Seguridad Turística en México: Análisis y Estrategias
Seguridad Turística en México: Análisis y Estrategias
Artículo de investigación
Esta obra está bajo Licencia de Creative Commons Reconocimiento - No Comercial 4.0 Internacional. Universidad Anáhuac de Oaxaca, Oaxaca, México; 2018.
Transitare 2018, 4 (2): 1-26 | Heald, Guerrero Rodríguez, Treviño Aguilar
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Resumen.
En trabajos empíricos se ha establecido la importancia de la seguridad para la toma de deci-
siones de los turistas. Por este motivo, los destinos turísticos requieren de estrategias que
amortigüen los riesgos y afiancen la seguridad de sus visitantes. El artículo realiza una revi-
sión de la relevancia de la seguridad turística para los destinos turísticos revelada en encues-
tas aplicadas a viajeros, proveedores de servicios turísticos y funcionarios relacionados con el
sector. Por otro lado, analiza la literatura especializada para identificar los procesos y ciclos
que a lo largo del tiempo impactan en la desarrollo y seguridad del sector turístico. Se plantea
que un enfoque dinámico ayuda a comprender un fenómeno complejo como la seguridad
turística y por ende a evaluar o diseñar políticas que indirecta o directamente inciden en ella.
Abstract.
The empirical literature has established the relevance of security as a factor in tourist decision-
making, therefore, destinations require security strategies, which reduce risk and enhance
tourist safety. The article undertakes a revision of the relevance of tourism safety as revea-
led by surveys of travelers, service providers and bureaucrats. It then proceeds to analyze
the specialist literature to identify processes and cycles which, through time, impact on the
development and security of the tourist sector. We propose that a dynamic approach enables
us to understand the complexity of tourism security and evaluate or design policies, which
indirectly or directly effect it.
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1. Introducción
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de riesgos que con mala suerte o por el diseño malicioso de alguien, podrían coincidir. La
seguridad no solo confronta a los comportamientos voluntariamente riesgosos, intencional-
mente criminales o simplemente producidos por errores humanos, es decir los riesgos ‘ma-
nufacturados’, sino también los riesgos de índole ‘natural’ que ponen en peligro el bienestar y
salud de los visitantes (Tarlow, 2014). Se han clasificado los riesgos de muchas maneras para
incluir: 1) problemas alimenticios 2) riesgos financieros, 3) calidad producto, 4) sociopsicoló-
gicos, 5) desastres naturales 6) mal funcionamiento de infraestructuras y equipos y 7) retra-
sos y adelantos en los horarios de transporte (Amorin et al, 2012, Grünewald, 2004, Mekinc
y Cvikl, 2013, Reichel et al, 2007, Sönmez y Graefe,1998).
Confrontada con todas estas realidades, la industria turística tiene la obligación de ges-
tionar el riesgo, generando en el proceso las estrategias adecuadas para prevenir y mitigar
los eventos riesgosos. Generalmente la prevención del riesgo es “...entendida como un costo y
no como una inversión, por lo que las empresas tienden a evitar sus responsabilidades; pero
los ahorros iniciales se transforman en pérdidas extraordinarias y en costos muy altos por
la improvisación de salir del problema al no prevenir adecuadamente el riesgo (Grünewald,
2010, pp26).
Saggiante afirma en el prefacio del libro de Grünewald (2010) que la seguridad turística es
un concepto multidimensional de prevención y de atención...que incorpora la salud, integri-
dad física, psicológica y económica de los visitantes, de los prestadores de servicios y, por su-
puesto, del resto de la sociedad. De hecho, con frecuencia la seguridad pública no puede sepa-
rarse de la seguridad turística por ser un bien público que se provee para el beneficio de todos.
Por ser multidimensional, también es multidisciplinaria porque agrupa condiciones “...en el
ámbito social, económico y político de un destino turístico... [pero por otro lado permite]...
que la experiencia turística se desarrolle en un entorno de libertad, confianza y tranquilidad y
con protección física [y] legal...para los turistas y sus bienes...” (Blanco-Herranz, 2004, pp14).
