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La Historia de José y Carmen en Sevilla

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PRÓLOGO no se le recordara como El Navarro, un forajido a cuya

Oscuro, se enciende un foco a la izquierda y aparece cabeza habían puesto precio.


MERIMÉE con un cuaderno de notas en la mano. Siempre son los otros los que hablan, nunca los bandoleros,
así que le prometí difundir su historia y encargar una santa
MERIMÉE misa por la salvación de su alma.
Mi nombre es Prospere, Próspero, para los españoles.
No tengo nacionalidad definida. Mitad inglés, mitad francés. Me enteré por sus propios labios de las tristes aventuras que
Soy escritor, viajero, humanista, arqueólogo, y me gusta van a oír
especialmente bucear en los misterios del corazón humano. Se sienta en el borde del escenario y abre el libro como
para comenzar a leerlo
En el otoño de 1830 me aventuré por los caminos de España Es la historia de cómo una sola mujer puede turbar la
en busca de información sobre las dinastías Mazdalí y conciencia de un hombre.
Pompeia, que es tanto como decir, en busca de datos sobre
dos capitales históricas del Islam: Córdoba y Granada. Suena la música de la ópera de Carmen (pista 6). Y se va
apagando un poco el foco de la izquierda y encendiendo
El azar o tal vez el destino, me llevó a conocer a José. el de la derecha. Mientras suena la música JOSË
Había oído hablar de los bandoleros, pero había dejado de empieza a reaccionar poco a poco, como a cobrar vida.
creer en su existencia a fuerza de oír hablar de ellos sin Se levanta como buscando algo. Cuando se baja la
tropezármelos nunca. Soy escritor, y escucho la vida. Le música comienza la escena.
convidé a tabaco y bebida pensando que la experiencia
podría servirme para alguno de mis escritos. En España, un JOSÉ
cigarro ofrecido y aceptado establece relaciones de Entre suspiros
hospitalidad, como en Oriente compartir el pan y la sal. ¡Carmen!, ¡Carmen!,
Se pone de rodillas en el suelo y como si la estuviera
Unas semanas más tarde, volvimos a coincidir, en Sevilla, viendo tumbada frente a él
pero ahora la situación había cambiado. Esta vez nos
encontramos en un calabozo, dónde mi bandolero esperaba MERIMÉE Y JOSÉ
paciente la pena de muerte. Empieza MERIMÉE a leer la historia y JOSË a contarla
se enciende suave el foco de la derecha donde esta JOSÉ a la vez, pero más bajito. El foco de la izquierda se ira
cabizbajo, descamisado y despeinado, sentado en una apagando poco a poco
silla o un taburete de madera (reja) Su pelo azabache, como buena andaluza, aún creo estar
Soy un hombre de letras, y es fácil para mí buscar las viendo sus grandes ojos negros mirarme fijamente mientras
palabras y decir frases que quieren traer el consuelo pero que caía. Ahora esos ojos que a tantos hombres hicieron perder
a menudo tan sólo consiguen provocar el sentido serían sólo míos,…dicen que la buena andaluza
más dolor. El dolor y el amor son nuestros eternos maestros. para ser bella debe tener tres cosas negras: las pestañas,
Él quería desahogarse y que su historia no se perdiera, que
1
las cejas, y el cabello; tres cosas blancas: la cara, los dientes
y las manos,…
Se apaga el foco de la izquierda del todo. Y MERIMÉE
sale de escena
JOSÉ
..y tres cosas sonrosadas: los pezones, las uñas y los labios;
y por dios que ella lo tenía todo, pero esos labios… por besar
esos labios, cálidos y ardientes daría la vida! (reaccionando
como si de pronto saliera del ensimismamiento, y poco a
poco va dirigiéndose más al público) Pero qué digo! Esa
boca… esa boca fue la que me embaucó, la que me hizo
olvidar el mundo, desertar de mi patria, engañar mis raíces y
abandonar mi destino… (pausa y se vuelve a calmar) o
quizá mi destino fuese este, fuera ella, vivir sólo para ella y
morir por amarle tanto, tanto…tanto, que ¡tenía que ser sólo
mía!. (Pausa, recapacita) Pero no me considere un
monstruo, no fue mi culpa, yo no era así antes de conocerla;
(levantándose) fue ella, fue ella… esa bruja, gitana,
embaucadora, la que me hizo olvidar quién soy.
Ahora por fin me pertenecía
Al público
Señor, usted me juzgará como un loco, y al fin de cuentas,
eso es lo que soy, en lo que esa mujer me convirtió; pero si
pudiera regresar a la inocencia de un pobre oficial del
ejército, y borrar a Carmen de mi existencia… no lo haría. Si
la hubiera visto bailar, si la hubiera escuchado cantar, si
hubiera olido su aroma a jazmín… me comprendería, Y
créame señor, que puede que entonces, fuera usted quién
estaría en mi lugar.
Se queda quieto mirando al público
Oscuro

2
ACTO I Micaela se vuelve como para irse.

ESCENA I SOLDADO 1
Fijaos, se vuelve.
Suena la obertura de Carmen desde el segundo 31,
mientras se coloca en el lado izquierdo del escenario la SOLDADO 2
banqueta, y en el lado derecho al fondo, dos bancos. ¿Vamos en su ayuda?
Cuando empieza a ir más rápido (en 20 seg.) tiene que
estar todo listo, hay un momento en que baja mucho la MORALES
música, se van encendiendo las luces, y en escena hay ¿Qué buscas, preciosa?
gente pasando, vuelve la música rápida, y cuándo vuelve
la lenta, empiezan a entrar por la derecha, Morales, y dos MICAELA
soldados, avanzan con paso firme hasta el extremo Se vuelve hacia ellos y se acerca pero no mucho, como
izquierdo y se quedan ahí viendo pasar a la gente, uno se si le dieran miedo
sienta en el taburete. Se acaba la música y se quedan Busco a un cabo.
solos los soldados. Empiezan a hablar muy gallitos entre
risas y colegueo. MORALES
¡Aquí estoy!
MORALES
En la puerta del cuerpo de guardia. Para matar el tiempo, se MICAELA
fuma, se charla, se ve pasar a la gente Mi cabo se llama don José. ¿Le conoce usted?

SOLDADO 1 MORALES
En la plaza, unos pasan, otros vienen. A José, todos le conocemos.

SOLDADO 2 MICAELA
Otros van Por favor, ¿está con ustedes?

MORALES MORALES
Extraña gente esa gente. No es cabo de nuestra compañía.

Entra Micaela por la derecha, como buscando a alguien. MICAELA


Entonces, no está aquí.
MORALES
Mirad a esa joven, parece que quiere hablarnos; MORALES
No, encanto, no está aquí.
3
Pero estará en seguida. Lleva del brazo a su joven esposa; sin duda, el amante no
Cuando la guardia entrante releve a la guardia saliente. está lejos; saldrá de cualquier rincón.
Pero mientras viene, ¿quieres, niña hermosa, tomarte la Pausa
molestia de entrar un instante con nosotros? ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! Aquí está. Veamos lo que va a pasar.

MICAELA SOLDADO 1
¡Con ustedes! Imitando el saludo solícito del joven
¡Qué fortuna encontrarles aquí!
SOLDADO 1
Con nosotros. SOLDADO 2
Imitando el mal humor del marido viejo
MICAELA ¡Servidor de usted!
¡No! ¡No! Mil gracias, señores soldados.
MORALES
MORALES Narrando lo que pasa, y los soldados imitando la escena
Entra sin temor, monada, te prometo que tendremos para tu cómicamente.
querida persona, todos los miramientos necesarios. Saluda, habla con agrado. El marido viejo arruga el ceño.
Imitando a la señora.
MICAELA Pero con aire muy halagador la dama acoge al galán.
No lo dudo; sin embargo… volveré luego, es más prudente. ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!
Volveré cuando la guardia entrante releve a la guardia ¡Esperad! Parece que el joven quiere entregarle una carta a
saliente. su amante, veamos como se las arregla.
Adiós señores soldados. Dan juntos algunos pasos; el enamorado levanta el brazo,
señalando algo al marido, y el marido siempre de mala gana
Se marcha corriendo mira hacia arriba. ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!
La jugada ha concluido, porque la dama ha cogido la carta.
MORALES ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!
El pájaro vuela, nos consolamos de ello. Reanudemos
nuestro pasatiempo, y veamos pasar a la gente.
Pausa
¡Atención! ¡Chitón! ¡Silencio!
Señalando al lado derecho del escenario, describiendo
algo que sucede fuera de escena
¡Mirad se acerca un marido viejo, con mirada desconfiada y
aspecto celoso!

4
ESCENA II JOSÉ
Es Micaela. Sólo puede ser Micaela.
CHIQUILLOS
Desde fuera MORALES
Con la guardia entrante llegamos. Aquí estamos… No ha dicho su nombre.
Suena, trompeta estridente. Ta ra ta ta, ta ra ta ta
La guardia es relevada. La guardia saliente pasa por
Entran los chiquillos por la derecha, imitando el paso del delante de la guardia entrante, los chiquillos, en
soldado y seguidos por ZUÑIGA, JOSÉ y SOLDADO3 formación y con paso militar, siguen a los soldados que
se van por la derecha.
CHIQUILLO1
Marchamos con la cabeza erguida somos soldaditos, CHIQUILLOS
marcando, sin error, un, dos, marcando el paso. Y la guardia saliente vuelve al cuartel y se va.
Suena, trompeta estridente, ta ra ta ta, ta ra ta ta.
CHIQUILLO 2
Los hombros hacia atrás y sacando el pecho, los brazos así a CHIQUILLO1
lo largo del cuerpo. Marchamos con la cabeza erguida somos soldaditos,
Con la guardia entrante suena, trompeta estridente, llegamos, marcando, sin error, un, dos, marcando el paso.
aquí estamos, ta ra ta ta, ta ra ta ta
CHIQUILLO 2
La guardia entrante se alinea frente a la guardia saliente. Los hombros hacia atrás y sacando el pecho, los brazos así
Se saludan. a lo largo del cuerpo.
Con la guardia entrante suena, trompeta estridente,
MORALES llegamos, aquí estamos, ta ra ta ta, ta ra ta ta.
A JOSÉ
Una chica guapa ha venido preguntando por ti. Ha dicho que
volvería.

JOSÉ
¿Una chica guapa?

MORALES
Sí, y agradablemente vestida, con falda azul, trenzas que
caen sobre los hombros…

5
ESCENA III JOSÉ
Sí, pero los hombres no pueden entrar en esa nave sin
Se han quedado solos el teniente ZÚÑIGA, JOSÉ y autorización…
SOLDADO3.
ZÚÑIGA
ZÚÑIGA ¡Ah!
Dígame cabo.
SOLDADO3
JOSÉ Porque cuando hace calor las obreras se aligeran de ropa,
Cuadrándose. las jóvenes sobre todo.
Mi teniente.
ZÚÑIGA
ZÚÑIGA ¿Las hay jóvenes?
Llevo en el regimiento sólo dos días y nunca había venido a
Sevilla. ¿Qué es ese gran edificio? JOSÉ
Claro que sí, mi teniente.
JOSÉ
Es la fábrica de tabaco… ZÚÑIGA
¿Y guapas?
ZÚÑIGA
¿Son mujeres quienes trabajan ahí? JOSÉ
Riéndose
JOSÉ Lo supongo… Pero en realidad, y aunque ya he estado de
Sí, mi teniente. Ahora no están; muy pronto, después de guardia varias veces aquí, no estoy muy seguro, porque
comer, volverán. Le aseguro que en ese momento habrá nunca las he mirado mucho.
mucha gente para verlas pasar.
ZÚÑIGA
ZÚÑIGA ¡Vamos anda!
¿Son muchas?
JOSÉ
JOSÉ ¿Qué quiere usted? Me dan miedo esas andaluzas. No
Ciertamente, con seguridad cuatrocientas o quinientas hacen estoy hecho a sus maneras, siempre de broma, jamás una
cigarros en una gran nave… palabra en serio.

