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Templo Kailasanatha en Ellora, India

Cuevas Ellora

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Ellora, situada en el

estado de Maharashtra, a unos


30 kilómetros de distancia de
Aurangabad, y a cerca de 400 de
Mumbay, seconvirtió en la
capital de un potente reino en el
752, cuando el rey Dantidurga,
de la dinastía de los Rashtrakuta,
de Malkhed, conquistó Badami,
derrotando a los Calukya del
Karnataka.

1. El templo de
Kailasanatha.
Probablemente, fue
este mismo soberano el que
inició la excavación de uno de los
lugares absolutamente
Vista aérea del Kialasanatha de Ellora. fundamentales de la
arquitectura rupestre, el
Kailasanatha, aunque el que lo terminó fue Krishna 1 (757-783), monarca al que
tradicionalmente se le atribuye. La ciclópea construcción, la más grande del mundo en su
género, fue realizada extrayendo centenares de miles de metros cúbicos de roca a partir de la
cumbre de la colina y procediendo la excavación hacia abajo, obra dirigida con maestría por
escultores y pintores que trabajaron conjuntamente con los dedicados a tallar la piedra. De 33
1
Página

Plano del conjunto de todo el recinto de Ellora.


metros de altura y
estructurado en un
rectángulo de 91 x 39 metros,
el Kailasanatha se articula a lo
largo del eje este-oeste y se
caracteriza por una insólita
orientación occidental,
debida probablemente a la
posición de la colina. Se trata,
pues, de arquitectura
esculpida, realizada no
conjuntando las diversas
partes que la componen, sino
«retirando» el material
circundante que sobra. La
operación es ritual y
Kailasanatha tras cruzar el pórtico de entrada. simbólica, ya que el
arquitecto-sacerdote libera
de la materia amorfa la forma oculta del Divino y la revela a los devotos.
El templo, que formalmente se inspira en el Virupaksha de Pattadakal y en el
Kailasanatha de Kancipuram, y en el que trabajaron maestros procedentes del reino de los
Pallava, recibió un nombre que indica la voluntad de representar el paraíso del dios Shiva,
situado en el pico homónimo del mítico monte Meru.
Más allá del pórtico de entrada, articulado sobre dos planos, se abre una sala vigilada
por dos elefantes monolíticos de tamaño casi natural, mientras que a los lados del pabellón de
Nandi se alzan dos dvajastambha, las pilastras que sostienen el estandarte del templo. En los
contrafuertes de la colina se han excavado una serie de ambientes intercalados con
columnatas: a la izquierda de la entrada, una celda de dos pilastras contiene las efigies de los
tres ríos más sagrados, el Ganges, el Yamuna y el Sarasvati, este último seco en la actualidad. En
el mismo lado de la sala se
abre el Lankeshvara, un
mandapa hipóstilo al que
se asoma el sagrario,
circundado por el
deambulatorio,
enriquecido con relieves
de notable plasticidad.
La columnata, El templo de
probablemente posterior Kailasanatha
en varios siglos, prosigue en Ellora
sobre el lado oriental de la (India) y sus
sala del templo y contiene principales
una serie de paneles
inspirados en la mitología dependencias.
shivaíta. La galería
meridional, decorada con
bajorrelieves, se ve
interrumpida por el
Paralanka, una gruta en
2

tres planos, antiguamente


Planta del templo de Kailasanatha y construcciones
Página

unida por una pasarela al


Kailasanatha. Un poco más abyacentes.
Interior del templo, al fondo el linga de Shiva.

allá está la gruta de las Saptamatrika, las «Siete Madres», principales aspectos de la Shakti, la
divina energía femenina que manifiesta y sostiene el mundo.
Al salir al nivel superior del pórtico de acceso, se cruza un primer puente que conduce
al pabellón de Nandi, unido a su vez mediante una segunda pasarela al pórtico principal del
mandapa, al que también se puede acceder por la sala mediante dos escalinatas laterales. En el
interior, dieciséis columnas esculpidas sostienen el techo artesanado, que aún conserva restos
de pintura.
En efecto, todo el templo estaba estucado y pintado de vivos colores. En el pequeño
vestíbulo, el acceso a la celda que contiene un linga colosal está protegido por Ganga, la diosa
del dios Ganges, representada a la grupa del makara, el monstruo acuático que es su
cabalgadura, y Yamuna, la diosa del río jumna, representada sobre una tortuga.
Tres lados del sagrario aparecen rodeados por un pasillo a cielo abierto, al que se
asoman cinco celdas dominadas por estructuras en miniatura que reproducen las torres
piramidales principales: (en este caso desarrolladas en cuatro pisos), coronadas por una cúpula
octogonal con cuatro estatuas de Nandi en los ángulos. El cortejo de edificios en miniatura que
adornan las terrazas de la pirámide recuerdan las moradas de los dioses en la montaña celeste.
En su interior, Kailasanatha está cubierto de decoraciones y grupos escultóricos que representan
una de las muestras más ricas del mundo hindú.
Predominan las imágenes de Shiva, representado con elementos precisos: el tridente,
3