El concepto de seguridad ha sido discutido ampliamente desde la ocurrencia de actos de
terrorismo en los 1970s, coincidiendo con la etapa final de la Guerra Fría y la distensión de
los grandes bloques bélicos (Hall et al, 2014). La seguridad es ciertamente una condición
necesaria para el turismo y recíprocamente, el desarrollo turístico contribuye a crear des-
tinos estables y seguros en un círculo virtuoso de crecimiento (Álvarez de la Torre y Ro-
dríguez-Toubes Muñiz, 2014). Alternativamente y con una mala planeación, el turismo crea
destinos congestionados en los cuales los residentes se sienten marginados o de segunda clase
y sufren los efectos colaterales de molestias asociadas al turismo sexual, el uso recreativo de
alcohol y el ruido de antros nocturnos (Amorin et al, 2012, Sönmez y Graefe, 1998, Tarlow,
2014). Por ende, las políticas de seguridad son esenciales, requiriendo un diálogo estrecho
entre administraciones locales, agrupaciones sectoriales, comunidades y universidades con
el fin de compartir y armonizar a las buenas prácticas en la materia. Con este propósito, la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el Foro Económico
Mundial publican informes sobre el turismo y temáticas relacionadas (OCDE, 2010, 2014,
2016, 2017, 2018, 2020, FEM, 2015, 2017).
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1.2 El fenómeno turístico mexicano
El sector turístico es importante para México y, por ende, la seguridad y sustentabilidad tu-
rística también. En números, el turismo representaba el 8.7 por ciento del PIB del país en
2016, generando el 5.9 por ciento de los empleos de tiempo completo, igual a 2.6 millones de
trabajos formales y hasta 10 millones de empleos incluyendo a los informales. En 2015, 32.1
millones de visitantes internacionales visitaron el país, subiendo el 9 por ciento para llegar
a 35.0 millones en 2016. La mitad llegan al mega-destino de sol y playa que es Cancún y la
Riviera Maya, aunque México también atrapa turistas por su cultura, tradición, gastronomía,
zonas arqueológicas y ciudades coloniales. Generaba 140,366 millones de dólares (EUA) en
ingresos, contribuyendo en el proceso el 79.9 por ciento de las exportaciones en servicios del
país (OCDE, 2018). Aun así, el 82 por ciento de los ingresos turísticos son generados por visi-
tantes mexicanos y se reparten por todo el territorio.
México cuenta con un servicio de hotelería de nivel internacional, buenos precios y una
variedad de opciones para distintos gustos y bolsillos. Representa una industria integradora
de servicios que tiene el potencial de apuntalar la economía. La medición del impacto del tu-
rismo es compleja en un sector que agrupa unas 50 actividades económicas, por lo cual exis-
ten discrepancias en las estadísticas entre las distintas fuentes (FEM, 2015; Gobierno Federal
Mexicano, 2013; OCDE, 2016, OCDE, 2018).
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año 2000 al décimo lugar en 2009 y hasta el 2015 logró recuperar dicha plaza (OCDE, 2017).
Para la Confederación Patronal de la República Mexicana “el turismo es estratégico para el
desarrollo económico del país; sin embargo, México tiene las peores calificaciones en compe-
titividad turística por la inseguridad, la deficiente infraestructura carretera y sustentabilidad
ecológica, por lo que es necesario trabajar para mejorar las áreas de oportunidad y atraer
inversiones para solucionar a fondo el tema de la inseguridad pública…” (Ganzo et al, 2010).
El Gobierno Mexicano aborda la cuestión de la seguridad turística en su Plan Secto-
rial de Turismo 2013 – 2018, Estrategia 2.5: “Impulsar una política de seguridad integral para
proporcionar una experiencia turística satisfactoria y plena a los visitantes” (Gobierno Fede-
ral Mexicano, 2013). La línea de acción de esta estrategia considera: “2.5.1 Diseñar e instru-
mentar un modelo de seguridad, asistencia y protección integral turística … 2.5.5 Establecer
un programa de seguridad vial basado en estándares internacionales. 2.5.6 Fortalecer los me-
canismos de auxilio y asistencia turística en las zonas de mayor afluencia…[y]...2.5.8 Elaborar
y actualizar protocolos de atención para atender a los turistas en caso de contingencias, en
coordinación con las autoridades competentes” (Gobierno Federal Mexicano, 2013)”.
México está altamente dotado turísticamente, pero la falta de seguridad representa un
freno importante para su desarrollo. En un proceso de consulta que se llevó a cabo en 2013,
intervinieron más de 4,000 personas de todo el país, del ámbito empresarial turístico, autori-
dades estatales y municipales, organizaciones no gubernamentales, instituciones académicas,
expertos en diversas disciplinas vinculadas con el turismo y la sociedad civil en general. A la
pregunta ¿cuál debería ser la prioridad para el sector turístico? Se obtuvieron los resultados
de la Gráfica 1.
Fuente: Gobierno Federal Mexicano, 2013, Plan Sectorial de Turismo 2013 – 2018.
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La opinión de los interesados e involucrados del sector indica que México tiene un proble-
ma en materia de seguridad turística que requiere de medidas urgentes.
