente anacrónico, que luego de haber
puesto fin a las monarquías absolutistas, luego de haber pasado por la revolución
francesa, la creación de las primeras constituciones y luego de más de 3 siglos de
historia, el estado siga castigando, condenando y supliciando a inocentes sin
pruebas, ni garantías. Por eso es importante que reflexionemos y preguntarnos,
¿Qué haríamos nosotros si fuésemos víctimas de una falsa denuncia?
Para cerrar, me gustaría citar a Ulpiano, que sostenía: “Es preferible dejar
en libertad al culpable de un delito que condenar a un inocente”15.
12
Foucault, Michel, ob. cit. pág. 44 y ss.
13
Bigalli, Carlos, El Malleus Maleficarum, UCES, Subjetividad y Procesos Cognitivos 2006, pág. 92-114
14
Zaffaroni, E.R., Alagia, A. y Slokar, A., 2000, Derecho Penal. Parte general, Buenos Aires, Julio C. Faira;
Zaffaroni, E.R., 2005a, La criminología como curso, en torno de la cuestión penal, Buenos Aires, Julio C.
Faira
15
Domicio Ulpiano, “Satius enim esse, impunitum relinqui facinus nocentis, quam innocentem damnare”,
Digesto 48, 19.5; Sir. William Blackstone, “Es mejor que diez personas culpables escapen a que un inocente sufra”,
5
Muchas Gracias.
Commentaries on the Laws of England, tomo IV, p. 358, 1765; Sir. John Fortescue, “Uno preferiría que veinte personas
culpables escapen a la pena capital en lugar de que una persona inocente sea condenada y sufra la pena capital”, De
Laudibus Legum Angliae, 1470; Benjamín Franklin, “Es preferible que cien personas culpables puedan escapar, a que un
solo inocente sufra”, Letter to Benjamin Vaughan, 1785