Conferencia por el Día del Escudo Nacional
¡Muy buenos días!
Distinguidas autoridades de nuestra institución educativa, estimados padres de
familia que nos acompañan desde los exteriores, apreciados docentes,
cadetes:
Hoy nos convoca un motivo profundamente patriótico, un día en que el
corazón del Ecuador late con fuerza y orgullo.
Nos reunimos para rendir homenaje a uno de los símbolos más sagrados de
nuestra identidad nacional: el Escudo del Ecuador, emblema de nuestra
soberanía, de nuestra historia y de la grandeza de este suelo que nos vio nacer.
¡Gloria al Ecuador libre, soberano y valiente!
La historia cívica de nuestro país señala el 31 de octubre de todos los años como
el Día del Escudo Nacional, que junto a la Bandera y al Himno marcan la
personificación de la Patria, eternizando sus glorias, su cultura, su historia y el
épico vibrar de los esfuerzos humanos, hechos, antorchas de ideas y marcha
cotidiana sobre la tierra sagrada que nos brinda lo mejor para la subsistencia.
En 1900 el Congreso estableció el Escudo de armas y la bandera como los
símbolos físicos de la Patria.
El escudo es un óvalo dentro del cual hay uno de los paisajes más
extraordinarios de la tierra de ecuatoriana. Un cielo azul muestra al gigante
andino Chimborazo; de su blanca nieva cae un río cuyas aguas se ensanchan
de una manera que se desborda en los valles generosamente vegetados. En él
navega, un buque a vapor que tiene por mástil un caduceo, símbolo de la
navegación y el comercio.
El escudo del Ecuador reposa sobre haces consulares, insignia de dignidad
republicana. Lo rodean, adornándolo, banderas nacionales, ramas de laurel y
palma y lo corona un cóndor con las alas desplegadas.
El sol, al trazar el Ecuador terrestre, da nombre al país; fue desde tiempos
remotos adorado como divinidad benéfica y es el más alto símbolo del pueblo
ecuatoriano.
Los signos del zodíaco son los de los meses en que se consumó la gesta libertaria,
cuyo punto culminante fue la Batalla de Pichincha, el 24 de mayo de 1822.
Los símbolos patrios, personifican el fervor nacionalista y el orgullo de los
ecuatorianos por su historia, rica en hechos gloriosos en los que nuestras Fuerzas
Armadas lucharon con estoicismo desde el 10 de agosto de 1809 hasta el
glorioso triunfo militar del Alto Cenepa de 1995, para dejarnos como herencia,
la libertad de la patria.
El Escudo Nacional, hasta contar con una composición definitiva y ser
oficializado, fue objeto de muchos cambios en el devenir histórico del Ecuador.
Las transformaciones del símbolo patrio se registran desde 1820, al proclamarse
la independencia de Guayaquil, el 9 de octubre de ese año. Posteriormente
ocurren cambios entre 1821 y 1830, en 1843; El Escudo de Armas nacional se lo
hizo según las orientaciones de la convención reunida en Cuenca, establecida
luego del triunfo del 6 de marzo de 1845. Se determina la última estructura y su
consiguiente oficialización en 1900, en el gobierno del general Eloy Alfaro.
Hoy, al rendir tributo al Escudo Nacional, rindamos también tributo a nuestra
historia, a nuestros próceres, a nuestros campesinos, a nuestros jóvenes, a todos
quienes con esfuerzo diario hacen grande a esta patria.
El Escudo es el reflejo de lo que somos: una nación diversa, de montañas,
costas, selvas y volcanes; una nación que lucha, que sueña y que avanza hacia
un futuro de justicia y libertad. Que este día sirva para reavivar el fuego del amor
a la patria, para levantar la frente con orgullo y decir con voz firme y
emocionada:
• ¡Somos ecuatorianos!
• ¡Somos herederos de una historia gloriosa!
• ¡Somos el vuelo del cóndor que jamás se rinde!
• ¡Viva el Escudo Nacional del Ecuador!
• ¡Viva el 31 de octubre, día de la identidad y el orgullo nacional!
• ¡Y viva por siempre nuestra amada patria: el Ecuador!