ZÚÑIGA
Debe de ser curioso.
6
ZÚÑIGA
Y, además tenemos debilidad por las faldas azules y por las ZÚÑIGA
trenzas que caen sobre los hombros… Debía haber empezado por ahí. Ahora comprendo por qué
no puede usted decirme si las obreras de la fábrica son
JOSÉ guapas o feas.
Riéndose.
¡Ah! ¿Mi teniente ha oído lo que Morales me decía? Se oye la campana de la fábrica

ZÚÑIGA JOSÉ
Sí Ahí suena el toque de la campana, mi teniente, y usted
podrá juzgar por sí mismo… Por mi parte, voy a hacer una
JOSÉ cadena para sujetar la baqueta.
No se lo negaré, las faldas azules, las trenzas, es el atuendo
de Navarra… eso me recuerda mi tierra.

ZÚÑIGA
¿Es usted navarro?

JOSÉ
Y cristiano viejo.
Me llamo don José Lizarrabengoa. Querían que fuera
sacerdote, y me hicieron estudiar. Pero yo progresaba poco,
me gustaba demasiado jugar al frontón.
Un día que gané, un chico de Álava se metió conmigo, le
vencí, pero tuve que salir de mi tierra. ¡Me hice soldado!
No tenía padre; mi madre me siguió y vino a vivir a diez
leguas de Sevilla, con la pequeña Micaela… una huérfana a
la que mi madre ha recogido, y no ha querido separarse de
ella.

ZÚÑIGA
¿Y qué edad tiene la pequeña Micaela?

JOSÉ
Diecisiete años

7
ESCENA IV CIGARRERA 4
El humo.
Empieza la música y entran los JÓVENES por la
izquierda. CIGARRERA 5
El humo.
JÓVEN 1
La campana ha tocado, venimos aquí a acechar la entrada de MANUELITA
las obreras. Suavemente se sube a la cabeza, agradablemente nos pone
el alma de fiesta.
Van entrando por la derecha, todas las CIGARRERAS
menos CARMEN. Cada una con un puro en la boca o en CIGARRERA 1
el escote. Y un clavel blanco. En el aire seguimos con la vista el humo.

JÓVEN 2 CIGARRERA 3
Os seguiremos, cigarreras morenas diciéndoos al oído El humo.
palabras de amor.
CIGARRERA 4
Se sube la música, las cigarreras flirtean con los El humo.
soldados y los jóvenes y se ponen en los bancos. Tres en
cada uno. CIGARRERA 5
El humo.
SOLDADO 3
Miradlas… impúdicas miradas, cara coqueta. Fumando, todas CIGARRERA 3
llevan entre los dientes el cigarrillo. Las palabras dulces de los amantes son humo.

CIGARRERA 1 CIGARRERA 4
En el aire, seguimos con la vista el humo que hacia el cielo Sus vehemencias y sus juramentos son humo.
sube. Sube perfumado.
CIGARRERA 5
CIGARRERA 2 En el aire seguimos con la vista el humo.
En el aire seguimos con la vista el humo.
CIGARRERA 3
CIGARRERA 3 El humo.
El humo.
CIGARRERA 4
El humo.
8
CIGARRERA 2 ESCENA V
El humo.
JÓVEN 1
JÓVEN 1 Pero no vemos a la Carmencita.
Sin desdenes. Hermosas, escuchadnos.
CIGARRERA 6
JÓVEN 2 Ahí está.
Vosotras a quienes adoramos, a quienes idolatramos.
MANUELITA
Repiten riéndose ¿Acaso no tenéis suficientes mujeres aquí?
Pausa y ante la falta de respuesta, contesta de mala
CIGARRERA 1 gana
Las palabras dulces de los amantes son humo. Ahí está la Carmencita, ahí la tenéis. Y ojala se os atragante
esa mala zorra.
CIGARRERA 5
Sus vehemencias y sus juramentos son humo. Entra CARMEN por la derecha, despacio y coqueta, le
echa una mirada de odio a MANUELITA. Los jóvenes
CIGARRERA 6 avanzan hacia ella, se colocan cada uno a un lado y ella
En el aire seguimos no la vista el humo. sigue hacia delante contoneándose y sin inmutarse.

CIGARRERA 1 JÓVEN 1
El humo. Carmen, tras tus pasos, todos vamos presurosos.

CIGARRERA2 JÓVEN 2
El humo. Carmen, sé amable, respóndenos al menos, y dinos qué día
nos querrás.
MANUELITA
El humo. CARMEN
Se da la vuelta, mirándoles.
¿Cuándo os querré? Por Dios, no lo sé.
Acaso jamás, acaso mañana; pero hoy no, seguro.
El amor es un pájaro rebelde que nadie puede amaestrar, y
se le llama en vano si le conviene rehusar. De nada sirven
amenazas o ruegos. Uno habla bien. Otro se calla;
Se da la vuelta, mirando de reojo a JOSÉ y como
diciéndoselo a él
9
Y prefiero al otro. No ha dicho nada, pero me gusta. El amor Carmen va la última. Los jóvenes se quedan mirándolas
es hijo de los gitanos, jamás conoció ley alguna; si no me y se van por la izquierda.
quieres, te quiero; si te quiero, ¡ten cuidado!...
Vuelve a hablarles a los jóvenes
El pájaro que creías sorprender levantó el vuelo y se
marchó…
El amor está lejos, puedes esperarle;
Se vuelve a girar y a hablar y a caminar hacia JOSÉ que
no le hace caso.
No le esperes más… está aquí… en torno a ti, deprisa,
deprisa viene, se va, y vuelve después… Crees cogerle y se
escapa; crees escaparte y te coge.
El amor es hijo de los gitanos, jamás conoció ley alguna; si no
me quieres, te quiero; si te quiero, ¡ten cuidado!
Se queda mirando al JOSÉ a su lado, al darse cuenta de
que no le hace caso, le habla.
¡Eh! ¿Compadre, qué haces ahí?...

JOSÉ
Hago una cadena de alambre de latón, para sujetar la
baqueta.

CARMEN
Riéndose.
La baqueta, ¿de verdad? Regálame la cadeneta, mi alma.

JOSE
Es para colgar mi baqueta

CARMEN
¿Y donde cuelgas tu baqueta por la noche?

Coge de su corpiño un clavel y se la lanza a JOSÉ. Éste


se levanta bruscamente. La flor ha caído a sus pies.
Carcajada general; la campana de la fábrica suena otra
vez. Las obreras salen por la derecha, contoneándose,
10
ESCENA VI ESCENA VII

JOSÉ Entra Micaela.


¿Qué quiere esto decir, esta actitud? ¡Qué desvergüenza!
Sonriendo. MICAELA
¡Todo porque yo no me fijaba en ella! Así que, siguiendo la ¿Señor cabo?
costumbre de las mujeres y los gatos que no vienen cuando
se les llama y vienen cuando no se les llama, ella ha venido. JOSÉ
Mira la flor de casia que está caída a sus pies. La recoge. Escondiendo precipitadamente la flor.
Con qué habilidad me ha lanzado esta flor. Aquí, ¿Qué?... ¿Qué ocurre? ¡Micaela! Tú…
exactamente entre los ojos, me ha hecho el efecto de una
bala que me alcanzaba. MICAELA
Huele la flor Yo
¡Qué olor penetrante! ciertamente si hay brujas, esta mujer es
una de ellas. JOSÉ
¿Y vienes de allá?

MICAELA
Vengo de allá, sí. Tu madre me envía.

JOSÉ
Mi madre…Pues bien, habla, ¿Mi madre?

MICAELA
Fiel mensajera, traigo de su parte esta carta y algo de
dinero, para añadirlo a tu paga,
Le entrega una bolsita
y además…

JOSÉ
¿Y además?

MICAELA
¿Y además?... No me atrevo, de verdad.
Y además… otra cosa aún que vale más que el dinero y
para un buen hijo, tendrá sin duda más valor.
11
JOSÉ ¿Qué demonio? ¿Qué peligro? No lo comprendo bien. ¿Qué
Esa otra cosa, ¿qué es? Habla, pues. quiere eso decir?

MICAELA JOSÉ
Sí, hablaré; te daré lo que me ha dado. ¡Nada! ¡Nada! Hablemos de ti, la mensajera. ¿Vas a volver a
Tu madre salía conmigo de la capilla, y entonces besándome, nuestra tierra?
me ha dicho: vas a marchar a la ciudad, no es largo el
camino, cuando estás en Sevilla, buscarás a mi hijo, mi José, MICAELA
mi niño, Y le dirás que su madre piensa noche y día en su Esta misma tarde, y mañana veré a tu madre.
ausencia. Que le echa de menos y que espera, que perdona
y que aguarda. Todo eso, se lo dirás de mi parte, y este beso JOSÉ
que te doy se lo darás de mi parte. Pues bien. Le dirás que JOSÉ que su hijo… Que su hijo la
ama y la venera, y que se conduce hoy como una buena
JOSÉ persona, para que su madre esté contenta de él. Todo esto,
Muy emocionado ¿no es así?, preciosa, se lo dirás de mi parte; y este beso
¿Un beso de mi madre? que te doy, (Le da un beso muy fraternal)se lo darás de mi
parte.
MICAELA
¡Un beso para su hijo! Te lo doy, José como lo he prometido. MICAELA
MICAELA Se alza un poco sobre la punta de los pies y da Sí, te lo prometo. De parte de su hijo José, se lo daré como
a JOSÉ un beso muy puro, muy maternal. JOSÉ muy lo he prometido.
emocionado la mira fijamente a los ojos. Un momento de
silencio. JOSÉ
Espera un poco ahora, voy a leer su carta.
JOSÉ
Veo a mi madre… vuelvo a ver mi pueblo. ¡Recuerdos de MICAELA
antaño! ¡Recuerdos de mi tierra! Llenáis mi corazón de fuerza Esperaré, señor cabo.
y de ánimo.
Mira hacia el lado derecho del escenario y habla JOSÉ
abstraído. Besando la carta antes de empezar a leer
¡Quién sabe de qué demonio yo iba a ser la presa! Me « ¡Sigue conduciéndote bien, hijo mío! Te han prometido
defiende mi madre, incluso desde lejos, y el beso que me hacerte sargento. Acaso podrías entonces dejar el servicio,
envía aparta del peligro y salva a su hijo. obtener un modesto empleo y volver junto a mí. Comienzo a
hacerme muy vieja. Volverías junto a mí y te casarías. Creo
MICAELA que no tendríamos mucho trabajo en encontrarte mujer, y sé
bien, por mi parte, la que te aconsejaría elegir. Precisamente
12
la que te lleva mi carta. No la hay más formal ni más ESCENA VIII
agradable…»
JOSÉ
MICAELA Leyendo.
Interrumpiéndole. «No la hay más formal, ni más agradable… no hay otra,
¡Es mejor que yo no esté aquí! sobre todo, que te quiera más… y si quisieras…» Sí, madre
mía, haré cuanto deseas. Con Micaela me casaré y en
JOSÉ cuanto a esa gitana, no será a mí a quien encandile con sus
¿Por qué razón? flores hechiceras.

MICAELA Gran algarabía en el interior de la fábrica, en el momento


Azorada. en que va a arrancarse la flor de la guerrera. ZÚÑIGA y el
Acabo de recordar que tu madre me encargó algunas soldado que estaban atrás abstraídos, se acercan al
pequeñas compras; voy a ocuparme de ello en seguida. centro del escenario

JOSÉ ZÚÑIGA
Espera un poco, acabo… ¡Pero bueno! ¿Qué pasa?

MICAELA SOLDADO 3
Volveré por ella antes de partir y la llevaré a tu madre. Adiós. Viene de la fábrica
Sale por la derecha
Sube el ruido, se apagan las luces, y salen los
SOLDADOS, las CIGARRERAS entran, tres a la izquierda
con CARMEN, y tres a la derecha con MANUELITA.
Coreografía.

MANUELITA
¿Qué tal pinta el Navarro, Carmen?

CARMEN
No me interesa.