vinculado con los simbolismos del número tres; el tamborcillo en clepsidra, fuente del sonido
Página

primordial, vibración que ha dividido la unidad del Todo para formar la pluralidad del mundo
manifiesto; el collar de
calaveras que simbolizan
los universos infinitos
ingeridos por el Absoluto, y
finalmente las serpientes
enroscadas alrededor del
cuello y de los brazos.
En la segunda de
las casas de Shiva reina el
arco, el khatvanga, un asta
con una calavera fijada en
una de sus extremidades, el
lazo para capturar a los
pecadores obstinados, el
hacha que corta los
vínculos y el antílope,
figura que recuerda la vida
forestal. Linga de Shiva.
El atuendo del dios
consiste en una piel de tigre o de ciervo, asegurada en torno a las caderas, pero a veces Shiva
también aparece con una piel de elefante arrebatada a un demonio que había adoptado tal
disfraz. Sobre los largos cabellos enroscados en la parte alta de la cabeza, ornamentado con el
falso lunar, se añade Ganga, la diosa del dios Ganges, descendida del cielo para purificar los
pecados de los hombres.
La representación más potente de Shiva, sin embargo, es anicónica: en la garbhagriha,
la celda «seno» del templo, está, de hecho, representado el linga. Emblema fálico, este último
posee un significado que no se corresponde con tal función: heredado del simbolismo de los
menhires, el linga es en realidad la forma visible del axis mundi, «eje cósmico», alrededor del
cual gira el universo y su significado axial lo asimila al monte Meru, mítico centro del cosmos. Se

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Página

Galería perimetral que rodea al templo por el exterior.


trata, pues, de la
fuente del Todo, del
Absoluto, del que
emanan y al que
regresan los seres. En
los templos hindúes y
por encima del linga
se coloca un
recipiente que destila
agua, un recuerdo
visible de la
convicción de que la
vida tuvo su origen en
las aguas cósmicas, y
de la chispa ígnea
emanada de su seno;
el linga es, de h echo,
expresión del fuego y
de la luz. La base
circular en la que se
inserta es la yoni,
símbolo genital
femenino, emblema
de la diosa de
antiquísimo origen
religioso, efigie de
Parvati. El linga-yoni
se corresponde por
tanto con la pareja
Shiva-Parvati y
simboliza el origen de
la existencia
diseminada a partir
de la unión del
principio acuático,
húmedo y femenino,
la diosa, con el
Vista desde el exterior, en primer término uno de los dos
principio ígneo, cálido
dvajastambha o pilares para colocar los estandartes del tempo.
y masculino, el dios.
La imagen del «dos en
uno», ya sea el linga-yoni o el Ardhanarishvara, representa la unicidad del Ser más allá de la
aparente multiplicidad. Junto a los diversos aspectos de Shiva y los momentos más destacados
de su ciclo mitológico (las bodas con Parvati, la lucha contra diversos demonios, la ejecución del
tandava, la danza que aniquila el universo al final del ciclo cósmico y otros muchos), las paredes
del Kailasanatha de Ellora contienen parejas divinas, gana (los genios panzudos del cortejo de
Shiva), ninfas celestes, músicos, Vidyadhara («portadores voladores de sabiduría») y otros seres
celestes. El basamento del templo, animado por un cortejo de elefantes y de leones, despliega
como un manuscrito petrificado la historia de los dos grandes poemas épicos indios, el
Mahabharata y el Ramayana. Alrededor de la impresionante montaña de Shiva, que ostenta el
5