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2015). Los cinco pilares de la seguridad son: 1) costos de las empresas de la delincuencia y la
violencia, 2) confiabilidad de los servicios policiacos, 3) costos de las empresas por el terroris-
mo, 4) índice de incidencia terrorista, y 5) tasa de homicidios, (FEM, 2015).
México debe poner atención en hacer el país más seguro que el lugar 113 que ocupa en
los rankings en esta materia, tomando en cuenta que en algunos rubros específicos las cali-
ficaciones son aún peores. El país ha mejorado en materia de seguridad significativamente
en zonas turísticas, pero existe gran variabilidad y discrepancias regionales importantes que
podría llevar a los turistas a no seleccionar México como destino debido a su reputación por
la inseguridad y violencia (FEM 2017) asociada principalmente al narcotráfico. Las jerarqui-
zaciones de los indicadores individuales en materia de seguridad se aprecian en la Tabla 1.
Fuente: Informe Sobre la Competitividad en las Viajes y el Turismo (FEM, 2015 y 2017).
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Gráfica 2. La selección de destino turístico por ciudadanos de la Unión Europea.
La tabla 2 muestra que el interés por la seguridad está siempre presente, cualquiera que
sea el objetivo del viaje y cualquiera que sea el tipo de destino seleccionado. La seguridad se
mantiene entre el segundo y tercer criterio en importancia, detrás del valor por dinero, pero
muy cercano por jerarquización a los criterios de precio y calidad del servicio y por delante de
consideraciones ambientales y sociales.
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De igual manera, un estudio de CNN en 2012 midió las percepciones sobre los viajes y
la actividad turística de 3,106 encuestados de más de 70 países. La finalidad de este estudio
era identificar los factores clave que determinan las decisiones sobre la selección de viajes de
esparcimiento y negocios. El estudio identificó las preocupaciones sintetizadas en la Tabla 3
(CNN, 2016). El criterio de seguridad resultó ser el criterio más importante en la selección
del destino de viajes de esparcimiento y negocios, y por delante de otros factores como el
precio.
Conocimiento y Diversidad de
Criterio Seguridad Precio Reputación disponibilidad de actividades /
información servicios
% sobre el 100%
de encuestados 67 60 58 55 54
reconociendo el criterio
Fuente: The CNN "Consumer Connect: Travel & Tourism" survey, 2012.
Los estudios que analizan la seguridad turística consideran las principales actividades turís-
ticas, como por ejemplo: el turismo acuático, el caso de estudio de un destino, tendencias con
respecto a las infraestructuras utilizadas en la actividad turística y temáticas de la adminis-
tración de la seguridad (Mansfeld y Pizam, 2011, y Tarlow, 2014). El propósito de esta sección
es identificar y analizar a procesos y ciclos que forman parte de la evolución de la seguridad
turística y la toma de decisiones relacionadas, con referencia a los destinos mexicanos.
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Gráfica 3. Causas de crisis de seguridad en la industria turística
Pizam y Mansfeld en Capítulo 1 del libro de los mismos autores, proponen una aproxima-
ción a una tipografía de conceptos que debería responder a las siguientes preguntas: 1) ¿por
qué los incidentes de crimen, terrorismo, guerras y estallidos sociales ocurren en destinos
turísticos? 2) ¿Cuáles son las intenciones de los protagonistas de estos incidentes? 3) ¿Cuáles
son los efectos de tales incidentes sobre los turistas, la industria turística, el destino y la co-
munidad más ampliamente entendida? 4) ¿Cómo se reaccionan a las crisis provocados por
tales incidentes la industria turística, los turistas, el destino, los medios de comunicación y la
comunidad? 5) ¿Cuáles métodos de mitigación y recuperación son empleados por los sectores
público y privado?, y 6) ¿Cuáles métodos de prevención son utilizados por el destino para evi-
tar o minimizar los impactos de los incidentes eventuales? (Pizam y Mansfield, 2006).
