EROS
AMOR EFÍMERO
Para todas esas personas que son una luz en la oscuridad.
Ella era su luz, pero como todos sabemos el sol no es capaz de brillar para siempre.
El era la oscuridad, pero la oscuridad solo te envuelve si la soledad vive en ti.
Dos almas perdidas encontradas, un solo amor, un solo corazón.
Aelia estaba destinada para brillar ya sea por sí sola, sin embargo Eros no era capaz de
brillar sin su SOL al lado.
El sol brillará hasta que se quede sin fuerzas, pero mientras tanto la luna siempre lo
respaldara.
21 de noviembre de 2025. (17:42)
ATT: Solo una adolescente con el corazón roto.
-Señorita despierte! Perdone pero estamos a punto de cerrar, ya es casi
medianoche.- Abrí los ojos inmediatamente, otra vez me había quedado
dormida. Maldecí en mi interior y removí mi brazo y mi rostro limpiando
cualquier prueba de mi falta de sueño.
-Lo siento mucho señora Becker, recojo mis cosas y me voy de inmediato.
Perdone las molestias y gracias por avisarme.- Le dije con cierto nerviosismo,
ya era la tercera vez que me quedaba dormida hasta tan tarde.
-No hay de qué preocuparse Aelia pero deberías de dormir más, la biblioteca
siempre estará abierta para ti, pero mañana tienes que ir al instituto y yo debo
cerrar.- Volví a maldecir, se me había olvidado que ya se acababan las
vacaciones de navidad y que mañana empezaría de nuevo, en otro instituto
por décima vez en estos dos años.
Termine de recoger los libros y con ayuda de la señora Becker los coloque a
cada uno en sus estanterías. Guarde mis cosas en la mochila y me despedí
de las que habían sido mis únicas compañía estos meses, la biblioteca y la
secretaría de este mismo.
Sentí la brisa fría al pisar la calle, de inmediato metí mis manos a los
calurosos bolsillos de mi abrigo. ¡Era impresionante el frío que hacía en
Breakstone!. De todas las ciudades en las que había estado, esta se
caracterizaba por sus largos inviernos. Aun así es el único lugar en el mundo
en el que podría salvarme.
-Eh! Ten más cuidado al conducir!. Como no había otro coche más que
volvía a mojarme la ropa, esto se había vuelto costumbre. Corrí a la parada
frustrada y empapada decidida a esperar 15 minutos al bendito bus. Mi
destino estaba escrito, los buses aquí eran escasos y para el colmo se
retrasaban frecuentemente. Si se suponía que venía en 5 minutos, aquí en
Breakstone se alargaba unos 15-20 minutos más.
Casi una hora después llegué a casa, derrotada y sintiendo el cansancio en
cada parte de mi cuerpo.
-Buenas noches mamá, descansa y perdón por la tardanza se me ha pasado
la hora leyendo.- Como todas las noches después de trabajar mi madre se
dormía al instante, sin embargo no le daba importancia ya que la razón por la
que trabajaba sin parar era yo. Le di un beso y me despedí, al llegar a mi
cuarto, me tiré a la cama deseando no tener que moverme de allí más,
abracé mis mantas y cerré mis ojos mientras que el sueño se adueñó de mi.
Bring! Bring!
-Aelia! despierta y apaga ese trasto, lleva toda la mañana sonando-. Otra vez,
era la décimo quinta vez que luchaba con la dichosa alarma, no paraba de
sonar y yo ya estaba harta de escucharla. Hice caso a los gritos de mi madre
y me desperté, claro está que en contra de mi voluntad. Por fin tuve enfrente
a la molesta alarma y la configuré para que solo sonase una vez, y que me
dejase saciar mi deseo de dormir.
-Buenos días mami y perdón por el ruido ya me he ocupado de ese aparato
de tortura-. Dije bajando las escaleras para desayunar junto a mi madre y
prepararme para mi super mi primer día de clase.
-Te he preparado un neceser en caso de emergencia, están tus medicinas,
los números de teléfonos de la familia, dinero y demás. Ya sabes que es
mejor prevenir que curar amor, nunca se sabe.- Buffe y rodé los ojos en señal
de cansancio, hacía meses que no sufría del corazón y no me daba un
ataque, aunque se que esta tranquilidad no es permanente, solo quiero
sentirme normal en esta ciudad.