núm. 16, hay otros numerosos ambientes rupestres excavados entre los siglos V y XI.
Página
2. Otras
construcciones de
Ellora.
A la derecha del Kailasa se
encuentran las más antiguas, una
serie de doce grutas budistas de
cronología diversa, todas vihara, es
decir, «monasterios», a excepción
de la núm. 10, llamada «de
Vishvakarma», que es en realidad un
caityagriha, «lugar de culto» que
fue, al parecer, el último excavado
en la India: precedido por una
pequeña sala, presenta una veranda
y dos celdas laterales, mientras en la
fachada hay una abertura trilobada,
situada en el primer piso, que ha
formado la ventana en forma de
herradura. El interior sigue la clásica
planimetría absidal en tres naves, en
la que resalta la galería superior,
desde la que se puede contemplar la
bóveda con nervaduras imitando
madera. En el ábside, adosada a una
stupa, hay una majestuosa estatua
de Buda sentado en el trono y
flanqueado por dos Bodhisattvas. Es
Cueva budista (10), llamada del Carpintero. propio de la evolución religiosa del
budismo Mahayana el transformar
la estructura de los vihara, que de simples hospedajes para los monjes se transformaron en
suntuosos lugares de culto. Articulándose sobre diversos pisos, como en el caso de los
monasterios núm. 11 y 12, los ambientes se enriquecen con verandas, salas de reunión
sostenidas por pilastras de espectacular exquisitez, galerías laterales, sagrarios, estatuas y
bajorrelieves, el ejemplo más interesante de este género es la gruta núm. 2. La presencia de la
divinidad femenina y de escenas eróticas, como se observa en la gruta núm. 11, llamada «Do
Thal», se debe a la influencia del Vajrayana, la última revisión del mensaje del Iluminado, que
amplió ulteriormente el panteón budista. Aparte de las grutas budistas, se excavaron en la roca
otros diecisiete ambientes, destinados a alojar a ascetas hindúes, la mayoría de ellos shivaítas y
jamas. A diferencia de las budistas, las grutas hindúes evitan una clasificación arquitectónica
exacta y las pinturas que las adornan se han perdido casi por completo. Por lo que se refiere a
la iconografía, ésta ha alcanzado ya una espléndida madurez: la herencia del período gupta,
filtrada por los artistas de Vakataka y de Satavahana, se enriquece con estímulos provenientes
del sur y, particularmente, del Deccan, con la dinastía Calukya, que encuentra intérpretes
atentos e innovadores entre los Rashtrakuta.
A la derecha del Kailasa también son interesantes la gruta núm. 14, llamada «de Rayana»
y la núm. 15, llamada «de los Dashavatara», es decir, de las «diez encarnaciones» del dios
Vishnú. La primera inserta la celda en el mandapa, que la envuelve, creando el deambulatorio,
mientras la segunda, precedida de una sala con un pabellón dedicado posiblemente a Nandi, se
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Página

imposta sobre dos niveles: uno bajo, bastante desnudo, constituido por una sala hipóstila y
cuatro celdas, y un piso superior con un mandapa con espléndidas pilastras sobre el que se abre
el garbhagriha, un pequeño hueco que recoge el linga, precedido por el vestíbulo, aunque
desprovisto de deambulatorio; los relieves se cuentan entre los más hermosos de Ellora. La gruta
de Rameshvara, la núm. 21, situada a la izquierda del Kailasa, tiene una espléndida veranda con
celdas laterales, a la que se asoma el garbhagriha, circundado por el deambulatorio y adornada
con notables estatuas, incluida una de Shiva danzante en una insólita postura.
Resulta espectacular la gruta núm. 29, llamada «Dhumar Lena» o «Sita ki nahani», el

Panel de Shiva Nataraja en Dhumar Lena o cueva 29.

«Baño de Sita», cruciforme y con la celda central del linga cúbica y abierta a cuatro lados, incluida
en un mandapa de pilastras, precedido por un pórtico. Cinco grutas en el extremo izquierdo del
contrafuerte de Ellora fueron excavadas por monjes jaina, seguidores del fina, el «Vencedor» y
concretamente de la corriente digambara, es decir, de los que van «vestidos de espacio» y por
tanto desnudos. La núm. 32, la Indra Sabha, es la más hermosa, inspirada en el Kailasanatha y
fechada entre los siglos IX y X. Pasada la entrada se encuentra en la sala, sobre una alta peana,
un pequeño pabellón muy elegante, precedido por cuatro pórticos y rematado por un
recubrimiento piramidal; está flanqueado por un elefante monolítico de tamaño natural y por
una columna con cuatro genios en la cima.
El templo rupestre consta de una veranda con dos celdas laterales, un mandapa y el
garbhagriha; las columnas del mandapa están adornadas con un juego de volutas florales a tres
cuartos del fuste acanalado. El primer piso, mucho más decorado y con numerosas estatuas de
profetas jaina en los nichos, presenta restos de pintura, evidentes también en los otros anejos.
Las jambas y el arquitrabe de la puerta de la celda están exquisitamente tallados.
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