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Delimitando estas preguntas, la tipografía de Pizam y Mansfeld propone tres grupos de
conceptos: 1) la naturaleza de los incidentes relacionados al turismo, que incluye el tipo, fre-
cuencia, motivos y blancos, severidad y, por último, la ubicación física de los incidentes; 2) los
impactos de los incidentes de seguridad que consiste en los efectos en el destino mismo y la
reacción de los turistas, de la industria del turismo, de los gobiernos anfitriones y de los go-
biernos en mercados generadores de turistas, y de los medios de comunicación y 3) la reacción
de los distintos grupos de interés frente a las crisis, que incluye la implementación de medidas
de contingencia, gestión de crisis y recuperación en la forma de estrategias que incluyen a la
reducción de precios y la generación de eventos especiales (Pizam y Mansfeld, 2006). Algunos
autores discuten el efecto de contagio de percepción y por lo tanto de la importancia de los
medios de comunicación en la formulación de campañas de publicidad y la gestión de percep-
ciones e imagen (Liu et al. 2016, Shin 2015, Woosnam et al. 2015). Resumiendo, la tipografía
ofrecida por Pizam y Mansfeld (2006) sigue una secuencia temporal que ha sido profundizada
por distintos autores en los rubros de riesgo (prevención), reacción (minimización y mitiga-
ción) y recuperación (referirse a Morgan y Fluker, Stafford et al, y Israeli y Reichel, capítulos 9,
16 y 17, respectivamente, en Pizam y Mansfeld 2006, y el Capítulo 4 de Tarlow, 2014.
El enfoque proactivo frente el riesgo, como la prevención situacional, intenta impedir el
crimen, mientras que el enfoque reactivo es la intervención después de ocurrir una incidencia
de seguridad (Bonini, 2010). El contraste entre la administración de riesgo y la recuperación
después de una crisis se aprecia en la Tabla 4, reproducido de Tarlow, 2014.
Criterios Riesgo (evitar o preparar para el evento Crisis (administrar el evento negativo y recuperar)
negativo)
Probabilidad de ocurrencia Utiliza un sistema estadístico Es un evento conocido
Objetivo de administración Evitar el evento antes que ocurra Minimizar los daños después del evento
Medidas para prevenir los riesgos Análisis de probabilidad Información específica de tipo médica, sicológica, de criminología, etc.
Eventos históricos Análisis condicional
Sistemas de seguimiento
Capacitación requerida Suponer que puede haber crisis y buscar maneras de evitarlos Suponer que puede haber crisis severa y práctica los protocolos de reacción a los
mismos
Reactivo o proactivo Proactivo Reactivo, a través del entrenamiento que puede ser proactivo y reactivo
Tipos de víctimas Cualquiera, visitantes o servidores turísticos Cualquiera, visitantes o servidores turísticos
Publicidad La meta es de evitar la publicidad con la creación de eventos La meta es limitar los daños en las relaciones públicas que podría desenlazarse.
que no se materialicen.
Problemas comunes Mantenimiento defectuoso de infraestructuras Visitantes mal comportados
Mala calidad de alimentos Personas enfermas
Alumbramiento insuficiente El robo
Miedo frente al terrorismo Amenazas y ataques a servidores turísticas
Miedo frente a la posibilidad del desenlace de un crimen Amenazas y estrellamientos de bombas
Falta de capacidades lingüísticas
Precisión estadística Generalmente muy baja, con frecuencia la industrial de viajes y Generalmente muy baja, con frecuencia la industrial de viajes y turismo hace todo
turismo hace todo lo posible para esconder la información. lo posible para esconder la información.
Duración de efectos negativos En muchos casos, de corto plazo. Generalmente de largo plazo
Estrategias de recuperación Planes nuevos de mercadotecnia, Estimaciones estadísticas. Reconocimiento y diagnóstico de la situación.
Altos niveles de capacitación en capital humano.
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La prevención del crimen o inseguridad es evidentemente preferible a la mitigación de
impactos. Un problema importante tiene que ver con la ausencia de derechos de propiedad en
el contexto de espacios abiertos y públicos. Los criminales frecuentan áreas poco controladas,
por lo cual se requieren políticas y procedimientos con respecto a: 1) la vigilancia, que incluye
cámaras CCTV; 2) accesos y puertas cerrados en horarios (nocturnos) de riesgo; 3) la presen-
cia activa de agentes públicos y privados de seguridad para reducir la incidencia del vanda-
lismo, la violencia asociada a la embriaguez y el robo; 4) el manejo de un imagen positivo de
la actividad turística, que desincentiva a elementos criminales y promueve a las visitas, las
ventas y las inversiones, creando un ciclo virtuoso de desarrollo y 5) la eliminación de blancos
fáciles por su vulnerabilidad, generalmente con la imposición de barreras, aunque produce
un imagen menos que ideal (Jackson et al, 2011). Adicionalmente, se requiere la capacitación
de personal turístico y grupos policiacos en y alrededor de las instalaciones turísticas, la coo-
peración entre proveedores de servicios y autoridades y el análisis predictivo en el caso del
terrorismo (Kılıçlara, Uşaklıb & Tayfunb, 2016).