MANUELITA
Será porque no se ha fijado en ella.
¿Tan pronto te vences?

13
CARMEN A PARTIR DE AQUÍ LO CAMBIARE UN POCO, Y QUITARE
Escúchame tú, yo tengo lo que quiero y no ha nacido aún un PROBABLEMENTE CASI TODO EL TEXTO HASTA FINAL
hombre que no se arrodille a mi paso. DE ESCENA,
Y FALTA DE REVISAR Y CAMBIAR ALGUN TEXTO DEL
MANUELITA RESTO DE LA OBRA, QUE NO ME HA DADO TIEMPO.
De no lavarte que te huele a pescao podrido. MÍRALO, CORRIGE LO QUE QUIERAS, Y YA LO
ACABARE EL DOMINGO CUANDO VUELVA
CARMEN
Habló la zorra

MANUELITA CIGARRERAS
¡Di que sí, Carmen! Mejor fresca que cigarrera. ¡Socorro! ¿No oyen? ¡Socorro, señores soldados!

CARMEN CIGARRERAS 1,2, y 3


¿Lo dices por ti o por tu madre? Es la Carmencita.

MANUELITA CIGARRERAS 4,5 y 6


¿Y no será, que al caloyo no le gustan las gitanas? No, no, no es ella.

CARMEN CIGARRERAS 1,2, y 3


¡Como me vuelvas a llamar gitana te rajo la cara! Es ella.

MANUELITA CIGARRERAS 4,5 y 6


Cantando De ninguna manera
Que ya está besada, ay señor,
Le ro le ro le ro CIGARRERAS 1,2, y 3
¡Gitana! ¡Que sí! En la disputa ella ha empezado a pegar.
Que ya está besada, CIGARRERAS
y yo ya no te quiero… Alrededor de ZÚÑIGA, cada grupo a un lado,
acusándose unas a otras
CARMEN se levanta de la silla y empuja la de No las escuche, señor, escúchenos, escúchenos,
MANUELITA, que se levanta también de la silla. Las escúchenos.
CIGARRERAS apartan las sillas, y comienza la
coreografía. CIGARRERA 3
Tirando del oficial hacia sí.

14
La Manuelita decía y repetía en voz alta que compraría
seguro un burro que le agradaba. ZÚÑIGA
¡Tranquilas, tranquilas! Alejaos y callaos.
CIGARRERA 6 Las mujeres intentan pegarse, con el teniente en el
Tirando también de ZÚÑIGA hacia ella. medio separándolas.
Entonces la Carmencita, burlona como es su costumbre, dijo:
¿un burro?, ¿para qué? Una escoba te bastará.

CIGARRERA 2
Manuelita respondió y dijo a su compañera: para cierto paseo
mi burro te servirá.

CIGARRERA 5
Y ese día podrás con derecho presumir; te seguirán dos
lacayos abanicándote con toda su alma.

CIGARRERA 1
A continuación, ambas se han agarrado del pelo.

ZÚÑIGA
¡Al diablo todo este cotorreo!
A JOSÉ
Tome, JOSÉ, un soldado con usted y vea quién causa el
alboroto dentro.
JOSÉ y SOLDADO 3 se cuadran al teniente y salen por la
derecha. Mientras las mujeres se agitan, disputan entre
ellas.

CIGARRERAS 1,2 y 3
Es la Carmencita

CIGARRERAS 4,5 y 6
No, no, escúchenos,…

Vuelven a rodear al teniente, esta vez mezcladas y dando


la espalda al público, tapando a ZÚÑIGA, éste las separa.
15
ESCENA IX No decía nada, mi teniente, apretaba los dientes y movía los
ojos como un camaleón.
Aparece Carmen en la puerta de la fábrica, despeinada y
descamisada, conducida por JOSÉ y seguida por CARMEN
SOLDADO 3. Zúñiga se acerca a ellos, hace un gesto con Me habían provocado… no he hecho más que
la cabeza a SOLDADO 3, y éste va a ocupar su puesto defenderme… el señor cabo le dirá…
separando a las cigarreras.
A JOSÉ
ZÚÑIGA ¿No es así, señor cabo?
¡Silencio! (las cigarreras se callan) Veamos, cabo… Ahora
que hay algo de silencio, ¿Qué ha encontrado dentro?... JOSÉ
Después de dudar un momento.
JOSÉ Todo lo que he podido comprender en medio del ruido, es
Primeramente me he encontrado con trescientas mujeres, que se había entablado una discusión entre estas dos
gritando, aullando, gesticulando, haciendo un estruendo señoras, y que como consecuencia de esa discusión, la
capaz de no oír tronar a Dios… A un lado había una con las señorita, con la navaja con la que estaba cortando la punta
patas en alto que gritaba: ¡Confesión! ¡Confesión!... me de los cigarros, había comenzado a dibujar cruces de San
muero… Tenía en la cara una X recién marcada de dos Andrés en la cara de su compañera.
navajazos… frente a la herida he visto… ZÚÑIGA mira a Carmen; ésta se queda impasible
Calla ante la mirada de Carmen después de lanzar una mirada a JOSÉ y encogerse de
hombros muy ligeramente.
ZÚÑIGA El caso me ha parecido claro. He rogado a la señorita que
¿El qué? me siguiera… Primeramente ha hecho un ademán como
para resistirse… después se ha resignado… y me ha
JOSÉ seguido, mansa como un cordero.
He visto a la señorita…
ZÚÑIGA
ZÚÑIGA ¿Y la herida de la otra mujer?
¿A la señorita Carmencita?
JOSÉ
JOSÉ Muy ligera, mi teniente, dos cortes a flor de piel.
Sí, mi teniente.
ZÚÑIGA
ZÚÑIGA A Carmen.
¿Y qué decía, la señorita Carmencita? Pues bien… ¿Ha oído usted? ¿Tiene algo que responder?...
JOSÉ Hable, aguardo…
16
Carmen se pone a canturrear, en vez de responder. SOLDADO 2 sale a por la cuerda por el lado izquierdo.
Un momento de silencio, durante el cual Carmen
CARMEN canturrea otra vez de la manera más impertinente,
Cantando mirando al oficial.
Hazme pedazos, abrásame, no te diré nada.
Desafío todo: el fuego, las armas e incluso el cielo. SOLDADO 2
Entrando por la izquierda, con la cuerda.
ZÚÑIGA Aquí tiene, mi teniente.
No son canciones lo que te pido, pido respuesta.
ZÚÑIGA
CARMEN A JOSÉ
Cantando Tome y áteme esas dos manos bonitas.
Guardo mi secreto y lo guardo bien; quiero a otro y muero Carmen, sin ofrecer la menor resistencia, tiende
diciendo que le quiero. sonriendo las dos manos a JOSÉ.
Realmente es un apena, porque es simpática… Pero por
ZÚÑIGA muy simpática que sea usted, no dejará de darse una vuelta
¡Ah! ¡Ah! Lo tomamos con ese tono… por la prisión. Allí podrá cantar sus canciones gitanas. El
A JOSÉ carcelero le dirá qué piensa de ellas.
Lo que es seguro, ¿no es eso?, es que hubo navajazos, y Las manos de Carmen quedan atadas por delante, hacen
que es ella quien los dio… que se siente en el taburete delante del cuerpo de
guardia. Queda inmóvil con los ojos bajos.
Las cigarreras 1, 2 y 3 consiguen deshacerse de Voy a escribir la orden. (A JOSÉ) Usted la llevará…
SOLDADO 3 y se precipitan en escena, gritando: ¡Si, si, Sale con SOLDADO 2 por la izquierda
es ella! CIGARRERA 1 queda cerca de Carmen. Ésta Y se van bajando las luces a la vez que se ilumina con
levanta la mano e intenta lanzarse sobre CIGARRERA 3. un foco el centro del escenario donde esta Carmen con
JOSÉ sujeta a Carmen. SOLDADO 3 sigue reteniendo al JOSÉ. El resto de personajes quedan en un segundo
resto de cigarreras en el lado izquierdo, toca un silbato y plano, inmóviles y a oscuras.
aparecen SOLDADO 1 y SOLDADO 2 que apartan a las Comienza a sonar una música.
mujeres y las llevan hacia el fondo del lado derecho del
escenario.

ZÚÑIGA
¡Eh! ¡Eh! Tiene usted la mano ligera, verdaderamente.
A los soldados.
Tráiganme una cuerda.

17
ESCENA X
CARMEN
Breve silencio. Carmen levanta la vista y mira a JOSÉ. Hace un momento usted ha dicho: palabra de navarro… ¿es
Éste se vuelve, se aleja unos pasos, después avanza usted de las Provincias?
hacia Carmen que sigue mirándole. Se apaga la música.
JOSÉ
CARMEN Soy de Elizondo.
¿Dónde me va usted a llevar?
CARMEN
JOSÉ Y yo de Etxalar.
A la cárcel, hija mía…
JOSÉ
CARMEN Parándose.
¡Ay! ¿Qué será de mí? Señor oficial, tenga compasión de ¡De Etxalar!...está a cuatro horas de Elizondo.
mí… Es usted tan joven, tan amable…
JOSÉ no contesta, se aleja y vuelve, bajo la mirada CARMEN
constante de CARMEN Sí, allí he nacido… Me llevaron unos gitanos a Sevilla.
Ésta cuerda, cuánto la ha apretado, esta cuerda… tengo Trabajaba en la fábrica para poder volver a Navarra, junto a
deshechas las muñecas. mi pobre madre que sólo me tiene a mí por sostén… Me han
insultado porque no soy de esta tierra de truhanes, de
JOSÉ vendedores de naranjas podridas, y esas bribonas se han
Acercándose a CARMEN puesto contra mí porque les he dicho que todos sus jaques
Si le hace daño, puedo aflojarla… El teniente me ha dicho de Sevilla con sus navajas no asustarían a un chico de
que le ate las manos…no me ha dicho… nuestra tierra con su boina azul y su maquila. Camarada,
Afloja la cuerda. amigo mío, ¿no hará usted nada por una pisana?

CARMEN JOSÉ
En voz baja y melosa. ¿Es usted Navarra?
Déjame escapar, te daré un trozo de la bar lachi, una
piedrecita que hará que te quieran todas las mujeres. CARMEN
No lo dude.
JOSÉ
Apartándose. JOSÉ
No estamos aquí para decir bobadas… hay que ir a la cárcel. Vamos, ande… Ni una de sus palabras es verdadera… sólo
Es la consigna, no hay más remedio. sus ojos, su boca, su tez… todo es de gitana…
Silencio. CARMEN
18
Gitana, ¿tú crees? Mi pobre corazón se consuela con facilidad. Mi corazón es
libre como el aire… Tengo pretendientes por docenas, pero
JOSÉ no son de mi gusto; estamos terminando la semana, quien
Estoy seguro de ello… desea quererme le querré… quien quiere mi alma… la tiene
libre…
CARMEN Llega usted en buen momento, apenas tengo tiempo de
Al grano, soy más que tonta por esforzarme en mentir… Sí, esperar, pues, con mi nuevo amante… junto a la puerta de
soy gitana, pero no dejarás de hacer lo que te pido. ¡Lo harás Sevilla, en casa de mi amigo Lillas Pastia iré a bailar
porque me quieres! seguidillas y a beber manzanilla.

JOSÉ JOSÉ
¡Yo! Cállate, te dije que no me hablaras.

CARMEN CARMEN
Pues sí, me quieres… no lo niegues, ¡entiendo mucho de No te hablo… canto para mí misma, y pienso… no está
eso! Tus miradas, la forma de hablarme. Y esta flor que has prohibido pensar, pienso en un oficial…, un oficial que me
guardado. ¡Oh! Puedes tirarla ahora… ya no importa. Ha quiere, y que uno de estos días seguramente podré querer…
permanecido bastante tiempo sobre tu corazón; el
encantamiento ya ha tenido efecto. JOSÉ
¡Carmen!
JOSÉ
Airado. CARMEN
No me hables más, lo oyes, te prohíbo que me hables… Mi oficial no es capitán, ni siquiera teniente, sólo es cabo.
Pero es bastante para una gitana, ¡y me digno contentarme
CARMEN con él!
Está muy bien, señor oficial, está muy bien. Me prohíbe
hablar, no hablaré más… JOSÉ
Mira a JOSÉ, que retrocede, de reojo. Y empieza a hablar Desatando la cuerda que sujeta las manos de CARMEN
canturreando. Carmen, estoy como un hombre borracho; si cedo, si me
Junto a la puerta de Sevilla. En casa de mi amigo Lillas entrego, cumplirás tu promesa… Si te quiero, me querrás…
Pastia, iré a bailar seguidillas y a beber manzanilla…
Si, pero sola una se aburre, y los verdaderos placeres son CARMEN
entre dos… Así que para hacerme compañía, llevaré a mi Susurrando
enamorado… Junto a la puerta de Sevilla,
¡Mi enamorado!... Que se vaya al diablo…Ayer le puse en la En casa de mi amigo Lillas Pastia
puerta… Bailaremos seguidillas
19
y a beberemos manzanilla. ESCENA XI

JOSÉ Se va iluminando todo el escenario, los personajes que


¡El teniente! Ten cuidado. estaban al fondo, quietos, vuelven a tener vida, entra
CARMEN vuelve a sentarse en el taburete con las manos ZÚÑIGA por la izquierda con un papel en la mano,
en la espalda. SOLDADO 2 va detrás suyo.

ZÚÑIGA
Aquí está la orden, partid y buena guardia.

CARMEN
A JOSÉ en voz baja.
En el puente te empujaré con todas mis fuerzas. Déjate
caer, lo demás corre de mi cuenta.
Se coloca tras JOSÉ y SOLDADO 2 se pone detrás de
CARMEN. Comienzan a andar hacia la izquierda,
CARMEN empuja a JOSÉ, que se deja caer. Confusión,
desorden, C huye por la derecha y las cigarreras quedan
rodeando a los soldados y riéndose a carcajadas.
Oscuro

ENTREACTO
Música, se ilumina el foco del centro, en él aparece
JOSÉ cabizbajo, ZÚÑIGA avanza hacia él y le quita los
distintivos de cavo, para dejarlo como un soldado más.
ZÚÑIGA se va. JOSÉ queda cabizbajo, mira al público, y
se apaga el foco.
Mientras sucede esto, se está cambiando el escenario, a
la izquierda un par de sillas de enea más la banqueta
que ya había, y a la derecha, se coloca una mesa entre
los dos bancos que ya estaban.

20
ACTO II Yendo hacia el grupo de la izquierda y animándolos a
salir también al centro. La música empieza a sonar
ESCENA I subiendo de volumen lentamente.
¡Los gitanos, con toda su alma tocan sus instrumentos
Se suben las luces, se baja la música. ardorosamente, y ese deslumbrante estruendo, hechiza a las
Taberna de Lillas Pastia. En la mesa de la derecha están cíngaras! ¡Con el ritmo de la canción, ardientes, locas
sentados ZÚÑIGA, MORALES, CARMEN, MERCEDES, y febriles, se dejan, embriagadas, transportar por el torbellino!
FRASQUITA. La mesa tiene alguna botella de vino y
vasos. A la izquierda, JÓVEN 1 y JÓVEN 2 hablan en las Suena la música, coreografía. Con las últimas notas
sillas, con CIGARRERA 1 y CIGARRERA 2 apoyadas en el CARMEN viene a caer jadeante sobre un banco de la
regazo. Lillas Pastia les sirve vino. En el centro, al fondo, derecha.
SOLDADO 3 está hablando entre CIGARRERA 3 y Después del baile, Lillas Pastia, con aspecto apurado, se
CIGARRERA 4 que coquetean con él descaradamente. pone a dar vueltas por en torno a los oficiales.
Hay bastante alboroto, la gente ríe, fuma y habla. La
música comienza a sonar más alto. CIGARRERA 3 y ZÚÑIGA
CIGARRERA 4, arrastran a SOLDADO 3 al centro del ¿Tiene algo que decirnos, maese Lillas Pastia?
escenario y comienzan a bailar mientras él da palmas.
Carmen está sentada viendo bailar a las gitanas y LILLAS PASTIA
ZÚÑIGA le habla bajo, pero ella no le presta ninguna Por Dios, señores…
atención.
Coreografía. MORALES
Baja el volumen de la música. Habla, veamos…

CARMEN LILLAS PASTIA


Las varillas de los sistros tintineaban con sonido metálico. Comienza a hacerse tarde… y estoy obligado, más que
Levantándose. Y yendo poco a poco hacia las gitanas. nadie, a cumplir las normas. Como el señor corregidor está
Y con esta extraña música las gitanillas se levantan. Las bastante mal dispuesto contra mí… no sé por qué está mal
panderetas llevan su ritmo, y las guitarras frenéticas chirrían dispuesto…
entre unas manos obstinadas, la misma canción, le mismo
estribillo, (tarareando la música) lalalalala. ZÚÑIGA
Rodeando por detrás al trío que antes bailaba, y como si Yo lo sé muy bien. Porque tu posada es el punto de cita
ilustrara con ellos lo que va diciendo. acostumbrado de todos los contrabandistas de la provincia.
Los anillos de cobre y de plata relucen en su piel muy LILLAS PASTIA
morena; las telas de rayas naranjas o rojas, ondean al viento; Sea por esta razón o por cualquier otra, estoy obligado a
el baile se une al canto primero indeciso y tímido, luego más tener cuidado… así que, les repito, comienza a hacerse
vivo y más rápido, ¡cada vez más! ¡Cada vez más! Llalalalala tarde.
21
MORALES FRASQUITA
¡Quieres decir que nos echas! Lo lamento…

LILLAS PASTIA ZÚÑIGA


¡Oh no, señores oficiales!... Únicamente les indico que la Pues tú, Carmen, estoy completamente seguro de que no
posada debería estar cerrada hace diez minutos… rehusarás…

ZÚÑIGA CARMEN
Sabe Dios lo que ocurre en tu posada cuando está cerrada. Se equivoca. Mi teniente. Rehúso y aún más tajantemente,
si es posible, que estas dos.
LILLAS PASTIA Mientras ZÚÑIGA dialoga con CARMEN, MORALES
¡Oh, mi teniente! Intenta convencer a FRASQUITA y a MERCEDES

ZÚÑIGA ZÚÑIGA
En fin, aún tenemos tiempo, antes de la retreta, de ir a pasar ¿Me guardas rencor?
una hora al teatro… vendréis con nosotros, ¿no es así,
preciosas? CARMEN
LILLAS PASTIA hace un gesto para que no acepten. ¿Por qué le voy a guardar yo rencor?

FRASQUITA ZÚÑIGA
No, señores oficiales, no, nos quedamos aquí. Porque hace un mes, tuve la crueldad de mandarte a la
cárcel…
ZÚÑIGA
¿Cómo? ¿No vendréis?... CARMEN
Como si no se acordara.
MERCEDES ¿A la cárcel?...
Es imposible…
ZÚÑIGA
MORALES Estaba de servicio, no podía hacer otra cosa.
¡Mercedes!
MERCEDES CARMEN
Lo siento… Sigue fingiendo.
A la cárcel… no me acuerdo de haber ido a la cárcel…
ZÚÑIGA
¡Frasquita! ZÚÑIGA
22
¡Caramba! Sé perfectamente que no has ido… el cabo a CARMEN
quien encargué llevarte juzgó oportuno dejarte escapar… y Aparte
fue degradado y encarcelado por ello… Y tengo razón…
En alto
CARMEN Si me creen, harán ustedes como yo, ustedes quieren
Seria. llevarnos al teatro, nosotras no queremos seguirles… se
¿Degradado y encarcelado? consolarán ustedes.

ZÚÑIGA MORALES
Sí, Dios santo… no se ha querido admitir que una mano tan ¡Qué remedio!
pequeña haya tenido bastante fuerza para derribar a un La escena es interrumpida por un coro cantando entre
hombre… bastidores.
¡Viva! ¡Viva el torero!
CARMEN ¡Viva! ¡Viva Escamillo!
¡Oh! ¡Jamás un hombre valiente, con una mejor estocada, con
mano más rápida, mató sin puntilla el toro!
ZÚÑIGA ¡Viva! ¡Viva el torero!
No ha parecido eso natural… ¡Viva! ¡Viva Escamillo!

CARMEN ZÚÑIGA
¿Y ese pobre muchacho se ha convertido en simple soldado? ¿Qué es eso?

ZÚÑIGA MERCEDES
Sí, y ha pasado un mes en el calabozo. Un paseo con antorchas…

CARMEN MORALES
¿Pero ha salido? ¿Y a quién pasean?

ZÚÑIGA FRASQUITA
¡Acaba de salir ayer! Le reconozco… es Escamillo… un torero que ha destacado
CARMEN en las últimas corridas de Granada y que promete igualar la
Todo está bien puesto que ha salido, todo está bien. gloria de Montes y de Pepe Hillo…

ZÚÑIGA MORALES
Enhorabuena, pronto te consuelas. ¡Caramba, hay que hacerle venir… beberemos en su honor!

23
ZÚÑIGA ESCENA II
Eso es, voy a invitarle.
Se asoma por la izquierda Entra Escamillo por la izquierda.
Señor torero, ¿tendría la amabilidad de subir aquí?
Encontrará personas que admiran mucho a los que como ZÚÑIGA
usted, tienen arte y valor… Estas señoras y nosotros, le agradecemos que haya
Volviendo a su lugar. aceptado nuestra invitación. No hemos querido dejarle pasar
Viene… sin que brindara con nosotros por el gran arte de la
tauromaquia.
LILLAS PASTIA
Suplicando ESCAMILLO
Señores oficiales, les había dicho… Señores oficiales, muy agradecido.
Su brindis… puedo devolvérselo, señores, pues con los
ZÚÑIGA soldados pueden entenderse los toreros, los combates son
Tenga la amabilidad de dejarnos tranquilos, maese Lillas un placer para ellos.
Pastia, y diga que nos traigan de beber… Observa a las mujeres que le miran admiradas y
comienza a recitar gesticulando mucho, como si
estuviera viendo lo que dice
La plaza está llena, es día de fiesta,
La plaza está llena hasta la bandera.
Los espectadores pierden la cabeza,
Se interpelan con gran algarabía,
Apóstrofes, gritos y bulla.
Llegan hasta el furor,
Pues es la fiesta del valor,
Es la fiesta de la gente valiente.
Toreador, atención, y piensa al torear,
Mirando a CARMEN.
Que unos ojos negros te miran,
Y que el amor te espera.
Pausa, mira a su público que esté en absoluto silencio
escuchándole, y sigue con énfasis su discurso.
De pronto reina el silencio:
¡Ni un grito más! ¿Qué pasa?
Es el momento, el toro se lanza
De un salto fuera del toril…
24
Embiste, cornea, un caballo cae con el picador. Pues bien, Carmen o la Carmencita, si se me ocurriera
¡Bravo toro!... vocifera la multitud. quererte y desear ser querido por ti, ¿qué me responderías?
El toro va, viene, cornea de nuevo…
Sacudiéndose las banderillas… CARMEN
Corre, el ruedo está lleno de sangre. Respondería que puedes quererme cuanto gustes, pero que
Se retiran… Atraviesan la verja; yo te quiera, por ahora, ¡ni pensarlo!
Vamos… ahora te toca a ti.
¡Toreador, atención! ESCAMILLO
Y piensa al torear ¡Ah!
Que unos ojos negros te miran
Y que el amor te espera. CARMEN
La gente ríe, bebe, y saluda al torero Así es.

LILLAS PASTIA ESCAMILLO


Señores oficiales, se lo ruego. Entonces aguardaré y me contentaré con la espera.