Los turistas son blancos fáciles porque de visita a destinos cambian sus rutinas en entornos
desconocidos. Típicamente, participan en actividades de esparcimiento y llevan más dinero
de lo habitual, incluyendo objetos valiosos como cámaras. Los jóvenes frecuentan antros y
clubes nocturnos incluso en ubicaciones consideradas riesgosas por los residentes. Algunos
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consumen cantidades copiosas de alcohol a las altas horas de la noche y buscan aventuras
amorosas. En algunos contextos se visten de manera provocativa según la cultura anfitrión y
se comportan de manera ofensiva y en un idioma que los locales no comprenden (Jackson et
al, 2011, Pizam et al, 1997). En este sentido, los turistas se hacen más vulnerables que lo que
su condición de huésped necesariamente implica.
Existen turistas que participan en actividades delictivas en los destinos anfitriones. Una
pregunta interesante es: ¿por qué las personas toman riesgos en sus vacaciones del tipo ‘license
for thrill’, que no harían en el contexto cotidiano (Uriely y Belhassen, 2006)? Se especula que
mientras que la vida se hace más acomodada en sociedades industriales, hay personas que bus-
can desafíos profesionales y lúdicos, incluyendo las aventuras turísticas. De manera consciente
y voluntaria, los turistas toman riesgos en actividades de turismo “mochilero”, el turismo de
aventura, el turismo sexual; el turismo de apuestas en casinos y hasta el turismo de sol y playa.
De tomar una visión holista del turismo, la cuestión de la seguridad turística debería de
integrar a los distintos actores a favor de un desarrollo turístico más sustentable (Grunewald,
2010). Según Tarlow (2014) un turismo responsable significa meditar el impacto económico y
social de un producto turístico sobre los empleados y sobre la comunidad receptora. Tanto el
turismo sexual como el turismo de deportes masivos produce situaciones complicadas para la
población local que se convierte en víctima, un ejemplo son los hooligans del soccer que pro-
vocan daños a lo propiedad y asaltos a personas ajenas al evento deportivo, motivo de su visita.
Pero la comunidad receptora también alberga a elementos criminales. Con respecto a la
prevención del delito se puede distinguir entre la prevención social y la situacional. De ma-
nera ambiciosa, la prevención social pretende reducir la motivación del delito al llegar su-
puestamente a la raíz del problema a través de políticas y programas enfocados al desarrollo
social de la comunidad y en contra de la exclusión social, que se cree podría facilitar a com-
portamientos delictivos por falta de oportunidades de empleo. Por otro lado, la prevención
situacional reduce el número de infracciones mediante el análisis estratégico con miras a
identificar, tanto las oportunidades favorables a la comisión de delitos, como las situaciones
que representan riesgo. Busca modificar el panorama físico que facilita a la criminalidad, de-
sarrolla para ello una mayor protección focalizada en determinados grupos y lugares físicos.
El enfoque situacional tiene incidencia directa en el importante crecimiento del sector de
seguridad privada y en la aparición de estrategias como la creación de espacios defendibles, a
través de la planificación urbanística y el diseño arquitectónico (Bonini, 2010).
Podría ser que se cree un antagonismo entre el turista y el residente durante el proceso de
desarrollo de un destino. Los residentes aprecian más y más la seguridad turística, mientras
que su opinión sobre el turista se deteriora. Los residentes viven el día por día del turismo y
ven cómo los esfuerzos de prevención se ponen a favor del turista extranjero, mientras que
crezca el desorden, la criminalidad y los daños medioambientales. Las políticas de seguri-
dad se empeñan en mantener la imagen de la ciudad, pero no resuelven los problemas de
delincuencia local (Amorin et al, 2012). Diferencias de índole económico, social, ideológico,
cultural y de clase social, tienen como consecuencia una divergencia en perspectiva entre el
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turista y el residente, provocando resentimientos. El turismo llega a simbolizar al capitalismo
y el desarrollo patrocinado por el gobierno, que en casos extremos incide en la victimización
de turistas y hasta el terrorismo (Sönmez y Graefe, 1998).
El terrorismo presenta desafíos muy particulares, siendo premeditada, políticamente mo-
tivada, frecuentemente direccionada hacia ciudadanos o personal de seguridad, por grupos
subnacionales que buscan influenciar la opinión pública, frecuentemente a nivel internacio-
nal. De tal suerte, el terrorismo y turismo internacional comparten ciertas características,
ambos cruzan fronteras, involucran a ciudadanos de diferentes países y utilizan las tecnolo-
gías de comunicación y transporte (Sönmez y Graefe, 1998).