ZÚÑIGA CARMEN
Está bien, está bien, nos vamos. No está prohibido aguardar y siempre es agradable la
Los oficiales comienzan a prepararse para salir, espera.
ESCAMILLO se acerca a CARMEN
MORALES
ESCAMILLO A FRASQUITA y a MERCEDES
Dime tu nombre, y la primera vez que mate un toro, lo ¿En definitiva, no venís?
pronunciaré.
MERCEDES
CARMEN Tras un gesto de Lillas Pastia
Me llaman la Carmencita Pues no

ESCAMILLO MORALES
¿La Carmencita? Mala campaña, teniente

CARMEN ZÚÑIGA
Carmen, la Carmencita, como quieras. ¡Bah! La batalla no está todavía perdida… (A Carmen en
voz baja) Escúchame, Carmen, puesto que no quieres venir
ESCAMILLO con nosotros, dentro de una hora, después del toque,
volveré aquí.
25
ESCENA III
CARMEN
¿Aquí? No le aconsejo que vuelva. FRASQUITA
A LILLAS PASTIA
ZÚÑIGA ¿Por qué tenías tanta prisa de que se marcharan y por qué
Volveré a pesar de todo. nos has hecho señas para que no fuéramos con ellos?
(En voz alta) Nos marchamos con usted, torero, y nos
uniremos al cortejo que le acompaña. LILLAS PASTIA
El Dancaire y el Remendado ACAN de llegar… tienen que
ESCAMILLO hablaros de vuestros asuntos, asuntos de Egipto.
Es un gran honor para mí, trataré de no mostrarme indigno
cunado toree ante sus ojos. CARMEN
¿El Dancaire y el Remendado?
Salen todos por la izquierda, excepto CARMEN, LILLAS PASTIA
FRASQUITA, MERCEDES, y LILLAS PASTIA Dirigiéndose hacia la derecha y llamándoles por señas
Sí, aquí están, miradlos

Entran EL DANCAIRE y EL REMENDADO. LILLAS


PASTIA se asegura de que no haya nadie más, y sale
llevándose algún vaso sobrante.

26
ESCENA IV ¿Para qué? ¿Para ayudaros a llevar fardos?

FRASQUITA EL REMENDADO
Pues bien, ¿las noticias? ¡Oh, no… hacer llevar fardos a señoras…no sería
caballeroso!
EL DANCAIRE
No demasiado malas; venimos de Gibraltar… EL DANCAIRE
Amenazador
EL REMENDADO ¿Remendado?
¡Bonita ciudad, Gibraltar!... Se ve en ella ingleses; hombres
guapos los ingleses; un poco fríos, pero distinguidos. EL REMENDADO
Bueno, jefe.
EL DANCAIRE
¡Remendado! EL DANCAIRE
No os haremos llevar fardos, pero os necesitamos para otra
EL REMENDADO cosa.
¡Jefe! Tenemos un negocio en proyecto.

EL DANCAIRE MERCEDES
Llevando la mano a la navaja. ¿Es bueno? Dínoslo
¿Comprendes?
EL REMENDADO
EL REMENDADO Es admirable, querida, pero os necesitamos.
Perfectamente, jefe… Las tres
¿A nosotras?
EL DANCAIRE
Hala, cállate. Venimos de Gibraltar, hemos convenido con un EL DANCAIRE
patrón de navío el embarque de mercancías inglesas. Iremos A vosotras, pues lo confesamos humildemente, y muy
a esperarles cerca de la costa, ocultaremos parte en la respetuosamente, cuando se trata de engañar, de falsedad,
montaña y pasaremos el resto. Todos nuestros camaradas de robar, siempre es bueno, a fe mía, tener a las mujeres a
han sido prevenidos… están aquí, escondidos, pero es sobre favor, pues sin ellas, preciosísimas mías, jamás se hace
todo a vosotras tres a quienes necesitamos… vendréis con nada bien.
nosotros…
FRASQUITA
CARMEN ¡Cómo! ¿Qué sin nosotras jamás se hace nada bien?
Riéndose. EL REMENDADO
27
¿No sois de nuestra opinión? ¡Dice que está enamorada!
FRASQUITA y MERCEDES ríen.
EL DANCAIRE
EL DANCAIRE ¡Vaya! Carmen, con seriedad.
Ya está dicho: vosotras partiréis.
CARMEN
MERCEDES y FRASQUITA Locamente enamorada.
Cuando vosotros queráis.
EL DANCAIRE
EL REMENDADO La cosa, de verdad, nos extraña, pero no es el primer día
Pues en seguida. que sabrás, cariño mío, unir el amor y el deber.

CARMEN CARMEN
¡Ah! Permitid. Amigos míos, mucho me agradaría poder ir esta noche con
A MERCEDES y FRASQUITA vosotros pero esta vez, no lo toméis a mal, es preciso que el
Si os agrada partir, partid. Pero yo no iré con vosotras; no amor esté antes que el deber.
voy.
EL DANCAIRE
EL DANCAIRE ¿Es esa tu última palabra?
Carmen, amor mío, tú vendrás, y no tendrás el valor de
dejarnos en la estacada. CARMEN
Disculpadme.
CARMEN
No, no voy. EL REMENDADO
Carmen, es preciso que te dejes convencer.
EL REMENDADO Tienes que venir, Carmen, tienes que venir.
Pero al menos, Carmen, ¿nos dirás la causa? Para nuestro negocio, es necesario, pues entre nosotros…

CARMEN CARMEN
Ciertamente, os la diré. En cuanto a eso, soy de vuestro parecer.
La causa es que en este momento estoy enamorada. Cuando se trata de engañar, de falsedad, de robar, siempre
es bueno, a fe mía, tener a las mujeres a favor, pues sin
LOS DOS ellas, preciosísimas mías, jamás se hace nada bien.
Estupefactos EL DANCAIRE
¿Qué ha dicho? ¡Basta ya! Te he dicho que había que venir, y vendrás… ¡el
FRASQUITA feje soy yo!
28
Jamás te he visto así. ¿A quién esperas, di?
CARMEN
¿Cómo dices eso? CARMEN
A un pobre diablo de soldado que me ha hecho un favor…
EL DANCAIRE
Te digo que el jefe soy yo… MERCEDES
¿A ese soldado que estaba en la cárcel?
CARMEN
¿Y crees que te obedeceré? CARMEN
Sí…
EL DANCAIRE
Furioso FRASQUITA
¡Carmen! ¿Y a quién, hace quince días, el carcelero ha dado de tu
parte un pan en el que había una moneda de oro y una lima?
CARMEN
Muy tranquila CARMEN
¿Qué? Yendo hacia la izquierda, huyendo de los demás.
Sí.
EL REMENDADO
Poniéndose entre CARMEN y EL DANCAIRE EL DANCAIRE
Por favor… personas tan distinguidas… ¿Usó la lima?
EL DANCAIRE intenta avanzar hasta CARMEN
¡Jefe! CARMEN
No.
EL DANCAIRE
Enamorada… eso no es una razón. EL DANCAIRE
¡Lo ves claro! Tu soldado habrá tenido miedo de ser
EL REMENDADO castigado más severamente que antes; esta noche también
El hecho es que no lo es… yo también estoy enamorado y tendrá miedo… por más que entreabras las contraventanas
eso no impide ser útil. y mires a ver si viene apostaría que no vendrá.
CARMEN
CARMEN No apuestes, que perderías.
Marchaos sin mí… mañana me reuniré con vosotros, pero Se oye una voz fuera de escena.
esta noche me quedo…
SOLDADO 3
FRASQUITA ¡Alto ahí! ¿Quién va?
29
EL DANCAIRE
JOSÉ ¿Por qué le quieres, puesto que tú misma reconoces…?
Dragón de Almansa.
CARMEN
SOLDADO 3 Porque es un chico guapo y porque me gusta.
¿Dónde vas por ahí, Dragón de Almansa?
EL REMENDADO
JOSÉ El jefe no lo comprende, que baste ser un chico guapo para
Voy a hacer morder el polvo a mi adversario. gustar a las mujeres…

SOLDADO 3 EL DANCAIRE
Si es así, pase amigo mío. Asunto de honor, asunto del Espera un poco, tú, espera un poco…
corazón, para nosotros todo está ahí. Va hacia EL REMENDADO que sale corriendo por la
Todos en escena miran hacia la izquierda. derecha. EL DANCAIRE también sale y tras de sí
MERCEDES y FRASQUITA tratando de calmarle.
MERCEDES Se baja la luz pero no del todo y queda CARMEN
A fe mía, es un dragón. mirando hacia la derecha en el centro del escenario.
Desde fuera pero mucho más cerca
FRASQUITA
Un guapo dragón. LILLAS PASTIA
¡Alto ahí! ¿Quién va?
EL DANCAIRE
Pues bien, ya que no quieres venir antes de mañana, ¿al JOSÉ
menos sabes lo que deberías hacer? Dragón de Almansa.

CARMEN LILLAS PASTIA


¿Qué debería hacer? ¿Dónde vas por ahí, Dragón de Almansa?

EL DANCAIRE JOSÉ
Deberías convencer a tu dragón para que venga contigo y se Fiel y puntual, voy a donde me llama de mi amada el amor.
una a nosotros.
LILLAS PASTIA
CARMEN Si es así, pase amigo mío. Asunto de honor, asunto del
¡Ah! … ¡Si pudiera! Pero no hay que pensarlo, son tontunas, corazón, para nosotros todo está ahí.
es demasiado infeliz.

30
ESCENA V ¡Caray, la has conservado!... Viene de maravilla. (Llama y
da palmadas) ¡Eh! Lillas Pastia, ¡eh!... gastaremos todo en
Entra JOSÉ, se enciende un foco que ilumina a CARMEN, comer, me agasajas, ¡eh!
la ve de espaldas a él, pausa, y se acerca rápidamente a Entra LILLAS PASTIA por la derecha
abrazarla, ella sigue de espaldas a él.
LILLAS PASTIA
CARMEN Indicando silencio
Al fin… estás aquí… ¡Qué felicidad! Ten cuidado…

JOSÉ CARMEN
Solamente hace dos horas que he salido de la prisión. Lanzándole la moneda.
Toma, cógela… y tráenos fruta confitada; tráenos dulces,
CARMEN tráenos naranjas, tráenos manzanilla, tráenos de todo lo que
Muy digna tienes, de todo, de todo…
¿Quién te impedía salir antes? Te envié una lima y una
moneda de oro… con la lima debías cortar el barrote más LILLAS PASTIA
grueso de la celda, con la moneda de oro tenías que cambiar, Inmediatamente, señorita Carmencita.
en el primer ropavejero, el uniforme por un traje de paisano. Sale por la derecha

JOSÉ CARMEN
Todo eso era posible, efectivamente. ¿Así que me guardas rencor, y lamentas haber estado preso
por mis ojos bonitos?
CARMEN
Girándose y mirando a JOSÉ. JOSÉ
¿Por qué no lo has hecho? Eso no, de ningún modo.

JOSÉ CARMEN
¿Qué quieres? Aún tengo mi honor de soldado, y desertar me ¿De verdad?
parecería un crimen horrible… ¡Oh! No por eso te estoy
menos agradecido… Me has enviado una lima y una moneda JOSÉ
de oro, la lima me servirá para afilar la lanza y la guardo Me han encarcelado, me han quitado los galones, pero me
como un recuerdo tuyo. es igual.
Le devuelve a CARMEN la moneda
Pero el dinero… CARMEN
¿Porque me quieres?
EL DANCAIRE JOSÉ
31
Si, porque te quiero, porque te adoro. CARMEN
¿Qué te pasa? ¿Estás celoso acaso?
CARMEN
Tomando con las dos manos las de JOSÉ JOSÉ
Pago mis deudas… es nuestra ley de los gitanos, pago mis Claro que sí, estoy celoso, claro...
deudas…
Entra LILLAS PASTIA por la derecha con una bandeja de CARMEN
naranjas, dulces, frutas confitadas y una botella. ¡Ah, bueno!... ¡Anda pajarito canario! Eres un verdadero
canario de uniforme y de carácter… Vamos, no te enfades…
CARMEN ¿Por qué estás celoso? Porque he bailado hace un instante
Pon todo eso aquí… de una sola vez. No tengas miedo… para esos oficiales… Pues bien, si quieres, bailaré ahora
LILLAS PASTIA obedece y la mitad de las cosas caen al para ti, sólo para ti.
suelo
No importa, recogeremos todo eso nosotros mismos… JOSÉ
Márchate ahora, márchate. ¿Si quiero? ¡Ya lo creo que quiero!
LILLAS PASTIA se va
¡Ponte ahí y comamos de todo! CARMEN
Se sientan ¿Dónde están mis castañuelas? ¿Qué he hecho de mis
castañuelas? ¿Me las has cogido tú? (riéndose) ¿Me has
JOSÉ cogido tú las castañuelas?
Masticas los dulces como un niño de seis años…
JOSÉ
CARMEN Yo no.
Porque me gustan… Tu teniente estaba aquí hace un
momento, cono otros oficiales; nos ha hecho bailar la romalí CARMEN
Con ternura.
JOSÉ Pues sí, si… estoy segura de que eres tú… y si no, ¿dónde
¿Has bailado? están pues?