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liza sus propios itinerarios, evitando contacto con otros turistas para así interactuar con los
locales del lugar y estar en contacto con las actividades cotidianas de los mismos y su entorno,
pero con cierto nivel de seguridad y confort y 4) el ‘drifter’ o ‘mochilero’, que viaja espontá-
neamente sin algún tipo de planificación y al llegar a su destino final procura buscar servicios
de alojamiento y recreación, porque no le gusta tener contacto formal con la industria turís-
tica (Lepp y Gibson, 2003).
Lepp y Gibson (2003) revelan que los visitantes que buscan novedades, como los mochile-
ros, perciben menos riesgos asociados a sus actividades de recreo que los turistas que procu-
ran escenarios familiares. Por ello, los primeros son menos adversos al riesgo en sus decisio-
nes sobre medios de transporte y alojamiento (Sönmez y Graefe, 1998). Además, la percepción
del riesgo para un mochilero podría incluir el desencanto de llegar a lugares muy comerciales
y abarrotados. Sin embargo, existe evidencia que las distinciones entre distintas categorías de
turistas se hacen menos pronunciadas con el paso del tiempo (Reichel et al, 2007).
La tipología de personalidad del viajero de Plog (2002), modificado por George (2013),
ilustra la afluencia de visitantes a un destino a lo largo del ciclo de vida del mismo, como
se aprecia en la Gráfica 4, que muestra el desplazamiento gradual de los aventureros o allo-
centrics (de izquierda a la derecha) y su reemplazo por turistas que buscan la familiaridad,
llamados psychocentrics. El desarrollo y masificación del destino a partir de inversiones en
infraestructuras y servicios especializados, significa que la vigilancia y seguridad turística
aumenta progresivamente. Es probable que el destino ya maduro sea visitado por varios tipos
de turistas, como se aprecia en la gráfica de George et al (2013).
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Es probable que haya personalidades ‘nativistas’ que evitan el riesgo a toda costa, prefirien
quedarse en su casa en lugar de viajar, o como mucho, disfrutan una estancia en destinos lo-
cales. Tendencias nativistas van en un sentido distinto a los factores push y pull y que atraen
o empujan al turista a cierto destino o actividad turística (George et al, 2013). A fin y al cabo,
potenciales turistas toman sus decisiones de viajes, y un factor importante es la seguridad,
como proponen Sönmes y Graefe (1998) en la gráfica 5.
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3.4 Políticas diseñadas, fallidas y corregidas
Como los riesgos son variados, también son los rubros de seguridad, clasificados por Grü-
newald (2004) como: 1) seguridad pública que permite el libre desplazamiento del turista por
el destino, disminuyendo el porcentaje de situaciones de conflicto, principalmente los hechos
delictivos (casos de robos y hurtos) y los accidentes; 2) seguridad médica que incluye siste-
mas de prevención, emergencia y protección médica al visitante antes de viajar o durante su
desplazamiento en el destino turístico, ;3) Seguridad informativa que es el sistema de comu-
nicación que permite el conocimiento de los sistemas integrados de prevención en destino;
4) seguridad vial y del transporte que otorgue el libre y seguro desplazamiento por las vías
de comunicación del visitante desde la salida del lugar de residencia habitual hasta su regreso
al mismo; 5) seguridad ambiental que proporcione la protección de las personas en espacios
naturales y ante problemas climatológicos; 6) seguridad de los servicios turísticos que per-
mite la protección del turista durante el desplazamiento por los distintos establecimientos de
servicios turísticos y recreativos (hotel, restaurante, agencia de viajes, etc.) y 7) seguridad en
la recreación y en eventos que permita la protección durante una actividad recreativa, depor-
tiva, musical, etc. en destino. La lista no debería considerarse definitiva y se podría agregar: 8)
seguridad económica o el sistema de seguro del viajero para prevenir riesgos desde la óptica
económica y financiera y 9) seguridad ciudadana que nos permite articular la participación
de la población organizada a través, por ejemplo, de las reuniones vecinales con el fin de mi-
nimizar los impactos del crimen organizado La categorización de Grünewald no es más que
una lista de verificación, obligándose a contemplar políticas para los distintos aspectos de la
seguridad turística.
Los gobiernos, evidentemente, tienen un rol en la seguridad pública y turística a través de
la prevención del crimen. Sherman et al. (1989) completó una investigación original del cri-
men situacional, o crimen de hot spots en las zonas metropolitanas de los EUA. Encontraron
que más que la mitad de las llamadas de emergencia recibidas por la policía corresponden a
menos de tres por ciento de las localidades, y esto se repetía para todos los crímenes dirigidas
a personas o propiedades. Sugiere que se requiere comprender por qué algunos destinos fa-
cilitan la convergencia de criminales y personas (incluyendo a turistas) vulnerables (Jackson
et al, 2011). Muchos destinos cuentan con entornos que no fueron diseñados con el criminal
profesional en mente. La teoría prospect-refuge-escape se refiere a las oportunidades que dis-
frutan los criminales en lugares turísticos, con calles abarrotadas de visitantes que no cono-
cen su entorno, repletos con espacios abiertos que ofrecen refugio a maleantes y amplias rutas
para darse a la fuga (Jackson et al, 2011).
En la publicación Government Tourism Policy, del Gobierno Británico se reconoce que,
en el corto plazo, existe un rol legítimo del estado para llenar un vacío y apoyar el desarrollo
de los destinos turísticos mientras que las estructuras privadas se organizan. Según la OMT,
durante el establecimiento de un sector turístico, el gobierno a nivel nacional, regional y local
cuenten con responsabilidades que incluyen: 1) la promoción de los destinos, 2) la fijación de
estándares sectoriales, 3) la detonación de mercados, 4) el apoyo a las PYMES en el área de
financiamiento y 5) el desarrollo de un plan integral para la administración de la seguridad
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y los desastres que podrían afectar al sector. La posición de largo plazo depende del éxito en
eliminar fallas de mercado. Si las fallas se eliminan completamente, el rol del gobierno se
reduce, aunque la seguridad pública es de las pocas tareas que queda en manos del Gobierno
(Department of Culture, 2012). El rol de los gobiernos en destinos turísticos maduros como
los EUA se limita a garantizar la seguridad fronteriza y nacional, la coordinación entre or-
ganizaciones de gestión de destinos y la divulgación de información. Es decir, debido a la
naturaleza fragmentada del sector, persiste la necesidad de una coordinación entre sectores
público y privado para potencializar la diversidad, calidad y seguridad de la oferta turística.
El objetivo principal del gobierno cambia y en lugar de simplemente maximizar el número de
visitantes y ganancias sectoriales, se busca la planeación de un sector competitivo, diversifica-
do y sustentable. En este gran objetivo, la seguridad turística se descentraliza a cada operador,
servicio e instalación, (OMT, 2014 y 2016).
Es evidente que México no se encuentra en la misma etapa de desarrollo que el Reino Unido
o los EUA, por lo que su gobierno tiene un papel importante en el desarrollo y seguridad del
sector turístico. En muchos países en América Latina, incluyendo a México, la percepción de
la seguridad en los destinos turísticos es deficiente. El impacto mediático de las incidencias de
seguridad confirma un problema reconocido. Existen también los prejuicios en contra de los
esfuerzos de seguridad por parte de la autoridad que parte de la tradición autoritaria de su con-
ducta, fallas en la formación profesional y una inclinación a utilizar ilegítimamente la fuerza
física o psicológica al relacionarse con el ciudadano. Según Grünewald (2010), se requiere una
recomposición del vínculo de confianza entre la fuerza de seguridad y la comunidad.
El problema de la delincuencia en las zonas urbanas de México es una realidad. La sociedad
está cansada de la parálisis de las instituciones, lo que contribuye a que las víctimas no presen-
ten denuncias. En algunas ocasiones, las cifras del Ministerio Público señalan que el número de
delitos está bajando en la Ciudad de México; sin embargo, son las denuncias las que bajan, tal
vez porque el trámite de denuncia requiere generalmente de muchas horas (Ganzo et al, 2010).
Otra área de oportunidad para el turismo mexicano es el sistema de transporte intermo-
dal. Aspectos que se deben mejorar incluyen la señalización visual, la planeación de viajes
en carretera, sobre todo para rutas que conectan destinos en el sur con el norte del país, o
viceversa, tomando en cuenta que se requieren trasbordos por taxi o metro en la Ciudad de
México, porque las unidades salen de estaciones distintas, todo esto con repercusiones para la
seguridad. Con 14.7 muertes por tránsito por cada 100 000 habitantes en 2010, México tiene
la tasa de muertes en carretera más alta en la OCDE después de EUA. Uno de los problemas es
un régimen permisivo para la concesión de licencias de conducir, con algunos estados en que
solo se requiere que los conductores asisten a una clase o paguen una cuota en lugar de pasar
una prueba de conducción. Beber mientras se conduce, enviar mensajes de texto o utilizar un
teléfono móvil durante la conducción también son comunes (OCDE, 2017).