CARMEN JOSÉ
Sí; y después de haber bailado, tu teniente se ha permitido Encontrando las castañuelas en una silla cercana a
decirme que me adoraba… CARMEN
¡Tenlas! Aquí están.
JOSÉ
¡Carmen! CARMEN
Riéndose
32
Ves como eras tú quién las había cogido… ¡Bravo! Por mucho que yo hiciera… Es melancólico bailar sin
orquesta. ¡Y viva la música que nos cae del cielo!
JOSÉ
Cogiendo a CARMEN Continúa la retreta, CARMEN se pone de nuevo a bailar y
¡Ah! Cómo te quiero Carmen, ¡cómo te quiero! JOSÉ vuelve a mirar a CARMEN. El toque de retreta se
va acercando, coreografía, después se aleja hasta
CARMEN desaparecer. JOSÉ vuelve a intentar que CARMEN pare
Soltándose de sus brazos cogiéndola del brazo.
Espero que sea así.
Voy a bailar en tu honor la romalí, y verás, hijo mío, cómo yo JOSÉ
misma sé acompañarme en el baile. No me has comprendido… Tocan retreta, Carmen… es
Póngase ahí, don José. Empiezo. necesario que yo vaya al cuartel a pasar lista.

Hace sentarse a JOSÉ en uno de los taburetes de la CARMEN


izquierda. CARMEN empieza a bailar y poco a poco va Enfadada. Al ver a JOSÉ ponerse la cartuchera y el
sonando la música, sin llegar a ponerla alta. JOSÉ se la cinturón del sable.
come con los ojos. Coreografía. ¡Al cuartel! ¡A pasar lista! ¡Ah! ¡Verdaderamente estaba
Cuando se esta acabando el baile se empiezan a oír demasiado atontada! ¡Estaba pendiente de él, y gastaba lo
clarines que tocan retreta. JOSÉ presta oído, pero que tenía para divertir al señor! Yo cantaba… bailaba…
CARMEN no le deja prestar atención, le obliga a parar el creo, Dios me perdone, que un poco más y le hubiera
baile cogiéndola de un brazo, la música cesa, los clarines querido… ¡tara tata, el clarín suena!
suenan más alto. ¡Se va! ¡Se ha marchado! Vete, pues, pajarito canario.
Le lanza con furia el morrión por los aires
JOSÉ Coge el morrión, el sable, la cartuchera. Y vete, muchachito,
Carmen, espera un poco, sólo un momento. vuelve al cuartel.

CARMEN JOSÉ
¿Me quieres decir por qué? Haces mal, Carmen, en burlarte de mí; me duele partir…
pues jamás, jamás una mujer, jamás una mujer antes que tú
JOSÉ turbó mi alma tan profundamente.
Me parece, alo lejos… Si, son nuestros clarines que tocan
retreta. ¿No los oyes? CARMEN
ta ra ta ta, Dios mío… la retreta voy a llegar tarde. Corre,
CARMEN alocado y éste es su amor.
Intentando distraer a JOSÉ
JOSÉ
33
¿Así que no crees en mi amor? Con lanzar sobre mí una mirada
Te apoderaste de todo mi ser.
CARMEN Y yo era un objeto tuyo.
¡Claro que no!
¡Pues bien! Me oirás. CARMEN
No, tú no me quieres,
CARMEN pues si me quisieras,
No quiero oír nada… vas a hacer que te esperen. me seguirías lejos, lejos.

JOSÉ JOSÉ
Violentamente ¡Carmen!
¡Me oirás, Carmen, me oirás!
Coge bruscamente el brazo de CARMEN con la mano CARMEN
izquierda; con la derecha se pone a buscar bajo la Allá, allá, en la montaña
guerrera la flor que CARMEN le lanzó en el primer acto, me tomarías en tu caballo,
Muestra a CARMEN la flor. y como un valiente, a través del campo
La flor que me lanzaste me llevarías a la grupa.
Tenía en la prisión. Si me quisieras…
Marchita y seca, pero conservaba A ningún oficial deberías obedecer
Su terrible aroma embriagador. y no habría retreta que sonara para decir al enamorado que
Y horas enteras, esa la hora de partir.
Sobre mis ojos cerrando los párpados, El cielo entero, la vida errante, el universo por país, tu
Respiraba ese aroma voluntad por ley, y sobre todo ¡la embriaguez de la libertad!
Y por la noche te veía. ¡De libertad! Allá, allá, si me quisieras, allá, allá me
Pues con tu presencia seguirías.
Con lanzar sobre mí una mirada
Te apoderaste de todo mi ser. JOSÉ
Y yo era un objeto tuyo. Casi vencido
Me ponía a maldecirte, ¡Carmen!
A detestarte, a decirme:
¿Por qué el destino tiene CARMEN
que ponerla en mi camino? Sí, ¿no es eso? Allá, allá, me seguirás, me quieres y me
Después me acusaba de blasfemos y sentía en mí mismo seguirás.
Más que un solo deseo, una sola esperanza:
¡Volver a ver, carmen, volver a ver! JOSÉ
Pues con tu presencia, Separándose bruscamente de los brazos de CARMEN
34
No, no quiero escucharte más… traicionar la bandera… ESCENA VI
desertar… Es una vergüenza, es una infamia, ¡No quiero!
ZÚÑIGA
CARMEN Desde fuera
Dándose la vuelta ¡Abre, Carmen! ¡Abre!
Pues bien, ¡márchate!
JOSÉ
JOSÉ ¿Quién llama? ¿Quién está ahí?
Te lo ruego Carmen…
CARMEN
CARMEN ¡Cállate!
No, ya no te quiero. ¡Te odio!
ZÚÑIGA
JOSÉ Yo mismo abro y entro.
¡Carmen! Entra y ve a JOSÉ y a CARMEN
¡Ah! ¡Bah! Encanto, la elección no es acertada: es un error
CARMEN escoger al soldado cuando se tiene al oficial.
Adiós, pero adiós para siempre. (A JOSÉ) vamos, ¡Fuera!

JOSÉ JOSÉ
Pues bien, ¡sea así!... Adiós para siempre. No me iré.
Se va hacia la izquierda con paso decidido, en el
momento en que llega a ella, llaman…JOSÉ se para. ZÚÑIGA
Silencio. Llaman otra vez. Golpeándole
¡Estúpido!

JOSÉ
Cogiendo el sable
¡Truenos! Van a llover estocadas.

CARMEN
Poniéndose entre los dos
¡Al diablo, el celoso! (Llama) ¡A mí! ¡A mí!
Aparecen EL DANCAIRE, EL REMENDADO, LILLAS
PASTIA, JÓVEN 1 y j2; llenando todo el escenario, EL

35
DANCAIRE y EL REMENDADO se lanzan sobre él y le ¡Qué remedio!
desarman.
Mi oficial, una mala pasada le hace ahora el amor; ha llegado CARMEN
a destiempo y nos vemos obligados, para no ser ¡Ah! La frase no es galante, pero es igual, te acostumbrarás
denunciados, a tenerle con nosotros por lo menos durante cuando veas qué hermosa es la vida errante, el universo por
una hora… país, tu voluntad por ley, y sobre todo ¡La embriaguez de la
libertad! ¡La libertad!
EL DANCAIRE Oscuro, suena la música, y se quita todo lo que hay en
Querido señor, vamos a dejar esta morada, vendrá usted con el escenario.
nosotros…

CARMEN
Es un paseo. ¿Acepta usted?

EL REMENDADO
Con la pistola en la mano.
Camarada, responda: ¿acepta usted?

ZÚÑIGA
Por supuesto, porque vuestro razonamiento es de los
irresistibles. Pero cuidado después.

EL DANCAIRE
Con filosofía
La guerra es la guerra. Entre tanto, mi oficial, pase delante
sin hacerse de rogar.
El oficial sale por la derecha empujado por los jóvenes.
Detrás EL DANCAIRE, y EL REMENDADO, tras ellos
LILLAS PASTIA CARMEN y JOSÉ se quedan solos en
escena.

CARMEN
A JOSÉ
¿Eres ahora de los nuestros?

JOSÉ
36
ACTO III Pero por el camino ten cuidado, ten cuidado de dar un paso
en falso.
ESCENA I
EL DANCAIRE
Se va encendiendo una luz tenue, cesa la música. Al cabo ¡Alto! Vamos a pararnos aquí. Los que tengan sueño podrán
de unos instantes, aparece por la izquierda el JÓVEN 1 dormir durante media hora.
seguido por el JÓVEN 2, ambos con grandes fardos a la
espalda. Dejan los fardos, JÓVEN 1 y JÓVEN 2 se acomodan al
fondo. FRASQUITA y MERCEDES se quedan a la
JÓVEN 1 izquierda por la parte de delante, CARMEN y JOSÉ por el
Escucha, compañero, escucha, centro, de pie. EL REMENDADO por la derecha delante,
Allá, allá la fortuna está. pone los fardos de almohada y se tumba.

JÓVEN 2 EL DANCAIRE
Pero por el camino ten cuidado, ten cuidado de dar un paso Voy a ver yo si hay forma de introducir las mercancías en la
en falso. ciudad. Hay una brecha en la muralla y podríamos pasar por
Entran también por la izquierda CARMEN, JOSÉ, EL ahí; maldita sea, han puesto un centinela para vigilar la
DANCAIRE, EL REMENDADO, FRASQUITA, y brecha.
MERCEDES; todos los hombres llevan grandes fardos a
la espalda. JOSÉ
Lillas Pastia nos ha informado que esta noche ese centinela
EL DANCAIRE sería un hombre nuestro.
Es bueno nuestro oficio, pero es preciso para ejercerlo tener
entereza, el peligro está abajo, el peligro está arriba, en todas EL DANCAIRE
partes está. Sí. Pero Lillas Pastia ha podido equivocarse, el centinela a
quien se refiere ha podido ser cambiado… Antes de avanzar
FRASQUITA más no me parece mal asegurarme yo mismo… (Llamando
Vamos delante, sin temer el torrente, sin temer la tormenta. mientras le da pataditas a EL REMENDADO para que se
levante) ¡Remendado!
MERCEDES
Sin temer al soldado que acecha nuestro paso. EL REMENDADO
Despertándose
EL REMENDADO ¿Eh?
Escucha, compañero, escucha,
Allá, allá la fortuna está. EL DANCAIRE
En pie, vas a venir conmigo…
37
EL REMENDADO ESCENA II
Pero jefe…
Durante la escena, los jóvenes se acuestan al fondo, y
EL DANCAIRE MERCEDES y FRASQUITA se sientan y sacan unas
¿Qué pasa? cartas para leer la buena ventura. CARMEN y JOSÉ
permanecen en pie, en el centro, CARMEN del lado
EL REMENDADO izquierdo, y JOSÉ del lado derecho.
Levantándose
¡Ya estoy, jefe, ya estoy! JOSÉ
Carmen, escúchame… si e he hablado con demasiada
EL DANCAIRE dureza, te pido perdón, hagamos las paces.
Vamos, pasa delante.
CARMEN
EL REMENDADO No.
Y yo que soñaba que iba a poder dormir… ¡Era un sueño,
ay, era un sueño!... JOSÉ
Salen por la derecha ¿Entonces, ya no me quieres?

CARMEN
Lo cierto es que te quiero mucho menos que antes, y que si
sigues portándote así, acabaré por no quererte nada… No
quiero ser atormentada ni, sobretodo, mandada. Lo que
quiero, es ser libre y hacer lo que me plazca.

JOSÉ
¿Carmen, eres el diablo?

CARMEN
Sí. ¿Qué miras ahí? ¿En que piensas?

JOSÉ
Que allá… a siete u ocho leguas lo más de aquí, hay un
pueblo, y en ese pueblo una buena anciana que cree que
sigo siendo un hombre honrado…

CARMEN
38
¿Una buena anciana? vez y va a echarse al lado de los jóvenes con un fardo de
almohada.
JOSÉ
Mi madre, sí. FRASQUITA
¡Barajemos!
CARMEN
Tu madre… Pues sí, de verdad, no harías mal en irte con MERCEDES
ella, pues no estás hecho, decididamente, para vivir con ¡Cortemos!
nosotros… perro y lobo no hacen buena pareja mucho
tiempo… FRASQUITA
Eso es, bien.
JOSÉ
Carmen… MERCEDES
Tres cartas aquí…
CARMEN
Sin contar que el oficio es peligroso para quienes como tú, FRASQUITA
rechazan resguardarse cuando oyen tiros de fusil… muchos Cuatro ahí.
de los nuestros han dejado la piel así, llagará tu turno.
MERCEDES y FRASQUITA
JOSÉ Y ahora, hablad, hermosas mías, dadnos noticias del
Y también el tuyo… si me hablas de separarnos y si no obras porvenir; decidnos quién nos traicionará, decidnos quién nos
conmigo como quiero que lo hagas… querrá.

CARMEN FRASQUITA
¿Acaso me matarías?... (JOSÉ no responde) Enhorabuena. Yo deseo un joven enamorado que me quiera a más no
He visto varias veces en las cartas que debíamos acabar poder.
juntos. ¡Bah! Venga lo que venga…
MERCEDES
JOSÉ El mío será muy rico y muy viejo, pero habla de matrimonio.
¿Carmen, eres el diablo?
FRASQUITA
CARMEN Me sube a su caballo y me lleva a la montaña.
Pues claro, ya te lo he dicho.
Le vuelve la espalda a JOSÉ y va a colocarse de pie MERCEDES
detrás de MERCEDES y FRASQUITA. JOSÉ se aleja a su En un castillo casi de rey me instala el mío como una reina.

39
FRASQUITA En voz baja al tiempo que sigue barajando.
Amor sin fin. Muevas locuras todos los días. Para evitar las respuestas amargas, en vano, en vano
barajarás, eso no sirve de nada, las cartas son sinceras y no
MERCEDES mentirán.
Tanto oro como pueda abarcar, diamantes… piedras Si tu página es feliz, en el libro del destino, sin temor baraja
preciosas. y corta, la carta bajo tus dedos, significará alegría
anunciándote felicidad.
FRASQUITA Pero si tienes que morir, si la temible palabra por el destino
El mío se convierte en jefe famoso, cien hombres le siguen. está escrita, vuelve comenzar veinte veces… la carta
despiadada repetirá: ¡la muerte!
MERCEDES Reaccionando
El mío, ¿qué ven mis ojos? ¡Muere! Quedo viuda y heredo. ¡Bah! Después de todo, da igual…
Se enfrentará con todo, ¡es la más fuerte Carmen!
MERCEDES y FRASQUITA
Mientras barajan. LAS TRES
Y ahora, hablad, hermosas mías, dadnos noticias del Hablad, aún, hablad, hermosas mías dadnos noticias del
porvenir; decidnos quién nos traicionará, decidnos quién nos porvenir; decidnos quién nos traicionará, decidnos quién nos
querrá. querrá.

MERCEDES
¡Fortuna!

FRASQUITA
¡Amor!

CARMEN que ha estado toda la escena en un segundo


plano se adelanta y se sienta a la derecha de estas.

CARMEN
Dádmelas que pruebe a mi vez.
Se pone a barajar, y las va colocando en el suelo
mientras las nombra
Diamantes, picas… ¡la muerte!
He leído bien… yo primero.
Mirando a JOSÉ que sigue dormido
Luego él… para ambos la muerte.
40
ESCENA III
EL DANCAIRE
Entran por la derecha EL DANCAIRE y EL REMENDADO, ¡Ah! Tú con tus celos nos dejarás tranquilos… Va a
las tres gitanas se levantan y se acercan a ellos, al oír las amanecer y no tenemos tiempo que perder.
voces, JOSÉ se levanta también En marcha, chicos… (Comienzan a cargar los fardos) En
cuanto a ti (dirigiéndose a JOSÉ), te confío la guarda de las
CARMEN mercancías que no nos llevaremos… Vas a colocarte ahí, allí
¿Pues bien? estarás de maravilla para ver si nos siguen; en el caso de
que percibieras a alguien, te autorizo a descargar tu ira
EL DANCAIRE sobre el indiscreto. ¿Estamos listos?
Pues bien, tenía razón en no fiarme de la información de
Lillas Pastia; no hemos encontrado a su centinela, pero EL REMENDADO
hemos visto, en cambio, a tres aduaneros que custodiaban la Sí, jefe.
brecha y que la custodiaban bien, os lo aseguro.
EL DANCAIRE
CARMEN Entonces, en marcha… (A las mujeres) Y vosotras no os
¿Sabéis los nombres de esos aduaneros? habréis hecho ilusiones, ¿me respondéis de veras de esos
tres aduaneros?
EL REMENDADO
Ciertamente sabemos sus nombres. ¿Quién conocería a los CARMEN
aduaneros si nosotros no los conociéramos? Eran Eusebio, No tengas miedo, Dancaire.
Pérez y Bartolomé. En cuanto al aduanero, es cosa nuestra. Como a los demás
le gustará agradar, le gustará galantear. Dejadnos pasar
FRASQUITA delante.
Eusebio…
MERCEDES
MERCEDES El aduanero será clemente.
Pérez…
FRASQUITA
CARMEN ¡El aduanero será encantador!
Y Bartolomé… (Riendo) No tengas miedo, Dancaire,
nosotras os responderemos de esos tres aduaneros. CARMEN
¡Incluso será atrevido!
JOSÉ Ríen
Furioso FRASQUITA
¡Carmen!
41
Ya no se trata de batalla, no, se trata simplemente de dejarse ESCENA IV
coger por la cintura y de un piropo escuchar.
Entra en escena EL GUÍA avanzando con precaución,
MERCEDES cuando ve que no hay nadie hace una seña y sale
Si hay que llegar a… la sonrisa, ¿qué queréis? Sonreiremos, MICAELA
y de antemano, decirlo puedo, el contrabando pasará.
Salen todos por la derecha menos JOSÉ que se queda EL GUÍA
examinando el lugar, y sale por la izquierda. Hemos llegado.
Lugar siniestro, ¿no es verdad? Y nada tranquilizador.

MICAELA
No veo a nadie.

EL GUÍA
Acaban de marcharse, pero vendrán en seguida, pues no se
han llevado todas las mercancías… conozco sus
costumbres. Tenga cuidado, uno de ellos debe de estar de
centinela en alguna parte, y si nos viera…

MICAELA
Es lo que espero: que me vean, puesto que he venido aquí
precisamente para hablar a… para hablar a uno de esos
contrabandistas.

EL GUÍA
Pues bien, realmente puede usted presumir de valiente,
hace un momento, cuando nos hemos encontrado en medio
de esa manada de toros bravos, conducidos por el célebre
Escamillo, no ha temblado uste, y ahora viene a enfrentarse
a estos gitanos…

MICAELA
No me asusto fácilmente.

EL GUÍA

42
Dice eso porque estoy cerca de usted, pero si estuviera ESCENA V
sola…
MICAELA Sola, mirando alrededor.
MICAELA
No tendría miedo, se lo aseguro. MICAELA
El guía tenía razón… no es nada tranquilizador el lugar.
EL GUÍA Dije que nada me asusta, dije que respondo de mí, pero por
¿De verdad? más que me haga la valiente, muero de miedo en el fondo
del corazón…
MICAELA Completamente sola, en este lugar salvaje tengo miedo,
De verdad. pero no hay razón en tener miedo, me darás valor, Señor,
me protegerás, Señor, protégeme, protégeme.
EL GUÍA Voy a ver de cerca de esa mujer cuyos malditos sortilegios
Entonces pediré a usted permiso para irme. He aceptado han terminado por hacer un infame de quien yo antes
servir de guía porque me ha pagado bien; pero ahora que ha amaba; es peligrosa, es guapa pero no quiero tener miedo.
llegado… si no le importa, iré a esperarla allá, donde me ha Hablaré alto ante ella. Señor, me protegerás… Señor,
tomado... en la posada de allá debajo de la montaña. protégeme, protégeme.
Pero… no me equivoco… a cien pasos de aquí en esa peña,
MICAELA está don José. (Llamando) ¡José! ¡José! (aterrorizada)
Está bien, ¡váyase a esperarme! ¿Pero qué hace?...No mira hacia aquí… Carga la carabina,
apunta… dispara (se oye un disparo) ¡Ah! Dios mío, he
EL GUÍA estado demasiado segura de mi valor… Tengo miedo, tengo
¿Decididamente, se queda? miedo.
Entonces que todos los santos del cielo vengan en su ayuda,
pero es una idea extraña la suya… Se esconde tras los bultos que han dejado los
Se va por la derecha contrabandistas.

43
ESCENA VI ¿La que quiere está aquí?

Entra ESCAMILLO por la izquierda con el sombrero en la ESCAMILLO


mano y lo observa. Precisamente. Es una gitana, amigo mío.

ESCAMILLO JOSÉ
Algo más abajo… y no soy yo quien, en la próxima corrida, ¿Se llama?
habría tenido el placer de torear a los toros que llevo
conmigo. ESCAMILLO
Entra JOSÉ por la izquierda con la navaja en la mano Carmen.

JOSÉ JOSÉ
¿Quién es usted? Responda. ¡Carmen!

ESCAMILLO ESCAMILLO
Muy tranquilo Tenía como amante a un soldado que desertó por ella.
¡Alto ahí! Suavemente… Se adoraban. Pero creo que se acabó. Los amores de
Soy Escamillo, torero granadino. Carmen no duran seis meses.

JOSÉ JOSÉ
¡Escamillo! Sin embargo, usted la quiere…

ESCAMILLO ESCAMILLO
Yo soy. La quiero.

JOSÉ JOSÉ
Volviendo a poner la navaja en su cintura. Pero para quitarnos a nuestras mujeres gitanas, ¿sabe usted
Le conozco de nombre, sea bienvenido; de verdad, que hay que pagar?
camarada, podía no salir de aquí.
ESCAMILLO
ESCAMILLO De acuerdo, se pagará.
No le digo que no, pero estoy enamorado, amigo mío, con
locura, y sería un pobre sujeto el que, por ver a su amada, no JOSÉ
arriesgara la vida. ¿Y que el precio se paga con la navaja?
¿Comprende usted?
JOSÉ
44
ESCAMILLO Duelo coreografiado. Música de escena.
Sus palabras son claras. Ese desertor, ese apuesto soldado a
quien ella quiere o al menos a quien quería, así que, ¿es JOSÉ
usted? Maldito, no me atacas.

JOSÉ ESCAMILLO
Sí, soy yo. En el juego de navaja soy demasiado hábil para ti.

ESCAMILLO JOSÉ
Encantado, amigo mío, ya está todo claro. Veámoslo.
Ambos con la navaja en la mano. Cuerpo a cuerpo, JOSÉ se encuentra indefenso ante
¡Qué error! ESCAMILLO
¡Dan ganas de reír!
Buscar a la querida ESCAMILLO
Y encontrar al amante. Magnífico, tu vida me pertenece, pero en definitiva tengo por
Póngase en guardia oficio matar toros, no atravesar el corazón de los hombres.
Y tenga cuidado,
mala suerte para quien tarde JOSÉ
en para los golpes. Mata o muere… esto no es un juego.