La seguridad es particularmente un problema para las mujeres, y puede limitar su disposi-
ción a explorar el país fuera de los grandes destinos (OCDE, 2017). Se han puesto en marcha
algunas medidas especiales para mejorar su seguridad. Durante las horas pico, los vagones
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en la parte delantera del tren en el metro de la Ciudad de México están reservados exclusiva-
mente para mujeres y niños (OCDE, 2017). México también ha sido un país líder en América
Latina en el desarrollo de Empresas de Redes de Transporte (ERT) como Uber y Cabify. La
seguridad, real y percibida, es una consideración importante en las decisiones de viaje. Los
turistas que creen que pueden viajar con seguridad y facilidad dentro de una ciudad son más
propensos a explorar atracciones secundarias (OCDE, 2017).
México ha demostrado su capacidad para innovar en cuestiones de seguridad turística con
una serie de programas diferentes para agilizar y acelerar la entrada en la frontera. El ‘Pro-
grama Paisano’ facilita las visitas a México durante los periodos vacacionales que realizan los
mexicanos que residen en EUA. En 2014 11 millones de viajeros hicieron uso del programa, el
cual es dirigido por una Comisión Intersecretarial en conjunto con 17 dependencias guber-
namentales (OCDE, 2017).
Una política implementada con el fin de mejorar a la seguridad turística es la creación de
una policía especializada en la Ciudad de México, Acapulco, Mérida y Puebla, entre otros des-
tinos (Policía Turística Puebla, 2016). Los policías turísticos se capacitan en diferentes idio-
mas y tienen un amplio conocimiento del destino y sus atractivos. Generalmente se mantiene
vigilancia a pie en las áreas de afluencia turística. Su función es proveer seguridad, prevenir el
crimen y proporcionar información a turistas que tienen preguntas o problemas (OMT, 1996).
México también cuenta con un servicio de seguridad turística en las autopistas conocido como
los Ángeles Verdes que asisten a viajeros con problemas vehiculares (OMT, 1996).
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La Gráfica 6 ilustra los factores individuales y comunitarios que contribuyen a la resilien-
cia de los destinos turísticos. Sería interesante investigar cómo lograr una masa crítica de
cooperación y reacción para superar las crisis, tomando en cuenta que no está empíricamente
garantizado que los destinos logren su potencial, con o sin apoyos o castigos.
4. Conclusiones
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sas turísticas y sus empleados, y también a los residentes del destino, y específicamente las
interrelaciones temporales entre los mismos que provoca la inseguridad, reconociendo que
las víctimas y los perpetradores podrían pertenecer a cualquiera de los grupos. En el tercer
enfoque es un análisis de la interacción entre tipos de turismos (ejemplo, ‘sol y playa’) y tipos
de turistas (ejemplo, ‘turista organizado de masa’), tomando en cuenta que distintos tipos de
turistas buscan diferentes experiencias en destinos, y que las características de los mismos
destinos evolucionan en el tiempo, siendo más novedosas en etapas iniciales y más familiares
en su madurez. Mientras que por un lado están los allocentrics que buscan la aventura aun y
cuando implica algo de riesgo, del otro extremo están los ‘nativistas’ que piensen mucho antes
de visitar a un destino local por el miedo total a lo desconocido. El cuarto enfoque discute a
las políticas públicas que son necesarias para proporcionar un turismo seguro, debido, por
ejemplo, a elementos delictivos que toman ventaja de descuidos de las autoridades para apro-
vechar a hot spots que ofrecen prospect-refuge-escape para sus actividades criminales. En
general, existen fallas de mercado en destinos emergentes que requieren de la intervención de
las autoridades para estructurar una oferta turística con seguridad. Con el paso del tiempo, la
infraestructura y oferta de actividades se amplía; las empresas privadas participan de manera
proactiva en la provisión de la seguridad y los maleantes se desaniman por contar con menos
oportunidades para cometer crímenes. La evolución de un destino demanda el diseño de po-
líticas que se requieren corregir en cuanto fallen, como se ejemplifica en el caso de políticas de
transporte seguro en México. El quinto y último enfoque reconoce que la inseguridad turís-
tica tiene su propio ciclo de vida, en el sentido que un evento de inseguridad podría, debido a
la intervención decidida de las autoridades, convertirse en una ventaja a largo plazo, siempre
y cuando se logre promover una cultura de solidaridad y apoyo mutuo entre proveedores de
servicios, autoridades y residentes, consiguiendo en el proceso la resiliencia de destinos inno-
vadores.
Se espera que el artículo motive a la investigación de la seguridad turística a través de los
procesos y ciclos inherentes a su evolución señalados aquí. Un enfoque dinámico permite
una mayor comprensión de un fenómeno complejo y multidimensional. También ofrece una
plataforma provechosa para diseñar y monitorear políticas públicas que, directa o indirecta-
mente, inciden en la seguridad turística.
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5. Referencias
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