JOSÉ ESCAMILLO
Mi ira al fin Separándose
encuentra con quién hablar, Bien, pero respira al menos un poco
la sangre, lo espero, JOSÉ va hacia ESCAMILLO para atacarle, ESCAMILLO
va a correr en seguida. resbala y cae. Entran CARMEN y EL
Póngase en guardia DANCAIRESCAMILLO CARMEN sujeta el brazo de JOSÉ,
y tenga cuidado, ESCAMILLO se levanta. Entran EL REMENDADO,
mala suerte para quien tarde FRASQUITA, MERCEDES, y los dos JÓVENES.
en para los golpes.
Se ponen en guardia a cierta distancia CARMEN
¡Eh, José!...
ESCAMILLO
Conozco tu guardia Navarra, y te prevengo como amigo que ESCAMILLO
no vale nada… Levantándose
Sin contestar, JOSÉ va hacia el torero De verdad, me llena de gozo que usted, Carmen, me haya
Como gustes. Al menos te habré advertido. salvado la vida.
45
EL REMENDADO
CARMEN ¡Alto!... ahí hay alguien que intenta esconderse.
¡Escamillo!
Saca a MICAELA
ESCAMILLO CARMEN
A JOSÉ ¡Una mujer!
En cuanto a ti, soldadito apuesto, empatados estamos y nos
jugaremos a la hermosa el día que quieras reanudar el duelo. EL DANCAIRE
Pardiez, la sorpresa es feliz.
EL DANCAIRE
Está bien, se acabó la riña, nosotros vamos a marcharnos. JOSÉ
¡Micaela!...
A ESCAMILLO ¡Desdichada! ¿Qué vienes a hacer aquí?
Y tú, amigo, buenas tardes.
MICAELA
ESCAMILLO Yo vengo a buscarte…
Consentid al menos que antes de despedirme os invite a La choza está allá donde rezando está sin cesar, una madre,
todos a los toros de Sevilla. Espero obtener allí un gran tu madre, llora por su hijo…
triunfo. Y quien me quiere allí estará. Llora y te llama. Los brazos te tiende; tendrás compasión de
A JOSÉ que hace un movimiento amenazador. ella, José, vendrás conmigo.
Amigo, cálmate, he dicho todo y no me queda más que decir
adiós. CARMEN
¡Vete! ¡Vete! Harás bien, nuestro oficio te viene ancho.
JOSÉ quiere lanzarse sobre ESCAMILLO, le sujetan EL
REMENDADO y EL DANCAIRE, ESCAMILLO sale JOSÉ
tranquilamente por la izquierda. ¿Tú me dices que la siga?

JOSÉ CARMEN
A CARMEN Sí, deberías marcharte.
Ten cuidado, Carmen… estoy harto de sufrir….
CARMEN le responde con un encogimiento de hombros y JOSÉ
se aleja de él Para que tú puedas correr tras tu nuevo amante. No,
verdaderamente, aunque me costara la vida, no, no me
EL DANCAIRE marcharé, y la cadena que nos une nos unirá hasta la
En marcha, hay que partir. muerte… ya no me quieres, qué más da, puesto que yo te
quiero aún. Esta mano es bastante fuerte para responderme
46
de ti. Eres mía, mujer condenada, y te forzaré, seguro, a sufrir Cuando se han ido, el resto vuelven a cargar los bultos y
el destino que tu suerte une a la mía. Aunque me costara la salen por la izquierda, dejando el escenario vacío.
vida, no, no me marcharé, y la cadena que nos une nos unirá Suena la música, oscuro.
hasta la muerte.

MICAELA
Escúchame, te lo ruego, tu madre te tiende los brazos, esa
cadena que te sujeta, la romperás, José.

CARMEN
¡Escrito estaba! Debe ser así: Primero yo… y él después… El
destino manda.

MICAELA
¡Don José!

JOSÉ
¡Déjame, porque estoy condenado!

MICAELA
¡Una palabra aún!.. La última será. Tu madre se está
muriendo y tu madre no quisiera morir sin haberte perdonado.

JOSÉ
Mi madre… se está muriendo…

MICAELA
Sí, don José.

JOSÉ
Partamos… (A CARMEN)
Queda contenta, me voy pero nos volveremos a ver.
Sale por la derecha, se lleva consigo a MICAELA, justo
antes de salir duda, mira a CARMEN y sigue andando.
Vamos, Micaela, partamos.

47
ACTO IV
JÓVEN 1
ESCENA I Precipitándose
¿Quiere usted también gemelos?
Cuando se enciende la luz están las CIGARRERAS, los
JÓVENES, SOLDADO 3 y EL GUÍA al fondo de la escena. VENDEDORES
Hay mucho revuelo, las frases son casi a la vez. Al A dos cuartos, a dos cuartos, abanicos para abanicarse
empezar la acción entran MERCEDES y FRASQUITA del naranjas para mordisquear, a dos cuartos, a dos cuartos,
brazo de ZÚÑIGA y MORALES Señoras y caballeros…

VENDEDORES ZÚÑIGA
A dos cuartos, a dos cuartos, abanicos para abanicarse ¿Qué habéis hecho de la Carmencita? No la veo.
naranjas para mordisquear, a dos cuartos, a dos cuartos,
Señoras y caballeros… FRASQUITA
La veremos en seguida… Está aquí Escamillo, no debe de
MORALES estar lejos la Carmencita.
Naranjas, en seguida.
MORALES
CIGARRERA 5 ¡Ah! ¿Ahora es Escamillo?
Aquí tienen. Cojan, cojan, señoritas.
MORALES le da el dinero. MERCEDES
Gracias, mi oficial, gracias. Está loca por él…

CIGARRERA 6 FRASQUITA
Éstas, señor, son mejores… a dos cuartos, a dos cuartos… ¿Y su antiguo amante, José? ¿Qué se sabe de él?...

JÓVEN 2 MORALES
El programa con los detalles. Ha reaparecido en el pueblo donde vivía su madre. Incluso
se había dado la orden de detenerle. Pero cuando los
VENDEDORES soldados han llegado, ya no estaba allí José…
Vino…
Agua… MERCEDES
Cigarrillos ¿De manera que está libre?

ZÚÑIGA MORALES
¡Eh! Vendedora, abanicos. Sí, de momento.
48
¡Te quiero, Escamillo, te quiero y que me quede muerta si he
FRASQUITA querido jamás a alguien como a ti!
¡Hum! Si fuera yo Carmen, no estría tranquila, no estaría
nada tranquila. ESCAMILLO se para a saludar al público, mientras tanto,
MERCEDES y FRASQUITA se acercan a CARMEN
Se oyen gritos desde fuera
FRASQUITA
GENTE Un buen consejo, Carmen: no te quedes aquí.
Aquí está, aquí está el torero.
¡Toreador, atención! CARMEN
Y piensa al torear ¿Y por qué? Por favor.
Que unos ojos negros te miran
Y que el amor te espera. FRASQUITA
Está ahí.
Entran ESCAMILLO con CARMEN del brazo, gran
alboroto de los que hay en escena, que les hacen hueco CARMEN
para pasar y les vitorean. En el alboroto, JOSÉ aprovecha ¿Quién, pues?
para entrar y pasar inadvertido.
FRASQUITA
CIGARRERA 4 Él, don José… se esconde entre la gente; mira.
¡Ole el espada!
CARMEN
CIGARRERA 3 Sí, le veo.
El fino estoqueador
FRASQUITA
CIGARRERA 5 Ten cuidado.
El que viene a dar fin a todo
CARMEN
CIGARRERA 6 No soy mujer que tiembla, me quedo, le espero… y voy a
El que aparece al final del drama y quien da la última hablarle.
estocada. Sale ESCAMILLO por el lado izquierdo, tras él el resto de
la gente, menos CARMEN y JOSÉ.
ESCAMILLO
Carmen, si me quieres, podrás muy pronto estar orgullosa de
mí viéndome torear.
CARMEN
49
ESCENA II ¡Carmen!...

Cuando se han ido todos han dejado a JOSÉ al CARMEN


descubierto, al fondo a la izquierda; CARMEN se queda ¿Por qué aún te preocupas de un corazón que ya no es
adelante en el centro, donde estaba, sin girarse, le tuyo?
presiente y empieza a hablar con él. En vano dices te adoro, no obtendrás nada de mí.

CARMEN JOSÉ
¿Eres tú? ¿Así, pues, ya no me quieres?
Silencio de CARMEN
JOSÉ ¿Ya no me quieres?
Yo soy.
CARMEN
CARMEN No, ya no te quiero.
Me advirtieron que no estabas lejos, que tenías que venir,
incluso me dijeron que temiera por mi vida, pero soy bravía y JOSÉ
no he querido huir. Pero yo, Carmen, te quiero aún; Carmen, Carmen, yo te
adoro.
JOSÉ
No amenazo, imploro, suplico; nuestro pasado, Carmen, CARMEN
nuestro pasado olvido; Carmen, vamos juntos a comenzar ¿Para qué todo eso? ¡Cuántas palabras vanas!
una nueva vida, lejos de aquí, bajo otros cielos.
JOSÉ
CARMEN Pues bien, si es preciso, por complacerte, seguiré de
Pides lo imposible, Carmen no mintió jamás, su alma bandido, todo lo que quieras, todo, me oyes, pero no me
permanece inflexible: entre ella y tú todo acabó. abandones, acuérdate del pasado, no hace mucho nos
queríamos.
JOSÉ
Carmen, aún hay tiempo para ello, ¡oh, Carmen mía, déjame CARMEN
salvarte, a ti a quien adoro, y salvarme contigo! Carmen no cederá jamás, ha nacido libre y libre morirá.

CARMEN Se oyen vítores desde dentro, al oír los gritos de


No, sé perfectamente que ha llegado la hora. victoria, CARMEN deja escapar un ¡Ah! De orgullo y de
Que me matarás, pero viva o muerta, no cederé. alegría… JOSÉ no pierde de vista a CARMEN. Cuando
acaban los vítores, CARMEN da un paso hacia la plaza,
JOSÉ hacia la izquierda; JOSÉ se pone delante de ella.
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JOSÉ
JOSÉ Estoy cansado de amenazarte.
¿Dónde vas?
CARMEN
CARMEN ¡Pues bien! Mátame o déjame pasar.
Déjame.
JOSÉ
JOSÉ Por última vez, demonio, ¿quieres seguirme?
Este hombre aclamado, ¡es tu nuevo amante!
CARMEN
CARMEN ¡No! ¡No! En otro tiempo me diste esta sortija. ¡Ten!
Intentando pasar Tira la sortija al suelo, JOSÉ se acerca a CARMEN con la
Déjame. navaja en la mano.

JOSÉ JOSÉ
¡Por mi alma, no pasarás, Carmen, a mí me seguirás, Pues bien, condenada…
Carmen!
Empieza a sonar la música, CARMEN retrocede, pelea
CARMEN coreografiada. CARMEN muere, acaba la música, se
¡Déjame, José!... no te seguiré. oyen vítores otra vez, y empieza a entrar la gente,
ESCAMILLO el primero.
JOSÉ
Vas a buscarle… ¿así que le quieres? JOSÉ
Me pueden detener… la he matado…
CARMEN Se deja caer de rodillas frente al cuerpo de CARMEN la
Le quiero, le quiero, y ante la muerte misma, repetiré que le luz baja y se enciende un foco iluminándolos.
quiero. ¡Oh, Carmen mía!
¡Mi adorada Carmen!
JOSÉ
Así que la salvación de mi alma la habré perdido para que tú, Oscuro
te vayas ¡infame! Entre sus brazos, a reírte de mí. ¡No, por mi
vida, no irás, a mí me seguirás, Carmen! FIN

CARMEN
¡No! ¡No! ¡Jamás!

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